Lamento mucho la tardanza en la actualización (aunque creo que me tomare 15 días entre capitulo y capitulo n-n) En fin no me tardare nada con la presentación y solo agradezco a quienes dejaron review el capitulo anterior, y también a los que lo leyeron aunque no hayan dejado.
Bien les dejo el capitulo!
-INFERNI E PARADISO-
Capitulo 06
"Garden"
"Aun sin saber como o porque
Te busco en la oscuridad…
Y me pregunto si realmente
Encenderás la luz que me guiara"
Un anciano veía con mirada melancólica, el edificio en donde se encontraban las enormes cámaras de juicio y los secretos mejor guardados del cielo. Ya llevaba muchas tardes viniendo ahí, esperando por alguien que no llegaba.
-Sabía que te encontraría aquí.
Le dijo detrás de él una jovencita de cabellos albinos y de alrededor unos 20 años. A su lado se encontraba una mujer vestida con hábitos de monja que le sonreía.
-¿Por qué me sigues recordando de esta forma, eh? ¿Ya no te gusta tanto una viejita de 70 años? –le pregunto de forma picara la joven.
-Tu me gustas de cualquier forma –respondió la voz varonil de un joven rubio de 20 años que estaba parado en el mismo lugar donde hasta hace unos segundos se encontraba el anciano- Es solo que siempre recordare esos años en los que eras mi ángel guardián. Querida Az. –
Acariciándole una de sus mejillas con cariño, Joshua Christopher pensó que una de las mejores cosas de estar muerto, era que podía ver a los que amaba tal y como los recordaba sin importar la edad.
-Joshua –dijo Azmaria con un sonrojo- No estamos solo.
-Lo siento, hermana –se disculpo con la religiosa, quien le sonrió un poco mas para demostrándole que le comprendía.
-Parece que ya se acabo el tiempo en el que yo te decía que me iba a caminar por ahí, y tu fingías que me creías, cariño –Joshua le bromeó a su esposa.
-No es bueno que te preocupes tanto por Rosette, como para pasar la mayor parte del día esperando que vuelva –le dijo la hermana Kate, preocupada.
-Ya ha pasado un mes ¿Como no me voy a preocupar? –replico el chico. ¿Cómo le pedían que no se preocupara si su hermana ahora estaba metida en el hervidero de maldad que era el infierno?
-Lo se. Pero Joshua, la hermana Kate tiene razón, no puedes perderte en tu preocupación. Además, has descuidado mucho a Vincent – La voz de Azmaria se quebró al decir el nombre del primero de sus tres hijos- para él ha sido muy difícil este asunto de la muerte.
Joshua, bajo la cabeza, con la tristeza enmarcando rostro. Todavía recordaba con dolor, la trágica muerte de su hijo primogénito, hace una semana. Era bueno tenerlo cerca, pero, había perdido demasiado. Todo fue cosa de un accidente en el cual su hijo no tuvo la culpa que el otro auto fuera conducido por un irresponsable ebrio. Un instante, y tuvo que abandonar en la tierra a su joven esposa y dos niñas pequeñas.
-Se que debo de dedicarle mas tiempo a Vince, pero no puedo dejar de preocuparme por mi hermana, ya ha sido demasiado tiempo.
-Hasta donde se, el tiempo en el infierno corre mas lentamente, para ella tal vez ni ha pasado un día –le intento tranquilizar la monja.
-Aun así, eso no es lo único que me preocupa –tomo un poco de aire antes de hablar- me inquieta el saber que Rosette no ha aceptado completamente sus sentimientos por Chrno, se que esa es su forma de ser, bastante testaruda y necia para aceptar lo que siente. Pero… en el infierno, eso es contraproducente. Esas emociones reprimidas podrían engañarla y ser usadas para hacerla sufrir.
Ambas mujeres callaron, comprendían la intranquilidad del joven rubio, y entendían que esta estaba bien infundada, porque si alguien conocía mejor que nadie de entre ellos el infierno, era él. Por nada había vivido cuatro años bajo el yugo de un demonio y otros tantos más en la locura, como para no saberlo.
-Se como te sientes –dijo la hermana Kate, con tristeza- muchas veces yo también me he preguntado si fue correcto dejar ir a esa niña de tal forma, ella a veces puede ser muy persuasiva… pero era mi deber velar por la seguridad de su alma. Ya me imagino que fue a buscar a Chrno solo porque se le ocurrió alguna tonta idea de salvarlo –la monja sonrió un poco- La conozco bien, esa chica es bestialmente simple para pensar algunas veces.
El viento de la tarde agitaba su hábito y ella cerro sus ojos antes de continuar.
-Me preocupa que es lo que hará si no logra salvarlo. Cada vez que lo pienso, me doy cuenta que fue un error el dejarla correr ese riesgo innecesario. Creo que me deje llenar por el sentimiento de culpa que tenia por Chrno. Pero lo cierto, es que el siempre es el que toma mas y mas de ella. Rosette, le dio todo lo que tenia, y más. Pero ¿qué más le puede dar? Es tan injusto que él siempre sea el que reciba.
Joshua tenía la vista baja al suelo, ¿podría ser que la directora de la Orden de Magdalena tuviera razón? ¿Podría ser que todo era una causa perdida para Rosette, y que aquel que considero un amigo, no fuese más que un egoísta que solo tomo de ella y nunca dio nada a cambio? A final de cuentas, aunque no estuviese ahí, su sola presencia había ocasionado de nuevo una gran separación con su querida hermana. ¿Acaso nunca podría estar con ella?
-¡Por favor no diga eso, hermana Kate! –le dijo escandalizada Azmaria, y saliendo a la defensa de Chrno- Se que ambos ven que ella solo se sacrifica por el, pero a mi no me parece así. Creo en realidad, que para Chrno el estar lejos de Rosette, durante todos estos años, ha sido la tortura más cruel que pudo recibir. Lo que piensen ahora esta de mas, y estoy convencida de que fue la mejor decisión el dejarla ir simplemente con una sonrisa en el rostro.
Azmaria se llevo sus manos entrelazadas al pecho, en lo que dejaba su largo cabello ondearse entre la brisa antes de continuar.
-Aunque nos hubiéramos opuesto, creo que ella nunca se habría sentido tranquila quedándose aquí. No importa si no se han dado cuenta de lo que sienten; para ambos solo existe la paz cuando están juntos, por eso el estar separados debe de ser insoportable –volteo su delicado rostro a su esposo- Joshua ¿Cómo te sentiste cuando te separaste de mi?
-A morir en agonía –le respondió con honestidad.
-O a usted hermana ¿le parecería justo que Joshua estuviese en el infierno por ayudar a Aion contra su voluntad?
-Azmaria… -empezó la mujer- en su momento Chrno sabia lo que hacia…
-Pero al final se arrepintió ¡igual que Joshua! La única diferencia es que Chrno no es humano. Eso a mi me parecer es injusto. Todos siempre lo juzgan por lo que es. Y si la única persona que se ha preocupado por él, esta luchando ahora por tan solo verlo una vez mas ¿Quiénes somos nosotros para impedírselo? –inquirió con ojos llorosos.
