Capítulo 17. ¡La sorpresa!
Kagome: "No, no puede ser, pero no hay lugar a dudas, salió positivo, ¿qué voy a hacer? Pero si estuve usando condones después de la segunda vez que estuve con Sesshoumaru. Me costó muchísimo trabajo que los usara, maldita sea, ¿cómo fallaron? ¿Cómo voy a tener un hijo de un demonio? ¡Esto es terrible! No quiero vivir en el sengoku toda la vida, pero aquí no podría vivir, sería un hanyou como Inuyasha y quién sabe que sería capaz de hacerle la gente. No, maldición, si me cuidé por que no quería embarazarme. No, ya me acordé que la última vez que estuvimos juntos, se rompió el condón por culpa de ese salvaje. Yo no quería regresar todavía, pero no puedo afrontar esto yo sola. Inuyasha, no sé que voy a hacer cuando te vea, ¿cómo explicarte sin que te sientas herido?" –y en medio de esta maraña de pensamientos, nuestra bella joven se dirige al pozo.
Al salir del pozo al primero que vio es a Sesshoumaru, quien al percibir su olor, inmediatamente se incorpora. El youkai había estado haciendo guardia en el pozo durante todo el mes esperando que la chica regresara. No se había movido un milímetro, puesto que no confiaba en Inuyasha, quien también estaba cerca del pozo, esperando que su hermano se descuidara para ir con la joven. Los dos hicieron caso omiso de las palabras de sus amigos acerca de ir a buscar a Naraku al otro mundo antes de que saliera de allí y derrotarlo. Nada los movía del pozo por donde Kagome debía regresar y cuando ella lo hizo las exclamaciones no se hicieron esperar.
Sesshoumaru: ¡Amor, por fin regresas!
Inuyasha: Kagome, ¡bienvenida!
Kagome: Vaya, no esperaba este recibimiento. ¿Se quedaron aquí esperando a que regresara? Inuyasha, yo pensé que ibas a ir tras de mí.
Inuyasha: Pues eso iba a hacer pero mi querido hermanito no me dejó.
Sesshoumaru: Kagome, sin rodeos: Tienes que decir a quién de los dos es al que amas.
Kagome: Pues… la verdad es que tengo algo muy importante que decirte –habló la chica un tanto dudosa y temerosa de la reacción de ambos- no es algo planeado…
Inuyasha: ¿Lo ves? –habló interrumpiéndola- Sólo te aceptó por que yo no estaba, no era planeado mi regreso, pero ya que estoy aquí ¡date por vencido! –declaró en tono triunfal el hanyou.
Sesshoumaru: ¿Es cierto? -preguntó muy triste.
Kagome: No, no del todo. Es cierto que yo pensé que ya no te volvería a ver Inuyasha. Pero no me refiero a que yo deje de amar a Sesshoumaru sólo por que tú regresaste. Es otra cosa lo que no estaba planeado…
Inuyasha: ¿Entonces dejaste de amarme?
Sesshoumaru: ¿No escuchaste que me ama a mí? Dijiste que el perdedor se haría a un lado, ¡así que ya lárgate imbécil!
Inuyasha: Yo no me voy hasta que no oiga de su boca que ya no me ama y a mí nadie me dice imbécil, ¡te voy a enseñar a… -se detuvo al sentir otra vez el dulce abrazo de la mujer que amaba y por la que estaba dispuesto a pelear a muerte con quien se la quisiera arrebatar, así fuera su hermano- Kagome yo…
Sesshoumaru: ¡Suelta a ese idiota o los mataré a los dos! –estaba a punto de lanzarles sus garras venenosas, cuando el grito de la joven lo detuvo.
Kagome: ¡YA DEJA DE AMENAZARME DE MUERTE POR CUALQUIER COSA! ¿Qué no te dejé bien claro que no soy tú esclava? ¿Qué si lo deseo me largo y que no puedes hacer nada para impedirlo? ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡REGRESÉ POR QUE QUISE Y NO ME OBLIGUES A MARCHARME DE NUEVO, POR QUE SI ME VOY NUNCA VAS A VER A TU HIJO!!!!!!!!!!!!!!
Ambos hermanos quedaron atónitos ante tal confesión. Sesshoumaru, con su instinto de youkai, inmediatamente desconfió de la afirmación de la joven y se acercó.
Inuyasha: Maldito, ¿dudas que sea tuyo? Si no lo quieres yo me llevo a Kagome y a ese bebé que viene en camino –dijo al darse cuenta de que su medio hermano había olfateado a su todavía amada, buscando rastros de otro macho, pero rápidamente se dio cuenta de que la chica no había estado con nadie más, sólo por encima de la ropa se percibía el aroma de Inuyasha, muy reciente, solo por que lo acaba de abrazar.
Kagome: Gracias Inuyasha, no esperaba tal apoyo de tu parte…-iba a continuar pero el youkai se lo impidió.
