Bien aquí traigo otro capitulo de esta loca historia. Aunque igual no se si va bien o no la historia porque no han dejado muchos comentarios. Humm De todas formas esta historia la terminare porque lo hare, hice una promesa por ello.n.n
Pero mas triste que eso, he visto que esta sección se ha estado muriendo un poco, porque nadie ha actualizado o publicado una historia nueva, por ejemplo me quede picada con la historia de Lord Risu-li pero ya van siglos que no la actualiza, T.T que triste. En serio cuando tengan tiempo y se les ocurra una historia alocada¡publíquenla! Que por eso todos estamos aqui.
Bueno ya me despido y les deseo que a todos les vaya muy bonito en la vida. Aquí les dejo el capitulo de esta quincena.
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-INFERNI E PARADISO-
Capitulo 07
"Lost"
Estaba nevando. Siempre nevaba ahí. El noveno infierno era un enorme cubo de hielo en el cual siempre nevaba y hacia un frió gélido.
La chica de orejas gatunas tembló, solo iba vestida con sus ropajes hechos de su propia legión, pero no le cubrían hombros ni piernas. Estornudo. Había salido tan rápido en dirección de este infierno que no recordó traer consigo alguna capa o ropa calentadora.
Pero al menos había logrado llegar en tiempo record. Nadie conocía mejor el infierno que Shader, la pecadora, ni siquiera Pandemonium. Se sonrió complacida, que después de tantos años sus idas y andadas por el infierno le hayan servido para encontrar los mejores atajos para llegar hasta el ultimo de los círculos infernales.
Y su sonrisa se amplio al encontrar lo que estaba buscando. Frente a ella se encontraba una cruz enorme, cubierta casi en su totalidad por un rosal, de espinas increíblemente largas para una planta de ese tipo, casi parecían espadas.
Shader miro afligida hasta el centro en lo alto de la cruz. Ahí estaba un joven de al parecer unos 20 años. No. Mejor dicho un demonio.
Sus grandes orejas estaban caídas, y su largo cabello violeta que le llegaba hasta la cintura se movía al compás del viento. Su cuerpo estaba atravesado por las enormes espinas, y cualquiera pensaría que era un cadáver, sino fuera porque su pecho aun se movía.
-Ha sido un largo tiempo… Chrno –el joven seguía con sus ojos cerrados- Je je claro que no espero que me contestes. Por que si estuvieras despierto de seguro me cortarías la cabeza después de todo lo que te hice ja ja ja- rió nerviosa Shader.
-"Pero sabes, he venido para decirte algo importante. Tampoco se si me puedes escuchar pero… si lo haces, por favor, Chrno, despierta. Tienes que liberarte de aquí. Eres uno de los demonios mas fuerte de todo pandemonium, eres el asesino de cien millones de demonios, algo tan simple como esto no puede ser que te este deteniendo."
El demonio de cabellos violáceos seguía en un profundo ensueño inadvertido de las palabras de Shader. La chica gato suspiró y bajó la cabeza.
-Tienes que despertar, Chrno. Te han venido a buscar. Aquellas dos niñas… Maria Magdalena y la chica Christopher… ¿Cómo era que se llamaba? –Se pregunto con mirada confundida- empezaba con R… Rosemary… Rosalía… Roseta… ¡Ah, Rosette¡Rosette Christopher! –gritó al haber acertado.
Y sus orejas se levantaron cuando escucharon un quejido de parte del demonio empalado en la cruz.
-Ro… Rose… Rosette –gimió con agonía el demonio.
-¡Así es, ella te ha venido a buscar! –gritó de nuevo entusiasmada.
-Rosette… -repitió el otro como en un trance y sin abrir los ojos- Rosette… perdóname… -y una lágrima rodó por su mejilla.
Shader suspiro, Chrno todavía seguía bastante inconciente como para siquiera tener idea de su presencia ahí. El otro demonio siguió murmurando por un rato más aquel nombre y pidiendo disculpas. La chica felina, sintió un poco de compasión por su antiguo camarada al verlo gemir como un niño. Y no pudo evitar pensar si esa chica no estaría más metida en el corazón de Chrno de lo que estuvo Maria.
-Chrno, en serio tienes que despertar. Tienes que ir con esas chicas y sacarlas de aquí. Porque sino dentro de poco algo muy, muy malo sucederá.
Shader levantó la vista hacia el frente, a la enredadera llena de espinos. Si tan solo lograra liberar a Chrno, tal vez recuperaría la conciencia. Se acercó unos pasos más a la cruz.
-Si te acercas un paso más te partiré a la mitad –dijo una voz femenina.
Shader obedeció y no se movió de su lugar. Se volteo con lentitud y vio detrás de ella a una joven rubia, vestida negro, que la chica gato recordó alguna vez el vestido lo hizo otra de sus antiguas compañeras, Fiore.
-Jeje nada mas se me cayó algo –mintió mientras se rascaba la cabeza.
La otra chica se acercó un poco, sin mudar una expresión fría y perdida en su rostro, muy parecida a la que tuvo la susodicha Fiore, la muñeca de las joyas.
-No es necesario que me mientas. Puedo ver a través de ti. Ni tampoco es necesario que le sigas hablando a este demonio, pronto su espíritu se agotara por completo.
Shader frunció el ceño en preocupación al escuchar esto.