La religiosa y el chico rubio, se quedaron en un silencio mutuo. Ellos nunca habían pensado las cosas de esa forma, hasta hace unos segundos solo apresuraron conjeturas y culparon a Chrno por la impulsividad de Rosette. Pero no pensaron en que aunque la chica fuese una terca, aunque se aferrase a una esperanza vaga, aunque regresara con las manos vacías. Sus sentimientos por Chrno, eran los que Azmaria había descrito. Y ni aunque Joshua la esperase años parado ahí, o que la hermana Kate la hubiera detenido cien veces, habrían logrado que ella los cambiara.
-Tienes razón, Az –le dijo su esposo con mas entusiasmo mientras le secaba unas cuantas lagrimas de la mejilla.
-Supongo que como siempre no nos queda más que tener fe en ella –dijo con una sonrisa reconfortante, la religiosa- y confiar en que tus palabras sean ciertas.
Después de ver un rato el atardecer desde ahí, los tres abandonaran la explanada del blanco edificio. Y joshua no pudo evitar voltear a verlo por última vez, mañana no volvería, ni posiblemente el día después de aquel. Su hermana había tomado una decisión, y a él no le quedaba más que aceptarla, eso era lo único que podía hacer.
Después regreso su mirada al frente y tomo la mano de su esposa. Si había algo que le había enseñado Rosette, es que siempre debía seguir adelante, atrás en la vida y ahora en la muerte, solo o por su familia; y era tiempo de que el la dejara seguir adelante en el camino que había elegido. Fuera acertado o equivocado.
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Apenas había iniciado este viaje y ya quería acabarlo, no por querer regresar, sino porque ya quería ver a Chrno. No podía dejar de pensar en él. En si estaría bien, si lo habrían castigado de una forma tan terrible como todos dicen que es el infierno, en si habría cambiado después de tantos años (porque hasta donde podía imaginar para él si había pasado el tiempo, ya que el idiota de Rael, nada mas la fastidio a ella) Pero sobre todo pensaba en si Chrno pensaría en ella.
Ahora no podía más que seguir las órdenes de Magdalena, para continuar andando por esos caminos desconocidos. Suspirando levantó la mirada al cielo, y vio un cielo nocturno y estrellado, muy distante de la horrible mañana tarde teñida de rojo sangre.
-Al menos no todo aquí es tan feo.
-No deberían de haber estrellas en el infierno –contrapunto Magdalena.
-Eh ¿Qué tienen de malo? Es lo mínimo, no estoy pidiendo que pongan cortinas rosas ni nada de eso.
-Esas estrellas son falsas. Son fracturas en la dimensión del infierno. Filtraciones de energía celestial.
Rosette más o menos entendió lo que dijo, recordando lo que le dijo alguna vez una pequeña niña ángel, pero aun así seguía sin ver la mosca en la sopa.
-Vuelvo a preguntar ¿Qué tiene de malo?
-No debe de haber bondad en el infierno. Si hay demasiada bondad en él entonces ambos mundos se desequilibraran, y la tierra caería en un eterno caos.
-Eso suena bastante mal, jeje -dijo rascándose detrás de la cabeza.
Otra vez Rosette, se sintió intimidada ante el conocimiento de Magdalena, y sinceramente le molestaba quedar como tonta. Por eso se callo y mejor le hecho un vistazo al resto del paisaje.
Alrededor de la rivera de aquel apestoso rió se encontraba una alta muralla de piedra sólida y oscura, Rosette, la miraba con curiosidad y volteaba hacia un lado y hacia otro buscando una puerta por donde poder pasar hacia el lado que guardaba celosamente aquella construcción, pero no encontraba nada sino mas y mas metros de muralla.
-¿Cómo pasaremos al otro lado? –pregunto la chica a su acompañante.
La otra mujer levanto un poco la cabeza para darle un rápido vistazo a la muralla, y después la bajo con serenidad, y empezó a caminar hacia la izquierda con lentitud.
-No lo haremos –dijo tranquila.
Rosette se sorprendió de su respuesta ¿Cómo que no pasarían? ¿Qué no era es todo el punto?
-¿Qué? ¿Cómo que no pasaremos? ¿Creí que habías dicho que teníamos que pasar los quien-sabe-cuantos círculos del infierno y no se que mas? ¡Para eso vinimos!
-No, yo dije que se debíamos pasar los nueve círculos, no que debíamos pasar por ellos.
-¿Qué? No te entiendo. –dijo Rosette totalmente consternada, y hartándose ya un poco mas de que Magdalena siempre le diera la información a medias.
-No podemos pasar dentro de ellos en si, porque la puerta para entrar solo se abre ante la orden del juez del infierno, y ante el alma pecadora que pertenece a cada uno de los círculos. Más sin embargo, existe otra forma de pasar de un círculo a otro. Entre cada uno existe un espacio muy parecido a un limbo, y en el habitan los guardianes de cada circulo; como ya viste en el anterior caso ese espacio era el río Estigia y los guardianes eran aquellos "espíritus", aunque a decir verdad no eran espíritus sino demonios.
-Umm, ya veo –dijo Rosette llevándose el dedo índice a la boca- entonces en resumidas cuentas debemos buscar ese famoso limbo, patearle el trasero a los guardianes e ir al que sigue, ¡Simple!
-¿¿Qué?? –grito magdalena, sorprendida de la ligereza con que Rosette tomaba algunas cosas- ¡No! Rosette, nosotras no debemos de hacer eso, el destruir aquellos guardianes alteraría el equilibrio del infierno, y además atraería la atención de demonios mayores y mas poderosos.
-Todo eso del equilibrio me complica un poco mas las cosas –dijo Rosette un poco desilusionada de no poder utilizar más sus nuevos "juguetes".
-A de ser terrible para ti, pero recuerda que tenemos el tiempo contado –y Magdalena señalo el reloj de la vida de Rosette.
La novicia simplemente asintió viendo el objeto que pendía de su cuello, y en un murmullo le dijo "tienes razón"; Sus hábitos de exorcista tendrían que esperar, primero estaba encontrar a Chrno y salvarlo. Que sádico de parte de Rael, el utilizar ese reloj para contarle el tiempo en que iría al cielo, irónico también, que en vida haya cumplido el mismo trabajo, en cierta forma. Pero al ver más de cerca el objeto dorado, se dio cuenta de que la manecilla solo se había movido 40 minutos desde el punto 12.
-Creí que había pasado mas tiempo –comento con el animo decaído.
-En el infierno el tiempo corre más lento.
-No lo suficiente –señalo Rosette, y después soltó el artefacto que seguía haciendo su característico tic tac.
-Tienes suerte, como te han dado 24 horas, el tiempo dentro del reloj de la vida corre la mitad de lento.
