Como siempre empiezo el chap de la quincena con un gran agradecimiento a todos los lectores que me han dejado reviews, y me alegra mucho casi para saltar de felicidad jeje el saber que se ha recibido bien el nuevo arco argumental de la historia, así que ya paso la etapa de "dos chicas viajando juntas y evadiendo peligros" a la que empezara con Chrno, intrigas y kilos de mas y mas drama… pero eso será hasta el siguiente capi, sorry tendrán que aguantar solo uno mas.
Así que muchas gracias a:
K-chan (Si termine escribiendo este fic, es porque te lo prometí a ti n.n, así que yo soy la que esta agradecida contigo por todo) Kassandra Caldina (sobre la vestimenta pondré algo mas abajo para que se den una idea, así que lee el chap hasta el final n.n) Einafets (Gracias por los ánimos! Tal vez y luego me anime a escribir otros fics u otras historias, si es que la escuela y otros males de la vida me lo permiten T.T) Lord Risu-Li (me dejaste un montón de reviews de los otros capis y no te las pude contestar adecuadamente cada uno, sorry T.T, tus dudas de Magdalena espero acabaran en el otro capi, y lo de Aion… pues se vera un poco en este jeje) Yanska (jeje nunca me desharía de ti y al contrario me encantan los kilométricos reviews, sorry por lo de los 15 días, es solo que luego necesito inspiración y mucho-mucho tiempo para poner todo en orden; y sobre el sexy demonio ¬w¬ en el siguiente…) y LadyGolden (si, Rael es un PESADO, pero su complejo de sentirse mas que cualquier demonio le ayuda a no darse cuenta de eso, y si, es un hentai… pero luego veras que todas sus acciones tienen una razón de ser… no muy buena a veces)
Y bueno, terminado y dicho todo, les dejo el siguiente chapi, que va a estar laaargo esta vez, para ya cerrar pronto algunos asuntos:
-INFERNI E PARADISO-
Capitulo 10
"Wings"
Este era el décimo….
La falda blanca del vestido de fondo de Rosette ondeaba en el viento, mientras veía con satisfacción en el rostro al demonio muerto a sus pies, su cuerpo estaba rígido y no tenia cabeza, solo se veía piel chamuscada alrededor de su cuello. Definitivamente un mal día para el tipo.
Desde que se separo de Rael, varios demonios habían empezado a atacarla. Al principio con torpeza intento utilizar la lanza que el ángel le había dado para protegerse… pero poco a poco descubrió con extrañeza que tenia una capacidad innata para manejarla.
Y no solo descubrió eso…
Sino que también podía ver los movimientos de sus adversarios antes de que la atacaran; tal vez no era una total habilidad de precognición, porque todavía no podía ver eventos más a futuro, pero definitivamente ayudaban mucho en la pelea.
Y si a eso se suma que también tenia la capacidad de quemar a los demonios con el tacto, realmente no le iba tan mal. Otro nuevo "truco" que descubrió sobre la practica. Ya que si se concentraba lo suficiente podía reunir energía astral en un punto de su cuerpo, como por ejemplo sus manos, tal y como otros demonios lo podían hacer, pero la suya era energía espiritual, purificada y letal para cualquier ser maligno.
…Y así fue como la piltrafa a los pies desnudos de Rosette termino sin cabeza.
La chica no cabía en su orgullo (y probablemente tampoco le cabía su ego) en saberse poseedora de una de las armas mas letales ahí en el infierno.
"¡Vaya! Si hubiese tenido estas habilidades en vida, la hermana Kate me hubiera tenido que dar un aumento… o al menos pagarme. Vieja tacaña, nunca me dio ni una moneda partida a la mitad. ¡Ah, pero si hubiera conocido este lado de mi! Entonces si me habría tenido que pagar… ¡No¡No solo pagar, me hubiera tenido que hacer todo un convento jajaja!" se rió maniáticamente de sus propios pensamientos.
Pero ahora que lo analizaba, ella estaba completamente sola, y la hacia sentir un poco inquieta eso… desde que inicio su viaje estuvo acompañada de Magdalena, pero ahora ella ya no estaba.
Es cierto que su espíritu vivía con ella, y todo el resto del cuento, además de que poco a poco sus memorias iban regenerándose en su propia mente; pero ahora física… o bueno, espiritualmente (lo que sea) ella estaba sola. Y la hacia sentir deprimida el no tener con quien hablar o que la acompañara en su andar.
Aunque igual no necesitaba un guía porque extrañamente sabía exactamente el camino que debía de seguir.
Todo este asunto de la reencarnación había sido algo demasiado duro para Rosette, y estaba segura, que aunque Magdalena siempre habló de ello con tanta calma, la parte que de su alma que le perteneció a la otra santa también estaba confundida.
¡Pero tenia muchas cosas que hacer, y nada de tiempo que perder! Por ahora a pesar de las memorias de Magdalena que tenia, su mejor opción era aceptarse a ella misma como Rosette Christopher, y dejar que las cosas siguieran su curso.
Suspiro y le volvió a dar una hojeada al demonio muerto que ya empezaba a apestar. Le parecía un poco conocido, pero no podía recordar de donde… hum… si se lo volvía a imaginar con cabeza… y con un solo cuerno roto en la frente. ¡Ah! Ya lo tenia, era el mismo demonio que le había ocasionado tantos problemas con la bala "spirit" se había robado.
Y cavilando los acontecimientos mas a pasado, se empezaba a dar cuenta que todos los demonios que la habían atacado de alguna forma le sirvieron de tiro al blanco en sus años de exorcista.
La idea la estremeció. ¿Es que todos los demonios que ella había eliminado en su trabajo la iban a atacar? No era tan incoherente la idea, después de todo ella los había mandado al infierno, después de tantos años estarían enojados… muy enojados.
Pero iban a necesitar muchos pantalones (cosa que de principio la mayoría no tenia) para poder pararse frente de ella y al menos romperle una uña.
Aun así, se estaba empezando a sentir mal por esta pose sádica y de exterminadora de todo demonio que había asumido… en primera, ella era la intrusa ahí, así que los demonios no estaban tan equivocados en atacarla… y no tenia porque ser tan despiadada con todos… después de todo, Chrno también era un demonio…
Eso la hizo sentir peor, porque desde que llego al infierno solo se había dedicado a atacar al por mayor, sin detenerse a reflexionar siquiera que la persona que estaba buscando en primer lugar pertenecía a la misma especie que muchos de los seres que ella había tratado con su normal "delicadeza".
Y hasta sintió algo de lastima (¿o era un revoltijo en el estomago?) por el demonio sin cuerno que asesino… dos veces. ¿O tres¿Quién contaba de todas formas…?
-Tal vez una pequeña oración no le haría tan mal –empezó, pero luego recordó los gritos demenciales de los demonios cuando leían la Biblia en un exorcismo- bueno si, pero en estas circunstancias… -junto sus manos y trató de pensar en alguna oración que pudiese servir- Padre nuestro, que estas…
Y en ese momento se oyó un aullido, pero la rubia prefirió ignorarlo y volver a comenzar.
-Padre nuestro, que estas en el cielo… -oyó otra vez el aullido pero ahora seguido por un sonido estridoso como una estampida, aun así exasperada recomenzó.
-Padre nuestro… -y ya no pudo continuar porque una bestia le salto encima, y hubiera caído sobre ella si Rosette no se hubiese agachado a tiempo, dejando al animal comiendo el aire.
Vio al animal de ojos azules que la miraba con odio, enfrente de ella. Era un black dog. Soltando un bufido molesta, la chica tomo su lanza que había estado clavada en la tierra junto a ella, y levanto la vista al cielo.
-¡Mira Padre, tu solamente líbrame de estos imbeciles! –y dicho esto la joven fue la que se lanzo sobre el animal.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
Rizzel…
Susurro el viento en labios de una pérfida voz que hizo que la mujer de cabellos, verdosos con vino, se detuviera en mitad de la niebla.
-Mi se.. Señor… -dijo con voz trémula.
-Rizzel, Rizzel… –volvió a repetir la voz, pero ahora lo hacia junto al puntiagudo oído de la mujer demonio, y esto hizo estremecerla en lo mas fondo de su ser.