-¿Así que viene hacia acá la poseedora de este rostro…? Entonces mejor no me apresurare en destruirlo. Hace mucho tiempo que no tenemos visitas tan interesantes. –Dijo acariciando uno de los enormes espinos- Será divertido.
Shader se alejo un poco de aquella chica y busco salir lo mas pronto que podía de ahí. Lamentaba tener que dejar solo a Chrno, pero por ahora no seria de ayuda. Uff. Ella misma tendría que encontrar la forma de sacar a las otras chicas del infierno. Porque si el que estaba detrás de ellas era quien creía entonces las cosas empeorarían, muy pronto.
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Rosette miraba atónita como la estatua viviente se acercaba a ella de forma maquiavélica. No se podía mover, el miedo la inundaba. Algo bastante extraño en ella después de todas las cosas que como exorcista vivió. Tal vez era el ambiente en general, del lugar, poca luz, runas antigua pintadas en las paredes junto con pentágonos y otros símbolos demoníacos.
Tan distraída estaba viendo aquella aparición que no se dio cuenta cuando la segunda efigie se acerco por detrás de ella y la tomó del cabello con furia, haciéndola chirriar los dientes por el intenso dolor de la fuerza que imprimía casi arrancándole el cuero cabelludo.
El ser luego oprimió su delgado cuello con fuerza; la chica coloco sus manos enguantadas sobre el brazo inflexible de la estatua, pero sin importar el forcejeo esta le seguía oprimiendo mucho, y sintió más miedo ante el pensamiento de que sus huesos se rompieran aplastados por la monumental fuerza de la mole.
Pero antes de que el aire se le fuera de los pulmones, la chica despejo su mente. Todavía tenía una de sus 45 en la mano, y un cartucho en la cintura.
Con rapidez quito sus manos del brazo de piedra y tomo el objeto plateado de su cintura, para después colocarlo dentro de la negra pistola, que levanto al aire y con la cercanía del monstruo frente a ella, no tuvo ningún problema en volarle literalmente la cabeza.
La chica tosió bastante, cuando la mano libero su cuello; pero no tenia tiempo que perder porque frente a ella se acercaba otro de los monstruos. Al que le disparo con rapidez también dando en el blanco, desmoronando así su cuerpo.
Eso había sido muy fácil.
La chica miro a sus lados, esta vez, en serio nada se movía. Todo estaba lleno de caos y destrucción pero nada daba muestras de vida. Respiro con alivio un segundo, solo para que al siguiente su corazón latiera con preocupación.
¿Dónde estaba Magdalena?
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Por otro lado Magdalena caminaba casi sumida en un trance, dejándose guiar por los caminos correctos para llegar hasta la salida, cuando escuchó un grito, seguido de unas cuantas maldiciones y disparos. La santa maldijo por lo bajo, algo que no hacia muy seguido, por eso después dijo "perdóname señor, por haber blasfemado". He intento regresar sobre sus pasos para dar encuentro con su compañera.
Y entonces fue que sucedió lo que ella tanto temía. Las paredes se empezaron a mover y a cambiar de lugar. Haciendo nuevos pasillos e intrincados recorridos.
Rosette en su lugar también sintió el estremecimiento de la tierra y vio como poco a poco las paredes destruidas se iban reformando y algunos corredores que estaban abiertos ahora se cerraban, mientras que otros nuevos se aparecían.
-¡No!
Grito mientras corría a golpear la pared donde creyó ver que Magdalena se fue. "¡Esto no podía estar pasando!" pensó y volvió a golpear el muro. No fue su culpa, no podía ser que ahora se iba a quedar encerrada ahí por la eternidad. Ella tenia que salir… tenia que encontrar a Chrno, y verlo al menos una vez mas…
¿Pero el realmente querría verla otra vez…?
Rosette abrió un poco los ojos. Escuchó pasos. Volteo con lentitud la cabeza, y miro como una docena de aquellas figuras que se le acercaban con pesadez. Con diferentes expresiones en la cara, detenidas en el tiempo, y que le recordaban bastante a la de los niños de la séptima campana, cuando fueron congelados.
Pero eso ya no importaba. Fueran demonios, fueran estatuas, fueran espíritus. Eran unos pobres tontos.
Rosette cargo la otra pistola vacía. Y levantó ambas armas que tenia en sus manos, dedicándose solo a disparar.
Y a descargar toda su ira contenida…
Odiaba a Chrno por mentirle sobre Magdalena…
Odiaba a Magdalena por decirle la verdad…
Y se odiaba a ella misma por odiarlos, cuando ella no tenía cabida en ese asunto…
Aunque podía seguir molesta un rato más con Magdalena, por haberse ido de largo sin esperarla. Y también con esa estupida araña…
Rosette se masajeo su cuello, cuando ninguno de los seres de piedra, se volvió a levantar.
Si lo pensaba bien, era bastante simple destruirlos, probablemente estos seres solo estaban hechos para atrapar mundanas almas humanas, y no se esperaban encontrar a una moja con balas sagradas. Definitivamente ese era un caso inusual que nadie esperaba.
La chica suspiro de nuevo, y se volvió a llevar su mano al cuello. Debajo de las yemas de sus dedos podía sentir como una pequeña protuberancia se había formado y le causaba una gran comezón. ¡Maldición ya vería ese animalejo¡Como se atrevió a morderla! "¿Seria venenoso?" Se pregunto preocupada.
