Bien, primero voy a comenzar disculpándome por no haber advertido antes que el capitulo anterior iba a estar tan… pues "cruel". Así que me disculpo con todo aquel lector que le revolví el estomago o tuvo pesadillas en la noche, y mas con aquellos que son menores de edad
Y ya dicho eso seguire con los agradecimientos a todos los lectores pos sus comentarios.
Lady golden (Rosette todavía va a causar un poco mas de estragos en el infierno son sus habilidades, pero falta ver cuanto le dura el gusto… y si, pandemonium si que impone en ese mundo, gracias por pasar a ver da de Rosette n.n) Yanska (me alegro mucho encontrarte por el msn n.n y pues no te tienes que imaginar mas en este capitulo suceden cosas que creo que te van a gustar, y si, me puedes llamar crissy, cris o cristy jajaXD mi nombre da para mucho) Kassandra Caldina (me alegra que no estés viendo este fic empalagoso, porque esa es una de las cosas en las que no quiero caer y mas ahora que se viene la parte romántica) k-chan (amiga n.n cuanto me esta alegrando que te guste el fic, en este capi veras mas de el centro del infierno, nada de Aion, Rael o Rizzel, mas de la super-Rosette y de pandemonium… espera mas de ella en otros capítulos a esa también hay que tenerla vigilada, pero en este capi se viene algo de lo cursi n.n) setsuna17 (gracias por el revi, es bueno ver que hay mas lectores a los que también les esta empezando a gustar esta locura n.n)
Y pues también me disculpo por tardarme un poco mas en actualizar, entre el trabajo y la escuela no me dan tregua para respirar ni un ratito . pero encontrare mi tiempo para hacer las cosas, lo prometo.
Y ya sin mas largas, viene el capitulo:
-INFERNI E PARADISO-
Capitulo 11
"Rose"
-No puede ser…esto… ¡esto tiene que ser una broma! –alego Rosette todavía sin poderse creer lo que le sucedía.
Sobre ella una nube negra se formaba en espiral, vaticinando que una tormenta pronto caería… una tormenta con garras y dientes afilados.
-Pero... si yo no les he hecho nada… creo… no a tantos… -murmuro dubitativa- ¿Por qué buscan venganza de mí? –pregunto afligida.
-No de ti, completamente. Sino de Chrno. De alguna forma Rizzel te relaciono con él frente a ellos… -replico Deffau pensativo
-¡¡Rizzel¡! Esa maldita pe…!! Ugg… -vocifero rosette con el puño apretado de rabia- ¡¡La próxima vez que la vea la matare¡¡¡Es mas, denla por muerta desde ahora!!!
-Ella ya esta muerta… -le corrigió el demonio con forma de cerdo.
-¡¡No importa, esa tipa se vuelve a morir porque se muere!! –siguió gritando Rosette poseída por la furia- ¡Y va lo mismo para Chrno¿¿Qué carajos no podía asesinar solo a unos diez demonios¿¿Cien…, mil…, lo que sea¿¿¿¿¿PERO CIEN MILLONES¿¿EN QUE ESTABA PENSANDO¿¿QUÉ CLASE DE DEMONIO HACE ESO¡¡Ah, pero no pudo asesinar a menos, por su estupido orgullo de macho¡¡AAAAhg!–Grito a la nada revolviendo sus cabellos histérica.
Los otros tres demonios no podían hacer nada más que solo observarla y estar atentos de que en cualquier momento no les fuera a caer la "tempestad" de demonios. Después de otros segundos en los que Rosette siguió gritando incoherencias se calmó, y ya entrando en una fase depresiva volvió a quejarse.
-¿Por qué… por qué siempre este tipo de cosas me pasan a mi?
-No hay mucho que se le pueda hacer, si apestas a ángel –le dijo Carv.
-¡Ya fue suficiente¡El siguiente demonio que diga algo sobre mi olor puede irse despidiendo de sus cuernos! -grito la rubia harta de ese tipo de comentarios.
-Él no se refería a eso. Las ropas que trae están impregnadas de olor a ángel. Si su poder era difícil de disimular mas aun lo iba a ser con ese olor. –le disculpo Gulio.
Rosette abrió los ojos sorprendida; y ya que lo pensaba mejor, esas ropas se las había dado el mismo Rael, a pesar de que recordaba un poco de su pasado, y sabia que no era un "tipo tan malo", la verdad ya le había gastado muchas, como para saber que no era muy buena idea fiarse de él por completo. Así que no era cosa de dudar, que ese idiota le hubiese hecho una jugada de este tipo solo para evitar que viese a Chrno.
-¡MALDITO RAEL¡Ya esta subrayado en rojo, en mi lista personal de "gente a la que le tengo que patear el trasero"¡No puedo creerlo¡Ese perro maldito lo planeo todo! –se indigno Rosette-Uhn… ¿Qué podemos hacer? Creí que pandemonium contendría a los demonios, para que no los matara... y no disminuir la poca oscuridad que hay en el infierno... y conservar todo ese cuento del equilibrio del universo...¡Ese era el trato!
-Así lo hará, dio su palabra. Pero por ahora todos estos demonios vienen con la discordia que Rizzel les metió en la cabeza. Y parecen estar lo suficientemente enardecidos como para matarte sin intentar escuchar razones.
-¿Entonces no pueden hacerlos entrar en razón?
-No a tantos.
Rosette se volvió a revolver los cabellos desperada. Y al final tomo una decisión.
-Esta bien, no queda de otra, intenten hablar con los mas que puedan. Yo haré lo único que me queda. Escapar.
-Se da cuenta que abajo la están esperando para atraparla las formas físicas de la voluntad de los círculos, y arriba millones de demonios.
-Bieeen… no te entendí lo primero, pero creo que te referías a esos tentáculos. –dijo la rubia señalando las formas amorfas y alargadas que se retorcían varios metros debajo de sus pies.
-Si. Son las formas físicas de….
-Tentáculos. Punto. –dijo Rosette colocando su mano en la cara del demonio para que se callara- Y si. Se que será casi imposible lograr pasar por todo eso, pero "casi" es mejor que "nada".
-¿Esta segura? –pregunto Deffau todavía preocupado.
Rosette le hecho una mirada a los tres y les sonrió.
-No. Pero nunca se puede estar completamente segura de nada, y de vez en cuando es bueno ejercer el dicho de "encomendarse al señor" –dijo esto y se volvió a dejar caer en el vació.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
El viento volvía a hacer que el dorado cabello de Rosette golpeara su espalda maltrecha, y el velo que estuvo utilizando sobre su melena dorada, ya había quedado hace mucho rato, atrás.
