II. una voz misteriosa.
Los alumnos lo saludaron algo divertidos, y algunas chicas lo miraban embelesadas. Otras cuchicheaban y algunos chicos le daban la mano al pasar.
Por fin llegó al final del pasillo, topándose con el único asiento vacío.
Sus ojos nuevamente chocaron, atónitos, con unos impasibles ámbares.
El silencio reinó.
Las preguntas asaltaban la mente del pelivioláceo como flashes, al tiempo en que cierta ansiedad indecorosa comenzaba a crecer en su interior. La quiso ignorar, disimulándola con la expresión más serena que poseía.
Aquello era demasiado... acaso irían en la misma clase? Sólo faltaba que tuvieran que compartir habitación... aunque... alto. No, no podía ser.
Al principio todos se sorprendieron un poco de que el peliazul se atreviera a sentarse en aquel puesto. No sin antes voltear a asegurarse de que hubiera otro vacío claro está, y tampoco sin antes observar la expresión levemente aceptable del Tao.
De apoco se sentían los cuchicheos. Que aquel era el chico de la mañana, que si es que acaso se conocían, que de dónde había salido, que estaba re bueno, que tenía buen culo...
Pero bastó que el profesor les llamara la atención para que se silenciaran y no volvieron a mirar... al menos no tan descaradamente.
En cuanto a los cinco chicos de atrás, la reacción fue bastante específica, en cada caso:
Yoh ni se había percatado, puesto que escuchaba música con sus grandes audífonos, mientras miraba embelesado a cierta rubia de mal carácter. Manta estaba concentrado en la clase, y cuando el Usui había pasado, se limitó a observarle neutral. Lyzerg paseaba su vista desde el pelivioláceo hasta el castaño reiteradamente.
Hao lo observaba como inspeccionándolo, con mano al mentón y una sonrisa maliciosa. Ren, en cambio, parecía absolutamente frío y distante.
Aún no sabía si le agradaba la idea... es decir, no tenía por qué disgustarle, pero había algo... que le incomodaba.
Probablemente fuera la expectativa de que este chico pudiese ser aquella persona elegida por Hao. Sí, aquélla persona que faltaba para completar el grupo y hacerlo par.
Claro... de seguro era eso. Qué más podría ser? En verdad tampoco quería averiguarlo. Y por supuesto! Si la simple idea de tener a alguien más en el grupo le ponía los pelos de punta. (Na: Algunas me odiarán por el hecho de ir por ahí poniendo mis notitas idiotas, pero... se dieron cuenta? "Pelos de punta"... Ren... con los pelos de punta... jajajaja. Ejem... bueno... sí, mejor sigamos con la historia UU).
Hao y su jodida manía de buscar cada año un candidato para ser el sexto del grupo. La excusa era que no le gustaba que alguien quedase solo siempre, sin embargo, y a ojos de Ren, pasaba por encima de los demás, al hacer tan innecesario ritual.
-Así que Horokkeu Usui, eh? –dijo una vocecita cerca del aludido-.
El peliazul volteó, y ahí estaba Hao. Llevaba un par de mechones cayéndole, cuan largos eran, y el resto del cabello amarrado al igual que siempre.
Para Horokkeu este individuo se le hacía bastante curioso, pero parecía buena persona.
-Así es –dijo mostrando una sonrisa bastante jovial-.
-Eres extranjero, cierto? -preguntó Hao escrutando el joven en plan escáner, si sus ojos fueran rayos láser, ya lo hubiese derretido-.
-Bueno, pues... vengo de Hokkaido -.
-Ah, sí! Ese es el lugar donde hace mucho frío no? –acotó Lyzerg de manera un tanto tonta-.
-Pues, sí. Hay nieve todo el año -dijo el Ainu, ahora volviéndose hacia el profesor, quien les hacia señas para que se callaran y le pedía a Yoh que se sacara los audífonos-.
La clase transcurrió aburrida y sin mucho que decir. Yoh ya no escuchaba música, pero observaba detalladamente a Anna, casi psicópata, mientras ideaba un plan para mantener contacto con ella.
Manta ponía atención en todo, Lyzerg escribía quizás qué cosa, mientras que Hao y Ren observaban al alumno nuevo. Uno descaradamente, y también con algo de extrañeza, y el otro de reojo y algo confundido.
"Este chico... tiene algo..."
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Por fin, la clase de matemáticas había terminado. El grupito de los cinco chicos tomó y guardó sus cosas.
Salieron del salón con rumbo al de música, no sin que antes Hao se despidiese de Horokkeu con un "hasta luego".
-Ese chico Usui parece ser un buen tipo, no creen??-comentó Manta de pronto-.
-Sí... la verdad me simpatizó -contestó Lyzerg-.
-Tiene algo que me agrada de sobre manera... –analizó el pelilargo con notable malicia, para luego observar descaradamente al ojidorado- al parecer no me equivoqué con lo del asiento-.
