¡Hola! Aquí vengo con otro loco capitulo de mi fic jeje. Primero antes de que lo lean pido por favor que no me quieran enviar cartas bomba o me quieran hacer algún vudu por la forma tan mala en que trato a Chrno, se que muchos no querían que le fuera tan mal, pero ya era parte del argumento, no crean que disfrute tanto haciendo sufrir de forma sádica a mi personaje favorito (bueno tal vez poquito…), o bueno con tal y que hay alguien mas perverso que yo y me dice que le falto mas sangre y dolor.

Pero en fin.

Como siempre agradezco ENORMEMENTE a todos los que dejan review. Y los saludo por este medio.

Leo no Aioria: Jeje todas las preguntas seran respondidas a lo largo de la historia, pero algunas de ellas ya empezaran a darse respuesta desde el siguiente chap, pero si tuvo algo que ver con ese tren, y otro poco con cierto personaje.

Sara: lamento no poder cumplir tu deseo de no hacer sufrir a Chrno,y que bueno que te guste la historia ¡gracias por dejar un comentario!

Lord Risu-li: Gracias por estarme siguiendo en cada chap. Y jaja no me había dado cuenta pero es cierto la historia va a ir al revés del cielo-infierno, aunque va a haber varias diferencias con la divina comedia no es que le quiere copiar el libro completo al Dante, jeje, si no imagínate hay un montón de círculos, y este fic duraría años jeje

Kassandra Caldina: Si va a haber mucho romance en la historia, aunque prepárate para un cuarteto amoroso, y para la indecisión de esos dos chicos.

Y por ultimo

K-chan: Cuanto me alegra que te este gustando tanto la historia, y me alegra aun mas que me hayas anotado por puntos lo que mas te gustó, porque así se que voy por buen camino en drama, en comedia y en todo lo demás jeje. Además también es bueno saber que Rael esta causando la impresión que quería, si, él es un maldito, y en el siguiente chap lo vas a odiar aun más. Y como ya predije desde el otro chap en este les cumplo sus deseos a ti y a todos los que querían ver a Chrno.

(N.A. El ultimo pensamiento fue hecho por Azmaria, el de este chap creo que es obvio que es hecho por Chrno)

-INFERNI E PARADISO-

Capitulo 04

"Inferno"

"Si me llegasen preguntar,

¿Qué hubieras evitado: el pecado o el castigo?

Mi alma hubiese gritado el pecado…

Pero de todas formas hubiese recibido

Un castigo…

Porque mi corazón habría vuelto a pecar por ella…"

62 años atrás…

Chrno sentía que llevaba horas en aquel lugar, no estaba despierto pero tampoco dormido, no estaba caminando pero aun así estaba en movimiento. Se encontraba flotando en algo; que al parecer era agua. Y de vez en cuando intentaba abrir los ojos, pero solo percibía una inmensa oscuridad, y a su lado oía los quejidos sobrecogedores de miles de voces que lloraban, maldecían y rogaban.

Aunque el demonio se encontraba medio inconsciente, tenía total conocimiento de donde se localizaba.

El infierno.

El sabía que pertenecía ahí, por eso no forcejeaba como otros espíritus que se golpeaban los unos a los otros intentando liberarse de cadenas invisibles. Y él solo se dejaba llevar con sumisión por la corriente maldita.

Buen rato se mantuvo de esa forma, sin siquiera dedicarse a pensar en nada, cuando la misma corriente empezó a elevarlo de los abismos oscuros hasta que sintió sobre sus ojos el cosquilleo de una luz, y al abrirlos un poco mas se dio cuenta que no era una luz agradable, sino que era rojiza y fría. Pero ahora esta le permitía ver un poco mas las formas borrosas de los otros espíritus desdichados que también flotaban en aquel rió.

Los espíritus de las partes más altas seguían el flujo sin inmutarse a diferencia de los que estaban en el fondo. Y Chrno al igual que los primeros permanecía calmado, tanto que ni siquiera movió un músculo cuando una mano oscura y armada con garras descendió sobre él, y lo tomo con fuerza por el hombro hasta sacarlo de aquellas aguas negras y putrefactas y lo dejo caer sin delicadeza sobre un suelo de madera, que el demonio pudo adivinar que era un bote por la angostura de los lados.

Una figura corpulenta y sombría se irguió sobre él y le dijo.

-Bienvenido al infierno. Chrno, el pecador.

Chrno no respondió ya que los primeros minutos los dedico a toser cuando al salir del agua aspiro con rudeza el aire contaminado y nauseabundo que emitía aquel lugar, y mientras tosía pensó que hubiese preferido seguir en aquel rió negro. Pero, después de ese repentino acceso de tos levantó la vista y se encontró con un ser con cuernos y con una apariencia que él conocía desde hace muchos años.

-¿Duque Deffau…¿Qué hace aquí?

-He venido a recibirte, Chrno –respondió el demonio mayor- tu espíritu no puede popular con el de otros simples humanos; aun sigues siendo un demonio, y como demonio, serás juzgado.