-Vaya Magdalena, ¡siempre sabes todo! –exclamo con un poco de sarcasmo.
-Solo lo necesario.
-Magdalena hablando en serio. Desde que llegamos al infierno tú me has guiado y me has contado todo sobre él, parece que conoces hasta el más pequeño de sus rincones. Además también sabes todo sobre el pacto que hice con el cielo. Y quien sabe cuantas cosas más. Eres un total misterio para mí.
-A decir verdad yo no se todas esas cosas, todo aquel conocimiento me lo da directamente Dios, dependiendo de la circunstancia.
-Ser una santa tiene sus beneficios –dijo Rosette, mientras veía sus muñecas enguantadas, en estos momentos limpias de estigmas- creo que ya lo has de saber. Yo también se supone que fui una santa en vida, pero… nunca tuve ningún conocimiento de dios, ni escuche su voz. A pesar de que los estigmas que tenía representaban que era una elegida de él, realmente nunca me sentía como una. Aun después de todo lo que viví, para mí el creer en Dios, necesitaba de tanta fe como para cualquier persona común. –dijo la rubia con tristeza.
Magdalena, se quedo callada unos segundos después de que Rosette acabó y sin voltear a verla habló en voz queda.
-Yo tampoco me sentí como una.
-Vamos ¿De que hablas? Tu eres la Santa Maria Magdalena, ¡hasta hay conventos con tu nombre!
-Eso no es verdad, yo soy una chica común y corriente, igual que tú. La santa de la que hablas murió muchos años antes de que yo naciera. Yo no fui más que una chiquilla huérfana, sin nada en el mundo… ni siquiera un nombre. Fui llamada "Maria Magdalena" una vez que llegue a la orden misma, pero antes de eso yo no era nadie.
-¿Tú también eres huérfana? –repitió con tristeza Rosette, al ver la similitud entre su vida y la de Magdalena. Pero también eso la llevo a recordar algo mas que las unía- Magdalena, ¿Cómo conociste a Chrno? –soltó con curiosidad.
La santa se quedo petrificada en su lugar, sin poder dar un paso más. Ella sabia desde antes de iniciar su viaje con Rosette, que en algún momento surgiría esa conversación, pero hubiese deseado de que no se diera tan rápido, ¡Apenas habían pasado el primer circulo! Y contarle su pasado, podría causar muchos problemas. Pero tampoco era buena idea mentirle.
-¿Chrno nunca te contó? –preguntó, para tantear terreno.
-Si… bueno, mas o menos. La verdad, es que el evitaba hablar mucho de ti – y cayendo en la cuenta de cómo había sonado, se corrigió- ¡No quiero decir que no le agradaras ni nada de eso! Al contrario alguna vez me dijo que fuiste una amiga muy especial para él; es solo que siempre que hablábamos de ti su rostro se llenaba con tanta tristeza… que yo… bueno… no quería seguir molestándolo. Chrno, es mi amigo, por eso… no quería presionarlo con un tema que le lastimaba tanto. Aunque… ahora que lo pienso parece que tampoco es un buen tema para ti. –y termino solo con una risita nerviosa al no saber como salir de tal embrollo.
-No. Esta bien. A final de cuentas, ya todo es parte de mi pasado –dijo Magdalena con una sonrisa gentil pero triste. Y dio un largo suspiro antes de comenzar- Yo conocí a Chrno, cuando el fue a la orden a… -se quedo a la mitad de su oración pensativa unos segundos en silencio, para luego corregirse- No, realmente yo ya lo conocía aun desde antes de nacer –comentó con una tristeza rodeada de misterio.
-¿Qué? ¿Como es posible eso? –pregunto la joven novicia confusa.
-En mis sueños…
Y durante el largo rato que duro su caminata, Magdalena le narró todo acerca de su vida; de sus premoniciones, de todos los trago amargos que le había traído el tener la "mala suerte" de las siete virtudes que poseía por ser una santa; de cómo por su propia voluntad se dejo llevar a la orden, solo para ser secuestrada por Chrno; del tiempo que vivió junto a los pecadores… y por supuesto junto a Chrno; le contó todo sin ser interrumpida, algo extraño en Rosette. Pero cuando llego a la parte en la cual Aion le exigía a Chrno que la asesinara, la intespetuosa novicia ya no pudo seguir con su papel de oyente.
-Y él, ¿lo hizo? –pregunto temerosa Rosette, sin poder imaginarse a Chrno como un asesino a sangre fría, aun después de todas las historias que le habían contado acerca del asesino de cien millones.
-No…después de todo lo que vivimos juntos… y de lo último que lo dije, él no pudo hacerlo.
-¿Pero tu visón…? ¿Creí que decías que tus visiones nunca fallaban? ¿Qué acaso lo hizo en otro momento? O es que… ¿el no te asesino porque tu le habías contado tu visión? –pregunto desesperada Rosette al saber que ignoraba tanto de la vida de Chrno. Y con dudas crecientes de si su mejor amigo había sido o no el asesino, de la chica enfrente de ella.
-No, él no me asesino… porque le dije que… lo amaba.
Esas palabras sobrecogieron tanto a Rosette, que sus ojos se abrieron mucho y sus pupilas se contrajeron del gran sobresalto. Ambas chicas guardaron un silencio sepulcral, cada una asimilando la situación. Rosette, que la chica en la que ahora confiaba su alma para ser guiada, en realidad estaba ahí porque amaba a su contratista. Y Magdalena esperando ver la reacción de Rosette. Pero ambas se mantuvieron en un mutismo largo hasta que Magdalena continuo con su relato.
-Siempre recordare el momento en el que Chrno quitó su mano de mi cuello… ese fue el momento más aterrorizante de mi vida. ¿Irónico, no? Siempre viví, de cierta forma sintiéndome invencible, como si nada pudiese pasarme sin importar la situación. Podía morderme una serpiente, podía enfermarme, o desangrarme hasta la muerte por estos estigmas; incontables experiencias cercanas a la muerte podrían sucederme, pero yo sabía que sin importar ninguna, no moriría. Porque mi vida estaba destinada a ser acabada por Chrno.
Magdalena calló un segundo y se volteo a ver a rosette, quien apenas levantaba un poco su rostro para verla, como si rehuyera de su mirada. Después de que ambas encontraron sus ojos, Magdalena volvió la vista al frente.
-Pero cuando me di cuenta que Chrno no me mataría, me sentí asustada por primera vez, asustada de la vida misma ¿creerás? Me sentía pequeña, insignificante y débil, totalmente expuesta como cualquier otra persona ante la muerte. Pero también me sentí feliz, porque aunque sea por un minuto, fui libre, sentía que tenía las riendas de mi propio destino, que tenía un futuro, que Chrno podía ser algo más para mí, que el artífice de mi muerte… Pensando las cosas en este momento, de cierta forma lo fue.