Dándose la vuelta vio a un hombre encapuchado de negro justo a su lado. Y ella ya sabia muy bien quien era. Presurosa se arrodillo frente a él, sabiendo su error cometido.
-…Rizzel ¿Qué fue todo el espectáculo de hace rato? Yo solo te pedí que evitaras que la santa se encontrara con Chrno, no que la mataras.
-Mi señor, le imploro mi perdón… yo… no tengo excusa… -empezó a suplicar temblando- ¡Por favor, perdóneme! –gimió arrastrándose a sus pies.
-Rizzel, no hay nada que perdonar. Parece que inclusive las cosas han salido mejor de lo que esperaba... Pero dime ¿Qué hay del ángel que te acompañaba? –pregunto divertido.
-No lo se –respondió sincera Rizzel, limpiando las lagrimas de sus mejillas- Él solo se apareció un día y me dijo que quería observar todo "desde primera fila", e inclusive me dijo donde estaban ese par. Pero ahora no se donde se encuentra. Mi señor ese tipo no es de fiar…
-Claro que no lo es –replico el encapuchado con una sonrisa llena de colmillos blancos- los Ángeles nunca lo son. Pero parece que por ahora lo único que él quería, era observar también el "despertar" de la santa. Me pregunto… ¿Cuál será el rol que tomará de ahora en adelante…?
Rizzel solo lo observaba con ojos entornados, mientras que él se rascaba pensativo la barbilla, hasta que se percato de la mirada insistente de la mujer y le sonrió encantadoramente.
-Mi querida Rizzel –dijo empezando a agacharse- tengo un trabajo mas para ti.
Y diciendo eso, acerco su boca a la de la mujer y le planto un beso tan agresivo que hasta la mordió dejando derramar un poco de su sangre por su barbilla. Cuando el beso acabo Rizzel no pudo dejar de observar los ojos violetas de su señor, y sonrojada de una forma que escondía mas lujuria que pudor, susurro.
-Mi señor… Aion.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
Veintinueve… ¿pero, quien contaba?
Veintinueve idiotas se metieron en el camino de Rosette, y ahora había veintinueve cuerpos desperdigados por todo el amplio valle que recorría la muchacha.
Y aunque estaba ansiosa por la siguiente pelea, su reloj no lo estaba tanto, ya que seguía sonando el segundero sin dar tregua.
Pero por ahora ese sonido era callado por los gemidos lastimosos de un demonio que se encontraba sin brazos rugiendo debajo de la presión del pie de Rosette sobre su pecho.
-¿Un ultimo deseo, idiota? –pregunto la rubia con una sonrisa malvada.
El demonio la miro con odio y empezó a balbucear palabras desconocidas para Rosette, pero, que por la forma en que las decía, la chica podía jurar que no eran nada agradable…
-Bien, pues yo pienso lo mismo de tu madre.
Y termino de ejercer presión sobre el demonio hasta que su pie lo perforo por completo y dio con el suelo. El ser infernal se volvió ceniza en segundos.
Y entonces un aire frió se llevo los restos del demonio, pero era una brisa tan inusualmente fría que hasta hizo temblar a Rosette, y exhalar una nubecilla de aliento desde su boca.
Algo estaba mal. Podía sentirlo hasta los huesos que no tenia.
Volteaba la cabeza ansiosa, esperando que algo le saltara encima, porque por alguna razón podía sentir que se acercaba algo grande a ella… algo bastante grande.
Era una fuerza desconocida, malvada, siniestra hasta las mas hondas cavidades de su ser…
Y entonces, en el horizonte la pudo ver caminando con paso pausado y sensual, era… la madre de Chrno.
No había duda, era ella. Podía recordar ese cabello albino y ese par de largos y oscuros cuernos en donde sea. Aunque la verdad, eso era todo lo que recordaba de ella, porque su cabeza fue el único souvenir que Aion se cargaba de ella. Pero verla, tal vez no en carne y hueso, pero si en persona, era una experiencia totalmente diferente… no podía explicar porque pero la sola presencia de la otra mujer la llenaba de un temor indescriptible y unas ganas de salir corriendo lo mas lejos que podía…
Era como estar frente a algo que uno no creía que existiese, que por mas que te lo repitieran no podías creer que fuese real… Y es que Rosette sabia muy bien quien era esa "mujer"… ella era el ángel caído… el mismísimo Satanás, con forma de mujer. O algo por el estilo.
Rosette sacudió su cabeza, y se pregunto si todas las chicas normales se sentirían tan intimidadas al conocer a la madre de sus parejas… aunque en realidad Chrno y ella solo eran amigos… y ella no era una chica normal… ni tampoco Chrno era un tipo normal…
Los cinco minutos que tardo Pandemonium en llegar hasta ella, Rosette se la paso haciéndose las eternas preguntas de porque su vida no era mas sencilla y corriente. Pero igual la mujer de cabellos blancos llego hasta ella, y las preguntas de Rosette igual que como siempre se quedaron en el aire y sin respuesta.
En algún lugar de su ser, la santa había mantenido la esperanza que de todos los demonios que la pudiesen encontrar, ella fuese la única que no se diera cuenta. Algo visiblemente imposible, después de que (sin saberlo) derribo una montaña entera sobre su trono. Pero definitivamente la comitiva con la que venia acompañada no era el gran ejercito de demonios imponentes que ella hubiese esperado, o bueno al menos eso en numero…
La reina del infierno venia acompañada por cinco demonios, que a simple vista se podía ver que eran muy poderosos. Y Rosette, hasta pudo reconocer a tres de ellos, eran el Duque Deffau y sus otros dos subordinados, qu habían apoyado a la orden en su intento por unir fuerzas y derrotar a Aion; pero por ahora no recordaba bien sus nombres…
Ambas sin inmutar el gesto frío en su rostro, barrieron a la otra con la vista.
"Perra sádica" pensó Rosette.
"Zorra estupida" resolvió Pandemonium. Y haciendo una sonrisa grande con sus labios rojos dijo con voz melodiosa aunque neutra.
-Vaya, vaya. La mismísima Santa, Maria Magdalena, en persona, que honor.
-Lo siento "señora", pero mi nombre ahora es Rosette Christopher, y de mas en adelante me gustaría que se respetara mi decisión de llamarme así –dijo valientemente Rosette, para demostrarle a la "mujer" que no estaba asustada de ella (aunque en el interior si lo estuviese) y para que de una vez por todas ya se calmaran con el "Maria Magdalena"¡vamos, ni siquiera en su anterior vida ella había elegido ese nombre!
Pandemonium se rió tranquila.
-Como desee, Señorita Christopher. A mi realmente no me importa cual es la esencia mas dominante en su ser. Pero yo vine a discutir otros asuntos con usted…
-Supongo que ese asunto tiene que ver con una acalorada discusión en que me exige que me largue del infierno, y yo la mando muy lejos... tal vez, hum, no se… ¡Al infierno! Pero ya que estamos aquí supongo que terminaremos en el mismo punto donde comenzamos.
Pandemonium abrió grandes sus ojos dorados, sorprendida. Y los otros demonios que estaban al lado de ella se pusieron rojos de la ira, inclusive uno que de por si ya estaba totalmente rojo, y que tenia cuernos y la mitad del cuerpo de chivo. Pero igual, a todo el infierno le faltaba mucho para intimidarla.
Y ese demonio ya estaba a punto de lanzarse sobre Rosette, cuando la estridente risa de Pandemonium los saco a todos de ese momento de tensión.
-¡Vaya, chica! Tu si que no dejas de sorprenderme. Por dentro estas temblando ante mi estampa cual castañuela, pero por fuera no haces mas que retarme. Ja ja ja. ¡Me agradas! Tienes mas agallas que muchos de los hijos que he parido. Pero mejor volvamos a nuestros negocios… Si, como reina del infierno, se supone que yo debo de echarte un discurso que diga algo así como "Debo de velar por la seguridad de todos mis hijos… blah blah blah… y el equilibrio del infierno, el universo… y toda esa mentada". Pero la realidad es que me he estado divirtiendo de lo lindo con tu presencia. Como te lo podría poner… haces brillar el infierno, ja ja ja
-¿Y donde esta el "pero"? –pregunto suspicaz Rosette.