El pequeño demonio se intentó incorporar, pero desistió al ver que sus piernas no le respondían muy bien, y tuvo que alzar demasiado la vista para poder ver al Duque ya que este era mucho mas alto; Chrno aun seguía con su forma mas humilde, la de un niño de 12 años, que había aprendido a adoptar en sus años junto a Rosette; inclusive aun seguía con el mismo abrigo escarlata, pero ahora empapado de las aguas negras.

-Ya veo, esta de mas preguntar si este lugar es el infierno¿cierto? –dijo con antipatía el demonio de trenza violácea.

-"Todo demonio salido del vientre de la madre regresa a la madre", y el infierno es el vientre de donde nace todo mal; eso lo sabes bien Chrno, para nosotros esa frase es mas literal de lo que parece.

-Lo se, no me quejo de mi situación, pero aun así debo de saber una cosa… Rosette… ella…

-Ella esta en las alturas, junto a su creador.

-Cuanto me alegro –dijo el pequeño demonio con una sonrisa triste- por un momento llegue a pensar, que ella también seria arrastrada conmigo. Que irónico¿no? A pesar de que los demonios somos seres que forman parte del misticismo, muy poco sabemos de la vida después de la muerte.

-Eso es verdad –concluyo el otro mientras con un enorme y tosco palo, a modo de remo movía la barca en dirección a una montaña que cerraba por completo el paso de aquel rió.

Se mantuvieron los dos en un silencio incomodo hasta que Deffau lo rompió con una risa queda.

-¿Qué sucede? –preguntó, Chrno, sin mostrar enfado en su voz.

-Es solo que, tú te encuentras en la peor situación. En el lugar mas temido tanto para humanos como para demonios, dirigiéndote a un castigo seguramente cruel; y lo único que haces es preocuparte por el alma de tu contratista.

-Rosette para mi fue mas que una contratista; ella fue mi amiga, una las únicas personas que no me tuvo miedo y me trato como…

-…un humano –le interrumpió el otro con disgusto- sabes Chrno, tu mayor infortunio siempre ha sido el desear ser un humano, no puedes cambiar lo que eres.

-Ni tampoco puedo cambiar mi deseo.

-¿Es por eso que escapaste de pandemonium¿Por qué deseabas ser algo que no eres?

-No. Yo lo hice porque ya estaba harto. Harto de tener que seguir las órdenes de "ella", de no poder decidir, de no tener libertad si no lo ordenaba. Su reinado fue cruel, ella buscaba tener poder egoísta y hacer que tanto el cielo como la tierra aceptaran solo su palabra como verdadera, aunque estuviera equivocada. Por eso es que seguí el sueño de libertad absoluta de Aion, era mucho mejor que seguir luchando por "ella". Nunca entendí como es que ustedes los demonios mayores nunca se sintieron insatisfechos.

-Libertad… decisión… son conceptos solo permitidos a los humanos, ni siquiera a los Ángeles en la gloria de su cielo, se les permiten. Y tanto a ellos como a nosotros solo nos queda el seguir y amar a nuestros señores.

-Yo nunca ame a nuestra madre, tal vez ese es mi problema.

-Tal vez.

-Para ella, no somos mas que peones, sirvientes, somos como "abejas" obreras, que no sirven si no tienen un propósito. Toda una vida a su servicio para que al final nuestros cuerpos sean utilizados como material para las paredes de su castillo, y nuestras almas terminen hundidas en la miseria del infierno. ¡Vaya que le veo sentido en servirle!

-Aun así, es nuestra naturaleza amar a nuestra madre.

-Yo no la amo.

-Eso es porque tu corazón esta ocupado por alguien mas.

Y ambos volvieron a quedar en silencio, ninguno de los dos buscando romperlo, y Chrno solo se dedico a ver el horrible paisaje a su alrededor.

Todo el cielo estaba cubierto de un color rojizo que solo era alumbrado por un sol negro como en eclipse; y la pequeña barca navegaba en un rió de agua negra como el alquitrán, pero aun así permitía ver debajo de ella las siluetas de los espíritus que ahí transitaban. Enfrente se cernía una enorme montaña que cerraba el rió, pero dentro de ella este se separaba por dos cuevas para llevar a diferentes caminos. En la intersección de aquellos caminos había un espacio de tierra, y sobre el, desde la distancia, se podía observar una gran silueta obscura, pero que al acercarse poco a poco se podía apreciar que pertenecía un gigantesco perro de tres cabezas. Era Cerbero el demonio guardián de la entrada del infierno.

Cuando la barca de Chrno paso junto a él, para entrar en la cueva de la izquierda, Chrno, pudo sentir que detrás suyo las tres cabezas del animal mostraban una sonrisa de burla, pero no le dio importancia, y prefirió voltear a ver las estalactitas que se formaban encima de ellos, o el agua por la cual ya no cruzaba ninguna alma, y que ahora solo reflejaba el techo de arriba, como si se encontraran uno encima del otro, dando la ilusión de que navegaban en el aire, solo perturbado por las suaves ondas que creaba el remo de Deffau.

