¡Hola! Bienvenidos otra vez a esta locura de fanfic, que hoy presenta el "final" oficial de la serie, mas no la ultima entrega. Por ello me dediacre a dar solo los agradecimientos a los que me regalaron unos momentitos de su tiempo para dejarme una revi.
Setsuna 17 (Bueno, definitivamente pasaran cosas románticas en el capitulo del fic de hoy, aunque también mas trágicas, ya lo veras)
Oriana-Dono (Gracias por considerar este humilde fic una continuación para CC, aunque deberías de darte una vuelta por los fics de renaissance lady-k, créeme que son aun mas dignos de ser una continuación. Ahora sobre que nuestra parejita sea feliz... pues no te quito la sorpresa, lee el capitulo hasta el final¿ok? Sobre lo del manga... pues te he mandado algunos links que espero te ayuden a resolver tu problema n.n)
k-chan (¿Tu revi corta? Créeme amiga cuando te digo que tus reviews siempre superan mis expectativas, no sabes cuanto las agradezco, mas que nada porque como escritora te admiro mucho y se que si dices que dos y dos son tres, es porque dos y dos son tres XD. Aunque aun cuando no me lo digas se que me has de odiar mucho por este capitulo T.T)
Noci-chan (Waa que bueno que al leer el lemmon no hayas pensado que soy una pervertida total, jaja y mejor aun que te haya parecido tierno. Y como lo vaticinaste este es el ultimo capitulo oficial del fic T.T)
Bueno, muchas gracias a todos por sus agradecimientos, quejas o desahogos; hemos llegado todos juntos al final de este de por si triste fic T.T Mejor los dejo ya y les recuerdo una última cosa: recuerden que todavía falta el epilogo o.
-INFERNI E PARADISO-
Capitulo 022
"Destiny´s eye"
Soundtracks de este capitulo:
Cualquier canción para cortarse las venas con galletas de animalito x.x
Ej. "Romeo and juliet´s theme" de Andre Rieu; "my immortal" de evanescence; o "sayonara solitarie" de chrno crusade.
Estoy segura que sabrán en que partes poner esas canciones T.T
Chrno dejo que sus alas lo guiaran, y que su cuerpo actuara por si mismo, aun ni siquiera inmutándose cuando su brazo empezó a transformarse en una enorme Oz. Ciertamente volando en su imponencia negra, el parecía un autentico dios de la muerte.
La energía purificada que emanaba esa proximidad al cielo, quemaba su cuerpo y le arrancaba su piel, poco a poco, pero no importaba. Faltaba poco para llegar a su destino, en mas de una forma literal.
El destino, era ahora lo único que le podía ayudar a enmendar todo el desastre que Aion causo.
Y era el destino lo que ahora buscaba con desesperación.
¿Pero donde se podía encontrar el?
En el tiempo mismo.
Le susurro la misma voz que lo había guiado a cometer un acto que para cualquier otro demonio significaba suicidio. Volar demasiado cerca del sol hubiese quemado las alas de cualquiera que no tuviese una entereza igual a la de el.
Levanto su brazo y lo descargo en el aire, como si estuviese embistiendo contra un enemigo imaginario. El tiempo. Su mayor enemigo. Tal vez por eso el poder de Chrno era el detenerlo.
El viento se partió a la mitad, dejando una rasgadura negra en la nada del cielo, por la cual Chrno no dudo en pasar. Era la puerta hacia la locura mas grande que se le hubiese ocurrido.
Pero él sabia muy bien lo que hacia. No tenían disturbio alguno en su mente, no cuando se encontró en medio de una nada oscura, ni cuando tres figuras etéreas se aparecieron frente a él.
Parecían tres capuchas, vacías, blancas y traslucidas en el viento; sin pies ni manos, solo flotando y con sus solapas deshaciéndose en la nada. Viejos cansados, tal vez porque siempre habían estado ahí y nunca al mismo tiempo.
Que ironía.
Ellos eran el tiempo mismo. El presente, el pasado y el futuro. La nada representada por la nada.
Chrno se arrodillo y bajo la vista al suelo, negro y oscuro; cubierto por unas runas antiguas que formaban un ojo como en el infierno. Tuvo deseos de preguntar por eso, pero al final se quedo callado; no sabia cuales eran las reglas de la etiqueta para estar ante tales presencias.
