¡Hola! Bueno en esta ocasión me retrase al menos un día pero a ratos tengo ganas de retrasarme un poco mas... porque el siguiente capitulo es ¡el final! Y después solo queda el epilogo T.T
Pero ya dejando las tristezas de lado, aquí vienen los saludos y agradecimientos a todos los buenos lectores que me dejaron una review. ¡Gracias chicos sin su apoyo no se que hubiese sido de este fic! n.n
Setsuna 17 (tus comentarios son cortos pero siempre alentadores. XD gracias por seguirme puntualmente en cada entrega n.n)
Oriana-Dono (tienes suerte¡este capitulo tendrá peleas al por mayor! Y tal vez el enfrentamiento entre Rosette y Rizzel no será tan épico pero definitivamente una de las dos terminará hecha puré. ¡O ambas! XD Gracias por considerar tan beno el fic n.n)
sara kurosaki (dejar el fic inconcluso? Yo? Nunca, antes que escritora demente de fics, tambien soy lectora, y se lo horrible que se siente picarse tanto con una historia y nuca saber su final . es horrible! Y no la dejare porque se que a muchos les gusta la historia –aunque a veces ni yo misma le encuentre pies ni cabeza)
Kassandra Caldina (ya ves que los milagros si existen! Jaja nunca dejaria la historia a la mitad x.x y sobre hacerlos sufrir, pues... XD No es mi intención –bueno, tal vez si, tantito- pero en gran parte es culpa de mi escuela mi trabajo el no tener suficiente tiempo como para escribir. Gracias por ser tan comprensiva conmigo en ese aspecto n.n)
mandysky (ahora si me tiraste una bofetada con guante blanco XD aunque reconozco que el capitulo anterior fue bastante mas corto que los anteriores; ¡pero me redimire con este! Claro tampoc es el mas largo de todos, pero definitivamente si es del mismo largo. Ahora sobre tu duda... con gusto la respondere. Ejem: Chrno utiliza la forma de niño para no gastar demasiada energia; energia que proviene de Rosette, pero cuando ella muere, se le acaba y el termina muriendo junto con ella por "inanición" –por decirlo de alguna forma-. Creo que lo romantico de ese asunto, es que Chrno, si te das cuenta al penultimo capitulo, pudo haber recuperado sus cuernos, pero nunca se los volvio a poner –sabra dios donde los puso- y cumplio la promesa que le hizo a a chica, de no vivir demasiado después de ella. T.T que recuerdos tan tristes... lo único que resiento de la serie es que no haya habido un "te amo" oficial, pero creo que basto con ese acto ¿no crees?)
Minixa (espero y un día de retraso no haga que me odies demasiado x.x jaja el capitulo de hoy se viene mas grueso que el anterior y esperate al siguiente... ese si que tendrá drama x.x)
BlackIceAlchemist.56 (muchas gracias a ti por seguir la actualización n.n Y si, el final es un asunto triste, pero toda historia tiene que acabar. Solo espero que el final guste... quien quita "a veces buenos finales, traen buenos comienzos" n.n)
GeminiIlion (será que mi placer pecaminos es dejar en pique a todos mis lectores ¿o que? XD Y sobre la intriga, pues... una buena historia siempre necesita buena intriga ¿no? Jaja Mi historia no será tan buena, pero tiene una buena dosisi de intriga irracional... justo para na historia irracional desde el pricipio x.x)
k-chan (¡No te tires de un pozo, plis! (no estoy segura de poder contactar a los Winchester a tiempo, por ahí dijeron que uno andaba jugand con caballos y el otro con demonios) Mejor hablemos de cosas mas felices, aunque tampoc puedo revelarte nada . sino sería un gran spoiler; lamento mantenerte siempre al vilo de la historia pero como ya te diste cuenta lamentablemente todas mis malas mañas y dotes los he aprendido de una sola persona... y esa eres tu maestra se arrodillaXD
Tus dudas y comentarios siempre me hacen feliz¡ni lo dudes!)
-INFERNI E PARADISO-
Capitulo 021
"Hellfire"
Part II
El viento debía ser helado, glacial; del tipo que cortan la cara con un roce. Pero mientras volaba Chrno no sentía dolor alguno. Estaba consiente de que debía pero… simplemente no lo sentía.
Solo tenía la desesperación y la preocupación. Debía encontrar a Aion.
Y a pesar del sonido ensordecedor de ese viento gélido, el demonio podía escuchar perfectamente los clamores de la batalla; rugidos demoníacos, y gritos de guerra, mezclados con el sonido metálico de las espadas y las garras al tocarse. Pero eso no era lo que le preocupaba, tenía que encontrar a Aion.
Una gran horda de demonios se dirigió hacía él, la misma pregunta emergía de su mente. ¿Eran de Pandemonium o de Aion? No importaba, igual lo iban a atacar.
Sus cuernos empezaron a picar, y segundos después para el resto del mundo, solo se vio caer una lluvia de cuerpos destazados y sangre.
Chrno suspiró. Era necesario encontrar a Aion.
Y entonces los vio caer. Todo un batallón completo, como el que él alguna vez lidero bajo las ordenes de Pandemonium… o como el que acababa de derrotar hacia tan solo unos segundos.
Solamente alguien tenía tal poder para hacer una proeza de ese tipo.
Voló con ligereza y rapidez, para encontrar, por sobre algunos cuerpos que caían al vacío, a aquel al que alguna vez le había jurado lealtad… y que llego a llamar hermano.
--Me gustaría que hablásemos antes de cualquier cosa –comento con una sonrisa enmarcada en su piel bronceada y cabello blanquecino.
-Bien pues, hablemos, pero el resultad es el mismo.
Respondió el joven demonio de una piel aun mas morena y brillante cabello violeta. Levanto su espada y la puso a la defensiva frente a él.
-Para hablar no se necesitan armas.
-Para hablar solo se necesita la voz. ¡Di lo que tengas que decir de una vez!
Aion se encogió de hombros.
-Vengo a ofrecerte un trato. No sabes cuanto extraño los días en que fuiste mi fiel espada. Pero ahora estoy dispuesto a ofrecerte mucho más.
El estomago de Chrno se revolvió, e hizo su mayor esfuerzo para no colocar los ojos en blanco o soltar un sarcasmo. Porque por hoy ya estaba suficientemente harto de tratos y promesas vanas.
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Rosette no tardo tanto como creía en llegar hasta las montañas, aun cuando había tenido que volar bajo con sus doradas alas, para evitar encontrarse en medio de fuego cruzado.
Con un ligero movimiento de sus alas aterrizo en el suelo firme y rocoso, donde las sombras cubrían todo. Debía ser discreta… no quería romper demasiado la promesa hecha a Chrno.
