!Lo siento! Esta vez me he tardado algo en actualizar por diversas razones muy largas y que no valen la pena decir, pero por eso el capi de esta semana viene mas largo y lleno de momentos cursis CxR jaja, no esperan la intervención de muchos otros personajes.

Asi que me solo voy a nombra a los que les mando agradecimientos para apurar esta parte. Así que gracias por sus review a:

Ladygolden, setsuna17, Minixa, Azka, Renaissance Lady-k, Kassandra Caldina y Yanska.

¡Gracias, gracias,gracias, gracias, gracias... infinitas gracias por seguir leyendo este fic! n.n

Y como la mayoría de las reviews hablaban sobre los mismo, les hago el anuncio oficial que lo mas probable es que si haya lemmon en el fic... pero igual no esperen algo tan explicito, no tengo mucha experiencia en esas cosas x.X, pero de que hay algo hay algo.

-INFERNI E PARADISO-

Capitulo 013

"Gravity of love"

"En la oscuridad mi corazón nació

Tan frío y gélido cual hielo,

Tan oscuro y seco como las sombras

Pero ahora que te he conocido, poco a poco

tú luz lo ha derretido...

Aunque me temo que cuando me llene de ti

Ya no quede nada mas de mi"

El viento helado golpeaba con fuerza el rostro de Chrno, pero su cabeza hervía pensando en todos los problemas que se les avecinaban...

¿Millones de demonios persiguiéndolos¿su madre probablemente furíca porque la desobedecieron? Y encima de todo, un paisaje desolador y lleno de muerte y maldad frente a él... justo como en los viejos días.

El problema es que antes no tenia que cuidar de una chica rubia que tenia la misma terquedad de una mula.

Aun cuando era un demonio poderoso no podía confiar la protección de Rosette en solo sus propias habilidades, así que tomando las pocas pertenencias que la chica tenia y la ropa que había encontrado para ella, la levanto en vuelo, y se dirigió hacia las partes mas bajas donde florecía un bosque sin vida y lleno de oscuridad. Probablemente el único lugar seguro que les quedaba en todo el infierno.

Y es que el propósito de este circulo, el noveno, era el auto castigo interno y la absoluta soledad... poco se esperaba que a los pecadores los fueran a buscar enamoradas santas. Y tal vez por esa razón había una gran falta de seguridad a diferencia de los otros círculos, lo cual daba una sensación de relativa paz... eso y que en este circulo se encontraba el centro mismo del infierno y el pasaje mas cercana al cielo...

Pero a diferencia de Chrno que estaba hecho un manojo de nervios, la chica en sus brazos no hacia mas que sonreír disfrutando del aire en su cara y la experiencia misma de volar, como si de cualquier diversión mundana se tratase... y no es que al demonio no le gustase ver a la chica feliz, pero la verdad no podía soportar mas la enorme carga de problemas que se les avecinaba y la indiferencia de ella ante esto, por eso pronto explotó...

-...esto es perfecto... –murmuro con sarcasmo el demonio- ...medio infierno de criaturas malignas te persigue... no tienes tus poderes... y para colmo pronto se caerá en pedazos todo este mundo...y yo simplemente no puedo comprender como estas tan calmada... –dijo conteniendo su enojo.

Rosette dejo pasar unos segundos para que él se sosegara, y levanto sus grandes ojos azules llenos de vida encarando a los duros de color dorado del demonio, que ante la luz de los primeros parecieron calmarse y ablandarse. Después los pequeños y rosados labios de la chica se movieron con lentitud.

-...es porque estoy contigo, Chrno... –dijo tranquila como si fuese la cosa mas obvia del mundo.

El demonio pudo jurar que por un instante logro confundir completamente a Rosette, con una mujer de su pasado, pero no olvidada... Maria Magdalena, quien en su tiempo le había dicho exactamente las mismas palabras que ahora le decía la joven en sus brazos.

Pero ella no era Magdalena... era Rosette. Y el estaba caminando por un delicado borde, entre su amistad hacia ella y su amor.

Todo esto había sido una total sorpresa para él porque aunque sabia que ella siempre le había guardado cariño nunca había esperado... que lo amara, a él, un demonio, y el causante en especial de muchas de sus desgracias.

Y mas sin embargo estaba ahí, con esa sonrisa tan suya, con su dorado cabello ondeando en el aire y con un aura lleno de paz y felicidad, que el podía hacer poco para no desear abrazarlo.

Rosette rió...

¿Porque reía? No importaba. Tanto tiempo, en la soledad habían hecho que el extrañara como un loco esa risa.

-Chrno, creo que deberías de ver hacia delante.

"¿Eh¿Por qué dijo eso?" pensó el demonio al ver como la chica escondía su cabeza en su pecho. Y con unos confundidos ojos dorados levanto la vista solo para ver la nieve que golpeo su rostro.

¡Que estupido había sido! Por andar tirando la baba por Rosette no se dio cuenta de cuanta altitud había perdido hasta el punto de llegar al suelo sin percatarse de ello por su paulatina lentitud.

Cuando por fin logro sacar su rostro de la pila de nieve fría en la que había caído, lo primero que busco con su vista fue a la chica rubia en sus brazos.

-¡Rosette¿Estas bien?

La joven no le respondió todavía siguiendo acurrucada en sus brazos, y el demonio temió terriblemente que se hubiese hecho daño. Pero después de unos segundos escucho un extraño sonido salir de sus labios hasta transformarse en una gran carcajada.

-¿Qué?

-Ja ja ¿te golpeaste de frente, verdad? Ja ¡Como me hubiera gustado ver tu cara cuando te diste contra la nieve¡Debió haber estado muy bueno! Jajaja

Chrno hizo una cara, y la soltó de sus brazos sin darle previo aviso, de todas formas estaba arrodillado y no era mucha la distancia al suelo. ¿Madurado¿Cómo llego a pensar en eso? Claro, como no. Rosette siempre seria Rosette. Solamente ella podría reírse de esa forma en una situación así.

Todavía sin parar de reír la chica se sobo la espalda.

-¡Hey eso dolió! Ja ja

-Yo preocupándome por ti, y tú lo primero que haces es burlarte.

-Ja ja Ya discúlpame, Chrno. No era mi intención, pero... ¡eres tan predecible¡No es mí culpa! Ja ja –rio un rato mas secándose las lagrimas que le habían salido por la risa. Sabia que si empezaba a actuar un poco como Magdalena, el demonio se descoloraría por completo... pero no esperaba que se estrellara contra la nieve hasta el punto de reinventar la frase "comer el polvo" o en este caso la nieve.

-¿Predecible? –repitió Chrno reteniendo su enojo y vergüenza- ¿Qué acaso sabias que iba a reaccionar así?

-¿eh? –alcanzo a decir Rosette tomada por la sorpresa. no podía decirle que ella sabia que Magdalena le dijo lo mismo… o mejor dicho que ella misma lo había hecho- Yo... simplemente lo sabia.

-¿Qué, eres vidente ahora? –le espeto con sarcasmo el demonio.

-Pues, la verdad si –acepto con gracia- A veces puedo ver el futuro y los fines de semana leo las cartas –dijo con sorna y agravando su voz en la palabra "futuro"

-Claro, pues que lastima que no viste esto –le señalo su ala derecha doblada hacia arriba de una forma extraña.

-¡Dios mió, Chrno¿te duele mucho? Déjame tratarlo –se apresuro Rosette a su lado.

-No, esta bien –aseguro el demonio, y con un movimiento tomo su ala herida y la doblo a su estado inicial, apretando los dientes para contener el dolor - Dentro de unos minutos sanara. Pero esta es una buena oportunidad para seguir el camino a pie.

¿Él quería caminar¿En ese estado? Ni loca lo iba a dejar.

-¿¿A pie?? Pero es demasiado -Se quejo de forma exagerada señalando el largo camino de nieve que llevaba montaña abajo hacia un bosque.