-En que no puedo dejar que hagas lo que se te antoje en todo lo ancho de mi reino, ni que tampoco destruyas todo lo que tocas.
Rosette frunció el ceño enojada. ¿Qué esperaba que hiciera esa mujer¿Qué dejara que se la comieran otros demonios?
-Pues destruiría menos, si controlaras más a tus "bebes" y el infierno seria menos "aaaancho" si no hubieses metido a Chrno hasta el fondo de esta coladera – ¡Perfecto! Ahora había metido a Chrno en medio de toda la discusión y se estaba empezando a poner susceptible- Y en primer lugar ¿Por qué demonios tratas a Chrno de esa forma, eh¿Por qué los demás no tienen el mismo castigo que el?
-¿Los demás? –pregunto intrigada Pandemonium.
-Me refiero a los otros pecadores¡Y no me mientas! Que he visto a Rizzel caminando a sus anchas por donde se le antoje.
-¡¡Tu no tienes nada que exigirle a mi señora!! –Le vocifero el demonio de piel roja- Chrno, el pecador, merece el justo castigo que tiene. ¡El traiciono a su reina y desprecio la tierra que le vio nacer¡Todo por una libertad egoísta y una chiquilla por la que no sabía ni lo que sentía!
-Calma, Minos –dijo la reina extendiendo su brazo para impedir que el demonio atacara ahí mismo a la chica rubia.
Pero lastima que no había nadie ahí para controlar a Rosette.
-¿Te llamas Minos, no es así? –Pregunto Rosette con una falsa sonrisa calida- Pues déjame pedirte un favor… ¡Arráncate un cuerno y métetelo por la boca antes de que lo haga yo!
La reina tuvo que levantar mas su brazo para contener al demonio, pero esta vez se carcajeaba de la risa, y Rosette incluso pudo ver que los otros demonios también estaban intentando reprimir una sonrisa burlona, ante la forma tan descarada en que Rosette se enfrento al demonio.
-No te voy a mentir, Rosette Christopher. En este instante no se donde se encuentre Rizzel, la pecadora –confeso la reina al fin- pero lo que si te puedo asegurar es que ella también volverá recibir el castigo que merece… y va lo mismo para los otros pecadores. Pero tienes razón, el caso de Chrno es especial…
-¿Por qué? –pregunto la rubia cruzándose de brazos.
-Porque Chrno es un príncipe… -resolvió Pandemónium.
-¿Príncipe? Pero creí que todos los demonios son tus hijos
-Así es. Lo de "príncipe" es solo un titulo, al igual que decir "Duque", "Vizconde" o "Lord". En pandamonium esa es la jerarquía que se les da a los demonios dependiendo de su poder y lealtad, y de claro, que sean los mejores entre miles de sus otros hermanos con los cuales tienen que competir y asesinar. Así que como puedes ver "príncipe" es uno de los mas altos rangos… solo dados a pocos… muy pocos. En ese tiempo tan solo Chrno y Aion cargaban con aquel titulo, ellos lograron ser los mejores y se ganaron mi absoluta confianza… a final de cuentas asesinaron a muchos de sus hermanos por conseguirla. Ellos fueron los hijos más cercanos a mí… ¿O como creías que llegaron a tener tanta libertad como para asesinarme sin que el resto de mis hijos se diese cuenta hasta que fue muy tarde?
Rosette abrió los ojos sorprendida, nunca se había preguntado eso, y en verdad que no se esperaba toda aquella revelación, pero igual ahora eso le daba sentido a todo.
-Entonces lo que te molesta es que uno de tus preciados "príncipes" se haya revelado contra ti.
Pandemonium sonrió, y se acerco tanto a Rosette, que esta pudo sentir su aliento calido y con olor a azufre, sobre su rostro.
-No. La deslealtad es parte de la naturaleza de un demonio, y me siento orgullosa cuando mis hijos sobrepasan todo lo que mas adoran, por conseguir completar una ambición –susurro para que solo la rubia la pudiese oír.
-Lo que me molesta en realidad –continuo la reina- es que habiéndose rebelado contra mí, él te entrego a ti, y solo a ti, su lealtad. ¿Sabes que es lo que significa eso para mi?
Rosette negó quedamente con la cabeza.
-Que él no me ama y respeta más que nada. Y si no lo hace, es porque no me consideró la mejor… y yo no pienso ser segunda… en nada –dijo con tono bajo y amenazador.
El momento era tan teso que en verdad el aire se hubiese podido cortar con un cuchillo, pero a la chica no le quedaba mas aguantar las ganas de tragar saliva asustada.
-¡Pero no te preocupes! –Exclamo la reina con jubilo incorporándose- ¡Tu me agradas! Si no lo hicieras… ya te habría matado. No me gusta dar rodeos. Pero no lo haré, e incluso, te permitiré que vayas con Chrno. A despedirte al menos.
-¿E… en serio? –pregunto un poco contrariada Rosette.
-Si. Sin embargo no puedo permitirte seguir andando por el infierno, asesinando a mis hijos y derruyendo todo lo que se te interponga. Por eso será mejor si una escolta te lleva hasta el noveno circulo.
-Claro ¿y cuál es el truco? –pregunto Rosette recobrando su valor.
-No hay truco. Solo deja de destruir todo y de desestabilizar el infierno. Y en cuanto hayas acabado lo que viniste a hacer, lárgate lo más pronto posible.
-¡No podemos aceptar que ella se quede, mi reina! –replico otro demonio de al menos tres metros de altura, corpulento como oso y aterrador, que se encontraba detrás de Minos- Disculpe mi intromisión. Pero esta mocosa es la que apesta a trampa ¡De seguro el cielo la envió para causar todo este desastre y que acabase lo que Aion había comenzado!
La reina no inmuto su sonrisa y sin voltear a ver al demonio, hablo.
-Yo no veo cual es el problema. Si el cielo quiere o no jugar con nosotros, por mí pueden intentar hacer lo que quieran. Y en cuanto a esta chica. Yo no tengo ninguna objeción ante su presencia en este lugar.
-¡Pero es una santa! -continuo histérico el demonio, un paso atrás de su reina.
-¿Una santa…¡Ja! A decir verdad, a mi me parece mas una pecadora… que una santa –objeto la reina con tono burlón, y Rosette frunció el ceño- sus padres murieron en dos vidas diferentes por la maldición que carga con su poder… su hermano se vendió a la oscuridad por la lástima que ella le profesaba… su alma trajo confusión y muerte al corazón de los débiles e inocentes… y ahora aquel que ella llamo su "mejor amigo" en vida, purga una pena llena de sufrimiento eterno, en un vago intento por expiar los pecados de ambos –continuo burlándose.
-¿A que te refieres con "ambos"? –pregunto Rosette sintiendo que la sangre le hervía.
-¡Oh Rosette Christopher, desdichada alma que se ha perdido en los caminos de la oscuridad! Tú… mereces estar en el infierno. Probablemente Dios se este volviendo viejo o tal vez ciego, pero yo puedo ver dentro de tu alma… y esta manchada por tus pecados…
Rosette la miro con odio y con los puños temblando de rabia contenida, pero dentro de si sabía que la pérfida mujer enfrente de ella tenía la razón. ¡Y eso la cabreaba más!
Y tal vez fue esa sinceridad tan venenosa y la culpa que se cargaba lo que hizo que se decidiera al final.
-Esta bien, acepto tu ayuda –dijo en murmullo, y con la rabia contenida en su mirar debajo de su flequillo, esperando que el trato no tuviera ninguna trampa oculta.
-Bien –apremio la reina con una sonrisa en sus labios rojos- ¡Deffau! –llamo unos segundos después tronando los dedos, y al instante se hallo el demonio arrodillado a su lado- Llévate a tus demonios de confianza contigo y escóltenla con el pecador Chrno.
-Como usted mande, mi señora. –replico el otro inmutable.
Pandemonium se sonrió y devolvió su vista a Rosette.
-Entonces todo queda perfecto. Me parece que ya tuvieron la oportunidad de conocerse, así que me ahorrare las introducciones.