No estaba volando en todo el sentido de la palabra, más bien se estaba dejando caer. Todavía tenía una gran inexperiencia en volar, y prefirió hacer de un lado el vértigo y miedo, y simplemente dejar que el viento la llevara moviendo ocasionalmente sus alas.
Esto si era una locura… millones de demonios detrás de ella… tentáculos malignos enfrente… y ella sin saber volar.
Y para terminarla… esa visión. ¿Era una visión?
Su propio cuerpo atravesado por una espada de hueso.
Nunca fue buena en matemáticas, pero estaba segura que si se dividía la cantidad de demonios con espadas entre las posibilidades de salir de ahí, serian mucho menos que el cero. Y mucho mas cercanas de la realización de esa pesadilla, visión o no.
¿Cómo es que se metía en tales situaciones¿Por qué no se espero a que los otros demonios le ayudaran antes¿Por qué solo vio como única salida rápida para llegar con Chrno el saltar¿Por qué tuvo que confiar en habilidades que ni siquiera estaba cien por ciento segura de ellas?
¿Dios la odiaba¿era algo personal?
No tenia tiempo para ese tipo de preguntas, porque pronto se empezó a escuchar el sonido estruendoso de la estampida de demonios que en espiral se dejaba caer en su dirección. Rosette se dejo entrar en pánico cinco segundos. Solo cinco.
Intentando calmarse, respiro hondo y se dijo así misma que si estaba en este problema por confiar en sus habilidades ahora debía de salir de el por ellas mismas.
Los famosos "tentáculos" se tensaron, listos para atraparla. No quedaba mucho solo pocos metros de distancia entre ella y ellos.
"Vamos… vamos…" rogó Rosette a los poderes que estaban dentro de si misma "¡Vamos tonta, haz algo!"
Y ahí estaba.
En 4.5 segundos, ataque horizontal.
Sus alas se movieron automáticamente esquivando la afrenta de uno de los tentáculos.
Feliz, Rosette se dejo llenar de entusiasmo. Pero no por mucho. Ahí venia el siguiente ataque.
7.3 segundos. Costado izquierdo.
2.8. Hombro derecho.
5.2. Costado inferior derecho.
Y así los datos siguieron llegando a su cabeza, y sus alas respondiendo a ellos.
Muchos demonios ya habían quedado atrapados y engullidos entre las telarañas que habían formado esas alargadas presencias malignas como enredaderas con vida. Pero aun así la gran mayoría la seguía persiguiendo tan solo pisándole por poco los talones.
Al menos cruzo dos círculos enteros en ese ritmo, pero pronto llegaron los primeros demonios a darle alcance.
4.6 segundos, ataque diagonal a su pierna derecha.
Lo esquivo
3.5 segundos. Golpe vertical sobre su espalda
4.0 segundos. Un disparo de energía con un ángulo de 40º
3.4 segundos. Corte a su ala derecha en forma horizontal.
Todos los ataques esquivados.
Pero ya estaba por llegar el momento en el que la atacarían tantos que no podría moverse.
Y sus problemas solo iban en aumento, cuando vio que los tentáculos antes amorfos ahora formaban complicados patrones de telarañas que se iban estrechando cada vez más. Y sino se daba prisa pronto se cerrarían por completo, dejándola en un callejón sin salida frente a los demonios..
La respuesta era simple: necesitaba más velocidad.
Colocando todas sus fuerzas en ello, imploró a su cuerpo por un mayor esfuerzo. Hasta que en el momento que cuatro demonios la atacaron al mismo tiempo, por fin le respondió al llenarla de una luz dorada que la disparo alejándola de ellos.
Todo en consiguiente se volvió una extraña carrera; Vista desde lejos Rosette parecía como una luciérnaga dejando una estela dorada de luz, dando brincos y volteretas, elegantes y artísticas, en sus esfuerzos por esquivar los obstáculos que se le aparecían; mientras que los demonios parecían una inmensa nube de moscas o abejas enardecidas, persiguiendo el objeto de su ira.
En esa carrera a máxima velocidad cruzo dos círculos mas, en la mitad del tiempo que había hecho los otros, mas, el verdadero problema se presento cuando termino de cruzar el séptimo circulo en si.
Dos demonios por fin llegaron a su alcance, y atraparon entre sus garras los faldones de su largo vestido para atraerla a ellos, sin embargo, Rosette no les dio tregua y siguió volando con fuerza.
Pero con espanto, se dio cuenta que las antes intrincadas telarañas se iban cerrando cada vez mas y a una gran rapidez. Aun con la velocidad que se cargaba no llegaría a tiempo.
"mas rápido, por favor, solo un poco mas" volvió a suplicarle a sus alas.
El momento llego, era todo o nada. El noveno infierno estaba debajo de ella. Pero si seguía adelante indudablemente quedaría atrapada, y si se detenía seria su perdición ante los demonios que todavía la seguían.
Nunca elegiría detenerse.
Y se lanzo con aun más fuerza al pequeño y reducido espacio que habían dejado esas telarañas, en el cual a penas cabía su persona.
Nunca supo si realmente acelero más o si los demonios la soltaron antes, pero pronto sintió un aire frió golpeándola en la cara, y escucho el sonido estridente de miles de cuerpos que se golpeaban contra algo.
La rubia se sonrió de lado.
Y volteo hacia arriba, solo para darse cuenta que sobre ella no había mas que un cielo rojo perdido como en un atardecer, con nubes oscuras que dejaban caer lentos copos de nieve.
Estaba en el noveno círculo.
-Lo siento chicos –dijo dirigiéndose a la nada encima de ella- pero tengo una cita pendiente con otro demonio. Y espero no se me hay hecho muy tarde… -murmuro al final.
El centro mismo del infierno era llamado también el "ojo del infierno".
Y vaya que tenia razón. Porque exactamente debajo de donde había estado el enorme abismo ahora había un gran campo desértico en forma de ojo, y en la pupila del mismo había millones de velas prendidas algunas más grandes que otras, pero todas tenían escritas un nombre.
La chica ni se acerco, por ahora ya había tenido suficiente, de las horripilantes, perturbadoras y siniestras, sorpresas del infierno.
A lo que iba. Buscar a Chrno, y solo eso.
Así que ahora ya intentando sostenerse en el aire (sin tanta gracia y destreza como la que había demostrado antes), se dirigió a la complicada formación de montañas y bosques muertos cubiertos de nieve.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
El reloj en su cuello seguía haciendo tic-tac sin detenerse y ya no queria ni ver cuanto tiempo le quedaba.