-Mi nombre es Chrno y... necesito su ayuda. Necesito que interfieran con el destino de aquellos que han pactado un contrato con el demonio Aion. Se que les estoy pidiendo que acaben con la vida de humanos antes de tiempo. Pero... es necesario... no hay tiempo para esperar. Se los suplico porque...
-Nosotros sabemos porque lo necesitas –se oyó el sonido seco de eco dentro de una capa.
-Nosotros sabemos quien eres –siguió la que estaba a su lado.
-Pero nosotros no podemos interferir –término la última.
-¡Lo se! –grito Chrno, frustrado, porque lo sabia- ¡Pero si no me ayudan mucha gente morirá¡Muchos sufrirán!
-El caos es parte del orden, así como la muerte es parte de la vida –cito, una voz mucho mas ronca que las otras. Chrno no pudo estar seguro de cual de los tres provenía.
-¡No permitiré que se desate ese caos¡¡No importa los métodos que tenga que utilizar!! –amenazo levantando su arma.
-No es necesaria la agresividad. Aun cuando pudiese destruirnos, no hay nada que podamos hacer. Solo somos guardianes, simples observadores de la nada eterna.
-Entonces... no hay esperanza –comento afligido dejando caer su brazo.
-Nosotros solo dijimos que no podemos interferir, porque el destino es algo caótico y voluble forjado por cada uno de sus protagonistas. Chrno, el pecador; si quieres un nuevo futuro entonces debes tomarlo tu mismo.
-¿Eso significa que me ayudaran?
-Lo mas apropiado que se puede decir en este caso es que: "te mostraremos el camino pero que debes seguir"
-Eso es más que suficiente –acepto con una sonrisa sincera y agradecida- muchísimas gra...
-No tan rápido. A cambio debe haber una retribución –susurro la voz ronca.
Chrno no tenia ni idea que podrían desear esos seres de él.
-¿Qué es?
-Es algo demasiado complicado como para explicar, además no te queda demasiado tiempo.
¿Aceptar sin saber las condiciones? Solo un tonto lo haría.
Pero a su mente vino la imagen de Rosette, y de sus brillantes ojos zafiro perdiendo poco a poco su color azul hasta quedar vacíos.
-Si hay algo que quieran de mi, entonces tómenlo –Era un tonto por aceptar tan rápido. Pero por otro lado. ¿Cuándo ellos no habían tenido el poder sobre su vida?
-Estas equivocado, nosotros solo observamos. Nunca tomamos acción de nada. Somos tan prisioneros de este mundo como Pandemonium lo es del infierno.
-Ya veo... pero aun así hay algo que desean de mi. ¿no logro entender que pueda ser?
-Entenderás... algún día.
-¿Mientras tanto?
-Cumple tu destino.
"¿Así de fácil?" se pregunto Chrno. No le exigirían el pago ahora.
-Yo... no se. ¿Deberíamos de estrechar manos para cerrar el trato?
-No es necesario, confiamos en tu palabra. De otra forma no abríamos hecho trato alguno contigo –comento uno de los encapuchados y otra vez Chrno pudo sentir su sonrisa; pero por alguna razón no le molesto.
La figura encapuchada enfrente suyo levanto su brazo inexistente, y dejo que su blancura engullera la oscuridad.
Cuando Chrno abrió los ojos se encontró ante un mundo de hilos yendo en todas direcciones, pero nunca acabando.
-Estos son...
-Destinos –retumbo otra voz que parecía un eco- ¿no habías dicho que deseabas terminar con el destino de aquellos que le vendieron su alma a la codicia?
Chrno asintió, y se dejo envolver del dolor que le consumió la primera vez que dejo al poder de Rosette tomarlo, pero esta vez fue bien recibido.
Sus ojos cambiaron de nuevo de su natural dorado a un azul turquesa, casi zafiro. Y algunos hilos se tornaron de un color rojo para él.
Corto uno, con su filosa arma.
El embajador de algún país, que no tenia importancia para él, fue atropellado en alguna parte.
Corto otro.
Un hombre de aspecto ceniciento resbalo de unas escaleras. Se rompió el cuello. Murió al instante.