-¡Rosette!
¡Era la voz de Magdalena! Pero se oía apagada detrás de los muros. Rosette se acercó a donde creyó oír que la llamaban, y esperó hasta que escucho de nuevo el grito.
-¡Aquí estoy! –le contesto con fuerza, y con las manos apoyadas en la pared.
-¡Gracias a dios¡¿Estas bien?!
-¡Mejor que los que me atacaron¡¿Cómo me encontraste?! –volvió a gritar a la pared.
Detrás de ella pudo escuchar que Magdalena suspiraba, señal de que estaba mas cerca también.
-Los disparos, Rosette –dijo la santa ya sin necesidad de gritar- ¿En verdad, no se te da lo de la discreción?
Rosette rió con nerviosismo y mejor cambio el tema.
-¿Cómo nos encontraremos?
-Tú espérame ahí, y no te muevas bajo ningún motivo. Yo te encontrare.
-Esta bi...
Pero la rubia no pudo acabar de acordar, cuando unos dedos la tomaban del cabello, y la hacían doblarse hacia atrás. ¡Demonios, la volvieron a tomar desprevenida!
Este ser fue mas rápido que los otros, y antes de que la chica le apuntase la tiro con fuerza hacia la otra pared. Rosette aun adolorida por el fuerte golpe, levanto en el aire su pistola y le disparo al monstruo de piedra que se abalanzaba sobre ella.
Después de una ronda de cinco tiros la estatua se volvió polvo, dejando el camino claro en la vista de Rosette. Para pena de ella, porque había un espejo enfrente.
Era largo y de cuerpo entero, con un marco dorado y elegante. El vidrio estaba lleno de polvo pero aun así devolvía el reflejo de la persona frente a el.
La joven tenía los ojos pegados al objeto. Y más al reflejo que le regresaba... Porque no era el suyo.
Lentamente camino hacia él. Y como sumergida en otro mundo, una Magdalena dentro del espejo imitaba sus movimientos. Ahí estaba la otra con la misma mirada atónita de Rosette, pero con unos ojos azul-turquesa y con un cabello de un rubio mas claro que el de ella.
-No… -dijo Rosette, al espejo.
-¡No¡NO¡TU NO ERES YO! –le grito con lagrimas de ira en los ojos.
E histérica golpeó el espejo con los puños cerrados, sin importarle que los vidrios rotos se lograran encajar a través de su guante hasta la carne de sus manos.
Golpeó, y golpeó con fuerza el espejo, sin comprender porque lo hacia, solo dejándose llevar por una furia incontrolable, hasta que ya no había mas vidrio que golpear, excepto la pared de piedra detrás del objeto.
Un zarandeo repentino la detuvo de seguir golpeando inútilmente la pared, y frente a ella se encontró la imagen de Magdalena, otra vez, pero esta si era la verdadera. En sus ojos azul hielo se mostraba una gran preocupación.
-¿Viste el reflejo del espejo? –le pregunto sin preámbulos.
-No -mintió Rosette, y alejo su vista de los inquisidores ojos de Magdalena.
-No me mientas –le zarandeo la santa.
Rosette, aun sin ánimos volteo a ver a Magdalena. Era un poco mas alta que ella y podía ver que había enojo en su mirar. Pero por alguna razón esto molesto aun más a Rosette, y se quito las manos de Magdalena con violencia.
-¡Tu eres la que debería dejar de mentir¡O al menos deja de darme la mitad de la información¡¿Qué hay de malo en el reflejo de los espejos?!
Magdalena se alejó un paso ante la inesperada agresividad de la chica, y bajó la mirada indecisa.
-Tu verdadero yo. Las almas que vienen al infierno son malvadas, Rosette, cuando se ven en uno de los espejos, ven lo que en realidad son: unos monstruos, no importa si fueron hombres o mujeres muy atractivos en vida. Este laberinto los maldice, y los convierte en piedra por ello.
"¿Tu verdadero yo?" se repitió en su mente Rosette. ¡Era ilógico! En aquel espejo lo que vio fue el reflejo de Magdalena, no el de un monstruo. Pero el preguntárselo, era admitir que la había desobedecido. Y Rosette no pensaba hacer eso, porque en primer lugar no fue su culpa.
-¿Segura no viste el espejo?
-No soy de piedra o si –dijo Rosette medio intentando convencer a Magdalena, medio intentando convencerse a si misma.
Y parece que aunque no muy convencida Magdalena le creyó, porque ya no insistió mas. Rosette miro distraídamente los escombros con miembros esparcidos de las estatuas: como manos, dedos y pies.
-Esas estatuas… no eran los guardianes de este infierno.
-No –negó Magdalena con la cabeza- el guardián de este infierno, es el laberinto mismo.
-Entonces, creo que ya sabe que estamos aquí.
-Así es, y seguirá cambiando las paredes para confundirnos mientras sigamos hablando.
-¿Qué hay de las estatuas? Tampoco nos dejaran de seguir ¿cierto?
-No. también están al tanto de nuestra presencia. Probablemente unas dos docenas de ellas, se dirigen hacia nosotras en este momento. Yo puedo guiarte hasta la salida sin importar cuantas veces las paredes se muevan, pero va a ser difícil esquivar a esos seres.
