¡Hola! Estoy de vuelta con otro loco capitulo de mi fic, jeje. Me gustaría comentar tantas cosas pero ahorita ando medio corta de tiempo, con un trabajo nuevo que tengo y todo eso, así que nada mas vengo a dejárles el capi y sobre todo a agradecer a todos los que me han dejado review, porque su apoyo siempre me sube los ánimos para seguir escribiendo ¡Millones de gracias! Y en especial a una cierta persona que siempre, siempre, me apoya y que sabe bien quien es… n.n
-INFERNI E PARADISO-
Capitulo 08
"Envy"
Rosette, corría con fuerza… escapando.
Escapando de Magdalena.
Escapando de Chrno.
Escapando de esa realidad donde ellos estaban juntos.
Pero de lo que no podía escapar era de sus propios sentimientos. Esos malditos, la seguían a cada paso que daba. Y no paraban de molestarla y de estrujar su corazón haciéndolo añicos.
Odiaba ser tan estupida; y odiaba a Chrno, por ocultarle demasiado por tanto tiempo.
¿Por qué no le dijo las cosas en su cara desde el principio¿Por qué no le dijo que amaba a Magdalena¿Por qué había tenido que ser tan… amable y cariñoso con ella… si amaba a otra…?
¿…Por qué ella misma tenia que estar tan molesta, cuando en realidad Chrno nunca le ofreció mas que su amistad?
Desde siempre lo de ellos dos fue una amistad fuerte e inquebrantable, pero, nunca llego a ser nada mas. Probablemente porque Rosette con su infantil personalidad nunca se lo permitió a Chrno. Pero aun siendo amigos ella siempre sintió que Chrno le pertenecía… hasta ahora, que conoció a Magdalena. Y se dio cuenta que comparado con lo que ella tenia con él, lo que habían vivido juntos, solo fue un juego de niños.
Rosette, nunca fue para Chrno, mas que una amiga, más que una niña. Una niña por la que sintió compasión después de que creyó que por su culpa secuestraron a su hermano. Una niña a la que se sintió obligado a hacer un contrato para devolverle lo que perdió. Eso es lo que ahora sentía que ella era para Chrno… una obligación.
Y eso la estaba carcomiendo por dentro y causando un gran dolor. Le dolía tanto el saber que él ya no era su demonio. Y que le pertenecía a Magdalena. Probablemente desde siempre.
Le dolía, le dolía tanto. Y no podía evitarlo. Rosette nunca dijo que lo amaba y él tampoco nunca dijo nada. No había nada que lamentar. Pero aun así la chica no podía dejar de sentir como si le hubiesen arrebatado algo que era suyo.
Rosette seguía corriendo histérica sin importarle que se tropezara, sin importarle que su cabeza le doliera tanto que se partiera en dos. Inclusive su pie quedo atrapado entre unas rocas, y a duras penas lo pudo sacar, perdiendo su bota en el camino. Y aun descalza sin importarle el dolor de su pie, al tener que pisar filosos guijarros, siguió andando sin detener. Todo porque su mente seguía ocupada en lamentarse por sus recién descubiertos sentimientos por Chrno.
No dejaba de pensar que ahora tanto ella, como Magdalena y Chrno, estaban en iguales condiciones. Y el demonio no dudaría en elegir a la mujer que le dio su vida solo por amor.
¿Es que en serio, no tendrían ningún peso esos cuatro años en que vivieron en el convento¿Dónde quedaban las experiencias que habían vivido: lo momentos tristes, los felices, los preocupantes¿Es que no significarían nada para él? Probablemente no. Lo que Magdalena y él tuvieron, fue amor. Lo que ella tuvo con él fue un contrato.
Y le llego la fría resolución a su mente… ella estaba de mas.
Sollozando se dejó caer al suelo abatida y sin poder dar un paso más. Chrno nunca fue de ella, pero ahora lo había perdido. Y ahora estaba metida en medio de este basurero inmundo del infierno, sola y sin saber como salir. Se sentía como una tonta argumentando todo ese tiempo que quería verlo, cuando la única que tenia el derecho era Magdalena…
Y como la odiaba ahora. Todo ese tiempo se había hecho pasar por su amiga, por su compañera y confidente. Cuando en realidad, siempre se estuvo riendo en su cara.
La rubia dejo caer su puño sobre la tierra, y siguió culpando a Magdalena sin saber realmente lo que la otra sentía.
Entonces por un momento detuvo su llanto, rememorando un acontecimiento que se seguía repitiéndose una y otra vez en su vida. El que siempre la confundiera con "Maria Magdalena". En algún momento ella supo que sus estigmas eran la evidencia que la hacían su reencarnación. Pero nunca presto mucha atención a eso, ya que realmente no había sentido en nada distinta; no se sentía con un conocimiento supremo ni tampoco tenia visiones del futuro ni nada por el estilo, ella simplemente seguía siendo ella misma.
Pero las personas que conocieron a Magdalena alrededor de su vida, no dejaban de intentar confundirla con ella. ¿Por qué no también Chrno, que fue una de las personas mas cercanas a ella?
Un terrible escalofrió recorrió su cuerpo. Y recordó ahora con dolor, una noche estrellada y llena de fuegos artificiales que compartió con él en medio de un carnaval, y así también las tiernas palabras que le declaro.
¿Habían sido realmente para ella¿O inconcientemente desde siempre Chrno había visto a Magdalena en su persona? Tal vez toda la protección y el cariño que le profesaba iba dirigido para la otra chica, y él en un intento vago lo intentaba comunicar a través de ella.
