Hola!!!

Aquí les dejo el cap. cuatro y de antemano le doy gracias a Rekaida por recordarme lo de los reviews n.nU ahora veré qué efecto tiene en verdad mi historia xd

Canciones: cursiva negrita

------------------------------------

IV. De verdad... eres así?

-Qué... Qué hace este tipo aquí?! -dijo viendo al castaño con desconcierto, mientras su mente colapsaba por el montón de sentimientos contradictorios que el ainu le producía-.

-Será nuestro nuevo compañero de cuarto no es genial?! –dijo Yoh entusiasmado-.

El mundo y los hechos le cayeron encima como un balde de agua helada ante aquella noticia. Un temblor como estremecimiento por el montón de cosas que implicaba... y sin saber por qué, se le hizo un revoltijo en el estómago. Algo le estaba pasando con este Usui, algo verdaderamente extraño... y caluroso.

"Maldito Hao y sus perversiones contagiosas"

-Tú? –Preguntó el Tao dirigiéndose al peliazul mientras contenía su efusiva reacción-.

-Pues... sí... me acabo de enterar... ojalá nos llevemos bien –habló el ainu de la manera más jovial y recatada que pudo-.

Él se hallaba igual de desconcertado que su interlocutor, sólo que cierta calidez se apoderaba de su cuerpo, amenazando con escapar por sus mejillas. Ese sentimiento que adoptaba con tan solo ver al chico de ojos dorados le estaba incomodando de sobremanera. Era un muchacho muy guapo y cautivante, tanto que no lograba observarle en ratos cortos; quedaba como prendado de su imagen.

El pelivioláceo observó al suelo buscando la calma, en aquellas situaciones debía pensar con la cabeza fría. Era acaso una broma? Es decir... de verdad tendría que compartir su habitación con ese tipo? Por qué... por qué leches era que se le aparecía hasta en la sopa! Ya era demasiado. Era acaso una señal? Algún poder divino? Dios... ya comenzaba a delirar.

-Bien... supongo que no hay nada que hacer... –habló con resignación dejándose caer nuevamente sobre la cama- sólo espero que no seas muy escandaloso –dijo mientras tiraba la revista sobre la cama de Yoh, y se pasaba las manos por la cara-.

-Mm... Bueno la verdad no me caracterizo por ser demasiado... escandaloso. Ni por llamar mucho la atención... –dijo Horo medio aturdido por la actitud del Tao- no me agrada ser el centro-.

-Eso crees -musitó el Tao entre dientes-.

Por supuesto que el peliazul había escuchado las hostiles palabras del chico. Es que acaso le habría hecho algo? Alguna mala palabra, algún gesto inconsciente? La verdad era que no lo recordaba, y tampoco creía haber sido desagradable con aquel muchacho, en su defecto... sólo intentaba ser de su agrado.

Tal vez le había molestado que cayera, prácticamente, encima suyo. Sin embargo no parecía molesto en aquel momento... es más, parecía... feliz? Pero en qué cosas pensaba! Que acaso no podía controlar sus sentimientos? Y no. Fue la confirmación a esa pregunta cuando sintió el bochorno llameante que le invadió todo el cuerpo.

Era mucho.

Pero ahora que lo recordaba; había ocupado el piano de Ren en la clase de música... quizás eso le había puesto de malas, y era lo más probable.

Quiso pensar que no era tan grave, y a su juicio tampoco lo era. Además el peliazul no tenía por qué saber las manías que le había agarrado el Tao en un solo día y por las cosas que aquello sucedía. Era algo de lo que él no se había enterado, pero por supuesto... eso al pelivioláceo le valía un rábano.

Un narcisista cualquiera... con su lado oscuro.

El ainu le observó con cautela, pidió permiso para entrar a la habitación y luego recogió sus cosas para comenzar a guardarlas en el único y enorme armario de la habitación, sintiendo, claro, la persistente mirada del Tao sobre él.

-Oye Yoh... podrías regalarme un espacio en tu parte? –preguntó Horo un tanto complicado al ver como las cosas de los muchachos abarcaban innecesaria y descaradamente todo el espacio del armario-.

Yoh y Ren se habían acostumbrado a 'estar solos' en la habitación, por lo que su relajo con respecto a los espacios era casi criminal, y ocupaban lo destinado para el tercer habitante como si nada. Después de todo... este no existía.

