Wow me alegra mucho la aceptación que ha venido teniendo este fic, y los comentarios tan alentadores de todos, que siempre me alegran para escribir con más animo.

Así que esta vez comenzare el fic con agradecimientos a:

k-chan, Belle Maundrell, Darkd, Kassandra Caldina, LadyGolden, Nikki, Risu-li y Yanska

y a todos los lectores que lean este fic, aunque no dejen review. Y a cada uno les contestaría sus dudas por separado, pero como casi todas tienen que ver con el destino de la chica del oeste, pues entonces no los dejo más en vilo y les entrego el capi de esta quincena.

-INFERNI E PARADISO-

Capitulo 09

"Soul"

"Desearía poder borrar tantos errores…

Tantas palabras equivocadas…

O tantos momentos de silencio…

Por eso oro por una segunda oportunidad…

Y esa creo que eres tu."

Todo esto nunca debió haber pasado… si tan solo la hubiese escuchado antes. Pero ahora no podía dejar de sentirse culpable, como el infierno.

Rosette caminaba con esfuerzo cargando el peso muerto de Magdalena, quien apenas si podía mantener su brazo alrededor de la nuca de ella; la sangre que se derramaba de su gran herida, quedaba escondida en un interminable camino de flores retorcidas. Todas llenas de colores vivos, chillones y alucinantes; que intentaban de vez en cuando, atrapar entre sus espirales las piernas de las chicas; aunque lo peor de todo era el hecho de verlas siquiera, desde el primer momento que se les fijaba la vista empezaban a crear un dolor de cabeza insoportable que traía desorientación y hacia difícil el saber si se había transitado por el mismo lugar ya dos veces.

Pasaron junto a una roca con un extraño patrón de espirales que Rosette tenia la sensación de ya haber visto antes. Los árboles ayudaban mucho menos, por que en vez de hojas también tenían lianas en forma de espiral enormes que no dejan pasar la luz del sol, pero que extrañamente creaban una incandescente luz propia.

El dolor y el cansancio hacían difícil saber cuantas horas se pasaba ahí, y Rosette cada vez que abría los ojos sentía que su cabeza daba tantas vueltas como la forma de las plantas de ese bosque maldito. Pero por mas que lo deseara, no podía cerrar los ojos… peor seria cerrarlos y exponerse a que esas plantas las atacaran, porque Rosette podía jurar que tenían ojos que las miraban con ansiedad dispuestas a saltarles encima. Y así siguió un rato mas hasta que distinguió una roca a unos metros de ella… ¡Era la misma que había visto!

Rosette lloro un poco al ver esto, pero se tuvo que contener, al sentir a la otra chica resbalar de su hombro, he intentando animarla disimulo una sonrisa.

-No te preocupes, falta poco… se que falta muy poco.

-Si, lo se –contesto quedamente y señalando la roca dijo- bájame aquí.

Magdalena también deseaba un pequeño descanso, y aunque estaba consiente que no les quedaba mucho tiempo, no rehusó a su deseo. De todas formas sabia que no pasaría de este lugar…

-Magdalena, perdóname… -dijo Rosette después de colocar a su compañera en el suelo y ayudarla a recostarse para que se sintiera mas cómoda.

La santa simplemente le sonrió, pero unos segundos después empezó a toser con fuerza escupiendo más de la poca sangre que quedaba dentro de su cuerpo. Esto hizo sentir peor aun a Rosette, quien rápidamente tomo un pedazo de sus ropas para limpiar el hilillo de sangre que tenia magdalena en la boca.

-¡No se como pude ser tan crédula¡Nunca debí confiar en un inmundo demonio! –grito Rosette enfurecida consigo misma.

-No es tu culpa… esa es tu forma de ser. Confiar y creer en todo. Es una de las cualidades que mas admiro de ti.

-Tu eres mucho mejor que yo –dijo Rosette sintiéndose aun mas culpable.

-No –dijo la santa negando con la cabeza- yo solamente me dejo guiar. Ni siquiera tengo la voluntad para decidir en quien confiar o no. Solo dejo que otros me lo digan.

-¡Ya basta! Tu eres muy buena… una de las mejores personas que he conocido. No te mereces esto… morir… otra vez. Tú deberías estar con Chrno. –dijo Rosette apesumbrada.

-Esta bien, pequeña, ya no te preocupes, yo… ya sabia que hasta aquí iba a llegar –le murmuro la santa, con un hilillo de sangre nueva que le salía.

-¿De que hablas? –dijo con voz queda la otra al sentir su voz ahogar en un llanto contenido.

-Desde antes de empezar este viaje sabía que este seria el último lugar al que llegaría… Ya lo había visto.

La novicia abrió los ojos sorprendida ante la confesión ¿O sea que todo este tiempo ella…¡Siempre supo que moriría en esta forma horrible y aun así siguió! A pesar de todo lo que tendría que pasar… de todo el predicamento que ella le hizo sufrir… ella siguió con una sonrisa, como si nada malo fuera a pasar…. No podía ser cierto.

-¡Eso no es cierto¡Ya veras que lo lograremos! Debe de haber alguna forma de curarte, quiero decir ¡Ya estamos muertas! Este tipo de cosas no deberían de volver a pasar ¡¡Debe haber algo!! -Dijo Rosette mientras las lágrimas cubrían sus mejillas. Pero la otra simplemente negó con lentitud.

-Entonces… ¿Cómo es que… sabiendo que te pasaría esto viniste? –Pregunto Rosette todavía si creérselo- sabiendo eso… que… tu alma se perdería en el infierno… ¿Por qué aun así viniste¡¿Acaso solo te resignaste al "destino"?!