Corto otro.
Una hermosa mujer, de cabellos fueguinos, que iba conduciendo su carro perdió el control. El automóvil callo por un acantilado.
Aun había cientos de hilos más, y Chrno sintió lastima; pero no remordimiento. Esa gente indiscutiblemente había vendido su alma por poder y codicia.
Codicia...
Chrno se sonrió. Ese era el pecado de Aion.
Después del cuarto hilo fue muy fácil acabar con la vida de los otros; ya ni siquiera se detuvo a ver cual era el triste destino en el que acababan sus victimas, sino que los corto uno a uno con rapidez.
Para cuando llego al ultimo, era indiscutible la semejanza entre el y un ángel de la muerte.
Chrno se tomo un segundo solemne para saborear aquella amarga victoria, y cuando iba a librarse de la última de las ataduras que unían a Aion a la tierra, una intensa visión le golpeo.
Todo era rojo... excepto la oscura silueta de una mujer, que no pudo reconocer al principio, sino fue hasta que vio sus ojos zafiro. Y el horror le envolvió cuando la vio siendo atravesada por una espada de la de los de su especie.
-¡Rosette! –gritó. Pero ella no lo escucharía, no aquí en este mundo sin nada.
Con un movimiento rápido de su brazo volvió a desgarrar el aire.
Si te vas ahora dejaras inconcluso tu trabajo
Susurro una voz en su oído.
Pero Chrno no respondió, él ya había cruzado lejos de aquella dimensión de nada.
Alejándose de la única oportunidad que tendría de acabar con Aion.
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
El cuerpo de Pandemonium se regeneraba a asombrosa velocidad absorbiendo cada vez mas y mas la energía de la pobre joven.
Ella tenia una mano extendida hacia la otra mujer deforme, dejando que tomara todo lo que necesitaba.
Estaba exhausta, adolorida y ciega; pero no se quejo ni siquiera en pensamiento.
Y aun cuando no podía ver, sabia muy bien lo que pasaba a su alrededor. Sabia que Rael peleaba a no lejanos metros de ella, en ayuda de otros Ángeles, que contenían a varios demonios que descubrieron su presencia.
Sabia que a Pandemonium solo le faltaban sus piernas y brazos para estar completa en su maligno cuerpo físico.
Y sabia que Aion venia a destruirla.
Rosette abrió los ojos con sorpresa, aun cuando no podía ver. Y por eso dejo que un sencillo pensamiento tomara obra sobre sus acciones. "Ella no podía ser destruida" No podía dejar que con su ausencia se destruyera el orden que mantenía en paz, a tantas vidas. Bien alguna eran malvadas, pero no todas, y por eso merecía la pena luchar...
Por Azmaria... por Satella... por sus amigos... por su hermano...
Rael volteo para verlo todo.
Y todo pareció correr en cámara lenta. O al menos eso fue lo que pensó Rael, cuando vio a Rosette dirigirse con paso rápido y extendiendo sus brazos de forma protectiva frente a Pandemonim.
Eso parecía también, al ver a Aion descender en picada con un brazo listo para atacar.
Eso parecía al ver a Chrno seguirlo de forma asombrosamente rápida, pero no lo suficiente como para llegar antes de que él a Rosette.
Y entonces supo que el mundo volvió a su habitual tiempo cuando vio la sangre correr.
Sangre de Aion.
Sangre de Rosette.
Inocentemente ella sostenía entre sus pequeñas manos la espada que le atravesaba el estomago, y una solitaria lagrima recorrió su mejilla al recobrar el azul de sus ojos y ver los de Aion.
Eran rojo y dentro de ello se mostraba como un espejo deformaba su triste figura, siendo atravesada por su arma.
"El destino siempre es inevitable", pensó mientras caía al piso llevándose consigo la mitad del cuerpo de Aion que había sido partida por la Oz de Chrno. Mientras él miraba la escena con una mueca llena de pena n el rostro.
-Ja ja ja –rió escupiendo sangre, el demonio de ojos violeta- ¿No te parece poético, Maria magdalena?
-Mas... bien triste –respondió con hilillo desangre en su boca- Lo siento... Chrno.
Él tenía lagrimas en el rostro y negaba con la cabeza; demasiado impresionado para responderle siquiera.