Así, Chrno, estuvo por varios segundos hasta que sus ojos se desviaron hasta su propio reflejo, y se dio cuenta de que ya no tenía la apariencia de un niño de ojos carmín, sino la de un demonio joven de alrededor de unos veinte años y con unos penetrantes ojos dorados. Pero lo que le sorprendió mas, fue el ver de nuevo sus viejos cuernos sobre sus largas orejas.

-¿Cuándo recupere mi forma verdadera? –pregunto con su madura voz.

-Justo cuando pasamos la entrada; este es el lugar del juicio, aquí no hay forma de esconder lo que en verdad eres. Aquí es donde se juzga a tu verdadero yo… aunque escapes de el. Te disgusta verte de nuevo ¿no es así?

-Me recuerda algo que quería olvidar –dijo con melancolía el muchacho.

-Deberías de arrepentirte de tu posición y de tu culpa, sino "ella" te lo hará pagar caro. Escucha mi advertencia, Chrno. –Terminado eso, no hubo una sola palabra más.

Varias horas después pasaron por debajo de un enorme arcón con las caras impresas de demonios en sufrimientos inimaginables. Y siguieron navegando hasta que la barca por fin se detuvo en una rivera que conducía en un solo sentido por un túnel. Ambos demonios bajaron de su transporte y recorrieron aquel túnel que los llevo hasta un recinto en el cual había un sin fin de velas negras y una alta tribuna en donde se encontraba la amenazadora figura de un demonio rojo con enormes cuernos de carnero, y con la mitad del cuerpo de la cintura hacia abajo también perteneciente a aquel animal.

-Minos, el juzgador. He llegado a mi cita con nuestra señora.-Dijo con voz potente el demonio al lado de Chrno.

"Minos" repitió en su mente Chrno, aquel era el demonio encargado de juzgar las almas de tanto humanos como demonios que llegaban al infierno, para enviarlos al circulo que les correspondía dependiendo del pecado, Chrno, creyó toda su juventud que ese demonio no era mas que una leyenda o un mito. La apariencia tan peculiar de este demonio juzgador era muchas veces confundida por los humanos con la de aquel que fue llamado "Lucifer" pero que ahora era conocido como "Pandemonium".

-Así que lo has traído por fin, Deffau. –Dijo con una enorme sonrisa en su rostro. Y después dirigió sus perversos ojos negros y grandes como los de un carnero -Chrno, demonio príncipe del tiempo, pecador a tu raza. Ella te ha estado esperando. Te nos has escapado unas cuantas veces, pero ni siquiera tu que controlas el tiempo pudiste evitar la muerte –anuncio con un solemne deleite en la voz.

-Yo he elegido morir, Minos –le respondió Chrno.

-Nadie elige sobre ella –le contrapunto el demonio rojo mientras que al mismo tiempo que su sonrisa crecía también se habría una puerta negra detrás de su tribuna.

Minos se levanto de su asiento, y con un gesto de la mano los invito a pasar en silencio.

Si Chrno, hubiese alguna vez estado en la "Cámara del juicio final" que se encontraba en el cielo, hubiera encontrado definitivamente una gran similitud entre aquella y el salón al cual ahora lo habían conducido, solo que en este las paredes eran de color negro con varias runas antiguas pintadas y relieves de figuras de demonios en las paredes, solo alumbradas por candelabros con velas negras. Y aunque conservaba las estradas para miles de observadores, al frente no había siete tribunas, sino que un gran trono de piedra con elaborados acabados que se veían a la luz de dos velas blancas una a cada extremo de la silla, pero que ahora se encontraba vacía.

Mientras que el Duque Deffau se quedo al pie de aquellas estradas Chrno no se detuvo hasta que quedo a unos metros de distancia del gran trono de piedra, y en cuanto lo hizo, las dos velas a los lados de este se apagaron, y al segundo se volvieron a prender pero ahora despidiendo una luz oscura y que alumbraba el rostro de una mujer, que si hubiese sido por el demonio ojidorado, mejor hubiera sido no volver a verla nunca.

-Mi niño, te he estado esperando –dijo aquella mujer con voz neutra de género, y con un acento meloso, mientras se levantaba de su asiento.

Era una demonio de rasgos delicados y hermosos, con pelo albino, y cuernos hacia atrás. Y aunque su forma era delgada, su pecho era plano. Su ropa era también bastante elaborada, pero como toda era de color negro (en contaste de su piel blanca) no se alcanzaba a notar demasiado y menos bajo la tenue luz de las velas negras. Sus ojos cuando los abrió se vieron oscuros casi como dos cuencas vacías, pero al siguiente parpadeo ya se mostraban un poco normales, aunque su color era aun de un inusual dorado. Lo que mas asustaba de su persona, era que al hablar se podía entrever que dentro de su boca no había nada, solo una enorme oscuridad, infinita e interminable, de la que cualquiera que la viese no dudaría en pensar que por ella nacía toda la maldad.

-¿No me darás un abrazo? –dijo elaborando una sonrisa con sus labios rojos.

Chrno volteo el rostro con disgusto¡como le molestaba su arrogancia!, le revolvía el estomago el ver aquella sonrisa de autosuficiencia y altanería.

-Pandemonium, solo dame mi castigo y acabemos con esto.