Rosette volvió a llorar con más fuerza al pensar en eso. Que probablemente todo ese cariño, preocupación y protección que Chrno le demostró fueron mentira. Y que si alguna vez había existido un indicio vago de amor ese era dirigido para Magdalena. Chrno si alguna vez la había amado no fue dirigido para quien era ahora, sino para quien fue.
Y en ese momento tan desesperado y confuso, deseo nunca haber conocido a Magdalena, y dejar que siguiera siendo un nombre vació, y no una mujer de la que se podía sentir amenazada. Así que hizo lo único que podía hacer… culparla y odiarla.
Culpándola de que ahora estaba perdida, y sin su reloj (que tontamente le había tirado en la cara) Y odiándola por todo. Por haberla acompañado. Por haberle dicho su pasado con Chrno. Por haberlo amado. Sobre todo por eso la odiaba
"¡Ojala nunca la hubiera conocido!" volvió a pensar con furia. Pero no. Eso era un deseo con poco espíritu, después de la forma tan ruin (en que al parecer de Rosette) Magdalena había jugado con sus sentimientos. Lo que realmente deseaba es que nunca hubiera conocido a Chrno, que…
-Desearía que Magdalena nunca hubiera existido… -dijo Rosette con voz agitada por las lagrimas y la furia. Mientras que desde la frente empezaba a emanar sangre, que recorrió sus mejillas confundiéndose con sus lágrimas.
El primero de los estigmas se había aparecido.
Pobre Rosette, en realidad pobre, si supiera que todo lo que pensaba estaba totalmente alejado de la realidad, y que ese deseo tendría terribles consecuencias.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
Algo lejos de ahí en medio de ese enorme y pútrido pantano, otras dos figuras caminaban juntas; una mujer sensual al lado de un hombre con una larga capa.
Repentinamente la densa niebla se removió, como estremeciéndose y soplo un aire gélido y sobrenatural. La mujer se sonrió ante esto.
-Así que por fin ha hecho su deseo.
El hombre no dijo nada simplemente siguió sonriendo amablemente.
-¡No puedo esperar para la diversión! pero, mi señor me dijo que ahora solo debía de sentarme y observar. Espero que den buen espectáculo esas dos – dijo Rizzel, la pecadora, mientras que seguia sonriendo con sus blanquísimos colmillos.
-Si ese es tu deseo, entonces de seguro se cumplirá. De todas formas ¿que no es este el infierno en donde los mas oscuros deseos se hacen realidad? –dijo el otro con voz alegre.
Y después volteo a ver un punto en donde no se podía ver nada más que bruma, pero él sabia que ahí en especial se estaba concentrando una gran cantidad de energía maligna.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
Magdalena caminaba gritando el nombre de Rosette, pero solo obtenía silencio de respuesta. La otra debía de estar bastante lejos.
Suspirando afligida y preocupada se detuvo. Lo peor de todo era que sus poderes de clarividencia no habían regresado aun; por alguna razón desde que entraron al infierno, casi no habían servido. El rió… el laberinto… y ahora esta pelea, todos debió haberlos visto de antemano¿o es que acaso todo era un plan del señor?
Por alguna razón, Magdalena sentía que el Señor tenía muy poco que ver con todo esto. Y recordando las revelaciones de Rosette, acerca de las apariciones con forma animal que vio, lograba empezar a darse una idea de quien podía estar detrás de todo esto.
Ahora se sentía arrepentida de haber tachado a Rosette de mentirosa, y quería buscarla para pedirle una disculpa. Tampoco se sentía resentida por las cosas que la otra le dijo, porque si pensaba todo con claridad, era la forma en que cualquier chica enamorada actuaría. Rosette aunque algunas veces mostraba ser madura, la mayoría del tiempo actuaba como lo que era, una niña, y si a eso se suma que estaba confundida por lo que sentia por Chrno, pues era lógico que empezara a estar celosa
La misma Magdalena no estaba segura de que si ella estuviera en una situación parecida no actuaría de forma diferente, a final de cuentas ella también amaba mucho a Chrno, pero lo que la diferenciaba de Rosette es que ella comprendía y sabía ciertas cosas que la otra no. Cosas que le debió haber dicho desde el principio, y así habria logrado evitar todo este drama.
-Te veo muy triste Magdalena –dijo una voz detrás de ella.
Magdalena sobresaltada giro en su lugar para encontrarse con un par de ojos azules, pertenecientes a un ángel que conocía bien.
-¡Rael¿Qué haces aquí? –preguntó sorprendida.
-Solo observando… Pero… cada quien a su asunto. ¿Dónde esta tu otra yo? –preguntó misterioso y burlón.
-Ella… se ha ido –dijo Magdalena triste, y sin sentir necesidad de mentirle al otro- Necesito encontrarla. Rael, te pido que no te entrometas en estos asuntos. Por favor olvídame de una buena vez y vuelve a donde perteneces.
Magdalena se dio la vuelta para irse, cuando el ángel la tomo del brazo y la obligo a quedar atrapada entre sus brazos.
-No puedo olvidarme de ti, en todo este tiempo nunca he podido –dijo el ángel con deseo mientras suspiraba contra su rubio cabello.
-Esto es inútil Rael, sabes que yo no soy más que una sombra –le comento, fría, Magdalena, mientras intentaba liberarse de su abrazo opresor.
-Tienes razón si quisiera hablar con la verdadera Magdalena tendría que buscar a la otra chiquilla… es solo que es tan difícil comunicarse con ella, no se parecen en nada ustedes dos… y ella nunca deja de pensar en ese demonio.
-Yo tampoco dejo de pensar en Chrno –declaro cortante Magdalena y por fin se logro zafar de su abrazo.
