Capítulo 15. Sentirse desolado
En ese preciso instante, Jaken encabezando a cientos de monstruos se interpusó en la trayectoria de ese ataque. Al mismo tiempo, Kagome salió de la barrera, volando velozmente sobre Ah-uhn y lanzó una de sus flechas a Tetsuya, pero sólo desvió un poco el ataque. Muchos monstruos y Jaken cayeron al suelo, gravemente heridos.
Jaken: Amo Sesshoumaru, yo no pude acabar con Tetsuya, perdóneme. Ahora todo depende de usted. ¡ACABE CON TAKECHI! -gritó el pequeño youkai con su último aliento, dejando solo un cuerpo inerte.
Sesshoumaru: Jaken, mi amigo –musitó únicamente y vinieron a la mente de Sesshoumaru una lluvia de recuerdos. Recordó que no importaba cuán mal lo tratara, el siempre le sonreía y le obedecía. Durante muchos años el fue su único compañero de viaje y siempre trataba de complacerlo. Siempre le ayudó cuando quiso apoderarse de colmillo de acero, ideando miles de planes. Si no hubiera sido por él habría estado realmente solo, durante mucho tiempo, pero siempre fue su compañero fiel.
Al estar sumido en sus pensamientos, por primera vez, el gran Sesshoumaru bajó la guardia. Kame al verlo distraído fue tras él, dispuesto a clavarle su espada a traición. Pero en lugar de atravesar la espalda del youkai, se encontró con la tierna carne de una valiente taijiya.
Kame: ¡Entrometida! Al menos he terminado contigo –dijo haciendo más profunda la herida.
Sango: Yo no moriré en vano –y sacando su espada, de un rápido movimiento se rasgó la hombrera izquierda, untando algo en ella y se la clavó, atravesando su fuerte coraza.
Kame: ¿Cómo ha podido esta humana atravesar mi poderosa coraza?
Sango: Esto es youdoku, un veneno muy fuerte que degrada hasta el más resistente de los huesos. ¡ASÍ QUE NOS IREMOS JUNTOS AL OTRO MUNDO!
Kame: Yo no soy tan déb… -en ese momento Sango empujó con más fuerza su espada, dándole fin.
Sango: ¡Sesshoumaru, no permitas que nuestras muertes sean en vano! ¡ERES EL MÁS FUERTE Y EL INDICADO PARA DARLE FIN A ESTA GUERRA SIN SENTIDO! ¡ACABA CON TAKESHI! ¡NO PERMITAS QUE MÁS VIDAS INOCENTES SE SACRIFIQUEN!
Sesshoumaru: No seas tan débil –le dijo mientras la sostenía en su regazo- no debes morir todavía. El monje me dejó a tu cuidado y yo fui incapaz de protegerte.
Sango: Gracias por… -y dejó de respirar.
Sesshoumaru: ¡SANGO!
En ese momento, el cielo se oscureció y apareció Takeshi.
Takeshi: Veo que solo tú, Tetsuya, has sobrevivido. Los demás son unos imbéciles. ¡Dejarse vencer por seres tan débiles!
Kagome: ¿Cómo puedes hablar así de tu propia gente? ¿Qué no te importan sus vidas?
Takeshi: ¿Y por qué habrían de importarme? La razón de que estuvieran conmigo era para que me ayudaran a ampliar mis dominios, si no lo lograron, entonces son basura.
Sesshoumaru: ¿Así que eres un cobarde que no puede luchar solo y envía a su gente a que sirva de carne de cañón? –inquirió, depositando suavemente el cuerpo de Sango en el suelo.
Takeshi: Mira quien habla, alguien que dice ser un poderoso youkai pero que se escondió en una barrera hecha por simples humanos.
Kagome: ¡Tú nos obligaste a ello! Si pelearas limpiamente, nos habríamos enfrentado cara a cara desde el inicio. ¡Tú sólo eres un ser despreciable que usa de escudo la vida a sus amigos!
