Bien, aquí traigo el capitulo de esta semana. Antes que nada muchas gracias a Wen-chan, a Lord Risu-Li y a Reanissanse Lady-K por sus comentarios (Si, ya me di cuenta que se vio mucho como "esa pelicula" el ultimo capitulo, ups, me agarre escribiendo y al final no me puse a pensar en ello, tienes toda la razón tengo que tomarme mas tiempo para escribir en frió los capítulos y pensar en que pueden suceder esos deslices super metida de pata)
Pero en fin, aquí les dejo el capitulo 05.
-INFERNI E PARADISO-
Capitulo 05
"The River"
"Siempre se dicen de los grandes sacrificios
Que se hacen por amor…
Pero es mejor que no hablen aquellos
Que por su amor obligan a la persona amada
a sacrificarse"
Infierno
El olor de aquel lugar es lo que siempre, Rosette, tendrá impreso en la memoria. Y es que el solo percibir aquel hedor de carne muerta y quemada o descompuesta, causaba nauseas; cuando por fin abrió los ojos para ver el panorama, se encontró con un inmenso desierto de arena gris, y por todo el ancho cielo rojo caían lo que parecían ser copos de nieve, pero al verlos mas de cerca, se dio cuenta que eran ceniza.
La joven rubia giro sobre si misma esperando encontrar el otro lado de la inmensa puerta por la cual hace unos segundos había cruzado desde el cielo, pero extrañamente solo se encontró con tres palos de madera amarrados entre si y que intentaban formar algo parecido a una rustica entrada. La chica vio con un poco de decepción esto, tal vez esperaba algo mas dramático como las perturbadoras imágenes e inscripciones que se encontraban en el cielo, además de que el paisaje aunque era desolado no se parecía a la idea que Rosette tenia del infierno, como un lugar lleno de fuego y donde habían grandes cantidades de demonios rojos con tridentes.
-Vaya definitivamente no es lo que esperaba –suspiró Rosette.
-Es mucho peor –concluyó Magdalena.
Y se empezó a poner en marcha hacia el desértico camino en frente de ellas dos, mientras Rosette le seguía a un lado contiguo.
-Bueno, será un poco cansado buscar a Chrno por este desierto, pero estoy segura de que si…
-No es solo este desierto, primero debemos de cruzar los siete círculos del infierno, para llegar al centro mismo, que es donde se encuentra localizado Chrno; esta apenas es la entrada para llegar al rió Aqueronte, y después de ese tendremos que pasar por el Estigia –explico con calma Magdalena
-¿¿Qué¿¿Tanto es?? Ganas no me faltan de patearle el trasero a quien invento pandemonium…
-A decir verdad pandemonium y el infierno no son el mismo lugar.
-¿Eh¿No lo son?-pregunto la rubia confusa.
-No, Pandemonium es solo la tierra de donde nacen los demonios, y se encuentra en un plano más físico que el infierno, que se encuentra en un plano totalmente espiritual al igual que el cielo.
-Creo que… sigo sin entender…
-Será mejor que empiece desde el principio. Rosette¿sabes que es la línea astral?
-Si, Chrno, me contó alguna vez que es el rió por el cual fluyen las almas de todos los seres vivos, y que después caen de nuevo en la tierra para renacer.
-Así es, pero no todas las almas renacen, Rosette. Algunas porque ya no tienen un destino inmediato, y debido a las acciones buenas hechas en vida, son llevadas al cielo. Mientras las que cometieron grandes pecados son llevadas al infierno. Solo las almas que tienen un nuevo destino, renacen.
-Vaya –dijo Rosette con rostro incrédulo y sorprendido.
-El cielo y el infierno son como dos desembocaduras diferentes del río astral, no, mas bien son como dos reflejos uno sobre el otro del mismo río. Pero, Rosette, sabes ¿Por qué los demonios y los ángeles necesitan preocuparse tanto por el destino humano?
-Eso es... porque los ángeles sirven a Dios, y los demonios al Diablo.
-Una apreciación acertada pero no completamente cierta. Es más una cuestión de supervivencia. Los demonios utilizan para alimentarse la energía astral de las almas humanas, que son el tiempo de vida y las emociones, o alma; pero cuando se alimentan de almas malvadas ellos se fortalecen aun más. Los ángeles aunque no necesitan alimentarse de energía astral, ya que ellos están casi completamente hechos de ella, si necesitan que existan almas bondadosas para mantener su fuerza, si no las hubiera problablemente los angeles caerian muertos a falta de fuerza para vivir o serian infectados de energia maligna convirtiendolos en demonios. Por eso es importante para los demonios el tentar a los humanos, y los ángeles el buscar salvarlos.
-Entonces… ¿es por eso que los demonios y ángeles necesitan tanto a la humanidad? Porque somos un tipo… de ¡comida!, o algo por el estilo.
-No lo veas de ese modo. Así parece una razón cruel, pero lo cierto es que lo hacen para seguir viviendo, no es tan diferente de los humanos que nos alimentamos de plantas y animales.
-Bueno… ahora que lo dices… creo que tienes razón; pero ¿Por qué me dices todo esto?
-Porque quiero que entiendas que tanto ángeles como demonios pueden llegar a ser seres bastante humanos. Y para que estés preparada cuando el momento llegue –dijo con una mirada triste que, Rosette, pudo percibir escondía algo.
-¿Momento¿Qué quisiste decir con eso? Bueno… -dijo Rosette llevándose una mano a la cabeza- la verdad es que estoy entendiendo muy poco. Todo esto es bastante complicado.
-Si lo es, pero aun hay una cosa más que quiero que entiendas sobre todo.
-¿Algo mas¿Qué es?
-Cielo… infierno… ambos lugares no son más que una ilusión, ambos productos de los sueños e ilusiones humanas; aunque en el caso del infierno se refiere más a pesadillas. El día que no existan más humanos que sueñen, ese seria seguramente el día en que el cielo y el infierno dejarían de existir –dijo levantando un dedo como si fuese una maestra enseñándole a sus jóvenes alumnos una sencilla clase- De ahí la mayor importancia de la humanidad… y además…
Pero Magdalena al voltear a ver a Rosette, se extrañó al encontrarla sentada tomando su cabeza entre sus manos mientras esta giraba, con una mirada de total desconcierto (N.A. imagínensela en su chibi versión cuando se confundía con las explicaciones de Satella)
-¿Rosette¿Estas bien? –pregunto preocupada.