-Lo siento, Rael. Pero así es como son las cosas –le advirtió por ultimo la santa antes de empezar a caminar del lado contrario.
-Ella ya pidió su deseo… -le comunico Rael frío.
Magdalena con terror en los ojos volteo para verlo, pero no diviso nada más que bruma. Él ya se había ido.
Tenia que encontrar rápido a Rosette. ¡Ella estaba en grave peligro! No era como si este lugar cumpliera los deseos de la gente, o alga si. Pero en este mundo tan espiritual, el destino se movía de una forma menos sutil que en el terrenal. Y de una forma u otra, como atraídas por gravedad, las situaciones se movían adecuadamente para que lograra ocurrir lo que se deseaba. Lamentablemente en el infierno el precio que se pagaba por un deseo cumplido era muy alto. Cualquiera que haya sido el deseo de Rosette, iba a terminar mal… muy mal.
La santa corrió mas rápido gritando entre la bruma el nombre de su amiga, pero seguía sin obtener ninguna respuesta. Hasta que entre unas rocas vio una borrosa forma de color marrón. Magdalena se acerco lo suficiente para recogerla.
Y la identifico al instante, era la bota de Rosette. "Debe estar cerca" pensó esperanzada.
En eso, escucho un rugido no muy lejos de donde estaba parada. Y dirigió su vista asustada lentamente hacia el lugar de donde provenía el ruido. Lo último que vio antes de soltar un grito agudo fueron unos ojos grandes y rojos que la veían con odio.
El espacio libre en aquel pantano era muy grande, y nadie la escucho gritar.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
Rosette por fin abatida por el cansancio se había dejado caer sobre sus rodillas, en medio de ese camino que no llevaba a ninguna parte y que estaba sumido en una densa capa de niebla grisácea. Su pie derecho ya no podia sostenerla por el dolor de multiples heridas en el, y su cabeza estaba vendada de forma tosca con un pedazo de tela de la falda de su habito, que aunque no mancillaba el dolor, si mantenia limpio su rostro de la sangre de su estigma.
Ya se sentía un poco mas calmada después de descansar un rato sentada. Pensando las cosas con mas claridad se dio cuenta que algo estaba mal, muy mal, dentro de ella. ¿Qué habían sido todo ese montón de cosas que había pensado y dicho de Magdalena¿O de Chrno? Aun cuando sentía una espina llena de celos clavada en su corazón, Rosette no era del tipo de persona que deseaba que la gente se muriera… o que dejara de existir. Ella podía gritar, golpear, enojarse y hacer un sin fin de tonterías, pero desear ese tipo de cosas, jamás. Y ahora no podía recordar exactamente como es que había dejado que la cosas llegaran a tal punto… pero si podía recordar como cuando uno tiene un sabor amargo en la boca, que había sentido una gran cantidad de ira… mas de la que nunca hubiese sentido en su vida.
El asunto es que ahora estaba totalmente perdida, sola, sin el reloj para saber cuanto tiempo le quedaba y con uno de los estigmas en su cuerpo.
"Perfecto las cosas van de mal en peor" suspiro apesumbrada. Con o sin Magdalena debía encontrar pronto una forma de salir. Pero no tenia idea ni de donde estaba parada.
-¿Quién eres tu? -Siseo una chillona voz a su lado.
Los sentidos de Rosette al instante se alertaron, y se volteo con rapidez sacando una de sus armas por instinto, aunque no tuviese municiones.
Al final de su arma, se encontraban abiertos los ojos rojizos de un demonio pequeño, de piel verde y orejas puntiagudas, apenas si tenía una forma humana, pero no tenia cabello ni ropas. Parecía más un pequeño duende que un demonio. Y tenia entre sus pequeñas manos una bota que Rosette reconoció.
-¡Hey! Eso es mió –exclamo apuntando al objeto que el demonio cargaba- ¿Quién eres tu?
-Delere encontró esto. Con esfuerzo Delere se la robo a un demonio malo, cuando no la quiso, y siguió el olor de esto. Pero Delere pregunto primero. Tú debes de responder antes.
-¿Delere¿Qué es delere? –pregunto Rosette, sin comprender que el pequeño demonio hablaba en tercera persona- ¡Hey¿Qué quisiste decir con que seguiste el olor de eso¡Insinúas que apesta mi bota porque apestan mis pies!
-¡Yo soy Delere! Y Delere no insinúa, él sigue olor y olor lo trae hasta aquí. Ahora, Delere, quiere saber ¿Quién eres tú? –volvió a preguntar, mientras curioseaba tocando la pistola de Rosette, como si fuese la primera que había visto en su vida.
Rosette, soltó un suspiro aliviada. Tan solo era un demonio de nivel bajo, y por la cara de perdido que tenia, también inofensivo. Se preocupaba de encontrarse con alguno de los terribles guardianes del infierno; ahora que estaba sola y casi por completo desarmada, solo con una granada celestial, pero que no le serviría de mucho, porque tardaba en accionarse.
El demonio vio a Rosette con expectación esperando que le respondiera su pregunta. Ella simplemente volteo los ojos.
-Mi nombre es Rosette -dijo al fin mas calmada y bajando su pistola- y esa bota es mía. Así que, Rosette la quiere de vuelta¡trae para acá eso! –le determino y se la arrebato de sus manos.
Al demonio no pareció molestarle, y al contrario se le quedo viendo intensamente por unos segundos.
-¡Rosette es bonita! A Delere le gusta la gente bonita –dijo el demonio alegre al fin.