Rosette ahora si trago saliva. Claro que recordaba al demonio. No era mal tipo, después de que se le conocía bien, y se toleraba su obsesión a la depilación manual de su barba… el problema era que Rosette lo asesino visceralmente con su sangre.
Por ahora el Duque no parecía mostrar ningún tipo de emoción en el rostro, pero igual Rosette no se podía fiar de eso…
-Jeje Hola… ¿Cómo te va… en… hum… la muerte? –saludo con una mano lánguida y una sonrisa nerviosa
-Muy bien, Señorita Christopher –respondió frío, y al ver la incomodidad de Rosette prosiguió- Pero no se debería de preocupa por eso… ese asunto a quedado en el pasado, y aun si no fuese así, yo no haré mas que seguir las ordenes de mi señora –dijo el demonio con una pequeña sonrisa tranquilizadora.
Haciendo que la joven santa por fin pudiese dejar de contener el aliento y empezar a respirar calmadamente.
-¡Hasta luego, Rosette Christopher! –se despidió la reina, sacando de su ensimismamiento a Rosette, y desapareciendo en una corriente de miasma junto a sus otros dos demonios.
Rosette ya menos tensa bajo la vista hasta el reloj de su cuello, "Chrno¡pronto nos volveremos a ver! Y te liberare, no importa que es lo que tenga que soportar… o a quien" pensó con emoción al sentir que en poco tiempo se reencontraría con él ¡definitivamente tenía que lograrlo con esta ayuda!
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
Pandemonium caminaba con semblante sereno, pero todos los demonios del infierno sabían que por dentro las emociones de su madre serán de todo, menos serenas.
Era cierto… de los demonios se podía esperar que pecaran, pero de los Ángeles nunca se sabia que sentían… eso fue algo que su madre les enseño, porque lo sabia muy bien. Por nada también se le conocía como el ángel caído.
-Que insolente –soltó de la nada Pandemónium.
-Deberíamos matarla –comento el mismo demonio de hacia rato.
La reina suspiro fastidiada.
-No. Ella es importante para mis planes.
-¿Planes? Mi reina –volvió a preguntar el enorme demonio.
Pero su señora no le respondió, encontrándose sumida en sus propios pensamientos, hasta que al fin dirigió sus fríos y dorados ojos hacia el, cuando sintió la molesta e insistente mirada del demonio sobre su nuca.
-Hace un rato… ¿me pediste perdón por tu descarada interrupción, o no? –Comento con frialdad, mientras el enorme demonio asentía con lentitud- Dime una cosa… ¿Alguna vez has oído de un demonio que se haya atrevido a hacerme eso, y que lo haya perdonado?
Y con un movimiento mas rápido que un destello, la reina del infierno, cerceno la cabeza del demonio que estaba a su lado, dejando que el cuerpo cayera con un sonido sordo al suelo y que toda la sangre salpicara su pálido y fino rostro.
-No, creo que no lo has escuchado –comento con sus fríos ojos mas amarillos que nunca- Minos, parece que necesito un nuevo asistente. Y esta vez, busca a alguien con sentido común - solicito la reina, lamiendo la sangre cercana a su mejilla- Sabes que detesto que se me cuestione.
El otro demonio asintió con mutismo, incapaz de decir nada, sabiendo que ese día se había probado más de la cuenta la paciencia de su señora.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
Ella iba a morir, tenia que morir… que dejar de existir. Pero igual la santa seguía aquí. Tan campante y segura.
Extrañamente eso era una ofensa y un alivio para Rizzel.
Todavía podía recordar las palabras que le había dicho en su pelea de aquel tren, cuando trato secuestrarla para llevarla de regreso con el patético de su hermano.
"Pobre Rizzel¿tan desesperada estas porque te note que tienes que hacer este tipo de cosas?"
"Tu eres la que esta verdaderamente sola"
"Nadie te ama, monstruo"
"Maldita seas, Rosette Christopher" pensó con furia la mujer infernal, y con los puños tan apretados que les salía sangre.
Como la odiaba por lo que le había dicho, por haberla matado, y por sobre todo, por haber hecho que fallara frente a su señor Aion.
Pero ahora las cosas eran diferentes. Su señor le había hablado desde las sombras del mundo entre los vivos y los muertos, y le había ordenado que evitara que la santa se encontrara de nuevo con Chrno.
Su señor le había vuelto a hablar, y le había hecho un requerimiento especialmente a ella.
¿Qué nadie la amaba? Si como no. Muy pronto le mostraría a esa pequeña zorra, que era ella la que se iba a quedar sin nadie que la amara.
La orden de evitar que se encontrara con Chrno seguía en pie, pero por si las dudas, Aion añadió que no debía matarla. ¡Maldición!
Pero podía hacer ese sacrificio por su señor. Podía hacer cualquier tipo de sacrificio.
Aunque, de todas formas ahora no podía acercarse a la santa. No con el increíble poder que tenía en estos momentos. Así que iba a necesitar un poco de ayuda…
Y por esa razón estaba en el valle de la desolación, donde se encontraban descansando miles de millones de demonios ociosos, y que habían terminado sus labores de tortura humana y ahora no tenían nada especial que hacer.
La mayoría eran ancianos que habían pasado milenios vagando en esta inmunda prisión, después de haber cumplido su ciclo de vida, o también había los que fueron asesinados… y para provecho de Rizzel, cien millones de ellos por un solo demonio que ella conocía muy bien.
Lo que estaba a punto de hacer probablemente era un suicidio, pero había mucho que ganar, y si las cosas iban mal… entonces ella ya había decidido que todo seria un sacrificio aceptable.
-Así que parece que los viejos pierden el tiempo de nuevo.
Dijo Rizzel colocándose sobre una roca para que todos los demonios lograsen ver su sensual porte. Muchos de ellos gruñeron al reconocerla. ¡Y como no iban a reconocer a la perra del infiel Aion!
-Debes de tener muchas agallas… o ser muy estupida, para venir frente a nosotros después de lo que hiciste, Rizzel –dijo un demonio con largos cuerno de chivo frente a ella.
Rizzel ni se inmuto, y siguió sonriendo.
-¿Lo de matarlos o hacerlos estupidos? Ah, lo siento. Parece que hoy en día cualquier ángel los podría hacer estupidos.
-No se a que estés jugando Rizzel, pero pronto se va a acabar tu diversión –dijo el mismo demonio, aguzando las garras de sus manos, tan filosas como cuchillos.
-Claro, mátenme. Mátenme porque están aburridos, pero no porque los he ofendido. Porque a seres como ustedes nadie les podría tener respeto. Ni siquiera el cielo. ¿O es que aparte de que les cortaron la cabeza a muchos de ustedes también les dejaron daños irreparables en el cerebro como para que no se den cuenta de la presencia que hay aquí?
¡Ah!, por fin había sacado el tema a discusión.
El otro demonio la miro con desconfianza y bajo un poco su arma, eso era buena señal para Rizzel, quería decir que también estaban consientes de la presencia de la santa.
-Hay una presencia angelical aquí, uno tan poderoso como un arcángel…
-Eso es imposible –soltó otro demonio mas atrás- el pacto…
-Los únicos que siguen pactos y juramentos son ustedes, y por eso están muertos –dijo con desidia la mujer demonio- Hay un ángel aquí, el cielo les ha vuelto a ver la cara –En parte era verdad, Rosette tal vez no fuera un ángel, pero definitivamente si era una anomalía celestial; y sino ahí estaba también ese tipo Rael, pero él era otra historia…
-¿Y porque posible razón un ángel vendría al infierno? –pregunto un demonio de dientes amarillos y puntiagudos, con astucia
-Por Chrno, el pecador –respondió con sencillez, la demonio arácnida.
Un murmullo general se escucho a lo largo del amplio valle cubierto por millones de demonios. Por fin Rizzel había dado en la vena sensible de todos.
-¿Por Chrno? –volvió a preguntar el mismo demonio, pero ahora no con cizaña sino con ira reprimida.
-Así es. Parece que Dios lo perdono y están pensando en elaborarle una fiesta en el cielo. Tal vez se lo merece, después de todo le quito la jaqueca de cien millones de haraganes.
-¡Es imposible! –Objeto otro mas- ¡La reina nunca hubiese permitido…!