-Ah! Este... –dudó el muchacho mientras observaba el armario y meditaba, de seguro por primera vez, en el espacio que sus cosas abarcaban- Claro! Toma el que quieras! –sonrió-.

-Gracias UU –dijo Horo mientras arrejuntaba las cosas de Yoh para hacerle un espacio a las suyas-.

El pelivioláceo los escrutó con extrañeza. Quién se creía el ainu para tratar al castaño con tanta confianza? Acaso ya se habían hecho amigos? No... no podía ser... tan pronto!? Es decir... hasta ahora no había reparado en ello, pero... habían llegado juntos a la habitación... y otra cosa... qué habían estado haciendo todo ese rato? Cómo era que se habían encontrado? Acaso habían estado juntos? Dónde estaban? Con quién? Por qué?

Todas esas dudas asaltaban la mente del Tao haciéndole hervir la conciencia, y es que ese ainu se metía en su vida casi a la fuerza. Ya no pasaba un sólo día y lo tenía ahí, absolutamente ligado con sus amigos y con él mismo. De pronto la imagen de cierto castaño pelilargo se le pasó por la mente... Sería que Hao ganaría la apuesta? En verdad Hao... tendría razón? No! Él no lo permitiría! Jamás!

-No te enseñaron la palabra 'ubicación' en el lugar de donde vienes? –habló el Tao incorporándose sobre su cama y viéndole al borde del desprecio-.

Ambos observaron al Tao con incredulidad, sin embargo los ojos tras el flequillo celeste le veían con un dejo de enojo.

-Quiero decir... –continuó el muchacho sentándose en el borde de la cama y apoyándose en sus rodillas con aire autosuficiente- Ni siquiera llevas un día aquí y ya te otorgas el derecho de andar con tanta confianza y tranquilidad? Es decir... está bien... anda como quieras por la vida, pero... además te das el lujo de tomar lo que desees y hablarle a quien desees como si nada? Ubícate, Usui –enfatizó- No eres nadie en este instituto aún como para que vengas a dártelas de listo. Nadie-.

Acaso había escuchado bien?! Así que el Tao se las había agarrado con él. No tenía la más mínima idea de lo que estaba sucediendo, y la verdad no le encontraba para nada la razón al ojidorado, tampoco quería discutir... no lo haría, al menor por hoy, tampoco se apocaría por unas simples e injustificadas palabras.

Por muy hirientes y duras que fueran.

-Creo que entonces hay algo de lo que yo no me he enterado... Acaso tienes algún problema conmigo? –habló el ainu absolutamente seguro de si mismo-.

-Tengo problemas con los "floreritos de mesa"-.

-Estás diciendo que trato de llamar la atención?-.

-Premio-.

-No me conoces... yo no soy así-.

-Oh bueno entonces aún no lo sabes, ya es hora de que te vayas enterando-.

-Ah?! Qué demonios te pasa!-.

-Pero Ren!! -dijo Yoh al notar que la cosa se ponía seria- yo no tengo problema con que Horo ocupe un poco de mi espacio, además tenemos de sobra –fingió sonreír-.

-Ah! –exclamó el chico levemente con ironía- ahora estás de su lado –dijo Ren poniéndose de pie y cogiendo la primera camisa que encontró -.

-No, no es eso, sólo que no tengo pro...-.

-Estás en mi contra –sentenció el Tao, interrumpiendo a Yoh, mientras abría la puerta-.

-Pero Ren esp--! –Yoh no alcanzó a terminar la frase, Ren había salido de la habitación, cerrando la puerta estruendosamente detrás de él-.

Horo-Horo volteó a mirar a Yoh completamente desconcertado, Yoh parecía estar muy calmado y meditativo, miraba la puerta por donde había salido Ren hace unos instantes como buscando algo.

-Es normal que actúe así? –preguntó el peliazul mientras le observaba absolutamente extrañado-.

-Ren es muy maduro para algunas cosas... y también muy callado. Pero en estas situaciones es como un niño pequeño... mañoso y rezongón... Son... celos de niño pequeño -habló sin cambiar su semblante-.

-Disculpa, pero... 'estas situaciones?' Acaso ya había pasado antes?-.

Yoh le miró con neutralidad, para luego cerrar los ojos y sonreír.

-Estás lejos, Horo... pero no te preocupes, algún día lo sabrás –se recostó en su cama con tranquilidad- de seguro si hablas con él, todo se soluciona-.