Solo se dedicaba a volar, siguiendo un instinto que la guiaba dentro de si en la dirección correcta. Pero en algunos momentos no se sentía tan segura al ver el mismo paisaje de formaciones rocosas o nieve, y de vez en cuando escondidos entre algunos las sombras de algunos lugares: lapidas, tumbas, esqueletos y cruces con "personas", algunas todavía de pie y otras totalmente destrozadas.
Por fin el sufrimiento de soportar las corrientes frías congelándole su rostro y el dolor de sus cansadas alas, dio fruto, cuando encontró en una montaña a quien buscaba.
Definitivamente si se observaba con cuidado, llamaba la atención un joven de cabellos largos y púrpuras con dos sobresalientes cuernos; atado a una cruz cubierta por un enorme y espinoso rosal de un color verde y vivo, cual si fuera primavera.
Rosette al acto se dirigió hasta él y con el corazón en la boca, tomó frenéticamente entre sus manos el rostro de quien tanto había buscado.
Chrno se veía bastante diferente a como esperaba encontrarlo, ilusamente en su forma de niño, pero tampoco le era desconocida su apariencia de demonio, a excepción que antes no tenia el cabello tan largo, ahora tanto como en su forma infantil.
Pero ninguno de esos cambios importaba, era él todo lo que realmente le interesaba a Rosette. Y se le hundió el estomago al ver que estaba cubierto por sangre seca y fresca de quien sabe cuantas heridas.
-Chrno… -lo llamó dulcemente, pero él no respondió.
Con cuidado quito unos cuantos cabellos de su rostro y lo acaricio con lágrimas en los ojos.
-Chrno…
-Hum… -respondió el demonio a las caricias.
-¡Chrno! –le llamo esperanzada Rosette acercando su rostro al de él.
Con lentitud el demonio fue abriendo sus ojos nublados y la miro sin realmente verla por unos segundos.
-Magdalena… -fue con quien primero conecto su mente al ver la figura borrosa de la joven de cabellos largos frente a él.
-Si. Soy yo –le contesto Rosette sin saber si le estaba mintiendo o no por completo.
-No… -negó con la cabeza.
Y volvió a quedar inconciente.
-¡Chrno¡Chrno¡Maldita sea¡Soy yo, soy yo¡Soy quien tú quieras, pero despierta! –grito histérica Rosette.
-Es inútil –dijo una voz fría sobre ella.
Y apenas tuvo tiempo de esquivar un ataque directo desde arriba, y que afortunadamente tampoco dio a Chrno.
Unos metros alejada de la cruz del demonio, pudo observar a su atacante.
Una chica rubia y vestida de negro, que la miraba con una sonrisa perdida sentada en uno de los costados de la cruz.
-Estaba esperándote… Rosette Christopher –dijo la chica robándole también su voz.
Rosette frunció el ceño. Esto iba a ir para largo rato.
Y curiosamente al ver a la chica con su rostro, lo primero que pensó, aunque estuviese totalmente fuera de lugar, fue lo mal que se le veía aquel vestido…
"No puedo creer que me haya puesto ese saco de papas ¡esta horrible! Además que no combina en nada el estupido velito con moño, Ahg, parece que me fuera a casar… ¡pero con frankenstain! …Maldito Aion y sus gustitos de ropa…"
Rosette movió su cabeza para disipar todos esos pensamientos totalmente fuera de lugar y se concentro en lo importante. Magdalena le había advertido de esta chica, pero ahora no podía recordar lo realmente peligroso de ella. ¡Maldición! Una desventaja terrible, podía deducir como regla básica siendo exorcista, el no saber el peligro que representaba su adversario.
Refunfuñando dijo.
-A pesar de lo bella que puedas ser, y del pésimo gusto para vestir que tengas. ¿Quién eres en realidad?
-Yo soy Rosette Christopher –respondió con el rostro impasible la oscura rubia.
-No es verdad –le remato Rosette.
-Si lo es ¿Qué acaso no lo vez? –respondió de nuevo la otra con el mismo tono frió, y la expresión perdida de su rostro.
Rosette tuvo que contar hasta diez para calmarse, ante la necedad de la otra chica.
-¡Tu no eres yo¡Vamos respóndeme¡¿Qué eres?!
-Esa es una mejor pregunta –replico- La energía astral –señalo hacia el cielo- es una fuente de energía pura que fluye sobre la tierra, y la contienen todos los seres vivos, las almas dentro de esos seres y los espíritus dentro de esas almas.
-¿Por qué me estas hablando de esto? –pregunto confundida Rosette.
-Esa energía no es buena ni mala. Pero, si, los seres vivos que la contienen. Y cuando mueren pasa un lapso de tiempo en el que van ya sea al cielo o al infierno, antes de volver al gran río de vida. Para las almas que están aquí los seres como yo son lo que para los cuerpos muertos los gusanos.
Los ojos de Rosette se dilataron y asustada le pregunto.
-¿Quieres decir que te alimentas del espíritu de Chrno?
-Si. Es mi único propósito. Destrozar su espíritu hasta que no quede nada de él, y pueda volver a la línea astral sin ningún rastro de su existencia. Este proceso puede durar una eternidad, pero seria un inconveniente si a la larga reencarnasen directamente el alma de las personas más ruines que han existido. Y una vez acabado mi propósito, también dejare de existir.
-¡Chrno no es ruin¡Y no te permitiré hacer eso! –grito enojada Rosette pero después se calmo e intento hacerla entrar en razón- Déjalo ir, si dices que una vez que acabes con él también morirás. No hay diferencia si él vive o muere aquí.
-Exactamente por eso. Es mi única razón de existir.
La lanza de Rosette tembló en sus manos, recordando como ella misma en labios de Magdalena también había dicho algo parecido.
-Puedo entender eso. Pero… ¡Pero mi razón es salvarlo! –grito lanzándose sobre la otra chica.
La joven vestida de negro esquivo su ataque a gran velocidad, y un segundo después se encontró detrás de ella.
-Tú eres la que debería irse. Sino también me encargare de tu espíritu.
-¡No me jodas! –volvió a gritar Rosette intentando atacarla, pero de nuevo no alanzó a darle ni a la sombra de la otra chica, quien se volví a colocar detrás de ella.
-Como desees. A final de cuentas todas las almas del infierno, se encuentran aquí por elección propia.
Rosette enojada por no poder atraparla, trato volver a atacarla, pero se encontró solo con el aire. Y en un instante sintió que algo la tomaba por la pierna y la arrastraba hasta el suelo, y después…
Nada. Porque ahora todo estaba en negro. No había montañas, ni nieve, ni siquiera el cielo rojo. Solo oscuridad.
-¿Qué…?
-Hermana… -se escucho una débil voz que Rosette reconoció muy bien.
-¡¿Joshua?!