-Bueno, señorita vidente. Usted debió ver eso antes –siguió Chrno en burla, porque en verdad dudaba que si la chica no podía ver dos dedos delante de ella menos iba a ver el futuro.

-¿Y que hay si no me muevo de aquí? –se dejo caer sobre la nieve Rosette y se cruzo de piernas y de manos para acomodarse en el suelo.

Realmente no le importaba tanto caminar, pero seria mejor si Chrno se tomaba un tiempo para sanar su ala, el necio nunca lo aceptaría públicamente, y ella se sentía horrible porque fue su culpa que en primer lugar se estrellara.

-Rosette. Basta. Apuesto que te estas congelando ahí abajo.

-Bueno, señor quejumbroso. Resulta que "alguien" desconsiderado no me ha dado nada que ponerme encima.

Chrno simplemente suspiro y le tendió las ropas que consiguió.

-Gracias. Ahora voltéate.

-¿Eh? Pero, Rosette, es nada mas una vieja capa.

-No me importa, voltéate. ¿Qué hay con los hombres que no pueden dejar que las chicas se vistan en paz?

El demonio de cabello violeta soltó otro suspiro, pero esta vez tenia un pequeño rubor en las mejillas y no dijo nada mas ante la petición de Rosette, así que se volteo en silencio, y se coloco él mismo una capa vieja encima; ambos no tenían demasiadas ropas, Rosette con medio vestido roto, y él solo con sus pantalones y botas, ya ni siquiera el resto de su armadura tenia, pero le bastaba y sobraba con los vendajes improvisados e impregnados con el olor de Rosette. Y aunque el aceptaba que no era mucho lo que consiguió, al menos tenia la seguridad de que los mantendría calientes en este limbo de dolor físico.

-Ya, esta. –declaro la rubia – pero es muy poco lo que trajiste solo un par de botas, unos guantes y unas viejas capas, que no se donde las hayas conseguido.

"créeme, no te gustaría saberlo" pensó el demonio, mientras se volteaba a verla.

-Además siento que me veo como un saco de papas con estas cosas –se quejo la chica escrutando la capa y estirándola de un lado a otro.

El joven de cabello violetas se sonrió de medio lado y le dijo sin pensarlo mucho.

-Rosette, tu te ves bonita con cualquier cosa.

La rubia dejo de jugar su capa y se le quedo viendo con sus grandes orbes azules al demonio de ojos dorados, que ahora también tenia un tinte en las mejillas al darse cuenta que lo que dijo sonó como un coqueteo directo.

-Gracias –dijo Rosette sin tomarlo por otros lados y tal vez con un pequeño tite escarlata en sus mejillas- Pero tampoco te creas que por eso me voy a mover de aquí¡quiero descansar –se quejo volviendo a su anterior comportamiento.

-Pero, Rosette, hace poco descansamos.

-Si, y después unos demonios nos atacaron, quiero un descanso de verdad ¡y quiero divertirme un rato o jugar!

-Rosette –la llamo con un tono serio el demonio- sabes muy bien que este no es un parque de diversiones.

-Si, si. ¿Quién lo dice?

-No se... –empezó sarcástico- la Biblia.

-Nah, tonterías. Nunca me la leí toda. Así que lo que no se sabe no hace daño.

Y el pobre demonio ya no pudo hacer nada para cuando la chica se fue de su lado y empezó a juntar nieve para hacer un muñeco.

Al principio quiso protestar pero al ver a la chica tan feliz en su juego, el prefirió sentarse a observarla.

A veces podía ser tan impulsiva, necia, despreocupada, desconsiderada; y en algunas ocasiones el demonio se preguntaba si malvada... solo cuando lo golpeaba¡y cuando conducía! Sobre todo eso.

Sin embargo, la maldad no era algo que le disgustara del todo... era parte de la naturaleza de un demonio el sentirse atraído por ella. Y vaya que Chrno se sentía atraído por esta "maldad".

Al instante se saco ese pensamiento de la cabeza. ¿Qué le estaba sucediendo? Rosette se veía un poco diferente, unos cuantos años mayor, y él se sentía como gato en celo cerca de ella. Eso nunca le había sucedido antes, claro desde hace mucho se había dado cuenta que ella se había convertido en una mujer hermosa pero no era algo que le quisiera dar tanta importancia como ahora... excepto Las vegas, pero ese vestido le quedaba muy bien y...

¡Y ya debía de sacarse eso de la cabeza!

El demonio volvió a levantar sus ojos para ver como la chica ahora cargaba con una sonrisa una gran bola de nieve que iría sobre otra mayor que había formado antes.

Sin importar que tuviera 16 o pareciera de 20, Rosette siempre actuaría como una chiquilla de 12. Y esa era la principal razón, por la que el no se podía permitir sus sentimientos. Rosette era su niña... y el no podía olvidarlo. Sin importar todas las veces que ella le intentase demostrar que lo amaba, sin importarle ni siquiera lo que el había hecho antes o lo que era.

Si unos años antes de escaparse con Aion le hubiesen dicho que el haría un contrato, y al morir sus contratista lo seguirá solo por amor a él hasta el infierno, nunca lo hubiese creído.

Pero Rosette era...

Tal y como lo había dicho Deffau, ella era: hermosa, auto sacrificada y nunca se daba por vencida... por eso Dios la amaba. Y Chrno sabia que nunca podría competir contra él.

Por eso Chrno esta vez no iba a ceder y la dejaría quedarse con el, y aun cuando ahora Rosette no tuviese sus poderes, estaba seguro que si encontraban la forma ella seria aceptada de nuevo en el cielo... ella merecía estar halla, con su familia y amigos, y él ya no debía ser parte de ello ahora que su contrato quedo finiquitado. Por eso es que acababa de tomar la decisión de que lo mejor seria ignorar y negar sus sentimientos hacia ella, poner un límite y nunca cruzarlo; sino al final ambos terminarían lastimados.

-¡Hey Chrno! –le llamo con una mano en el aire la chica.

-Uhm¿si? –atendió el demonio recién sacado de sus pensamientos.

-¡Pásame mi cosa!

-¿Qué cosa? –volvió a preguntar el demonio ahora prácticamente con interrogaciones sobre su cabeza.

-Mi cosa... mi cetro, báculo, lanza, palo para pegar...

Conteniendo una pequeña risita, el joven demonio de apariencia de veinte años se levanto y le llevo la larga lanza dorada a la chica.

-¿Para que la quieres? Ni siquiera la puedes cargar.

-Si, no entiendo porque, antes se sentía tan liviana. Pero tú ponla aquí –la chica le señalo el centro de la cabeza de su muñeco. Recuerdas cuando éramos niños y hacíamos estas cosas.

-Si –respondió melancólico.

-Esos fueron buenos tiempos... –y bajando un poco la cabeza pregunto- ¿tu nunca tuviste demasiados, no es así? Me refiero... en pandemonium.

Al demonio lo tomo un poco por sorpresa la repentina pregunta de la chica. En todos los años que se conocían ella nunca le había preguntado ni comentado nada sobre sus orígenes, aun cuando se muriese de curiosidad por saber ese tipo de cosas. Antes se había sentido incomodo, pero ahora, muerto¿Qué mas daba?

-Pandemonium y el infierno son un poco diferentes, aunque realmente eso no importa demasiado... en ambos lugares uno no deseaba mas que morir- explico con aire sombrío pero después sintiendo la mirada preocupada de la chica declaro- Sin embargo, el tiempo que estuve contigo y con Joshua fue... el mejor que nunca haya tenido. Tuve toda la diversión y buenos momentos que en mi vida hubiese deseado.

-Solo fueron cinco años... –renegó triste Rosette- ahora me doy cuenta de lo poquito que fue eso. Me gustaría que pudiésemos haber tenido mas momentos juntos.

-No había forma. Teníamos que encontrar a Joshua –le justifico el demonio.