-Cielo… Infierno… sueños… ángeles… mucha información… demasiado rápida.
-Rosette¿te encuentras bien? –Preguntó otra vez Magdalena- Lo siento, creo que me emocione demasiado con mi explicación. A veces siento como si las palabras fluyeran desde el mismísimo dios hasta mis labios, y no puedo detenerlas. Lamento haberte apabullado. Jeje- rió nerviosa al final.
Pero Rosette al ver que si la había asustado mucho, se levanto con rapidez y adoptó una postura seria para preguntar.
-Entonces lo que me estas diciendo es que ¿Nada de esto es real? -conjeturo la rubia.
-Rosette, esta es nuestra única realidad de ahora en adelante ¿Cómo puedes definir que es real cuando se ha muerto?
-Jeje me había olvidado de ese detalle. Pero si nada de esto es real, real; entonces no podríamos mas fácilmente… no se… soñar que llegamos hasta donde esta Chrno, o algo por el estilo, en vez de tener que cruzar tantos círculos y ríos.
-No, no podemos, a pesar de todo este lugar también tiene reglas que no podemos quebrar…
-Pero… creí que si alguien deseaba algo con fuerza tanto en el cielo o en el infierno esto se haría realidad.
-Así es, en cierta forma lo hace; pero, debes de tener cuidado con lo que deseas o piensas aquí … porque puede que un lugar como el infierno, este deseo se haga realidad de la forma mas bizarra, y al final no te guste lo que obtengas. Aquí todo lo que mas desees o temas se podría materializar, se volvería real, real, para ti, como has dicho hace un momento –comentó con mirada grave Magdalena, y la joven novicia simplemente trago saliva.
-Lo tendré en mente –dijo Rosette con la boca seca.
-Esta bien, vamos, debemos ir yéndonos en camino si no nunca llegaremos.
Así que las dos tomaros rumbo una al lado de la otra y empezaron a caminar, y a caminar… y a caminar.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
Para la hora (que Rosette sintió años) la joven rubia ya estaba harta, y decididamente odiaba la arena (mas la gris), la ceniza y el color rojo, lo único que la entretenía de vez en vez era encontrar escondida entre la arena las ruinas de algún edificio o monumento norme de alguna cultura antigua, como si en realidad debajo de todo hubiesen miles de ciudades cubiertas por las arenas del tiempo; esto le causaba un poco de curiosidad a Rosette, pero prefirió no molestar a Maria Magdalena con preguntas tontas, ya que desde el principio le había dicho que en cierta forma el infierno era una ilusión, y eso bastaría como explicación a cualquier cosa extraña con la cual se pudiesen encontrar, además de que la chica no se sentía con el animo de hablar ya que tenia la boca totalmente seca.
Y estaba tan apesumbrada en su deshidratación y cansancio, y en pensar en que lugares no se le había metido ya la arena; que no se dio cuanta con que tropezó, porque al instante siguiente ya se encontraba de cara en el cruel suelo, que a pesar de ser arena era bastante duro.
-¿Qué demonios…? –Dejó en el aire la pregunta cuando mientras se sobaba la cara volteó a ver el objeto de su tropiezo y se encontró con un cuerpo humano en estado de putrefacción -¡AH!
-Cálmate Rosette, estos no son del tipo de los que se levantan, todavía no entramos al primer circulo.
-¿Qui.. Quieres decir… que hay los que se levantan¿¿Zombis?? –pregunto con cara aterrada la rubia.
-Bueno… si. Pero, si lo piensas bien no es que sean muertos vivientes, ni nada por el estilo, ya que en visto caso de que todos estamos muertos, pues no deberías de asustarte tanto.
-Supongo que no –Dijo Rosette sentada en el suelo ya as tranquila, porque a final de cuentas Magdalena tenia razón; he intentó levantarse pero desistió al momento cuando sintió una punzada de dolor en su rodilla, que provenía de una herida abierta y sangrante; al principio esto le pareció normal, pero después caviló en las palabras de Magdalena y le entró una gran duda.
-Maria Magdalena, si este lugar no es mas que una ilusión, entonces ¿Por qué siento dolor y mi herida sangra¿O porque siento cansancio y sed?
Magdalena suspiró.
-Eso es, porque el propósito principal del infierno es traer sufrimiento a las almas humanas, y que mejor forma que haciéndolos sentir vivos aun. Para un alma, el morir es difícil de aceptar cuando se ha estado durante tanto tiempo viva, y este lugar maldito se aprovecha de esa sensación para engañarlas haciéndolas sentir: sed, cansancio, hambre y sobre todo dolor; por eso muchos de los fenómenos que aquí se encuentran son regidos por leyes físicas de la tierra. Además que la eternidad aquí se siente más larga, por que el tiempo corre más lento también como otro método de castigo.
-Ya veo, entonces, si me lastimo me duele y si me corto sangro, pero ¿También podré… morir¿Qué sucederá si eso ocurre?
-Si mueres en este lugar entonces, dejaras de existir. –dijo Magdalena con aire sombrío.
-¿A que te refieres? –Rosette preguntó con consternación en su voz.
-Lo que escuchaste, es eso mismo; morir es equivalente a que ni siquiera quedase un recuerdo de tu existencia. Aquí no somos más que recuerdos de nosotros mismos, es lo único que ya tenemos… Por eso debemos cuidarnos mucho de no ser descubiertas. Para las almas humanas de este lugar somos invisibles, gracias a que tu propio espíritu se encuentra incompleto pero para los demonios no, y es mejor no enfrentarnos con ellos, ya que estos son sus dominios.
-¿Mi alma esta incompleta¿Qué quieres decir? –preguntó intrigada Rosette.
-No tiene importancia, después te lo explicare.
-Ah, y si a mi no me ven por estar incompleta ¿Por qué a ti también no te verán?