-Esas ideas tuyas son estúpidas, Hao -lanzó Ren-.
No supo por qué le dijo aquello de esa forma. No le había molestado la presencia de aquel muchacho, es más, se veía gentil y agradable; incluso más de lo que él mismo quisiera. Y tenía un extraño no sé qué que le hacía sentir diferente. Pero que Hao le insinuara que ya había elegido a alguien... fuese el peliazul o no, no lo permitiría.
-Ah, si? Y por qué lo dices-.
-Pues porque un simple asiento no te puede decir nada sobre él, además tiene algo extraño, ese tipo... no es como todos -se excusó con la máxima neutralidad posible. No quería dejar entrever las cosas que le producía, menos si aquel muchacho comenzaba a ser un peligro-.
-Exacto, porque resalta! Eso es lo que me gusta de él, además... no lo conoces, de seguro no dirías lo mismo si lo conocieras-.
-Por favor! Tú tampoco lo conoces! A mí personalmente no me agrada -sentenció convenciéndose a sí mismo, todo indicaba a que Hao se le había puesto con aquel chico... y si Hao le las ponía... las conseguía-.
-Lo que pasa es que tienes miedo a que te quite tu lugar, Ren, pero ya cuantas veces hemos hablado de eso-.
-Te digo que no es por eso, Hao. No tengo por qué tener miedo de nada, es más ese tipo no me importa en lo más mínimo -.
Y nuevamente con las contradicciones; podían tocar cualquier punto de Ren Tao, menos su ego, y su impasible fachada.
-Entonces no te importará si lo agregamos al grupo -le espetó con cierta provocación-.
El Tao lo miro serio y frío; se lo confirmaban. Aquel extraño y hechizante muchacho, se había vuelto un peligro. Unpeligro para él.
-Has lo que quieras –dicho esto se desvió del camino, doblando apenas pudo hacia un pasillo colindante-.
El grupo se quedó viéndole virar, y luego doblar por otra esquina donde desapareció. Aquella actitud era cosa de todos los años. Con la diferencia de que la única vez que Hao había hallado a alguien, para formar parte del grupo, había sido este. Y Ren tendría que acostumbrarse a la idea.
-Hao... eso fue cruel... -Le inculpó Lyzerg con preocupación por el ojidorado-.
-No, Lyzerg... él tiene que aprender que la vida no es siempre como él desea... es más, estoy seguro de que si incluimos a Horokkeu, muchas cosas cambiarán-.
-Sí, claro... cosas como lo que mencionaste en clase? -alzó una ceja con sarcasmo-.
-Jeje... bueno... sí claro... viene implícito, no?-.
-Disculpen... se puede saber de qué hablan? -preguntó el enanín-.
-Lo mismo pregunto... -acotó el castaño menor-.
-Sí, claro... les explico, les explico-.
-... -Lyzerg los vio con resignación, para luego ver por dónde se había ido el pelivioláceo- ...-.
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La sala de música...
Un lugar amplio y con buena acústica. Caracterizado por escalones que marcaban diferentes niveles para que todos pudiesen observar, y nacían desde el centro del salón, abarcando la mitad de este.
En la otra mitad se hallaba la mesa del profesor, el pizarrón y un piano. Un piano de cola, de esos elegantes y seguramente carísimos.
Más arriba justo en el primer escalón, tres teclados. A la misma altura que el piano, sólo que un poco más atrás, una batería. Arriba y repartidas, varias guitarras y bajos, junto con otros instrumentos de viento.
Los estudiantes tomaron asiento, cada quién con su respectivo instrumento.
Horokkeu llegó al rato, quedando bastante sorprendido ante tal espectáculo. Todo estaba perfectamente mantenido, y lo que más le llamó la atención fue el piano; cubierto por barniz negro, teclas impecables, absolutamente fascinante.
Sus pies se movieron solos, aquel brillo negruzco le llamaba como una droga. Acarició maravillado la tapa del instrumento, para luego dirigirse al asiento y sentarse en él, observando las teclas como quien tiene juguete nuevo.
-Mira quién ha agarrado el piano... –comentó cierto castaño con tono socarrón-.
-Ah! –exclamó a modo de contestación el peliverde- Mira! Y que contento se ve-.
-Contento y un rábano... –espetó con ironía mientras volteaba a colgarse el bajo- yo sé de un chinito enojón que no estará muy contento con ello-.
-Y bueno –respondió encogiéndose de hombros- tendrá que asumirlo, después de todo el piano no es suyo-.
-Jah! Y tú crees que lo meditará por un segundo? Seguro le planta la mirada de "Soy capaz de castrarte", y si no se quita lo echa a patadas. A este paso terminará odiándole-.
-No creo que le dé para tanto... menos con Mikihisa-sensei presente-.