-Eso no es excusa... no ahora. Pero para eso estamos aquí ¿No Chrno?

-¿Eh? –confundido levanto su dorada mirada.

-Lo que quiero decir... es que ahora estamos juntos y... –tomando un poco de cabello para colocarlo detrás de su oído de forma tímida completó- quiero que lo tomemos calmado ¿si? Así que deja de preocuparte tanto por todo.

-Pero... –las palabras de Chrno se cortaron por una mas animada voz de Rosette.

-Esta va a ser mi obra maestra. Así que apúrate en ponerle la nariz.

Chrno soltó un suspiro. Era imposible contradecirla.

-Aja ¿tu palo para pegar? –se burlo el demonio mientras colocaba la lanza en el lugar solicitado.

Y su sarcasmo hubiese estado bien, sino fuera porque unos segundos después el largo y dorado objeto cayo sobre sus pies.

-¡Auch! –se quejo mientras tomaba su pie.

-Ja ja ¿Cómo que no era "palo para pegar"?

-Lo que sea –y viendo lo deformado que quedo el muñeco de nieve añadió con una sonrisa burlona- ¿obra maestra? Rosette, este es el muñeco mas feo que has hecho en tu vida... y eso que estas muerta.

-¿¿Qué has dicho??

Fue la respuesta de Rosette junto con una bola de nieve directo en la cara.

-¡Hey!

-¿Qué sucede¿te tomo por sorpresa mi maravillosa puntería?

-Si, claro –le dijo con sarcasmo el demonio, mientras juntaba una bola en sus manos y la apuntaba a la chica.

-Ni se te ocurra, Chrno. Tú te lo merecías.

-¿Quién dice eso? –dijo arremedándola y le aventó la bola de nieve, que la derribo hasta el suelo.

Asustado el demonio se acerco a ella, preocupado de haberla golpeado demasiado fuerte, ahora que su cuerpo era mas frágil.

-¡Rosette¿¿Estas bien??

En respuesta la chica se fue levantando pero mas parecía un espectro en pena y en busca de venganza que una frágil damisela.

-Chrno… -dijo con voz profunda y aterradora- tú morirás.

-Es…espera fue una accidente… yo lo sien…

Pero ni aunque hubiese terminado sus disculpas habría podido detener a la chica de finiquitar su venganza.

Probablemente esta seria una escena extraña para cualquier demonio que hubiese conocido el poder del asesino de cien millones... ahora jugando siendo atemorizado como un niño de doce años por una chica. Pero, por ahora no había ningún demonio cerca... solo nieve y risas.

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-¿Entonces el infierno esta dividido en círculos? –pregunto interesado el demonio de cabellos violetas

Un "mmph..." se escuchó detrás de Chrno, quien estaba sentado con sus piernas cruzadas, dejando dócilmente que la chica rubia detrás suyo peinara su largo cabello violeta en una trenza. Realmente no le importaba mucho su cabello, e intento hacérselo saber a la chica, pero había insistido e insistido, e insistido tanto que él no logro negársele.

Además no era como si quisiera desperdiciar oportunidades que se dieran para el tacto... hace tanto que extrañaba la sensación del correr de sus delgados dedos por su cabello, esa costumbre personal que tenían desde niños y que lo hacia sentir tan soñoliento.

Pero eso no quitaba que siguiera siendo un retraso innecesario, y de que otra vez el no estuviese jugando con fuego.

Pero pensando con la cabeza fría todos estos retrasos no había sido tan malos, por que logro curar con mayor rapidez la fractura en su ala; y por algún motivo sentía que esa era la verdadera razón del deseo de la chica para perder el tiempo ahí...

Aunque igual no podía dejar de preocuparse, en cualquier momento podía caerles una horda de demonios enardecidos o el mismo infierno, que en medio de esa aparente calma estaba cayéndose en pedazos...

-Creo que ya no importa saber demasiado de este mundo... de todas formas, pronto puede que desaparezca –declaro con pesimismo Chrno.

-¡Vamos no seas tan negativo! Mira este lugar, hasta se ve habitable con toda esta luz y el bosque por delante... me recuerda mucho a las montañas que estaban alrededor del orfanato ¿lo recuerdas Chrno?

¿Parecido? Este lugar tenía mas semejanza con una sombría copia de una postal navideña que de los bosques en donde creció su amiga.

-Si. Pero de alguna forma siento que eso es lo que hace que las cosas no estén bien.

-¿Cómo esta eso? –inquirió confundida la chica.

-El infierno debe ser el infierno, Rosette. De donde nace la oscuridad no debe haber luz.

-Como te encanta hacerte la vida complicada. ¿No puedes disfrutar ni siquiera por tan solo cinco minutos que este lugar no este cubierto de flamas y de demonios?

-Así es como debe ser el infierno para todo aquel que haya pecado... y ahora parece un retrato salido de una postal... esto es malo ¿imagínate como estará el cielo? Además no logro dejar de pensar que todo esto es mi culpa y la de Aion...

-bueno eso es cosa de ellos –dijo Rosette fingiendo despreocupación- Y ¿Qué no habíamos hablado antes de que dejaras de culparte por todo...? Solo dime ¿Cómo es que te hechas la culpa algo de lo que ni sabias hasta ahora?

-Aun así... todo esto empezó por lo que le hicimos a nuestra madre.

-bueno, de eso no hay mucho que arreglar... y yo sigo pensando que este mundo esta mejor así.

"No es necesario que te hagas la fuerte, Rosette" pensó el demonio seguro de que la hacia debía estar ahora mismo preocupada en su hermano… y en efecto así era.

Rosette quería saber como estaba su hermano, si era realidad lo que pandemonioum le había dicho, si era en serio que si el infierno se herida también lo haría el cielo… no quería que su hermano sufriera, pero… por nada del mundo volvía a dejar a Chrno. No podía, no después de decirle y aceptar sus sentimientos Aunque el la rechazara.

Este demonio la tenia confundida, cuando se tocaban o entraban en una situación un poco "apretada" podía sentir "algo". Una atracción, tal vez se podría decir, y ella podía sentir que el le correspondía. Pero por otro lado, cuando quería volver a decirle lo que sentía, el cambiaba el tema.

¿Qué le sucedía?

¿Seria que acaso el no sentía lo mismo por ella? Pensó contrístela mientras seguía trenzando su cabello.

-Tu siempre… -empezó Chrno sacándola de sus tristes pensamientos- quieres ayudar esa es una de las cosas que mas admiro de ti. Siempre te sacrificas, y no esta bien, pero aun así no lo dejo de admirar. No tienes que aparentar ser fuerte. Ahora déjame a mi ese papel.

Rosette se quedo estática con la trenza del demonio en sus manos. Qué importaba sino sentía lo mismo. La forma de ser de Chrno, su actuar, su cariño hacia ella. Por eso ella podía seguir en el infierno.

Termino de amarrar la trenza y el demonio se dio la vuelta.

Frente a ella ahora se encontraba el mismo Chrno con aire melancólico y triste que recién había conocido en esa solitaria tumba que le perteneció tantos años atrás, solo que ahora con la apariencia de un apuesto joven de veinte años que ostentaba un par de cueros y con la mayor parte de su bien fuerte pecho envuelta en vendajes debajo de una vieja y sucia capa.

-Esta vez no te hice moño. Eres demasiado guapo, te habría estropeado.

Chrno se sonrojo vividamente y empezó a caminar.

-Ya nos debemos de ir.

-Si –acepto la chica, aun riéndose de las reacciones de Chrno. Si estar junto a él no iba a ser romántico, al menos si seria bastante divertido

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Ya llevaban caminando mucho tiempo, y para desaburrirse de tanta nieve y mas nieve, Rosette invento un "juego".

-Chrno, aun estando contigo durante tantos años me he dado cuenta que hay un muchas cosas que no se de ti –comento Rosette des pasada.