-Yo también estoy incompleta… -y se sobo sin darse cuanta su muñeca vendada.
Al verla, Rosette, pensó que probablemente lo que tendría debajo de esa venda era uno de esos terribles estigmas que a ella también la habían aquejado ¿protección divina? Si, claro. Pero eso ya no importaba, porque se había metido con algo que al parecer era muy personal para Magdalena, y ella la entendía muy bien, siendo que también había sufrido por lo mismo, así que solo le quedo reír con nerviosismo y llevarse una mano detrás de la cabeza mientras se levantaba.
-Je je, supongo que he sido bastante impertinente en andar preguntando esas cosas Santa Maria Magdalena.
-Por favor no me llames con tanto respeto, llámame Maria… o Magdalena… o mis amigo me llaman Magda… o Maggie…o… –pero de repente acabo su larga cuenta de apodos con sus dedos; y con mirada pensativa y triste se llevo su dedo indice a los labios- aunque ahora que lo pienso nunca me han llamado así, supongo, que es porque nunca he tenido amigos.
-¿Qué¿Cómo esta eso?
Volvió a preguntar con curiosidad la novicia rubia mientras se ponía al lado de Magdalena para seguir caminando.
-Cuando estaba en la orden, todos eran muy buenos, pero siempre me trataban con exagerado respeto, y eso… en cierta forma era una barrera que les impedía tener una sencilla amistad conmigo. Después, cuando conocí a los pecadores, también se mostraron muy amables y me aceptaron al principio, pero… al final a ninguno de ellos les importo mi suerte, si vivía o moría, los planes de Aion siempre fueron lo mas importante. Supongo que eso no era verdadera amistad…
-Pero¿Qué hay de Chrno¿El no era tu amigo? –pregunto Rosette con un ligero tinte en las mejillas al recordar las pocas veces que Chrno le había hablado de Magdalena, y la mirada perdida que hacia él cuando eso sucedía.
-Si, el fue mi amigo… pero al principio cuando nos conocimos el era muy frió conmigo, y era bastante cercano y fiel a Aion, casi como hermanos. Así que realmente no se acerco demasiado a mí, sino hasta el final… y entonces ya todo fue demasiado tarde… -terminó Magdalena con una mirada melancólica, y para Rosette, muy parecida a la que Chrno solía hacer cuando pensaba en ella.
Rosette bajo la mirada, dentro de su pecho sentía un extraño malestar, pero no podía definir que era, pero era algo que nunca antes había sentido con tanta intensidad; pero antes de poder descubrirlo su mente reflexiono de nuevo en las palabras de Magdalena, y se dio cuenta de que era muy triste su caso, así que olvidándose de lo que sus propios sentimientos significaran, sonrió y se plantó enfrente de la chica.
-Entonces ¡Esta decidido!
-¿Qué cosa?-pregunto la otra con confusión.
-De ahora en adelante tu y yo seremos amigas. Amigas de verdad ¿Qué te parece?
-¿Amigas?
-Si así es¿Qué piensas Magda? –volvió a preguntar con alegría Rosette, acogiendo uno de los apodos de Magdalena, mientras le tendía una mano, y la joven santa se le quedó viendo unos segundos perpleja, pero después también sonrió contagiada por la energía de Rosette, y tomó su mano sonriendo aun mas al darse cuenta de que la chica seria su primer amiga de verdad.
-Pues… me parece genial. –Dijo llorando un poco.
-Vamos, vamos, no llores, no es tan malo ser mi amiga.
-Jeje claro que no.
Y las dos chicas siguieron su camino sonriendo hasta que se encontraron con un espectáculo muy inusual; frente a ellas había una gran cantidad de personas bastante amontonadas y con caras largas y tristes. Aun así siguieron su camino entre la multitud y Magdalena ya adivinando de lo que se trataba, murmuró.
-Rosette, no te separes de mi, creo que ya hemos… -pero dejó inconclusa la frase al voltear y ver que su compañera no estaba- Rosette ¡Rosette!
Rosette no escuchaba que la estaban llamando, porque se encontraba bastante lejos como para oírla; la chica extrañada por la multitud, se abrió paso entre ellos cediendo a su curiosidad natural por querer ser la primera en enterarse de lo que sucedía. Así entre empujones y pisotones sin darse cuenta llego hasta el frente, y ahí vio la razón de porque había tanta gente varada.
Un rió enorme y negro se extendía frente a ella solo perturbado por una vieja barca, y parecía solo llevar en un sentido hasta una enorme montaña con picos y riscos filosos. Y antes de que la chica pudiese formularse bien el porque la gente esperaba cruzar ese río, una huesuda mano la tomo con rudeza y la hizo girar para encontrarse con un tipo de aspecto desagradable; tenia un rostro esquelético, los cabellos blancos, y estaba vestido con una capa negra vieja y roída, y en una de sus manos sostenía un largo remo de madera; pero lo que realmente sorprendió a Rosette, fueron sus ojos, eran rojos como brasas ardiendo, y también… sesgados. Un demonio.
-Su pasaje –le dijo con rudeza mientras le extendía una mano a modo de exigencia.
-¿Pasaje¿Qué quiere decir¿Tenia que traer algo? –dijo rebuscándose en los bolsillos de su habito por si tenia algo de utilidad que pudiese servir a modo de pasaje.
-El pasaje es una moneda de oro –dijo el viejo demonio ya empezando a fastidiarse.
-Este… ¿Monedas¿De oro? –repitió sonriendo con nerviosismo.
El otro viendo que la chica no tenia con que pagar, le dijo molesto.
-Si no hay pago, no hay transporte –y sin avisarle a la chica, le golpeó con el remo para hacerla a un lado, como si fuese un perro callejero.
-¡Hey¡Espe…! –pero su reclamo quedo pendiente cuando perdió el equilibrio y cayó sentada sobre el suelo.
Antes de poderse preguntar que demonios había sido todo aquello, otra mano le volvió a tomar del hombro, pero seguida de una voz conocida.
-¡Rosette¿Estas bien? –pregunto con preocupación Maria Magdalena.