La joven se acerco mas a Aion, encajando el arma de una forma mas profunda en su cuerpo, y se abrazo de él.
-Rael... –gimió levemente- saca a Chrno... por favor... por mi.
Rael estaba a unos metros detrás de él, pero compartían ambos la misma expresión atormentada. Asintió levemente y ella sonrió.
-Aquí es donde acaba todo... Aion. –advirtió al otro susurrando en su oreja. Y una luz calida y destructiva la fue envolviendo gritando por salir.
-Él fin es siempre un comienzo. –espeto por ultima vez, rebelde el demonio- y yo soy el final y el comienzo.
-Tu no eres nada.
Rael tomo por el brazo a Chrno y este se dejo arrastrar lánguidamente.
Nada tenia sentido para Chrno.
Ni cuando Pandemonium le sonrió desnuda desde el otro lado, antes de desaparecer.
Ni cuando se percato de que la única persona que le había amado estaba destruyéndose a si misma para completar un plan, que desde el principio nunca tuvo sentido.
Ni cuando ataco a Rael para que le soltara y le desgarro la mitad del rostro.
Ni cuando Pandemonium le tomo del cuello y lo saco ella misma, ayudada por las cadenas que él le había permitido echarle encima cuando acepto su ayuda.
Solo importo que él no estaba junto a Rosette.
XXXXXXXXXXXXXXXXXX
Todo el infierno rugió, desde sus montañas de cadáveres hasta sus lagos de sangre; hasta que quedo callado. Justamente como al principio de los tiempos.
Y todo volvió a ser lo que fue.
Pandemonium miraba con indiferencia el debate entre su sequito de demonios.
Solo se podían contar entre ellos a los mas fieles; aquellos que permanecieron a su lado desde la revolución que encabezo contra el cielo.
Y aun así muchos de ellos osaban dudar de ella. Frases como "el plan ha fallado" se contraponían a otras como "se recupero el cuerpo de la reina" y demás. Pero esta situación empezaba a fastidiar a Pandemonium.
-¡Silencio! –exclamo, retumbando su voz por la ancha cámara del trono.
Todos callaron.
-Este plan fue tan solo una prueba para lo que vendrá.
-¿Lo que vendrá? –pregunto un demonio.
-Si. Así es. Que importa el que hallamos perdido la oportunidad de utilizar a una santa. ¿Qué importa el cielo cuando tenemos la tierra a nuestros pies?
-¿A que se refiere, su majestad?
-¿Es que están ciegos? El mundo humano nos pertenece. El siglo 20 no lo ha demostrado.
Se oyó un murmullo general.
-Callen y escuchen. La humanidad pronto caerá. Las ataduras invisibles de aquel, que se sienta en el cielo, pronto no surtirán efecto en los humanos. Ellos han despertado en su deseo al pecado. Y las líneas entre el bien y el mal se desdibujaran pronto.
-Y cuando eso suceda...
-Tomaremos lo que nos corresponde. El cielo se ha mostrado demasiado confiado en la capacidad de los humanos para despertar amor... tontos han sido al no darse cuenta que el odio es mucho mas grande y atrayente. ¡Para prueba de ello el despertar que se dio de la octava virtud!
Pero Deffau lo dudo.
Estando a varios metros lejanos del trono escuchaba el discurso de su reina, con incredulidad. Su lealtad se tambaleaba ante la duda.
¿pero como podía creer en la victoria del mal cuando había visto a la santa dar su alma por su reina¿por su enemiga a la que odiaba¿por las almas que no merecían el perdón?
No, lo hizo por su familia a la que amaba. Lo hizo por Chrno. Y lo hizo por un futuro que ella no vería.
La reina siguió hablando durante un rato mas, llenando de coraje a sus lores y soldados, hasta que se dispenso y con paso lento y solemne se dirigió a la salida.
Casi sin parecer una platica. Ella paso a su lado y murmuro.
-¿Lo has encontrado?
-Me temo que no. Una vez que logro escapar de usted, solo quedan dos opciones o esta muerto o pronto lo estará.
-Encuéntrenlo rápido. No duden en aniquilarlo, pero tráiganme el corazón intacto.
-¿esta segura? –soltó de repente.