-Hermana –dijo un chico rubio ahora enfrente de ella- ¿Por qué me has abandonado, hermana?
-¿De qué… de qué estas hablando? –pregunto Rosette, confundida.
Este no podía ser su hermano¡el estaba en el cielo¡Esto era ilógico!
Y antes de poder permitirse pensar que aquel chico era tan solo una alucinación se empezó a sentir mareada y cansada. Y la voz de aquel joven la percibía adentro de su cabeza y alrededor suyo.
-Me buscaste por tanto tiempo… y aun así me abandonaste al final. ¿En que estabas pensando, hermana? –dijo Joshua viéndola con reproche- ¡Tu eras mi única familia y me dejaste solo!
-No… joshua… no lo entiendes
En la cabeza de Rosette se debatía una pelea por un lado se decía que no había razón para darle justificaciones a este chico, pero por otro lado sentía llenarse de una increíble culpa…
-¡Yo estaba enfermo, hermana¡Te necesitaba!
-¡Joshua!
-También me abandonaste a mi –se oyó una voz infantil y chillona que pertenecía a una chica albina.
-¿Azmaria?
-Después de tanto tiempo de vivir sola… prometiste que siempre seriamos amigas… que no me dejarías atrás. ¡Y aun así me abandonaste! –prosiguió la pequeña de cabellos blancos.
-Bastante hipócrita de tu parte –dijo otra voz femenina a su espalda, que Rosette reconoció de Satella y su característico acento alemán.
-Hablando de salvación y amistad todo este tiempo… y ni siquiera estuviste ahí para tu hermano. Destruiste más de lo que salvaste en tu vida. Me dejaste morir a mí y a toda esa gente. Solo eres una habladora hipócrita, nunca pudiste cumplir ninguna de tus promesas.
-Satella… detente –dijo Rosette llevándose las manos a la cabeza.
-Estoy bastante decepcionada de ti, Rosette Christopher –dijo una mujer vestida de monja.
-¿Hermana… Kate? –pregunto Rosette en un quejoso murmullo.
-Creí que tu fe era más grande que cualquier cosa y aun así… te dejaste controlar por un demonio. Y no hiciste más que traer desdicha a la vida de las personas…
Esto no era real. ¡No podía serlo! Pero aun así… las cosas que decían estas personas… ella sabia si eran reales…todo su culpa, nada mas suya. Sus pecados reservando todos juntos en su cabeza.
-Acepta de una vez que deseas que todos nosotros estemos en el infierno…-dijo ahora la voz de Chrno.
Y ahí estaba parado en su forma más infantil, enfrente de ella.
-Chrno… -llamo Rosette, sin poder contener unas cuantas lágrimas.
-O al menos tu deseabas que yo estuviese en el infierno.
-¡Eso no es cierto¡¿Cómo puedes decir eso?! –intento justificarse al no poder aguantar sus reproches.
-Tu fuiste la que lo dijo… ¿no lo recuerdas?
¿"Que lo dijo"¿De que estaba hablando? Ella nunca… o acaso se refería a aquella vez… cuando Aion...
-Esa no fui yo… ¡fue Aion¡El me obligo a decir todas esas mentiras! –se defendio Rosette.
-¿También él te obligo aquella tarde?
-¿Qué…?
-Tú me lo dijiste, Rosette. Me dijiste que querías vivir más. Indudablemente me dijiste que deseabas no haber hecho el contrato conmigo… -dijo con el reproche marcado en sus ojos color fuego.
-¡Yo nunca dije eso! Nunca espere que te sintieras así, ni que tampoco desearas venir al infierno… por eso…
-¿Qué esperabas de mi entonces? Me pediste mas vida… sabes que hubiese dado cualquier cosa por dartela… pero no podia… y ahora este es el unico sacrificio que te puedo dar… ¿y aun asi lo desprecias después de que me lo pediste?
-Estaba asustada… yo… lo siento. –dijo cansada y casi sin conciencia de nada mas que no fuese dulpa dentro de ella.
-Finalmente te arrepientes de tus pecados… Rosette Christopher –dijo la voz de Magdalena.
-¿Magdalena? –pregunto perpleja Rosette viendo la figura de la santa.
-Estas lista para arrepentirte por lo que me has hecho… contra mi y todos… ¿estas lista para aceptar tu culpa de una vez?
"¿Contra ti? Pero eso no es posible porque yo…"
Ahora si Rosette frunció el ceño, su mente volviendo poco a poco en si, y pudo observar con claridad el error que cometió la otra chica.
-Lo siento… pero no voy a aceptar consejos de una mentirosa –dijo con fuerza recobrada en su voz.
Y dicho esto se abalanzo sobre ella con lanza en mano, logrando herirla en el brazo.
El hechizo se rompió y todo volvió a estar cubierto de nieve en medio de ese cielo carmesí.
-No creí que fueses tan fría, Rosette Christopher –dijo la otra Rosette viendo sin mucho interés la herida de su brazo.
Por su parte la santa también tenía varios raspones, provocados por las espinas del rosal maldito que la habían atrapado llevándola a ese mundo de ensueños, pero que afortunadamente se libro el empujar tanto su mente y cuerpo fuera de ellos.
-No se trata de eso. Tú fuiste la que te equivocaste. Tal vez si fuese solo Rosette Christopher me habrías logrado engañar con ese truco. Pero, yo también soy Maria Magdalena. Lo siento, pero por ende no puedo sentirme culpable por algo que me hice a mi misma.
-Ya veo, que terrible error.
-Bastante patético… solo utilizar fragmentos de mi culpa para manipularme.
-Aun así eso no quita el hecho de que esa fuese tan solo tu culpa…y de que estés aquí solo para librarte de ella.
-¡Deja de hacerte la inteligente¡Tu no sabes nada de nadie!
La chica de negro saco un par de alas negras de su espalda, para dirigirse hasta la cruz de Chrno y sentarse en la pata derecha de esta. Recostándose, acaricio el rostro del demonio dormido y este transformo su rostro pacifico en uno lleno de dolor, probablemente provocado por pesadillas.
-¡No lo toques! –grito Rosette, entre enojada y encelada.
-Su espíritu sin conciencia esta casi seco, pronto su sufrimiento acabara.
-Li-be-ra-lo –demando Rosette empezando a perder los estribos.
-En primer lugar él podría no estar aquí. Si tan solo lo hubieses liberado tú. Él pudo haber vivido para siempre, Rosette. El tenia de nuevo sus cuernos para eso...
Rosette la miro con desconfianza. Pero podía recordar todas las veces que le pregunto a Chrno sino se colocaría sus cuernos para seguir viviendo… y el simplemente le dijo que los había perdido. Y aun cuando había sospechado la verdad antes…
…ahora estaba segura que ese idiota le había mentido.