-¿Qué sucedió después? –pregunto con un murmullo Rosette, un poco asustada de seguir sabiendo, pero al mismo tiempo con una gran necesidad de ello.
-A Aion no le gusto la decisión de Chrno, así que sin darle alerta, lo hirió de muerte y después le arranco sus cuernos asegurándosela.
-Así que así fue como sucedió todo – se dijo a si misma Rosette al darse cuenta de como todo el pasado de Chrno empezaba a encajar- ¿entonces tu hiciste el primer contrato con él?
-Si. Simplemente, no podía dejarlo morir… así que aprovechando su inconciencia lo convencí… de alguna forma… estoy feliz de que las cosas hayan sido así.
-¿Cómo puedes estar feliz por eso? Aquella decisión hizo sufrir mucho a Chrno. ¡Él se encerró a si mismo en tu tumba durante media década por ti! –le recrimino un poco enojada Rosette.
-Yo no quería causarle tal sufrimiento. Pero el destino no podía ser cambiado, es una ilusión infantil el creer que se puede. Por eso, me siento feliz de que si el destino se tenía que cumplir, haya sido de esa forma. Ahora me doy cuenta que el verdadero significado de mi existencia era… el dar mi vida por Chrno.
Magdalena ahora tenía un semblante triste pero sereno, y Rosette tenia la cabeza baja sintiéndose incapaz de mirar a la otra. Pero, ahora podía verlo claramente. Magdalena seguía tan enamorada de Chrno, como el primer día que lo vio
-¿El dar tu vida por Chrno…? –repitió vagamente Rosette.
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En alguna parte del infierno, el viento no soplaba, pero aun así había una niebla densa que caía sobre un desierto de tierra árida y roja. Y en medio de aquel desierto dos enormes figuras con alas negras estaban sentadas descansando sobre piedras duras.
-Hey Viede, ¿Cómo te ha ido con los castigos? ¿Los viejos por fin ya se ablandaron contigo? Porque conmigo los malditos perros me siguen tratando igual –Replico un demonio de cabello corto y rubio, que tenia tapado los ojos con un casco hecho de las legiones de su propio cuerpo, y con su mano armada de garras se sobo la espalda llena de sangre seca producto de, probablemente crueles, torturas.
-El trato es el mismo, Jenai. Pero el dolor ayuda a fortificar el cuerpo –Respondió el aludido Viede, con voz monótona y sin emoción, mientras se golpeaba con el puño izquierdo su otra mano abierta.
-Hombre, tu nunca cambiaras. –respondió Jenai, con fastidio.
Repentinamente escucharon una voz chillona entre la bruma que los llamaba, y después de que esta voz se fue haciendo mas y mas fuerte, señal de que el poseedor de ella se estaba acercando, por fin se apareció una linda chica de orejas y cola gatuna.
-¡Jenai! ¡Viede! –gritó con entusiasmo al verlos.
-¡¿Quieres hacerme el favor de callarte, Shader?! ¡¿O es que quieres que todo el infierno se entere que nos escapamos de nuestros círculos para que nos castiguen el doble?!
-Oh, Jenai, no seas tan malo conmigo –le replico Shader haciendo un puchero- además, les traigo una noticia caliente.
-Je, los chismes son de viejas, ¿es para lo único que nos hiciste venir? –dijo Jenai fastidiado de nuevo, y se dedicó a seguir sobándose el punzante dolor de su espalda.
-Ohm ¿Entonces no te interesa saber la razón de porque la entrada del río Estigia se desmorono? Bueno, si no les interesa, creo que no tengo nada que hacer aquí así que mejor me voy –dijo Shader de modo juguetón mientras se daba la vuelta para irse.
-¿Qué la entrada del río Estigia se desmorono? –repitió Jenai mostrando su interés, pero sin pedirle a Shader que continuara, no quería verse tan obvio.
-Así es –corroboro la chica gato, exponiendo que eso era todo lo que necesitaba para que la alentaran a seguir- Se desmorono totalmente la montaña principal, y tapó por completo el río, ningún alma puede pasar. Jaja deberías de ver la de demonios que están intentando contener el caos que causa del embotellamiento de espíritus, y sobretodo la cara de Caronte jajaja, no sabe que hacer.
-¡Vaya como me gustaría ir a ver la cara de ese viejo repulsivo! –dijo Jenai feliz por primera vez, a el nunca le había caído bien el demonio barquero y prepotente- lastima que si hago eso se enterarían que me escape, no soy tan bueno para escabullirme como tu ¿Y ya saben la causa que ocasiono el desmoronamiento?
-No han dicho nada oficialmente, pero hay muchos rumores… –y poniendo un semblante misterioso añadió- se dice por ahí que fue una gran cantidad de energía celestial.
-¿Ángeles? –pregunto Viede.
-¡Imposible! –gritó Jenai- Esos imbeciles no pueden entrar aquí, sino estarían rompiendo su jodido pacto.
-Es verdad, No pueden entrar… –dijo con voz cantarina Shader, y levantó un dedo juguetón para continuar- pero un santo si podría, porque en esencia su alma es humana.
-¿Un santo? ¿Qué estupidez estas diciendo, Shader? ¿Para que demonios un santo querría venir al infierno? ¡Por eso son santos!
-¡Jenai, tontito! Tu si que eres de lento entendimiento –río Shader.
Eso puso al otro demonio tan furioso como para levantarse de su asiento, pero al momento se volvió a sentar al escuchar unos huesos crujir de ninguna forma agradable debajo de su espalda.
-También hay rumores de que después de ese altercado, se vio salir a dos jóvenes humanas del río –siguió Shader.
-¿Dos santas? –dijo cada vez un mas confuso Jenai.
-Jenai, ¿Cuántas santas conocemos que tengan una razón para venir al infierno?
Jenai se quedo un momento con la boca abierta procesando la información, e inesperadamente (aunque después de casi dos minutos enteros) la realidad lo golpeó.
-¿Me estas diciendo que Maria Magdalena y la hermana del mocoso gritón están aquí? -Shader asintió- ¿No me estas jodiendo? –Shader negó- ¿Y no me vendrás a decir que la razón de que están aquí, es por el inútil de Chrno?
-¡Si! Parece que no eres tan tonto como te vez. ¿No te parece romántico? –grito con jubilo la chica gato, y coloco sus manos al lado de su cabeza de forma soñadora- Aun después de la muerte ambas siguen amando tanto a Chrno, que lo han venido a buscar al infierno. Aumm
-Ja, habrá que preguntarse que les hizo Chrno a esas chicas, como para que no se lo saquen de la cabeza –pregunto de una forma pervertida el demonio rubio.
-Hum, ¡Jenai, tu siempre pensando en ese tipo de cosas! –le regaño Shader haciendo otro puchero.
-No se como pueden estar haciendo fiesta por eso.
Dijo una voz fría y femenina detrás de ellos. Ahí entre la bruma se empezaba a ver la forma de una sensual mujer de cabello verdoso y largo. Cuando por fin mostró su rostro, este no era el más feliz.