-¿Es en serio? –preguntó divertido Chrno- ¿Por qué nunca las preguntaste antes? No te iba a comer.

-¿Te soy sincera? –el demonio asintió- Antes me dabas un poco de miedo, bueno, no era miedo, tal vez incomodidad de meterme con algo que era muy personal para ti.

A Chrno no le gustaba que la chica añadiera la palabra temor en cualquier oración dirigida a él. no podría resistir si ella también le empezaba a temer, ella no de entre todas las personas.

-¿y porque ya no sientes ese temor? –pregunto triste el joven.

-mmh... se supone que ya conoces esa respuesta –dijo la Rosette colocándose juguetonamente unos centímetros delante de el hasta el punto que sus narices se tocaban, aunque para eso realmente necesito ponerse de puntillas.

-ejem ¿y que tipo de cosas me querías preguntar? –intento salvar la situación moviendo su rostro hacia otro lado.

-Cosas como... mmh... por ejemplo... –pensó la chica colocando su dedo debajo de su mentón- ¿Cuál es tu edad?

El demonio río un poco ¿Así que esa era la mayor de sus dudas?

-Rosette, tu sabes que soy lo suficientemente viejo para ser tu abuelo... además –añadió con una sonrisa malévola- un humano nunca debe de preguntarle ese tipo de cosas a un demonio, muchos les comerían la cabeza, por eso.

-Aja –lo ignoro la chica ¿a quien intentaba engañar con la pose de demonio malo?- y ¿Qué tan viejo eres?

-... –silencio.

-Chrno

-... estoy pensando

-¿no sabes? –pregunto divertida la santa.

-... –silencio.

-¡no sabes!

-No me mires así, el tiempo en pandemonium y la tierra es muy diferente, no se si tengo mas un equivalente mayor o menor en la tierra, pero por lo menos de los años que viví en la tierra, cincuenta y tantos soy mayor que tu.

-mmh... –no estaba muy convencida, pero esa se la dejaria pasar- bueno y pasando a otra pregunta.

-¿Qué tienes para una lista?

-Si. Pero como ahorita no tengo donde anotar

-hum…

-Vamos, no te pongas así.

-Ok¿Qué mas me ibas a preguntar?

-Pues por tus ropas...

-¿mis ropas? –repitio extrañado

-Si. La primera vez que te encontre traías ropas de un nativo americano, ya sabes como de indio...

-Esta bien, te entendí –le dijo y levanto la vista al cielo- La razón por la que elegí esas ropas pues fue porque creí que eran las que mejor me quedaban en aquel tiempo.

-¿mejor te quedaban?

-Si. No fue una cuestión de moda tampoco, pero mira mi piel, es demasiado morena como para hacerme pasar por un americano promedio, aparte mis ojos son un poco rasgados...

-Uhm ya veo, siempre creí que habías estado en alguna tribu por un tiempo

-Pues no. Me hubiese gustado atender un poco mas de ese tipo de cultura, pero tu sabes estaba muy ocupado ayudando a Aion a conquistar el mundo.

-Si, definitivamente una noble causa. El punto de todo esto es que finalmente me engañaste, no sabes ni siquiera hacer un amuleto de la buena suerte como cualquier buen nativo sabría

-Hey ¿eso crees que es lo único que saben hacer? Se nota que tantos años en Nueva York te hicieron una chica de ciudad sin idea de ese tipo de raíces, ja, además creo que se mas que tu de culturas nativas si me estas pidiendo un simple amuleto

-Bah, no le des mas vuelta al asunto perdiste totalmente este round, acepta tu derrota-le regaño haciendo un ademan con la mano.

El demonio ya no peleo y se quedo sonriendo con afabilidad. Era bueno... poder ahora ver atrás, y lograr reírse de todos sus errores junto a ella.

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Los bosques bajos no eran tan malos como parecían, si bien la mayor parte del tiempo había un silencio sepulcral, y no había mas "vida" que los árboles secos y enramados, no era un lugar tan sobrecogedor como se podía pensar.

Y después de camina un rato mas, chrno hizo un gran descubrimiento... una cueva, y al menos parecía no estar habitada por ningun espiritu maligno, aunque igual Rosette estaba segura que el demonio se habría encargado de el en un tronar de dedos.

Al menos esa noche estaba asegurado su estadía... pero la verdad es que no sabían que hacer, estar ahí ese día seguir a otro mañana. ¿A dónde?

Realmente a Rosette no le importaba, hacia mucho que no sentía tan feliz; y es que poder estar con Chrno y recuperar poco a poco los días que perdieron sin preocuparse por la muerte o la enfermedad, era maravilloso.

Y todo estaría perfecto, sino fuera por el maldito frió... pero tampoco era como si le fuese a dar una pulmonía o un virus.

Pero igual mando al demonio a buscar algo de leña para hacer una fogata.

Esta de mas decir que se fue sin protestar... no demasiado, al menos. A veces a la chica le sorprendía la facilidad con que podía manejarlo; y mas extrañada estaba que lo siguiese haciendo aun ahora que estaba en su forma completa de demonio, por que la verdad, para ser dicha, es que siempre tuvo la impresión de que él era un poco mas "salvaje", en ese estado, no era algo de sorprenderse tanto, después de que las pocas veces que en su vida lo había visto en esa forma, era porque él estaba listo para ser una maquina de matar. Pero este no era el caso; él seguía siendo el mismo. Y como era él, no se negó a la petición de la Cía. aun cuando se fue con el mismo temor y reticencia de que la fuesen a atacar.

La joven le alego que ya ningún ente maligno se le iba enfrentar, conociendo a los demonios como una parvada de buitres chismosos, que eso era lo que eran, la chica no dudo que ya se hubiese corrido la voz de las habilidades despiertas de Chrno; y al menos esa fama, por un rato les daría un poco de paz.

Esa conjetura no tranquilizo demasiado al demonio, pero aun así basto una mirada de muerte de la chica para convencerlo.

En cuanto a Rosette... simplemente no lo acompaño por la llana razón de que necesitaba un tiempo a solas, o eso es lo que al menos le dijo a él.

Por que lo que en realidad quería era un buen baño.

Sus ropas antes blancas, ahora estaban mas negra y percudidas que la tierra misma del infierno, y eso era ya decir mucho, porque se seguía sin contar la sangre seca que tenia adherida sobre su piel, gracias a sus "benditos" estigmas.

Y aunque a estas alturas del partido probablemente eso ya no le debería de importar, estaba mueca ¿para que necesitaba un baño? Y mas en un lugar tan frió donde podía hasta contraer una pulmonía... pero la pregunta daba la respuesta. Daba lo mismo, no se podía enfermar ni morir de nuevo, no al menos por eso, y si así eran las cosas entonces prefería estar limpia. Aun siendo, una monja, una santa o lo que sea, Rosette seguía siendo una mujer; y como mujer que era conservababa aun su vanidad.

Saliendo de la tibia cueva, dio una caminata regresando sobre sus pasos hasta donde ella creyó había visto un arroyo.

El cual no tardo mucho en encontrar.

No quería estar demasiado tiempo sola en ese lugar desconocido (y dudaba que Chrno la fuese a dejar así).

Y es por esa razón que esto lo tenia que hacer rápido.

Rosette se arrodillo delante del rió y reviso su rostro por primera vez. Seguía siendo el mismo aunque ahora mas pálido y cansado. Tomo un poco de agua y se la hecho al rostro, encontrando que no estaba tan fría.

Se quito su tibia capa casi un poncho, y lo doblo con seremoniosidad a un lado. Al menos esa ropa no la iba a lavar.

Porque pensaba lavarlas, ya después le explicaría a Chrno. "Mejor pedir perdón que permiso" esa era su frase.

Así que se removió del resto de sus pesadas ropas, y examino su percudida vestimenta, lamentablemente la mayoría siendo blancas quedaron terriblemente sucias con las manchas de sangre de su espalda y muñecas.