-El me dijo que los perdió… –intento defenderse.
-Te mintió. Porque el prefirió morir a tu lado, que vivir sin ti. Y ahora eligió el infierno, para castigar los pecados que el cometió contra ti… y exonerar los tuyos.
Dijo mientras seguía acariciando el rostro dormido del demonio, y después retiro su mano para apretar su puño y provocar que los rosales imitaran su movimiento apretando a Chrno y dejando caer sangre nueva sobre la nieve.
-¡Detente! –Grito enojada Rosette- ¡Y ya… cállate de una buena vez!
Grito lanzándose sobre los rosales, pero algunos de estos se desprendieron y la intentaron atrapar.
Rosette los cortó pero aun así venían más y más. Y tuvo que alejarse bastante para no ser atrapada.
-Maldición…
-Parece que vas a hacer esto de la forma difícil… -dijo la falsa Rosette y tomando uno de los largos espinos, lo convirtió en una espada- entonces, hagámoslo a tu modo.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
La pelea entre ambas era brutal, ninguna dando tregua. A pesar de que al principio Rosette también la había atacado, ahora se encontraba en una gran desventaja porque la otra no cesaba en sus ataques directos, y ella no podía mas que utilizar la lanza en un modo defensivo, aunque los estigmas de sus manos disminuían bastante su fuerza y empezaban a sangrar por el esfuerzo hecho.
Juntas parecían un par de avecillas arremetiendo la una contra la otra en el cielo, volando bajo y alto, sobre montañas y sobre la nieve.
Y poco a poco Rosette, se dio cuenta, estaba siendo alejada de Chrno por los incesantes ataques de su adversaria. ¡Maldita fuera! No se detenía ni un segundo
Decidida a no dejarse vencer intento atacar a su falsa copia, en un momento en el que detuvo tan solo por una fracción de segundos su ataque. Pero el ataque fue rápidamente bloqueado por el filo de la espada de la otra y solo ocasiono que lanzara a Rosette al suelo.
Pero no todo fue en vano porque al menos la lanzo un poco más cerca de la cruz de Chrno.
Igualmente la Rosette vestida de negro no desperdicio ni un segundo y se lanzo en otro ataque ofensivo y decidido contra Rosette, intentando fuese el ultimo ya.
La rubia santa tuvo cosa de segundos para bloquearlo, y las dos quedaron frente afrente tan solo separadas por los centímetros y sus armas.
Era ahora una lucha de fuerza ¿Quién se rendiriria primero¿La que se cansara de atacar o de defender?
Si todo hubiese dependido de la fuerza y concentración de Rosette entonces tal vez el final de esa contienda habría sido más justo. Porque en ese momento le ocurrió lo peor que pudiese haberle pasado.
El cuarto estigma apareció. Sus pies se doblaron rotos y sangrantes imitando el martirio de quien los había sufrido en primer lugar. Terrible suerte que ese estigma haya aparecido porque toda su fuerza y peso la estaba apoyando en sus pies para defenderse del feroz ataque de la otra.
La lanza de Rosette cayo varios metros lejos de ella al ceder también ante la espada de rosales. Y la rubia hubiese esperado que ahí mismo la asesinara el ser infernal frente a ella pero tan solo la miraba con la misma frialdad indiferente de ella.
Aunque poco a poco se acerco caminando hacia ella, con la espada rozando la nieve.
-Rosette Christopher… no… Maria Magdalena¿hay algo que quiero saber?
-¿Qué es? –pregunto Rosette cansada. No podía pelear ni defenderse y su cuerpo ardía y dolía hasta lo más hondo, exigiéndole que ya se rindiera.
-Maria Magdalena¿porque has venido aquí¿Por qué has abandonado a tu familia, tus amigos, tus creencias, y sobre todo la gracia de dios¿Es acaso por lo que sientes por este demonio? –dijo la Rosette de rostro pálido y frío mientras se acercaba lentamente mas y mas a ella- por él, quien nunca podrá aceptar tu amor de mujer, ya que en si no es un hombre… –se detuvo frente a ella- ¿Por qué Rosette Christopher¿Por qué?
Rosette cerro los ojos un momento y recordó las suaves palabras que Maria Magdalena le había dicho, palabras que ahora sentía como suyas.
-Porque Chrno es todo lo que tengo… siempre lo fue y siempre lo será –al terminar de decir esto ella abrió los ojos y dejo caer una lagrima.
Y sintiendo una fuerza inaudita en su ser levanto el rostro hacia donde estaba Chrno, quien había levantado un poco sus orejas después de lo ultimo que había dicho ella ¡por fin había reaccionado!; Rosette viéndolo supo que las palabras ya nunca dejarían de salir, no como en su ultimo día en la tierra cuando se quedaron ahogadas dentro de ella.
-¡Chrno¡Chrno escúchame bien! Lo que dije antes… antes de morir; ¡Eso no fue lo que en verdad quería decirte! Yo nunca, nunca te he culpado de nada; en cambio te agradezco todos los hermosos momentos que me diste –bajo un poco el rostro- Es solo que en ese instante estaba asustada, yo… me di cuenta de que había desperdiciado tanto tiempo y ya no me quedaba nada… y en vez de decirte lo que en verdad deseaba, yo…yo solo te dije lo que en ese momento sentí… solo el miedo –su voz se encontraba quebrada por el llanto- discúlpame Chrno siempre he sido una tonta impulsiva –he intento formar una pequeña sonrisa torcida, aunque Chrno no la mirara exactamente- ¡Pero ya no tengo miedo¡Y yo simplemente he venido a decirte una cosa! Yo quiero decirte que… que… ¡QUE TE AMO¡TE AMO! –Y volteando a ver a la Rosette de negro sin expresión alguna, añadió- y ya no tengo miedo…
-Espero que estés en paz contigo misma Rosette Christopher, porque todo esto fue en vano; no importa cuanto lo intentes su corazón ya esta consumido totalmente por la culpa.
Terminando de decir esto la mujer de oscuro elevo su espada dispuesta a atinar un último y fatal golpe sobre Rosette, quien tenía ahora una expresión serena. Ya había cumplido su promesa y había dicho todo lo que tenia que decir, solo le quedaba esperar el final.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
Chrno por su parte estaba sumido en la inconciencia entre pesadillas y recuerdos vagos llenos de dolor. 64 años en soledad… sumido en la culpa. Demasiado tiempo… una eternidad si él lograse hablar otra vez.
Pero después de tanto tiempo en medio de oscuridad, un día, sin avisar, una luz se filtro hasta él… era la voz de Rosette…
Lo llamaba, lo acariciaba, y aunque no entendía bien lo que decía, le hablaba sobre las cosas más hermosas del mundo.
