El resto de la semana se paso volando. Sigo avergonzándome cuando recuerdo que durante esa semana no permanecí vestida mucho tiempo y de lo que sucedió cuando Edward comenzó a desabotonar mis pantalones.
Recuerdo tan nítidamente sus gélidas manos rozando mi piel… Luego de eso, cuando yo también termine de desnudarle a él, me di cuenta de que poco a poco su piel se había ido calentando hasta alcanzar una temperatura corporal casi similar a la mía, lo que facilitaba el roce.
Creo que me sonroje cuando bajo su cabeza besando cada espacio de piel, deteniéndose en mis pechos para mordisquear mis pezones, hasta llegar a mi núcleo, un pequeño nódulo que supo manejar tanto con su mano como con su boca. En algún momento perdí el conocimiento al estallar de placer, pero lo recuperé poco después cuando sentí sobre mí el peso del cuerpo de Edward, y sus labios rozando mi clavícula y el hueco bajo mi oreja, haciéndome sentir de nuevo escalofríos recorriendo mi cuerpo. Más rápido de lo que hubiera creído posible, me colocó sobre él. Me sobresalte cuando descubrí que su respiración estaba agitada, casi en gemidos, y cuando me percate de que los sonidos y gritos que oía no eran otros que los míos.
Observe sus ojos negros por el fuego de la pasión, su cuerpo, del más fino alabastro y una sensación de plenitud me recorrió entera. Lentamente, muy despacio, fue entrando en mi, y sentí como mi cuerpo lo atraía hacía dentro, hambriento de algo que nunca había probado. Me dejó a mí manejar la situación, tal vez pensando que si era él quien dominaba, podría pasar algo terrible. Mi cuerpo adquirió enseguida el ritmo adecuado, y cuando todo termino, me quedé dormida sobre mi ángel.
DOS MESES DESPUÉS
-Bella! Estás bien? –Me preguntó Charlie.
-Si papá, tranquilo, solo ha sido un mareo, estoy bien.
La verdad, llevo mareándome un tiempo, pero no quiero asustarlo. Cogí la caja de cereales y me senté ante él mientras desayunábamos. Observé el brillo de sus ojos cuando visualizó la alianza que llevaba en mi mano, la que Edward me puso cuando estuvimos en la casa del árbol. No supe que la casa estaba instalada bajo la sobra de un gran árbol y que de hecho, la habitación principal se sostenía en parte por las ramas del árbol hasta que nos fuimos. Y en una pequeña terraza, fue donde oficialmente nos comprometimos. La cara de asco que puse debió ser inolvidable, pero sus palabras me hicieron cambiar por completo de idea, y me hace muy feliz la idea de casarme con Edward. Solo espero que Alice no se pase, no quiero una boda de revista, solo algo sencillo. De todos modos, eso no es importante si el chico es Edward, para que sea perfecta solo lo necesito a él.
-Hija, estas segura de que no hay nada que quieras contarme? –Su cara era un poema, no se que era lo que temía, pero decidí optar por no decirle la verdad todavía, al fin y al cabo, aun era muy pronto.
-Papá, cuando tenga algo que contarte, te lo contaré. Estás paranoico lo sabes? –Últimamente había hecho grandes progresos con mis mentiras, creo que ahora son incluso creíbles.
En cuanto Charlie salió por la puerta, apareció Edward abrazándome por detrás y besando el hueco bajo mi oreja.
-Buenos días, mi amor.
-Hola de nuevo. –Le sonreí. No pude evitar fijarme en sus ojeras y sus ojos negros. Él se dio cuenta.
-Venía a decírtelo. Emmett, Jasper y yo nos vamos de caza. Volveré pronto, pero procura no meterte en líos. –Le eché la lengua mientras él se despedía de mí con un beso en mi frente.
Obviamente, está es mi oportunidad. Generalmente no estoy sola nunca, pero hay algo que debo hacer. No soy tonta, llevo dos meses sin mi periodo y a pesar de lo extraño que pueda resultar, creo que puedo estar embarazada, por eso voy a ir al médico a que me hagan un test de embarazo. Va a resultar muy incomodo, en todo el pueblo me conocen, así que en cuanto salga de la consulta del médico, los resultados volarán de boca en boca. Y lo peor será Charlie.
De nuevo, ha sido una tontería no pensar en Alice, por supuesto. Ella me esperaba con Carlisle en la puerta del ambulatorio.
-Bella, deberías habérmelo contado. –Murmuró ofendida. Luego, se le iluminó la sonrisa. –De veras crees que estas embarazada? De mi hermano?
La miré claramente indignada por su insinuación de que pudiera estar embarazada de alguien que no fuera Edward.
-Bella, será mejor que pases a mi consulta, yo te haré los análisis, no creo que desees que el doctor Gerandy sea quien compruebe si estás o no embarazada. Seguro que lo primero que haría sería contárselo a Charlie. –Recordé con un gesto de dolor la única vez que había sido el doctor Gerandy el que me había atendido. Era un época que procuraba olvidar, por mi bien y el de Edward. Fue él quien me atendió cuando Edward me dejó sola en el bosque y me encontraron.
Desde luego, fue una buena idea, Carlisle siempre será mejor opción que cualquier otro en un pueblo donde todos se conocen desde que comienzan a caminar. Me llevó a una pequeña consulta, un espacio agradable que nunca había visto y me entregó un vasito de los típicos para análisis de orina. Cuando se lo devolví hizo unos cuantos movimientos, y tras eso, me indicó sonriente, que estaba embarazada. Luego, lo vi todo negro y me caí.
Hola!! Bueno, la verdad es que no se muy bien todavía como funciona esto así que lo siento si no se me da muy bien. Quiero darles las gracias a los que me dejaron Reviews, y bueno, este capitulo se lo dedico a Ludmy, por la desilusión que le causé en el capítulo anterior. En fin, espero que les guste y que me dejen reviews.
Besitos de polvo de estrellas.
Feliz navidad y prospero año nuevo!!