Tetsuya: ¿Cómo te atreves a hablarle así al gran general Takeshi! Lo pagarás ¡KAJI!
Kagome: Yo no soy una presa fácil –y le lanzó una flecha que disipó fácilmente el fuego que intentaba devorarla.
Tetsuya: Veo que no eres una humana ordinaria, me obligas a usar todo mi poder –diciendo esto se transformó en un enorme fénix
Y ambos sobrevivientes de los bandos opuestos iniciaron una lucha feroz, en donde los poderes eran de igual intensidad. Mientras, con los dos generales, la batalla apenas iba a iniciar.
Sesshoumaru: Finalmente has dado la cara. ¡No te perdonaré el haber acabado con vidas inocentes!
Takeshi: Yo pensé que luchabas para saber quién era el más fuerte de los dos. Pero ¿por qué pelear por salvar vidas? ¡Eso no tiene ningún sentido! De cualquier manera, ¡ACABARÉ CONTIGO!
Sesshoumaru: Eso está por verse.
Ambos youkais eran muy poderosos, pero Sesshoumaru le llevaba una ligera ventaja, su gran olfato y velocidad, le permitían esquivar y adivinar gran parte de los ataques de Takeshi, quien empezaba a mostrar rastros de cansancio.
Sesshoumaru: ¿Qué pasa Takeshi? ¿Si alguien no mina primero a tu oponente no eres capaz de luchar? Veo que no eres más que un despreciable aprovechado.
Takeshi: ¿Qué tiene de malo aprovecharse de los descuidos de los demás? ¡En la guerra todo es permitido! Pero no me subestimes, no he conquistado a la gran China únicamente a través de las estrategias, ¡AHORA MISMO TE MOSTRARÉ MI VERDADERO PODER! –al tiempo que pronunciaba estas palabras se transformó en un enorme tigre blanco –prueba esto ¡nanbyaku KōrI!-cientos de lanzas de hielo salieron disparadas a toda velocidad hacia Sesshoumaru, quien logró esquivar algunas, pero algunas llegaron a él y rodó por el suelo. Su objetivo era hacerlo caer cerca de donde Kagome y Tetsuya se encontraban peleando.
Takeshi: ¡Ahora! –la orden iba dirigida a su comandante en jefe quien envió una llama envolvente a Kagome, con el único objeto de distraerla y alejarse de ella por unos pocos segundos. Volando tomó la forma de una enorme flecha en llamas que iba directo a Sesshoumaru. Sin embargo, Kagome estaba muy alertay con una flecha se deshizo rápidamente de esa llama, sabía que cualquier descuido por parte de ella sería aprovechado por este despreciable ser para atacar por sorpresa al youkai que amaba con todas sus fuerzas. Repitiendo el acto heroico de Sango, se interpuso en el camino de Tetsuya, recibiendo una herida mortal en el pecho y cayendo en seguida sin vida, al lado de su amado.
Sesshoumaru: ¡¡¡¡¡¡MALDITOOOOOOOOO!!!! –lanzó el viento cortante y acabó de inmediato con él.
Takeshi: Vaya, pero qué rápido puedes ser, es una lástima que no hayas podido salvar a esa humana que por lo visto te tenía mucho aprecio.
Sesshoumaru: Cuando decidimos empezar juntos esta guerra, todos dijeron que era algo que se debía afrontar, pues ustedes eran enemigos crueles y sin escrúpulos. Querían conquistar estas tierras sin importar el costo. Si lo conseguían, muchas vidas inocentes se perderían, muchos seres sufrirían, no solo humanos, sino también monstruos, a causa de los métodos barbáricos de conquista y sometimiento que utilizan. Todos ellos me reconocieron como el más fuerte, el indicado para dirigirlos en la batalla. Pero lo único que sentí en ese momento fue la satisfacción de que me reconocieran como superior a ellos. No comprendí el verdadero significado de ser un general. Si ellos confiARON en mí, yo debí protegerlos, debí guiar los ataques personalmente, debí cuidar sus vidas, como lo más valioso de este mundo. De nada sirve ser el general de un ejército de cadáveres. No sólo murieron los de mi ejército, sino también la mujer que amaba, por ella fui capaz de enviar al otro mundo al único hermano que tenía. Lo he perdido TODO –y siendo la primera vez que el gran youkai mostraba sus verdaderos sentimientos, cerró sus ojos y una única lágrima resbaló por su mejilla.