-Tenemos que hacer algo, no podemos dejar que ese par de desgraciadas hagan lo que quieran en nuestros dominios.
-Rizzel, sinceramente a ti nunca te ha importado lo que le empiece o deje de suceder al infierno –le retruco Jenai.
-Eso no me importa, lo que me refiero, es que no podemos dejarlas ir con Chrno tan fácilmente, yo no pienso perdonar a esa pequeña perra humana, por lo que me hizo… –se defendió conteniendo su enojo, Rizzel.
Jenai estuvo a punto de aceptar su ofrecimiento, siempre había sentido una atracción por Rizzel, y le dolió mucho su muerte. Pero a continuación le recordó porque siempre la había odiado más que amado.
-… y mucho menos por lo que me dijo de mi señor Aion. Eso sin contar que por su culpa, mi querido señor, no logro completar su sueño –se lamento apretando tanto sus puños que poco le faltaban para sangrar.
-¿Cuándo vas a superar eso? ¡¿Qué no entiendes que él tan solo te utilizo?! ¡Nos utilizo a todos, mierda! ¡El solo acordarme de él, hace que se me hierva la sangre, y sienta sed de matar! Solo fuimos sus camaradas cuando le éramos útiles, pero él no movió un dedo ni para ayudarte a ti, ni por nadie. Ese maldito esta tan muerto como nosotros, pero aun así sigue caminando en la tierra. ¿¿Qué mas prueba quieres de que no le interesamos, si nos ha dejado aquí pudriéndonos en agonía durante tantos años?? ¡Entiéndelo! ¡Lo único que siempre le importo fue realizar su estupido sueño!
-¡Cállate! –Le grito Rizzel, bastante cabreada- ¡Cállate, cállate, CALLATE! ¡Tú no sabes de lo que hablas! ¡Tú solo estas celoso, de mi señor!
-¡¿De que demonios hablas?! –pregunto Jenai iniciando a molestarse en serio, lo otro solo fue calentamiento.
-¡Crees que nunca olí las asquerosas feromonas que despedías hacia mi! Tú siempre me deseaste, pero afortunadamente yo nunca tuve ojos para nadie más que para mi señor Aion.
Jenai no cabía en su enojo, más que las palabras de Rizzel fuesen ciertas o no, lo que en realidad le molestaba era que otra vez saliera a flote su enferma obsesión por Aion, y aun más después de lo que les hizo.
-¿Sabes que? ¡Por mi haz lo que se te plazca! ¡Anda, ve y enfréntate con dos santas que derrumbaron uno de los monumentos con más energía maligna que hay en el infierno! ¡Ve tu sola si quieres, porque yo no te pienso ayudar!
-¿Quién mas vendrá conmigo? –dijo dirigiéndose a los otros dos e ignorando a Jenai.
-No me interesa, no hay ningún beneficio en ello –replico cortante Viede. Y sus compañeros sabían que cuando se colocaba en esa posición no había forma de sacarlo.
-¿Shader? –pregunto dirigiéndose a la chica gato.
-Sabes, Rizzel, no creo que sea bueno que sigas guardando tanto rencor contra ellas. Si te pones a analizar las cosas con un mayor detenimiento te darás cuenta que nosotros somos los que les causamos daño a ellas dos, en primer lugar –le intento explicar, Shader, al tiempo que se rascaba nerviosamente su mejilla.
-Je, ya veo que estoy rodeada, de pusilánimes, miedosos e inútiles. No tengan duda de porque mi señor los abandono. Pero yo no pienso dejar que esas dos hagan lo que se les antoje. ¡Ya verán que me veré recompensada!
Y sin decir más se dio la vuelta y se perdió en medio de la densa niebla.
-¡Claro, lárgate y ve a besarle el trasero a Aion cuando lo encuentres! ¡Si te encanta, araña rastrera! –le grito Jenai a la nada.
-Este… no creen que deberíamos ir a detenerla –pregunto Shader preocupada.
-Je, si no pienso ir a ayudarla a ella, mucho menos ayudaría a esas pequeñas zorras. Por mí que todas se vuelvan a morir. ¿Y a ti por que te importan tanto lo que les pase? ¿No me dirás que estas sintiendo culpa?
-No lo se, Jenai, tantos años en el infierno te hacen reflexionar.
-JA Deja el arrepentimiento para los humanos inútiles que se encuentran en el purgatorio. Somos demonios, y lo que hacemos lo hacemos porque lo deseamos ¿o me vas a decir que no sabias lo que Aion le pensaba hacer a Magdalena? ¿O que no disfrutaste matando a esos niños?
Shader frunció el ceño con el arrepentimiento tinto en la mirada. Todavía recordaba el olor de la sangre fresca de esos pequeños niños inconcientes que había matado después del ritual en San Francisco
-Todo eso lo hicimos por Aion. No te voy a decir que me obligaron, ni que en el momento me haya detenido a pensar que estaban mal. Pero lo cierto es que era incorrecto, y creo que el seguir haciendo mal ahora es innecesario. Esas chicas tendrán que pasar mucho para llegar con Chrno, esta de mas que les pongamos obstáculos. Además si ya han decidido ir a buscarlo, no nos cuesta nada no interponerlas ¿o tu que crees? –le pregunto a Jenai.
-Lo que yo creo es que tantos azotes en el trasero te han lastimado la cabeza de alguna forma –y terminando de decir esto el demonio rubio se elevo en el cielo y se alejo entre la bruma.
-Que aburrido –exclamo Viede y también se elevo en el aire.
Shader se quedo sola en medio de la nada, y observo con ansiedad la bruma, sin poder calcular que sucedería después. En momentos que la ciencia y las matemáticas no ayudaban, deseaba tener las habilidades precognitivas de Magdalena.
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-Esta es la entrada.
Dijo Magdalena sacando de su ensimismamiento a Rosette, quien volteó hacia el frente y vio un enorme arcón de piedra que formaba una entrada para la inmensa muralla de kilómetros de piedra sólida. El arcón tenia en su centro la cara tallada de un demonio de rostro hermoso y de ojos rojos, pero aun así algo en su mirada de piedra lo hacia ver tétrico. Tal vez era el detallado acabado en su cabello de serpientes comiendo niños.
-"Vanidad" Debí haberlo pensado –dijo Magdalena.
-¿Esta es la entrada para el primer circulo? –preguntó Rosette sin mucho animo.
-En cierta forma este vendría siendo el segundo círculo, el "desierto del tiempo perdido" cuenta como el primero. Aunque después de él, no hay un orden; los siete círculos entre el primero que es la "entrada" y el último que es el "fondo", representan los siete pecados capitales. Pero estos solo aparecen enfrente del que cometió el pecado. Por eso si llega una persona que peco de orgullo, aparece el círculo del orgullo y si viene otra que peco por vanidad aparece el círculo de vanidad.
-Pero ¿Por qué vanidad para nosotras?