-Sí... supongo que eso haré -.

-Sabes qué? Iré a dar una vuelta, este tipo de discusiones me hacen sentir encerrado -dijo Yoh mientras se ponía una playera negra con símbolos rojos escritos y unos vaqueros azules-.

-Mm... claro, que te vaya bien –dijo mientras comenzaba su labor de guardar las prendas en el armario-.

Yoh, salió del cuarto dejando a un pensativo Horo-Horo, para dirigirse a la fuente del paseo de los cerezos.

---------------------------------------------------

El brazo izquierdo de Hao se escurrió, rozando su cintura.

Sería aquel el momento que le había prometido? Es decir... de verdad... iban a... bueno...

El corazón de Lyzerg se aceleró con furia al sentir como Hao presionaba más su cuerpo contra el suyo, al tiempo en que la puerta de la habitación era abierta.

-Tú... tienes algo que me pertenece... –siseó Hao profundamente mientras mordía el labio del peliverde-.

-Ah...?!-.

-Yo... -susurró en el oído izquierdo de Lyzerg, atrapando su lóbulo con sus dientes-.

-T—tú qué –musitó en un quejido placentero -.

Hao se separó rápidamente de Lyzerg con brazos y todo y con una uñeta roja en su mano izquierda:

-Yo necesitaba esto! Hola Manta! –exclamó Hao con efusividad, dándole la bienvenida al recién llegado, y alzando en su mano izquierda una uñeta roja-.

-Eh??? –exclamó el peliverde absolutamente abochornado-.

-Hola muchachos! Qué hay? –sintió la voz del pequeñín un poco antes de voltear a verle con incredulidad-.

-Pues nada, Lyzerg se había robado mi uñeta. Puedes creerlo? Será ladrón-.

-Oh! Es eso cierto? -.

Manta realizó la pregunta de manera muy amena, pero él no le oía. Se sentía estúpido.

Cómo pudo pensar que Hao quería algo más? Es decir... no! Ese no era el problema! Hao sí que la iba a hacer algo, pero apenas vio que entraba el otro se detuvo... es que acaso no podía aceptarlo de una soberana vez? Lo que sentían el uno por el otro desde hace ya tanto tiempo?

Y ahí era cuando no podía evitar comparar: a Hao no le importaba abrazar, besar o acariciar a Ren frente a cualquier persona, de hecho siempre lo hacía, aunque a Ren le fastidiase. En cambio con él? Con él que se conocían de antes y desde antes que sentían aquel cariño pasadito de la amistad?

Su corazón aún estaba acelerado, su cabello cubría como podía sus afectados ojos. Él no era una persona de hacer escándalos... más bien era tranquilo, y esta vez no sería la excepción. No haría nada, no objetaría, pero no quería que Hao volviese a hacer algo así, le hería... le hería mucho.

-Por qué... -pronunció Lyz casi para sí mismo en un murmullo inaudible-.

-Disculpa? Qué dijiste? –preguntó Manta interpretando las palabras del peliverde como una respuesta a su pregunta-.

-Que no... que simplemente estaba ahí –respondió únicamente levantando su mirada dolida hacia el pequeño-.

Este le observó sorprendido, desviando su mirada hacia el indiferente Hao que continuaba en su faena.

Esa mirada... la conocía muy bien.

-----------------------------

Yoh caminaba... caminaba hacia la fuente, aquella que se hallaba en el patio de los árboles de cerezo. Hubiese querido pensar que no sabía cómo era que había llegado ahí, pero era mentira.

Él sabía que Anna solía dirigirse hacia aquel lugar, y él solía pasar por ahí a esa hora. Este año no era distinto; ahí podía verla, sentada en la orilla de la fuente, mientras miraba el agua como buscando algo.

No quería asustarla, siempre le veía tan concentrada que le daba pena sobresaltarla de su estado absorto y mágico. Se acercó suavemente hasta dejarse ver el reflejo del agua...

-Hola -dijo Yoh respondiendo a la mirada que le escrutaba con neutralidad a través del reflejo, mientras sonreía tiernamente y se sentaba frente a ella-.

La chica se observó a sí misma en el agua, que se iba deformando levemente por la caída constante del líquido.

-Alguna vez se te ha cumplido? –preguntó la muchacha, sin dejar de mirar el agua-.