Dio unos cuantos pasos explorando el terreno con las viejas botas que tenía, hasta que en un punto claro la vio, con sus cuernos reluciendo bajo el fulgor del cielo rojo.
La cabeza se balanceaba por el viento al otro lado del enorme abismo, sostenida por un arnés de cuero a una rama seca y negra.
Rosette hizo una mueca ante la imagen. Era obvio que esto era una trampa, ya que no había ni rastro de Rizzel. Pero igual no iba a quedarse todo el día sentada esperando a que las cosas se arreglaran por si solas. Simplemente no podía hacerlo.
Aun cuando sus ojos no eran tan agudos como los de un demonio, pudo observar que la rama iba cediendo ante el peso de cuerpo inerte; sus ojos se dilataron al darse cuenta de que si no hacia nada la cabeza caería.
Utilizando lo único que tenia a la mano, todo el acopio que poseía y la suerte que no estaba segura de poseer, tiro la resplandeciente lanza y… milagrosamente dio contra el arnés y clavo el arnés a la pared de piedra.
La joven suspiro… tuvo suerte no solo de darle al arnés, sino que también de no darle a la cabeza… no se quería imaginar lo que hubiese pasado, pero seguro habría sido asqueroso, y no quería pensar en las explicaciones que le tuviese que haber dado a Pandemonium.
Aun así al momento de lanzarla se percató que por un segundo varios destellos se removieron bajo la presión de la lanza. Eso le dio una idea de lo que podría ser la trampa.
Cautelosa paso unos segundos más acuclillada contra la pared de roca que la escondía, y veía de reojo hacia la pérfida cabeza, como si esperase que le pudiese saltar encima aun a tantos metros de distancia y con un abismo de por medio.
Paso cinco minutos así hasta que por fin se decidió a actuar. Había una trampa ahí… por lo que se veía sin Rizzel cerca, pero aun así la tensa presión del ambiente y el tenue olor a peligro alertaban sus sentidos… ¿Dónde estaba una visión cuando la necesitaba?
No importaba, no se necesitaba ser un cerebro para entender que cualquier trampa que Rizzel compusiera terminaría siguiendo su singular patrón.
Tomando un puñado de tierra lo tiro hacia el abismo, el viento frío lo extendió, y ante sus ojos se mostró por un segundo finísimas líneas que recorrían la anchura de ese espacio.
¿Ese era su plan¿Lo mejor que tenía?
Con una sonrisa satisfecha abrió su mente y extendió sus alas, dejando caer su cuerpo en el abismo.
Sin pensarlo demasiado dejo a su cuerpo guiarse solo por las intuiciones que las premoniciones le daban; practicando así una extraña danza en el aire en la que se contorsionaba y giraba esquivando enemigos invisibles. Hasta que por fin estuvo a un metro de ella…
No había mas que estirar su mano y atraparía sus blanco cabello entre sus dos pequeñas manos… no contaba con la tercera.
Una mano agarrotada y esquelética la tomo de un pie y sin esfuerzo alguno la jalo hacia abajo, Sus pies, manos y cabellos se enredaron en los pegajosos y delgados hilos. Entre mas luchaba mas la envolvían, cada forcejeo tensaba mas las cuerdas a su alrededor y la alejaron desmesuradamente de su objetivo.
Al final su cuerpo quedo enrollado en una perfecta telaraña. Cuando se dio cuenta de ello, bufo con fastidio. Esto era una mala ironía, siendo que hasta hace pocos días se había encontrado en una situación similar.
Sintió que los hilos se tensaban mas, como si hubiese otro peso con ella.
-Vaya, vaya. Parece que hoy atrape una pequeña mosquita… pero que en realidad es muy molesta.
Rosette, rechinó sus dientes y de haber tenido las manos libres se habría golpeado la frente por estupida.
¿¿Cómo demonios había caído en aquella trampa insulsa??
-No te recomendaría que forcejearas tanto –comento Rizzel complacida hasta lo mas hondo de su corazón de insecto- ya sabes como va esto… entera mas peleas, los hilos se…
-…se adhieren mas a mi cuerpo hasta estrangularme o cortarme en pedacitos –rugió molesta Rosette- ¿algún truco nuevo que quieras comentarme?
-Jajaja –rió con ganas la otra mujer- te comportas como si tu inteligencia te brindara dignidad. Había oído antes que los humanos son el único animal que se tropieza dos veces con la misma piedra. Parece ser algo extremadamente cierto.
La joven rubia solo le pudo dedicar una mirada encolerizada… y nada mas, porque sabia lo que pasaría si se movía. Su rostro estaba rojo ya sea por la vergüenza de haber sucumbido ante tan fácil treta o si era por toda la ira acumulada… ya sea contra ella misma o contra Rizzel.
-Jaja pareces tan roja que creo vas a explotar antes de que me divierta contigo.
-Mófate todo lo que se te antoje… a final de cuentas me librare de la misma forma que lo hice antes.
-¿Piensas sangrar hasta morir¿O esperas que ellos te reciban con los brazos abiertos¡Oh perdón! –dijo con sarcasmo llevándose una mano a la boca- si lo harían.
Y la mirada de la rubia se desvió hacia las profundidades del abismo… donde se recocían y la llamaban miles de cadáveres retorciéndose en dolor y escalando para alcanzarla.
Rizzel tenia razón. Había caído dos veces en la misma piedra… y se pego igual de fuerte en la cara con la decepción. ¿Cómo había sido tan tonta e impulsiva como para hacer algo así¿Cómo es que no había respetado la importancia del plan cuando había obligado a Chrno y a Rael a seguirlo?
Tuvo deseos de golpearse en la frente, pero estaba demasiado atada para hacerlo. En el trasfondo podía escuchar la risotada de la otra mujer.
--Si me preguntas a mi, yo hubiese deseado una contienda frente a frente. Nunca me habrías ganado –"Claro, ahora atrapada se pone a alardear" pensó Rosette volteando los ojos- Pero mi señor tenia otros planes para ti… debo admitir que me sorprendió de sobremanera la estrategia que urdió; pero aun así te aseguro que tendré mi venganza contigo.
Aun cuando no podía mover la cabeza bien, Rosette sintió el peso de la otra a su lado y como los finos los la jalaban hacia abajo.
-Vas a ver que nos vamos a divertir mucho… jaja me pregunto ¿Qué tan alto puedes llegar a gritar? Teniendo suerte tal vez y hasta distraigas al idiota de Chrno…
-Porque no… ¡Lo averiguas! –le grito en la cara al tiempo que liberaba una de sus manos, empapadas en sangre y la apretaba con fuerza contra la cabeza de la mujer araña.