-¡¿Quién ha sido aquel imbecil?! –pregunto antes que nada Rosette, y por ende Magdalena supo que ella se encontraba bien
-El es Caronte, es el demonio ocupado de llevar las almas de los pecadores al otro extremo del río para ser juzgados y se les de su respectivo castigo –y añadiendo con una sonrisita apenada- pero no lo hace gratis, supongo que ya te debió de haber pedido un pago ¿cierto?
-¡Si¡Una mugrosa moneda de oro! Así que para eso era, eh –dijo la novicia frunciendo el ceño- Magdalena¡dame una moneda, y déjame le doy una lección a ese Caronte!, ahorita se la meto por…
-Basta Rosette, no debes de iniciar una pelea aquí, recuerda debemos pasar inadvertidas. Además de que no traigo ninguna moneda.
-¿No? Entonces ¿Cómo vamos a pasar?
Magdalena dio un suspiro antes de explicar.
-En las antiguas sociedades, como la griega, se acostumbraba a poner una moneda en la boca del difunto o dos en cada ojo, para así pagar la travesía por el río; obviamente hoy en día no se hace eso, pero las almas condenadas al infierno siguen utilizando ese método aunque no se den cuenta, pero ahora es en representación de sus pecados. Nosotras no estamos aquí por pecadoras, así que no tenemos nada con que pagar. Y las almas que no tienen con que pagar deberán vagar en esta orilla durante cien años
-Pero entonces ¡¿Cómo vamos a llegar al otro extremo¡Yo no puedo esperar cien años! –dijo Rosette con desesperación mientras aferraba su reloj.
-Hay otros métodos –dijo la santa guiñándole un ojo y después la ayudo a levantarse para alejarse de aquel lugar.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
Cielo
-¡No se en que estaban pensando cuando la dejaron ir sola! –vocifero furioso Rael, en medio de la blanca Cámara del juicio final.
Los otros siete ángeles se encontraban en sus puestos sobre sus tribunas, tan inmutables como siempre.
-¡Ángel Rael, no olvide ante quienes se dirige!
-Perdónenme –dijo de mala gana- pero no puedo entender como es que la dejaron ir, su alma todavía se encuentra inmadura, su cuerpo espiritual sigue actuando como si estuviera vivo. ¡Será pera fácil del infierno!
-Estamos al tanto de esa situación.
-Entonces ¿¿Cómo es que la dejaron ir??
-Ángel Rael, reconocemos su preocupación, como su ángel guardián; pero no esta en posición de dudar de las decisiones de las autoridades que le sobrepasan. Además esa fue la decisión de ella.
-Hubiera habido mayor posibilidad de que ella se quedase aquí si no hubieran hecho reencarnar a sus padres tan rápido. Estoy seguro que ellos hubiesen sido un factor determinante en su de…
-De todas formas la santa Rosette Christopher habría decidido buscar a su contratista; tu mas que nadie deberías de conocer como es ella, siendo que la vienes cuidando desde su vida anterior.
Rael cerro los ojos y volteo hacia otro lado para después decir.
-"La santa que tiene dentro de si las siete virtudes… siete virtudes divididas en siete apóstoles". Que conveniente que permitieran su alma despertar antes, cuando la ultima de los siete apóstoles murió, y los siete poderes divinos estaban en libertad de regresar a su dueño original, siendo que el tiempo estipulado para que un alma llegue al cielo por medio del tren es de cien años.
-¿Qué esta insinuando Ángel Rael? –pregunto uno de los encapuchados molesto.
-No insinuó, afirmo. Si soy su ángel guardián, al menos deberían tenerme al tanto de lo que planean hacer con mi protegida.
-Sonaremos ofensivos pero ya se le dijo que usted no tiene el derecho de andar cuestionando nuestras decisiones, ni de tampoco exigir nada. Y menos, cuando se ha tomado su trabajo como guardián de una forma demasiado personal.
-Un ángel guardián siempre debe velar por la seguridad de su protegida.
-Si, pero ya se le han dado muchas libertades, le permitimos que mantuviera su alma dormida durante demasiado tiempo para evitar que ella misma se hiciera daño…
-¡Y con justa razón! Solo mírenla, no llevaba ni un día despierta y lo primero que hizo fue buscar a aquel demonio.
-Ángel guardián Rael, creo que estamos cayendo en el mismo tema en esta conversación –dijo otra voz desde la derecha- La decisión que ella haya o no tomado, no es algo de su incumbencia. Y añadiré algo que a todo el consejo le preocupa: creemos que usted ha desarrollado un lazo afectivo por su protegida de una forma fuera de lugar.
-¿"Fuera de lugar"¿Qué no se supone que los ángeles guardianes deben amar a sus protegidos por sobre cualquier cosa mas en la tierra?
-Si, pero no sobre Dios. Usted es un ángel varón, algo a veces poco común entre los ángeles dados a la ocupación de la guarda. Y recuerde que uno de los pecados mas cercanos al amor es la "lujuria"; escuche nuestra advertencia y solo quédese al margen, lo ángeles somos solo simples observadores en el curso del destino humano. ¿No querrá acabar como el ángel Rémington? O peor aun… convertirse en un demonio.
-El ángel Rémington fue un tonto, que desafió los mandatos de Dios, simplemente porque estaba molesto por "no estar incluido en los planes". No me comparen, se cual es mi lugar. –dijo Rael, como recuperando otra vez su mascara de altivez.
-Eso esperamos.
-Claro, ahora se que solo soy un observador.
Y después de decir eso, hizo una reverencia y salio de la gran cámara, para dirigirse al pasillo principal. Se detuvo enfrente de las escaleras que llevaban a la salida del gran edificio. Saco su mano vendada de uno de los bolsillos de su traje de sastre y se le quedo mirando por largo rato.
-Solo un observador… -repitió como e trance.
Y después volteo su mirada hacia otra puerta oculta dentro de las sombras de los pasillos de edificio. Llevaba al sótano.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
Al dejar atrás aquella cantidad de personas, que Rosette se sorprendió al darse cuenta que eran al menos unas doscientas, las chicas tuvieron que caminar por el resto de la fangosa rivera llena de rocas mojadas y resbaladizas hasta un punto en el cual el agua era un poco mas alta, y entre las rocas había un viejo bote de madera encallado, como esperando impaciente que lo echaran al agua.