El muchacho sonrió ante tal pregunta. Cómo se notaba que no conocía a la chica... esa pregunta, proveniente de ella y como primera instancia... jamás se la hubiese esperado.

-No aún... pero me estoy esforzando por cumplirlo-.

Ella le vio en son de pregunta, el muchacho respondió.

-Jeje... verás... creo que depende de mí... si pido un deseo supongo que algo debo poner de mi parte no? Los deseos son... una especie de incentivo, eso creo-.

-Ya veo... -dijo ella mientras miraba la fuente con nostalgia-.

-Tú nunca le has pedido uno? –.

-Pues... sí, eso... creo –dijo profundamente-.

Él la vio con recelo, como buscando algo. Parecía confundida, siempre que le veía en la fuente parecía confundida.

Y entonces lo concluyó con determinación: Aquella fuente no era buena para Anna (Na/ Madre mía XD).

-Oye... –habló él por inventar algo con qué sacar a la muchacha de aquel lugar- No tengo nada que hacer... Qué te parece si vamos a ensayar una canción al salón de música? De seguro ahí te vas a sentir más cómoda –sonrió con delicadeza-.

-Eh? –Ahora la chica lo miraba un tanto sorprendida, no se esperaba que Yoh le hiciera esa invitación, de hecho la encontró un tanto infantil, pero no le podía decir que no a esa mirada... simplemente no podía, además de que le encantaba estar en esa sala, claro- seguro –aceptó poniéndose de pie y marchando con el muchacho-

--------------------------------------------------------------------------------

La puerta se abrió con parsimonia. Por el umbral apareció el Tao con aire digno y la mirada perdida, esta se encontró por un instante con la del Ainu, sin poder evitar desviarla luego.

La mirada dio con el armario, ahí estaban las cosas de Horo-Horo perfectamente guardadas en el lugar que le había cedido Yoh. Sus cosas cabían perfectamente, ni un lugar de sobra ni falta.

Quizás se le había pasado la mano, quizás no debió haberse puesto así con él, pero la verdad le daba bronca ver como alguien podía inmiscuirse con tanta desfachatez y rapidez en la construcción que el llamaba "mi círculo" (de amigos).

-Así que al final pusiste tus cosas –habló el tranquilamente de pie, con voz grave y pausada en medio del cuarto, aun mirando hacia el armario-.

-Sí... -respondió el otro únicamente- yo... quisiera preguntarte algo... Te molesta? -dijo mientras se incorporaba en su cama-.

Llevaba puesta una remera blanca sin mangas, que le quedaba algo suelta, pero aun así dejaba ver su bien formada figura.

-Dime –dijo el Tao escrutándolo sagaz y profundamente de soslayo-.

-Acaso he hecho algo que te moleste? Algo de verdad malo? -Preguntó con sinceridad mientras se sacaba los audífonos- Si es así, por favor dímelo. No... no deseo llevarme mal contigo -dijo mirándolo fijamente a los ojos, a sus dorados y afilados ojos-.

-... –el muchacho dudó-.

Qué sería mejor? Decirle todo de una pura vez? O empezar con las indirectas? El muchacho no tenía la actitud de querer soportar bromas, y la verdad... era la primera persona que no le conocía y le enfrentaba de forma tan sensata.

-Hay cosas de ti que no soporto -dijo tranquilamente-.

-Qué cosas... no me conoces... he hecho algo?-.

-Te diré lo que haces mal si prometes cambiarlo...-.

-Cambiaré si en verdad es malo lo que dices-.

-Y si no tienes criterio?-.

-Tengo mucho criterio –respondió alzando una ceja ya comenzando a hartarse de la actitud tan detestable del pelivioláceo-.

-... –pausó...-.

Qué era lo que le molestaba exactamente de Horo? Bueno... principalmente que se comenzaba a meter en su intacta vida como si nada. Era de los que le gustaba ser el centro de atención, era una mosquita muerta. Sí, eso era. Sin embargo había algo más... desde que se había caído y le había recogido en el pasillo principal, había sentido algo absolutamente extraño.

Algo en su manera de respirar de hablar... su olor... todo.

-Me molesta tu olor, tu forma de mirar, de caminar, el cómo le hablas a mis amigos, el cómo reptas a la velocidad de la luz introduciéndote en mi círculo-.

Horo-Horo se quedó atónito, era alguien capaz de ser tan frívolo? Por primera vez en su vida se topaba con alguien así.