-Uhm, no tiene nada que ver, probablemente la última alma que entro al infierno cargaba el pecado de la vanidad, y por eso ahora esta se encuentra como segundo círculo. Aunque como dije, este no es el circulo en si, sino un limbo entre este y el siguiente circulo.
Rosette, suspiro, realmente no estaba de ánimo para la lección de teología.
-Rosette –Le llamo Magdalena, y por un momento temió que le fuese a preguntar la razón su silencio, porque no sabría como responderle o en que forma lo haría. En estos momentos no quería iniciar una pelea con ella, pero su cabeza era un hervidero de emociones que temía fueran a explotar en cualquier momento.
-¿Si? –contesto al fin.
-Esta vez creo que necesitare ser mas especifica en las cosas que te pediré. En este limbo lo más importante es no llamar demasiado la atención. Por eso, sigue estas reglas: Numero 1. No hables por ningún motivo; numero 2. No toques nada de lo que veas; Numero 3. No veas el reflejo en los espejos que hay ahí. Esa es la más importante
-¿Espejos? –repitió Rosette, esperando una buena explicación, pero como siempre Magdalena la dejo a medias.
-Lo entenderás en cuanto entremos. Rosette, este limbo es un inmenso laberinto, por favor, no te separes de mí. Esta de más decir que te podrías perder aquí por toda la eternidad. ¿Me prometes que harás todo lo que yo dije?
-Esta bien, haré todo lo que me dijiste.
-Promételo –volvió a insistir Magdalena con la mirada seria y el ceño fruncido.
-Bien, bien. Lo prometo. –le prometió de mala gana Rosette, enojada por la falta de confianza de su acompañante.
Magdalena le sonrió apremiándola, y sin decir más palabras traspaso el enorme arco de piedra y entro en aquel laberinto.
En efecto, había paredes de piedra unos cuantos metros menores que las del círculo del infierno, pero aun así no menos altas, que posiblemente formaban entruncados caminos para perder a los ingenuos. Y en aquellas paredes Rosette, veía que enmarcados en diferentes tamaños se encontraban varios espejos. Claro que ella no veía el reflejo, no era tan tonta como para desobedecer, a la única que sabia como salir del laberinto en que se habían metido, pero aun así desde lejos podía ver los curiosos marcos, algunos del tamaño de una ventana y otros apenas del de un puño cerrado.
Ya adentrándose más en los retorcidos caminos de vez en vez, las dos chicas llegaban a espacios "abiertos" o mejor dicho jardines que conectaba entradas a como siete caminos diferentes cada uno. En estos jardines, había árboles de piedra con relucientes frutos que brillaban como joyas. Y en tierra se encontraban hermosas y realistas estatuas de personas en poses dramáticas, que le hacían recordar en cierta forma a los niños en el orfanato suspendidos en el tiempo por el poder de Chrno. Junto a esas estatuas es encontraban unos arbustos repletos de rosas y otros tipos de flores con los colores mas vivos que Rosette nunca haya visto en su vida.
Aun así ella no lograba imaginar como es que Magdalena le hizo prometer no tocar esas cosas, ¡Pues claro que no lo iba a hacer! No era tan estupida como para tomar uno de esas tontas frutas o de tocar una de las tétricas estatuas que parecían seguirla con su mirada de piedra. Tal vez las flores… eran bonitas. ¡Pero vamos, se volvía a lo mismo! ¡Ella no era estupida!
Realmente Magdalena no le debió insistir tanto para que prometiera hacer ninguna de esas tonterías, por que Rosette bienvenia el silencio entre las dos. Necesitaba pensar y mucho.
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Ambas guardaron un gran silencio cada una metida en sus propios pensamientos, y caminando lentamente por uno de los largos pasillos que había elegido Magdalena. Realmente Rosette apreciaba el silencio porque necesitaba mucho tiempo para pensar e intentar asimilar toda aquella información del pasado de Chrno que no sabía.
¡Maldito sea él! Hasta ese momento Rosette había imaginada que cuando lo volviese a ver, correería dramáticamente a sus brazos para darle un gran abrazo. Pero no, ahora eso estaba cambiando mas por una idea en la cual incluía a Rosette pateándole el trasero al pequeño demonio tan fuerte que tendría que reencarnar tres veces para que se lograra volver a sentar.
¡¿Cómo es que ese tonto nunca le contó todo lo que había sucedido con Magdalena?! Las pocas veces que hablaron, él solo se había limitado a decir que Magdalena fue una amiga importante para él y que en algún momento ella se convirtió en la primera persona con la que hizo un contrato, pero solo eso, y nada más.
A él se le olvido mencionar toda la parte en la que habían vivido juntos y que Magdalena había dicho abiertamente que lo amaba, je-je que ventajoso. "¡Pequeño demonio inútil!" Pensó Rosette.
Y lo que mas le molestaba es que con esa actitud, ella no podía descifrar los sentimientos de Chrno. ¿Qué fue lo que sintió él? ¿Acaso también la amo?
Sacrificarse por un amigo es algo que sin dudar el Chrno que Rosette conocía haría, inclusive por Azmaria o hasta por la hermana Kate, en el más extremo de los casos ¿pero que hay del Chrno de antes? El Chrno solitario y que juraba lealtad a Aion, ¿lo haría? ¿Una simple amistad lo hubiese impulsado a traicionar todo lo que creía y a "sepultarse vivo" por la perdida de una "amiga"? ¿Acaso era correcto llamar a aquello solo "amistad"? Pero por otro lado, ¿Por qué no le había contado todo lo que sucedió entre ambos, si Magdalena era tan importante para él?
Rosette levanto la vista un poco para ver a Magdalena caminando frente a ella. Ahora se sentía como una idiota, ¿Cómo es que podía ser tan despistada? ¿Cómo es que no se había dado cuenta de que ella lo amaba? Era ilógico pensar que Magdalena iría hasta las entrañas del infierno solo por un "amigo"… eso solo lo haría alguien desesperado por ver a la persona que amaba.
Rosette se sonrojo un poco ante esta conjetura, ¿Qué no era ella quien estaba haciendo lo mismo? ¿Qué no era ella la que solo buscaba a un "amigo"? ¿Qué era lo que sentía realmente? Las palabras de Magdalena, la aturdieron de una forma que la sorprendió hasta a ella misma. Si Chrno era solo su "amigo" ¿Por qué sentía ganas de correr lejos de Magdalena, de gritarle que se fuera, de alejarse de ella? ¿Por qué le revolvía el estomago el tan solo imaginar a Chrno abrazándola o diciéndole palabras tiernas al oído? Podía imaginarlos a los dos. El frágil cuerpo de Magdalena acurrucado en los brazos fuertes, de Chrno en su forma mas demoníaca (y no iba a mentir mas sexy) mientras ella le decía en susurros directos a sus orejas puntiagudas, que soñaba con el siempre y que estaba enamorada de él locamente. ¡Y ahí estaba el idiota de Chrno, asintiendo y diciéndole que también la amaba!