-¡Pero si es un bote¿Dónde lo has conseguido? –preguntó una Rosette incrédula.
-Cada quien tiene sus métodos –le respondió Magdalena en tono pícaro. Un tono que Rosette pudo reconocer muy bien porque ella misma lo había utilizado en ciertas ocasiones. Y sin pensarlo mucho dijo lo primero que se le vino a la mente.
-¡Lo has robado!
-Shhh… solo lo pedí prestado por un tiempo indefinido. –le intento calmar con una sonrisa.
La joven novicia estaba totalmente asombrada, ella nunca habría pensado que una santa llegase a hacer ese tipo de cosas, pero el que lo hubiera hecho hizo que Magdalena le agradase mas, este viaje definitivamente no seria muy aburrido.
-Me agrada tu forma de ver las cosas. Sabes al principio cuando te vi en la puerta pensé que eras una estirada como los otros ángeles pero ahora veo que eres muy diferente jeje.
-Si, a la mayoría de las personas les doy la impresión de que soy de esa forma, pero solo soy una chica común… que tiene extrañas visiones y que de vez en cuando se le abren heridas espontáneas en el cuerpo; pero fuera de eso soy bastante común –siguió bromeando la santa rubia, mientras se acercaba al bote para empezar a acercarlo a la orilla.
Rosette aun riendo se acerco a ella para ayudarle a mover el viejo bote; ciertamente la novicia no se hubiese esperado que una santa fuese tan agradable, y comprensiva, ella creía que los santos se la pasaban persignándose por cualquier cosa y leyendo la Biblia todo el día; aunque si lo pensaba un poco mejor, ella también era una santa, y nunca hacia ese tipo de cosas. De alguna forma se sentía como Magdalena y la comprendía. Por esa confianza que empezaba a nacer Rosette no dudó en preguntarle una incertidumbre que la molestaba desde hace tiempo, como un mosquito zumbándole en la cabeza.
-Oye Magdalena¿Sabes por qué tarde tanto tiempo en despertar en el cielo? Todos mis amigos y familiares despertaron mucho antes que yo
Magdalena ya se esperaba esa pregunta y sabía que su amiga tenía el derecho de saber la respuesta, pero todavía no sabía como contestarla adecuadamente porque de cualquier forma que se pensase, rosette terminaría enojada… muy enojada.
-Bien, no todas las historias que se cuentan sobre la muerte están equivocadas. Creo que alguna vez habrás escuchado sobre luces al final de un túnel o sobre la aparición de ángeles y parientes. ¿No?
-Si, auque para mi fue un tren al final de un túnel.
-Bueno, esa luz no debió haber sido un tren para ti. Al morir cada persona tiene un ángel guardián que le cuida y se convierte en una luz o toma la forma de un pariente muy querido para guiar a través de los dos mundos. Los que no son guiados por su ángel, no han sido enterrados o no saben a donde mandarlos, son llevados por el tren de las almas, en el cual se quedan atrapados por alrededor de cien años.
Rosette, se quedo procesando aquella información unos veinte segundos con cara confusa, y después de darle vueltas a la plática que tuvo con Satella, llego a una conclusión.
-Mi ángel de la guarda, es… Rael. ¿Cierto?
-Si
-Ah –dijo serena al principio pero después su rostro se puso rojo como si estuviese a punto de explotar… y de hecho lo hizo.
-¡MALDITO SEAS RAEL! –grito probablemente haciéndose oír por cinco de los siete infiernos.
-Rosette baja la voz y cálmate –le intento apaciguar en murmullo Magdalena.
-¿Qué me calme¿¿Cómo?? Por culpa de aquel imbecil deje que Chrno sufriera tantos años solo.
- Rosette, se que lo que hizo fue cruel, y yo tampoco estoy de acuerdo; pero estoy segura que el solo tenia la intención de ayudarte. Por eso te conté la sobre la naturaleza de ángeles y demonios, para que pudieses comprender un poco sus razones; él solo hizo lo que creía adecuado para protegerte. No es bueno guardar rencor. Además el estar preocupándote por eso no te ayudara en estos momentos, lo que debes hacer es concéntrate en tu objetivo, así que si quieres ver a Chrno entonces debemos de darnos prisa. El tiempo en el infierno corre más lento, pero el camino es largo.
-Lo se –dijo Rosette apretando los puños- pero cuando vuelva a ver a aquel ángel idiota voy a golpearlo tan fuerte, que el será el siguiente en esperar en aquel tren.
Magdalena dio un suspiro resignada; no había remedio, esta chica siempre tendría energía para pelear. Así que se dedicó a seguir empujando el bote hasta las negras aguas, y una vez estando ahí, ambas chicas se subieron a el. Entre las pocas cosas que habían en la barca, que eran una bolsa negra y un largo palo, que Magdalena tomo a modo de remo.
Las dos chicas no hablaron en largo tiempo, Magdalena concentrada con la labor de guiar la barca, y Rosette sentada frene a ella cavilando en el mejor método de tortura para hacer sufrir a Rael. Hasta que alrededor de la mitad del camino Magdalena habló por fin.
-Rosette¿Por qué has venido a buscar a Chrno?
-Él es mi amigo, no podía dejarlo solo –respondió la aludida con naturalidad.
-¿En serio, esa es la única razón? –y los ojos azul turquesa de Magdalena se posaron serios sobre los joviales de color zafiro de Rosette.
-Bueno… también lo hago por que le prometí a mis amigos que le diría a Chrno todo lo que sienten por él.
-¿Y que hay de lo que sientes tu?
¿A dónde quería llegar con esa platica¿Qué quería saber con ella Magdalena?, esas son preguntas que pasaron por la cabeza de Rosette al empezar a sentirse como un animal acorralado por tan sencilla pregunta.
-¿Qué es lo que tu le dirás cuando lo veas? –especifico mas Magdalena.
