Muy buenas a todas mis queridísimas y queridísimos :)

Aquí les dejo un 'arrejunte' del capítulo 3 (La apuesta) con el capítulo 4 (Lo que pasó con Yoh Asakura), de seguro verán muchos cambios como este, puesto que eran los dos capítulos muy cortos y era sólo un derroche dejarlos así.

Como única aclaración, quisiera deciros que luego de que Hao hace la apuesta, dice "Día 1": desde ahora los capítulos los voy a enumerar en días, para que se entienda que están pasando los cinco días implícitos en la apuesta, y puesto que la apuesta comienza ese mismo día, lo he titulado así.

Sin más que decir, ojalá les guste, y como siempre, las canciones en mi perfil.

Ahora sí, enjoy!

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III. La apuesta.

La tercera, y última, clase del día terminaba, y Horokkeu Usui no se había presentado en ella.

-Qué le habrá pasado? –preguntaba Manta mientras los cinco se dirigían a sus habitaciones-.

-Pues quizás Mikihisa-sensei quiso hablar con él y simplemente lo sacó de clases –comentó Lyzerg con tranquilidad-.

-Erroor, no lo sacó, Ly... De hecho... el azulito ni siquiera llegó –habló Hao como si nada-.

-Bueno, en todo caso, creo que se veía muy animado cuando los dejamos en el salón -agregó Yoh-.

-Jaja animado? Segura papá se lo raptó para hacerle experimentos y cosas raras-.

-Por qué tratas tan mal a papá, Hao... –replicó el castaño menor achicando los ojos levemente severo-.

-Tsk... No quieres saberlo Yoh, no quieres saberlo...-.

-Pues porque tiene mala leche crónica, Yoh. Ese es el por qué... –lanzó el peliverde tranquilamente-.

-jaja! Yo creo que va más por ahí la cosa! –habló Manta- Vamos! Tu padre es un encanto! Todos somos testigos de eso!-.

-Ajá te apoyo... –dijo Lyzerg divertido-.

-Ah! Buena esa! Ahora son tres contra uno! Vamos, Ren y tú tan callado! Apóyame! –lanzó golpeando levemente la espalda del Tao-.

-Idiota... –respondió únicamente este-.

-Ah! Andamos agradables... –ironizó el pelilargo-.

-Mm... –musitó el otro de manera ausente-.

-Hello! Llamando a Ren! Pasa algo?-.

-Ya déjate, Hao –espetó este, hastiado-.

-Uff... Qué amoroso-.

-Pasa algo, Ren? –inquirió el peliverde medio preocupado-.

-No es nada, Ly... seguro comió algo descompuesto-.

-Te han dicho que eres insoportable? –le dijo el ojidorado ya medio incrédulo-.

-Pues sí... para qué negarlo...-.

-Argh...-.

-Oye Ren.. Hablando en serio... te pasa algo?-.

-Que nada, joder!-.

-Ah! Vale, vale! Que no tienes por qué ponerte así... -.

-Déjalo, Hao... de seguro vio algo poco agradable... –habló el castaño menor, despreocupado- es eso?-.

El Tao alzó su vista hacia Yoh, quien lo vio medio cómplice e inquisitivo. Bajó nuevamente la vista, recordando cierta melodía embriagante... y ciertos sentimientos bochornosos.

-Nh... –afirmó medio inseguro-.

El castaño observó al pelivioláceo, para luego observar a su hermano con escepticismo.

-Hay algo de lo que no me he enterado? –habló divertido-.

-Pues no eres el único... –respondió el peliverde, riendo-.

De pronto el grupo se detuvo: Uno de sus integrantes lo había hecho, produciendo que los otros le imitaran.

-Pasa algo, Yoh? –preguntó el pequeñín con curiosidad-.

El aludido mantuvo su vista fija e inerte en algún punto al frente de ellos, por un momento.

El grupo dirigió su mirada al mismo punto, visualizando a la hermosa chica caminar con porte elegante hacia uno de los pasillos adyacentes.