Rosette suspiro, viendo al cielo.
-Mis municiones no son eternas, Magdalena –dijo con un poco de fastidio- ya no nos queda tiempo. ¿En que dirección esta la salida?
La otra señalo hacia su izquierda, en el camino bloqueado por una pared, a modo de callejón sin salida.
-¿Qué estas pensando hacer? –le pregunto la santa mirando a Rosette con desconfianza.
-¿Qué mas? Voy a destruir las malditas paredes de este laberinto, con todo lo que tengo, hasta llegar a la salida. –le respondió la otra. Era lo mas lógico. Si las paredes estaban hechas de maldad, entonces cederían ante sus balas, aunque solo fueran simples "sagradas".
-¿¿Qué?? –Grito escandalizada Magdalena- ¿¿No escuchaste lo que te dije?? No podemos andar destruyendo el infierno. Romperíamos el equilibrio de este mundo y…
-¡Me importa un comino el equilibrio del infierno! Queramos o no estamos atascadas aquí, y esa es la mejor opción que tenemos. Así que ¡Por mi el infierno puede desaparecer! No creo que nadie se queje.
-¿Cómo puedes decir eso? –Le reprocho Magdalena- Hay personas que merecen estar aquí. ¿Te parecería justo que asesinos, ladrones y violadores anduvieran sin ningún miramiento en el cielo junto a personas inocentes?
-Yo creo que las cosas ya son injustas desde ahora –le corto Rosette- Sino pregúntaselo a Chrno.
-Rosette… -murmuró, Magdalena- aun a pesar de lo que sentimos por Chrno, es un hecho innegable que el es un asesino ¿Acaso me estas diciendo que por perdonarlo a él estarías dispuesta a perdonar a todos?
-Si es necesario si –dijo Rosette con determinación.
Magdalena se quedo anonadada viéndola a los ojos "Esta chica… en realidad es mi reencarnación…"
-Y bien ¿me vas a ayudar? –le pregunto con expectación Rosette.
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Los disparos se oyeron por los espacios más recónditos del laberinto de kilómetros de distancia. Y en medio de escombros y polvo, corrían dos chicas rubias lo más rápido que sus piernas les permitían.
Rosette arrastraba de la muñeca a Magdalena que se quedaba un poco rezagada detrás de ella, mientras que al mismo tiempo disparaba a su frente y a sus costados cuando alguno de los seres de piedra salía a atraparlas. Detrás de ella corrían al menos dos docenas de esos seres, pero no eran lo suficientemente rápidas como para darles alcance.
Jadeante por todo el esfuerzo Rosette, aun tenía que encontrar suficiente tiempo como para disparar a las paredes que les cerraban el paso, que a veces aparecían de improvisto. Estas cedían con facilidad ante las balas "Ángelus" que como dijo el anciano eran bastante poderosas; al golpear las paredes, formaban una bola de energía igual que las "gospels" pero después la bola se alargaba formando una cruz como un post-impacto de varios metros de distancia.
-¿Cuánto falta? –pregunto Rosette, a Magdalena, mientras la soltaba para cambiar el cartucho vació de su pistola.
-¡Bastante! –grito Magdalena para hacerse oír.
-¡Demonios¡Este es mi último cartucho¿Cómo cuanto falta exactamente?
-¡Unos tres kilómetros!
¿Tres kilómetros, eh? Rosette, se llevo una mano libre a la cintura, y rozo con sus dedos una esfera con una cruz tallada que tenia amarrada en el cinturón de su costado. Una granada celestial.
-¡Rosette, no debes! –le grito afligida, Magdalena, al ver que la chica sacaba el arma esférica.
Pero Rosette no la escucho, o más bien la ignoro. Frente a ellas otras dos estatuas, se aparecieron y después de que la chica les disparara, con la otra mano saco la granada, y llevo el pequeño anillo que tenia hasta su boca, y lo arrancó de un jalón. Tomando impulso haciendo su brazo hasta atrás la tiro lo mas lejos que pudo, hasta perderse entre los pasillos escondidos por las paredes frente a ella.
Nada sucedió, esa cosa tardaba en accionarse, por suerte porque ambas tenían que encontrar un resguardo de ahora ya la treintena de estatuas que las seguían y de la explosión tan grande que se iba a suscitar.
La respuesta llego como caída del cielo, cuando vio que frente a ella había una intersección que partía el camino en dos.
-¡Por aquí! –le gritó a la santa mientras corría hacia la derecha.
Ambas chicas corrieron con más fuerza, por el estrecho pasillo que habían elegido, y casi con los talones pisados por sus perseguidores. Rosette, tan distraída estaba volteando a disparar que no oyó cuando Magdalena le dijo que era un camino sin salida, y se pego de lleno contra la pared. Un momento bastante cómico sino fuera por los espíritus del infierno que las perseguían.
-¡Maldición! –grito Rosette, mientras se sobaba su cara.
-¡Rosette! –Magdalena le volvió a gritar para llamar su atención, y que volteara a ver como se acercaban con rapidez los monstruos de piedra.
Rosette, no perdió tiempo y volvió a disparar al por mayor, los monstruos caían hechos polvo, pero por cada uno que caían aparecían cinco mas. Aun así ella siguió disparando como loca hasta que, por más que oprimía el gatillo, solo salía un ruido sordo. Sus balas se habían acabado.