La reina pareció no entender la pregunta.
-Claro, ya no quiero más a ese estorbo.
-Me refiero a si nosotros tenemos la batalla ganada.
-Habrá una batalla, esta escrito en cada uno de nosotros y en el cielo. ¿Qué hay de Aion¿Cuál es su estado?
-Existe... si es que a su estado se le puede llamar eso.
La reina sonrió.
-El fin es siempre un comienzo.
Deffau asintió, y la reina se alejo.
Él se quedo ahí, aun cuando todos los otros demonios salieron. Y en medio de la oscuridad cavilo en las palabras de su reina.
-Pero nada esta escrito.
El vasto infierno se lleno de una blancura purificadora, y se volvió un desierto de hielo, en el cual ni siquiera lo que no estaba vivo podría sobrevivir.
Y aun así la silueta silenciosa de un hombre movía su ser, con dolorosa lentitud por aquel páramo desolado.
La cabeza de este descendió con pesar hacia la preciosa carga que llevaba en sus brazos.
Una hermosa joven de largos cabellos dorados, y de piel blanca y desnuda, se mecía inerte contra su pecho.
Pero su desnudez no era lo que lo intimidaba, sino que la blancura de su piel y sus labios rayase con lo purpúreo, y aquella horrible herida que adornaba su dulce estomago. Su respiración era tan imperceptible que él tenia el presentimiento que de quitar su vista de ella por tan solo un segundo, al siguiente la encontraría totalmente fría y tiesa.
Aun así tomando todas sus fuerzas devolvió la vista al camino y siguió caminando con su pesar.
-Esta noche se encuentra muy cerca. Es hermosa ¿no es así, Chrno? -murmuró la joven, atrayendo la atención de él, aunque bien pudo haber susurrado el viento y no habría habido diferencia entre las dos voces.
-¿Qué...? –iba a preguntar, pero prefirió seguir la trayectoria de su vista hacia el cielo donde una hermosa aurora boreal hacia la que subían miles de pequeñas estrellas, se erguía como signo de un pacto marcado.
-Ella los liberó...
-Si...
Ambos se quedaron en un apacible silencio hasta que rosette por fin hablo con un hilo en la voz.
-¿Soy malvada, Chrno?
-Claro que no... Rosette. –respondió con cariño el otro, ligeramente feliz al percatase que ella abrió sus ojos para verlo directamente a él.
-Si lo soy. Mírate... mira nada más como te he hecho sufrir –señalo, levantando su mano hasta tocar la cara de él, totalmente quemada... igual que el resto de su cuerpo- siempre te hago sufrir... perdóname, Chrno.
Chrno no dijo nada, estaba perdido ante la débil caricia de ella.
-A veces pienso que estarías mejor si nunca nos hubiésemos conocido...
-Rosette... –intento responderle él.
-Pero lo que me hace realmente malvada es... el saber que eso no es lo que deseo. Chrno, yo... me siento muy feliz de que nos hayamos encontrado; de haber dejado que me alejaras del convento... y de haber descubierto mi tumba. No me arrepiento de nada... excepto del dolor de tu ojos.
Lo último lo termino diciendo entre accesos de tos, en los cuales escupió sangre, y su cuerpo se estremeció con violencia. Entonces, Chrno, supo que ella estaba resistiendo el dolor del infierno para quedarse a su lado.
Y su ser se partió entre la pena que sentía por el dolor de ella, y la resolución de que lo mejor seria que se liberase ya de él; y su propio dolor, por el cual deseaba que egoístamente ella se quedase con él a pesar de todo.
-No hables... te estas matando –comento preocupado, aunque en realidad quería seguir escuchando su aterciopelada voz.
-No, Chrno... esta vez si quiero decírtelo todo...
Chrno callo y la miro con intensidad. Ella sonrió endeblemente.
-Cuando te miro a los ojos... a ese par de dorados ojos tuyos... aun ahora... mi cuerpo se siente ligero y tranquilo... y cuando recuerdo todo lo que hemos pasado y la forma en que lo hemos hecho... se me viene una idea muy tonta... probablemente te reirás... –le dedico una vana sonrisa, para aligerar el momento; pero él la observaba con seriedad. No se reiría para nada de ella.