Rizzel lanzo un grito lleno de furia y dolor, y con sus largas patas desgarro parte del brazo de Rosette y los hilos que las sostenían a ambas.
Desenrollándose como en una enredadera los hilos fueron cayendo, con Rosette atrapada en ellos, su peso jalando la estructura entera. Hasta que quedo pendiendo (de nuevo) en una sencilla liana hecha de varios de esos hilos enroscados. Su brazo inerte y su muñeca atravesada y punzante eran lo único que la sostenían.
-¡Muérete maldita¡Púdrete en el infierno estupida perra¡Diviértete con ellos! –grito Rizzel desde las alturas cubriéndose su rostro que todavía desprendía humo y sangre entre sus dedos.
Rosette bajo la vista y al segundo deseo no haberlo hecho cuando vio que ahora todos los cuerpos se congregaban alrededor suyo… pronto no tardarían en hacer una autentica escalera humana y la arrastrarían hacia el fondo. Ella ya había experimentado una vez esa situación, no quería volver a repetirlo…
Intento sacar sus alas, pero su espalda estaba cubierta por una sustancia pegajosa… los residuos de la telaraña de Rizzel seguían siendo tan duros como antes.
-Va… vale¡Estoy de su lado!
Hicieron caso omiso. La rubia levanto la vista de nuevo y con aun mayor espanto encontró como los delgados y finos hilares se iban deshaciendo como rociados por acido, al contacto de su sangre tibia.
-No, no, vamos esto no puede estar pasando –cada delgada sustancia que se desprendía la iba bajando mas y mas, hasta que quedo uno solitario que por fin cedió.
Pudo sentir la rotura del hilar, y antes de caer por fin un solo pensamiento abarco su mente… "Chrno…"
Una mano fuerte y grande la tomo.
Abriendo lentamente sus ojos, espero encontrar una mirada color topacio, pero en cambio la encontró azul.
-¡Rael! –exclamo parpadeando curiosamente.
-¿A quien mas esperabas? –comento con su característica sonrisa- Demonios, Rosette. Estas hecha un asco. Debiste esperar a que yo llegara.
Rosette sonrió aliviada complacida de que la hubiera salvado, y decidió dejar pasar por alto esta vez la ofensa; de todas formas no creía verse demasiado atractiva estando cubierta en casi toda la espalda de una sustancia pegajosa y posiblemente producida por la saliva de un demonio. Asco.
-Sabes, Rael. Esta es la primera vez que me llamas Rosette. –comento de pasada, mientras la elevaba mas en sus brazos- ¿Es un progreso, no?
Rael sonrió de forma encantadora y sincera… y por primera vez Rosette noto que había un cierto parecido en la forma de la cara con la de Chrno… probablemente solo fue su imaginación, o lo mucho que le extrañaba.
-¡Eso no lo permitiré! –grito una tercera voz que Rosette conocía bien.
Delgados hilos los envolvieron a ambos, y aunque forcejearon con fuerza no lograron zafarse, mientras estos se apretaban con mayor presión a sus cuerpos.
-¡Maldita puta, me voy a tener que encargar pronto de ella! –bramo furioso Rael.
Rosette enarco una ceja al oírlo blasfemar de esa forma, pero ese no era momento para sarcasmo.
El era quien mas afectado se vio por el ataque, mientras ella quedo atrapada entre sus brazos.
-Mierda… mis alas se llenaron de su mugroso pegoste.
-Rael…
El bajo la cabeza hacia ella.
-¿Estas bien?
-Me estoy asfixiando… -comento quedamente-.
-Sobrevivirás a eso. A lo que no es a que estas cosas te corten.
Sus ojos parecían perdidos explorando diversas opciones, hasta que llego a una resolución.
-¿Puedes sacar una de tus manos?
-Creo que si.
-Bien. Corta los hilos.
-¿Estas loco¡Caeremos los dos!
-A pesar de lo poético y romántico que suena eso, mi intención no es dejar que sufras mas daño. Solo hazlo.
Rosette todavía no sabía si debía de confiar mucho en su idea o no, pero si seguía dudando , en verdad no podría sacar su mano. Con esfuerzo la libero y dejo que fresca sangre rociara las cuerdas brillantes, dejando chamuscados pegostes en su lugar. Siguió con esta proeza hasta que llego a la espalda del chico.
-A mis alas no –le bramo.
Rosette no comprendió que era lo que se proponía, hasta que el ángel tomo las hilos juntándolos en su mano y empezó a balancearse con sus alas aun inmóviles.
Como un columpio ambos se movieron oscilatoriamente de izquierda a derecha. Rosette sentía que vomitaría en cualquier momento, así que subió el rostro, y vio a varios metros de distancia a Rizzel forcejeando por no caer al ser arrastrada por el peso de ambos.
-Intenta agarrar el peñasco –le ordeno el joven de cabello claro.
Rosette lo obedeció y extendió su mano. Después de varias vueltas por fin se acercaron a la pared, y en un poco menos de ellas, logro tomar por fin una saliente, justo encima de donde se encontraba la cabeza de pandemonium.
-Voy a por ella –grito presionando su cuerpo ahora libre contra las rocas, y buscando escalar hasta donde se encontraba la rama.
-¿¿Estas loca??
-Mira, ya no soy tan bruta. Yo me encargare de mis asuntos, solo sería un estorbo si me llevas contigo. Así que ahora encárgate de los de ella. –dijo señalando a la mujer araña que se debatía para liberar sus brazos, y atacarlos a ambos. La ira brillaba en sus desagradables ojos.
Rael dio un suspiro y también se afianzo a las rocas
-Esta bien –acepto. Y con suprema agilidad escalo mas rápido que la chica subiendo hasta donde la otra mujer se encontraba.
Sintiendo como sus dedos y se resbalaban a cada rato. Rosette sintió envidia pero aun así se lanzo a por la cabeza. En varias ocasiones estando a punto de caer y resbalar, sujetándose tan solo por sus maltrechas manos, con muñecas rotas. Pero en todo ese tiempo se repitió a si misma un manara…
"No estoy lastimada… ya estoy muerta… no estoy lastimada… " repartía en su mente; pero sus dedos ardían donde la piel se había desgarrado por las filosas piedras.
Hasta que sus pies por fin tocaron la fuerte lanza incrustada en la pared y se sostuvieron de ella. No sabia que era lo peor: pender de las filosas rocas o pararse sobre la precaria y delgada forma de la lanza.
Pero no, probablemente lo peor fuese el estar tan cerca de su objetivo y no poder hacer nada, porque sabia que de moverse, irremediablemente caería.
Un dolor punzante la recorrió súbitamente n la espalda, una agonía que crecía dentro de su piel para abrirse paso hacía afuera, hasta desgarrar su piel. La chica conocía bien la sensación, solo había una cosa que en su vida podía producirle tan gran sufrimiento. Un estigma.