-No lo se –dijo al fin Rosette- pero siento que tengo que decirle algo.
-Rosette, se que tu naturaleza es impulsiva peor seria bueno que desde ahora empezases a pensar en lo que le dirás acerca de tus sentimientos.¿No crees que seria terrible estar junto a el y no saber que decirle sino hasta el ultimo momento? Pienso que no querrás cometer el mismo error otra vez.
-No –respondió Rosette con tristeza al recordar aquel atardecer- Pero… ya no quiero que haya una última vez. Magdalena, la verdadera razón por la que he venido a ver a Chrno, es para salvarle –termino desafiante Rosette, al tiempo que una ventisca hizo mover los cabellos dorados de ambas jóvenes.
Ahora Magdalena fue la que bajo la mirada.
-Yo también he venido a salvarle.
-¿En serio¡Lo sabia¡Sabia que tu tampoco abandonarías a Chrno!
-Shhh, Rosette baja la voz –le reprendió la santa moviendo una mano en señal de que le bajara.
-Lo siento, jeje –y para darle la vuelta a su falta cambio de tema- Y bueno ¿Qué es todo este río?
-Este río que navegamos se llama Aqueronte, delante de nosotras ya se ve la entrada de la montaña, y se puede apreciar que hay una intersección dividida en dos, a partir de ahí este río se transforma en dos; el río Cocito y el río Estigia. –Explicó otra vez como toda una profesora- Nosotras navegaremos por el Estigia que esta a la derecha, pero debo de pedirte un favor Rosette…
-¿Cuál es? –dijo Rosette ya picada por la curiosidad y volteando a ver la entrada de aquella montaña, que se abría como boca de lobo. Y que como había predicho Magdalena una enorme pared de piedra natural dividía el río en dos.
-Bajo ninguna circunstancia voltees a ver debajo del río.
-Eh ¿Por qué?
-Ahora no tenemos tiempo de charlar mas, ya casi llegamos. Pero, por favor solo no lo hagas. Y también una vez que hayamos entrado al río no hables, sino lo podríamos lamentar.
-Esta bien.
Y tal como vaticino Magdalena, ya se acercaban al montículo de tierra que separaba ambos ríos y en el había un gran perro de tres cabezas que se encontraba dormitando pero al sentir la presencia de la barca, este abrió todos sus pares de ojos y los dirigió hacia las chicas.
Magdalena tomo una bolsa negra que había mantenido cerca de sus pies y saco el contenido de ella: el esqueleto de una pierna humana. Rosette con ojos estupefactos vio como inteligentemente su amiga les lanzaba el despojo de huesos, y ahora la atención de las tres cabezas estaba destinada a ver cual de ellas obtenía el premio, mientras se lo arrebataban entre mordidas y golpes.
-Magdalena¿De donde…?
-Shhh, Rosette. Una mujer prevenida vale por dos. –y le volvió a guiñar el ojo.
Rosette supo que era mejor no insistir, la verdad, no quería saber de donde había sacado aquel esqueleto, mientras con eso pudiesen pasar sin problemas.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
Esta travesía la estaba matando¡pero de aburrimiento! Rosette podría haber jurado que llevaban horas metidas en esa horrible cueva, pero al ver su reloj solo había pasada tres minutos. Magdalena había dicho "el tiempo corre más lento como otro método de castigo" Y vaya que tenia razón.
Lo más divertido que había por hacer era el ver como se movía el fuego de la pequeña vela que su amiga santa había prendido para alumbrar un poco la oscuridad de aquel lugar. Aun así ninguna de las dos podía ver hacia otro lugar que no fuese ese punto donde la vela alumbraba. Y la duda de saber porque era algo que estaba carcomiendo a Rosette lentamente, pero tampoco podían hablar ahí adentro y lo único que le quedaba a la chica era esperar a que lograsen salir pronto de aquella coladera.
Pero… ¿Por qué no podía mirar hacia abajo? Maldición, quería saberlo. Si solo había agua debajo de ellas, eso no podía ser peligroso… ¿o si?
Bueno tal vez si, con tal y que lo que había debajo de ellas era una serpiente marina gigante come cabezas y con trece tentáculos. Esta bien, tal vez exageraba...
Las serpientes marinas no tenían tentáculos. No. Argh, tanto tiempo ahí sentada sin hacer nada le estaba friendo la cabeza, y la hacia pensar en estupidos monstruos imaginarios, salidos de las novelas baratas de su hermano.
Tenia que encontrar algo en lo que entretenerse rápido. Y por eso empezó a subir la cabeza lentamente; Magdalena, le había dicho "no mires hacia abajo", pero no había dicho nada de arriba. Así que con cautela, de no ser descubierta por su guía, subió su mirada.
Pero lo que vio la verdad no valía ni el esfuerzo, solo había estalactitas de diversos tamaños apuntando al suelo como punzantes lanzas y cuyas siluetas tétricas eran alumbradas por la pequeña luz de su vela. Al Principio fue un poco interesante aquel paisaje, pero después de una quinientas estalactitas, la verdad, ya la empezó a hartar tanto o mas como la mugrosa vela. Y estaba a punto de bajar la mirada de nuevo a ella, cuando algo capto su atención. Una sombra extraña se había aparecido entre las rocas; Rosette, primero se dijo que era su imaginación, pero después vio que aquella sombra tenía una forma definida: la de un ave.
La chica se llego a preguntar si no seria el alma de alguna ave enviada al infierno, y quería compartir esa duda con su acompañante pero recordó que no podían hablar en aquel lugar. Además la extraña avecilla empezó a hacer curiosas piruetas entre las sombras de las rocas, y Rosette casi hipnotizada por la danza del ave le siguió con la vista sin demora.
El ave daba vueltas, espirales, se escondía entre las sobras de un lugar y salía por otro. Su espectáculo era tan entretenido que Rosette no dio cuenta de cuando el ave bajo hasta el río, y su sombra se proyecto sobre la negra superficie, aun haciendo piruetas. Pero de pronto se desvaneció, y la novicia se dio plena cuenta de que estaba mirando aquellas aguas.