-Agh... No menciones al viejo...-.
-Nh... –el peliverde observó al otro con curiosidad- sabes qué? Iré a hablarle-.
-Sí bueno, ojalá puedas convencerlo de que tome otra cosa... antes de que el tigrecillo le declare la guerra –rió alzando ambas cejas-.
El chico de ojos verdes se encaminó escalones abajo, para luego detenerse a espaldas de un maravillado peliazul, y tocarle el hombro de forma sutil.
-Sabes tocar piano, Horokkeu?... - le dijo con voz bastante cálida y expresión serena-.
-Ah! –El chico se sorprendió bastante por la presencia del otro a sus espaldas, sin embargo respondió jovial como siempre- Bueno, la verdad me sé un par de sinfonías jeje, y he intentado sacar las propias, pero nada del otro mundo -.
-Bueno... pues toca algo -lo incitó de forma inocente y también curiosa-.
-No... no lo... –Sus palabras se vieron interrumpidas por la notoria e imponente entrada del profesor-.
Llevaba un lote de papeles bajo el brazo, era una hombre alto y fornido, tenía el cabello largo y castaño, amarrado en una coleta.
Usaba lentes, su expresión era bastante jovial, y a Horo se le hizo bastante familiar, pero no supo por qué.
En eso el profesor comenzó a hablar:
-Hola muchachos!! Muchachas! Jeje –saludó abiertamente recibiendo el caluroso saludo de los alumnos-.
Parecía un hombre serio, sin embargo su expresión lo delataba, era bastante suelto y relajado, y por qué no decirlo... también muy apuesto.
-Bienvenidos a un nuevo año –sonrió radiantemente- Para los que no me conocen, me presento: Mi nombre es Asakura Mikihisa y seré su sensei de música este año, aunque muchos de ustedes ya me conocen-.
Dejó los papeles encima del escritorio, y luego de sacar unos cuantos de entremedio, se dirigió nuevamente a la clase.
-Ahora bien, ya tienen todos sus instrumentos?-.
Recorrió con la vista todo el salón, descubriendo las distintas reacciones de cada quién; algunos alzaron sus instrumentos como mostrándoselos, y otros simplemente afirmaban con palabras o gestos.
Y entonces su vista se topó con algo inusual. Si bien el famoso piano central no estaba vacío, tampoco estaba siendo usado por el típico personaje a quien solía observar.
Escrutó a su instrumentista actual con interés, bajando un poco sus gafas para verle por encima con una sonrisa cómplice. Y por qué no... también satisfecha
-Tú has de ser Horokkeu Usui –comentó acercándosele a paso lento, pero seguro-.
-Eh... yo... sí, un placer... –saludó reverenciando con la cabeza desde el asientillo-.
-Jmm... Pues, bienvenido al Tsubasa –Rió de medio lado aún con aquel brillo conformista- sabes tocar el piano? -Inquirió observando el instrumento, mientas apoyaba una mano en la tapa-.
-Pues... algo -Le respondió con cierto nerviosismo-.
-Jm... –rió inaudible sin quitar aquella curiosa sonrisa de su rostro- Muy bien... espero que sepas leer música –dijo haciéndole entrega del material-.
-Oh! Sí, claro que sé –rió entusiasmado recibiendo la hoja que se le ofrecía-.
-Excelente... –Aprobó al ver tal expresión- Y bueno!! –Se dirigió a la clase, nuevamente- Aquí están las partituras -dijo alzando el lote papeles que llevaba y entregándoselos a uno de los alumnos para que fuesen repartiéndoselos-.
-La canción se llama "Your song" –Introdujo- Se trata de la adaptación para la película Moulin Rouge –explicaba con calma y algo así como orgullo mal disimulado-.
-Papá... esto es basura –Se escuchó, fuerte y clara, la voz de Hao desde atrás del salón-.
Justo ahí, en el último escalón... el más alto. Junto a Yoh.
Se hallaba de pie, recargado en la pared, sosteniendo el bajo con una mano y la otra en el bolsillo.
Se hizo un silencio cortante.
-Si no te gusta puedes retirarte, Hao –Replicó el profesor seriamente, y también un tanto apenado-.
-Jeje... –se oyó la risa nerviosa del Asakura menor- Hao, no seas así... ya verás que la canción nos va a salir genial! –Reía tontamente en plan de salvar la situación-.
Tock Tock
-Adelante... –pronunció el profesor de forma profunda, sin desviar, en ningún momento, la mirada de su alumno... -.
La puerta se abrió de forma nerviosa. Tras el umbral apareció una peliceleste cohibida.
-Disculpe... sensei... –pronunció algo tímida ante tal fría y distante mirada del profesor- Esto... est-esta Horokkeu?-.
-Pilika?! -Murmuró el ainu desconcertado-.