-Ve, Yoh, con confianza –le dijo Hao sonriente, mientras le guiñaba un ojo-.

-Si, nosotros te vemos luego -le dijo Lyzerg comprensivo-.

-Gracias muchachos... –habló el castaño menor con una sonrisa sincera, para luego seguir el camino que había tomado la rubia-.

-Ay el amor! Si que lo tiene embelesado a ese –dijo Manta mientras veía como Yoh doblaba la esquina, al final del pasillo- me pregunto qué se sentirá estar enamorado-.

-Jah vamos! Nunca te has enamorado? –preguntó el castaño medio sorprendido-.

-Mmm... No... -respondió- Tú si? –le inquirió con picardía-.

-Mm... quizás... –rió-.

-De veras?! –se sorprendió el chico-.

-Jaja... Pues, claro! Si no soy de piedra...-.

-Jah... lo suponía... –musitó este viendo al peliverde con complicidad-.

-Dijiste algo?-.

-Nada -saltó-.

-Mm...-.

-Y tú Ly? Te has enamorado...? –preguntó al chico con la suma intención de evitar la mirada amenazante del castaño-.

-Y... sí –respondió el de ojos verdes con tranquilidad y una bella y serena sonrisa-.

-Sí... –comenzó el enanín, meditando- sólo les hace falta coincidir en otra cosa jeje... –murmuró a lo psicópata-.

-Has dicho algo...? –pronunciaron Hao y Lyzerg al unísono-.

-Nada!! Y tú Ren! Jeje... qué me dices?-.

-Pues yo pienso que es lo peor –todos miraron al Tao anonadados-.

Este musitaba igual de ausente que antes, sólo que con un leve toque de nostalgia y molestia.

-Es... algo que te ciega, que te aturde... y no puedes dejar de sufrir cuando esa persona no te toma en cuenta. O en su defecto... si te toma en cuenta, pues entonces no le apartas los ojos encima. No me sería agradable estar todo el tiempo pendiente de sólo una persona en especial –concluyó viendo aún hacia el infinito, sintiendo que falshes de emoción se cruzaban con sus palabras-.

"Impresionante..."

-Y luego te quejas porque te digo estreñido... –le vio el Asakura con aura lúgubre y los hombros hacia adelante-.

-jajajaja! De verdad eres un chiste Ren Tao –lanzó de pronto Manta, sacando a todos de su estado meditativo... incluso al Tao- Ay! Algún día te enamorarás Ren, de quien menos lo esperes. Y ese día, ni tú mismo podrás creer lo feliz que serás... –decía sin cambiar su expresión–.

-Jeje, te apoyo, te apoyo! pobrecita de la persona que algún día sea tu pareja, las cosas que te tendrá que aguantar!! XD –acotó el pelilargo-.

-Hmph... –bufó el Tao- Me vale lo que digan ustedes... Si no estoy interesado en nadie por el momento pues es cosa mía no? Además eso a ustedes no le afecta-.

-De todos modos no puedes negar que eres bien extraño, Ren... a un hombre común y corriente en tu misma edad ya se le habrían revolucionado las hormonas hace rato... digo... sólo mírate! Estás completamente reprimido! Déjale fluir, Ren! Caliéntate de una vez, por favor!!-.

-Quieres... cortar... el rollo... –replicó el muchacho de ojos dorados a ceño fruncido y mil venitas sobresalientes en su frente-.

-Jeje... eres adorable, Ren... –pronunció en muchacho pasando un brazo por los hombros del Tao-.

Una mirada esmeralda les escrutó con tranquilidad, resignación y tristeza.

-Aléjate de mí, monotemático, pervertido, tórrido, acosador sexual! –vociferó el pelivioláceo empujando al otro con efusividad, haciéndole caer a lo animé y en la distancia-.

-Como que se te ha ido la mano, Ren UU –habló el chiquitín viendo como el peliverde se acercaba con aburrimiento a auxiliar al pelilargo atrapado por unas ligutrinas asesinas-.