Rosette sacudió la cabeza, esos pensamientos se tenían que ir ¡Pero ya! Por que le estaban entrando unas ganas de dispararle a algo ¡urgente! Pero que si las cumplia, ¡que el infierno se cuidara!
La rubia respiro hondo, debajo de su capucha. Necesitaba serenarse… pero cada segundo le entraban más y más unos celos de muerte. Si de muerte… ¡Pero no para ella, sino para quien anduviera enfrente! Lamentablemente quien estaba enfrente de ella era Magdalena, y para su menor suerte, ¡ella era el blanco de su enojo!
Otra vez tenia que calmarse, y respirar hondo. Magdalena no era la culpable de todo esto, "Es tu amiga… Rosette. Tú amiga. Recuérdalo" Eso sin contar con que era su única compañía y guía en este infierno. No podía enojarse con ella ¡No debía enojarse con ella! Pero Chrno… ¡Todo era culpa de ese diminuto imbe…!
Bueno, si lo pensaba mejor tampoco era culpa de Chrno… solo estaba canalizando su furia ciega hacia él. Sus celos no eran culpa de nadie, excepto de ella misma. Y si pensaba un poco mas detenidamente se daría cuneta que en ese caso Magdalena tendría más derecho de estar enojada o celosa con ella. Por que en cierta forma Rosette era la "intrusa" que se apareció en la vida de Chrno.
La historia de ambos definitivamente era tan trágica como la de Romeo y Julieta; Rosette recordaba cuando la leyó, tenia diez años, y al principio dijo que hacer ese tipo de amor eran una cursilería ficticia, y que eran unos tontos Romeo y Julieta por morirse de esa forma, al menos eso fue lo que dijo frente a sus amigos… pero esa noche sola en su habitación lloro. Ahora tenia deseos de ir a una habitación a llorar, y lo peor era que no sabia porque.
A una historia como la de Magdalena cualquiera desearía que la pobre pudiese encontrar a su amor perdido y estar juntos después de tanto sufrimiento. Entonces ¿Por qué tenia ganas de plantarse y gritar que "¡No!"? ¿Por qué detestaría un final así, cuando ambos tenían todo el derecho a estar juntos? Ah, tal vez era porque se trataba de SU Chrno y de nadie más que él. ¿Su Chrno? ¿Tenia el derecho de llamarlo así?
En primer lugar ¿Qué había sido Chrno para ella? ¿Un buen amigo, un compañero inseparable o un…? ¡No! No quería pensar en nada más, y menos cuando dentro de su interior se empezaba a sentir como la mocosa intrusa que había llegado a interponerse entre "ese amor tan perfecto". No podía comprenderse a si misma.
O tal vez si. Si, desde hace 62 años y 6 meses, ella ya sospechaba lo que sentía por Chrno; cada vez que él la miraba intensamente y ella se sonrojaba, o cada vez que "accidentalmente" ella trataba de que la tocara, aunque fuese una cosa de nada, y la forma en que su cabeza daba vueltas cada vez que pensaba en él. Seria que… ¿se había enamorado de Chrno?
¿Tenia alguna oportunidad? Ni siquiera estaba segura de lo que sentía por él, y lo único que sabia era que en su interior se despertaba una fiera cada vez que lo imaginaba abrazando a alguien más que no fuera ella, y más si la otra era Magdalena. Pero… ¿Qué oportunidad tenia frente a ella? Contra la dulce, tranquila y perfecta, Magdalena. La que veía como único significado de su vida a Chrno.
Aun cuando Rosette también hizo un contrato con Chrno y dio su vida por él; ella no lo hizo por amor en primera instancia, lo hizo por necesidad, porque sola no podía rescatar a su hermano de las garras de un enemigo desconocido. La razón de su existir fue encontrar a su hermano, no vivir por Chrno. El estar ahora aquí por él, no cambiaba ese hecho.
Eso sin contar todos los puntos menos que tenia por las incontables ocasiones en que lo había golpeado, pellizcado, torturado, gritado, esclavizado… y la lista podía seguir infinita pero no había caso en seguir. ¿De verdad habría posibilidad que después de conocer a alguien como Magdalena, él lograse llegar a sentir algo por ella? ¿O solo la veía como una amiga? O peor aun… ¿estuvo con ella por lastima, porque era la pequeña huérfana que por su culpa perdió al único familiar vivo que tenia? No, eso seria horrible.
Pero hablando de Magdalena ¿Cómo es que ella estaba tan serena con su presencia, cuando la misma Rosette ya empezaba a desear correr lejos de ella? Y gritarle que no se le acercara a Chrno. Ella era la ultima persona en tener el derecho de hacer eso, pero no podía evitar el sentirse de esa forma, por suerte la muerte la había hecho madurar y ya no era tan infantil como para armarle una escena de ese tipo… además de que sola no llegaría con Chrno.
Ya tenia que dejar este tema por la paz, pensando en eso no resolvería nada, sus sentimientos, los de Chrno, o los de Magdalena. El punto es que ahora su única guía y amiga en el infierno era Magdalena, y el estar de ese genio contra ella era inútil. Solo debía concentrarse en salir de ahí lo mas pronto posible, encontrar a Chrno, salvarlo, y lo que tuviese que ser, que lo fuera, y ella lo aceptaría, le gustase o no.
Mientras tanto Magdalena de cierta forma podía sentir el humor que Rosette se cargaba, tal vez no como un demonio o una criatura sobrenatural pero definitivamente sentía que la chica no estaba pensando exactamente cosas buenas de ella. Era de esperarse después de lo que le dijo. Pero tenia que enfocarse en sus propios problemas que no tenían nada que ver con cuestiones amorosas.
Magdalena, se preguntaba porque su poder precógnitivo no había funcionado a tiempo y le alerto del accidente que tendrían en el río. Eso fue algo de bastante importancia, y no lo pudo prever. Algo raro sucedía, desde que entro al infierno sintió como una fuerza que la presionaba y la asfixiaba, era mas como una presencia, tan fuerte que parecía una espesa niebla que le impedía ver su camino. Alguien o algo estaba siguiendo sus pasos muy de cerca. Y definitivamente sus intensiones eran peores que el los pensamientos de Rosette, si eso era posible.
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Rosette ya estaba cansada de seguir caminando, se encontraba mareada, por los fosforescentes colores de las flores en las paredes y por los incontables pasillos todos iguales los unos a los otros, llenos de tierra y piedra… y mas piedra con simbolitos raros en las paredes y esos mugrosos espejos que ni siquiera podía ver.
Y todo fue peor cuando llegaron a un callejón sin salida, que realmente tenia bajo el unas largas escaleras en forma de espiral, que llevaban a otra sección interna del mismo laberinto, y desde esas escaleras sin barandal pudo observar que todo el laberinto mismo con sus quisquillosos pasillos y jardines hacían una espiral descendente hasta el fondo. Estaba decidido, ¡este lugar no estaba entre los que visitaba dos veces!