-Ya te lo dije es inútil cambiar el destino… pero de todas formas yo lo elegí… Porque… Chrno siempre fue lo único que tengo… aun si mi alma se pierde, no tengo nada más que él… y yo quiero salvarlo.

-¡Entonces no te rindas¡Vamos estoy segura que él también te espera! –grito intentando animarla Rosette, pero de sus ojos ya emanaban muchas lagrimas- ¿No deseas venir y verlo sonreír otra vez? –Rosette cerro los ojos para contener el llanto por el mayor tiempo posible- además… yo no podría seguir. No puedo seguir sola… debemos de llegar juntas… no puedo hacerlo sin ti.

Unas ramillas se empezaron a trepar por la pierna de Magdalena cubriéndola en finos espirales de oscuridad. Rosette intento arrancarlas al ver esto, pero Magdalena tomo su mano y la detuvo. Después levanto su otra mano hasta las mejillas bañadas en lágrimas de su amiga.

-Magdalena, no nos podemos quedar aquí –dijo Rosette al ver la derrota plasmada en los ojos de la otra chica.

-No te preocupes… no te dejare sola. –dijo Magdalena con tranquilidad ignorando las ultimas palabras de la chica

-Debemos irnos. –siguió Rosette.

Y tapando la boca de la chica rubia con un dedo, Magdalena dijo.

-Escúchame Rosette, hay algo importante que debo decirte… para comprender… para seguir adelante…

La rubia se quedo en silencio observándola con la vista empañada de tanto llorar.

-Tú has sido… bendecida con la gracia de dios, al igual que yo. ¿Sabes, por qué?

-Porque Dios nada mas me eligió, así de fácil, entre un millón de personas simplemente me señalo y dijo "hoy he decidido que le voy a fastidiar la vida a esa niña" –respondió rosette, un poco enojada, sin entender realmente porque la otra preguntaba ese tipo de cosas cuando lo importante era sacarla de ahí.

-Hay otra razón mas importante –le retruco Magdalena, en un tono de voz que le hacia ver a Rosette que estaba hablando de un asunto muy importante.

Rosette cerro los ojos recordando… todas las veces que Aion la llamaba molestamente… y también el duque Deffau, y el modo en que algunos otros Ángeles le habían llamado anteriormente, no sabia porque pero sentía que esos recuerdos tenían la respuesta correcta. Era un pensamiento que intentaba alejar porque le era increíblemente confuso y ahora por alguna razón le hizo temblar.

-Porque soy tu reencarnación –dijo Rosette con un pequeño balbuceo. Y la santa le sonrió un poco para demostrarle que había dado en el clavo.

-¿Sabes que es reencarnar? –pregunto Magdalena, como una maestra que le pregunta a un alumno cuanto es 2+2.

-Es cuando un ser vivo nace nuevamente en otro… -Respondió la novicia, tomando el papel del alumno que le responde a su profesor.

-Así es… -le apremio Magdalena mientras suavizaba su voz- yo nací nuevamente… en ti… Pero ahora que has muerto y ya no tienes un cuerpo entonces… ¿Dónde se encuentra mi espíritu?

Rosette abrió mucho lo ojos. Y Magdalena bajo su dedo hasta el pecho de la chica y sentencio.

-Aquí… El espíritu es eterno, pero aun así la inexistencia y la reencarnación es lo más cercano a la muerte que este tiene. Cuando uno reencarna se convierte en una persona totalmente diferente, no hay forma de antemano en saber en quien. Yo soy tan solo una sombra de quien fue alguna vez Maria Magdalena, hecha de los recuerdos que dejo rezagados atrás. Por eso actuó y pienso de la misma forma que lo haría ella, pero la verdadera Magdalena, tal y como Chrno la conoció, murió en el momento que nació Rosette Christopher.

-Eso no es posible… -dijo Rosette casi sin habla. Y Magdalena le sonrió un poco más.

-Cuando se piensa que la vida es complicada, resulta que la muerte es casi imposible de entender –recito la santa antes de que le diera otro acceso de tos, en el cual escupió mas sangre.

-¡Magdalena! –Soltó asustada Rosette, inclinándose a ayudarla.- Yo no entiendo nada de sombras, ni de reencarnaciones o espíritus. Pero tu me has estado ayudando todo este tiempo… has soportado mis desplantes, y aun sabiendo que morirías aquí has venido por Chrno… por eso tengo que salvarte… ¡Debe haber una forma de salvarte!

-Eres muy gentil –dijo Magdalena con una sonrisa conmovida- Pero ya te lo dije, soy tan solo una sombra. Cuando muera lo único que se perderá son los recuerdos de Magdalena, y la verdad no son muchos… ella fue toda su vida nada mas que un envase vació.

-¡No digas eso!

Grito con furia Rosette sin entender como la otra se daba por vencida tan fácilmente, pero como siempre Magdalena solo sonrió, como si eso le ayudara a alejar de su mente el dolor de su cuerpo.

-Me siento alegre de que tú seas mi reencarnación. ¿Sabes? Aun después de saber que este sea mi destino, me sigue gustando pensar que la reencarnación no es solo una reutilización de energía astral, sino una prolongación de la vida. Por eso me hizo muy feliz el saber que Chrno te ama… lo se, porque él me lo dijo.

Revelo Magdalena con un brillo de complicidad en los ojos, ante la atónita mirada de Rosette.

-Eso me hace creer que el amor puede sobreponerse a la muerte ¿No te parece a ti también así? –le pregunto Magdalena con una mirada triste y enternecida.