Las heridas de los látigos que en vida, cuenta la leyenda, surcaron la blanca espalda de Rosette por debajo de sus ropas, y haciendo uso de toda su fortaleza se sostuvo de las rocas aguantando el dolor en silencio.
Mientras tanto muy por sobre su cabeza, una batalla entre Rael y Rizzel se desataba sin cuartel. La mujer tenia en mente darle una buena pelea y sacudida al impertinente excompañero que tuvo; sin percatarse siquiera que sus vanos esfuerzos eran mas una molestia, tal como el incesante zumbido de una mosca, para él.
Había matado a cientos de demonios, con capacidades y rangos mucho mayores que los de ella. Generales, Lores, Vizcondes… ¿y quien era esa mujer para venir a hacerle frente? Ella ni llegaba a ser la concubina de un demonio de rango mayor.
-¡No se porque sigues ayudando a esa pequeña zorra! –bramo Rizzel, al momento que lo atacaba con sus finos hilos que cortaban como navajas.
Rael los esquivo sin mucho esfuerzo. Era verdad, aquella mujer no era un oponente digno en batalla, pero su boca le compensaba todo.
-Te agradecería omitir los insultos.
-¿¿Qué es lo que te mueve a ayudarla??
-No es de tu incumbencia. –respondió tan calmado como si nada.
-¡Oh, vamos! –siguió con burla- Tanto tu como yo sabemos que no lo haces por buen samaritano. ¡Has abandonado el cielo por ella! Debiste haber pasado un buen rato tratando de esquivar a tus antiguos jefes.
Rael chasqueo la lengua. En verdad había subestimado a la demonio, pues era mas observadora de lo que parecía.
-¿De verdad quieres un poco de platica de entremés? –pregunto con divertida frialdad y se encogió de hombros- Me parece bien, a final de cuentas aquí solo perderás tu.
Y en su sonrisa angelical la demonio pudo vislumbrar un brillo demoníaco…
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-Primero que nada debo preguntarte ¿Qué es lo que te trae hasta aquí?
Preguntas, preguntas y mas preguntas.
¿Nunca se acabarían las vanas conversaciones?
Entre mas veía a Aion mas parecido le encontraba con su madre, Ambos eran un par de manipuladores que les gustaba darles vuelta al asunto para ganar tiempo. Chorno había sido entrenado siempre como un demonio soldado, por lo tanto estaba mas acostumbrado y presto para la acción que para la platica, y sin importar cuando escalo el rango de Lord y al final de Príncipe, ese era un rasgo que no podía dejar de tener. aun cuando en sus últimos años junto a Rosette había aprendido a fortalecer su paciencia de forma increíble, igualmente él nunca había dejado de preferirá el actuar al darle demasiados rodeos a una situación; y sin embargo a pesar de la adrenalina mezclada con energía y de la impaciencia que sentía por cumplir esta misión, una duda nunca dejaría de asaltarlo…
¿Y después que…¿Qué era lo que esperaba a él y a su dulce Rosette¿El infierno?
Meneo su cabeza para apartar aquel pensamiento.
-Sabes muy bien lo que deseo: Matarte.
-Ya lo se… la pregunta es¿Por qué?
-Después de todo lo que has hecho… ¿Cómo tienes el descaro de preguntar algo así? –Chrno apretó con fuerza los puños antes de dirigirle una garra inquisidora a su hermano- ¡Nunca te perdonare lo que le hiciste a Rosette y su hermano!
-¿En verdad tengo yo la culpa de sus desgracias? Hasta donde yo se, el joven Christopher vivió una longeva y feliz vida gracias a tus cuernos… ahora en lo que se refiere a la trágica muerte de su hermana… bueno pues, el único perpetrador eres tú…
-Las cosas hubieran sido diferentes si tu nunca te hubiese aparecido…
-¿En verdad? Visualiza conmigo un momento en el tiempo, si yo no hubiese estado. Suponiendolo, podemos llegar a pensar que el dulce y pequeño Joshua no hubiese aguantado mas de dos noches después de que lo encontré. Pobre, pobre Rosette Christopher, sola en el mundo, sin siquiera un solo familiar vivo.
-¡Yo me hubiera quedado con ella!
-¿Por cuánto tiempo¿un mes¿dos semanas, mas? Date cuenta, Chrno. Tu también te estabas quedando sin tiempo.
-Nunca hubiese recurrido al contrato de haber…
-Lo habrías hecho eventualmente, Chrno. Ella te habría rogado, amenazado, lloriqueado y pataleado; y al final el resultado era el mismo.
-No hay forma de que tu puedas saberlo.
-Ni tu tampoco, mi querido compañero. Lo que si se es que la "amabas"… ¡Oh, el amor! Ese pequeño sentimiento engañoso. ¡Es la licencia para el egoísmo, y la mascara para la obsesión! Y tú, Chrno, has demostrado que pudieses ser lo suficientemente egoísta como para haber tomado la decisión de retenerla a su lado. ¡Para prueba esta este momento¿o me equivoco en pensar que condenaste a la pobre chica a una existencia en el infierno?
-Maldito… -murmuro Chrno. Aion siempre encontraba la forma de golpear en lo mas bajo.
-¡Pero vamos, Chrno¡No te sientas mal! –exclamo Aion con su sonrisa blanquísima- Esta en nuestra naturaleza el desear… y el ser atraídos por los pecados. Tú estabas obsesionado con el fantasma de Rosette Christopher, pero todavía lujurioso por el cuerpo de Maria Magdalena.
-¡Que insensatez!
-¿En serio¿entonces me estas diciendo que no tomaste posesión del cuerpo de la joven?
Chrno apretó los puños sabiendo que Aion estaba en lo cierto en unos cuantos asuntos. Pero una sonrisa bizarra cruzo el rostro del joven demonio y decidió regresarle al otro su misma moneda.
-¿Es eso lo que te molesta¿Qué yo la haya tomado antes que tú?
Aun conservando la calma y el control, el otro quiso alegar.
-Chrno, tu me estas…
-¿Es por eso por lo que me arrancaste mis cuernos¿Por qué sabias lo que estaba sucediendo entre Magdalena y yo?
Aion meneo la cabeza, aun con esa terrible sonrisa suya.
-Que terrible malentendido, Chrno. Después de tantos años ¿todavía no te das cuenta de mis razones. Yo te amaba, Chrno, eras mi fiel espada, mi mano derecha; y sin embargo… me desobedeciste. Necesitabas una lección.
-¿Y que hay de Magdalena?