Con fastidio empezó a lavar las prendas en el río. Pensaba quedarse con la vieja capa encima, pero si iba a terminar con un cambio de ropas mojadas prefería no arriesgarse con dos.

Estando casi mayormente desnuda se examino, sus heridas en sus muñecas poco les hacia falta para cerrarse por completo, y esperaba que su espalda también no estuviese tan maltrecha; pero aun así podía sentir pequeños pequitas de dolor, correr por debajo de la piel donde se habían presentado sus heridas santas. Ciertamente a veces no comprendía la razón de tanto martirio físico. Pero al menos sus piernas ya no estaban rotas, sino, no se podía imaginar como le habría hecho para llegar hasta ahí.

Y suspirando pesadamente regreso a su labor.

Mientras tanto Chrno caminaba con una carga de madera en sus brazos, mientras refunfuñaba un poco de como Rosette lo había vuelto a manejar. Realmente no se había quedado muy tranquilo con la teoría de la chica, porque si otros demonios lo viesen como estaba ahora...

Indudablemente el nombre de "asesino de cien millones" perdía fuerza cuando le pertenecía a un demonio que sin chistar ni rato había lavado los calcetines sucios de su contratista si tan solo hacia un esfuerzo de pedirlo, y de dejarla hacer lo que quisiera si poder negársele.

Pero eso no era culpa de Rosette... era Chrno mismo quien a veces se dejaba caer en el juego de maestro-sirviente. Él era un demonio soldado a final de cuentas hecho para la guerra y para seguir ordenes... aunque a veces la orden era hacer una guerra contra la ropa sucia y el polvo de las habitaciones.

Aunque igual no quitaba que muchas veces no estuviese de acuerdo con las decisiones de la chica, como que hubiera decidido quedarse en el infierno...

...o salirse de su refugio, a sabiendas que estar sola era buscarse problemas. Porque aunque no la veía, la podía oler no muy lejos de donde él estaba.

¿Por qué seria tan terca e impulsiva? Pensó negando con la cabeza aun preocupado.

Y así como era de necia, sabia que no aceptaría ni siquiera buscar una forma de regresar al cielo. Por eso el ya había empezado a agotar recursos… y después de una hora de estar de rodillas, llego a la conclusión de que rezar a Dios daba el mismo efecto que en la tierra. Nada. Parecía que igual no le llamaba mucho la atención que un demonio le rezara aunque casi se le quemara la boca en el intento.

Pero ya encontraría otra forma de regresarla y por lo menos este viaje no fue en baldee cuando consiguió un poco de información y noticias recientes, de parte de uno de sus congéneres, de la mas baja de las razas. Un poco de amenaza y su porte demoníaco basto para que él pequeño demonio empezara a cantar todo lo que sabia.

.Algo acerca de otro ángel que se encontraba rondando en el infierno, y este no parecía ser que estuviera infectado, iba as ser difícil una búsqueda por él, y mas a espaldas de la chica… pero probablemente seria una de esa pocas oportunidades que la chica tendría, después de que idiotamente el la dejo cometer la estupidez de rechazar la primera.

Pero no la podía dejar estar aquí… y menos no después de cualquier cosa que le pudiese pasar al infierno.

Así que siguiendo su olor regreso a donde estaba ella.

Lo que no esperaba era encontrarla casi desnuda junto al río. Asustado y con las mejillas mas rojas que cualquier braza del infierno, se escondió detrás de un árbol sin saber si era bueno el llamarla o no. Porque si lo hacia, entonces Rosette se enojaría, y haría gala de sus habilidades como exorcista de demonios... Pero sino tendría que esperar ahí un buen rato.

Suspirando opto por la segunda opción, esperaría en silencio. Y aunque trato con todas sus fuerzas, y pensó en las cosas mas tristes que pudo, no logro contener la tentación y cruzando de nuevo esa delgada línea que se había impuesto con ella, observo a Rosette.

Su piel era blanca, y su cabello ya no era tan dorado como girasoles, pero aun así era bello como rayos de sol. Y su espalda…

Chrno asustado la miro con mas detenimiento. Estaba cubierta de heridas, laceraciones en forma de cruz que dejaban caer la sangre mezclada con el agua que la chica remojaba sobre ellas. ¿Es qué la habían atacado¿Quién fue?

Sin pensarlo, salio frenético de su escondite.

-¡Rosette! –la llamo con voz en el cuello.

Y ahí fue cuando los dos se dieron cuenta de su error.

La chica también sin pensarlo, se levanto al instante, sin recordar su semi desnudez y se quedo como piedra al ver a chrno frente a ella, con la vista totalmente fija y el rostro completamente rojo.

Chrno por su lado, se le hacia bastante difícil pensar, cuando no podía hacer otra cosa que comer con la vista a la chica. Y su cuerpo ahora formado perfectamente como una mujer, con muy poca ropa y solo sus cabellos cubriendo su pecho, mientras su rostro sonrosado enmarcaba sus brillantes ojos azules.

Fue casi un momento mágico entre ambos, sin ningún sonido ni movimiento excepto los copos de nieve que caían con desesperante lentitud entre ambos.

Todo era como un sueño.

-¿Chrno? –por fin pudo decir una perpleja Rosette.

Pero no lo era. Porque ahí estaba Rosette.

Y el demonio completamente apenado removió su vista (y todos sus pensamientos pecaminosos)

-Ro…Rosette.. yo…yo… lo siento… no… -balbuceaba Chrno.

Pero en ese momento se oyó un grito colérico, y aunque Chrno volteo no alcanzo a ver a Rosette, solo la enorme piedra que se impactaba contra su cara y un grito ensordecedor.

-¡¡CHRNO MALDITO MIRON PERVERTIDO!!

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Rosette caminaba de forma pesada y a simple vista molesta, como tres metros delante de Chrno quien no se atrevía a acercarse mas a ella por miedo a ser golpeado de nuevo. Tenia un poco de nieve sobre su ojo, y detrás de su nuca, donde se había golpeado después de que el potente y certero golpe de la chica lo lanzo contra un árbol. No sabia si era por su estado de animo o que, pero extrañamente las legiones de este cuerpo astral no habían quitado ya el terrible moretón que se le había hecho en el ojo derecho.

-Rosette, lo siento... –era mas de la enésima vez que se disculpaba.

-¿Por qué¿por ser un mirón¿o por ser un pervertido que no me quito la vista de encima? –dijo mitad enojada... y tal vez mitad halagada por la reacción del demonio. A final de cuentas la vanidad era un pecado del que muchas mujeres no se podían librar.

Soltando un bufido hartado, Chrno volteo los ojos y dijo algo de lo cual se arrepentiría muy pronto de haber mencionado.

-No se porque te pones así, ni que fueras la primer mujer que he visto desnuda –comento molesto por la exagerada reacción de la chica, todo había sido su culpa en primera, por no decirle lo que pensaba hacer ¿y para que¡Por el amor de Dios, estaba muerta¿¿Qué se tenia que bañar ahora??

Rosette se detuvo en seco.

-¿Cómo¿has estado con mas mujeres?

-Pues... si. –respondió dubitativo- Hace mucho… en las pocas veces que lográbamos salir a la tierra y bueno... –esta platica se empezaba a sentir muy incomoda- Soy un demonio, Rosette, era joven y algo estupido, no podía convivir con Aion y otros demonios sino ...

-¡Cállate! –le grito enojada sin voltearse

-¿Rosette…? –pregunto preocupado y con la sensación de que la había ofendido.

-¿entonces con cuantas te has acostado? –pregunto ahora con voz temblorosa la joven, que hizo preguntarse al demonio si estaba llorando.

-Rosette, no se porque traes eso ahora... –intento razonar con ella pero igual lo corto.

-Tienes razón¡a mi no me importa, si a ti tampoco se nota que te importe!- y dicho eso se hecho a correr.