Rosette simplemente la miro de igual forma triste e intentando esbozarle una media sonrisa. Sin poder comprender por completo todo lo que Magdalena le dijo, porque por mas que se lo repitiera para ella, la chica enfrente suyo era tan real como su persona. Recuerdo o no. Y si seguía sosteniendo que era solo una memoria, entonces, Rosette creía que tales recuerdos no debían de morir.

-Todo este tiempo he sido una tonta. Peleando contra mi misma –se lamento Rosette- Pero si de verdad crees que soy la verdadera Maria Magdalena entonces déjame decirte que no quiero perder mis recuerdos. Aunque digas que son pocos. ¡Esos recuerdos de tu vida, tus anhelos y de Chrno no merecen ser destruidos!

Magdalena ahora fue la que se quedo pasmada viendo a Rosette. ¿De verdad era ese su deseo¿Había una forma de cumplirlo? La había, pero….

-Hay una manera…pero es muy arriesgada…

-No me importa. Dímela –le suplico esperanzada Rosette.

-No es tan difícil solo debes de reabsorberme a tu espíritu. Pero el problema es que si haces eso, técnicamente dejaras de ser solo Rosette Christopher porque tendrás aparte de tus memorias las de Maria Magdalena. Además de que estarás aceptando concientemente que eres una santa, y eso despertara en ti el poder de las siete virtudes. Eso desestabilizara el infierno, acortando tu tiempo aquí y atrayendo la atención de todo ser demoníaco.

-¿Creí que ya era una santa? –pregunto confundida Rosette.

-Una verdadera santa no existe, mientras que no tenga los poderes de las siete virtudes. Poderes que cuando tú naciste estaban en la posesión de otros seis niños más. Entre ellos tú. Tu no eras una santa… eras el apóstol de la fe. Pero el poder dormido de una santa… es tan grande que puede controlar todo la línea astral… la fuerza misma de Dios. Por eso no debes de aceptarlo Rosette, es demasiado para ti… y yo no valgo la pena… ya te dije que soy una simple sombra –intento hacerla razonar Magdalena.

-¡Eso no me importa! Por más que me lo digas si eres solo una sombra o una persona… después de todo lo que también has luchado ¡es injusto que no llegues al final! Así que vamos juntas con quien amamos –le suplico Rosette, extendiéndole su mano.

Magdalena tenía los ojos entrecerrados dejándose caer poco a poco en el frío de la muerte. Uno que ya conocía muy bien. Pero no podía cerrar los ojos, los tenia clavados en la mano de Rosette. Y cayó en la cuenta de que sin importar cuantos argumentos diera, Rosette no cedería. Así que conmovida asintió, y antes de que la rubia le preguntara que tenían que hacer, se acerco a ella abrazándole y susurrándole al oído.

-Solo recuerda una última cosa que te voy a decir: levántate y camina con la vista fija adelante, así no perderás tu objetivo… y cuando menos cuenta te des, estarás volando con tus propias alas… Pero ahora solo necesitas abrir tu mente.

Rosette cerró los ojos y apretó a Magdalena en su abrazo, dejando lo más que podía su mente en blanco.

Y con mas fuerza que un trueno una torrente de recuerdos la golpeo; millones de millones de segundos en la existencia de Magdalena pasaron ante los ojos de Rosette. No había mucho en ella, solo pesadillas y tristeza; y cuando llego Chrno, el pecador, se pudo decir que su vida empezó, lamentablemente ese momento fue corto y su muerte llego con tristeza pronta. Después siguió una vertiginosa corriente de recuerdo familiares para Rosette. Momentos en el vientre materno… sus padres… la muerte de los últimos… joshua… el orfanato… el lago y Chrno… el engaño de Aion… el convento… cuatro años de esfuerzos y penurias… la pelea… su trance… seis meses de paz… su propia muerte… su llegada al cielo… sus peleas en el infierno… y por ultimo el momento en el que volvía a ser ella misma. Todo pasó ante sus ojos tan lento como una vida. Y tan rápido como una muerte.

Pero en medio de todo ese caos de recuerdos uno llegó borroso aunque con más impacto que todos los demás.

Todo se encontraba teñido en rojo, pero se podía ver la silueta de una mujer. Rosette la reconoció… era ella misma. Lo sabia por sus ojos zafiro y brillantes, pero al siguiente instante vio ese cuerpo ser atravesado por una espada… pero no era una común… estaba hecha de hueso y metal. Y con un grito ensordecedor de ella misma, esa visión paso de largo dejando que otros recuerdos volaran dentro de la cabeza de la chica.

Mientras que por el exterior el cuerpo de Magdalena se lleno de luz y empezó a deshacerse en pequeños fragmentos con forma de plumas que cubrieron a Rosette. Las flores demoníacas alrededor de ellas se empezaron a quemar chillando de dolor, por la fuerte energía que despedían.

XIXIXIXIXIXIXIXIXIX

En las lejanías, un hombre de alas blancas miraba desde un montículo de piedra.

El bosque antes letal e inmenso guardián del círculo del infierno del orgullo, ahora era atravesado desde sus entrañas por una inmensa luz que envolvía en llamas las ramas de los árboles más cercanos y que poco a poco se extendían a otros.

El ángel de nombre Rael se sonrió de medio lado, pensando en que ni siquiera en un momento así aquella mujer dejaría de crear destrucción a cada paso que daba.

Pero mas que en la destrucción, el estaba mas consiente de los latidos violentos de su propio corazón, movidos por la fuerte emoción que le ocasionaba el pensar que pronto volvería a ver a aquella que tanto amaba.