-La reina se ha vuelto ociosa. Pero sino me quieren creer, no lo hagan. Eso si les digo, el ángel se encuentra en esa dirección –dijo Rizzel señalando el camino detrás de ella- y la realidad es que esta en camino al noveno infierno, por el infiel que los asesino. Pero ya dije, no me crean. Si quieren pueden ir a preguntarle, se uqe ustedes saben mejor que yo donde se encuentra ese "mensajero de dios".
Para este momento el valle era un hervidero de voces y discusiones, gracias a la duda impuesta por Rizzel y por otros pocos demonios fieles a Aion, antes de la revolución y que también se habían encargado de diseminar la discordia entre sus congéneres.
Muchos demonios se echaron a volar en la dirección contraria, probablemente buscando a la reina, para pedir explicaciones. Pero una buena cantidad, que Rizzel, reconoció y pudo contar como millones voló a la dirección que ella había señalado.
En poco tiempo se habían olvidado de su persona, y Rizzel aprovecho ese momento para escabullirse; a final de cuentas había conseguido ya lo que deseaba.
Escondida entre las rocas se encontraba una chica gato, que miro todo ese tiempo, impotente y afligida, la escena. Pronto, tenía que encontrar a la santa para advertirle, sino estaría totalmente perdida; ni siquiera con el poder que tenia en estos momentos podría contra tantos demonios… nadie podría. Excepto un solo demonio, lo había logrado.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
Este era un silencio demasiado incomodo…
Rosette caminaba callada con un demonio a cada lado de ella. En la derecha uno con forma de cerdo (Carv, parece que se llamaba), y en la izquierda uno con un pronunciado pico como de ave (Gulio, le oyó una vez ser dirigido por Deffau). Y por ultimo el Duque se encontraba frente a ella cerrando la escolta.
Y ahí en medio de todos, se sentía mas custodiada, que escoltada. Probablemente esta era una de las situaciones mas incomodas de su vida. No sabia que hacer o que decir, simplemente no podía salirles con algo como "¡Carv, gracias por salvarme la vida! Lastima que moriste por eso ¡Mejor suerte a la próxima!" o "Gulio, Deffau, les juro que no fue mi intención rociarlos con mi sangre, que es mas mortal que agua bendita concentrada"
Apesumbrada Rosette suspiro, pero al instante siguiente gimió de dolor y se llevo una mano hacia su muñeca derecha que debajo de su guante empezó a dejar correr sangre de la herida abierta con forma de cruz. Irónico era que no pudiese sentir el dolor de pisar piedras filosas debajo de sus pies desnudos, pero podía sentir con triple intensidad el dolor de esos malditos estigmas.
Y tomando cuenta de eso, los demonios a sus lados empezaron a sudar nerviosos y se alejaron dos pasos de ella
-Me pregunto ¿Cuánto tiempo más resistirás antes de perder total control de tus poderes? –dijo Deffau sin voltear a verla.
Rosette estuvo a punto de decir algo, como que "lo tenia todo bajo control, no se preocupen" pero temió que el otro le respondiera "claro, como la ultima vez".
-Lo siento –dijo al fin después de un rato de silencio.
-¿Uhm? –replico Deffau.
-La ultima vez, yo no pude controlarme. Por eso mucha gente murió, y ustedes también… Yo… ¡Debí haber sido más fuerte! –grito apretando su muñeca.
Deffau no dejo de caminar pero volteo con el rabillo de su ojo a verla. Y le dijo de forma menos fría.
-No fue tu culpa lo que paso. Muchos demonios fueron subyugados ante la fuerza de voluntad de Aion, tu que eres humana, y que en aquellos momentos estabas tan confundida no podías ser la excepción.
-Pero… -empezó a contradecir.
-El recuperar la mayoría de tus poderes de una forma tan violenta, y al mismo tiempo la falta de las dos ultimas virtudes "caridad" y "esperanza", te llevo a la inestabilidad mental –prosiguió Deffau.
-¿Con eso te refieres a Joshua y a Azmaria? –pregunto Rosette, empezando a comprender.
-Así es. Mientras estuviesen vivos tú nunca podrías recuperar tu verdadera forma.
-¿Mi verdadera forma, eh? -Pregunto Rosette, para si misma, y recordó la noche en que formo la alianza con los demonios para encontrar a Aion.
En aquel tiempo, Deffau ya le había vaticinado lo que iba a suceder.
"Maria, la que trae la luz en donde la iglesia le llama"
"Alguien que tiene el peligroso destino de arriesgarse ante las tinieblas, porque su verdadera forma fue forzada a separarse"
-Deffau.-llamo Rosette, caminando con la vista baja.
-¿Si?
-¿Es esta mi verdadera forma? Hablo de Maria Magdalena y de mí. Siendo una.
Deffau cerró los ojos un momento y respondió con claridad.
-Si. Así es.
Rosette se detuvo al escuchar esa afirmación. Y con mirada rogante vio al demonio que se titulaba un Duque.
-Pero entonces… ¿Quién soy en realidad¿Maria Magdalena o Rosette Christopher?
-Eso es algo que yo no puedo decirte. Los humanos pueden llegar a tener millones de vidas diferentes. Cada una con una personalidad distinta. Aun –prosiguió con lamento el Duque- cuando ahora comparta las memorias de dos de sus vidas, es imposible saber cuantas mas tuvo en el pasado. Por eso, la única que puede tener la respuesta a esa pregunta es usted misma.
Rosette volteo su rostro hacia la izquierda, intentando asimilar todas las palabras del demonio, pero aun antes de que lo lograse, el otro volvió a hablar.
-Si la verdadera razón por la que busca a Chrno, el pecador, es para saber eso. Entonces mejor le recomiendo desde ahora regresar de donde ha venido. Ese tipo de dudas no harían mas que destruir lo poco que queda de su espíritu. Y si no busca eso, lo mejor para usted será que regrese.
Rosette ahora lo miro enojada.
-¡Esa no es la razón¡Yo quiero verlo…! Pues… para… -vacilo con un poco de rubor- ¡Decirle todo lo que siento!
-¿Y liberarlo? –pregunto el demonio con forma de cerdo, de manera picara.
-Bueno… eso… jejeje –rió nerviosa Rosette, sin saber como responder¿Afirmar o negar? Difícil elección cuando estaba conciente de que estos demonios estaban bajo las órdenes de la reina de la maldad.
-No se preocupe, señorita Christopher. No la detendremos –dijo el Duque con tono calmado- A pesar de que estamos bajo ordenes de nuestra madre, y de que yo la mataría en el acto si ella lo pidiese –Rosette hizo una cara en ese momento- ella no nos ha comandado hacer algo para obstaculizar sus planes… y a decir verdad siento curiosidad de ver eso. Los humanos usualmente suelen decir que "el amor los hará libres". Jeje quisiera ver que tan cierto es eso.
Rosette para este momento estaba bastante roja, pero para disimularlo puso una cara enojada y se llevo las manos a las caderas.
-¡Ya dejen de hablar de mi como si fuésemos amigos de toda la vida! Geez… que molesto. Ahora voy a recibir consejos amorosos de parte de demonios… este mundo de verdad esta volteado… -murmuro para si misma al final. Pero con la esperanza de que las palabras del duque se lograsen hacer realidad… bueno, solo la parte del amor…
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Era enorme aquel muro, pero no desconocido para Rosette.
Después de caminar durante largo rato (mas largo si Rosette veía a cada rato su reloj) por fin los cuatro se detuvieron frente a una enorme muralla que la chica reconoció, de cuando había comenzado su travesía. Pero a diferencia de aquella vez, ahora podía ver que esta muralla tenía una enorme puerta, idéntica a la que había visto en el cielo.
-¿Qué es este lugar? –pregunto desconcertada, porque no estaba segura de si sabia o no la respuesta.
-El camino corto al noveno circulo. Pero eso usted debería de saberlo ya –respondió con sequedad Deffau.
-Yo solo tengo las memorias de Magdalena, no su conocimiento –Respondió Rosette con la misma sequedad.
Ambos se miraron a los ojos, y por fin el Duque se decidió a explicarle todo.