-¡Oh, la pobre Magdalena! Ella solo tuvo la desgracia de ser un juguete de dios… una carnada para nosotros. Si la hubiese dejado continuar con vida el futuro de desgracia que predijo para nosotros hubiese sido inevitable.
Chrno sintió que su estomago se revolvía… ¿esas eran las razones que Aion le daba por haber acabado con la vida de la mujer que el primero amo¿esas eran sus pobres justificaciones?
-¿Es que tu no te has dado cuenta, Aion¡Has perdido¡Desde el mismo instante en que decidiste utilizar inocentes almas humanas para conseguir tus fines, lo has hecho!
-No, Chrno. Al contrario. Ahora soy mucho mas que un simple demonio. Ahora he sobrepasado aun a la muerte. Ahora soy un dios.
El demonio ojidorado, pensó que él otro mas bien era un tipo enfermo.
-¿Y se puede saber como has logrado aquello?
-Te lo diré, Chrno – "¿Así era de fácil?" pensó él aludido- Si te unes a mi. Date cuenta que ahora tu también tienes el poder de un dios. No hay nadie ante el cual necesites arrodillarte. Tu y yo ahora somos iguales, somos hermanos.
-Ja Claro, unirme a ti y sacrificar el alma de millones ¿Por qué no? –le lanzo Chrno sarcástico.
-¿Por qué están tan desesperados tu y tu pequeña amante en hacerse los mártires¿Y por quien¿Por una raza que no sabe hacer nada mas que matar?
-Tu nunca lo entenderías.
-Ilústrame.
-No importa… a mi nunca me ha importado servir, ante Dios o Pandemonium. Pero desde que conocí a Rosette… no, probablemente desde Magdalena; todo tuvo un nuevo significado para mi. Porque ella se volvió mi todo. Cualquier decisión que ella tome, cualquier requerimiento que ella me pida, lo cumpliré con gusto.
-Así que no te importa en realidad la humanidad.
Chrno negó con la cabeza.
-Te equivocas. La humanidad me importa, y mucho. A pesar del poco tiempo que he estado con ellos, he aprendido a respetarlos y apreciarlos. Por nunca darse por vencidos aun sabiendo de antemano lo frágil que es su cuerpo y lo corta de su vida. Con lo que te dije hace un momento yo solo quería hacerte ver claro que aunque no hubiese entendido nunca las razones de Rosette, y yo hubiese seguido sin chistar el camino que ella me indicase.
-En pocas palabras lo que me dices es que estoy perdiendo el tiempo hablando contigo. Tu nunca accederás a menos que yo convenza a la chica.
-Mi buen Aion, temo que eso también es imposible… ya lo intentaste una vez y fracasaste desastrosamente.
-Tienes razón… por eso es que daré un ultimo intento contigo. ¿Vas a seguir los designios de su Dios a sabiendas de que ella nunca vera el cielo y de que ambos sufrirán los mismos castigos que Pandemonium a reservado para ustedes?
Chrno cerró los ojos dolido por la pregunta, pero hace mucho que ya había llegado a la solución que esperaba.
-Te lo repito, Aion, eso ya no esta en mis manos. Lo único que esta es el hecho de que siempre estaré al lado de ella, sin importar que.
-Que impresionante… ¿es eso el amor? Una total locura.
-Si… una total locura. ¿Qué mas puede ser? Si aun en estos momento mi corazón se hincha de alegría al recordar lo mucho que ella me ama.
-Tu corazón esta muerto, Chrno. Ahora lo remplaza el de Pandemonium.
-Da lo mismo. Mi alma le pertenece solo a Rosette. Y ya va siendo tiempo de que cumpla mi misión. Te he dado demasiado tiempo de sobra.
Eso fue lo ultimo que dijo, antes de convertir su brazo en una alargada arma de hueso y metal.
-¿Entonces nuestro destino siempre será el enfrentarnos? Lo siento, Chrno, no sabes cuánto. Pero tampoco permitiré que tal poder quede en manos inadecuadas –Musito Aion, y saco una espada negra de entre sus ropas.
Ambos demonios se dieron una última mirada de soslayo antes de arremeter el uno contra el otro.
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-¡Estas loco¡Esa es la razón mas estúpida que he escuchado para proteger a alguien! –vocifero Rizzel divertida.
El ángel se encogió de hombros.
-Puedes creer lo que quieras, Rizzel. A final de cuentas, estamos en una situación similar.
-Lo que yo siento por mi señor Aion, no es ni por asomo lo mismo. ¡Esa mujer no ha demostrado por ti ningún tipo de atracción y aun así tu la buscas proteger¡Es hilarante! Al menos mi señor si me demostró su afecto en ocasiones.
-El que haya hecho posesión de tu cuerpo en el pasado no significa que sintiese algún afecto hacia ti. –se burlo Rael- Eso solo significa que tu eres una ramera, mi buena amiga.
-¡Cállate la boca! –grito enfurecida, mientras le lanzaba otos centenar de sus pequeños dardos tan delgados como los hilos que producía su cuerpo.
-Hablando de vulgaridades –rió el otro mientras las esquivaba- Lo lamento, preciosa, pero el día de hoy encontraras a la muerte. Te lo digo yo que alguna vez fui un emisario de ella.
Y por fin en menos de un latido el ángel se dejo ir con toda su fuerza sobre el cuello de Rizzel, asfixiándola.
Y la mujer araña pudo ver con perfecta claridad el brazo del ángel.
Era escamoso y su mano llena de garras afiladas.
-¡Eres… un… de….monio…!
-Y tu un cadáver –señalo fríamente el joven, apretando con mas fuerza su cuello.
-¡E..sto... no... terminara... AQUÍ! –Rizzel movió una de sus largas manos y jalo uno de sus delgados y brillantes hilos.
Rael apenas logro percatarse de ello cuando escucho un terrible estruendo, y vio con horror como toda la montaña caía en pedazos.
En definitiva subestimaron a Rizzel; ella si que tenia una trampa bien planeada. Había envuelto toda la montaña en su terrible telaraña para así poder destruirla si era necesario, y convertirla así en una autentica tumba para ellos.
Aterrorizado vio destruirse los peñascos y el suelo en el que él estaba parado. No podía volar, no lograría escapar. Pero sabia que sobreviviría, siempre lo hacia. Eso no le preocupaba.
-¡Rosette! –grito mientras caía.
Pero solo obtuvo como respuesta los gritos apagados de las pobres almas envueltas en la locura de la otra mujer. Ni siquiera un atisbo de hermoso cabello dorado logro ver antes de ser sepultado también.
Cuando despertó tuvo que abrirse paso entre metros de densidad cubiertos por pesadas rocas, y lo primero que hizo cuando logro salir fue seguir escarbando.
-¡Rosette! –gritaba de vez en vez; pero nadie respondía.