-... –El profesor observó al peliazul alzando una ceja, y también retomando el extraño brillo conformista de hace unos instantes- Sí, si está... –Afirmó en voz alta hacia la puerta, para luego dirigirse al chico nuevo- Que sea corto señor Usui-.
-Sí, gracias... –.
El peliazul se levantó con poquedad, para dirigirse de la manera más sencilla y desapercibida hacia la puerta, aún sabiendo que era absolutamente inútil: Ahora él era el centro de atención.
-Lo siento por interrumpir, hermano –se disculpó la chica una vez que lo tuvo al alcance del murmullo-.
-Sí, Pili... luego te disculpas, ahora dime... Pasó algo? Necesitas ayuda?-Inquirió incluso algo preocupado por su hermana, una interrupción como esa debería implicar algo importante-.
-Ah! No... nada grave, es solo que quería que fueras a la cafetería en el receso-.
-... -El muchacho la escrutó entrecerrando los ojos y con mueca de fastidio -Era necesario pedírmelo ahora?-.
-Ay! No! De verdad... perdón, perdón... es que ella me pidió que te lo pidiera ahora, entonces... bueno yo... Lo siento de verdad...-.
-Ella? –se cuestionó el muchacho más para sí mismo que para la muchacha- Ya, ya... Pillika suéltalo, no tengo toda la hora-.
-Ah, sí! Bueno... Es que hay alguien que qui...-y entonces se detuvo de golpe-.
Cierto pelivioláceo acababa de hacer su aparición de forma elegante y parsimoniosa, examinando al par de jóvenes, con desconfianza, al entrar al salón.
-Señor Tao!!! Primer día de clases y ya esta llegando tarde? -Se oyó claramente el reproche por parte del profesor desde adentro-.
Ambos hermanos dirigieron sus vistas, interesados, hacia el interior, cayendo en cuenta de que no eran los únicos que escudriñaban con descaro a ambos personajes: Profesor y alumno.
-Lo siento profesor, estaba en el baño –se excusó el pelivioláceo con tranquilidad, ignorando las notorias e incómodas miradas de los presentes-.
-Pues que no se repita, Ren –concluyó algo cansado el impasible sensei- Ten... –le ofreció una de las hojas- Aquí está la partitura de la primera canción. Y toma rápido tu instrumento, porque ya vamos a empezar -.
El pelivioláceo se dirigió hacia el piano central con absoluta calma, revisando la partitura con interés, sin embargo, unas irritantes palabras le quebraron su inmutable actitud.
-Por cierto!!! –Habló el sensei- Toma un teclado por esta vez. El señor Usui ha tomado el piano-.
El aludido observó al profesor con una ceja alzada, casi sonriendo.
Aquello debía ser una broma... de mal gusto por supuesto, pero DEBÍA ser una broma.
El profesor pareció leerle la mente.
-Jaja! No me pongas esa cara! No te estoy columpiando... De verdad... toma ese teclado que esta ahí, el piano lo ha tomado Horo...-.
Las palabras pasaron por la mente del Tao con lentitud, como para analizarlas con detalle. "El-piano-lo-ha-tomado-Horo".
Abrió los ojos más de lo normal, con cara de haber visto un cadáver en disección. Era aquello de verdad? El piano... SU piano... lo había tomado el chico nuevo? Precisamente ese tedioso muchacho que se le aparecía hasta en la sopa?! Además... qué era esa sonrisita irritante que tenía sus sensei? Y sobre todo! Le había llamado Horo? Qué leches en la vida era eso!! Acaso un apodo cariñoso?! Por qué demonios le ponía un apodo cariñoso a un completo extraño que se adueñaba de propiedad ajena!! Aquel era su puesto!
-Ren... estás bien? -el sensei le veía con absoluta extrañeza... y bueno, también preocupación-
Ante aquella pregunta, su conciente se pegó un remesón: Aunque para él, el tiempo se detenía; para los otros aún andaba. Y no dejaría que un extraño-robainstrumentos le quebrantase su gélida actitud de "Ni-el-viento-me-despeina".
Decidió calmarse, luego le daría más vueltas al asunto. Por ahora se limitaría a obedecer a su sensei, y ver al peliazul con odio. Luego meditaría si aquello no era para tanto o si se arrepentía del mal trato hacia el ainu. Como siempre... no pensaría antes de actuar, o por lo menos... como solía hacerlo en esos casos.
Como única respuesta afirmó con la cabeza, para luego ver con fiereza al peliazul, que aún se mantenía de pie en la puerta.
-Lo siento... –se disculpó el Hokkaideño- No sabía que tú tocases el piano... -ratificó de forma insegura... aquella mirada que le dirigía no era nada agradable-.
-Jm... -Ren sonrió amargamente mientras cerraba los ojos en una mueca autosuficiente- No te preocupes... Por una vez que te adueñes de él no me hará daño...-.