-Que insolencia pequeño, el llamarme por mi nombre de esa forma tan irrespetuosa y el tratarme tan fríamente. No, no, no.-dijo moviendo el dedo en forma negativa- Eso esta muy mal. Llevamos tanto tiempo sin vernos, y te he extrañado tanto, así que ¿Por qué no conversar un poco? Eh ¿Qué dices? Mira que soy bastante misericordiosa, y no te guardo rencor ni a ti ni a tus hermanos que me traicionaron y me dieron muerte.

-Tu misericordia siempre tiene precio, no te hagas la santa ahora. Ya dame mi castigo de una buena vez –exigió Chrno con desden.

Entre menos tiempo estuviese con ella, mejor; El odio que sentía por ella era intenso y profundo. Y aunque estaba arrepentido de las decisiones que tomo por Aion, al asesinarla, y liberar todo aquel mal, eso no cambiaba lo que sentía por su madre. El volver a este lugar parecía solo traer a su memoria malos recuerdos. De cómo durante años aun siendo un demonio joven, probablemente con la apariencia que tenia de un niño hasta hace unas horas, tuvo que asesinar a cientos de humanos en nombre del infierno y de su madre. Todo eso sin hablar aun, de las degradaciones que tenia que sufrir por parte de ella.

-Hijo, porque me odias con tanta fuerza, siendo que yo te amo tanto. Además de que me encuentro increíblemente orgullosa de ti. Fue un gran logro lo que haz hecho. Atraer a no una, sino que a dos mujeres santas, y asesinarlas de la forma más vil… por el corazón. Lograste que ambas aun siendo siervas de Dios dieran voluntariamente su vida por ti. Te envidio, mi niño, ni siquiera yo pude lograr aquello en mis tiempos de juventud.

¡Maldita zorra! Si ya la conocía muy bien, siempre que habría la boca era solo para lastimar y para llenar de veneno y cizaña a las personas, Chrno, ni siquiera se molesto en enojarse demasiado, por algo aquella mujer era el mismo diablo, el creador (o la creadora, sinceramente era algo que Chrno no podía –ni quería- saber) de todo caos y mal.

-Que dulces, que sacrificadas, que patéticas, jaja, en serio que par de idiotas; en verdad les hiciste un favor matándolas- volvió a reír la reina de los infiernos. Y Chrno ya no pudo aguantar mas aquella afrenta callado. No cuando se refería a ellas.

-¡Cállate! Tu no sabes nada, tu no entiendes nada ¡No te atrevas a hablar de ellas en esa forma! Ni tampoco te preguntes ahora porque mis hermanos, y yo, nos revelamos contra ti.

-Siempre tan vigoroso, Chrno –rió otra vez divertida la mujer, y le paso uno de sus delgados dedos con largas y afiladas uñas por el rostro del demonio de cabellos violáceos mientras este se quería alejar asqueado.

-No me huyas, Chrno, tengo un trato para ti; tu eres uno de mis hijos mas hermosos, no soportaría ver a una de mis mejores creaciones cayendo en la miseria; Solo tienes que responder unas simples preguntas, así que… solo dime que no las amaste, dime que no amaste a ninguna de las dos, y yo te liberare de tu castigo y aparte te haré juez de los condenados junto a Minos ¿que me dices?

Ahora fue, Chrno, el que rió divertido, aunque él lo hacia con cierto sarcasmo.

-Preferiría recibir el peor de los castigos, a volver a servirte "madre".

Y terminado de decir esto, Chrno escupió a los pies de la señora de todo el mal. Pero ella no se movió ni un centímetro y al contrario volvió a hacer sonar su risa tan estridente.

-Aun así no has respondido mi pregunta ¿Las amaste?

-… -él no dijo nada, y solo le mostró una mirada fría e imperturbable.

-Así que guardaras silencio, eh, hay un dicho humano que dice que el que calla no desmiente, así que tomare tu silencio como una afirmación. Pero siendo tan benévola como soy, al menos te quitare tu castigo, si me respondes una última y sencilla pregunta¿A quien amabas más? –Y el demonio ojidorado pudo sentir la pesadez en el aire cuando ella pregunto aquello- ¿A Maria Magdalena? O ¿A Rosette Christopher?

Esta vez el silencio le costo mas a Chrno, y a diferencia de la vez anterior, su cara no se mostraba impasible sino que llena de sufrimiento y dudas.

-Así que, no lo sabes, eh. Me pregunto que fue lo que realmente las mato ¿si tu indecisión o tu amor? Jaja. Como sea tenias razón, mi querido niño, yo no tolero la indisciplina ni la traición, aunque yo sea la mayor traidora que este mundo conociese, cuando me rebele en contra de Dios. No la soporto, y menos de seres inferiores a mi. Siéntete bien contigo mismo y quédate con tu orgullo, has ganado una pequeña batalla, pero esta guerra era mía desde el principio, solo que tu has decidido la forma de tu castigo.

-Apúrate de una vez y ya dilo –le reprocho con fastidio Chrno.

-Sufrirás, Chrno. Sufrirás como un vil traidor, no por lo que me hiciste, sino por lo que sientes por aquellas niñas. Tu espíritu se pudrirá en el mas oscuro de los infiernos, por toda la eternidad o hasta que ya no puedas soportarlo.