-Magdalena... –dejo que el nombre se le escapara de los labios.

Y que su mente divagara en su primer encuentro ya hace muchos años.

XIXIXIXIXIXIXIXIXIX

Era el año de 1853… pero el ya la conocía desde antes.

Desde que era una bebe, la siguió como una sombra, cuidándola y protegiéndola de todo peligro. Ese era su trabajo, después de todo.

Rael solía ser una Arcángel antes de conocerla. Forjado en la batalla, él solo sabía como destruir no como proteger. Pero sus acciones en extremo violentas contra los demonios, lo hicieron perder rango, y como una lección fue obligado a ser el ángel guardián de una santa humana. El solo obedeció.

Y por eso fue una gran sorpresa para el la fascinación que despertó dentro de si, por aquella pequeña niña y su sonrisa.

A sus doce años de edad, a Maria Magdalena, le habían sucedido más cosas terribles que las que muchos humanos tuvieran que soportar.

La muerte de sus padres, los ataques de estigmas que la hacían estar inconsciente en cama durante semanas enteras, el abuso de sus poderes para ver el futuro por los aldeanos y personas, que buscaban sacar provecho de ellos a su costa. Y por si no fuera poco, las terribles visiones del futuro en donde veía morir una y otra vez a todas las personas que tenían aunque sea un ínfimo contacto con ella, impidiendole siempre tener una larga amistad con otro ser humano. Pero lo peor era aquella visión de su ultimo destino… su muerte a manos de un demonio.

Pero a pesar de todo lo malo, ella siempre sonreía y si podía buscaba ayudar a las personas, aunque fuera casi nada lo que podía hacer.

Rael se sentía indignado con Dios. Indignado de que hubiese creado a una criatura humana mas parecida a un ángel que a un humano, y simplemente la hubiera tirado en el mundo como basura, para dejarla sufrir suertes terribles. Y sin darse cuenta por primera vez en su vida Rael sintió compasión por otro ser vivo.

Pero aquel año había sido especialmente bueno para ella, por fin había sido sacada del inmundo pueblillo donde ella vivía y era tratada como una esclava para adivinar el futuro de otros. Ahora residía en un convento bajo el cuidado de buenos hombres y mujeres de Dios. Y hasta le habían dado un nombre santo "Maria Magdalena".

A pesar de que todos la trataban con un extremo respeto, ella parecía estar adaptándose bien y buscaba realizar tareas aunque fuesen las más simples para ayudar. Y aun en contra de las suplicas de las monjas, Magdalena, ya se había encargado de hacer la limpieza de los patios, la lavandería e inclusive de vez en cuando cocinaba postres para la comida.

Algo que intrigo a Rael, fue desde que ella aprendió a cocinar, empezó a dejar un plato con galletas junto a su ventana. Después de dos semanas esta rutina, se despertó una gran curiosidad en el ángel, y cierta noche se acerco a la ventana de la niña santa, cuando ella había salido de su habitación después de dejar otro plato de galletas recién horneadas.

Dentro de la habitación Rael tomo una y la observo, como si fuese el objeto mas extraño y unico que hubiese visto antes.

-Son para ti –dijo una voz suave e infantil detrás de él.

Sobresaltado se volteo y vio los ojos azules de su protegida observándolo directamente a él.

-Siempre las he dejado para ti. Tú siempre me observas y me cuidas desde lejos. Pero nunca he visto que comas o descanses. Así que pensé que como siempre eres muy amable en hacer esas cosas por mí, al menos yo debería hacer algo por ti. –dijo sonriendo la pequeña niña.

-¿Puede verme? –pregunto todavía sin poder creérselo el ángel.

-Claro. Siempre he podido. Con mis poderes no solo veo el futuro, también puedo ver aquello que no se puede ver. Como fantasmas… demonios… y Ángeles, por supuesto.

¿Cómo es que no le habían dicho eso? Se pregunto enojado por la falta de información y la desmeritación en su persona que le habían dado en el cielo. Pero lo saco de su ensimismamiento la risa de la niña.

-Jeje yo antes creía que eras mudo o muy tímido para acerarte a mi. Pero me alegra saber que no, después de todo estas aquí. En fin, solo quería hablar contigo para agradecerte. Así que ¡Gracias! –dijo con una gran sonrisa.

Rael la miro. No podía dejar que esto continuara, lo castigarían si se enteraba de que tuvo algún contacto con su protegida, pero aun así no podía ignorar aquella sonrisa que lo invitaba a seguir ahí.

-No debería agradecerme nada –dijo frió, como era su carácter- yo solo cuido de ti, si no has muerto hasta ahora es por que…

-…todavía no es mi momento de morir, lo se –termino la frase Magdalena. Había un tinte triste en su voz, pero todavía sonreía.

Esto hizo recordar a Rael, una de las cosas que mas le intrigaban de la santa.

-Yo siempre he querido preguntarle…

Pero no logro terminar, porque en ese momento se escucho unos golpecitos en la puerta, y la voz de una monja que le preguntaba a Magdalena porque estaba hablando, a lo cual la chica respondió que estaba rezando y dicho eso la otra mujer la bendijo y se alejo de la puerta. Una vez que se hubo ido, Rael volvió a hablar.

-Esto no se puede repetir, lo siento, pero será mejor que no volvamos a tener un contacto así de directo.

Y dicho esto se alejo atravesando la ventana directo hacia la oscuridad de la noche.

El día siguiente continúo con total naturalidad y rutina como cualquier otro, y como en los otros días, el sencillo plato con galletas se encontraba en la ventana. El ángel se volvió a acercar hacia una distraída Magdalena que se encontraba arrodillada rezando.