-Déjalo, Manta... aún está colado por el azulito ese; le ha picado en mala que se agarrara el piano en el primer día... y de paso mi simpatía, claro. Ay Ren... no es para que me celes de esa manera –habló con fachada galán activa-.

-Qué has dicho maldito degenerado!!?? –gritó el pelivioláceo siendo sostenido por los brazos de un, mismamente, aburrido Lyzerg-.

-Oh, dios... sí que estás de malas...-.

-Tanto te hincha Horokkeu? –inquirió el pequeño-.

-Que me vale un rábano lo que haga o no ese inútil!!!-.

-A mí se me comienza a hacer que no es tan así... –habló el peliverde honestamente, aún conteniendo al impulsivo homicida-.

-Argh! Y una mierda!!!!-.

-Ya sé, Ren. Haremos una apuesta-.

-No jodas-.

-No eso no, al menos no por hoy, kuku.

-Pervertido –habló el peliverde hastiado-.

-Ejem... Bueno... como decía... quiero hacer una apuesta contigo... una apuesta que implique una forma justa de decidir cierto temita que te viene picando la guía todo el día-.

-No me digas que... –habló el pequeño viendo a Hao-.

-Ajá... Quiero apostarte Ren... a que Horokkeu logra ser de nuestro agrado... lo suficiente para entrar al grupo-.

-Tú no estás en tus casillas... –habló en pelivioláceo incrédulo-.

-Calla, Ren... quiero escuchar de qué se trata –habló Manta bien interesado-

-Apuesto con el tigrecito a que en una semana Horokkeu logra ser lo suficientemente agradable con cada uno de nosotros como para caernos bien y poder llamarnos amigos, aunque sea sólo por lo del "título"-.

-Y si es un cabrón desgraciado? –interrumpió el ojidorado-.

-A eso voy, a eso voy... Si es que nos es de agrado, entonces entra en el grupo, de lo contrario; si hace algo que a cualquiera de nosotros no nos agrade... –se detuvo a ver el brillo en los ojos dorados- algo que sea a propósito y de verdad malo ¬¬... –enfatizó- Pues no entra y nos quedamos tal cual estamos, les parece?-.

-A mí no...-.

-Me vale, de todos modos lo haré-.

-Eso es justicia ¬¬-.

-Ya corta con eso, Ren! Qué tanto te embolinó Horo como para que estés así de enrollado?! Dios! Ni que comenzaran a gustarte las pollas! Aunque claro... con lo extraño que eres no me extrañaría-.

-Qué has dicho, desgraciado... Mal nacido!!! –nuevamente Lyzerg al rescate- Suéltame, Lyzerg!! Suéltame te digo, que le haré pedazos!!!-.

-Y sí... dios... yo que pensé que eras hombre... –habló Hao bajando la vista y cubriéndola con una mano-.

-Oye... disculpen... se puede saber de qué están hablando? - interrumpió Manta una vez que cruzó miradas con Lyzerg sin saber leer en su mirada a medias-.

-Muy simple Manta, verás... el tigrecito no quiere admitir que Horokkeu le vendría genial al grupo, y que desde que lo ha visto a los ojos a quedado colado por él, y por eso lo trata de cabrón, idiota, inútil ladrón, manipulador... porque de tanto que lo hemos picado con él, ya no le cae más este Horokkeu. Pero yo insisto en que es un buen tipo, ustedes qué opinan-.

-...Pues... a mí me pareció un buen tipo... -habló Manta, viéndole aún medio indeciso-.

-Es muy jovial y espontáneo... -Agregó Lyzerg-.

-Son una manga de ciegos...-.

-Tu cállate Ren, y bueno, están de acuerdo?-.

-Oye, pero no que la apuesta era conmigo?! –voz del Tao: música de fondo que nadie oye-.

-Por mi bien... –contestó Lyzerg-

-Lo mismo... no me incomoda hacernos de un nuevo integrante-.