Abrió los ojos, mareado y sin poder distinguir mucho inspecciono el ambiente, y a unos cuantos metros en el suelo frente a el vio a dos figuras borrosas. No las podía identificar pero sabia que una de ellas era Rosette, lo percibía, la olía en el ambiente…
Y también olía su miedo. Estaba en peligro, su cuerpo se tenso en ese momento. ¡Tenia que salvarla! Sin importar el costo tenía que hacerlo.
Sin conciencia de si mismo hizo lo que siempre hacia cuando su contratista estaba en peligro. Se dejo llevar por su lado demoníaco. Por esa parte de si mismo que había asesinado a cien millones de demonios.
Y con esa misma fuerza dejo que una corriente de miasma lo radiase y que su cuerpo se fuese desasiendo de su cruz de castigo.
Desprendiéndose por igual de profundas espinas, clavos e hilos cortantes, dejando atrás partes de su piel en la cruz, y sangre en el suelo. Pero eso no importaba en lo más mínimo.
Con un ultimo rugido infernal se desprendió por completo y sacando sus alas negras, que ya tantas décadas llevaba escondidas se dejo caer con su furia, sin poder ver bien y distinguir las formas, simplemente se dejo guiar por su furia contra quien no tenia la misma presencia de Rosette.
Y un segundo después convirtió su brazo derecho en una filosa espada que arremetió contra el cuerpo de alguien, una mujer, que soltó un agudo grito.
XIXIXIXIXIXIXIXIXI
Un relámpago sonó con fuerza en ese momento casi como el rugido de un animal que con su furia ilumino e hizo temblar ese lugar.
Rosette estaba arrodillada esperando la fría espada cortar su carne, que auque ya estaba muerta, sabia que igual significaría la muerte, otra mas al menos…
Pero el filo de la espada nunca llego, y la chica abrió con fuerza los ojos cuando escucho el grito de una mujer. Frente a ella, la otra Rosette se encontraba con los ojos desorbitados de sorpresa al tiempo que su cuerpo se encontraba arqueado sobre una enorme espada de hueso y metal que le atravesaba el estomago.
Rosette sorprendida miraba la escena…y un pensamiento rápido cruzo su cabeza ¿esta había sido su visión? No podía definirlo, pero por ahora solo podía esperar lo siguiente que ocurriría.
Detrás de ella se encontraba Chrno llorando confunfido, la joven empalada relajo su cuerpo sobre la espada, y por un segundo no se oyó nada excepto los débiles sollozos del demonio, entonces ella sonrió, y dijo:
-Pecador Chrno, prométeme algo… - se dio la vuelta para ver su rostro- prométeme que esta será la ultima vez que llores por mi… -Y entonces ella se empezó a deshacer como si de una estatua de arena se tratara, la mano de Chrno, ya dejando de ser una espada, tomó un poco entre sus dedos de esa arena y la miro… era sal.
¿Se había equivocado? Esa era Rosette, y una vez mas le había dado fin a su vida…
¿Quién era la otra chica frente a él? No la reconocía, y aunque su aspecto le era conocido… tal vez un poco como Magdalena… tato tiempo que no la veía… la extrañaba… pero lo cierto era que esa chica no era ella.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
La mirada de Chrno era fría, y sus ojos tenían un color violeta metalizado que Rosette nunca le había visto. Definitivamente la mirada de un asesino.
-Chrno… -murmuro rosette.
-¿Quien eres tu? –pregunto frío, y volvió a convertir su brazo en una espada que coloco frente a ella.
Y la joven santa sintió un vació en el estomago, muy parecido a cuando su hermano alguna vez le hizo la misma pregunta.
-¡Soy yo, Rosette!
-Eso no es verdad… -replico el otro- yo la asesine. Siempre lo hago.
-Chrno… soy yo. Créeme –le suplico herida la otra.
-Siempre es lo mismo. Por mas que lo intento para lo único que sirvo es para hacer sufrir –dijo mirando su espada pero sin removerla del frente de la chica- Vete… antes de que te mate.
-Chrno… no –negaba con la cabeza Rosette
Esto no podía estar pasando. Ella había luchado tanto para ver a Chrno. Para ver esa mirada rojiza y calida. No esta violácea, fría… vacía.
¿Esta era realmente su visión¿Aquí acabaría? No quería creerlo… y si al menos le quedaba un solo momento, tan solo quería… volver a ver a Chrno.
Sin importarle la mortal arma, se abalanzo sobre el demonio, que no hizo ademán ninguno por moverse, tan solo se quedo estático sin responderle el abrazo.
Rosette lloraba desconsolada sobre su pecho, llamándolo, pero aun así el no respondía.
-¡Por favor Chrno, vuelve¡Por favor!
Estaba a punto de quebrarse, de perder la esperanza, cuando…
-¿Rosette…? –murmuro el demonio.
Y sintió un fuerte brazo que la empezaba rodear.
Para Chrno todo era muy confuso no podía entender lo que pasaba, pero reconocía el olor salado de las lagrimas de la chica… y su aroma a vainilla, pero estaba mezclado con otra fragancia ¿rosas? Era extraño… pero aun así el olor de Rosette era irrefutable.
Temblando, regreso su otro brazo a su forma original, y termino de rodear a la chica derramando algunas de sus propias lágrimas.
Chrno levantó su mirada hacia Rosette.
-Rosette… ¿De verdad… de verdad eres tu? –pregunto todavía teniendo la duda.
Ella no dijo nada, y no podía apartar sus ojos de él. Aun seguía siendo, a pesar de estar doblado por el dolor, tan alto como lo recodaba, como aquella vez en que había podido admirar toda su imponencia en aquel lago en donde habían secuestrado a Azmaria. Pero ahora lo que Rosette podía ver mas, eran la múltiple cantidad de heridas que tenia.
En sus muñecas se mostraban sus heridas abiertas casi como estigmas, ya que probablemente en su desesperación al verla en peligro se había arrancado a si mismo violentamente de su cruz. También estaba cubierto por heridas profundas que mostraban carne viva y sangrante en su fuerte pecho y en su rostro amable.
-Chrno…
Y él se dejo caer inconciente de rodillas ya sin poder aguantar el dolor que sus tobillos le restregaban ante el castigo al que el los había sometido.
Rosette asustada lo recostó en el suelo, y analizando que solo estaba dormido, suspiro.
Así que lentamente, fue arrancando retazos de su falda ¿para algo tenia que servir ese faldón largo, no? y los coloco a su costado para después cubrir las heridas del pobre demonio.