Pronunció lo último con énfasis y casi de forma odiosa, con el puro fin de descargar todo sobre aquel extraño y exasperante peliazul.
Y en fin... por lo menos la interrupción del mayor de los hermanos Asakura había sido olvidada.
El, ya a esas alturas, famoso Horokkeu, pudo observar como el pelivioláceo se dirigía hacia uno de los teclados. Quizás el más grande y complejo que había ahí, o más bien... el único desocupado.
Vio como se ubicaba al frente de este y comenzaba a teclear kami-sama sabe qué cosas (Na: si tan solo entendiese de teclados), sin pasar por alto, la irritación y desdén con que observaba el instrumento... para luego regocijarse, con una sonrisa, de haber logrado quizás qué en el sofisticado aparato.
-Lo siento Pilika, te veo luego si? -Concluyó el peliazul en el ademán de cerrar la puerta y alejarse de ella, en dirección de su-no nuevo instrumento-.
-E-espera onii-chan!! -alcanzó a pronunciar la muchacha medio afligida, para observar a su hermano alejarse sin remedio-.
Decidió irse por el momento, le esperaría apenas saliese de su clase para encontrarle en el recreo.
-Bueno, es hora de empezar!!! -Habló el profesor haciendo sonar las palmas y frotándoselas luego-.
Los alumnos pusieron sus partituras en los atriles.
Lyzerg ya se hallaba sentado en la batería, había observado el espectáculo en primera fila. Aquel internado era un verdadero show diario.
Todos los días un cahuín diferente.
-Muy bien... así me gusta... Si de fijan... –comenzó con la explicación- la canción es una mezcla... algo así como un remix, junta varias canciones de distintas películas, para dar a interpretar un solo mensaje... La protagonista se vende, él no quiere comprarla, sólo quiere su amor... ella no cree en el amor y bueno... entonces él la incita a enamorarse, a vivir una aventura en el fondo... Y bueno lo de siempre no? Ella termina enamorándose perdidamente, como es una trabajadora sexual surgen los problemas etc, etc-.
Los alumnos escuchaban entretenidos, al parecer al profe se le iba la mano con respecto a descripciones.
-En fin!! La canción es de amor... Los dos personajes, él y ella, intervienen... es un diálogo en el fondo. No sé quién vaya a cantar... no es lo que más me interesa por ahora, pero sí quiero que la orquesta suene hermosa. Y a lo que iba! Jaja que me voy por las ramas... La canción, al mezclar distintas canciones, cambia de pulso -mostró la partitura- no así el compás que se mantiene siempre en un cuatro cuartos... Emmm fuera de eso... No, nada más que agregar... alguna duda?-.
Sólo una mano, tímida, se levantó. Unos ojos ámbares le observaron con hastío, nuevamente el llama-atención-Usui. Aquel chico comenzaba a caerle bien gordo.
-Yo... –comenzó el de Hokkaido- Si necesita a alguien para cantar... pues... No tendría problema si yo...-.
-Oh! Tú te ofreces?-.
-Mm...-asintió levemente apocado-.
-Jm... Pues muy bien entonces... Apenas tenga la letra te la paso para que ensayemos juntos, te parece?-.
-Sí... genial-.
-Muy bien... –le sonrió- Bueno chicos!!! Espero que sea un gran trabajo!! Y ya! Manos a la obra!-.
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Recreo de nuevo.
Los alumnos dejaron sus cosas en sus respectivas fundas y estuches, para luego salir del salón conversando todos animadamente.
El ainu se quedó en el salón, pues tenía algo que hablar con el profesor.
-Eh...disculpe, sensei... -Preguntó Horo desde el piano aún, mientras recogía sus cosas-.
-Asakura... –le completó- sí, dime... qué deseas?-preguntó sonriendo muy amablemente... demasiado-.
-Eh... Bueno yo... La verdad... Mire... sé que es un tanto apresurado... y también repentino! Pero... me interesa mucho esto de la música y usted es como el único que veo que...-.
-Al grano, niño... -le incitó con gracia-.
-Ajá! Este yo... Quería saber si de casualidad no tendrán alguna especie de coro o grupo de música en este colegio-.
-Ah...! Tienes interés en inscribirte?-.
-Pues sí... verá...-.
-No te lo aconsejo –Le cortó fríamente, comenzando a ordenar sus cosas-.
-Eh?! Y eso por qué?-preguntó extrañado-.
-Pues porque esta escuela no es destacada en el rubro artístico. Si te inscribes en el coro, sólo terminarás como los mediocres que se han inscrito, que tampoco son muchos. Nuestros alumnos no son tan tontos-.
-C-cómo...-preguntó ya al borde del colapso... qué acaso no era ese un profesor del mismo instituto del que hablaba?-
-Mira Horo... Se nota que te gusta esto, sino, no me lo preguntarías, y mucho menos siendo alumno nuevo, por eso no puedo permitir que desperdicies tus ganas metiéndote con gente que toma esto sólo como un pasatiempo -concluyó en ello guiñándole un ojo-
-...-.