-A veces creo... que tal vez... tu y yo... en algún momento compartimos una misma alma... y que estando tan ansiosa de volver a ser una... no se percato de todo el daño que acarrearía en su deseo...
Chrno alzo la vista incapaz de seguir viéndole, y se percato de la nieve congelaba su piel debajo de sus piernas ya que se había arrodillado ante la confesión de la joven.
-Es una tontería ¿no? Tu y yo somos tan diferentes... y aun así, estando aquí en tus brazos... hace que mi corazón lata tan rápido que explotaría si estuviese vivo... todo se siente simplemente tan correcto... que no hay duda que desde el principio debió haber sido así.
-Yo también me siento de la misma forma. –murmuro viéndola de nuevo con intensidad a los ojos.
-Que... alegría –comento con una sonrisa- espero que algún día me perdones por lo que te he hecho.
-¿Por darme un corazón? –pregunto incrédulo.
-Y por rompértelo... pero te prometo que esta... será la ultima vez.
Los ojos de Chrno se dilataron con miedo.
-Vamos Rosette, me prometiste que no te darías por vencida, dijiste que estaríamos por siempre juntos ¿no lo recuerdas? -le cito asustado.
-¿Como olvidarlo...? Pero... Chrno… para mi el estar contigo… aunque sea un triste segundo... si lo estoy a tu lado... entonces eso significa eternidad para mi.
-Rosette…
Chrno cerro sus ojos, haciendo para atrás las lagrimas, y acerco su mejilla con la de Rosette, ambas estaban frías; pero creando un contacto entre sus pieles que se seguía sintiendo calido, aun cuando unos segundos después la joven sintió que algo húmedo corría por las mejillas de ambos, eran las lagrimas de Chrno y pronto las de ella misma también se le unieron en un solo lamento.
-No llores –comento, aunque ella tampoco podía detenerse- me optimista¿sabes, Chrno? Si este no es el fin. Si aun pudiésemos tener una segunda oportunidad... entonces estoy segura de que nos volveremos a encontrar... de alguna forma lo haremos
-Si es así... yo te encontrare. Esta vez seré yo quien te busque, aun cuando tarde mil años en encontrarte te encontrare.
Rosette sonrió.
-Te amo.
Chrno la apretó con mas fuerza.
-Yo también te amo... Rosette. Aun antes de conocerte estoy seguro que lo hacia.
Ella sonrió un poco mas y ambos separaron su contacto para verse a los ojos... una última vez.
El azul contra el dorado.
-Si este es el fin me siento muy contenta de haber dicho las palabras correctas... al menos esta vez si.
-No me dejes... por favor... –rogó en ultima instancia, acariciando su mejilla- No me digas adiós.
-Entonces... hasta mañana.
No había nada que ella mas deseara, pero ya lo había aceptado. Hace mucho que había aceptado que la muerte era el único camino natural para ella. Y aunque fue mas duro para el demonio, el también tuvo que aceptarlo cuando vio como lentamente la vida se le iba de los ojos a ella, hasta que quedaron ciegos y vacíos... y ese cuerpo prestado empezó a deshacerse en un polvo de tierra dorada hasta que no quedo nada de ella; nació de la tierra y se fue en la tierra, tal y como el resto de su especie, por fin abandonando ese mundo de sueños y pesadillas...
Y entonces ya no quedo nada más para él.
Chrno miró desolado sus brazos ahora tan vacíos, solos e inservibles si no podían abrazar a su Rosette, como su corazón que ya no podía amarla.
Solo había una gran nada en su pecho.
¿Así era como se sentía que le arrancasen la mitad del alma?
Ya no era ni siquiera un consuelo el saber que ella no estaba en el infierno.
Se quedo durante largo rato de esa forma, sin demostrar emoción alguna, porque ya no había razón para tenerlas.
-¿Se ha ido? –comento la conocida voz de Rael.
Chrno no se inmuto ni un centímetro, y con voz más fuerte de la que parecía respondió con un ronco "Si"
-Entonces ya no queda nada ni para ti ni para mi...
Chrno no supo porque pero decidió voltear a ver al otro hombre y se encontró con un rostro diferente que lo observaba. Este tenia la mitad desfigurada del rostro cubriendo su amedrentado ojo y labio.