Después, la demonio enlutada de negro se acerco a su trono y saco una caja negra, al darse la vuelta hizo tronar sus dedos y dos demonios salieron de la oscuridad de las paredes. Aquello demonios tomaron a Chrno por los brazos, y le arrancaron la capa que tenia sobre los hombros. Después lo obligaron a colocarse de espaldas hacia su madre y a arrodillarse.

-Sufrirás, Chrno. Te lo prometo –Y la infame mujer saco de la caja negra un pesado látigo con varias púas.

Camino unos cuantos pasos mas hasta detenerse a una distancia adecuada para atinar el primer golpe. Pero antes añadió.

-Cuando empieces a suplicar por piedad ¿lo tomo como un momento de debilidad? O ¿vas a estar dispuesto a hacer un trato conmigo?

Chrno volvió a reír con decidía.

-No te preocupes, no suplicare.

Y cerró los ojos para prepararse a recibir el primer golpe.

XIXIXIXIXIXIXIXIXIX

Al salir de aquella cámara con peste a muerte, el duque no pudo evitar arrugar la cara un poco asqueado, al ver a su madre, relamerse la sangre salpicada que tenia sobre su cara y en sus manos, con un cierto deleite. Y al ver la condición en que acabo Chrno, no pudo menos que sentir compasión por él.

El era arrastrado de los brazos por las dos sombras demoníacas que había hecho aparecer su madre, y el pobre estaba bañado por su propia sangre, era difícil saber cual era piel herida y cual era piel manchada por ella. Aun así, se lograban ver cuales eran los lugres más afectados como por ejemplo en su costado donde se alcanzaba a ver un poco de los huesos de sus costillas.

Pero ese no era por menos el ultimo castigo que obtendría Chrno… aun estaba muy lejos de ello.

Ya que después le mandaron a una celda oscura y solitaria durante aproximadamente seis meses humano, sin agua, ni comida, a final de cuentas no moriría, todavía no.

Los otros prisioneros, de las celda contiguas, gemían y gritaban, pero el demonio se mantuvo callado todo el tiempo. Al contrario de ellos, la constitución de Chrno parecía ser la misma que tuvo durante vida, y las legiones de su organismo actuaron sobre las heridas cicatrizando las de mayor gravedad, lo cual a pesar de la falta de energías fue un respiro para él.

A la mañana del trigésimo primer día del ultimo mes, su madre fue personalmente por el. Y la sonrisa que ostentaba era una promesa de que el verdadero castigo apenas comenzaba.

XIXIXIXIXIXIXIXIXIX

Culpa, remordimiento, melancolía, tristeza.

Todos ellos eran una cruz. Pesada y cruel sobre su espalda. Y en el infierno era un castigo bastante literal.

¿Por qué una cruz¿Acaso se mofaban del cielo¿Era tal la arrogancia del infierno, que s burlaban del martirio del hijo de dios? No, no era eso. La crucifixión era un castigo inventado por los humanos, todos y cada unos de los castigos en los infiernos, habían sido creados por los humanos posteriormente. Y estos eran solo ligeramente adecuados para cada uno de los pecados. A veces los mismos demonios se preguntaban si los humanos no serian más despiadados que ellos.

¿Por qué una cruz para Chrno? Al principio se pregunto el duque, pero después entendió. Ese era el pecado de Chrno, eran sus sentimientos, era el peso mismo que había cargado en vida. Y que ahora tenía que cargar sobre su espalda por todos los siete infiernos hasta llegar al centro mismo del este. El noveno circulo. Aun cuando se contaban siete, el primero era la entrada y el ultimo el centro.

¿Por qué el noveno? Se llego a preguntar también Deffau. El noveno era reservado para los mas grandes traidores, y a pesar de la traición de Chrno hacia pandemonium, los otros pecadores no fueron juzgados tan severamente. Esa duda la llego a compartir con su madre. Y ella simplemente respondió.

-Es por esas niñas, este es el sacrificio de amor que hace por ellas. Es una lastima que no puedan observarlo jaja.

Amor, era algo extraño e indiferente para el duque. Los demonios no sentían amor, sentían una atracción instintiva y un deseo de servir hacia su madre, pero eso era todo. Era algo sorprendente ver a un demonio sintiendo amor. El ver a aquel que en sus años dentro de pandemonium logro hacer temblar con su fuerza a cualquiera de los demonios mayores, a aquel que había asesinado a cien millares de los de su especie; el verlo ahora tropezarse con sus pies descalzos, permitirse ser victima sumisa de los insultos de los espíritus que habitaban bajo condena los infiernos, y las pedradas y burlas de los demonios que asesino en vida; todo ello era degradante, aquel que en un tiempo fue un príncipe orgulloso ahora era un bufón de las almas vulgares y comunes, y todo en nombre del amor. Si ese era el precio por el amor, entonces el duque estaba feliz de no sentirlo. Y siguió en silencio la procesión de los condenados que cargaban sus propias cruces aparte de la de Chrno.