"Al menos este demonio tiene muy buen sentido común, jeje" pensó Rosette, asintiendo con la cabeza y empezándole a agradar el pequeño ser verde.
-¿Rosette se escapo de un infierno? -pregunto Delere de repente.
-No, yo… bueno… es una larga historia… -por un momento Rosette se quedo en blanco sin saber que decir, pero no era muy inteligente soltarle así sin mas información a un demonio por mas inofensivo que pareciera.
-¿Larga historia? Mmh, no importa. Rosette es bonita. Delere no le gusta que gente bonita este en los círculos ¡Delere ayuda a Rosette a escapar!
La chica se quedo sorprendida ¿Este demonio cayo del cielo, o que? Era justo lo que necesitaba ahora. Aunque si lo pensaba bien…
-Esta bien si Rosette no quiere contar a Delere historia. Muchos humanos tienen vergüenza de decir porque están aquí. Pero Delere no diría nada de todas formas. Delere no habla con nadie, ni con otros demonios, Delere tiene miedo de que se lo coman.
El semblante de Rosette se entristeció un poco al oír eso. En verdad que este demonio se veía bastante pequeño e indefenso, a comparación a toda la cantidad de demonios que había en el infierno, el no debía de servir ni siquiera como pepinillo en un sándwich. Y si le estaba ofreciendo su ayuda… ¿Qué mal haría el confiar en él? De todas formas le parecía sincero.
-Bueno… realmente estoy buscando ir a un círculo del infierno… al noveno…. –dijo Rosette cautelosa.
El demonio con forma de duendecillo se estremeció en su lugar.
-El noveno circulo, esta reservado para los traidores y para la peor escoria tanto humana como demoníaca. La soledad y la crucifixión son su tortura. Y se quedan ahí por toda la eternidad o hasta que su culpa los devore y no quede nada de ellos, volviendo a la nada de la cual nunca debieron salir –siseo atropellando las palabras, el demonio.
-¡Que horror! –exclamo Rosette, empezando a alterarse al pensar que eso le sucedería a Chrno.
-¿Por qué Rosette quiere ir a ese terrible lugar?
-Es que… estoy buscando a un amigo… -volvió a decir la chica con cautela.
-¿Amigo¿Quién? –pregunto curioso el demonio
-No se si lo conozcas, su nombre es… Chrno –escupió al fin Rosette, rascándose la mejilla.
El demonio entonces tembló aun mas fuerte de lo que había hecho antes y se le quedo viendo asustado a la chica, con ojos desorbitados.
-¡Chrno, el pecador¡El cuerno roto¡El asesino de cien millones!
Rosette volteo los ojos de nuevo y pensó "parece que si lo conoce", mientras se volvía a poner su bota.
-Si, ese mismo –le respondió suave, e intentando sonreír lo mas que podía para calmar al manojo de nervios en que se había convertido el otro demonio.
-¿Pero porque la bonita Rosette conoce a ese demonio tan malo?
-No es malo –"aunque a ratos sea un idiota" pensó la chica al recordar como se le habían volteado todos sus sentimientos por culpa de él y de Magdalena- Pero como sea… ya te dije que es una historia muy larga y…
-Esta bien, Delere tiene mucho tiempo –dijo el otro demonio más calmado ante la sonrisa de Rosette.
Por un momento Rosette, estuvo a punto de decirle que era ella la que no tenia mucho tiempo; pero pensándolo mejor… hace unos segundos le había ofrecido ayuda el chiquitín, pues ¿Qué importaría si le contaba un poco de lo que le paso? Entre mas pronto se pusieran a andar, mejor. Además de que existía una alta posibilidad de que si iba por el camino correcto se encontraría con Magdalena de nuevo. Sin importar las discusiones que tuvieran, Rosette no era tan desconsiderada como para dejarla sola en el infierno… además la santa tenia su reloj…
-Muy bien, te contare que me paso si nos empezamos a poner en marcha. Llévame por el camino en que más pronto pueda llegar al siguiente círculo, por favor.
-Esta bien –acepto el demonio mientras se levantaba y empezaba a ponerse a caminar, pero volteo al ver que la muchacha no le seguía- vamos, ven con Delere, cuenta.
Rosette suspiro, y se levanto de su asiento, para seguir al pequeño ser verde que iba delante de ella, mientras que empezaba a relatarle a grandes rasgos porque estaba ahí.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
Después de unos cuantos metros o kilómetros de caminata; Rosette, sin saber porque, tal vez por el aroma pestilente del agua descompuesta en las ciénegas que la mareaba, o el pequeño dolor que sentía de trasfondo en su cabeza, paso de contar de forma general su vida a hacer del pequeño demonio su terapista personal en cuestiones amorosas, sintiendo súbitamente resurgir dentro de ella toda esa ira descontrolada…
-¡Ves que todo es tan injusto¡Todo este tiempo he intentado hacer mi mejor esfuerzo por encontrar a ese demonio!, me he enfrentado a todos ¡hasta mi familia¡Y él probablemente solo esta pensando en reencontrarse con esa "señorita perfección"! Aghh
El demonio con forma de duendecillo simplemente asintió un poco asustado.
-¡Y dios sabe que me he estado esforzando para aceptar todo esto, por hacer las cosas bien! Pero por mas que lo intento, una y otra y otra vez, parece que el mundo esta en mi contra. Las cosas han ido de mal en peor, y todo se complica mas con estos ¡malditos celos…¿Pero realmente estoy taaan equivocada¡¿¿De verdad no tengo ningún derecho de sentirme así¿…O tú que crees?