Sesshoumaru: Yo no dije que no lo quisiera, amo a esta humana y ese bebé efectivamente es mío, pero si desconfié, es por que ella me dio motivos. ¿La maldita porquería que me obligaste a usar no se suponía que era para que no quedaras preñada?
Kagome: Así es, pero algunas veces falla y estoy embarazada.
Sesshoumaru: ¡Mi corazón! –dijo tiernamente al tiempo que la abrazaba.
Kagome: ¿Qué vamos a hacer?
Sesshoumaru: Pues criarlo con mucho amor, Rin y Shipo tendrán un hermanito pequeño al que seguramente protegerán y cuidarán.
Kagome: Pero yo todavía no termino ni la secundaria, yo quiero estudiar una carrera…
Sesshoumaru: Siempre dices cosas tan extrañas, que nunca te preocupas por explicarme. Pero dime algo: ¿eso de lo que hablas es más importante que el nuevo bebé que está por nacer?
Kagome: Pues… no, en realidad no –dijo comprendiendo lo que su amado quiso darle a entender.
Inuyasha: Veo que realmente Kagome te ama, yo no me interpondré entre ustedes ahora que hay un bebé de por medio, realmente debes agradecerlo, por que si no, hubiera hecho hasta lo imposible por recuperarla. Pero como dije, el perdedor se hace a un lado –y se fue caminando lenta y pesadamente.
Kagome: Inuyasha, muchas gracias.
Inuyasha: ¿Por qué me agradeces?
Kagome: Por ser tan comprensivo y por estar dispuesto a ayudarme y a quedarte a mi lado si Sesshoumaru no lo quería. Nunca voy a olvidar lo bien que te has portado y siempre te voy a amar, como amigo.
Inuyasha: Yo nunca te olvidaré y siempre que necesites algo puedes contar conmigo. ¡Y tú imbécil, más vale que la trates bien por que si no te las verás conmigo!
Sesshoumaru: ¿A quién le llamas imbécil? ¿Y cómo piensas protegerla si ni siquiera puedes protegerte a ti mismo?
Kagome: Ya, no comiencen una discusión –y selló con un beso los labios de Sesshoumaru
Inuyasha al verlos, se alejó y los dejó solos.
Inuyasha: Te deseo que seas muy feliz, pues a mi lado sufriste mucho por culpa de mi indecisión –dijo para sus adentros un hanyou con el corazón destrozado.
Inuyasha regresó a la aldea y allí se encontró con todos, que al ver su cara de tristeza y desilusión, supieron que Kagome había regresado y a quién había preferido. La primera en hablarle fue la pequeña Rin.
Rin: Inuyasha ¿ya regresó mi mamá?
Inuyasha: ¿Tú mamá? Ah sí, la dejé sola con Sesshoumaru –respondió, aunque ya le habían explicado que Kagome adoptó a Rin como su hija, todavía no se acostumbraba a que la nombraran como "madre".
Rin: Ah, están solos, yo quería ir a abrazarla, pero seguramente esta desnuda con mi papá y van a estar gritando y no me van a hacer caso –expresó un poco triste.
Todos: ¿QUÉ? –caída al estilo anime, rápidamente se incorporan y empiezan a preguntarle de donde sacaba esas cosas.
Miroku: ¿Cómo una niña tan pequeña cómo tú dice esas cosas?
Rin: Pues por que los he visto.
Sango: ¿Cómo que los has visto?
Rin: Pues sí, el día que todos ustedes estaban discutiendo con el señor Jaken sobre la estrategia de guerra que iban a seguir contra ese Takeshi, a mí me aburrió mucho y decidí seguir al señor Sesshoumaru. Él se fue con la señorita Kagome, que ahora es mi mamá y luego se empezaron a besar y a quitar la ropa y luego gri…
Kaede: ¡No sigas criatura!
Inuyasha: No puedo creer que ese par de sinvergüenzas hayan hecho sus porquerías enfrente de una niña tan pequeña, ni siquiera el depravado de Miroku haría tal cosa.
Rin: ¿Pero qué tiene de malo?
Todos: ¿Cómo que qué tiene de malo? –y pum, otra caída al estilo anime.
Rin: Pues cuando todavía vivían mis otros papás también se la pasaban así, sólo que en la noche y cuando estaban así, no me hacían caso. Pero por lo que veo a ellos les gusta más hacerlo de día, ha de ser por que son jóvenes…
Sango: ¡Ya pequeña no sigas! ¡Las cosas que debes haber visto! Shipo y Kohaku, ustedes dos vayan afuera, mientras los mayores hablamos con Rin.
Shipo y Kohaku: ¿Pero por qué?
Inuyasha: ¡Ustedes obedezcan!
Y mientras los mayores hablaban con Rin, los causantes de tal alboroto, sin saberlo, Sesshoumaru y Kagome se acercaban a la cabaña de la anciana Kaede…