Acariciando su frente empezó a utilizar ese poder curativo desconocido que tenia para curar sus heridas. Incitado por el suave tacto de la chica el demonio fue despertando.
-¿Rosette…? –pregunto soñolientamente, y sin ese tono tan amenazador de su voz.
-Si. ¿Cómo te sientes? –dijo con dulzura, tranquila y feliz de que la volviese a reconocer.
-Bien… creo. Mi cabeza me duele, no puedo recordar mucho… ¿Qué sucedió¿Dónde estamos? –pregunto recostado en el suelo y con los ojos semicerrados.
¿No podía recordar nada? Eso la tranquilizaba un poco… todos esos años separados… estaban borrados. Pero eso también quería decir… que toda su confesión…
-¿Qué es lo ultimo que recuerdas? –pregunto temiendo ya la respuesta.
-Un atardecer –dijo empezando a incorporarse- …estabas llorando… y después… tú… yo… estamos muertos ¿no es así? –pregunto realizándose la verdad.
-Si… es verdad… -dijo la rubia dedicándole una mirada melancólica, pero que se torno en preocupada al ver lagrimas caer del rostro de Chrno.
-Rosette…-dijo empezando a levantarse para quedar frente a ella.
Pero el demonio repentinamente se le quedo viendo de forma confusa, y después a si mismo.
-¿¿Qué te ha sucedido??
-¿A que te refieres? –pregunto un poco descolocada Rosette.
-Bueno… en primera ¡mírate¡Tu cabello y tu… tu… cuerpo! –dijo en un balbuceo adorable (para Rosette) el demonio, al ver su hermoso cabello rubio mas claro y mas largo de lo que lo recordaba, y también aquellos tres pares de alas que le daban un completo aire de santa y al no poder evitar fijarse en lo descubiertas que quedaron sus piernas.
-uhmm esto es una larga historia… -dijo la rubia mirándose también de reojo y ya habiendo olvidado el asunto de su nueva forma.
Chrno volteando por fin se percato del lugar en donde estaban.
-Dios mío… ¡Estamos en el infierno! –exclamo preocupado.
-Gran deducción –le ironizo Rosette.
-Rosette, tú… -empezó a decir con terror en la voz- se supone que tu no deberías estar aquí… los humanos que hacen contrato con un demonio, no están obligados a seguirle… ¿o es que acaso...?
-Basta, Chrno –le zanjo Rosette- Cálmate, no me han mandado al infierno, yo pertenezco al cielo…
-Menos mal –dijo Chrno común suspiro.
-…solo que hice un trato para que me dejaran venir acá –termino con una sonrisita.
-¿¿Qué¿¿Cómo¿¿Por qué??
-Bueno… el como es un poco largo… hice un trato en el que me dieron una cierta cantidad de tiempo para llegar y estar contigo un rato… ahora, el porque… pues… -¿seria un buen momento para reafirmarle su confesión?- ya te lo dije…
No, no seguía sin ser el momento justo… maldito fuera su orgullo, pero todavía estaba dolida porque después de todo el trabajo y preparación mental que le costo decirle lo que sentía, el simplemente lo había olvidado.
-¿Qué? –pregunto confundido, pero aun si negó con la cabeza- Esto no tiene sentido, no debiste haber venido… -y después de verla unos segundos mas, mientras los recuerdos regresaban a él añadió- Lo siento Rosette…
-¿uhm? –expreso confundida mientras regresaba su vista al demonio.
-Hace tanto tiempo que quería decirte eso…discúlpame, por no darte un poco mas de tiempo… de vida… yo… -empezó a llorar- soy un asesino y...
Pero no pudo acabar la frase por que ocurrió un repentino hecho que nunca se hubiese esperado después de todo lo que había sucedido. Y es que pese a todas las heridas que Chrno presentaba, Rosette no se contuvo ni un poco después de que le propino un fuerte golpe en la cabeza y le grito en la cara.
-¿¡ES QUE NO HAS APRENDIDO NADA, DEMONIO TONTO¡NO TE DISTE CUENTA QUE CASI ME MATA UNA VIEJA LOCA PORQUE TU TE ANDAS CULPANDO POR TODO! –hizo una pausa, la vena sobre su cabeza crecía cada vez mas y le mostraba al pobre demonio una mirada asesina, pero aun así añadiendo por ultimo levanto su dedo acusadoramente hacia el rostro del asustado demonio-¡¡Y NO SE TE OCURRA CULPARTE AHORA MISMO POR ESO!!
Chrno arrodillado frente a ella, solo veía con sorpresa su alocada reacción y como ahora su dedo se encontraba picándole prácticamente la nariz. Al darse cuenta de eso Rosette lo retiro y simplemente desvió la mirada con dignidad junto con sus mejillas un poco entintadas de rojo.
Así estuvo unos 10 segundos mirándola sin decir nada, hasta que rompió a reír a carcajada viva; todo al darse cuenta con felicidad, que esa era su única e inigualable Rosette. Ella volteo con el ceño fruncido y todavía haciendo un poco de puchero pregunto:
-Y ahora ¿a ti que te pasa?
-Ja, ja, ja… Es que… ja, ja, ja… es que realmente no has cambiado en nada… ja, ja, ja, ja…
Ella no pudo evitarlo, también se hecho a reír.
-Eso no es cierto, tonto, jaja
Para cuando los dos terminaron, Rosette volvió a hablar.
-Aun así, ya no quiero que te sigas culpando por lo que paso.
-Es la verdad, Rosette. Si yo nunca hubiese llegado a tu vida, habrías vivido mas y…
-Basta con eso –dijo ya harta del mismo tema- esta bien, imagínate que nunca te hubiese conocido ¿en serio crees que Aion se habría mantenido tranquilo de poner sus manos sobre Joshua? Él era un apóstol ¿recuerdas?
-Este… si… pero tu…
-Si¿yo? –Y con burla se llevo un dedo sobre sus labios en forma pensativa- vamos a imaginarnos que hubiese sucedido conmigo, hum… no se, habría vivido mas… si es que no quedaba congelada en el tiempo junto con los niños del orfanato o si Aion no me secuestraba a mi también para utilizarme como un títere ¿Cuál opción te parece mejor?
-Bueno… yo… nunca había pensado las cosas de esa forma –confeso sincero.
-¡lo ves, Chrno! Tu nunca fuiste un asesino para mi ¡tu me salvaste! Si no hubieses estado a mi lado, entonces de verdad hubiese estado perdida –le dijo sonriéndole con cariño, y el demonio no hizo menos que corresponderle por unos segundos ambos dejándose perder en los ojos del otro.
Pero repentinamente Chrno aparto la mirada.
-Aun así… yo libere a Aion.