Se apanico un poco, pero después de unos minutos se dio cuenta que nada pasaba y que realmente era una tontería haberse preocupado tanto por no ver hacia abajo cuando evidentemente no había nada que ver, solo agua, sucia, asquerosa y con cuerpos transitando por ella, pero nada mas… ¿¿Cuerpos?? Si, así era cuerpos de cientos de personas que movían debajo de aquellas turbias aguas.
Rosette otra vez se encontraba incapacitada de poder quitar la vista, no podía dejar de observar lo gracia con la que aquellos cuerpos de hermosas personas se deslizaban por lo bajo. Se encontraba aterrada pero al mismo tiempo fascinada. Eso hasta que vio la silueta de un joven rubio pasar cerca del bote.
-¡Joshua!
Grito al borde de su lado de la barca, tontamente, si pensar en que su hermano se encontraba esperándola en el cielo, que no podía hablar ahí, y que nunca debió haber observado aquel río.
Magdalena le grito que se alejara, pero ya era muy tarde las huesudas manos del chico rubio tomaron a Rosette, que ni siquiera tuvo oportunidad de forcejear, y la atrajeron al río de aguas frías, que inmediatamente sintió que le calaba hasta los huesos. Volteó a ver hacia su falso hermano, pero encontró en su lugar un esqueleto, no, más bien una momia, ya que todavía tenía carne adherida a los huesos. Este ser la miraba con malicia y empezaba a ejercer fuerza sobre el cuello de la chica, intentando estrangularla; Rosette trato frenéticamente de soltarse, pero sobre ella se arremolinaban otros seres idénticos al que la habían tomado todos ellos impidiéndole el paso.
Tonta, tonta ¡tonta! Todo esto ocurría por su culpa, desde el principio debió haberle hecho caso a Magdalena, cuanto se arrepentía de su imprudencia ahora. Estaba perdida, ni siquiera había empezado bien su viaje y ya había sido derrotada, ahora no podía contar con la ayuda de Chrno, como antes cuando se encontraba en una apuro, y le entristecía más el saber que no volvería a verlo.
A punto estuvo de perder la conciencia cuando escucho a través del agua que le llamaban. Era Magdalena. Se había lanzado al agua a ayudarla, pero también en su intento había sido atrapada por los brazos por aquellos malditos espíritus. ¿Por qué había saltado si eso pasaría¿Por qué no siguió su camino sola? Ella también quería ver a Chrno, quería salvarle, pero ahora estaba ahí intentando salvarla a ella. No lo entendía.
O tal vez si¿acaso era el hecho de llegar juntas a la misma meta¿O acaso fue porque eran amigas?
La razón no importaba, el aire se le acababa, pero Rosette o se daría por vencida; ¡Como siquiera pudo haberlo pensado¡No se iba a dejar vencer por unos cuantos espíritus chocarreros! Si por algo ella no era la mejor exorcista de la orden de Magdalena (o bueno, eso era al menos lo que ella decía) así que forcejeando con uno de los esqueletos que tomo su brazo, pudo llevar su mano hasta su muslo en donde estaban la correa que guardaba en su bolsa una de sus preciadas 45, y al segundo que sintió el tacto la tomo, y con su otra mano tomo uno de los dorados cargadores que tenia en su cinturón.
Cargo la pistola, y el resto fue fácil. Inclusive divertido. Su puntería estaba mejor que nunca, y pudo darle a cada uno de los espectros que la habían tomado a ella y a Magdalena, fue una pelea ardua y se gasto un cartucho entero y la mitad de otro pero por fin pudieron salir a la superficie a tomar aire.
-¿Estas bien? –pregunto Rosette a Magdalena.
Pero la otra tomando aire no respondió y solo señaló con su dedo un punto detrás de Rosette. Ahí se estaba cerniendo como una ola, todos los espíritus que habían estado deslizándose por esas aguas y que ahora estaban dispuestos a ahogar con ellos a quienes les habían perturbado.
Pero Rosette, ya estaba harta de esas momias sin piel, y sin pensarlo dos veces (como siempre) saco una de las granadas celestiales y con la boca le quito su arillo, para después arrojar la esfera en medio de la pared de espíritus que estaba lista para abalanzárseles.
-¡¡Tomen eso malditos!!
Les gritó con furia, y tomó a Magdalena del brazo. Con todas sus fuerzas ambas nadaron lo mas lejos que podían de ellos, por suerte se habían esforzado tanto en hacer aquella ola que el resto del agua había quedado despejada de ellos, y libre para que las dos chicas se desplazaran.
Los espíritus se seguían arremolinando detrás de ellas; y aunque las chicas estaban con casi toda la cara escondida debajo del agua que ellas mismas levantaban, ya podían sentir el calor de una luz. ¡Ya se acercaban al final de la cueva! Solo un poco mas y ahí estarían. Pero la enorme ola por fin se dejó caer sobre ellas, y antes de tocarlas, una luz ensordecedora apareció desvaneciendo a aquellos seres perdidos, como humo y aventando a las dos rubias más cerca de la salida.
Rosette estuvo a punto de ahogarse cuando trago agua de mas, pero por suerte Magdalena la tomo de la cintura y cuando la novicia recupero un poco mas la conciencia ambas nadaron con mas fuerza hasta que por fin llegaron a la orilla contraria de aquel terrible rió.
Ninguna dijo nada, solo se dedicaron a llenar lo más pronto posible sus pulmones del aire que habían perdido y a escupir la mayor cantidad de la asquerosa agua que llegaron a tragar. No fue hasta un buen rato después que Rosette pregunto.
-¿Qué… Que demonios fue todo aquello?
-Esos fueron los guardianes del primer círculo, vigilan el rió Estigia disfrazados de espíritus humanos, pero en realidad son demonios; y cuando un humano incauto los observa, lo engañan para que se acerque a la orilla de su bote y lo toman hasta las profundidades de esta aguas –dijo Magdalena, sin perder, aun en aquellos momentos, su aire de maestra.
Rosette se sonrojo al darse cuenta que ella había sido una de esas "humanas incautas" y se había dejado abducir por esos asquerosos seres.