¿Cuánto tiempo llevaba caminando¿Días, meses, años? No lo sabia, no le importaba, Chrno, ya no podía sentir su espalda ni sus piernas, estaba tan cansado que hasta le costaba pensar y cuando lo hacia se preguntaba como es que podía seguir andando. Tal vez era inercia, seguramente, sus pies ya no se podían detener.

Chrno estaba encadenado de cuello, piernas y manos a los otros reos, ellos también cargaban sus cruces, estaban cansados, y el demonio sentía mas lastima de ellos que de él mismo, por eso aunque el estuviera al frente, aminoraba lo mas que podía la marcha, aunque le costara el doble hacerlo.

Pero aun con todos los esfuerzos, uno a uno de sus compañeros fueron cayendo y se convirtieron en un peso muerto que le fue imposible a Chrno soportar, y él también se dejo abrazar por el suelo lleno de guijarros filosos.

El demonio no pudo levantarse y lentamente sus ojos se fueron cerrando para conducirlo a un ensueño.

XIXIXIXIXIXIXIXIXIX

Era un día soleado, el pasto olía a mojado, la noche anterior había llovido.

Chrno, podía oír la risa alegre de una niña de cabellos rubios amarrados en dos trencitas. Ella se encontraba muy divertida pisando las hojas con agua que se encontraban tiradas en el piso, mientras que el cargaba dos sacos de harina en la espalda.

-Hey, Rosette. Deja de jugar y mejor carga algunos sacos tú también, sino nunca acabaremos antes de la tarde y la Hermana Kate te matara.

-Vamos, Chrno. ¿En serio quieres que una niña tan débil como yo cargue esas cosas tan pesadas? Eso sin contar con que me acabo de recuperar de una semana de gripe.

-Por eso mismo te digo que dejes de jugar con el pasto mojado, así solo conseguirás enfermarte otra vez.

Pero la chica le hizo caso omiso y siguió jugando un rato mas entre las hojas, que se encontraban esparcidas por el camino de piedra hacia el convento. El pequeño demonio soltó un suspiro resignado y murmuro.

-Además, eso de débil, me pareció que estaba de mas, después de los potentes coscorrones que me das.´

-¿Dijiste algo? –pregunto, Rosette, volteándose.

-Nada, nada. –mintió el otro, no queriendo volver a ser el blanco de la furia de la chica.

-Ya no seas tan cascarrabias, mira si quieres hacemos un trato. Tú ahora eres más fuerte que yo, así que tú cargaras las cosas mas pesadas por mí. Pero cuando yo sea mas fuerte que tú, entonces yo lo haré.

-¿Y cuando será eso? Eh –rió el demonio divertido, pensando que era imposible que la chica pudiese ser más fuerte de lo que era ahora.

-Cuando sea mas alta que tú, obvio. Probablemente sea cuando tenga unos treinta años.

Chrno se quedo como piedra en su lugar, y pudo sentir que su corazón se le caía hasta el piso. ¿Treinta años? Tenía miedo de comentarle a Rosette, de que tendría suerte de llegar a pasar de los 25. Siempre que los dos hacían algún comentario sobre el futuro, el demonio no podía dejar de pensar en el terrible mal que le hacia a esa pequeña y alegre niña de trencitas.

-¿Chrno¿Estás bien?

-Claro –respondió con la boca seca. No podía dejar que ella se preocupara.

-Bien entonces vamos, estaba bromeando, claro que te ayudare, solo quería calentarme un poco con la luz del sol, ya sabes que me mata estar tanto tiempo encerrada.

-No hay problema, Rosette, yo lo hago.

-¿Estas seguro?

-Claro¿Quién es el poderoso demonio aquí, eh?

-Nadie, yo creo. Jaja

Y ambos se rieron con fuerza. Pero detrás de su sonrisa Chrno ocultaba mucha tristeza, una tristeza que no le revelaría a aquella chica, no, si podía regalarle unos minutos más de inocencia y felicidad. Él cargaría con todo, aun si se quedaba sin fuerza, él cargaría con todo.

XIXIXIXIXIXIXIXIXIX

Al despertar el demonio aun se encontraba en el piso, y se intento incorporar cuando sintió una zarpa sobre uno de sus hombros

-Chrno, no te levantes, la reina dijo que si ninguno de ustedes se levantaba, entonces mandaría por unos demonios cuadrúpedos para que los arrastrasen, eso es mejor a seguir caminando hasta la muerte –dijo Deffau en un murmullo.

-Vete, Deffau, no me merezco la compasión de nadie –replico Chrno, pero ahora sus dorados ojos se veían opacos y sin vida.

-Vamos, Chrno…

-Como demonio… –empezó, ignorando el consejo del Duque- siempre envidie de los humanos su capacidad para amar y ser amados. Cuando conocí a Magdalena, antes de matarla, ella me dijo que me amaba; y en es momento supe que podía ser amado, pero aun así no evite el tomar su vida. Después conocí a Rosette, y cuando me di cuenta que yo la amaba, supe que yo era capaz de amar, pero aun así tome su vida. Creí que podía ser humano, pero no soy más que un miserable demonio. Vete Deffau no merezco ni tu lastima, déjame solo con mi castigo.