Dijo un poco abochornada por el tono que había utilizado, al final de todo ese discurso en el cual golpeaba al aire con sus puños levantados y amenazantes, mientras que el pequeño solo se quedaba ahí encogido temiendo ser golpeado. El pequeño levanto su calva cabeza un poco cuando Rosette le hizo esa pregunta.
-Bueno… Delere no entiende porque Rosette va a buscar a Chrno –dijo el demonio de forma simple.
-Eso yo… -empezó Rosette un poco contrariada
-Rosette dice que Chrno no la quiere. Que él esta enamorado de otra. Que él la va a ignorar. –siguió el otro enumerando con los dedos.
-Bueno yo quería salvarlo… -intento defenderse la novicia.
-Pero la otra dijo que no había forma. Y si la otra quiere más a Chrno y dice que no hay una forma de salvarlo entonces no debe haberla ¿Y Rosette porque seguiría adelante?
-Yo… no lo se… quería decirle muchas cosas… -dijo Rosette mas para si misma.
-¿Cómo que, lo quiere? Pero eso a él no le importara. ¿Por qué le importaría si ya tiene a otra? Rosette solo estaría de más. –siguió el demonio diciendo eso como si fuera lo mas razonable del mundo.
-Supongo que tienes razón…-de repente las palabras del demonio sonaban tan ciertas
¿Para que seguía adelante sino había nada para ella? Magdalena era la única que llegaría al final con él. Y entonces Rosette, por fin acepto que estaba derrotada.
-Delere, llévame a la salida mas rápida de aquí… -solo le quedaba eso, salir o esperar a que su tiempo se acabara para poder regresar- …o al lugar mas seguro.
-Muy bien, muy bien. Delere lo hará. Es mucho mejor así, no vale la pena esforzarse si no se obtiene nada a cambio. Solo se es un tonto si se hace eso, un tonto.
-Creo que si, todo este tiempo he sido una tonta…
Y Rosette siguió distraída al demonio que empezaba a cambiar la dirección hacia la derecha. Ahora se sentía totalmente abatida y destrozada. Ese demonio tenía razón, ella había sido una tonta.
Era extraño pero no podía recordar que en toda su vida se sintiese tan mal como ahora, ella siempre era la que primero se lanzaba al peligro, la que no le ponía pero a nada, la que siempre hacia todo. Pero ahora por primera vez, había sido total y completamente derrotada.
Hasta sentía pena de quien era ahora, pero no podía evitarlo. No había ninguna razón para seguir; sino podía salvarlo ¿para que iba?
-Es más fácil darse por vencido. Siempre es mas fácil –murmuro el demonio.
Si lo era.
"Tu no eres así…"
Oyó una voz en su cabeza. ¿Dónde había escuchado aquellas palabras?
Ah, ya lo recordaba. Chrno se las había dicho… una vez en el comedor del convento después de que ella misma le confeso que todavía soñaba con joshua, y eso la deprimía.
"Tu no ere así…" volvió a repetir Chrno en su mente "Rosette ¡¿Deprimida?!" dijo haciendo una mueca en su cara para que se sintiera mejor.
Y ahora, como antes, sonrió. Eso trajo muchos calidos recuerdos que compartieron ambos antes de que Rosette supiera que era una santa. Y su mente divago hasta uno en especial que ocurrió después de que ambos hicieron el contrato pero antes de que el padre Remington les ofreciera el trato de ir a la Orden.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
El viento ululaba, la noche ya casi se volvía amanecer, y hacia el característico frió helado que había a esas altas horas. En medio de una colina, ella misma se encontraba acurrucada sobre el pasto… y a su lado se encontraba Chrno, en su forma de doce años pero conservando ese porte místico que tenia cuando apenas se conocieron,
Rosette miraba con tristeza en dirección debajo de la colina, a un edificio en especial que había sido su hogar durante muchos años, y que ahora estaba destruido, y congelando ese momento en el tiempo… para que ella nunca lo olvidara.
-¿Qué haremos, Chrno? –pregunto al niño de cabellos largos y violetas que estaba sentado a su lado, con una mirada igual de triste.
-No lo se –dijo apretando los dientes con impotencia- No tengo la menor idea de donde esta Aion, ni de donde podremos conseguir información para encontrarlo.
El pequeño bajo la cabeza aun más afligido.
-Soy inservible…Creo que fue un terrible error que hiciéramos ese contrato ¡Nunca debiste hacerlo! Ahora has acortado tu vida por un inútil como yo –dijo con pesar y con arrepentimiento.
En ese momento Rosette sintio que algo en s ser se despertaba lleno de furia al oir esas palabras tan deprimentes, y enojada se levanto y se coloco frente a su nuev contratista.
-¡No te des por vencido tan fácilmente, aun si no hay nada delante de nosotros! Si eliges un camino debes de seguirlo hasta el final. Porque una decisión es una decisión, no importa si es buena o mala ¡tú la elegiste!
Chrno se le quedo viendo con ojos sorprendidos, como si esa fuese la primera vez que la veia o como si fuese la primera que que conocia algo de ella. Él bajo la cabeza un momento y miro el suelo, después sonrio un poco, de forma triste, pero era un sonrisa. Y se levanto para encararla, era un poco mas alto que ella.
-Tienes razón, te prometo que de ahora en adelante no me volveré a dar por vencido… mientras tú tampoco lo hagas.
-Entonces nunca romperás esta promesa, Chrno –le predijo Rosette con una sonrisa calida y autosuficiente.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
¡Era verdad! Ellos dos habían hecho una promesa, sin tener nada que ver con contratos ni reencarnaciones ¡Hicieron una promesa!