Así que siguió caminando con la vista mareada, por otro de los larguisimos pasillos elegidos por Magdalena. Intentando mantener una buena distancia, todavía podía sentir el palpitar de sus celos despiertos cada vez que la veía.
Algunas veces observaba de nuevo las paredes ahora cubiertas de raíces de los árboles que se encontraban encima, pero quitaba su mirada antes de que lograra ver su reflejo en los espejos que estaban también escondidos entre la naturaleza muerta y de piedra.
Los pasos de ambas hacían ecos lúgubres en aquel cerrado pasillo, hasta que por fin salieron y encontraron otro de esos curiosos jardines. Y pasando cerca de uno de los frondosos árboles de piedra, la rubia se pregunto como es que después de todo lo que recorrieron no es que haya visto ningún insecto o alimaña; la verdad era un pensamiento inútil, pero tenia que distraer su mente de cierto demonio.
Y estaba divagando en esas cosas, cuando de repente vio… a la araña más grande, fea, peluda y patona que nunca se hubiese encontrado. El animal la veía desde una de las raíces enraizadas en las paredes.
La chica se quedo quieta en su lugar, viendo fijamente a aquel monstruo, que también parecía observarla con sus múltiples y diminutos ojos. Rosette, pensó que no había problema en pasarla de largo. Pero repentinamente el arácnido camino velozmente por la raíz caída que tapaba exactamente el camino en frente de Rosette, y levanto sus patas delanteras para mostrarle sus pequeños, pero sobre todo venenosos colmillos.
Rosette otra vez se quedo como piedra en su lugar, e intento articular el nombre de Magdalena, que ignorando su retraso seguía caminando con calma y empezaba a tomar uno de los siete pasillos que ofrecían como opción aquel jardín.
Rosette, vio a los ojos a aquel insecto, y tomo aire. ¡No podía ser que esa diminuta cucaracha la atemorizara, después de todos los demonios que había cazado! Así que se armo de valor y empezó a caminar acercándose al lugar donde estaba la araña, y agacho la cabeza por debajo de la gruesa raíz para pasar.
Estaba a punto de salir por completo, cuando sintió algo que caminaba por su espalda, y al voltear a ver su hombro vio a la pequeña sabandija levantar de nuevo sus patas delanteras.
-¡AHHHHHHHHHH! ¡LARGO DE AQUÍ PESTE! –le grito histérica.
Pero parece que el animal le entendió lo contrario, tal vez si entendió lo que dijo e hizo lo opuesto. Porque se lanzo sobre su rostro, e hizo que la chica cayera sentada no sin antes chocar con una de las macabras figuras de piedra. Aunque eso no le importo porque desesperadamente luchaba por alejar esa pequeña masa peluda y negra con patas. Hasta que por fin la tomo, y la aventó lo mas lejos posible de ella.
Rosette, agachada tomo un poco de aire, después de haber vaciado sus pulmones con todos sus gritos histéricos. Y después se llevo las manos a sus costados para sacar de sus fundas sus dos 45, y con una mirada asesina empezó a disparar (o desperdiciar balas, mejor dicho) hacia el arácnido, que evadía con completa destreza a la chica.
Toda la furia reprimida de Rosette crecía, y no encontraba otra forma de calmarla que vaciando los dos cartuchos de "sagradas" que tenia en sus pistolas.
Pero ahí entre todo el polvo que levanto, la destrucción de las paredes de las entradas de otros pasillos, se encontraba la araña, mirando casi con burla a Rosette. Aun así, volvió a levantarse sobre sus dos patas y se escabullo entre los escombros de una de las paredes.
Rosette respiraba agitadamente, y observo detenidamente toda la destrucción que había causado. Había alrededor de tras cuatro estatuas en aquel jardín, dos todavía seguían en pie, las otras estaban hechas añicos, sin contar con los árboles que aunque eran de piedra quedaron como palillos. Y las paredes que aun seguían de pie estaban llenas de hoyos.
-Ups –alcanzó a decir Rosette.
Y en ese momento fue cuando recordó, que no debía hablar. Se llevo una mano a la boca y miro a su alrededor. Todo seguía igual envuelto por una capa de polvo y bañado por la luz que despedían esas extrañas flores.
Perfecto, nada sucedía. Probablemente Magdalena solo estuvo exagerando todo. Pero lo cierto era que el cielo no se estaba cayendo, no había ninguna explosión, no se la estaba comiendo la tierra, ni nada se movía… excepto la cabeza de la estatua frente a ella. ¡Un momento, eso estaba mal!
Rosette, podía sentir como su corazón casi se detenía de la impresión, cuando la cabeza de la estatua de una mujer levantando los brazos al cielo, giraba con lentitud hacia ella hasta quedar volteada de una forma que se hubiera sido de carne se habría roto el cuello. Aquella figura tenia la misma expresión altiva y suspendida en el tiempo que tenia hasta hace unos segundos, antes de girar su cabeza, pero había algo nuevo en sus ojos, como si se consumieran en llamas de odio hacia la chica rubia que la miraba con la boca abierta.
Rosette trago saliva con dificultad, como exorcista le ha tocado ver algunas cosas que prácticamente "harían que se le cayeran los pantalones a cualquiera". Y si ella tuviese pantalones en este momento de seguro se le caerían.
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Bueno, pues en si, este capitulo va avanzando mas la relación entre Rosette y Magdalena, y ya ven que no estaba tan loca en ponerlas como amigas antes, simplemente quería crear un punto en que se quiebra esa relación. Con lo de Joshua y su familia, bueno la verdad solo quería comentar de pasadita como se la están lidiando con la pronta perdida de Rosette (lo de el hijo de Joshua nada mas se me ocurrió para que se diera cuenta que no era sano querer esperar tanto a su hermana n.n, supongo que fue un poco loco). Y con lo de los pecadores pues como ven unos harán mas daño que otros.
Debo de decir que pensaba hacer esta historia del laberinto en un solo capitulo, pero como las dudas de Rosette me salieron muy largas y se metieron los colados del cielo, y la pandilla de los pecadores, pues me retrasaron (¬¬P culpa a los personajes). Pero, pues ni modo se tendrá que alargar mas este asunto.
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CONTINUA
Capitulo 07
"Lost"
Rosette, esta perdida y sola en medio de aquel enorme laberinto, pero puede que aun sin la ayuda de Magdalena ella logre escapar de los peligros que le acechan.
Lo malo es que una pequeña pelea con su guía, pueda causarle a la chica tomar decisiones que al final lamentara.
Como siempre agradezco a quienes dejan review y a quienes tan solamente leen la historia. (Aunque obviamente preferiría que me dejaran una review aunque sea pequeñita, siempre ayuda para escribir mejor –y alegrar el alma XD-)
Nos vemos en 15 días (ahora si cumplo y no regreso hasta dentro de esa fecha)!