-Le dije que seria mejor que no nos volviésemos a ver, así que es innecesario que usted siga dejando comida cerca de la ventana; aparte soy un ángel, nosotros no necesitamos alimentarnos.

-Los humanos solemos hacer cosas innecesarias –dijo Magdalena mientras se levantaba sonriendo.

Rael la miro de forma seria por unos segundos, para después hablar con su impasible voz.

-Siempre he querido preguntarte… ¿Por qué sonríes?

-¿Hum?

-Me refiero… después de todo lo que te ha sucedido, o lo que te sucederá… tú siempre continuas sonriendo de esa forma tan... natural.

-¿Acaso no es correcto que sonría?

-No quise decirlo de esa forma. –se disculpo Rael.

-Esta bien. Entiendo a que te refieres, pero… el pasado es inmutable… mi presente no lo puedo controlar… y el futuro no se puede cambiar –dijo Magdalena apesumbrada.

-Lo se muy bien –replico quedamente Rael, recordando las leyes del equilibrio y del destino.

-Pero… todo seguirá igual sin importar si lloro o si rió. Por eso prefiero sonreír, aun si no estoy feliz.

-¿Aun si es una sonrisa falsa?

-Una sonrisa nunca es falsa –dijo Magdalena negando con la cabeza- es un regalo que uno da hacia los demás. Y tiene un significado diferente para cada persona. Por eso, aunque yo este vacía tal vez ese pequeño regalo pueda alcanzar el corazón de alguien.

-Je Sonríes en vez de intentar pelear contra tu destino –dijo Rael con una sonrisa irónica.

-Sonreír es la única forma que tengo de pelear contra mi destino. Gracias por tu regalo, Rael –replico Magdalena señalando su boca.

El ángel simplemente volvió a sonreír.

La noche siguiente ya no volvió a aquella habitación, o al menos eso fue lo que Magdalena creyó. Él recibió órdenes directas de no volver a tener un contacto directo su protegida, pero seguía a su lado cuidándola desde las sombras.

Pasaron los meses, y la pequeña santa siguió dejando galletas junto a la ventana, pero cuando los meses se volvieron años lo dejo de hacer; al principio esto puso triste a Rael, aunque sabia que las cosas eran mejor así, pero después observo que en lugar de galletas había una rosa blanca. Y siguiendo casi un ritual Magdalena dejó una rosa junto al marco de la ventana cada noche, y cada mañana esta desaparecía.

Así pasaron muchos años en los que Rael cuido de Magdalena y la observo crecer y florecer como las hermosas flores que esta le obsequiaba; su corazón se hinchaba de emoción y orgullo al ver la belleza interna que la chica irradiaba, mucho mas hermosa que la de muchos otros humanos; y por eso el ángel no pudo soportarlo mas, y una mañana antes de la fatídica noche que cambiaria la vida de la santa, Rael se volvió a aparecer frente a ella.

-Magdalena –la llamo quedamente junto a la ventana de la habitación, y la chica se volteo con su habitual sonrisa, después de ser sacada de sus oraciones matutinas.

-Rael, que gusto volver a verte. Y mas feliz me hace ver que me has traído un regalo –le dijo haciendo alusión a la enorme sonrisa que el otro esbozo cuando la chica le dijo que le alegraba su presencia.

-Me alegra saber que me has recordado.

-Jaja ya se que con toda esta cosa de las profecías tengo mala memoria, pero no es para tanto. Pero… supongo que si estas aquí es porque hoy…

-Si… hoy es el día.

Ambos se quedaron en un incomodo silencio durante unos segundos.

-¿Has venido a despedirte¿O a decirme que nunca pierda la fe en -Dios? –preguntó calmadamente Magdalena

-Ninguna de las dos.

-¿Cómo…?

-Ven conmigo, Magdalena. Escapemos de ese destino que te persigue. Te protegeré de todo, a final de cuentas soy tu ángel guardián, y yo te protegeré incluso del destino mismo…

-No… Rael… ¿Por qué me dices esto? –pregunto con aflicción Magdalena.

-Porque… creo que… te he comenzado a amar.

La joven rubia esbozo una sonrisa triste y coloco su mano en la fría mejilla de su guardián.

-No debiste decir eso.

Y al segundo siguiente se escucho el aleteo de una paloma blanco que voló lejos de la ventana.

-Ellos ya lo saben, no tenemos mucho tiempo ¡vamos! –dijo frenético tomando la mano de la chica, pero ella no se movió ni un centímetro.

-No podemos cambiar el destino… además lo quiero así.

-Magdalena… ¿Por qué? –pregunto con tristeza el ángel.

-Porque quiero encontrarlo.

Rael frunció el ceño, casi leyendo la mente de la joven.

-¡A aquel que te quitara la vida!

-A aquel que llenara el vació en mi –replico Magdalena tranquila- lo siento Rael, pero este es el "adiós". En esta vida no nos volveremos a encontrar.

Y tal como lo dijo, aquella fue la última vez que Rael vio a Magdalena con vida.

XIXIXIXIXIXIXIXIXIX

Todo sucedió en un abrir y cerrar de ojos, o al menos eso fue lo que sintió Rosette.

Cuando se despertó estaba acurrucada en el suelo con los brazos cruzados sobre su pecho. Se sentía mareada… pero no diferente, hasta hace unos segundos tenía las memorias de Magdalena nítidas y claras pero ahora las sentía borrosas y confusas como los recuerdos de la niñez. Aunque todavía seguía tatuada en su memoria aquel extraño sueño en el que se vio a si misma ser empalada en una espada, con un escalofrió pensó con terror sino existía la posibilidad de que eso fuese una visión… pero su cabeza todavía daba demasiadas vueltas como para hacer conjeturas claras.