La rubia maldijo por lo bajo, pero no se disculpo. Acorraladas ambas retrocedieron hasta tocar con la espalda la fría pared de piedra. Los monstruos parecieron presentir que se les habían acabado las municiones, y miraron desde sus rojizos ojos, ensartados en sus rostros, rígidos y sin expresión.
"¿Cuánto mas tardara esa porquería en explotar?" pensó Rosette, mientras que veía como se acercaban con desesperante lentitud los cuerpos de piedra.
Como escuchando sus pensamientos, en ese momento se escucho una gran explosión, tan grande que hizo temblar la tierra, y las dos chicas cayeron sobre sus rodillas al no poder contener el equilibrio. Unos segundos después una intensa luz ilumino todo el laberinto, casi como si se hubiera liberado un sol entero en medio de la construcción, y las siluetas de las paredes y los monstruos en frente de ellas desaparecieron como engullidas.
Las chicas se hicieron dos ovillos sobre la tierra, y cubrieron sus cabezas con sus brazos, cuando abrieron sus ojos frente a ellas encontraron un cráter enorme que terminaba hasta un puntito de luz en la distancia.
-¡La salida! –le confirmo Magdalena.
-Vaya… –dijo viendo los tres kilómetros vacíos- eso de seguro nos ahorro mucho trabajo.
Y antes de que Magdalena pudiese entender la broma, la tierra volvió a temblar y pedazos de escombro empezaron a caer.
-¡Se esta derrumbando!
-¡Bueno, entonces es un buen momento para gritar "piernas para que las quiero"¡Corre, Magdalena!
Y como si antes no hubieran corrido ya ni un metro, sus cansadas piernas corrieron con más fuerza, si eso era posible, intentando también esquivar las piedras que les caían encima. Aun así parecía que no corrían nada porque la salida, seguía muy lejana.
Ya cuando estaban, a unos metros de ella, enorme piedras empezaron a caer sobre el espacio con forma de arco, que despedía una mísera luz gris. Ah¡Pero que Rosette Christopher se dejara de llamar así, si se daba por vencida con tan solo eso! Tomando impulso tomo la mano de Magdalena, y se aventó a si misma junto a la otra por el pequeño espacio que quedo libre de piedras. Después todo se volvió negro.
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-Uhm ¿Dónde estoy?
Pregunto Rosette cuando sus ojos e abrieron y solo distinguía formas nublosas y borrosas. Hasta que pudo distinguir a Magdalena arrodillada frente a ella.
-Te golpeaste contra una piedra al tirarte, y te desmayaste ¿estas bien?
-Creo… ¿logramos salir?
-Si a duras penas… pero el precio fue bastante grande… Rosette, lo hiciste de nuevo… –y señalo con su dedo pulgar una montaña detrás de ellas con un arcón igual al que habían visto cuando entraron al laberinto, pero ahora la cara del demonio estaba partida a la mitad, y lo único que se podía ver debajo de el eran más y más piedras.
-¡Eso… Eso… No fue mi culpa! –solo atino a gritar la novicia, mientras se llevaba las manos a la cabeza.
-Rosette. Tenemos suerte de haber escapado. ¿Qué demonios fue lo que paso ahí adentro? Se que hablaste primero porque por algo las paredes se empezaron a mover.
-¡Espera¡No fue mi culpa¡Fue culpa de una estupida araña! Se me lanzo directo a la cara –dijo Rosette intentando defenderse- ¡Hasta parece que lo hizo a propósito igual que el pajarraco que estaba en el río!
-¿pajarraco? –inquirió confundida la otra santa- ¿De que hablas?
-Allá en el río, un pájaro me hizo ver hacia el agua, no lo hice a propósito ¡Fue su culpa!
Magdalena frunció sus delicadas facciones y miro a Rosette, con enojo.
-Dime la verdad.
-Te la estoy diciendo ¡eso fue lo que paso!
-¡No me mientas, Rosette! –Grito bastante molesta Magdalena- Deja de mentir como una chiquilla, ya eres lo bastante grande como para entender.
La cara de Rosette se empezó a poner roja de la ira, y no se contuvo al gritarle de vuelta a Magdalena.
-¡TE ESTOY DICIENDO LA VERDAD!
-¡NO, NO ES ASI! –y bajo un poco el nivel de su voz- Porque en el infierno no hay animales. Solo almas humanas y demonios.
-Pues te equivocas eso fue lo que vi –le refuto Rosette con una mirada desafiante.
Por unos segundos ambas chicas mantuvieron sus ceños fruncidos y sus ojos inmovibles la una de la otra, azul-zafiro contra azul-turquesa. Hasta que por fin Magdalena suspiro resignada, y bajo sus ojos. Si Rosette decía que había visto eso, cualquier cosa que ella dijese no podría contrariarla. A final de cuentas Magdalena era quien conocía mejor a Rosette en todo el mundo, aunque la otra no lo supiera.
-No tiene sentido esto.
-No. Porque yo digo la verdad –dijo la otra frunciendo tanto el ceño que sus cejas se juntaron.
Magdalena sonrió distraídamente y toco con su dedo índice su frente.
-No deberías de fruncir tanto la frente. Te podrías quedar así de por vida. Y no va importar que chica tan linda seas, no creo que a ningún hombre le agrade tener una novia que le mire feo.