-Cada uno de los círculos se conecta a otro por una de estas murallas, pero aunque usted crea que transito un camino recto que cambiaba de paisaje, en realidad todo el infierno baja en espiral hasta el fondo, que es lo que se conoce como "noveno circulo" Hasta ahora usted solo estuvo recorriendo lo que se podría decir el "borde" de los círculos. Pero el verdadero infierno esta detrás de esa puerta.
Rosette, le dio otra mirada a la puerta, sobre ella estaba la misma inscripción que vio en el cielo, pero ahora escrita en sangre.
-"Por mi se llega a la ciudad del llanto; por mi se llega al sufrimiento eterno. Ustedes, que a este recinto penetran, renuncien para siempre a la esperanza." –Recito Rosette, con la misma solemnidad que Magdalena, pero después formo una sonrisa retadora en sus labios- ¡Pues tráiganlo¡Estoy lista!
Gulio alargo su brazo hacia la chica, ofreciéndole una tela.
-¿Qué es eso? –inquirió la rubia con una ceja en alto.
-Una venda –respondió el demonio.
-Ya se que es una venda, pero ¿para que la necesito?
-Lo que hay detrás de esta puerta, será mejor que no lo veas. Tómalo como un consejo, mas que una orden. –replico Deffau.
Rosette, la tomo en silencio, sintiendo que el demonio hablaba muy en serio, y no muy segura se la coloco en los ojos. Había visto cosas terribles e su vida¡no podía imaginarse que cualquier tontería detrás de esa puerta pudiese asustarla! Pero aun así por si las dudas prefirió obedecer.
-¿Algo mas? –pregunto con un poco de fastidio en la voz.
-Si. No te separes de nosotros –dijo Gulio tomándola del brazo.
-Y oigas lo que oigas, no te quites ese trapo de los ojos –dijo Carv con una sonrisa.
Después la chica pudo escuchar el sonido de la puerta que se abría lentamente, y sintió un aire abrasadoramente caliente que le golpeo el rostro.
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Normalmente Rosette se sentiría harta y aburrida caminando sin poder ver nada, pero esta vez no seria el caso, porque le estaban erizando los pelos de la nuca, todos los malditos quejidos que escuchaba y el olor a carne quemada o en descomposición (que no quería saber de que), con el olor a azufre.
Cientos de voces en varias lenguas diferentes maldecían y rogaban, o gritaban de forma desgarradora.
La chica no sabia si debía tratar de ayudar o mejor buscar la salida mas rápida de ahí, pero al final seguía aferrando su mano al ala derecha del demonio Gulio (prefirió que no la guiaran de la mano ¡Que vergüenza! Ni que fuera discapacitada)
Y continuo intentando caminar con tranquilidad hasta que "algo" la tomo de la pierna y la obligo a caerse.
Enojada, se quito sin darse cuenta la venda de los ojos. Y al instante se arrepintió de ello, ya que lo que vio estaba segura, quedaría en su memoria hasta el final de su existencia…
Porque este era el infierno que ella esperaba. Mucho más vasto, inmenso y desgarrador de lo que hasta ahora había visto
Casi parecía una broma, o una parodia, el ver los mismos edificios y construcciones que había en el cielo, solo que estos se encontraban destruidos o en llamas, el suelo lleno de ríos de sangre, espesa y roja, y la gente…
No podía soportarlo. Miles de demonios se encontraban a lo ancho de ese infierno torturando a humanos… y las cosas que les hacían… Rosette, en su vida se le había ocurrido pensar que ese tipo de cosas se pudiesen hacer en el cuerpo humano…eran depravadas, crueles, lascivas, sádicas…
La sangre, los miembros desperdigados en el suelo, los cuerpos de gente aun conciente que se quemaban en fuego infernal y las expresiones llenas de terror en los rostros de las personas que quedarían inmutables de esa forma hasta el final de los tiempos, le causaban nauseas a la chica, y de hecho lo hicieron.
Porque sin poder resistir bajo la cabeza a un lado, y empezó a vomitar, cosas que no tenia idea de cómo habían llegado a su estomago.
Entonces junto a ella escucho la voz preocupada de Carv.
-¡Niña¡Hey, niña¡¿Qué demonios te pasa?!
Asustada y con las pupilas dilatadas en terror, Rosette, se llevo las manos a su cara y empezó a gritar fuera de si.
-¡¡Quiero salir de aquí¡¡Quiero salir de aquí!! –Repetía negando con la cabeza- ¡¡TENGO QUE SALIR!!
-¡Esta teniendo un ataque de histeria! –sentencio Gulio.
Rosette, seguía repitiendo demencialmente que tenia que salir de ahí, cuando sintió otra vez que "algo" la tomaba del pie, y soltando un grito asustado levanto la vista.
Frente a ella había un hombre anciano cubierto de sangre y sin un brazo, con una expresión llena de ruego en el rostro.
-Piedad… por favor… -dijo antes de desvanecerse.
Aquella escena fue como una bofetada o una cubeta de agua fría que calmo la reciente histeria de Rosette. Y sin pensárselo dos veces, se arrodillo junto al tipo para sostenerlo, pero un demonio en cuatro patas se abalanzo al mismo tiempo sobre el y le gruño a Rosette con el brazo entre sus fauces.
-¡Lo estas lastimando, monstruo! –grito la chica, al momento que le atinaba un buen golpe al ser infernal y lo obligo a salir huyendo gimiendo y con una herida que echaba humo.
-¡Vamos, resista! –grito la santa, mientras acomodaba la cabeza del anciano en su regazo.
-No debería de ensuciarse sus ropas por este sujeto –le dijo Deffau en tono suave detrás de ella.
-¡Pero que horror¡Como pueden tratar a la gente así! –vocifero indignada.
-Por que esta gente se lo merece, señorita Christopher –le respondió cortante.
Rosette bajo la mirada hasta el desconocido, este era el infierno después de todo. Pero no podía dejar de sentir que la rabia y la lastima la envolvían, al ver las profundas heridas de ese pobre desdichado.
-Tanto dolor… ¿en realidad tiene una explicación?
Deffau suspiro.
-Ese hombre que sostiene, es un asesino. El solía asesinar a jovencitas de su mismo porte. Rubias y de ojos grandes y vivos. Aunque sus gustos le solían inclinar a escoger las que fuesen menores de catorce años por lo general... no le gustaba que dieran mucha pelea.
Rosette se estremeció.
-Usted no tiene idea de cuantas mato a lo largo de su vida. La incompetente justicia del hombre nunca dio con él. Pero como puede ver aquí el asesinato es siempre bien castigado. Y se le ha condenado a este círculo, porque se podría decir que el pecado del orgullo fue el que mas lo movió en vida.
-Je je Miralo ahora pidiendo ayuda como un niño, parece que ya no le queda tanto "orgullo" –se mofo Carv.
Rosette se lleno de repulsión al principio ¡Entonces, este tipo definitivamente se merecía lo que le pasaba¡Merecía sufrir de esta forma por toda la eternidad¿O no…?
Pero yendo contra toda lógica o razón, Rosette creía que no… y no podía sentir otra cosa más que misericordia por el sufrimiento de ese hombre después de observarlo gimotear un rato más por piedad.
-¿Le parece menos justo este castigo? –pregunto Deffau viendo la expresión de la chica.
-Yo… -empezó temblando Rosette, sin saber que pensar- … se que esta mal… pero…
-¿Pero?
-…pero aun así… ¡No puedo aceptar esto! Aunque haya persas tan ruines en el mundo no es motivo para que nosotros los tratemos de la misma forma¡Si lo hacemos, nos convertiríamos en algo peor que ellos! Y…
Rosette se callo cuando sitio la gran garra de Deffau descender sobre su cabeza y darle unas cuantas palmaditas.
-Tiene razón… y esa es la causa por la que las personas como usted no hacen eso. Pero en primer lugar no debería estar aquí. Los demonios existimos para esto. Ese es el orden del mundo.
-¿El orden del mundo? –pregunto con asombro Rosette.
-En vida los demonios existimos para crear caos, y mientras mas caos haya los humanos creerán mas en dios. Y los que no, finalmente terminaran convirtiendo sus almas llenas de maldad en alimento para nosotros. Cielo, infierno y tierra cumplimos un ciclo simbiótico y sin fin. Y este rol que nosotros cumplimos no termina ni aun después de la muerte. Porque aquí somos los verdugos encargados de castigar el espíritu de todo aquello cuya fe fue débil, hasta el día del juicio final –dijo en tono resignado el imponente demonio.