El joven peliazul se demoró su poco en procesar la información... Tan seguro era todo aquello? De verdad no podría desarrollarse como músico en aquel internado? Y otra cosa que le picaba... Qué demonios le pasaba aquel tío que se daba esas... curiosas confianzas con él?
-Entiendo... –pronunció el joven con desgano-.
-Lo siento... pero este no es un lugar para el arte... no por lo menos como tú lo deseas-.
-Pero... –Replicó extrañado, había algo en aquellas palabras que no le cuadraban... quizás...demasiada negatividad- Usted... usted no sabe lo que yo deseo... Es decir... cómo puede estar seguro... Yo considero que todo lugar es para el arte... Y... sobre todo este!!! Con las facilidades y el material que tienen... !!! Considero que es más que suficiente... -replicaba sin descanso mientras recorría con la mirada intranquila-.
-Bueno... Puede ser... pero de ahí a que alguien haga algo...-.
-Usted puede...-.
-Yo?! Jah... Yo no soy nadie... -rió irónico-.
-No lo entiendo señor...-.
-...-el sensei le miró extrañado... curioso- explícate-.
-Con lo animado que se veía en clases... Con todo el calor que transmite... Como si de verdad quisiera hacer algo... Pues me ha echado abajo toda la impresión que me ha dejado...-.
-Jah! Alguien tiene que infundirles aunque sea un gramo de expresión o no? Una gotita de sensibilidad? Jaja Y que bueno que lo comentas... sabes qué? Tienes razón... Mi actitud cambia cuando los alumnos se van... Porque me doy cuenta de que sólo soy un profesor más dentro de un instituto más. Como todos los edificios con oficinas y donde hay que hacer las cosas porque hay que hacerlas y punto... Ya a nadie le importa el arte... -.
-A mí me importa... y quiero hacer algo...-.
-Jm... Eres muy idealista muchacho... Aterriza, que puedes perderte en una nube muy espesa -.
-Yo voy a hacer algo...-pronunció con determinación-.
-Jah... Pues te deseo buena suerte -El profesor tomó sus cosas y se dirigió a la puerta... sin embargo...-.
My gif is my song!
And this one's for you…
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-Me sorprendiste tigrecito...-.
-Disculpa...? -Respondió Ren arqueando una ceja-.
-Pensé que te comerías vivo al pobre Horo -.
-No le llames así que vomito-.
-Jaja! Te ha picado la guía ah? Sí... mi papá sabe muy bien como hacerte enfadar-.
Se encontraban en uno de los mini-almacenes que había en uno de los patios del internado. De esos al aire libre, con terraza y mesitas cubiertas por sombrillas.
Ren tomaba su jugo de durazno y Hao su café matutino.
-Como dije: una vez no me hará daño. Pero está loco si cree que dejaré que quede establecido así, ese es mi puesto-.
-Vaya! Te ha salido el lado oscuro-.
-Ya corta con eso. Ese tipo está empezando a desagradarme-.
-Jah! Exageras, hombre! Exageras-.
-No exagero... Ha batido mi record... en menos de un día ha logrado caerme mal-.
-Vamos! Que no hay razones, dame una sola-.
-Es demasiado altanero y creído, se hace el mosquita muerta, pero en el fondo es un aprovechado-.
-Jajajajaja!!! Estás enojado porque te han quitado el puesto! Si mira como te pones! Que pareces un crío! Oh, vamos, Ren! De verdad que no es justificable! Son puras coincidencias! Además, lo siento, pero si de engreídos se trata...-.
-Tú me conoces, Hao... sabes que no soy como ese tipo-.
-Ajá, y por eso mismo puedo decir que Horokkeu es un tipo de lo más humilde y espontáneo-.
-No trates de dártelas de listo, además ni siquiera sabe tocar el piano-.
-Pffff Te estás escuchando? Esos son argumentos de pendejo, Ren... Además tú no eres la objetividad en persona... Después de todo... para ti cualquier cosa que no se acerque al premio internacional en concierto para piano, ni el primer lugar en el concurso nacional de todos los años, pues bueno... es una basura no?-.
-Esos premios los he ganado con el sudor de mi frente...-replicó irritado-.
-Y bueno... La verdad es que eso no cambia nada...-.
-Deja ya de burlarte quieres?!! Este es mi don y no voy a dejar que un idiota, principiante, insípido, y sin talento como él me lo quite!!- respondió Ren eufórico, ya saltándole encima a Hao-.
-Venga!!! Que te has puesto a gritar por nada! Soy yo el que te está molestando no él... La verdad es que estás así, en la mayoría, por cosas que te he dicho yo. Es decir... Horo ni siquiera se ha enterado de que queremos integrarlo al grupo! Y no tenía idea de que tú usabas el piano!-.