-Perfecto –concluyó sonriendo con suficiencia-

-...Sólo para demostrarte que es un idiota –acotó el chino-

-Y a ti quién te ha hablado ah? ..-.

-ARGH!-.

-Y bueno! Cuándo comienza la apuesta? –inquirió Manta, interrumpiendo la discusión.-

-Jeje hoy mismo! Cinco días de plazo para tomar la decisión-.

-Hoy... ? No crees que es muy apresurado? –preguntó el peliverde medio confundido e inseguro-.

-No... me parece muy adecuado, mientras más pronto, mejor...-.

-Considero que es muy pronto...-.

-Ay Lyzerg... tú siempre con las meditaciones y los "pensemos antes de actuar". Por eso aún no te consigues una ligue siquiera-.

-Verdaderamente eres monotemático... –dijo el ojiverde con tic en el ojo-.

-Bueno en fin, ya que mi apuesta ha sido aceptada unánime entonces nada más que decir! Ojalá cada uno tenga su posibilidad de socializar con el azulito, jeje-.

-Azulito? –pensó Lyzerg- Verdaderamente es insoportable –nuevamente mirada de aburrimiento-.

Los muchachos ya habían llegado a sus habitaciones, y cada quien entraba a la suya.

-Bueno... nos vemos luego, Ren... y vete haciendo desde ahora la idea de tener al azulito... jeje -sentenció Hao cerrando la puerta-.

Ren Tao entró a su habitación con aire meditativo. Sí que estaba cabreado de la actitud de Hao, tan sólo el primer día y ya comenzaba a joderlo de pasatiempo como solía hacerlo siempre. No le daba descanso.

Se quedó detrás de la puerta, observando a un costado con la cabeza ladeada, estaba confundido, muy confundido. Se sacó la playera con desgano y se cambió los pantalones por unos más cómodos. Unos anchos de color negro.

La habitación estaba vacía, su nuevo compañero de habitación aún no llegaba, e Yoh de seguro todavía estaba con Anna.

Fueron necesarios sólo unos segundos de silencio y paz, para que la voz, abrigadora y hechizante, de Horo le comenzara a dar vueltas en la cabeza. Había sido todo tan extraño, pero surgían contradicciones dentro de su cabeza, y por qué no decirlo, también en su corazón.

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Día 1

Yoh la seguía por los pasillos, o al menos eso intentaba. Sin embargo, luego de un rato había perdido completamente de vista a la rubia, ya qué... era rápida.

El muchacho suspiró con pesadez, acaso era el destino el que no quería que conociera a Anna?

-Maldito destino... –musitó derrotado y también cansado-.

Supuso que no valía la pena continuar; si seguía persiguiéndola así, seguramente creería que era un psicópata obsesivo, y bueno... no era esa la idea.

Decidió irse a su habitación nuevamente, sin embargo la intriga mató al gato. Recordó que Horo no había llegado, y que la última vez que le había visto, había sido con su padre.

No quería parecer metiche, pero la curiosidad lo mataba. Se dirigió al salón de música, donde había visto a su padre por última vez.

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-Mikihisa-sensei... –pronunció la voz femenina de manera suave y recatada-.

El hombre se detuvo en su labor, al igual que su acompañante, para observar a la muchacha con alegría y satisfacción.

-Anna... qué bueno que llegas-.

-Salí lo más temprano que pude, sensei... –pronunció la muchacha entrando al salón- Las asambleas del primer día son las más largas, lo siento-.

-Está bien, está bien... por ser primer día es esperable, no te preocupes-.

-Gracias... -.

La muchacha hizo una reverencia de cortesía, para luego observar al otro personaje que se hallaba en el salón.

-Quién eres tú... –preguntó ella sin rodeos y de manera calculadora-.

-Ah! Yo... –respondió el aludido-.

-Su nombre es Horokkeu, Anna... Horokkeu Usui. Es el alumno nuevo, y desde hoy se nos une a los ensayos, qué te parece?-.