-¡Rosette, no! -La regaño chrno, y la tomo del brazo.

-¡Suéltame Chrno¡no me toques! –le vocifero en la cara mientras se separaba de él.

-¿Pero que…? –pregunto todavía sin comprender

-Dime, si te has acostado con tantas ¿Qué tenia de malo que magdalena también cayera en esa lista, eh? –Rosette pregunto dolida y sin darse cuenta de lo que estaba trayendo a flote.

-¿Por qué la metes en ese asunto? –pregunto ahora si mas confundido el demonio.

-¿Es que acaso no somos tu tipo de mujer¿necesitábamos ser mas rameras? O es que acaso ¿no te gusta tener algo que ver con tu alimento? –pregunto dándole un golpe en realidad muy bajo al demonio.

-Rosette... –El chico de cabello violeta no sabia que decir, o que hacer. Todavía intentando comprender la razón de su enojo y soportando el dolor que le habían traído esas palabras.

Llevándose las manos al rostro, tal vez para alejar algunas lagrimas traicioneras, rosette calmo su voz y le dijo antes de irse.

-Olvídalo, Chrno...olvida que te dije algo... solo necesito un poco de tiempo a solas.

El demonio no la siguió, tenia muy bien rastreada su esencia, y sabia que la chica necesitaba tiempo para calmarse... y el para comprender.

Pero desde ya estaba seguro que era un estupido.

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Un poco de aire y una hora de meditación era lo que se necesitaba para volver a tener la cabeza fría, concluyo Rosette ya menos agobiada y jugando con el reloj apagado que traía todavía del cuello.

Todo lo que hizo fue una tontería, no tenia porque haberse puesto de esa forma, es decir... ella fue una santa, y luego una monja, era obvio que nunca llegase a tener experiencia de esas cosas... pero Chrno era un demonio, y en él era obvio lo contrario.

Suspirando igual pensó que no había mucho que tampoco pudiese hacer para dejar de sentir revolver las tripas de tan solo pensar en Chrno con otras mujeres. Un problema que nunca antes había tenido; pero claro, era mucho mas difícil visualizar a un niño de doce años seduciendo mujeres que a un joven de veinte.

De todas formas todo le llevaba al mismo lugar, no había razón para molestarse, no podía cambiar nada. Y ahora no serviría pasarse las horas en medio de la nieve al pie de un peñasco observando caer la nieve.

Súbitamente sintió un acceso de frió mayor que hizo que literalmente se le parasen los vellos de la nuca, y que ahora hechase bocanadas de aire por la nariz y boca. Algo no muy extraño con el frió común... pero aquí nada era común.

Rosette miro el vació del abismo. ¿Por qué de repente se sentía tan inquieta? Meneo su cabeza para despejar su mente, y después se dio la vuelta para ponerse en camino a donde se encontraba Chrno.

Pero ahí, frente a ella, a menos de dos metros encontró a la imponente reina de pandemonium, vestida en un largo abrigo de piel blanco.

-Hola, Rosette. –dijo mientras levantaba su larga y fina mano.

-¡Ahhh! –gritó Rosette y se alejo de ella lo mas que pudo pero atrás estaba el abismo.- ¿Q.. qué hace aquí?

Qué es ojo que hacia ella ahí mas bien, sin armas y en medio de un lugar desconocido. Cada día a Rosette le podía sorprender mas su incompetencia. ¿y si venia a matarla¡¿Cómo demonios no se le ocurrio que algo así podría pasar?!

-¿No estas feliz de verme? –dijo la Reina al ver el silencio incomodo de la chica haciendo.

-Siento… que no es para nada bueno –dijo Rosette sin mas rodeos. Si le iba a hacer algo que lo hiciera, pero detestaba esperar.

-Siempre directo al grano ¿No es así, Rosette? –le espetó la mujer- me gusta tu impetuosidad.

-Je-je –rió incomoda la rubia- Pandemonium¿que es lo que desea?

-Bueno, es mí deber recibir a todas las almas que llegan a residir en el infierno, y siendo que estas pensando en quedarte en el infierno, pues que mas no iba a recibir una tan ilustre…. Pero, me lamento decirte que no te puedes quedar aquí.

-¿Qué? -¿Ahora ella también iba a empezar?- Esa fue mi decisión. A mi no me importa lo que tenga que sufrir o padecer ¡quiero quedarme con Chrno!

-¡Ese es el espíritu…! Pero las reglas son las reglas. No me recrimines a mi, mejor preguntale a tu "dios" sobre esto…. Y en verdad es muy conmovedora tu historia, pero como ya dije, lo siento, no puedes quedarte. Todavía tienes un poder demasiado grande como para permitirte estar aquí.

-Pero… mi poder santo se desvaneció cuando decidí quedarme. –alego perpleja Rosette.

-No. Simplemente se debilito, pero en cualquier momento resurgirá con tal fuerza, que causaras un caos mayor o la total aniquilación de este mundo. Tu entre todas las mujeres, la que carga dentro de si la puerta del cielo y el poder de Dios, uan inconciente de ello eres la razón de que este mundo muera y que consigo se lleve el mundo del hombre y el reino de Dios. No me importa mucho "el reino de Dios" pero como reina del infierno, aun así no puedo dejar que eso pase.

-Pero ellos me dijeron que nunca podría regresar...

-Querida, te estaban probando... no se si te has dado cuenta, pero el cielo tiene esa forma sádica de tratar a los humanos.

-Pero debe haber una forma… ¡Yo no quiero estar lejos de Chrno! –alegó haciendo de lado cualquier enojo contra él- Yo no podría vi.…

-¿"No podrías vivir sin el"? Querida, estas muerta –dijo sonriéndose la mujer de ojos dorados- Umm, pero no puedo resistir esa carita de corderito herido que pones. Te diré de una forma en que podrías quedarte con Chrno. Pero solo porque me agradas, ya lo dije antes tienes mas agallas que las legiones de muchos de mis hijos, además tu esencia combina a la perfección la rebeldía de luís hijos y la gentileza y caritatividad de una santa de Dios.

Rosette hizo una mueca, pero prefirió no decir nada que la perjudicara.

-¿Qué debo hacer para quedarme con Chrno? –volvió a preguntar yéndose directamente al grano, y en estos momentos olvidando cualquier tonta disputa con él.

-Entregarle tu alma es la única forma –le respondió seria la reina.

Rosette volteo los ojos.

-Eso ya lo hice.

-No me refería a tu alma astral, sino a la espiritual. Debes de entregarte por completo a él, y él a ti. Es muy parecido a un contrato en cierta forma. Solo que esta vez encadenaras tu alma a la suya por la eternidad, y no solo por una vida... sino también por las consiguientes que sigan esto es muy parecido a lo que se conoce como almas gemelas.

-¿Almas gemelas?

-Si. Dos almas que sin importar el tiempo, ni el destino, siempre se encuentran, una y otra vez, y que comparten un mismo destino después de la muerte. Solo que en este "contrato" por así decirlo. Chrno, es un demonio, y el único destino seguro para los demonios es el infierno y la no existencia. Lo que significa que si llegases a hacer esto con él, el alma de ambos estaría sujeta y unida de una forma tan estrecha que si uno deja de existir el otro también. ¿Aun así querrías hacerlo?

Rosette se sonrojo un poco, todo eso era tan romántico. Y un poco perturbador debía aceptar…

-¿Y que sucedería con mis poderes de santa?

-Oh, bueno. Digamos que después de lo que harás con Chrno, existe una gran posibilidad de que Dios definitivamente no te acepte de nuevo en su reino, y te revoque tus poderes. Pero algo si seria definitivo, tu ya no serias de él. Solo de Chrno.

Rosette, lo pensó unos segundos. ¿En serio estaría dispuesta a condenar su alma a una eternidad de sufrimiento?