Y ahora ella la estaba rompiendo con su indecisión. Sin importar sus problemas o los de Magdalena, ella había decidido buscar a Chrno, y abrirle los ojos para que supiera que no tenia que sentir culpa por nada.
Y ahora que lo recordaba Magdalena le dijo que él estaba en peligro…
¡Con más razón debía seguir adelante! Ella no sabia de que peligros hablaba la otra, pero no importaba. Pero ¿Cómo es que lo habia olvidado?
¡Ella tenia que salvar el trasero de su mejor amigo, costara lo que costara! Mientras no se diera por vencida Chrno tampoco lo haría. ¡Y pensaba obligarlo a cumplir esa promesa!
-Delere, lo siento. Pero necesito ir al noveno infierno –dijo Rosette con voz fuerte y renovada.
La bruma se estaba despejando y ahora se podía ver con más claridad el paisaje, había grandes formaciones de piedra, pantanos cafezazos que en su superficie burbujeaban de vez en cuando y que despedían gases de seguro bastante tóxicos. No había ni una sola planta viva en el suelo, hasta los lindes de un enorme bosque cercano con árboles retorcidos y de colores chillones.
El demonio se volteo lentamente hacia Rosette.
-¿Por qué quieres volver¿No vas a obtener nada a cambio si vas?
-Puede que no. Pero aun así tome una decisión y voy a seguirla. Yo no me daré por vencida –dijo Rosette con la determinación que hace un rato casi perdía.
-¿Es esa la ultima decisión de Rosette? –pregunto inmutado el demonio.
-Si esa es. Por favor…
Pero Rosette no continuo, cuando escucho reír por lo bajo al pequeño demonio, hasta que su risa se volvió una carcajada demencial.
-Vaya, pensaba divertirme un rato contigo ya que eres tan crédula, ja ja, pero como te ves tan decidida en ir a una muerte segura entonces yo te acortare el camino.
Rió el demonio mientras se transformaba en un monstruo enorme; sus orejas se hicieron diminutas, su boca se ensancho lo suficiente como para tragar un oso sin problemas, y masticarlo aun mas fácil con sus feroces colmillos. Su cuerpo deforme creció tanto que tuvo que colocarse en cuatro patas para sostenerse, y sus ojos antes grandes ahora se volvieron pequeños como los de una serpiente.
Abriendo la boca y enseñando su lengua afilada dijo.
-Soy el guardián del círculo de la envidia. Y he venido a cumplir tu deseo movido por ese pecado.
-¿Deseo¿Qué deseo?
Pregunto intrigada y asustada Rosette, intentando hacer tiempo para buscar discretamente en su cinturón algún arma.
-¿Qué no fuiste tu la que deseaste que la santa Magdalena dejara de existir? –dijo con tono meloso.
Rosette se detuvo en su búsqueda; asustada y con terror en los ojos le pregunto.
-¡¿Qué le hiciste?!
-Todavía nada. Por eso estoy aquí. Para asesinarte y que no quede rastro de que alguna vez existió Maria Magdalena.
-¿De que hablas? –Pregunto confundida la novicia- ¡Yo no soy Maria Magdalena!
-Ja ja Tu credulidad no tiene limites. ¡Tú eres Maria Magdalena!
-Estas loco… eso no puede ser… -murmuro la chica ¡Era imposible! Ella había visto a Maria Magdalena, había hablado con ella, la conocía, una persona no podía ser otra ¿o si?
-Créelo o no. Esta charla ya ha durado demasiado. Eso si puedes creérmelo que te he tenido que escuchar cacarear como una gallina durante horas.
El semblante lleno de terror de Rosette, cambio en un segundo a uno lleno de furia. Y levanto en el aire una granada.
-¡REPITE LO QUE DIJISTE ENGENDRO!
-Ja ja –rió el demonio aun tranquilo- Vamos, acciona esa cosa. Para cuando explote yo ya estaré digiriendo tu cabeza en uno de mis doce estómagos.
El brazo de la novicia tembló en su lugar; el demonio tenía razón. Para cuando eso se accionara ella ya estaría muerta… otra vez.
-¡Aléjate de ella monstruo! –grito una voz femenina detrás del demonio, y segundos después se escucharon unos disparos.
El demonio aulló de dolor y se movió a un lado, permitiendo ver a Rosette, a su antigua compañera, sosteniendo una rodilla en el suelo, en una clara posición de ataque, y en sus manos tenia una humeante pistola Colt.
-Mag… Magdalena ¡Estas viva! –grito con alegría Rosette.
La otra sonrió un poco y siguió disparando al ser, mientras que lo hacia retroceder a un pantano sin que se diera cuenta. Cuando menos supo, el demonio verde estaba luchando con las fangosas aguas que lo engullían con rapidez.
La santa no perdió tiempo y tomando la muñeca de Rosette, la obligo a correr.
-¡Vamos, no creo que eso lo retenga por mucho!
Ambas chicas corrieron como liebres entre las piedras, y esquivando los lagos llenos de putrefacción para no caer presas en la misma trampa en que quedo aquel demonio.
Solo hasta un largo tiempo después se detuvieron protegidas debajo de un montículo de rocas, para tomar aire y fuerzas. Las dos se miraron un segundo y después sonrieron, todo resentimiento y vestigio de pelea había quedado atrás.
-No creía que supieras disparar un arma –dijo Rosette en tono burlón.
-Por lo general estoy completamente en contra de la violencia. Pero viviendo en el viejo oeste, una chica se tiene que enseñar a disparar como mínimo. –dijo Magdalena guiñándole un ojo.