-Se nos... –la muchacha murmuró observando al profesor, confundida- une? -Volteó a ver al chico en cuestión- te gusta la música?-.

-Es mi vida... –respondió este rotundamente, viendo a la chica con tranquilidad-.

-Ya veo... pues entonces está bien... siempre y cuando sepas comportarte de acuerdo a las circunstancias y tengas la disciplina necesaria para cumplir con este compromiso... el arte no es juego-.

-Lo tengo muy claro... Anna-sempai... seré muy responsable-.

-Jm... -Sonrió ella de manera torcida- Sólo dime Anna-.

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A medida que se acercaba al salón iba escuchando como sonaba el piano, era la canción que habían ensayado con el curso.

De seguro su padre estaba ensayándola mejor para la clase, solía hacerlo para ver qué era lo que faltaba, en qué partes enfatizar más, qué matices darle, etc.

Se asomó a la puerta sin cautela alguna, después de todo, estaba sin llave. Sin embargo no pudo evitar la gran sorpresa que le invadió, y también su corazón latiendo a mil por hora.

No era para menos; Horo tocaba el piano... aquello no se lo esperaba, pero tampoco le sorprendía de sobremanera. Lo que sí le sorprendió... fue hallarla a ella... detrás del muchacho y cantando junto a él.

Parecía un ángel.

Mikihisa volteó a la puerta, nadie más había reparado en su presencia.

-Hijo! Qué haces ahí, pasa! -dijo recibiéndole en dirección a la puerta-.

La música se detuvo. Las dos miradas encima de él.

-No, es que yo no... no quiero interrumpir -dijo un tanto afligido-.

-Tienen inconveniente chicos?-.

La muchacha observó al peliazul. Este parecía despreocupado, y le devolvió una mirada aprobatoria, sin embargo ella se sentía incómoda. Aquel muchacho la había estado siguiendo el camino entero hacia el salón, tanto que tuvo que desviarse y por ello había llegado más tarde aún.

Ese muchacho la desconcertaba y por qué no, también la inquietaba.

-La familia crece? –ironizó la rubia con tedio- qué va, sensei... el muchacho ya está aquí –concluyó sin mucho interés- A ver si tiene algún talento últil-.

-Pues... debe tenerlo, no? –comentó Horo más como una meditación- Yoh, sabes cantar?-.

Ante esto, el aludido quedó helado. Claro que sabía, pero nunca había dejado que nadie lo escuchara, por lo que tampoco sabía si lo hacía muy bien.

-Eh... yo... no creo que sea apropiado, cierto? -dijo mirando a su padre en son de auxilio, pero para desgracia de Yoh...-.

-Claro que lo es, hijo! Por dios ese recato tuyo de caballero... –habló el hombre riendo con ternura, mientras que unos ojos negruzcos tapados por un flequillo dorado escrutaban al joven castaño ante tal adjetivo-.

El sensei tomó a su hijo del brazo, y casi arrastrándolo, lo acercó hasta donde estaban los otros en el piano. Ahí fue que Yoh observó a Anna; se veía mucho más linda que comúnmente, pero no se explicaba por qué.

-Estamos ensayando la canción que tocamos en clase, pero a dos voces, que tal si lo intentamos a tres? –propuso Horo-.

-Buena idea! –celebro el profesor- Tú Yoh harás primera voz, supongo que te la sabes, de ahí Anna hará a segunda parte y tú pasarás a segunda voz, improvisa como siempre, Horo entra en el coro haciendo arreglos -Yoh asintió con la cabeza y por un segundo pudo sentir como la mirada de Anna se posaba en el-.

Horo-Horo comenzó a tocar la introducción.

Yoh tomó aire, cerró los ojos... perdió el nervio, y la visualizó a ella. De una forma más alcanzable que la real.

Yoh:

My gift is my song...

La Mirada de Anna se posó de golpe en el rostro inspirado de Yoh.