-Vaya esto se siente peor que la mañana, después de aquella navidad, en que me robe tres botellas de rompope en la Orden.

Rosette se sentía cansada pero no muy diferente, y ahora solo podía apreciar que estaba completamente sola.

La reencarnación era un asunto bastante complicado… y que definitivamente había rebasado el límite de cosas raras que ella podía soportar. Aunque si lo pensaba bien toda su vida había sido demasiado rara, aun desde antes de conocer a Chrno; aunque el fue la cerecita en ese pastel. Porque vaya, no era algo muy común el tener un hermano que curaba con el tacto, un amigo demonio y tener como trabajo partirle la cara a los seres del inframundo. Definitivamente no era un proyecto de vida común. Aunque como se dijo antes, todo este asunto de la reencarnación… se paso definitivamente de lo raro a lo hiper-raro.

Prefiriendo sacarse de esas absurdas cavilaciones se levantó un poco, pero al hacerlo un largo mechón de cabello cayo sobre su pecho desnudo. Y ahora que se veía bien se dio cuenta que estaba completamente desnuda. Pasando por varios colores en la escala colorimétrica del rojo, se empezó a examinar.

Su cuerpo era definitivamente diferente, ahora más alargado y esbelto como el de una joven de veintitantos años, ya habiendo pasado por completo la adolescencia y ahora era el de una mujer. Y su cabello ya no era del color rubio trigal que tenia antes sino de un rubio mas claro, como el de Magdalena. Eso le preocupo ¿También su rostro seria como el de ella?

Si hubiera tenido un espejo se hubiera dado cuenta que no tenia de que preocuparse, porque su rostro era el mismo: de ojos grandes color zafiro y hasta con el flequillo indómito sobre su frente. Pero sin tener forma de saberlo solo suspiro y miro a su alrededor.

El anterior y voluptuoso bosque ahora se encontraba sumido en cenizas y en cuerpos chillantes de las que habían sido sus plantas hipnotizantes, parecía como si hubiesen lanzado una poderosa bomba sobre ese terreno, o como si todos los demonios del infierno hubieran hecho una fiesta ahí.

-Ups –atino a decir Rosette, todavía sonrojada, tal vez por su desnudez o por el desastre que había vuelto a causar.

-Si fuese tú lo último que diría seria "ups" –dijo una voz masculina enfrente de ella.

Rosette levanto su vista y encontró a un ángel de ojos azules que la observaba con una sonrisa en el rostro. Por alguna razón, Rosette, ya no se sentía tan disgustada con su presencia, después de algunos recuerdos de Magdalena que le mostraban otro lado de Rael; pero aun así eso no era suficiente para saber si podía confiar en él o no.

-Rael… ¿Qué haces aquí…? –pregunto todavía confundida, sin recordar el ultimo encuentro que tuvo Magdalena con él

-Ya te lo había dicho, solo observando.

-¡Pervertido! –le grito Rosette mientras se encogía y se cubría con mas fuerza sus pechos.

El ángel rió divertido al ver su reacción.

-Además no podía permitir que semejante belleza estuviese a la vista de cualquier demonio –le dijo mientras le extendía un cambio de ropas.

Rosette estiro un poco su mano, y se sonrió maliciosamente en pensar en una forma de molestarlo.

-Claro… demonios como Chrno ¿eh?

El ángel hizo una mueca en su cara, y antes de que la mano de la chica alcanzara las prendas, este levanto su brazo sobre su cabeza, dejando de una forma muy cómica la mano de Rosette atrapando el aire

-¡Hey¡No es justo! Ya me lo habías dado…

-Bueno, debido a tus modales, he reconsiderado mi oferta.

-¿¿Qué¿Qué es lo que quieres? –pregunto Rosette, empezando a sentir su cabeza hervir pero no de pena, sino de enojo.

-Solo un poco de comprensión, y si no es mucho pedir gratitud también –dijo el otro arrogante.

La rubia volteo los ojos, y soplo un poco de aire sobre su rostro levantando unos cuantos flequillos.

-Esta bien… Te agradezco ENORMEMENTE que te hayas tomado la molestia de venir hasta este lugar a traerme esas invaluables prendas –dijo exagerando el tono de su voz- Ahora ¿me las das?

Rael volvió a esbozar una sonrisa y le tendió a Rosette las ropas, ella sin tardanza se las arrebato y las atrajo hacia si misma.

-Vez que no era tan difícil –dijo mirándola, y aun con una enorme sonrisa en el rostro.

Rosette volteo hacia ambos lados buscando un lugar en donde cambiarse, pero no había nada en kilómetros a la redonda. Y después regreso la vista al ángel que la seguía mirando impasible.

-Y bien –dijo Rosette levantando una ceja impaciente.

-¿Y bien? –repitió el otro.

-¿¿¿No vas a voltearte pervertido???

-Oh cuanto lo siento. Olvide que las mujeres humanas se avergüenzan tan fácilmente -se disculpaba mientras se volteaba hacia el vació y Rosette se levanto con cautela para apresurarse a cambiarse.

-No veo porque –continuo el otro- todos somos obras del Señor. Y si me permites decirlo tú eres una de sus mejores.

Rosette refunfuñaba, peleando contra la ropa y murmurando cosas como "este es más libidinoso que el anciano ese" o soltando incoherencias por el estilo.