Ambas rieron por eso, y en esos momentos a Rosette le entro el remordimiento por todo lo que había dicho y pensado, aun más después que la otra chica arriesgo su vida por salvarla.
-No se como pude confiar en ese imbecil. ¡Soy una verdadera tonta! Magdalena… yo… tengo que pedirte disculpas. Me he estado comportando como una niña y… yo entiendo lo que hay entre Chrno y tú, nunca he tenido el derecho de molestarlos… y también tenias razón sobre lo que sentía por Chrno… yo lo quiero… lo quiero mucho, y por eso deseo que el sea muy feliz… y si el es feliz a tu lado yo lo acepto.
-Detente, Rosette –dijo Magdalena imperante y tomándola de los hombros- No hay nada que disculpar. Ni nada que aceptar… además hay algo importante que tengo que decirte…
-Magdalena, déjame disculparme. ¡Vamos, casi nunca lo hago! No me lo pongas más difícil…
-Rosette, en serio hay algo importante que te debo decir. ¡Y ahora tú déjame hablar a mi primero! …Si realmente te sientes todo déjame hacerlo primero.
La otra chica se quedo en silencio cediendo a la petición de Magdalena, porque tenía razón.
-Antes que nada, se que te sientes mal por la relación que tuve con Chrno. Tienes el derecho de estarlo. Te mentiría si te dijera que no siento nada por él. Pero estas malinterpretando toda la situación, y aparte… has sido envenenada por la ira.
-¿Envenenada por la ira? –pregunto Rosette, para cerciorarse que escucho bien.
-Si. ¿Rosette, tienes irritada la iel de tu cuello?
-Si ¿Cómo lo sabes? –pregunto Rosette, sorprendida y sin ver la conexión de la pregunta de Magdalena con lo que le estaba diciendo antes.
-Cuando dije que estabas envenenada. Es porque literalmente fuiste envenenada. Esa araña que te ataco, debió haber sido la extensión de un cuerpo demoníaco, en otras palabras un demonio la manejo para envenenarte con un sentimiento de odio. Fui una tonta por no haberte creído.
Rosette parpadeo unas cuantas veces, intentando procesar toda la información.
-¿Quieres decir que todo lo que siento no es mas que producto de un veneno? –pregunto quedamente, pero después su voz cobro una incierta alegría-¡Entonces no so soy una histérica-dramática y celosa!
-Bueno Rosette, eres algo impulsiva y tienes una tendencia compulsiva y un tanto maniática por la destrucción. Pero creo que podemos vivir con eso –le dijo Magdalena, encogiendo sus hombros.
Rosette suspiro con alivio, pero al volver a ver a Magdalena; aunque no estaba mas ahí el odio, todavía existía una pequeña e incomoda sensación dentro de ella, pero sabia muy bien que no tenia nada que ver con un veneno.
-Aunque haya exagerado las cosas ese veneno, creo… que lo que sentí era cierto.
-Rosette –replico preocupada Magdalena.
-Todos los celos que sentí eran verdaderos…lo se, porque todavía los siento. Pero mas que eso…lo que te dije hace unos minutos es cierto… quiero que Chrno sea feliz… después de todo lo que ha sufrido… nacer… vivir… y morir en un infierno. No se lo merece. Y si el puede ser verdaderamente feliz a tu lado quiero que así sean las cosas.
Magdalena cerró los ojos con frustración.
-Ya basta con eso, Rosette. Hablas como si te hubiera ganado algo. Cuando ante lo único que has perdido es ante tu inseguridad. Porque estas dejando que la inseguridad haga menos lo que tu y Chrno tuvieron… y me atrevería a decir que los momentos que ustedes compartieron fueron aun más importantes que los míos.
-¿Qué dices Magdalena? Eso no es cierto. Tu diste tu vida por el… -quiso desmentirla Rosette.
-Pero tú le diste algo aun más importante que eso. –le contradijo la santa.
-¿Mas importante? –volvió a preguntar confusa, aunque mas para ella misma, porque no podía descifrar algo que fuese mas importante que la vida misma.
Magdalena asintió.
-Tú le diste… paz y felicidad. Mi existencia solo creo conflicto en la vida de Chrno, pero tú, desde que llegaste no has dejado de darle una inmensa felicidad. Tu cariño y amor inocente le mostraron a Chrno un mundo que el nunca soñó con conocer.
Magdalena sonrió y acaricio la frente de una estupefacta Rosette, vendada rudimentariamente.
-No lo dudes mas, él te ama.
Rosette no podía entender como la joven delante de ella permanecía tan calmada diciendo esas palabras. Pero por alguna razón muy en su interior las creyó, eliminando de su alma todo rastro del veneno que la carcomía por dentro.
-¿Cómo puedes decirme todo esto de forma tan sencilla? –alcanzo a preguntar.
Magdalena suspiro, y bajo su mano hasta colocarla en su pecho.
-Eso es de lo otro que te quería hablar… Rosette, en realidad yo soy…
La novicia se quedo viéndola expectante, pero Magdalena se congelo en sus palabras y no dijo nada.
Después todo ocurrió como en cámara lenta.
Magdalena se levanto, tal vez gritando el nombre de Rosette, ella no lo recordó bien, pero era probable porque movió los labios. Después la santa la empujo con fuerza tirándola del lado contrario de las rocas que les dieron sombra.
En ese momento mas que en ningún otro, Rosette, en verdad sintió que todo se movía lento, y ella impotente no se podía mover, cuando de entre las sombras vio surgir a Delere que abrió sus enormes fauces y las cerro sobre el delicado cuerpo de Magdalena.