And this one's for you...

And you can tell every body

Su Mirada se detuvo sobre los ojos de la rubia

That this is your song

Le estaba dedicando la canción

It maybe quiet simple but

Aunque… ni él lo sabía

Now that it's done

I hope you don't mind, I hope you don't mind

That I put down in words...

How wonderful life is now you're in the world…

Anna:

I sat on the roof

Le observó fijamente

And I kicked of the moss

A esos ojos negros.

Well some of these verses

Tan inquietantes y nobles

Well, they've, they've got me quiet cross

Que le hablaban... sorprendiéndola

But the sun's been kind

While I wrote this song

It's for people like you that keep it turn on

Horo no se atrevía a cantar, no lo haría, porque aquel…era un momento mágico. Sólo para ellos dos.

Yoh:

So excuse me forgetting but this things I do

You see I've forgotten if that green or that blue

Anyway the thing is what I really mean

You've got the sweetest eyes I've ever seen

Ambas miradas se cruzaron sonriendo, aquella complicidad que compartían en un único momento.

And you can tell every body

That this is your song

It maybe quiet simple but

Now that it's done

I hope you don't mind, I hope you don't mind

That I put down in words...

How wonderful life is

How you're in the world….

I hope you don't mind, I hope you don't mind

That I put down in words...

How wonderful life is

How you're in the world…

Un silencio rotundo y frágil...

La guerra de miradas entre chico y chica.

No sabrían decir qué era lo que sentían exactamente en ese minuto.

Yoh sólo la miraba fascinado e hipnotizado, ella desvió la mirada con naturalidad fingida, mientras se recogía el cabello detrás de la oreja.

-Chicos... es la mejor improvisación escolar que he oído hasta ahora –decía un conforme sensei- de verdad maravilloso...-.

Nuevamente el silencio.

Horo cruzó su vista con el sensei, quien luego de observar a su hijo y a la rubia, le devolvió una juguetona mirada que indicaba complicidad.

-Bueno! Supongo que ya les he quitado bastante de su valioso tiempo, qué les parece si nos juntamos aquí de nuevo los cuatro? -decía muy entusiasmado- El viernes a la cinco les parece bien?-.

-Mmm pues... -musitó Yoh dubitativo-.

-Cuente conmigo sensei... –dijo Horo sonriente- y tú Anna, vienes?-.

Anna lo observó meditativa.

-Si, claro, por qué no –respondió sonando un poco más cálida de lo común, y también más animada-.

-Bueno entonces... yo también vendré mañana, supongo-.

-Entonces ya esta! –exclamóel sensei con una amplia sonrisa en el rostro- el viernes ensayaremos otra canción que tengo preparada jeje-.

-Bueno... yo me tengo que ir, aún no sé dónde queda mi cuarto y prefiero llegar temprano a que nadie me reproche luego –habló Horo de forma graciosa-.

-Sí, yo también me voy... –dijo la muchacha- nos vemos luego chicos, sensei... –hizo una reverencia- muchas gracias-.

-No, no... gracias a ti... –habló el profesor guiñándole un ojo-.

La chica se sorprendió, sin embargo no replicó palabra alguna, y se limitó a irse a ceño fruncido.

-Yo me voy con él, papá –dijo Yoh- cuídate, nos vemos mañpana-.

-Ah sí, sí. Adiós muchachos! Buen trabajo!-.

Ambos muchachos salieron del salón en dirección a sus respectivas habitaciones.

-Así que Mikihisa-sensei es tu padre? –preguntó Horo-Horo mientras metía las manos a los bolsillos-.

-Sí, sí... Él aprovechó de traerme a estudiar a este lugar junto con Hao debido a su trabajo-.

-Es un hombre muy agradable-.

-A que sí?! –respondió este mostrando una de sus mejores sonrisas- jeje... La verdad me ha sorprendido... nunca pensé que tendría un grupo a parte de sus clases para ensayar-.