Cuando por fin acabo se volteo hacia Rael, y le pregunto como se veía. El ángel se volvió a verla y dejo escapar un silbido.

La vestimenta de Rosette primero había consistido de un vestido largo sin mangas y de un pulcro color blanco, pero sobre este se había colocado también un corsé de hierro y en sus brazos tenia unos guantes del mismo material. Sus pies estaban desnudos excepto por unos pulseras de oro en su pie derecho, y sobre su cabeza tenia un tocado de monja. (NA si alguno leyó el manga, hay una escena en el Vol. 2 creo… donde la hermana kate estaba hablando con Azmaria, y se imagina a la santa Maria Magdalena con un look medio guerrero, pues esa es la apariencia de Rosette ahora)

-Te ves más esplendorosa que el más hermoso de los arcángeles en el cielo –dijo Rael de forma condescendiente.

-Si, como sea –le respondió Rosette molesta llevándose las manos a las caderas- pero al menos pudiste haberme traído un par de botas ¿Cómo demonios esperas que camine descalza?

-Bueno, no soy un armario. Además un par de botas no combinan con tan hermoso atuendo –dijo Rael encogiéndose de hombros y con una sonrisa de oreja a oreja- pero pronto encontraras que será innecesario inclusive la ropa, ahora que estas llena de ese poder te percataras que no sientes frío, ni calor o dolor. Así que si quieres puedes pisar piedras ardientes, y no importara porque no lo sentirás.

-Ah ¿en serio¿Entonces para que me trajiste tanto disfraz? –rezongo señalando su velo.

-Era eso o estar desnuda.

-Eres un chantajista… solo me diste esta ropa porque me querías ver así¡ no eres mas que un pervertido! –murmuro la chica entrecerrando sus ojos con desconfianza.

-Bien. Ahora que ya estas vestida, pongámonos en marcha para regresar –le comunico con alegría, Rael.

-¿De que estas hablando? –pregunto enojada Rosette.

-No esperaras que después de todo lo que ha pasado te deje continuar. ¡Eres una total amenaza para el infierno!

Rosette no supo si tomar aquello como una ofensa o un cumplido.

-No es para tanto… ¡te juro que todo lo que ha pasado ha sido un accidente! Excepto lo del laberinto… el volarlo en mil pedazos… técnicamente si fue mi culpa… más o menos… -dijo escapando la vista hacia sus pies y moviendo estos de forma nerviosa- ¡el punto es que no es para que exageres la situación!

-Magdalena… -empezó el ángel.

-Rosette… -le corrigió la chica.

-Rosette. De todas formas supongo que esa es ahora tu personalidad dominante –dijo suspirando resignado- pero ¿que se le puede hacer? Eso no era a lo que me refería. Lo que yo quería decir es que el poder que ahora posees es tan grande como para lograr purificar todo el infierno.

-No te entiendo –replico Rosette confundida.

Rael se llevo una mano a la cara y pensó en una forma de explicarle en "idioma Rosette" para que lograse entender la magnitud de la situación.

-Esta bien. Imagina que tú eres una granada celestial y que el infierno es un demonio de clase 1-, ahora imagina que te quitas el seguro y te acciones dentro de la boca del demonio.

-Auch –dijo Rosette- Por Dios¿tan malo es que este aquí? –pregunto preocupada al comprender (de alguna forma) todo.

-Peor. Por eso nos debemos de apurar en salir –y sin esperar la replica de la chica la tomo del brazo y la empezó a arrastrar.

-No iré a ninguna parte, sino es con Chrno –objeto la rubia, zafándose de su agarre.

-¿todavía piensas ir? Es inútil.

-No. No lo es. Aun sino puedo llevarlo conmigo yo necesito…

-¡Es inútil¿¿Qué no lo ves?? –le grito mientras levantaba el reloj de la chica lo colocaba frente a su rostro, mostrándole como las manecillas corrían con mayor rapidez y ahora se encontraban en las 6:00.

-¿¿Qué¿¿Cómo es posible?? –grito histérica mientras le arrebataba su preciada reliquia de sus manos.

-Tu presencia ya ha alterado al infierno. El tiempo ahora corre mas rápido… casi al mismo ritmo que en el cielo. Y te esta quedando muy poco. No lo lograras. Y aun si lo haces, tu "amigo" no te reconocerá. ¿Acaso quieres repetir la misma decepción que viviste con Joshua? –pregunto sizañoso el ángel.

Golpe bajo, eso dolió terriblemente a Rosette. Y se percato que sin darse cuenta, poco a poco había dejado que se repitiera la historia que tuvo con Joshua, pero ahora por Chrno.

-Eso no es cierto, Chrno…

-En el estado en el que esta ahora, si es liberado podría ser capaz de matarte ¿No te has visto en un espejo¡Ya no eres Rosette Christopher!

-Pero tampoco Maria Magdalena -dijo con rencor la chica.

-Lo se. Pero… hay mucho que perder…no puedo dejarte ir.

-¿No puedes o no quieres?

-Ambas.

-¿Y que esperas que haga yo¿Quedarme sentada mientras dejo que otro de mis seres queridos se pierda?

-Magdalena…

-¡No¡Yo no pienso perder a Chrno! No como Joshua… esta vez no.

-¿Tan decidida estas?

-Si –afirmo también con la cabeza- Y si quieres detenerme, aquí estoy, pero déjame advertirte que soy difícil –dijo la chica mientras apretaba sus puños.

-Esta bien. Si estas tan decidida, no te detendré. Es solo que no quería verte llorar otra vez por ese tipo –se rindió el ángel, visiblemente molesto por la decisión de la chica. Este encuentro definitivamente no fue como lo había planeado, pero al menos por esta vez creyó que seria mejor no pelear… ella ya se daría cuenta de su error. El estaba seguro de ello.