Cuando cayo al piso lo primero que escucho fue el grito de Magdalena, agudo y lastimero, nunca lo podría olvidar, ni tampoco el espectáculo sangriento enfrente de ella. La pobre tenía las manos puestas sobre el hocico del monstruo que con sus enormes colmillos perforaba sus órganos internos y desgarraba su piel, haciendo que la sangre fluyera con rapidez por su boca hasta el piso, creando un gran charco debajo.
-C…orre… -le suplico Magdalena.
Pero Rosette hecha una furia se levanto del piso y recogió la Colt que había caído no muy lejos de ella. Después con un grito enfurecido se dirigió al monstruo y le apunto a su ojo, que el monstruo solo atino a abrirlo aun mas, sorprendido por la acción repentina de la chica y sin tiempo de moverse cuando le empezó a disparar.
Ni siquiera ese monstruo pudo haber sobrevivido con la mitad de la cabeza por el piso. Y con un ruido sordo cayo su cuerpo al suelo junto con una herida Magdalena. Rosette al instante corrió a socorrerla, hechando al aire la pistola, y haciendo su mayor esfuerzo para abrir el hocico del demonio, aunque no pudo evitar que todavía se desgarrara mas de la piel de la chica al jalarla, logrando que emanara mas sangre.
Cuando por fin la hubo liberado. Tomo su rostro entre sus manos para que se mantuviera despierta.
-¡Magdalena¿¿Estas bien??
-Q… ue… pre…gunta… es esa…. –le dijo Magdalena sonriendo, aunque era una clara mueca que intentaba hacer para contener el dolor- ¿Aca…so…me veo… bien?
-Mejor que nunca… -intento seguirle la broma Rosette, aunque con lagrimas en los ojos, al realizarse que una herida tan grande en esta o en cualquier otra vida era señal segura de muerte.
-Vaya parece que el idiota no pudo cumplir su trabajo –dijo la seductora voz de una mujer detrás de ellas.
Rosette volteo con rapidez, y vio ahí parada y muy quitada de la pena, a la pecadora Rizzel, solo con una forma un poco menos amorfa ya que tenía dos piernas en vez de patas arácnidas.
-Rizzel… -siseo con rencor Rosette- ¿Tu has estado detrás de todo esto?
Pero como ignorándola Rizzel siguió hablando con fingido lamento.
-Y pensar que me moleste en sacar a ese inútil del pantano. Debí haber sabido que el no podría con este trabajo –dijo sonriendo y convirtiendo sus manos en unos afilados cuchillos de metal- Como le dije a mi señor, si quieres que algo este bien hecho debes de hacerlo tu misma.
Rosette al ver que la otra tenía intención de abalanzársele encima, busco un arma, pero la Colt de Magdalena estaba tirada muy lejos de ella, cuando en su desesperación por ayudar a la otra chica la lanzo sin ver a donde. Sin esa arma saco lo único que tenia a su alcance. Su granada, y sin pensarlo dos veces le quito el seguro y la tiro a los pies de Rizzel, quien ya se preparaba para atacar.
-¿Qué demonios? –alcanzo a decir cuando vio la esfera.
-Rizzel, se que nunca escuchas lo que te digo… pero si quieres un consejo ¡corre patona! –le grito Rosette con una sonrisa maligna.
La otra no entendió lo que Rosette dijo, pero sentía una gran cantidad de energía celestial acumulada en ese objeto, y echando una maldición se lanzo a la fuga.
Por su parte Rosette tampoco se espero a que la granada estallara o a que la otra volviera. Así que con toda su fuerza tomo a Magdalena de un brazo y casi colocando todo su peso sobre su espalda corrió lo más fuerte que podía, en dirección hacia el bosque de extraños árboles.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
Unos minutos después se detono la enorme explosión, aunque igual no hubo gran daño, porque era un terreno abierto y casi sin nada.
En el enorme cráter que se había generado, ahora estaba Rizzel maldiciendo por lo bajo.
-¡Maldita sea la cabeza de Pandemonium¡Se me escaparon esas zorras! –Grito molesta pero al segundo se obligo a retomar su compostura-Como sea, aunque hubiera preferido matarlas con mis propias manos, ya son prácticamente carne muerte desde que entraron a ese bosque –y riendo perversa añadió- nunca saldrán de ahí.
Después volteo con fastidio hacia el sujeto con capa que estaba detrás de ella.
-¿Y tu que harás¿Vas a seguirme acompañando¿O vas a intentar ayudarlas? Creí que amabas a la santa –se burlo Rizzel.
El otro siguió sonriendo inmutable.
-Como ya dije yo solo soy un observador. Los observadores no están de un lado ni de otro.
Rizzel torció su sonrisa y empezó a caminar pasándolo de largo.
-Haz lo que quieras, Ángel. Yo regresare con mi señor a avisarle que esas dos están bien muertas.
Y después desapareció en la naciente bruma. Rael se quedo de pie en su lugar un rato mas, viendo el bosque de árboles torcidos. Pero ya no sonreía.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
Ya se, ya se, supongo que es un poco obvio el secreto de Magdalena, pero por si las dudas, mejor no comento mas…
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
CONTINUA
Capitulo 09
"Soul"
Se decide el futuro de estas dos chicas, ciertas decisiones volverán a cambiar el destino de algunos, mientras que otras ya lo hicieron.
En el siguiente chap se sabrá si Magdalena sobrevive o no, y también se desvelara un poco de su pasado con Rael.
Nos veremos en otros 15 días, y como siempre no me harto de repetirlo¡Gracias a todos por leer esta historia! Dejen o no review… pero igual se siente lindo que dejen n.n Bye-bye