¿Estaría muerta?
No, no podía estarlo. No esa chica indomable; Esa mujer excepcional, que había visto al destino y la muerte a la cara y se había reído a ellos. Ella tenía que estar bien. Él daría lo que fuera por ello.
Mucho había deseado que ella le amase. Que el fuese el demonio sumergido en el infierno al cual ella sin importar adversidad alguna fue a salvar. Y fue cuando se dio cuenta de ello que deseo todo lo que ella tenia, su amor, su lealtad, su incondicionalidad... tanto la había deseado que se dejo arrastrar por sus instintos y emociones, actuando de formas inverosímiles... traicionando por obra de los celos y ayudando en nombre del amor. Y mas aun que eso se dejo arrastrar por sus infames deseos de envidia y lujuria, convirtiéndose así en un demonio d verdad; era irónica la situación. Y su deseo tan vil, que había fraguado un plan para que al final fuese cual fuese la resolución de esta guerra, él tomaría a la joven y separaría su alma del otro demonio para ahí darle una muerte definitiva.
Pero ahora todo lo que quería es que estuviese bien; y ya no le importaba si era al lado del otro.
Tal vez se estaba preocupando de mas... una muerte en este mundo, sino era causada por Pandemonium significa el abrazo a una nueva vida... pero aun así no podía refrenar el sentimiento de que tenia que salvarla; no podía dejar que esta esencia en que se había convertido Rosette Christopher muriera. No podía dejar que reapareciera en la nada esa sonrisa, que muy en sus adentros contenía la calidez de Maria Magdalena.
Tan sumido estaba en sus cavilaciones que puso en guardia baja, con todos sus sentidos y emociones puestos en la tarea de buscarla, que no se dio cuenta cuando unas manos como dedos como cuchillas bajaron hacia su cuello, dispuestas a separar su cabeza de su cuello.
En lo consiguiente todo sucedió muy rápido.
Un grito en la lejanía advirtiéndole.
Una rápida imagen de una demonio furiosa.
Un destello dorado.
Y al final el cuerpo de la demonio incrustado por una lanza en una roca enorme y vieja. Pero lo que mas pudo ver fue a una joven rubia que sostenía jadeante el final de la lanza.
-Rosette... –la llamo quedamente, mientras se acercaba cojeando... ni siquiera se había dado cuenta que cojeaba.
-¡Maldita zorra! –grito Rizzel mientras escupía su sangre; pero a pesar de que el resto de sus manos estaban libres no las podía mover, sino que las tenia retraídas a su cuerpo. Tal y como un bicho a punto de morir.
-¿Qué sucede...? –pregunto con su clara voz la rubia.
-La punta de la lanza... tiene un veneno especial para demonios. Eso la paralizara hasta que...
-¿Hasta que...?
-Muera en una insufrible agonía...
Ambos quedaron en silencio observando como la piel la demonio que estaba alrededor de la lanza se empezaba a caer en pútridos pedazos, Rosette volteo su rostro intentando contener las nauseas ante la visión y el terrible olor hasta que Rizzel empezó a hablar de nuevo.
-Aion... mi señor... ¿Dónde estas...? Libérame de este dolor... –empezó a desvariar viendo sin mirar el cielo, con ojos perdidos y trastornados, mientras escupía, casi vomitaba, mas de su sangre.
-Esto es horrible... yo quería que se muriera pero no esto...
-¿La perdonas desees de todo lo que te ha hecho?
-No... pero tampoco le deseo esto. Nadie merece sufrir así, Rael, nadie...
Rael la miro un segundo mas de lo necesario. Ahora admiraba mas la caridad de la chica.
-Yo la acabare –decidió al final.
-Espera... –intento detenerle la chica.
-Si no quieres, no observes –comento mientras colocaba s mano sobre el cuello de Rizzel.
Pero Rosette no aparto la vista, ni siquiera cuando sorprendida presencio como Rael se inclinaba sobre la moribunda demonio y susurraba unas palabras al oído de esta.
-Mi... señor... Aion... –seguía desvariando.
-Él no va a venir.
-Mi... señor... ¿Por qué...?
-Rizzel, nunca creí sentir lastima por un demonio... pero la siento ahora por ti. Probablemente por lo parecidos que somos. Amando tan fieramente a alguien que nunca nos devolverá el sentimiento, sin importar que es lo que hagamos...
-¿Por... qué...? –balbuceaba aun en su desvarió la mujer. El ángel no supo si lo que había inquirido era dirigido a él, o a su ausente amado.
-Qué poca cosa somos ¿no es así, Rizzel? Obsesionarnos así con la primera persona que nos da una ínfima muestra de cariño... patético en verdad. Pero... –y dedicándole una lacónica mirada a la demonio apretó aun mas su cuello, impidiendo su incesante balbuceo- ya he decidido que no acabare como tú.
Un sonido viscoso y de algo que se rompía hizo eco por lo que quedaba de esas derrumbadas montañas, y después con otro sordo retumbo la cabeza de la mujer en el suelo tapizado por piedras sueltas.
La joven rubia se tapo su boca con asco y sintió deseos de vomitar al ver en el piso la cabeza de la otra envuelta por una maraña de cabello vino, y vertiendo su sangre que teñía de rojo las rocas debajo de ella. Aun volteando la cabeza no pudo reprimir las nauseas, y menos aun siendo que ella sostenía otra cabeza inerte con su mano izquierda.
Rael camino a paso lento hasta Rosette, sin cruzar una mirada siquiera con ella.
-¿Cómo están tus alas?
-Bien... ¿y las tuyas?
-Mejoraran.
-¿Quieres que te ayude a...? –comenzó estirando su muñeca con sangre seca.
Pero el ángel dio dos pasos hacia atrás y miro a la nada.
-Será mas prudente que no.
-¿Qué eres en realidad, Rael? –soltó de repente la chica.
-Lo que soy no importa... solo estate segura que soy una persona que hará lo hasta lo impensable por protegerte.
Si Rosette aun hubiese estado viva y siguiese siendo exorcista de la orden, el escuchar algo así de una persona como Rael, hubiese traído como respuesta algo como: "Nadie te pidió tu ayuda" Pero ahora, madurando a través de la muerte solo pudo atinar a responder con un sencillo "Gracias".
Rael asintió y se alejo un poco de ella para empezar a desgarrar la masa inerte y dura que tenia en la espalda, y que en algún momento fueron delicados hilos. La chica pudo jurar ver sangre correr entre ellos, conforme la garra de Rael iba liberando mas su piel, hasta que estuvo apto de poder sacar sus alas.
-Creo que ya nos deberíamos de ir –comento él cuando su tarea estuvo finalizada y sus alas desplegadas.