Y se dio la media vuelta listo para irse. Rosette relajo sus músculos, pero pronto escucho un sonido que cortaba el aire, y sin saber como, sus reflejos reaccionaron y con sorprendente rapidez tomo una lanza que casi caía sobre ella. La observo durante unos segundos, era hermosa, de color dorado y con una punta en forma de cruz.

-Eso es para desearte buena suerte –le dijo el ángel que seguía detenido en su lugar.

-Gracias… -atino a decir la chica, mientras observaba su nuevo juguete y pensó "¿Una lanza? Si me hubiese preguntado, hubiera preferido una ametralladora… le encuentro mas uso".

-Una ultima cosa.

-¿Si? –pregunto ya mas calmada Rosette, un arma, siempre la ponía de mejor humor.

-Para obtener el poder de las siete virtudes, los poseedores de ellas, o sea los apóstoles, deben morir para liberarlas ¿No te parece muy curioso que hayas despertado justamente el mismo día que tu "especial" amiga murió?

-¿Qué me quieres decir? –pregunto la santa al vislumbrar que todo esto tenia un motivo.

-Que tal vez en el cielo están jugando contigo… así que mantén los ojos muy abiertos. No te creas las historias de niños, acerca de que los Ángeles son muy caritativos y buenos. Todos en este o cualquier mundo buscan conseguir algo.

Rosette bajo su vista y miro al suelo reflexionando en las palabras de su ángel guardián. Era verdad… después de tantos años era muy curioso que ella despertase así como si nada en el día justo de la muerte de Azmaria. Pero si también hacia un poco de memoria, la primera razón por la que ella estaba metida en aquel inmundo tren durante tanto tiempo fue por Rael. Y entonces sus ojos se llenaron de llamas alimentadas por la furia.

-¡ES CIERTO MALDITO¡EN PRIMER LUGAR TODO FUE…! –Pero no pudo acabar porque cuando levanto su vista el objeto de su furia se había ido- ¡Ese tipo no hace mas que darme problemas!

Y tan enojada estaba que no se percato que de sus muñecas empezaba a emanar un líquido rojo, hasta que sintió totalmente mojados sus puños.

-Dios… no, por favor.

Debía apurarse, el segundo estigma se había aparecido y se le estaba acabando rapidamente el tiempo.

No tenía que perder ni un segundo. Así que empezó a caminar hacia un punto fijo en el horizonte, mientras vendaba rudimentariamente sus manos con un pedazo de tela de su velo que había cortado.

No miro ni una sola vez atrás ni tampoco abajo, donde se revolcaban lastimosamente algunas flores que ahora parecían más gusanos chamuscados que plantas. Solo miraba el horizonte, vasto y sobrecogedor; la joven a pesar de volver a completarse como por naturaleza debía ser con su otra yo, ya no podía ver el futuro, simplemente el camino que tenia adelante, y sin dudar siguió caminando hacia el. Sabia que ahí se encontraba su meta… y no se iba a detener por nada para conseguirla.

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Ok, este capitulo pudo haber volteado toda la historia… o darle total sentido. Por favor no me envíen cartas bomba ni maldiciones antiguas.

Todo esto de la reencarnación fue una cosa difícil de analizar, pero creo que en este fic le quise dar mucho mas sentido que otros autores (de anime) en otras historias donde se hacen bolas con el tema, no voy a decir nombres pero cofinuyashacof y aquí Chrno Crusade son buen ejemplo.

Y es que pienso que la reencarnación seria algo muy triste si los personajes solo se mueren y nunca recuerdan nada de lo que vivieron antes. Seria como ver el final de este anime y decir "hasta ahí acabo la historia, los dos se murieron y punto, no hay nada mas" ¡pero no quería que quedaran las cosas así! Y preferí tomar el asunto por el lado romántico de que las dos chicas son en realidad "la única chica de su vida" para Chrno. ¿O preferían que hiciera que el pobre se decidiera por una de las dos¡Vamos! Soy una "sádica-psicópata-sedienta-de-sangre" pero no soy tan cruel… con el amor al menos no. Es sagrado para mi T.T

Pero igual no se preocupen con lo de los triángulos amorosos y los celos ¡Para eso esta Rael! Y referente a lo de su pasado con Magdalena… mmh… dejare que ustedes decidan como estuvo esa pequeña historia de amor-obsesión y me digan si el tipo tenía al menos la mitad de los motivos infundados para fastidiar tanto a la pobre santa.

Y bueno para los que se preguntan cuando saldrá Chrno… pues si mis cálculos me salen bien y tal vez hago un capitulo mas largo del siguiente pues… ¡para el capi 11 o 12 estará de vuelta!

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CONTINUA

Capitulo 010

"Wings"

Rosette tiene que hacerse a la idea de su estado y al mismo tiempo descubre nuevas habilidades dentro de si; habilidades que llamaran demasiada atención indeseable. Sobretodo la de cierta demonio creadora de la oscuridad…

¡Pandemonium vuelve¿Pero su presencia significara una ayuda o un peligro para la chica? Lo único cierto es que marcara el fin de su viaje por el camino "seguro", y tendrá que abrir sus ojos ante el verdadero infierno.

¡Agradezco su apoyo a todos los lectores que me dejan comentario! Y mientras tanto yo haré lo posible para tener siempre la historia en tiempo. Así que por ahora saben que vuelvo dentro de unos 15 días a seguir molestándolos n.n