-¡Pero eso tampoco es justo¡¿Es ese el único plan de su vida?! –estallo enojada Rosette, sorprendiendo a Deffau- ¡¿Van a aceptar convertirse en los monstruos que ustedes persiguen¡¿Es que acaso no tienen voluntad de elegir?!
No lo podía soportar ¡Destetaba ver que la gente se diera por vencida con tanta facilidad!
-Chrno la tuvo… y también Aion. Y usted sabe las terribles repercusiones que eso provoco en su vida y en la de muchos –dijo el Duque con aire serio.
Rosette cerró los ojos apesumbrada recordando su lucha personal por recuperar a su hermano, y la búsqueda de venganza que vivió Satella. Pero…
-Aun así… eso no significa que no tengan el derecho. Eso es algo que nadie les puede quitar –sentencio al final con el azul zafiro de su mirar brillando determinado.
Deffau se quedo viéndola serio unos instantes y después sonrió.
-No hay duda de porque el pecador la ama tanto.
Rosette se descoloco un poco al principio, no entendiendo lo que el otro le dijo, pero después se sonrojo al darse cuenta que se refería a un "pecador" en especial.
-Y por lo que usted también siente por él es que no se debería dejar perder. Ha sacrificado mucho para llegar hasta aquí; lo que tiene y también, creo, un poco de lo que los demás le han dado: como la compañía de su familia o la confianza de Dios. Todo en orden de conseguir aquello que anhela. ¿Acaso se penderá ahora?
Deffau tenía razón, pelear por sus ideales ahora no iba a ayudarla a llegar hasta Chrno, y de todas formas no podía hacer nada para ayudar a toda esa gente…
Rosette afligida le hecho una ultima hojeada al hombre herido que tenia entre sus brazos y con delicadeza lo dejo en el camino.
-Yo quiero darle ese derecho a Chrno. Quiero… hacerlo libre –confeso con los ojos escondidos debajo de su flequillo rebelde.
-Jeje parece que juntarse con ustedes los humanos no es tan malo después de todo –rió Carv, babeando como siempre.
Y Rosette simplemente le dedico una sonrisa triste, y se levanto sacudiéndose el polvo.
-Vamos, ya no me queda mucho tiempo
-¿Quiere…? –empezó Gulio extendiéndole la venda a Rosette. Pero ella negó con la cabeza.
-Ya no es necesario. Creo que nunca más lo será.
Y emprendió de nuevo su marcha ahora hasta el frente junto al duque.
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-Wooo… eso si que debe estar profundo. Mas que el gran cañón de seguro… bueno, en realidad nunca he estado en el gran cañón, pero si me entienden ¿no? –No una frase muy inteligente de su parte, pero fue lo primero que se le ocurrió a Rosette cuando vio el abismo del infierno.
Después de andar durante largo rato en ese circulo de castigo, llegaron hasta una llanura vacía, que termino solo hasta ese enorme abismo, tenebroso y con apariencia de boca de lobo. Que si, en efecto, era bastante profundo. Aunque no vació, porque se podía ver que debajo de donde ellos se encontraban parados había otra llanura idéntica y así sucesivamente había otros cinco más aparte de ese. Como un mundo debajo de otro.
Con curiosidad Rosette levanto la cabeza. Y vio el mismo cielo rojo que había visto anteriormente, como siempre envuelto por nubes oscuras. Pero ahora noto algo bastante inusual; sobre donde ella estaba parada y alrededor de todo el borde del abismo vio una formación de rocas flotando en medio de la nada.
Por unos segundos se quedo pensando como demonios habían aparecido ahí esas cosas, pero pronto realizo la verdad.
-Un cielo falso… -murmuro- que detalle, justo para hacer sentir en casa.
-De ahora en adelante caminaremos alrededor del borde de este abismo, será la forma más segura y rápida de llegar hasta el fondo –declaró Deffau.
Rosette le echo otra hojeada al abismo, ahora mas pensativa que asombrada, pero en ese momento sintió como si le clavaran un dolor tan cortante como cientos de cuchillos por toda su espalda. Gritando de dolor se desplomo en el suelo.
-¡Señorita! –grito Gulio extendiendo una mano hacia ella, pero al instante Rosette la rechazo golpeándola.
-¡No te me acerques! –grito sabiendo muy bien lo que pasaba.
-Es verdad, no te le acerques. Lo que ella siente ahora es el dolor de uno de los "santos" estigmas. Y creo que ambos recordamos lo que eso puede producir en nosotros... –señalo Deffau dirigiendo su severa mirada a la chica rubia hecha un ovillo en el suelo- Látigos… ¿Cuántos estigmas tiene hasta ahora?
-Tres –respondió tratando de contener las lágrimas.
-No le queda mucho tiempo- declaro Deffau después de una largo minuto de silencio en el que solo se escuchaban los quejidos de la chica.
-¿Cuan… cuanto tardaremos… en cruzar el infierno…?
-A pesar de que se suele sentir una eternidad aquí, el plazo aproximado para pasarlo es de un día. Sin embargo, debido a los recientes cambios en la estabilidad de este mundo que creó su presencia, me temo que tardaremos a lo menos cuatro días.
-¡¿Cuatro días?! –Soltó empezando a levantarse- No tengo cuatro días.
-Lo lamento –fue lo único que alcanzo a decir Deffau.
Abatida la chica rubia miro el vació con lagrimas en sus ojos, y después su mano manchada con su propia sangre. ¿Hasta aquí seria donde terminaría después de haber llegado tan lejos?
-Yo… no puedo seguir así…discúlpenme –dijo Rosette triste, y se dio la vuelta para empezar a caminar el sendero por el cual había llegado- me refiero por todo, yo… no quise asesinarlos… ni tampoco, causar todo esto en el infierno… lo siento.
-Señorita… -murmuro Carv.
-Déjenla, parece que ya ha tomado una resolución –comento Deffau mientras la chica se alejaba mas y mas de ellos.
Y probablemente se hubiesen quedado ahí parados viendo a la santa partir derrotada, sino fuese por los gritos de una chica que venían del lado izquierdo de donde se encontraban. Y Deffau endureció su semblante al reconocer la voz y las orejas puntiagudas de su dueña, que no tardo en llegar frente a ellos. Indignado convirtió su brazo en una espada y apunto directamente al rostro de la joven gato a unos cuantos centímetros de distancia.
-Pecadora Shader, debería de darte vergüenza presentarte frente a nosotros después de que te escapaste de tu circulo, sin contar con la falta de inteligencia que eso requiere.
-¡Hey¡Yo no vine a pelear! –dijo la chica gato colocando sus manos frente a su rostro.
-¿Entonces a que has venido?
-Rizzel… ella… los demonios… -comunicaba con incoherencia- yo he venido a advertirles que… que…
Y en ese segundo paso una figura blanca con gran rapidez detrás de los demonios y se perdió en medio del abismo.
-¡¡Que la santa acaba de saltar!!
-¿¿Qué?? –preguntaron al unísono los tres demonios mayores y se dirigieron corriendo hacia el borde del risco.
Solo para ver que en efecto, la joven que estaba con ellos hasta hace unos minutos ahora caía con vertiginosa velocidad en la oscuridad.
-¿Me pregunto si sabe que le va a doler mucho cuando llegue al fondo? –pregunto sinceramente curiosa, shader- ¿en que demonios pensaba?
-Solo… le dijimos que tardaríamos cuatro días en llegar… -respondió Carv todavía sorprendido.
-¡Wu¡Que romántico¡No pudo soportar estar un segundo mas separada de Chrno! –Dijo Shader con ese tono tan infantil característico de ella- Pero… aun así me pregunto si ¿no sabia que ustedes la podían teletransportar hasta el último de los infiernos?
Carv y Gulio simplemente miraron discretamente a Deffau, y este con una gota de sudor cayéndole del rostro murmuro.