-Sí... convencerlo de que me acepte me ha costado lo mío-.

-Mm... pero más me sorprende que esté Anna en él-.

-Anna? Ah sí... Pues... bueno ella llegó luego, al parecer siempre se juntan... me extraña que no lo sepas-.

-A mí me extraña que no me lo haya dicho...-.

-Quién, Anna?-.

-No... papá... Es imposible que me extrañe algo que Anna no me haya dicho puesto que Anna jamás me habla... –rió de manera amarga-.

-No son amigos? A mí me pareció que no era así...-.

-De veras? Pues entonces lo hemos de disimularlo muy bien, jeje-.

-No lo sé... yo vi que ella te observaba fijamente todo el tiempo-.

De veras!? –preguntó el muchacho sorprendido-.

-Ajá.. No te quitaba los ojos de encima... Yo creo que si es verdad que no se conocen pues entonces han tenido una química de mil demonios... se podía aspirar a metros de distancia jaja-.

-En verdad tú crees eso?-.

-Claro! Es decir... Ahora si que de ninguna manera le eres indiferente, la has dejado como mínimo confundida-.

-De verdaaaad!!! –exclamó el muchacho ilusionado-.

-Jajaja, Te gusta, no es así?-.

-Pues... La verdad... Creo que estoy un tanto loco por ella... me tiene absolutamente colado ''' –habló mientras un aura lúgubre le rodeaba- creo que no le caigo muy bien...-.

-Tonterías... es sólo que no se conocen-.

-Ojalá así sea...-.

-Sí... disculpa? -preguntó el Usui cuando ya habían llegado al pasillo de las habitaciones-.

-Qué? -.

-Sabes cuál es la habitación dieciocho? Vine en la mañana a dejar mis cosas, pero estaba tan agitado que ya ni recuerdo cual era UU –dijo con una mano en la nuca y sonrisa atontada-.

-Dieci...ocho? Es mi habitación!!! Serás mi compañero de habitación!!!-.

-De... de veras? –preguntó el chico sorprendido-.

-Sí, sí, sí! Ains qué alegría más grande!!! Será estupendo tenerte como compañero, de verdad que me caíste bien Horokkeu!!-.

-Por favor no me digas Horokkeu, es muy largo... dime Horo-Horo –habló sonriéndole de forma encantadora-.

-jeje, Eres de lo mejor, Horo. Con Ren la pasaremos de maravilla! –decía mientras abría la puerta-.

-Qué? Quién es...--.

La puerta estaba abierta, y Ren leía una revista sobre su cama, a decir verdad no habría sido nada del otro mundo, de no ser porque el Tao estaba en una facha bastante... insinuante? No... aquello no era insinuante, pero a él lo tenía embobado.

Ahora si que Horo estaba impresionado, el cuerpo del Tao era muy contorneado y fino, bien repasadito y justo. Su piel era pálida y tersa, su espalda muy bien formada y un estomago planito y seductor.

Definitivamente era un joven muy atractivo.

Las orbes dorados se alzaron por sobre la revista, para escrutar el numerito que se aparecía frente a ellos. Parecía indiferente y frío, pero una vez que vio al peliazul, su semblante cambió de inmediato.

-Qué... Qué hace este tipo aquí?! -dijo viendo al castaño con desconcierto, mientras su mente colapsaba por el montón de sentimientos contradictorios que el ainu le producía-.

-Será nuestro nuevo compañero de cuarto no es genial?! –dijo Yoh entusiasmado-.

El mundo y los hechos le cayeron encima como un balde de agua helada ante aquella noticia. Un temblor como estremecimiento por el montón de cosas que implicaba... y sin saber por qué, se le hizo un revoltijo en el estómago. Algo le estaba pasando con este Usui, algo verdaderamente extraño... y caluroso.

"Maldito Hao y sus perversiones contagiosas"

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-Que no dejas esa cosa de lado ni un momento? –decía Lyzerg mirando a Hao un tanto irritado-.