Y mientras decía esto se empezó a incorporar con su cruz a cuestas.

-Eres un tonto, Chrno, el pecador.

Pero el otro demonio ya no le escuchaba, dentro de su cabeza solo taladraba la voz de Rosette.

´

"…estoy tan asustada"

Dio un paso.

"¡No quiero morir!"

Los cuerpos detrás de él empezaron a moverse, siendo arrastrados por su fuerza, junto con sus cruces.

"¡quiero vivir un poco mas!"

Soltó un rugido con furia y continuó su camino.

Deffau regreso contrariado, al lado de su madre.

-Te dije que no te molestaras. El disfruta revolcarse en su culpa.

La reina sonrió satisfecha a esto. Y su sombra alargada por el sol oscuro empezó a levantarse como tomando vida propia, pero no así la forma de la reina, sino la de un encapuchado que volteó para recibir una afirmación de la pálida emperatriz del mal, y acto seguido siguió el camino que Chrno había dejado marcado sobre la dura tierra.

XIXIXIXIXIXIXIXIXIX

El noveno circulo.

Chrno había recorrido el resto de los siete infiernos y solo encontró torturas. Cada una satisfaciendo el pecado por el cual había sucumbido un espíritu. Pero el noveno círculo era diferente.

Si se veía con un primer vistazo parecía mejor que los otros. Físicamente era una cadena de montañas cubiertas de nieve, y que albergaban cientos de cruces, separadas por miles de kilómetros unas de otras. Inclusive esta crucifixión parecía menos cruel que otros castigos. Pero como ya se dijo antes, para cada pecado hay un castigo.

Y el castigo del noveno infierno, era la soledad. Una absoluta soledad.

Chrno, ya estaba en su cruz. Crucificado de la manera acostumbrada, de muñecas y tobillos, pero adicionalmente estaba atado a esa cruz por unos largos rosales, con filosas espinas que atravesaban su carne de por si ya abierta y que drenaban su sangre al suelo cubierto de nieve, también contando con unas rosas negras que creaban un polvo que hacia arder con insistencia los ojos y la nariz, pero que volvían imposible el tratarlos por la posición inhabilitada en que se encontraban los condenados.

Sobre él volaban cuervos y buitres, que esperaban que cerrara sus cansados ojos, para así poder celebrar su festín. Y devorar sus entrañas, corazón, ojos y lengua, como había ocurrido con otros pobres diablos, que tendrían que soportar aquello por la eternidad. Chrno miraba aquellos animales como desafiándolos a acercársele, pero inclusive esos demonios inferiores no eran tan tontos como para acercarse a un demonio con mayor fuerza y todavía lucido.

"Chrno…"

Escucho su nombre murmurado por el aire.

"Chrno…"

Volvió a escuchar, pero ahora pudo deducir que lo llamaban desde abajo, así que bajo la vista para buscar quien lo había nombrado.

Y vio a un ser encapuchado de negro.

-Si eres otro demonio que se ha venido a burlar, entonces hazlo y vete de una buena vez, yo mismo me puedo recordar a mi mismo mis errores. Así que acaba pronto y lárgate –dijo con esfuerzo ya que sus pulmones eran fuertemente apretados por las espinas.

-Chrno… ¿ya no me recuerdas¿Tan rápido te has olvidado de mí?

Y Chrno, sintió paralizar su corazón cuando vio que el visitante se bajaba su capucha, y le mostraba que era una jovencita rubia de diecisiete años, con un vestido negro, que Chrno reconocía del día en que por ultima vez había mostrado su forma verdadera ante Aion.

-Ro… Rosette. ¿Qué haces aquí?

-Tenia que volver a verte, Chrno

-Vete, Rosette, vuelve a donde perteneces.

-Tenia que verte, Chrno; tenia que verte… sufrir. ; Pero¿Por qué te sorprende verme? Si a final de cuentas ambos estamos muertos. O acaso ¿te has olvidado que tú me asesinaste?

-¿Q… Qué…?

-Quiero que sufras, Chrno. Del mismo modo que me hiciste sufrir a mi.

La mente de chrno se sentía entumecida y opacada por una densa niebla, y aquellas palabras se hundieron como una daga dentro de su corazón.

-Tú me lo quitaste todo. Mi hermano, mi niñez, mi futuro y por ultimo mi vida.

-Rosette¿Por qué me dices ahora esto? Yo te…

-No me vengas con lastimas, Chrno, ese es el modo en que siempre me he sentido. Te odio. Si nunca hubieras salido de pandemonium, no, si nunca hubieses nacido. Entonces Aion no hubiera estado libre para secuestrar a mi hermano. Y maldigo el día en que te conocí. Porque lo único que hiciste fue atraer la desgracia y aprovecharte de mi inocencia para alargar tu vida y terminar tus egoístas asuntos.

-Rosette, te juro que…

-¡No me jures nada! Eres un maldito. Me quitaste mi futuro. Yo quería ser una exploradora junto a mi hermano, o por lo menos ser doctora para curarlo. Pero tú siempre te encargabas de quitarme mis esperanzas, y de destruir mis sueños. Ni siquiera me dejaste vivir por el tiempo que me prometiste. De haber sabido antes que eras un mentiroso¡Nunca habría hecho el contrato contigo!