-Si –respondió con timidez Rosette, al tiempo que le seguía y ella misma liberaba sus alas. Dio una última mirada al cuerpo de Rizzel y decidió dejar su arma ahí, el no tocar el cuerpo de su adversaria era el último gestote respeto que le podía ofrecer.
Sin mediar otra palabra mas, ambos se dieron al vuelo, perdiéndose en el horizonte llano. Alejados del huracán que se ceñía arriba, desde donde de vez en vez llovía sangre.
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No había un solo demonio a kilómetros de distancia.
Al menos no en el inexistente circulo que había formado tan solo la energía demoníaca de dos demonios de rango superior, tales cual eran Chrno y Aion.
Sus rugidos feroces y despiadados sonaban por sobre todo el estruendo de los otros demonios. Y su poder era tal que los pocos demonios o Ángeles que cayeron cerca de su "circulo" invisible fueron atrapados por la abrasadora energía de ambos, convirtiéndolos en una piedra eterna o en polvo bizarro. De ahí que ahora no hubiese ni un alma cerca.
Pero a pesar del choque de sus poderes ninguno de los dos sufría daño. La extraña espada de Aion que podía bloquear los dones demoníacos, creación directa del ingenio sin limite de Shader; y la energía y bendición que Chrno obtuvo de Rosette, valían por si mismos como escudos suficientes ante el poder del otro.
Y mientras tanto ambos solo podían seguir arremetiendo inútilmente el uno contra el otro, y partiendo la realidad del tiempo adyacente a ellos.
Chrno se alejo, frunciendo el ceño irritado¿es que esto nunca tendría fin? Buscando hacer conjeturas rápidas llego a la conclusión de que si quería que esta pelea diese otro paso, lo primero que tendría que hacer es deshacerse de la espada de su contrincante. Y creyó encontrar el punto clave en la gema roja que brillaba en su centro...
Con una mirada decidida se lanzo sobre su oponente una vez mas. Aion espero un ataque desde un ángulo derecho, pero se sorprendió cuando de último minuto Chrno cambió de dirección y le atino un buen golpe a su espada. Él tuvo deseos de reír por esa desatinada acción, hasta que sintió vibrar debajo de sus manos la empuñadura de su arma, hasta que escucho el ruido de algo resquebrajándose. Nunca si fue solo el sonido del brazo de Chrno partiéndose en pedazos o si fue su propia espada que segundos después exploto entre sus manos.
Una centellada cegadora y Chrno pero totalmente de vista a su contrincante.
Busco su silueta entre las densas nubes, olfateo su rastro en el aire gélido, y rastreo su presencia en esa corriente de energía que fluía entre los de su especie.
Pero no lo encontró.
La idea de que Aion hubiese tomado ventaja de esta distracción y regresado al mundo de los vivos, lo aterrorizo. Pero súbitamente una fuerza familiar le golpeo, y la busco volteando hacia abajo.
Su aguda vista demoníaca, y acrecentada por la energía que Rosette le dio, ayudo que aun a pesar de los cientos de pies de altura lograse distinguir a la joven rubia que se instalaba en el circulo.
Su corazón dio un vuelco, y su cola dejo de retorcerse impaciente. Ella estaba herida. Podía ver con claridad su blanca y tersa espalda, desgarrada y con sangre.
Mil veces estupido Rael que no supo protegerla bien.
L a joven se detuvo en seco de su ajetreo y levanto la vista al cielo, encontrando sus miradas por unos instantes que parecían eternos. Chrno se llego a preguntar si ella lo podría ver; lo dudaba, pero igual estaba feliz de logra ver esos hermosos ojos azules de nuevo. Rosette fue la primera en apartar la mirada cuando Rael la llamo, y el demonio se volvió a sentir resentido con el tipo, aunque sabia que no era momento parra andarse perdiendo en desvaríos amorosos.
"Si quieres que esto ya acabe entonces deberías apurarte". Escucho una voz en su cabeza. Una voz que reconoció a la perfección.
"Pandemonium... como siempre escondiéndote en las sombras" le devolvió, con desagrado, el comentario.
"Esta es tu tarea, Chrno. No la mía. Y parece que no la estas efectuando satisfactoriamente..."
"Estoy trabajando en eso. Sin su espada por fin tendremos la capacidad de pelear como iguales y..."
"Jajaja ¿sin la espada? No seas iluso, chrno, aun sin la espada no podrías matarlo. No se puede matar aquello que ya esta muerto"
"Entonces ¿Qué me sugieres¿Qué me rinda?"
"Tampoco seas estupido. ¿Nunca te has preguntado como es que Aion aun tiene la habilidad de caminar entre el mundo de los vivos?"
La realización de ello volvió a golpear con fuerza a Chrno.
"¿Como es que...?"
"Contratista."
"Eso es imposible, los demonios consumimos con nuestra sola presencia la mitad del alma de nuestro contratista. No hay forma de que..."
"Aion tiene cientos de ellos."
"¿Pero como...?
"De la misma forma que yo. Los ha tentado y les ha ofrecido el mundo entero."
"¿Así que ese es el secreto de tu inmortalidad?"
"Cada quien hace lo que tiene que hacer para sobrevivir. Y si no tenemos un alma propia, entonces debemos de conseguirla de alguna parte ¿no es así? Pero eso ahora no es importante. Si quieres acabar con Aion primero debes de terminar con la vida de sus contratistas."
"Matar... humanos"
"No son inocentes"
"Aun así son humanos"
"¿Qué eres capaz de hacer por esa chica?"
Chrno volvió a bajar sus ojos, para observar a Rosette mejor mientras acomodaba la cabeza de pandemonium en el ojo del infierno y se iba preparando ella misma para lo que venia. Chrno siempre se preguntaba como alguien tan pequeña y frágil podría ser tan fuerte.
"Cualquier cosa. ¿Qué debo hacer?"
"Toma sus ojos"
"¿¿Eh¿¿Qué demonios quieres decir con eso??"
"Todo. Toma los ojos místicos de Rosette, y sigue el camino que ellos te develen."
"¡No pienso arrancarle sus ojos!"
"Eso no será necesario..."
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Rosette se sentó de frente a la cabeza de Pandemonium, y espero.
Nada sucedía.
Había llegado el momento de la verdad y de desplegar sus verdaderos poderes. Pero aun así era incapaz de hacer nada.
Frustrada soltó un bufido.
"Imposible que no pueda hacer nada"
"Trabajando duro ¿no es así, Maria Magdalena?"
Rosette se puso rígida ante la voz de pandemonium, y observo la cabeza muerta.
"So... solo dame un segundo para ordenar mi cabeza"
"No hay tiempo. Chrno necesita de tu ayuda"
"Chrno, él no" pensó para si misma aunque Pandemonium pudo leer su pensamiento.