-Yo, solo… la estaba probando. No esperaba que en realidad fuera a saltar…
-Nu, nu, un, un hombre nunca debe de jugar con el corazón de una mujer enamorada. –dijo con desaprobación Shader, moviendo su dedo índice en negativa.
-¿Y que se supone que haces tu aquí? –soltó Deffau molesto.
-¡Oh, si! –recordó Shader golpeándose con el puño de su mano su otra palma abierta- Rizzel ha estado metiendo discordia entre los demonios, y ha puesto al menos a unos cien millones con sed de cazar un supuesto "ángel"… que en realidad es esa chica de ahí abajo.
Deffau soltó una maldición en lenguaje infernal, al darse cuenta que tan solo ellos cuatro no podrían contener a tal monstruosa cantidad de demonios y legiones, y de que aun mas imposible seria hacerlos entrar en razón.
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El aire caliente del infierno golpeaba el rostro de Rosette, y su cabello largo se agitaba sobre su espalda herida, pero a pesar del dolor que pudiese sentir lo que ahora mas la llenaba era la adrenalina de caer sin tregua en esa oscuridad rojiza.
¡Era una locura! Pero ya había dejado hace mucho, mucho tiempo atrás la delgada línea que dividía una gran idea con una locura, desde que decidió adentrarse en el infierno por un demonio, reabsorber su antigua vida y aceptar la ayuda del ángel de la oscuridad en persona… ¿tirarse de un risco¡Que más daba!
Aunque no era solamente una locura del momento…
Ella recordaba las palabras de Magdalena…
"…cuando menos cuenta te des, estarás volando con tus propias alas…"
Y se conocía muy bien a si misma como para saber que no era una metáfora.
Ya lo había hecho antes. Bueno… una sola vez. Cuando ella, como Magdalena, cayó junto con Chrno de aquel desfiladero… unas alas doradas aparecieron en su espalda para amortiguar la caída de ambos…
El problema era recordar como lo había hecho en primer lugar.
¡Demonios! Había sido tan fácil, solo lo había deseado y ya estaban ahí. Pero ahora por más que se concentrara no podía hacer que aparecieran. Pero no debía dejarse llenar de pánico, todavía había un largo, muy largo, tramo para llegar hasta el suelo y…
Pero entonces ¿Qué eran esas cosas negras que salían de las rocas?
Cientos de tentáculos oscuros empezaron a salir de entre los bordes del acantilado por el cual caía cerca, y se empezaban a acercar a ella intentándola atrapar. Y de alguna extraña forma sabia lo que era…
Una vez estando en el infierno, todos los demonios y esbirros de ahí se aseguraban de que uno se quedara para siempre en él. Para eso estaban los famosos "guardianes" para atrapar el alma de los tontos que creían poder escapar, y regresarlos a donde pertenecían o darles un castigo ahí mismo. Y eso exactamente como los otros pedazos de basura con que se topo antes, eran estas cosas con forma de tentáculo unos metros debajo de ella.
Ahora si de verdad asustada (y empezando a decirse a si misma lo estupida que era) comenzó a volver a suplicar a su cuerpo, a dios y a todos lo santos que se sabia que le ayudaran a sacar sus alas. Pero la distancia entre ella y esos tentáculos hechos de oscuridad se iba acortando de manera monstruosa.
Antes de que el primero la atrapara, la chica como reflejo se cubrió la cara, esperando sentir el agarre opresor de alguna de esas cosas. Pero no llego. Y en cambio sintió un extraño cosquilleo debajo de la piel de su espalda cortada, y como si algo la empujaba con fuerza hacia atrás.
Rosette sorprendida vio como los tentáculos amorfos se debatían en intentar llegar inútilmente hasta ella; mientras que se mantenía flotando en el aire sostenido por una fuerza misteriosa.
Que no lo era tanto, se dio cuenta, cuando volteo y vio no solo un par sino tres de doradas alas que brillaban de forma celestial, sostenidas por la fuerza de la corriente del aire infernal.
Con una sonrisa llena de orgullo y felicidad se dejo llevar por el feliz momento… que no duro mucho cuando vio a tres demonios, muy conocidos para ella, descender hasta su lugar.
Cuando Deffau hubo llegado hasta su altura, Rosette se llevo una mano a su cadera.
-No es necesario que me acompañen, podré llegar hasta el fondo sola, y creo que tengo una "habilidad" lo suficientemente buena como para escaparme de esas cosas –dijo refiriéndose a sus poderes de clarividencia.
-¡No debió haber hecho esto! –le grito Deffau molesto
-¿¿Que querías que hiciera si no tengo tiempo que perder?? Aiss… olvídalo, y mejor déjenme de quitar tiempo.
-Señorita Christopher, usted no entiende. Aquí no podemos utilizar nuestros poderes demoníacos… no en el ojo del infierno.
-¿Ojo del infierno? –pregunto la rubia con su cabello revuelto.
-El centro mismo de todo el infierno. –Dijo Carv- tal vez, antes hubiésemos tenido la oportunidad de teletranportarla hasta el noveno infierno, pero…
-¡Esperen un segundo¿¿Qué quisiste decir con "TUVIERON" la oportunidad de teletransportarme"??
Los tres demonios empezaron a sudar en frío, no sabiendo que esperar del voluble carácter de esta chica con el poder de doblegar la balanza entre cielo e infierno.
Y Deffau estuvo a punto de contestar cuando se escucho un estridente sonido como de truenos o de un tornado golpeando dentro de si todo lo que había arrastrado.
-¿Qué es ese sonido? –pregunto extrañada Rosette.
-Alas…-respondió Gulio.
No fue necesario que Rosette preguntara de que… era obvio, pero lo que realmente le sorprendió fue ver la enorme nube negra que tapo todo lo ancho del verdadero cielo rojizo con un sol de amarillo incandescente.
Podría haber jurado que era una nube por sus proporciones, si no fuese por los pequeños espacios que se abrían en ella dejando entrever otra ver ese cielo carmín.
-¡Demonios! –Dijo Rosette más por expresión que por aseveración- ¿Cuántos son?
-Yo diría que en verdad son como unos cien millones –dijo Carv, con la vista fija en el cielo.
Cien millones…
Ya había oído antes esa cantidad. Tragando saliva pregunto.
-¿Qué quieren aquí?
Y esta vez fue Deffau el que le respondió devolviéndole una mirada seria.
-Venganza.
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¿Qué tal les parecieron las nuevas habilidades de Rosette? Jeje Bien locas, pero aun así no suficientes (por ahora) como para enfrentar a todos esos demonios. Creo que debí haber escogido para este fic algún otro de los nombres de Chrno porque nunca se ponían de acuerdo en el maga, el anime y wikipedia, si era "asesino de mil, cien o cien millones" y pues le fui al numero mas grande jajaXD Lo siento por Rosette, pero sino, no hay reto.
En fin, espero que les haya gustado el infierno, no demasiado, mejor pórtense bien y sobre todo aquel que tenga curiosidad por la vestimenta de Rosette puede buscar leer el manga en el vol2 pag135 me parece hmm… o pueden ver un loco dibujo que puse en:
http:// criswolf . deviantart . com /art/ Rosette-63699093
(ya saben sin espacios, yo lo escribo asi para que si vaya a salir a la hora del update aqui en ff)
mas o menos para que se den la idea…
Y ya para acabar los dejo con la pregunta de los cien millones (y no de demonios XD)
¿Qué es lo que quieren Pandemonium y Aion de Rosette?
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CONTINUA
Capitulo 011
"Rose"
Rosette no puede contra tanto demonio así que elige la única posibilidad que le queda… ¡escapar!
Pero aun así los problemas no dejan de perseguirla, y aun cuando logra dar con Chrno, todavía quedan MÁS obstáculos por pasar… ¿Qué es realmente aquella chica que le ha robado su rostro?
Bueno, ojala les haya gustado este capitulo y nos vemos dentro de otros 15 días, tengan paciencia porfa, ahorita voy a andar medio cargada por empezar un nuevo ciclo escolar y malabarearlo con un trabajo, pero siempre voy a procurar poner los capítulos a tiempo
¡Gracias a todos por las reviews! Y espero que me sigan hacer sabiendo por ellas que hay gente que le gusta este fic. n.n Bye y sean felices