La chica decía aquellas palabras con furia, pero su rostro carecía de expresión alguno y sus ojos eran vacíos y grises, en realidad parecía no sentir lo que decía. Pero para Chrno, ella se veía exactamente como su Rosette.

-Rosette, yo no sabia… que tomaría tanto de tu vida, perdóname…

-¿Qué te perdone? No me hagas reír. No eres más que un embustero. Si te hubiese importado tanto mi vida, entonces me la habrías devuelto desde el momento en que pise el convento y otros me lograron cuidar. Eh.

-…

-¿Por qué no dices nada? Ya veo. Lo que sucede es que tú en realidad desde el principio me querías matar. ¿Por qué, Chrno¿Qué fue lo que te hice?

-Nada. Yo no quería…

Pobre Chrno, en realidad, pobre. No sabia como defenderse ante las acusaciones de la chica, porque entre mas las decía mas le parecían que se volvían realidad, más sabía que se merecía su odio. Era lo único que había para un ser como él.

-Entonces era ¿Qué no podías soportar la idea de que yo amara a alguien más? A dios o a un humano. No soportabas que yo pudiese tener una vida. Que pudiese tener un futuro; poder casarme y tener hijos. ¿¿Te torturaba tanto la idea que preferiste matarme?? Eh ¿Es eso?

-Rosette… las cosas no fueron así… pero, tienes razón. Todo fue mi culpa…

-Así es Chrno, todo fue tu culpa y te aseguro que las cosas son tal y como te las dije -Dijo la despiadada muchacha con una sonrisa- El único consuelo de estar muerta, es ver que te pudrirás aquí abajo.

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Aquella noche hubo una gran ventisca, de un frió tan terrible que congelaba la carne y que hacia mecerse con furia las cruces, y aunque abría mas las heridas de Chrno, esto era un pequeño alivio porque le permitía poder cerrar los ojos por al menos un momento sin el temor de que las aves de rapiña se le echaran encima.

Pero las palabras de Rosette eran la herida más grande que pudiese haber tenido. Y se sentía peor que escoria, hasta a esas aves les debería dar asco intentar acercare a alguien como él, llego a pensar.

Y aunque no se lo merecía, su cuerpo le ordenaba cerrar los ojos, pero sus sueños solo tenían forma de pesadilla.

Este era en realidad el infierno. Donde no entraría nunca ninguna luz de esperanza o alivio.

Aunque eso no era tan exacto. Porque frente al demonio empezó a aparecerse una luz que creció con rapidez de tamaño hasta formar el cuerpo de una mujer de amables ojos azules.

La mujer tomo entre sus manos el adormilado y ensangrentado rostro del desdichado demonio, y se acerco para con palabras dulces decirle.

-Chrno, por ahora no hay mucho que pueda hacer por ti, mas que darte un poco de sueño tranquilo.

-Magda… lena… -alcanzo a verla antes de caer presa del sueño.

-Ya no preocupes, duerme –y quitando unos cuantos de sus flequillos morados agrego entre lagrimas- Chrno, vendré por ti. Espérame. Se paciente.

-No tiene caso, santa –dijo la voz fría de Rosette- él ya es mió.

-No importan tus artimañas, lo que siente por esa chica y por mi, es mas hondo que tus espinas venenosas y tus mentiras.

-¿mentiras? Ja ja. No son mentiras… al menos no para él. A final de cuentas, esta es su culpa.

-Vendré –advirtió Maria Magdalena, antes de desvanecerse.

-Te estaré esperando –le respondió la chica con una sonrisa enfermiza y mirando a Chrno, dijo- muy pacientemente.

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¿Algo raro el capitulo? Puede ser, jeje, no piensen que quería que Chrno quedara como mártir, ni peor que cristo, es solo que este es el infierno y tenia que verse cruel; además que es el castigo mas adecuado que me pareció para nuestro pobre demonio, si lo mas importante en su vida fueron aquellas dos niñas, y al final, siento que se debió haber quedado con mucha culpa por haber hecho el contrato con ambas, y mas aun después de las ultimas palabras de Rosette antes de morir, no se ustedes, pero según mi opinión, siento que siendo como es Chrno, eso le debió haber caído terrible y al final iba a estar mas que feliz de terminar en el infierno. Snif snif. Que triste en verdad.

¡Pero para eso hay un siguiente capitulo! Y no pienso dejar sufrir eternamente a Chrno.

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CONTINUA

Capitulo 05 "The river"

Rosette y Maria Magdalena llegan por fin al infierno, y el primer obstáculo con el que se atraviesan es cruzar el rió Estigia, una tarea sencilla si cierta señorita siguiese las ordenes que le indican…

Además por fin se desvela un poco del misterio de la perdida de tantos años de Rosette, y en que beneficiaba a algunos…

Por ultimo¡Gracias a todos los que dejan o no review, pero que leen la historia y les gusta! Y los veo en la siguiente actualización en 10 o 15 días.