Los ojos de Rosette se abrieron como platos y parpadeo de una forma cómica ante el comentario de Magdalena. Es que acaso… es que acaso… ¡le estaba diciendo que no tenía oportunidad con Chrno! El rostro de Rosette se enrojeció mucho de ira, pero después golpeada por la brisa se empezó a calmar. Solo porque Magdalena hablara de chicos no es que se estuviera refiriendo a Chrno. Perfecto ya se estaba poniendo paranoica.
-Soy una monja ¡Por dios como iba a pensar en eso! –dijo apretando los puños e intentando contener su rabia.
-¡Ves! Eso te quita aun más posibilidades. En verdad necesitas un cambio de hábitos, niña jaja
Rosette se quedo anonadada viéndola de nuevo. ¿Cómo podía sacar un tema como ese de la nada? Muy pocas personas la fastidiaban aun mas después de verla previamente enojada, y vivían (o al menos quedaban enteros) para contarla, entre esas pocas personas solo se contaba a Chrno… y eso porque el era un demonio y no se moría tan fácilmente. "Magdalena, no me gusta golpear mujeres, pero ¡ya estas empezando a llegar a mi limite!" pensó Rosette aun intentando contenerse.
-No te encuentro la gracia –dijo de forma seca.
-¿Cómo que no? Si ya has escuchado la oración "Ave Maria… llena eres de gracia" ja ja ja – Intento seguir Magdalena para aligerar el momento tan tenso que se había dado entre las dos, cuando había acusado a Rosette de mentir.
La novicia sonrió un poco, y después hecho a reír abiertamente. Esta bien, tenia que admitir que la otra chica era graciosa. Y le daba mas risa pensar que diría la hermana kate si supiera que su "santificada" Maria Magdalena dijera esas cosas.
Ambas chicas rieron intentando sacar el tenso momento que hace unos segundos se había dado.
-Bien, creo que ya es hora de que nos pongamos en marcha –determinó Magdalena.
-¿Hay algo en especial que deba hacer esta vez? –preguntó Rosette, de un mejor humor.
-Si. No te despegues de mí. –dijo Magdalena sonriendo.
Magdalena pensó en ese momento que seria mejor no tentar tanto a la suerte, por poco y no lograba salvar la situación de hace unos momentos, y en un lugar como este no era una buena opción el estar peleadas. La tensión entre ellas había comenzado.
Y las cosas parecían complicarse más y más, porque no podía sentir sus poderes de precognición.
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El camino frente a ellas era imposible de ver todo envuelto en espesa bruma, las chicas sabían que se encontraban en un pantano, por el burbujeante sonido de agua a lo lejos, y por la peste característica de aquellos lugares.
Ya llevaban un tiempo caminando así, y Rosette ya le empezaban a doler los pies. Bueno, a decir verdad le dolía todo el cuerpo, en especial la cabeza, que la sentía arder y el cuello acalambrado. Se quito un guante y se llevo la mano a la cabeza, y se sorprendió al darse cuenta que estaba ardiendo en fiebre.
-Magdalena, no me siento muy bien. Por favor detengámonos.
-Rosette, ya te dije que no importa cuanto te canses¡realmente no lo estas! No te vas a morir por caminar un poco más.
La novicia rubia se volvió a colocar su guante y volteo los ojos en desesperación.
-Eres una negrera.
Magdalena se sonrojo un poco ante el comentario y carraspeó.
-Esta bien, si quieres tomar un descanso, lo tomaremos. ¿Qué te parecen aquellas rocas? -dijo señalando un punto gris y borroso mas adelante. La novicia a su lado simplemente asintió incapaz de decir nada más por el fuerte acceso de jaqueca que tenia.
Ambas chicas no tardaron en llegar a una formación de rocas desiguales pero que servían muy bien como asiento. Rosette no dudo en dejarse caer abatida, mientras que Magdalena solo se sentó cruzando una pierna. Sentadas hacían un contraste extremo la una de la otra: Magdalena, fresca como rosa en primavera; al contrario de rosette, que parecía tener cara de sapo mareado.
-¿Te sientes bien?
-¿Me veo bien?
Magdalena ladeo un poco la cabeza, examinándola.
-No. Parece que utilizaron tu cabeza para trapear los baños del convento.
-"Ja-ja" Muy graciosa, pero no me siento de humor –dijo Rosette echando para atrás su cabeza.
Magdalena volvió a carraspear, y sintió también que ese no era el mejor momento para hablar, así que dejo a la otra descansar un rato.
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Paso al menos una hora, por lo que Rosette sintió. Y agradeció al cielo que el tiempo transcurriera mas lento en el infierno, por que o si no, su pequeño descanso le hubiera costado mucho con su reloj. Ya podía sentir su cabeza palpitar menos, pero aun así tenia la sensación de que hubiesen puesto a hervir su sangre, y no podía quitarse esa ansiedad del cuerpo.
-Rosette… -la llamo Magdalena.
Ella volteo lentamente, todavía adolorida.
-¿Si, que sucede? –pregunto lacónica, Rosette.
-¿Has pensado en lo que te dije? –inquirio Magdalena después de un segundo de pensarlo,
-Me has dicho muchas cosas, Magdalena. –dijo Rosette, empezando a presentir de que se trataba el asunto.