-Claro, tengo que practicar, te molesta? -lo miraba Hao con malicia-.

EL castaño se encontraba recostado en su cama, al lado de la de Lyzerg, mientras practicaba una que otra melodía con el bajo.

-No, no es eso. Es sólo que te llevas el día con el bajo, no te das tiempo para nada más -dijo sin poder evitar ruborizarse un poco-.

-Entiendo... así que de eso se trata –dijo Hao esta vez dejando el bajo de lado- y bien ahora qué... -dijo cuando ya se había sentado en el borde de su cama, quedando al frente de Lyzerg-.

-Pues... yo qué sé... -dijo el peliverde encogiéndose de hombros y evitando la mirada penetrante del otro-.

Silencio...

Manta se encontraba en la sala de computación, haciendo quizás qué tareas, por lo tanto el ambiente era cada vez más tenso.

-Hao...? -Llamó Lyzerg con tranquilidad y un leve tinte rosa en sus mejillas-.

-Dime? –habló este que se hallaba nuevamente recostado en su cama-.

-Cuando estábamos yendo a la primera clase... cuando apareció esa muchacha en el pasillo... actuaste muy posesivo, y... dijiste que yo era... bueno... tuyo –dijo esto último medio incómodo-.

-jeje! Acaso me vas a negar que eres Mío, Lyzerg? – respondió mirando al techo-.

-Ah? –los ojos esmeralda se abrieron de par en par y bajaron para divisar al castaño directamente. Le estaba molestando... cierto?- Pues... no... Aún no–aquello había sido una indirecta? Ni él lo sabía, había sido más bien una broma... quería jugar con el castaño, pero...-.

-Entiendo... -dijo Hao mientras se incorporaba- Entonces te haré mío –habló mientras se le acercaba con la mirada más insinuante que poseía, quedando a escasos centímetros del aludido- es la única manera de que no puedas volver a decir eso-.

Lyzerg por su lado no podía moverse, Hao lo miraba como intimidándolo.

No era que lo hubiese logrado, pero podía sentir el aliento cálido del otro sobre sus labios, aquella cercanía era tortuosa y excesivamente placentera.

Lyzerg se alzó levemente, para rozar atrevida y rápidamente los labios contrarios, que luego de esto se adelantaron para encajar en los suyos con suavidad y plenitud.

El brazo izquierdo de Hao se escurrió, rozando su cintura.

Sería aquel el momento que le había prometido? Es decir... de verdad... iban a... bueno...

El corazón de Lyzerg se aceleró con furia al sentir como Hao presionaba más su cuerpo contra el suyo, al tiempo en que la puerta de la habitación era abierta.

Continuará...

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Hello! Os ha gustado? Ojalá ojalá e.e jeje.

Aquí Hao sí ha besado a Lyzerg xD, ya ven como modificando y modificando no me pude contener y me ha salido la tentación jajajajaja.

Pero no os preocupéis lectoras! Que esto no cambia ni en un solo ápice el resultado anterior! (Creo que os preocupará más esto -.-'') Pero bueno XD.

:O Quién será el imprudente que interrumpe el encontrón entre mi Lyz y Hao?! oó. Jaja ya verán ya verán.

Si recuerdan bien, se darán cuenta que he cambiado prácticamente todo con respecto a la perso de Lyz, es que era mi bipolar antes :/

Un día era sexy y seguro de sí mismo y otro día era el uke vergonzoso e inocente, eso me fastidiaba así que lo cambié y decidí dejarlo como el chico sexy ¬.

Jaja le hará la competencia a Hao No! Jamás! Hao es único! Y si lo han notado es un cabrón insoportable en materia de amistad xD

Lo único que hace es molestar, pero también tiene su lado serio así que le subestimen.

Y bueno... espero que os haya gustado con cambios y todo.

Como siempre, las canciones en mi perfil, y la traducción de la canción también está. Un beso y hasta el prox cap.

Ja ne!!!

Reviews?