-... -parpadeó- De todos modos no me lo banco -replicó cruzándose de brazos-.
-Bueno Ren... De todas formas, aunque Horo no sea ni la mitad de pianista que tú... se nota que es un buen tipo, y tendrás que ir acostumbrándote a la idea de que forme parte del grupo-.
-Ya te dije que no!! -vociferó Ren, a punto de escupir todo el jugo de durazno- Qué demonios te ha dado con ese tío!!-.
-Ren mira, entiendo que no quieras que otra persona se integre... que este ha sido el mismo grupo durante mucho tiempo y bla, bla... pero ya es hora de crecer... También debes ser capaz de admitir a otra persona en nuestras vidas... en tu vida. -Se detuvo un momento para observar al Tao, mientras meditaba- No se trata de un simple capricho mío... De hecho... es un asunto muy trivial! Frívolo... Pero... Con toda esta oposición de tu parte... ya no sé en qué momento se volvió algo tan importante y grave, Ren... todo podría ser mucho más sencillo-.
-Haa –suspiró- No lo hago por complicar más las cosas... es sólo que... no quiero que alguien...-.
-Ocupe tu lugar? –le completó apoyando su cabeza en una mano-.
-...-el pelivioláceo se detuvo a verle con extrañeza, para luego desviar la mirada y negar con la cabeza- En qué estas pensando Hao... Hemos pasado años juntos sin la necesidad de una sexta persona, y ahora porque se te da la gana tiene que venir alguien y entrar en el grupo... No es necesario! Me dices a mí que podría ser más sencillo... Pero mírate a ti! Ahórrate el jueguito de líder... Esto es ridículo y estúpido, tan estúpido como que digas todo el tiempo que es una buena persona siendo que lo conoces con suerte hace un par de horas... Demonios, ni siquiera lo conoces!-sentenció con voz grave e impotencia-
El castaño le observaba con aparente paciencia, escuchando cada palabra y analizándola con detalle. Entonces apoyó ambas manos en la mesa y se puso de pie, mientras que con los ojos cerrados decía...
-No hables si no sabes, Ren Tao. No juzgues si no conoces... Y no! Me interrumpas... –vociferó ante el inútil intento de rebatir por parte de su acompañante- Me acabas de dar una potente razón para considerar a Horo de forma definitiva... y si te apetece una queja pues tendrás que atenerte a las consecuencias... -.
-A ver que tan terrible... -pronunció también poniéndose de pie, en tono amenazante-.
-Este estúpido... te dejará a ti –dictó distanciándose del pelivioláceo, para verle lo más neutral posible- Tú sabes que no me agradan tus arrebatos de egoísmo... No pienso someterme ante una actitud tan soberbia, Ren... No soy uno de los sumisos que logras matar con tu gélida mirada... Recuerda eso-.
Ren Tao abrió los ojos de manera descomunal, para luego entrecerrarlos con dolor y odio... Esa mirada que tan a flor de piel poseía.
-Jmm...-rió amargamente- Sí estás considerando reemplazarme entonces... -replicó en un murmullo grave-.
-...-.
El castaño suspiró; su amigo no lo entendería jamás. No había como meterle en la cabeza que él no estaba en su contra.. que en el fondo quería ayudarlo... y no tenía ganas de seguir discutiendo con un caso perdido.
-No pienso hacer eso, por ningún motivo... Sin embargo... de todos modos te advierto... si no cambias tu actitud... has de terminar solo, muy solo-.
Ren le dio la espalda, no quería seguir oyéndolo...
-Jah... Yo... yo siempre he estado solo... -pronunció ladeando la cabeza con tono irónico, para marcharse de la cafetería sin terminarse su jugo-.
Aquella... Aquella era la única actitud que protegía la verdadera identidad del Tao.
-No estás solo... aún tienes a este estúpido -.
Bajó la vista a su café, lo tanteó; estaba frío. Ya era demasiado, se marchó en dirección contraria al joven pelivioláceo.
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(Your song – Ewan McGregor / Moulin Rouge)
Ren Tao caminaba sin rumbo fijo. Mil imágenes y sentimientos se mezclaban en su interior.
Si bien la primera impresión que había tenido del Usui había sido un tanto inquietante, no le había molestado para nada. Sin embargo ahora, a tan sólo unas horas de conocerle... todo era distinto, Qué irónico, no?
Ese tipo se había vuelto en un motivo de burla para su persona, se había ganado, a primera instancia, la confianza de sus amigos, y luego... luego se adueñaba de su instrumento... su arte.
Lo único que le faltaba, para coronar, era la discusión con Hao... Ya no quería más guerra, todo había sucedido muy rápido y muy intensamente.