-Y ¿en cada círculo tendremos que enfrentar a unos de esos guardianes? –preguntó Rosette tratando de cambiar el tema, para que no la fueran a reprender tan rápido.
-Mas bien son trampas. Pero, cada una de ellas tiene su truco, como esta, que era el simplemente no ver el río; lo que realmente me preocupa no son estos guardianes, sino lo que encontraremos cuando lleguemos con Chrno.
-¿Qué es?
-Su culpa –dijo enigmáticamente Magdalena
-A que te refieres.
-Ya te dije antes que inclusive los sentimientos se pueden materializar en este mundo, y pueden volverse pesadilla vivas.
-¿Quieres decir que su culpa se ha vuelto algo así como un monstruo?
Magdalena cerró sus ojos un momento y recordó a aquella falsa Rosette vestida de negro, sintiendo que no seria muy buena idea el preocupar de antemano a su amiga, termino diciendo solo la mitad de la verdad
-Mas o menos, lo importante es que es muy poderosa, y si no tenemos cuidado con ella nos podría aniquilar, si es que no lo ha hecho antes con Chrno. Eso es de lo que quiero salvarlo. Rosette, si queremos llegar antes enteras, por favor, te ruego que le hagas caso a mis advertencias.
-Esta bien –dijo poniéndose mas roja-te prometo que de ahora en adelante haré todo lo que tu me digas.
-Bien, entonces sacúdete que estas llena de fango, jeje. No querrás que Chrno te vea así –le bromeó Magdalena.
-Ja ja, mira quien lo dice, tu estas peor que yo – y ambas amigas rieron.
-Bueno, a final de cuentas esto no fue tan peligroso como lavar la ropa de Chrno. ¡Eso si es una cuestión de vida o muerte!
Ante aquel comentario, provoco que Rosette estallara de la risa; pero mientras esta iba disminuyendo, pensó también, si la relación de ellos dos era tan intima como para que Magdalena se encargara de lavar su ropa. Y otra vez aquella extraña sensación se hizo presente desde el fondo del corazón de la chica. Pero ¿por que demonios se ponía así? Si Magdalena solo había dicho que lavaba su ropa, no era la gran cosa, como si ella misma no lo hubiera hecho antes… Bueno a decir verdad era Chrno el que lavaba su ropa, pero eso estaba fuera de contexto.
Después de que Magdalena se sacudió lo mas que pudo sus ropas, se levantó y se dio una vuelta para ver el terrible río de las almas. Pero lo que vio hizo que sus ojos se abrieron de par en par y solo atino a levantar temblorosamente su fina mano, y señalar un punto detrás de su amiga.
-Ro… Rosette, mira.
Y la chica le obedeció, ya entrada en la curiosidad de su reacción, pero tampoco se quedo atrás al ver como la monumental y antigua montaña infernal que albergaba la entrada del río Estigia ahora se desplomaba como si fuera un vil montoncito de arena.
-¿Pero que… Pero que ha sucedido? –preguntó sin terminar de sobreponerse a su estupefacción.
-Parece que… las granadas celestiales son mucho más destructivas en lugares cerrados… y totalmente compuestos por maldad, como la montaña que ahí ves, y probablemente cualquier otra construcción en el infierno.
-Pero… pero… supongo que no ha de ser tan malo, debe de haber otra entrada a este círculo.
-No, esta es la única. Ahora los espíritus que están del otro lado tendrán que esperar unos cien años en pasar –y mientras dijo eso el pico mas grande de aquella montaña caía con pesadez sobre las aguas negras- si es que, lo logran reconstruir antes –y rió de forma nerviosa para intentar aminorar el tamaño del tremendo desastre que habían ocasionado.
Rosette no cabía en si misma, por un momento se sentía como viviendo un pequeño Deja vu, de los años en los que siendo exorcista de la orden "por mala suerte" terminó destruyendo incontables edificios, como por ejemplo aquel hotel con el satanista, o "el incidente" con la estatua de la libertad. Y como en aquellas ocasiones la militante terminó reaccionando de la misma forma.
-¡¡Esto no puede ser¡¿¿Por qué??! –dijo llevándose las manos a la cabeza- ¡¿¿POR QUÉ SIEMPRE ESTO ME TIENE QUE SUCEDER A MI??! – se lamentó de tal forma que esta vez probablemente su grito si llego hasta el noveno infierno.
Y mientras en ese lado del río, Magdalena trataba de consolar a Rosette, que seguía despotricando contra su suerte, del otro lado mas allá de las destruidas montañas se encontraba un hombre encapuchado de negro que observaba el paisaje de destrucción que por "accidente" las santas habían ocasionado. Sobre su túnica se dibujo la sombra de un ave. Y su rostro no se lograba ver, pero estaba sonriendo.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
En este capitulo por fin resolví el famoso misterio de los "años perdidos de Rosette", o bueno parte de el ¬w¬ Para los que odiaban a Rael, ahí tienen para odiarlo mas, y para aquellos que no, pues ya empiecen, por que si no se habían dado cuenta este tipo por mas que lo esconda esta enamoradisimo de nuestra santa camarada. Muajaja Les dejo la duda de quien es el misterioso hombre encapuchado.
Lamentablemente no tendremos mas de Chrno si no hasta dentro de muchos, muuuchos capítulos, pero prometo llegado el momento se verán recompensados.
Y como sea, aquí dejo el avance del siguiente capitulo.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
CONTINUA
Capitulo 06
"Garden"
Dejando de lado las dudas amorosas que empieza a sufrir Rosette, cuando al escuchar la historia que Chrno y la santa Magdalena compartieron, se empieza a preguntar si ella tiene todo el derecho de andar proclamando a Chrno como su demonio, y en que forma él es "su demonio"; las chicas tienen que cruzar por los dominios de los "guardianes" del siguiente circulo, un jardín de piedra tan hermoso como letal.
Y también saldrán unos personajes no tan amados pero si conocidos de la serie.
Como siempre agradezco a todos los que leen el fic, dejen o no review, y los veo en otros 10 o 15 días (o si la inspiración me llega antes, pues en un poco de menos tiempo) Bye n.n