"¿¿Esta bien¿¿Esta herido??"
"Él esta bien por ahora" comento con un tono de burla "pero sino detiene a Aion pronto puede que se encuentre en problemas. Y para ello necesita un poco más de tu poder"
"¿Del mió?"
"Tus ojos. Necesita la habilidad de tus ojos"
"¿Cómo se los puedo dar?" pregunto sin chistar, y hasta pudo sentir una sonrisa de Pandemonium.
"Realmente lo amas ¿no es así?"
"Ve al grano"
"Solo deséalo y directamente desde tu alma. No hay necesidad de nada más. ya que tu alma le pertenece, y la de él a ti. No hay nada de él que no puedas tomar... ni visceversa"
Una sombra paso frente a Rosette y al seguirla la obligo a ver hacia al cielo. Y algo extraño sucedió.
S vista no solo se limito a las nubes densas y oscuras sobre ella, sino que las traspaso; a ellas, a relámpagos, y cuerpos de demonios y Ángeles chocando entre si; hasta llegar a dos ojos dorados y preocupados.
Su corazón salto tal y como lo había hecho el de Chrno minutos antes y se dio un segundo para observar toda su gloriosa figura. Si estaba mal herido, y de nuevo le faltaba el brazo derecho "¿Qué tiene este tipo contra su brazo?" se pregunto la joven, mientras le seguía examinando, hasta volver a reparar en su rostro. Él la estaba observando.
"No lo hagas, rosette" sintió la mente de Chrno acariciando la suya, aunque el realmente no le estuviera dirigiendo un mensaje, sino mas bien expresando un deseo interior.
"Pero... realmente quiero ayudarte" le respondió sin ser invitada.
"¡Deja de darme todo lo que tienes!" grito furioso cuando se do cuenta de la intromisión de ella en su mente.
"Es mi decisión. Es lo que quiero. ¡Y cuando quiero algo sabes que lo obtengo!" le espeto aun mas enojada.
Ese fue el ultimo pensamiento de Rosette antes de perder de vista a Chrno. Sus ojos se nublaron y rápidamente cayeron en una profunda oscuridad.
La mente de Chrno se fue de su tacto, y después sintió unos brazos fríos alrededor de sus hombros.
-¡Rosette¡¿Qué sucede?!
-No... no veo nada. –fue lo único que atino a decir. Fue lo mas cierto que pudo decir.
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Miles de vidas golpearon a Chrno; presentes, pasados y futuros llegaron hasta su mente sin ser bienvenidas.
Y el dolor de ello lo estaba partiendo en dos. "¿Es esto lo que tenia que aguantar Magdalena¿Es esto lo que ahora maldice a Rosette¿¿Cómo es que lo soportan" Se llego a preguntar Chrno; él siempre pensó en las mujeres como unas criaturas excepcionales, siendo que podían aguantar durante horas los dolores de parto solo para traer al mundo a sus hijos. Pero esto era demasiado y mil veces peor.
-¡Cuidado, zoquete! –oyó una voz familiar, que no podía recordar ahora.
Pero gracias a ese grito se pudo hacer a un lado ante un ataque de energía que casi le daba.
-¡Los campos de batalla no están hechos para los retrasados mentales! –comento un demonio que ahora Chrno si pudo reconocer.
-¿Jenai?
-Bajar la guardia es un error mortal. –comento otro enorme que le hacia segunda.
-¿Viede¿Pero que...?
-No lo tomes por el lado equivocado. No te vinimos a ayudar. Lo que queremos es venganza.
Chrno tuvo deseos de decirles que ellos dos eran inútiles contra Aion, que morirían aun antes de darle el primer golpe; pero en alguna parte de si mismo supo que ya lo sabían.
"Úsalos como distracción. Para acabar con las almas de aquellos que se la vendieron a Aion. Debes ir a donde el destino fluye y los caminos convergen"
"Ya lo se" contesto Chrno, molesto. Y extrañamente ya lo sabia, muy a pesar de lo ambiguo del comentario de Pandemonium "Pero utilizarlos..."
"Calla y ve, si lo que quieres es proteger a la chica"
Chrno apretó sus puños "Esta bien". Obedeció tal y como en los viejos tiempos, aunque ahora por una razón totalmente diferente.
Con un movimiento de la cabeza se despido de ellos y se elevo al cielo, literalmente. Seguro de que no los volvería a ver nunca mas.
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Las dos peores situaciones para Aion sucedían simultáneamente.
Sobre el Chrno regeneraba su brazo ahora convirtiéndolo en una enorme oz que lo hacia ver como un ángel de la muerte; irónico que una vez le hubiese puesto ese sobrenombre. Y mas aun que ahora fuese a elaborar el trabajo de uno, siendo que como él intuía, Chrno mataría a sus preciados contratistas.
Y debajo de él, la humana mas molesta que en su vida conociera, estaba entregándole su energía y regenerando a la madre de toda la maldad. Aquella oscuridad que el con tanto esfuerzo logro derrocar.
No podía permitir que todo se fuese abajo.
Y la conclusión vino a su mente. Como un rayo descendió, dejando atrás lo que quedaba de los cuerpos a los que alguna vez llamo sus camaradas, y con quienes compartió el nombre de pecadores.
Y entonces se pregunto... ¿Dónde se había equivocado?
¿Dónde fue que su hermoso plan se destino al fracaso?
Extrañamente todas las respuestas le llevaban a un mismo punto.
Maria Magdalena. No. Rosette Christopher.
Ahora estaba dispuesto a erradicar el error que nunca se debió haber dado el lujo de cometer.
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En este capitulo sigo con el preámbulo de las peleas y soluciones secretas x.x Pero ni se preocupen que todo llegará pronto a un fin. El resultado de todos los esfuerzos ya esta decidido. X.x
¿Quién llegará primero¿Qué sucederá¿Aion eliminará a Pandemonium¿chrno llegará a tiempo para evitarlo¿O Rosette tendrá otro as bajo la manga?
Humm... Los dejo con esas dudas chicos, todas resueltas en el siguiente capitulo. ¡Él último! (oficialmente hablando x.x)
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"Destiny´s eye"
La contienda llega a su fin, y todo se decide en una carrera contra el tiempo... irónicamente lo único que puede ayudar a Chrno, que decide ir en búsqueda de la raíz del tiempo mismo x.x.
¿Pero sus intentos se verán truncados cuando descubra la visión de Rosette?
Cuando peder la vida en ese mundo significa perderte a ti mismo ¿Qué será capaz de sacrificar Chrno?
Nos vemos dentro de unos XV días... si es que mi escuelita linda y Dios a si lo disponen x.x Chao