Pero por otro lado... no seria esta la primera vez. Si ya lo había hecho antes, sin pensarlo dos veces y por una razón menor, entonces…

-¿Qué tengo que hacer¿un ritual, un sacrificio, un juramento?

-Vaya, chica. Tu si que estas enamorada. Tal vez no te vaya a costar tanto lo que tienes que hacer.

Pandemonium levanto su mano pálida y armada de garras. Extendió su dedo índice y lo movió en señal de que la chica se acercara. Rosette dudo al principio, pero sabia que si ¡el mismo diablo! la hubiera querido matar entonces lo habría hecho antes. Se acera un poco, y pandemonium tomo violentamente su rostro entre sus manos, mientras sonreía. Acerco su labios rojos a su oído y antes de hablar suspiro su aliento calido sobre ella.

-Tienes que... ¿Cómo lo dicen ustedes los humanos? Dejar que posezca... hacer el amor con Chrno –murmuro bajo.

Rosette abrió grandes los ojos y se desprendió del agarre de la pérfida mujer tan tuerte fue la reacción, que se cayo sentada y dándose la vuelta repto un poco para alejarse de ella con la boca abierta.

-¿¿¿¿Q…Que quieres que haga que¡¡¡Sádica pervertida!!!

-Cuida tus palabras jovencita –le replico pandemonium utilizando una voz mas grave y distorsionada de su natural neutral. Pero después volvió a sonreír.

-Te asusta tanto un simple acto. Déjame decirte que no serias ni la primera ni la ultima en hacerlo sobre la tierra.

-P… pero… ¿podemos hacer eso?

-Claro que si. Tu eres una hembra y te aseguro que el es todo un macho, te lo digo bien que soy su madre.

-Pero estamos muertos, ese tipo de cosas no se pueden hacer aquí… no seria real.

Pandemonium amplio mas su sonrisa y se acerco con paso sensual a Rosette, se inclino un poco sobre ella y deslizo uno de sus dedos armado con una filosa garra por el mentón de la chica, hasta recorrerlo a su mejilla donde con rapidez la rasguño causándole una pequeña herida que no sangro mucho.

¡Auch¿¿Por qué hiciste eso??

-Dolió ¿verdad? Se sintió real. Y te aseguro que cuando lo hagan se sentirá mas que real

Rosette se sonrojo hasta las orejas lo que ocasiono mas risa de la tenebrosa mujer.

-Ja ja No puedo creer que te tengan tan hostigada con esas monjeríos. Pero te lo repito, me agradas. Tienes hasta la media noche del día de mañana. Ninguno de mis demonios se les volverá a acercar en ese lapso de tiempo. Pero si se cumple el limite de tiempo, y no te has decidido te sacare yo misma de aquí, y si te opones no dudare en acabar con tu existencia… o con la de Chrno.

Y con esas palabras en el aire la mujer desapareció en medio de una pequeña ventisca de nieve, tan misteriosamente como en primer lugar había llegado.

Aun así no era algo que preocupara a la chica, sino mas bien todo lo que le dijo. Todavía confundida, se sobresalto en demasía cuando escucho los pasos rápidos de alguien y su nombre en labios del único joven cuya presencia en este momento la hacia sonrojarse.

-¡Rosette! –le volvió a gritar aunque ya no la tenia ni a un metro de distancia y la tomo por los hombros- ¿Que sucedió?

-¿A que te refieres? –pregunto apartando la vista de sus ojos.

-¿Cómo que a que¡Puedo olerla y sentirla¡Mi madre estuvo aquí!

-Oh, ella... –Rosette realmente no tenia ganas de darle explicaciones a chrno pero por su semblante, no la soltaba si no le daba al menos una- vino a darme la bienvenida al infierno.

-¿Te hizo algo? –pregunto dejando transmitir su miedo a través del contacto que tenia con la chica.

-No, Chrno. Todo esta bien.

-Rosette, escúchame, no quiero que trates nada con esa mujer, ella es...

-ya se que es... deja de tratarme como una bebe o una niña tonta- alego Rosette.

Y sin decir más empezó a caminar a la cueva. Chrno bajo la cabeza afligido, pensando que aun era el blanco de su enojo... sin imaginare siquiera la verdadera razón. Ni de que tampoco no muy lejos de ahí entre las sombras de las montañas una mujer de largos cabellos blancos sonreía con malicia.

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Después de cavilarlo durante mucho tiempo frente al fuego por fin llego a la conclusión mas lógica... el era un imbecil cruel. La chica había cruzado todo el infierno tan solo para decirle que lo amaba. Y fuera broma o no, el se comporto como un cretino al decirle que se había acostado antes con otras mujeres...

Pero la chica hace mucho que había dejado atrás su enojo y ahora veía con tristeza el bailar de las llamas, pensando en las cosas que eran y las que no podían ser.

Pensando todavía en que la causa de su ánimo decaído era el enojo, el demonio fraguo un plan, nada demasiado llamativo ni grande. Y es que no podía disculparse... porque esos sería aceptar o despreciar directamente los sentimientos de la chica... y por eso ponía sus esperanzas en este sencillo intento de reconciliación.

Así que se concentro mas en su labor de cortar un trozo de madera, y hasta después de un rato lo levanto en el aire y lo examino para después sacarse un pedazo de hilo de entre sus ropas y amarrarlo al rudimentario dije.

Por fin acabando aquello, se levanto y se dirigió hacia donde ella estaba acurrucada junto al calor; y le coloco ese pequeño collar que había hecho, causando que sorprendida lo tomara, sin voltear.

-No me gusta que estemos peleados por mucho tiempo, ya lo sabes.

¿Él pensaba que ella seguia enojada por esa tontería del río? Maldición, tenia que aprender a ser más sutil con sus emociones...

Lo que a ella realmente le acongojaban eran las dudas... las terribles dudas que le había causado la soberana del infierno.

Sobre si deseaba estar toda la eternidad escapando de demonios, o con el miedo de ser atrapada y de sufrir uno de los terribles castigos del infierno. Que podía jurar ante cualquiera que no eran nada agradable.

Sin embargo, aquellas no eran las dudas que mas la aquejaban... sino acerca de hacer "eso" con Chrno... ella lo amaba estaba totalmente segura de ello, y definitivamente cuando estaban juntos podía sentir algo muy fuerte... pero ¿en verdad estaba lista para todo lo que conllevaba hacer un acto así?

Y sin saberlo esas dudas ahora habían ocasionado la preocupación de Chrno, y no podía dejarlo así.

-A mi tampoco me gusta que nos molestemos con el otro... -acepto conmovida por el regalo- ¿Qué es esto¿Un gatito? –pregunto viendo el dije de orejas puntiagudas.

-Bueno... no, se suponía que debía ser un lobo... pero... aghh... que tonto, no logre hacer eso bien. No soy muy bueno para este tipo de cosas. Esta bien sino te gusta –le aseguro con una mano sobre la frente, enojado consigo mismo por su error.

-¿Qué? No, no. ¡Claro que me gusta! me parece muy lindo, sobre todo que lo hayas hecho para mi –le desmintió enrojecida de las mejillas y olvidando completamente la pelea anterior- y dime ¿Por qué un lobo?

-No se mucho sobre culturas humanas... pero si mal no recuerdo, para muchas tribus indígenas el lobo era visto como un animal protector y sabio, a diferencia de cómo se le vio después de la colonización y... ¿ya te estoy aburriendo?

-No, para nada –contesto sincera, con su codo recargado sobre su rodilla- por favor sigue.

-El punto era que quería darte un amuleto... algo que te protegiera en caso de que...

-Pero Chrno –dijo acercándose con el rostro afligido a unos centímetros del de su demonio- yo no quiero que nada mas que tú me proteja.

No solo eso... ella tampoco quería nadie mas que él a su lado. Con su sonrisa, con su timidez, con la calidez de sus ojos...