-Acerca de lo que le dirás a Chrno ¿Has pensado en ello?
Rosette, frunció el ceño y ahora si pudo sentir que la sangre se le hervía. ¿¿Y eso que demonios le interesaba a Magdalena?? Se llegó preguntar. ¿Es que no tenia mejores cosas en que pensar¿Cómo es que le seguía preguntando eso, después de todas las cosas que le dijo…?
-Magdalena –empezó, intentando contenerse de decir una barbaridad- no quiero sonar grosera… pero ¿Qué te importa lo que sienta?
-Rosette, de verdad no quiero meterme en tu vida…
"¿En serio? Pues no lo parece…" pensó la novicia con el ceño fruncido.
-…pero no quiero que cometas otra vez el error de alejarte de Chrno sin decirle lo que sientes.
Rosette, se volteo de improvisto y la miro muy enojada y con la boca abierta.
-¿"Lo que siento"? Tú que sabes de lo que siento. Yo no siento nada. Y sabes una cosa, yo no le voy a decir nada a Chrno. Simplemente lo encontramos y lo sacamos de aquí lo mas pronto posible, y punto. ¡Que él haga lo que quiera con su vida! …o con su muerte, da igual. –"inclusive si quiere irse contigo" pensó molesta.
-Rosette… no lo tomes así. Debes de pensar en lo que sientes, no puedes escapar de hacer eso por siempre. Además… no estoy segura de que podremos sacar a Chrno de aquí… –cmento con aflicción la santa.
-¿Qué me estas queriendo decir? El propósito de hacer este viaje ¡es para salvar a Chrno! –dijo Rosette, sintiendo calentar su rabia.
-No. El propósito de este viaje es para que le digas tus sentimientos a Chrno. Ese fue el trato que hiciste con los jueces. Yo solamente te dije que podíamos salvarlo de una terrible carga que lo agobia, y que poco a poco lo esta matando. Malinterpretaste lo que dije y…
Iba a seguir Magdalena, pero la cortó Rosette cuando se levantó de golpe y furica le grito.
-¡Si¡Te malinterprete¡Todo este maldito tiempo te he estado malinterpretando! –vio que Magdalena quiso intentar decir algo, pero no la iba a dejar hablar. Esta vez no- ¡Nunca te entiendo! Por ejemplo. Dices que amas a chrno ¡pero no lo quieres salvar!
-Rosette, yo no…
-¡¡Y eso no es lo único!! También todo este maldito viaje¿¿Cómo… como vienes a hacer un viaje, con una mujer que estuvo viviendo cuatro años con la persona que amaste¿¿¿Y aparte le preguntas que es lo que siente por él¡¿ES QUE, EN QUE CABEZA CABE ESO MAGDALENA?!
-Rosette, no te exaltes por favor… -quiso calmarla Magdalena sin saber que hacer.
-¿¿Qué no me exalte…¿QUE NO ME EXALTE¿Cómo quieres que no este exaltada después de todo lo que me dijiste, eh?
La santa cerró los ojos con frustración; ya sabia que esa charla iba a tener severas repercusiones.
-¿Por qué, magdalena? Solo dime ¿¿Por qué demonios, desde que llegue aquí no has hecho otra cosa mas que hostigarme para que acepte… acepte… que…?? –balbuceo un poco Rosette, sabia lo que queria decir, pero se le trababan las palabras con tan solo ver a la otra chica- ¡AAGGH NO IMPORTA! Solo dime por…
La novicia militante de la orden de Magdalena, se quedó a la mitad de su frase cuando llego a una terrible resolución en su mente (probablemente equivocada), que hizo que por unos segundos la piel sonrojada de sus mejillas por la alta fiebre, se volviese pálida tal nieve.
-Eres una maldita, Magdalena… ¡Ya entiendo por que demonios es que me molestas tanto…! –aseguro Rosette.
-¡Rosette! No te permito que me hables así. Y te puedo asegurar que cualquier cosa que pien…
-¡NO! Y ya deja de hablar como si fueses mi maldita maestra o mi madre. Tu eres… eres… -No podía encontrar la palabra, o la frase adecuada para describirle a Magdalena todo el odio que sentía en ese momento, hasta que a su mente floto una memoria de una pelea que tuvo una vez con Satella- ¡Eres…¡ERES UNA HIPOCRITA! Dijo apuntandla con un dedo- Todo este tiempo haciéndote pasar por mi amiga, y mi guía. Y a la primera oportunidad que te llega ¡me restriegas en mi cara la relación que tienes con Chrno¡Pues claro que me ibas a andar preguntando que es lo que siento por él¡Si tu ya sabes que no tengo ninguna oportunidad!
-Rosette… -empezo la santa con la boca abierta, de que Rosette pensara eso.
-¡Pero claro, todo este teatrito de salvarlo, y acompañarme, es solo para hacerte sentir mejor a ti misma¡Para que no te sientas mal cuando vuelvas con él¡POR QUE TE COMPADECISTE DE LA OTRA POBRE-TONTA-QUE-HIZO-UN-CONTRATO-CON-TU-DEMONIO! –grito apretando los puños.
-¡Basta! Eso no es… -quiso detenerla Magdalena, pero la furia de Rosette cada vez llegaba a mas niveles.