Sin embargo sonrió con amargura... era contradictorio...

-De que ríes tanto... -dijo Ren con cierta irritación-.

-La primera vez que nos vimos... insinuaste que te agradaba mi olor - dijo Horo propinándole una sonrisa endemoniadamente sexy y que a la vez escondía un dejo de dolor-.

El rostro del ojidorado se contrajo sin remedio en una mueca absolutamente desconcertada. Aquella respuesta no se la esperaba en absoluto, y mucho menos el gesto sensual que le había propinado.

Dios! Es que si hubiese sido en otra situación ya tendría la calentura por los aires. Qué carajo le estaba pasando con Horokkeu?

-Es que no puedes ser más idiota –disimuló acalorado- no se trata sólo de eso-.

-Jah... Que no ves que todo esto es incoherente, Ren?!-.

-Q-...qué es lo incoherente... –pronunció finalmente con dificultad, el hecho de que Horo hubiese pronunciado su nombre de esa manera le había llegado con cierto calor extraño. Después de todo... era la primera vez que le llamaba por su nombre-.

-Porque no tengo idea de qué es lo que he hecho! Podrías ser más específico por favor? Te juro! Te juro que no sé en absoluto que es lo que te molesta tanto! Digo... no soy de los que andan viendo mal a la gente porque sí... tampoco me creo superior a nadie... trato de ser lo más cuidadoso posible con mi forma de actuar y hablar, suelo cuidar los detalles porque no me gusta que la gente interprete cosas que no son! Además qué es eso de que 'repto' hacia tu vida? Dios! Ni siquiera nos conocemos! Tuve que enterarme de tu nombre por Yoh! Imagínate!-.

-Te doy un consejo? Lleva a cabo tu vida... pero no te metas en la mía. Eso es todo... sigue mi consejo y no tendrás más problemas con migo-.

-Q-que?

-Lo que oíste...-.

-Ah... –pronunció con aticismo- así solucionas tus problemas?-.

-Disculpa?-.

-Así que ese tipo de persona eres... jah... Veo que no necesito preguntar para conocerte -pronunció tajante mientras se levantaba y cogía un chaleco a franjas-.

-Tú... –pronunció con ira contenida- Tú no me conoces –habló mientras el otro se abrigaba-.

-Pues no soy adivino... esa es la imagen que das... –sentenció tomando el pomo de la puerta-.

-Jm... Y yo ahora estoy seguro que eres la clase de personas frívolas y superficiales que sólo se quedan con la primera impresión

-Jah... y ahora dices que tú no eres como te haces ver? Que acaso hay que darse el tiempo de conocerte? Por favor... con una actitud tan hostil como esa, a nadie le quedarán ganas de conocerte mejor. Sabes qué eres? Eres egoísta... eso eres-.

Se observaron con resentimiento.

Y entonces la mirada del Tao cambió... a un de odio puro.

La primera experiencia de reacción subconsciente: Una punzada extraña en el corazón, un leve dejo de molestia... deseos de llorar.

Horo le observó con extrañeza, adolorido. Una mano en el estómago. No llevaban ni un sólo día y ya lo miraba con odio. Era un chico extraño, y se notaba la inseguridad y soledad que sufría, pero él no tenía por qué sufrir las consecuencias. Y aunque lo supiese por su instinto, no tenía por qué saberlo, y por ende; por qué permitirlo.

-Esta conversación no tiene sentido, Ren – dijo mientras abría la puerta con su mano libre-.

-A donde vas? –pronunció Ren con impotencia-.

-A cualquier parte –dijo ya del otro lado del umbral, sin mirarlo– aunque... de todos modos... no te importa... –se detuvo a observarle por encima del hombro- no? –.

Dicho esto, cerró la puerta. No quería seguir viendo los ojos del Tao, no con esa expresión. Nunca nadie lo había mirado así, jamás había sentido algo tan extraño frente a una simple mirada, y aún no comprendía por qué Ren Tao actuaba así.

No comprendía aún... la verdadera razón.

-------------------------------------------------------------------

(1000 words – Koda yumi / piano)

-En serio lo hiciste muy bien –Sonrió Yoh embobado-.

-Tampoco es para tanto... –pronunció ella alzando una ceja- no es que sea el talento en persona-.

-Pues a mí me pareció fantástico-.