Y aun así estaba insegura de ella misma, conocía sus propios pensamientos hacia él, pero todavía no sabia si estaba lista para "aquello" y menos en estas condiciones, tenia miedo, pero aun así estaba completamente conciente... de la atracción hacia él y la de él hacia ella con cada centímetro mas que sus rostros se iban acercando.

Ella necesitaba saber si estaba lista... lo necesitaba saber ahora.

Chrno no podía responder nada ante gran proximidad que los rostros de ambos estaban, aunque su cabeza le decía que parara, que se iba a arrepentir... que no debía cruzar esa línea que los separaba a ambos... pero aun siendo un cuerpo astral, este mando muy lejos la tal "línea", y se siguió acercando sin importar nada, solo hambriento de la chica... de probarla aunque fuera una locura, aunque fuese una sola vez...

Ambos se miraban con intensidad, y extrañamente estaban seguros y concientes de que las intenciones del otro eran las mismas. Perro aun así no podían continuar... aunque prácticamente sus rostros ya se tocaban en la nariz y el aliento frió de uno golpeaba los labios del otro.

Todo se resolvió cuando Rosette vio un dejo de duda en Chrno, y haciendo de lado las cursilerías y conservadorismos ella fue la que lo beso primero.

El beso empezó como un simple contacto, torpe y tímido de parte de ella... oficialmente nunca había besado a nadie bien, no contaba aquel beso rápido que le dio al mismo chrno cuando enfermo, que fue mas que nada fue un simple y corto contacto de labios; ni tampoco Aion, quien mas que haberla besado lo que había hecho era imponer y presionar su boca contra la suya. Este pensamiento la hizo estremecer de asco, y por un segundo sintió que Chrno lo tomo como un rechazo, pero ella habida y presurosa lo tomo del cuello y profundizo mas el beso...

Y la hizo temblar debajo de su piel, el sentir como los labios del demonio se movían enseñándole lo que era un beso de verdad, y que pronto le mostraron mas, cuando sintió la lengua del demonio rozando sus labios y sin tener idea de cómo lo supo sin previo conocimiento lo dejo pasar a su boca, donde la hizo suya y desato millones de mariposas en su estomago ¡Dios, nunca se había sentido así!

Definitivamente lo sabia ahora... estaba lista para cualquier cosa.

Fue algo totalmente mágico ¿Cuánto duro¿Segundos... minutos...? nunca lo suficiente. Porque cuando ella empezó a gemir sin darse cuenta, el demonio fue golpeado por la cruel realidad, y se separo de ella con rapidez...

-Lo siento... esto no debió haber pasado –declaro asustado.

¿Qué demonios le sucedía¿¿Cómo es que la había besado?? Esto no estaba nada bien... y menos cuando el mismo no lograba sacarse de la mete la figura casi desnuda de Rosette, y todo el calo que le hizo sentir...

-¿Qué...? –pregunto Rosette, todavía perdida

-Na...nada. Solo olvida que paso esto.

Rosette lo miro triste... pero todavía seguía tan abrumada que no podía pensar con claridad.

-Esta... esta bien –se decidió a responder al final.

Deprimida pero todavía sintiéndose agitada por ese beso tan maravilloso que la hizo sentir tantas cosas, y de verdad no sabia cuantas mas a Chrno, se acurruco silenciosa en el suelo. A pesar de la negativa del demonio, que ahora volvía a su asiento, ya estaba segura que él también sentía algo muy fuerte por ella.

Solo era cosa de no empujarlo tanto... y él solo caería.

Con una sonrisa tonta y abrazando un sentimiento que revoloteaba en su estomago, tan solo por la presencia del joven a unos metros mas, alejados de ella. Rosette, cerro los ojos y se dispuso a dormir sin soñar. No era necesario, teniéndolo a él cerca.

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Chrno se levanto agitado por un mal sueño. Pero volvió a respirar tranquilo al ver a su lado a Rosette.

En el transcurso de la noche al parecer ambos se habían dejado caer sobre el suelo en su sueño y se habían acurrucado en los brazos del otro buscando un poco de calor cuando la fogata se había acabado.

Ahora Chrno sentía un poco de lastima por Rosette que había tenido que desgarrar mas de la mitad de su falda para cubrirle sus heridas; aunque al parecer eso no la inquietaba mucho porque dormía despreocupadamente con los brazos extendidos y roncando con fuerza, solo como ella lo sabia hacer.

Chrno se sonrió. Tal vez sonaría extraño pero extrañaba escucharla roncar. Para los oídos de muchas monjas debió haber sido una tortura nocturna, pero para los de Chrno, era un símbolo de que noche tras noche ella estaba bien, tranquila y relajada. Aun en su sueño el agudizaba sus odios para siempre asegurarse que ella estuviera bien, hasta el punto que eso se volvió una costumbre imprescindible para su descanso.

Cambiando de posición Rosette se movió en su sueño, y dejo de roncar, marcando una total diferencia en su rostro que ahora tenia una expresión angelical.

El demonio se sonrojo un poco al pensar en cosas muy indebidas, y al recordar el encuentro de ambos en el río y el beso de hace un rato...

"La línea… Chrno, recuerda esa delgada línea… Rosette es tu amiga, tu compañera… no alguien a quien se le puede mirar así"

Afligido suspiro. Por mas que pensara lo que quisiera, le era imposible el poder dejar de sentir lo que sentía.

Dejándose caer un poco mas en la tentación bajo su rostro hasta el de ella, solo unos centímetros casi como para que sus labios se encontraran de nuevo…

Pero no sucedió nada, él no era tan ruin como Aion u otros demonios... el ya no pensaba ni en poder siquiera robarle otro beso, por mucho que lo deseara.

Y solo se quedo ahí viéndola, y conteniendo casi la respiración, para que ella no fuese a despertar.

-Rosette… -suspiro su nombre con cariño.

-Te amo… -confeso por fin, al saber que esta era la única forma en que se atrevería a decírselo- siempre lo he hecho… y siempre lo haré. Pero tú... te mereces algo mejor.

Y cerró sus ojos alejándose de ella, antes de que la tentación lo fuese a convencer de besarla de nuevo.

-¿Interrumpo algo? –dijo una voz masculina desde la entrada de la cueva.

Los sentidos dormidos de Chrno por fin se aguzaron para percibir al intruso que con total descaro ahora pasaba.

Un joven de cabello café y ojos azules, que aunque lo miraba con una sonrisa, Chrno era perfectamente capaz de percibir el fuerte odio que el otro emanaba hacia su persona.

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Ya me imagino lo que primero me van a decir... ¡Maten a Rael por entrometido! Y otro poco mas a mi por dejarlos así Jaja pero para eso esta el siguiente capitulo ¬w¬

Sobre lo del lobo...nah, no pude resistirme, estuve buscando y buscando algo de simbología nativa para protección, y pues lo que mejor que encontre para ello fue el lobo n.n ¡nada tiene que ver conmigo eh!

Este capi siento que puse mucho relleno, algunos cliches y otro poco de cursilería pero espero que les haya gustado... porque pronto las cosas se van a poner color de hormiga en el infierno, así que esperen un mayor calvario para nuestros protagonistas. Muahaha

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Capitulo 14

"Horns and wings"

Chrno a pesar de ser un demonio siempre ha tenido una personalidad paciente y comprensiva... pero cuando conoce a Rael, se da cuenta que hasta él es capaz de llegar a limites insospechados, a pesar de que desea regresar a la chica a su hogar.

Mientras que el otro por su lado esta dispuesto a hacer cualquier cosa para "salvarla" de las garras del mal.

Y cuando dos personas tan diferentes convergen en un mismo lugar el resultado es indudable. ¡Pelea!

Jajaja Hasta aquí llega el capitulo de esta quincena, y vuelvo a agradecer a todos lo lectores que me dejan reviews y a los que no también n.n

¡Nos vemos dentro de quince días!