Sintió como una melodía conocida llegaba a sus oídos y lo sacaba de sus cavilaciones: Había llegado al salón de música sin siquiera darse cuenta. La puerta se hallaba abierta, y dejaba ver claramente a su profesor... Pero había algo más... Alguien más.
Alguien tocaba el piano...
I sat on the roof
And I kicked off the muss
Well some of these verses
well they've, they've got me quite crossed
But the sun's been kind
while I wrote this song
It's for people like that keep it turn on
So excuse me forgetting
But this things I do
You see I've forgotten if they're green or they're blue
Anyway the thing is… what I really mean…
You've got the sweetest eyes I've ever seen
Una voz maravillosa y potente que aturdía todo los sentidos y hacía que la piel se erizara, así como te hacía sentir lo que quería comunicar. Con la imponente armonía de las teclas.
So you can tell everybody
This is your song
It maybe is quiet simple but
Now it's done
I hope you don't mind I hope you don't mind
That I put down in words…
How wonderful life is now you're in the world…
I hope you don't mind I hope you don't mind
That I put down in words…
How wonderful life is now you're in…
-The world... -concluyó la misma voz tenue y ardorosa-.
Aquella voz cálida y armoniosa, que llegaba y se impregnaba en su mente como anidándose. Tan agradable y hermosa... tan... sencilla. Solamente se dejó llevar, embriagar por aquella misteriosa voz.
"Es... impresionante..."
Las palabras resonaron de la misma manera en la cabeza del ojidorado, espabilándole un poco de su estado absorto.
Entonces cayó en cuenta... sus pensamientos se habían sincronizado con las palabras pronunciadas... por otra persona.
Dentro del salón.
-De verdad... muy impresionante -.
-Jm... Es por amor al arte, sensei... de verdad yo... no tengo otro propósito –respondió a aquella frase la mágica y melodiosa voz-
Para desgracia del Tao, cierta personalidad salió a la vista, detrás del piano, dirigiendo su mirada hacia su sensei, con solemnidad.
Aquella fachada tan convencida y diferente a la que había podido presenciar hasta el momento, no le pertenecía nadie más ni nadie menos que a Horokkeu Usui.
Sus ojos se abrieron de sobremanera, mientras que su corazón bombeaba a todo pulso.
Debía admitirlo: Aquel extraño-robainstrumentos... Tenía una voz maravillosa.
Nuevamente... La cabeza de Ren Tao era una mar de dudas, que se amontonaban ambiguas, al mismo pulso que el de su corazón.
Continuará...
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Kukukuku!!!! Jaja habeís entendido?
Bueno, para los que no lo han hecho, yo les aclaro: Al principio, cuando Horo aparece solo en el salón con Mikihisa, antes de la escena de Ren y Hao, Aparecen unas frases que dicen: "My gift is my song... and this one's for you"
Ok ok, ahí no les puse la canción porque no pegaba con la conversación del par este y tampoco alcanzaba para que ustedes pudieseís leer todo tan rápido xD.
Así que decidí ponerla en la última escena, cuando aparece Ren.
Si se dan cuenta... la primera frase que os he puesto más arriba es la primera frase de la canción. Y la letra que os he escrito aquí más abajo, es la letra de la canción, escrita desde cierta parte... no, no es que estén leyendo mal xD, yo la puse más avanzada para que les calzara con la lectura... a ver si le achunté jaja.
También les dejo la traducción en mi profile para quienes no capten inglés ;).
Bueno, eso... ojalá les haya gustado mucho más que el cap anterior. Uyuyuuuuuuuuuy!!! Ya quiero que Ren se enamore de Horo!! Jajajaj.
Un besote enorme para todos ustedes y les espero!!
Reviews
Princess Nausicaa: Me gusto mucho tu review, y me alegró la vida porque fue el primero TT.TT de verdad gracias :), la idea era crear escenas en que la gente pudiera babear un poco, al parecer lo logré xD. espero que sigas leyendo la historia porque tendrá mucho más de lo que esperas ;)
Sad.Whisper: Me reí mucho con tigo xD, (con tus dos reviews) me encantó lo que dijiste y la verdad esas escenas fueron cosas de eso que se te ocurren el minuto y no se si será necesario aclararlo, pero eso de "irresistible a km de distancia..." se puede dar por entendido que es el slogan de el perfume, es decir la publicidad...por eso es que quise darle un toque de suspicacia a mi Renriko n¬n.
Didboroth: Me dejaste review en mis dos fics y de verdad gracias, que bueno que te guste mi trabajo y espero que hayas quedado conforme con este nuevo capítulo...
Me han quedado pocas porque me he apresurado mucho en subir xD
Las adoro y muchas gracias n.n me dan vida!
Para terminar con este discurso me despido, espero que les haya gustado este segundo cap, mil besos!
Sea cortés, ande con cuidado y que dios los ampare!! Jajajaja a lo María Polo!
Y ya me baja el revoltón! ByEE
Gato - K-chaz