-Jah, claro... –de pronto agachó la mirada... observó, perdida, el suelo-.

-Pasa algo?-.

-No... nada... es sólo que... no pensé que podría abrirme tanto contigo-.

Yoh la observó medio sorprendido, luego sonrió con ternura para volver a ver al frente, ya se acercaban a las habitaciones.

Flash Back

Era como si las teclas se moviesen solas, una melodía melancólica. Ella no cantaba, pero él bien sabía que aquella canción tenía letra.

La observaba con detalle, sus rubios cabellos que caían con gracia sobre su rostro, sus manos delgadas y curvas, su cuerpo delineado... sus ojos con aquel brillo nostálgico, aquel brillo que le caracterizaba... aquel brillo cautivante.

A medida que tocaba, su rostro y su actitud cambiaban, era una serenidad envolvente. Un sentimiento tranquilizador.

Ella a veces cerraba los ojos... él pensaba en lo que ella estaba pensando... imaginaba lo que pasaba por su cabeza en esos momentos... era entretenido.

Ella abrió los ojos... le observó. Él la veía hechizado, ella lo notó.

-Pasa algo? –pronunció suavemente -.

-Ah... –musitó él medio afiebrado- No nada... oye... -.

-Sí?-.

-Tú... quisieras crear una canción... conmigo? Digo...quizás creemos algo que valga la pena escuchar -sonrió.

-No... -.

Silencio...

-Algo que... -comenzó ella- algo que valga la alegría-.

Ambas vistas tropezaron, cada cual suponiendo lo que la otra decía.

-Sí... que valga la alegría-.

Aquel era un buen comienzo.

End Flash Back

-bueno... siempre hay un comienzo no? –sonrió-.

Anna le sonrió abiertamente y con ternura:

-supongo que sí... -.

"Extraño... Yoh Asakura"

Continuará...

---------------------------------

Les gustó...?? Estuvo aburrido, muy corto? Deja mucho que desear? Todo díganmelo!!

Me abro a las criticas constructivas y felicitaciones… pero no de piernas ne? xd

Ahora la contestación de los reviews:D

Didboroth: Que bueno que te hayan gustado los otros dos caps. aunque te falto uno xD

clau17:La verdad no pretendo escribir LyzergxPilika pero en una de esas hago un arreglín misterioso, celosístico para que de algun modo estén juntos aunque sea temporalmente ;)

Princess Nausicaa:Que bueno que te haya gustado la canción, la verdad esque e ritmo es igual de sencillo que la canción, pero es linda y dice mucho por eso la puse n.n, Con respecto a Hao me encanta k sea todo un sexópata es algo que me fascina xD, También Horo quise darle un lado más maduro en este fic, puesto que pretendo hacerle una continuación igual de extensa y para eso necesito alterar un poco la imágen del personaje, pero aun así mi Horo es igual de lindo n¬n.

Narien:Que bueno que te haya gustado el fic, verás como la relación HoroxRen da su vuelco, espero que te guste, y si Lyzerg es muy lindo n¬n, alguna vez viste sensitive pornograph? espero que si porque quise darle un aire de seiji-kun, si es tan riko!! n.n.

CaTa Diethel:Creo que te sorprendió un poco el resultado de akel encuentro HaoxLyzeg, decidí que si alguien llegaba sería irritante, a menos eso me pasa a mi kuando alguien interrumpe, me irrita ¬¬', xD por eso dejé que Hao por ahora solo se le insinuara al Lyzergcillo, pero verás que pronto, muy pronto habrá más O¬O

ReiKaida:Que bueno que te haya gustado mi forma de narrar n.n y sobre todo que me hayas puesto en tus historias favoritas xD, Escuche "Forbbiden Lover" y me pareció bastante linda, pero aun necesito la traducción -.-'' de todos modos la buscaré, depués de todo quien no enkuentra las canciones de L'arc en ciel en internet xD. Gracias de nuevo por lo de los reviews ;), te dejé uno, ojalá lo hayas leído, y justamente lo de Horo y Ren aun es tan solo el comienzo ;).

Sería por hoy, muchas gracias por su apoyo e insisto, si tienen alguna canción u opinión que aportar, bienvenida sea:)

Y dejen muchos, muchisisisisimos reviewcitos!! que los deseo con toda mi alma n-n .

Y bueno hasta el prox. Cap.

Sayoo!!