-¡ESA ES TODA LA VERDAD¿¿Quieres saber por que no acepto lo que siento por Chrno¿¿QUIERES SABER POR QUE NUNCA LE DIJE QUE ESTABA ENAMORADA DE ÉL?? –grito aun mas fuerte la novicia, apretando el reloj dorado en su cuello.
-Rosette… -Magdalena quería hablar desesperadamente, quería arreglar las cosas pronto, pero la otra no le daba tregua.
-POR QUE SIN IMPORTAR CUANTO LO… amaba… tu siempre estabas en su mente… no te conocía –la voz de Rosette se empezó a quebrar anticipando llanto- …no te conocía, pero aun así siempre supe que tu estabas ahí… dentro de él… y yo nunca iba a poder estar ahí tambien…
Las manos de Rosette, temblaban sobre el reloj dorado de su cuello.
-¡PUES FELICIDADES¡LO TIENES PARA TI SOLA, Y HAS DEMOSTRADO QUE SOY UNA TONTA! –grito con toda la fuerza de sus pulmones ya sin contener el llanto, y con un violento movimiento se arranco el reloj de su cuello- ¡¿ESTO ES TUYO TAMBIEN, NO ES ASI¡¡No quiero tu lastima, ni la compasión de Chrno¡TOMALO!
Fue la ultima palabra que Magdalena oyó de Rosette, antes de que la novicia le aventara agresivamente el reloj a su pecho, causando que se doblara un poco ante la impresión, y dándole tiempo a la otra chica de salir corriendo hecha un mar de lagrimas.
-¡Rosette¡ROSETTE!
Le gritó Magdalena; y le intento dar alcance, pero ya era muy tarde. La bruma era tan espesa que casi no permitía ver, y además Rosette era rápida ya que ni siquiera podía escuchar sus pasos o sus sollozos.
La santa suspiro y se paso una mano por su cabello, después se regreso un poco atrás en su camino, y recogió el reloj que había quedado tirado en el piso.
-Señor… ¿Por qué a veces seré tan tonta…?
Pregunto en un murmullo a la nada en donde se encontraba.
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Muy lejos de donde se había suscitado aquella pelea, una mujer de cabellos verdosos se sonreía con perversidad, ya que con sus poderosos sentidos sobre-humanos había logrado escuchar toda la trifulca de las santas. No muy difícil después de lo fuerte que había gritado, Rosette.
Ahí sobre las ruinas del que había sido una de las trampas mas mortales del infierno, el laberinto de la vanidad. Ella jugaba con una araña cubierta de un grueso cabello negro y que era del tamaño de su puño.
-Mi veneno de la ira, nunca falla –dijo sin dejar de hacerle cariñitos al arácnido que levantaba sus patas delanteras mostrando sus enormes dientes blancos que babeaban veneno.
-Esa relación ya estaba fracturada desde antes –dijo una voz detrás de ella.
Como saliendo de las sombras, un hombre encapuchado de negro se colocó al lado de la sensual mujer.
-Je je Y dígame ¿esta usted satisfecho o decepcionado con ello… Maestro Ángel Rael? –y sonrió aun mas la pérfida pecadora.
El hombre se bajo su capucha oscura, mostrando así un rostro hermoso tanto que hasta parecía femenino, con una tez blanca, cabello café caoba y ojos azul ultramar resplandeciente.
-Oh, señorita Rizzel… a mi no me satisface o me decepciona este asunto… yo tan solo soy un humilde observador –dijo con una sonrisa amable, aunque la pecadora podía percibir la hipocresía detrás de ella.
-Claro, un observador… como todos -le respondió Rizzel, riéndose al final.
-Ese es su punto de vista –comento sin inmutar su sonrisa y viendo hacia el horizonte, aquel que se hacia llamar tan solo un observador.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
Por lo general rosette, es una chica impulsiva, pero el veneno de esa araña la hizo ver y sentir muchas cosas que no estaban ahí, creo que normalmente si Rosette se hubiera enterado de todo lo de Magdalena y Chrno habría arremetido contra él con una ley del hielo o miradas de odio, en vez de hacerle todo un show a la otra chica; pero bueno, ese es mi punto de vista¿Creen que le estoy poniendo mucho drama?
Como sea, aquí se acaba otro capitulo del fic; de verdad deseo ya poder acabar pronto con este arco, porque me doy cuenta de que aparte de que esta un poco largo, no transmite realmente hacia donde va la historia, que mas que nada quería que fuera romántica, pero según yo todo este drama es necesario para futuros capítulos.
Igual espero haber divertido o interesado aunque sea un poco con este capitulo, ya saben no dejo cabos sueltos, cualquier misterio será revelado hasta después. Pero igual dudas, comentarios, sugerencias o criticas son bien recibidas.
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CONTINUA
Capitulo 08
"Envy"
Rosette ahora esta sola, perdida y sin el reloj. Muy inteligente de su parte el tirarlo, eh. Pero el estar confundida, la puede llevar a pedir algunas cosas que nunca debieron ser deseadas. Y una ayuda inesperada de un demonio podría traerle mas problemas que soluciones.
Gracias a todos los que leen el fic, y si les gusta dejen review para saber que sigo por buen camino, aunque igual aprecio a todos los lectores.
¡Nos veremos en otros 10 o 15 días¡Bye!