-Nunca me dejaras ser feliz ni por un segundo ¿cierto? –Replico con desgano Rosette- abre los ojos ¡Si quería Aion hubiese escapado con o sin tu ayuda!
-Esta bien, dejemos atrás lo que sucedió, y digamos que las cosas son como tu dices –en ese momento Rosette le hecho una mirada que decía "son como yo digo"- Pero lo que importa en este momento es el ahora, y no debiste haber venido al infierno ¿sabes lo peligroso que es? –dijo Chrno preocupado otra vez.
"¿quieres que de verdad te lo diga?" pensó la rubia volteando los ojos, pero mejor se calmo contando hasta diez, por la necedad del demonio.
-¡¿Querías que te dejara solo¡Ni hablar¡Tú eres…! -y regreso la duda a la chica ¿seria buen momento?- mi mejor amigo… yo nunca te abandonaría.
¡Demonios! Tenia que dejar esa actitud de niña caprichosa… quería decirle a chrno tantas cosas, pero se sentía tan frustrada e injustamente enojada con.
-Esa no es razon suficiente –le nego todavía necio- y menos para con alguien que te quito tu vida.
Rosette tomo un poco de aire. Tenia que decírselo.
-Mira Chrno te estaría mintiendo si te dijese que no había un montón de cosas que me hubiese gustado haber hecho en vida…
Chrno asintió con la cabeza para invitarla a proseguir.
-Estar con mi hermano… tener de nuevo una familia… y hacer tantas cosas mas, como por ejemplo… ¡comerme un banquete de navidad yo sola! –explico también con sus manos extendiéndolas lo mas que podía para dale al demonio la idea.
-Pero... hay una cosa que siempre me arrepentiré de no haberte dicho… yo… no se como explicarlo… tenia que verte de nuevo. Es difícil… cuando no estas cerca de mi, no me siento como yo misma, no me siento completamente feliz, es como si el mundo estuviese mal… te necesito a mi lado… este yo… bueno… ¡tu lo entiendes!
Para este momento rosette estaba completamente roja, y a decir verdad, Chrno no se quedaba atrás. Estaba confundido por las palabras de la chica, ella generalmente no era así ¿Qué "lo necesitaba cerca para se feliz"? esas palabras le hacia sentir algo calido en su interior, pero aun así no comprendía completamente la razón de ellas, sonaban casi ¿románticas¿Acaso…?
-Rosette… ¿tu…?
¡Era el momento! Tenia que decirle a Chrno todo lo que sentía que…
-Te extrañaba… pues… porque…
Las miradas de ambos contrapuestas y unidas la una a la otra, dorado contra zafiro azul. Pero Rosette, no logrando soportar la presión de su propia vergüenza rompió la conexión al voltearse.
-Necesitaba quien me cargara las armas de nuevo -¿Por qué costaba tanto decirle dos palabritas?
-¿¿Qué?? –pregunto Chrno, tan sorprendido que casi cae de bruces en el suelo.
-Si, bueno. ¡Imagínate andar por todo el infierno sin armas! Si tú hubieses andado conmigo al menos habría tenido un buen cargamento… y… ¿chrno?
El demonio estaba sentado viendo el suelo con un aura de depresión alrededor suyo.
-A final de cuenta soy solo un sirviente para ella… -"y yo emocionándome por estupideces" pensó apesumbrado.
-Hey Chrno –le llamo Rosette dándole unas palmaditas en el hombro- Era una broma. Cálmate.
-Si claro…
-¡En serio¿O acaso crees que me habría arriesgado tanto si solo pensara en ti de esa forma¡No seas tonto¡Tú significas mucho para mí! Demasiado… -dijo sonrojada viendo al suelo.
-Rosette –la llamo preocupado Chrno al escuchar el silencio en el que había quedado la chica.
-Chrno… yo… tengo que decirte algo… ya te lo había dicho antes, pero no escuchaste y bueno… yo –dijo reuniendo todas sus fuerzas para que esas dos sencillas palabras saliesen de su boca y lograse ver al mismo tiempo a Chrno a la cara.
¡Demonios! Le costaba tanto concentrarse con ese par de ojos dorados tan seductores y llenos de él… de su bondad, cariño… y ahora expectación por escucharla.
-Yo… ¡Ahg! –Grito adolorida mientras se doblaba sobre su abdomen al sentir un insoportable dolor partirla.
-Deben de estar bromeando, no puede ser que sea tan pronto… -murmuro llorando.
-¡Rosette¡Rosette! –y el demonio llevo su mano sobre la espalda ensangrentada de ella, pero al segundo la quito junto con un alarido, y la observo toda quemada y despidiendo humo.
-¿Qué sucede…?
-El trato del que te hable… ellos me dijeron que podía venir a buscarte… que me dejarían venir a terminar mis asuntos contigo, pero solo por poco tiempo… y antes de regresarme me marcarían con estos estigmas… -dijo extendiendo su mano cubierta de sangre, viéndola con odio.
-Entonces, este es el ultimo estigma…–dedujo Chrno, bajando la cabeza, ante la impotencia de ni siquiera poder tocarla ni ayudarla en ese momento, pero aun así se dibujo una sonrisa triste en su rostro- Me alegra de que ya vayas a volver a casa, Rosette.
-Chrno, no… -murmuro Rosette.
-No te preocupes estaré bien. –la calmo con otra de sus sonrisas.
-No… -repitió su murmullo la rubia, negando también con la cabeza.
La chica levanto su mirada, solo necesito eso para darse cuenta que el se había rendido sin luchar siquiera, y eso le dolía mas que la lanza inexistente que le atravesaba el costado.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
¿Qué tal estuvo el reencuentro de esos dos¿emotivo¿cursi¿o un poco salvaje? XD Bueno como tengo un poco de prisa y aparte no quiero spoilear mucho del siguiente capitulo dejare mis comentarios aparte y los dejare con el previo.
XIXIXIXIXIXIXIXIXIX
CONTINUA
Capitulo 012
"Paradiso"
El tiempo se le ha vuelto a acabar a Rosette… pero esta vez tienen la capacidad de elegir su siguiente paso ¿Chorno estará listo para aceptar esa decisión?
Aunque él no es el único expectante… porque sin darse cuenta ambos han llegado al punto el que una decisión moverá el cauce del destino hacia un final, el cual muchos desean poner sus manos encima.
Gracias de nuevo por todos los comentarios que siempre me incitan a seguirle a este fic, y también a aquellos lectores que aunque no dejen review si se dan el tiempo de leer esta locura. Jeje.
Nos veremos dentro de otros 15 días (ojala que no un poco mas, pero también dependerá de mi carga escolar y de trabajo .)