En esos momentos, colmillo sagrado empezó a palpitar.
Sesshoumaru: ¿Qué
pasa? –preguntó abriendo los ojos y cuán grande fue
su sorpresa, ¡pudo ver a todos los mensajeros del otro mundo
que intentaban llevarse las vidas de todos aquellos que pelearon a su
lado y que confiaron en él!
-empuñando con fuerza a
colmillo sagrado- ¡CUENTO CONTIGO TENSEIGA! –Con un solo
movimiento de su arma, fue capaz de revivir a más de cien
seres, humanos y monstruos que habían luchado con él.
Al fin había entendido la razón de que su padre le
entregara esa arma a él. Sabía que su hijo un día
tomaría su lugar como general de un ejército y que si
su corazón era compasivo, sería capaz de revivir a
aquellos que confiaron en él. Kouga, Ginta, Hakaku, Ayame,
Miroku, Sango, Kagome y todos los youkais que habían luchado a
su lado, revivieron.
Todos: ¿Qué pasó? ¿Qué no nos habían matado?
Miroku: Sí, todos habíamos muerto… pero… ya entiendo, Sesshoumaru ha mostrado sus verdaderos sentimientos y ha sido capaz de utilizar al máximo el poder del colmillo sagrado, salvando más de cien vidas.
Sango: ¡Kohaku! ¿Eso que está tirado es el fragmento de la perla? ¡Estás vivo! –corrió a su lado y lo abrazó llorando.
Kouga: ¡Ayame, estamos vivos!
Kagome: ¡Basta todos! No es el momento de ponerse sentimentales. Durante las batallas hay que mantener fría la cabeza, todavía tenemos al enemigo más fuerte frente a nosotros.
Pero algo más sucedió, un agujero negro se apareció en el cielo y salió ¡INUYASHA! El meidou también se abrió desde el otro lado, por los sentimientos que Sesshoumaru admitió hacia su hermano.
Inuyasha: ¿Qué está pasando? Al ver cientos de youkais muy extraños y a su hermano con un semblante muy cambiado, no solía tener la típica expresión propia de él. Además observando con rasgos visibles de haberla pasado muy mal a todos sus amigos.
Takeshi: Muy interesante, así que eres capaz de revivir a los muertos. Es una lástima, por que me encargaré de enviarlos al infierno nuevamente.
Inuyasha: No si antes acabo contigo. ¡Ven, colmillo de acero! –y llamó a su espada con la funda, ésta se separó de colmillo sagrado y regresó con su dueño.
Takeshi: Por lo que
puedo ver eres un insignificante híbrido. ¿Cómo
piensas que puedes enfrentarte a mí? ¡Hyakuman Kōri!
–gritó y un ataque un millón de veces más
fuerte que el último que lanzó Sesshoumaru, salió
a toda velocidad contra ellos.
Inuyasha: ¡KONGOSUHA!
¡Sesshoumaru, abre el meidou para ese imbécil! –todas
las lanzas de hielo lanzadas por Takeshi chocaron con las lanzas de
diamante de Inuyasha y gracias a eso, esta vez no hirieron a
nadie!
Sesshoumaru: ¡No tienes que decirlo! ¡MEIDOU ZANGETSUHA! –nuevamente el meidou se abrió y absorbió de inmediato a Takeshi.
Inuyasha: ¿Kagome me quieres explicar qué demonios pasó aquí? –dijo corriendo hacia ella, pero algo lo detuvo- Kagome…hueles a …