El demonio supo que las medidas de las garras que le atravesaban eran las de él.
-Lo lamento –pero realmente seguía sin tener emoción alguna.
-Bueno, con decir eso no me devolverás la cara¿o si?
-Si quisieras matarme, lo comprendería –y se dio cuenta de lo reconfortante del pensamiento.
-Tu ya estas muerto en muchos sentidos, Chrno. Has perdido la mitad de tu alma...
Cuanta razón tenia.
-¿Qué significa eso para ustedes?
-Si hubiese una forma de resumirlo de forma fisiológica... –Rael chasqueo la lengua- el intentar sobrevivir sin ella seria como intentar vivir sin tus órganos internos.
-Esa es una buena analogía.
-Es la verdad, Chrno. Morirás, si es por mi mano o no.
Chrno sonrió ligeramente, pero no había vida en su mirar.
-Supongo que ya no queda ninguna razón para ti... ¿Entonces por que perder el tiempo? Todavía nos queda una ultima pelea.
Rael sonrió comprendiendo lo que intentaba, y asintió.
-Si... una ultima. ¿Pero, porque peleamos?
-Por nada ¿siempre ha habido otra razón? –pregunto el demonio levantándose emocionado, aunque su rostro no lo demostraba.
-Nunca ha habido otra mejor –espeto sacando su reluciente espada, mientras el demonio hacia lo suyo con su brazo.
Ambos se miraron con solemnidad... y se dejaron caer sobre el otro.
LA pelea no duro ni cinco segundos, y lo único que se vio de ella era como ambos chocaron hasta que por fin quedaron opuestos a su contrincante.
A pesar de lo heridos que estaban, ambos se quedaron ahí parados; con su majestuoso porte y altura, sin dejarse ser vencidos por el cansancio y la derrota.
Hasta que al igual que Rosette... Chrno cedió.
Callo en la fría nieve con los brazos extendidos hacia el cielo, mostrando la enorme herida en su corazón vació.
-Rosette... sin duda... espérame.
Y con esa ultima plegaria en los labios, su cuerpo se convirtió en ceniza. Con sus brazos extendidos y deshaciéndose en el frió viento, abrazo el cielo en una esperanza de abrazar a su amada.
-Los demonios nacen de la destrucción y el fuego de los pecados... por eso al final solo queda ceniza de ellos...
Rael miro con indiferencia la escena y después su espada llena de sangre.
-Si se supone que he vencido... ¿Por qué siento que tu has sido el que gano...?
Levanto la vista al cielo, que se volvía oscuro con la ausencia de las ultimas almas que la línea astral se llevo.
-La siguiente vez que nos encontremos... pelearemos de verdad¿eh, Chrno?
Y de nuevo el infierno quedo callado.
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
El fin
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
Bueno, llegando hasta este punto del fic puedo decir que he realizado muchos de mis mas fervientes deseos en este fic:
-Hice que Rosette y Magdalena se enfrentaran.
-Hice sufrir a Chrno...
-...Y lo hice redimirse de todos sus pecados de la serie.
-Por fin consolide la pareja estelar. O sea que hice que Chrno y Rosette se besaran, dijeran que se amaran y otras cositas mas xxx
-En su punto nuestra parejita le pateo el trasero a todos los malos. Ni Pandemonium se salvo de que le vieran la cara al final.
Sip, hasta este punto podría terminar la historia sin remordimiento alguno...
¡Pero no! No soy otra Daisuke Moriyama amante de los finales trágicos. Todavía queda un epilogo para esta historia donde ahí si se podrá ver el final de esta larga historia. Lo unico que les adelanto es que parte de el será contado por uno de nuestros personajes... ¿Quién será? Y la pregunta más importante: Ante tanta tragedia griega ¿podrá haber un final feliz?
Bien los dejo con estas incognitas y mas... favor de no mandarme mails con virus incluidos, causados por un creciente odio hacia mi en el final de esta capitulo x.x
Nos veremos en... esta vez seré buena, si me dejan muchas reviews subire el epilogo antes... quien quita y entre semana lo haga, pero repito, eso dependerá del animo de los lectores n.n
Nos vemos y por favor, no me quieran linchar.
Criswolf
