- mi nombre es Uchiha Sasuke – comenzó a decir con una voz grave y profunda, que provoco un leve escalofrió en la pelirrosa- como dijo tsunade, necesito pedirte un favor...
Favor, esa palabra no dejaba de retumbar en su cabeza, se había tenido que tragar su orgullo para venir y pedirle ayuda a tsunade, pero ella se negó alegando que sakura seria mejor para lo que el necesitaba, además tenia mas tiempo, ahora tenia que volver a dejar su orgullo de lado y simplemente terminar hablar.
- trabajo como detective y necesito de tu ayuda en un caso –
- en que se supone que podría yo ayudar? –
- lo que pasa es que hubo un asesinato y necesitamos a alguien que vea las pruebas compruebe todo, ADN y esas cosas.
- Y por que no ocupan a alguien de allí?
- Es que todos están ocupados en sus propios casos
- Pero...-
- Me va a ayudar o no? – pregunto cortante, se estaba aburriendo del interrogatorio.
La joven medico, se hecho hacia atrás en su asiento, como meditando la situación, además de aprovechar para observarlo detenidamente, quizás hubiera dicho que si, si no hubiera sido por la actitud de arrogancia y superioridad que mantenía el uchiha con su mirada.
- no – dijo marcando bien la palabra, para así hacerlo darse cuenta de cuanto disfrutaba el decirle que no.
Su expresión se tenso de inmediato al oír el sonido del rechazo salir de los labios de la pelirrosa. ¿Quién se creía que era ella para decirle que no?. Pero no le rogaría, si ella no quería, muy bien.
Se paro de su asiento dejando un tanto desconcertada a la joven medico, la cual daba por sentado que dada su actitud le reclamaría el hecho de haberse negado.
Se despidió con un simple – hasta luego – y se marcho. Una vez lo vio cerrar la puerta, se calmo, todos los efectos que provocaba en ella se estaban esfumando poco a poco. No estaba muy segura de que si era felicidad o tristeza lo que estaba sintiendo en esos momentos.
Felicidad por no tener que volver a pasar por la vergonzosa situación de sentir como te sudan las manos y te flaquean las piernas sin poder tener control alguno sobre estas.
Pero tristeza por que no lo volvería a ver, si hubiera aceptado podría haber pasado junto a el un tiempo indefinido, escuchándolo hablar con esa voz tan grave y sexy, sintiendo ese aroma a hombre que la había embriagado desde el momento en que lo sintió.
Tan solo que...ella sabia perfectamente que habría pasado aceptaba, además no podía permitirse pensar, ni sentir esas cosas por otro hombre que no fuera con el cual se había casado, eso era lo peor, su realidad, era casada y no había nada que pudiera negar.
Gracias al trabajo que tuvo el resto del día, pudo sacarlo casi por completo de su cabeza, y vaya que había sido un día complicado, todo había estado bien en la mañana, lo de siempre, revisar a sus pacientes nada grave. Pero en la tarde, como debía ayudar en la parte de emergencias, todo había sido muy diferente. Tuvo que atender 3 operaciones de urgencia, TRES!, no acababa de descansar de una cuando la llamaban para estar en otra.
Definitivamente tsunade había escogido el peor día para tomarse la tarde libre y delegarla a ella como reemplazo. Aunque supuestamente solo debía supervisar las operaciones, todas terminaban complicándose y debía intervenir.
Estaba más que cansada cuando se saco la bata blanca, la guardo en su maletín, tomo de su escritorio todo lo que debía tener listo para el día siguiente y salio.
Una vez en el estacionamiento busco sus llaves mientras caminaba, tenia la extraña sensación de que alguien la estaba observando, por lo que quería llegar a su carro con urgencia.
Apenas salio de la oficina de la pelirrosada sintió como la ira se acumulaba en su interior ¿ por que tenia que ser precisamente "ese" caso en el que se le complicaran las cosas, habría sido fácil coquetearle a una de las tantas doctoras que conocía y todo hubiera estado simplemente bien.
Tan solo que esta vez no había sido tan fácil, le habían exigido alguien realmente bueno, con reputación, por lo que le recomendaron a tsunade o su aprendiz. Pero nadie más.
Debía reconocer que cuando la primera opción se negó rotundamente por falta de tiempo, le molesto bastante, pero se fue calmando de a poco cuando recordó que tenía una segunda opción.
Mas tranquilo estuvo al escuchar la manera en que tsunade hablaba de su aprendiz, la cual era nada mas y nada menos que sub-directora del hospital, incluso creyó escucharla decir que esta sin duda la superaría algún día.
A regañadientes acepto ir a su oficina y pedir ayuda, por segunda vez, grande fue su sorpresa al encontrarse con alguien tan joven, si incluso parecía tener su edad, mientras hablaba con tsunade se tomo el tiempo de mirarla detenidamente no estaba nada mal.
Todo lo que tuvo que hacer para escucharla decir que no, a pesar de eso no se tomaría la molestia de rogarle o eso había pensado en un primer momento, pero por mas que quiso no pudo sacársela de la cabeza, no tan solo por ser la primera vez en su vida que una mujer le negaba algo, cosa que definitivamente no pasaría por alto, también había otra razón, otra que no terminaba de comprender en esos momentos, pero que de todas maneras tendría tiempo para pensar mas adelante.
Aunque eso le había ayudado a llegar a la conclusión de que definitivamente seria ella quien lo ayudaría, por lo que a fue a buscar al hospital para invitarla a almorzar y allí convencerla, pero la recepcionista le informo que a esa hora ingresaba a urgencias, ¿Qué acaso no comía nada hasta la noche?.
Resignado se fue, pero volvió en la noche , cuando estaba por llegar al hospital, pudo divisar una persona de cabellera rosada dirigiéndose hacia el estacionamiento por lo que la siguió.
Podía sentir como los pasos estaban cada vez mas cerca y a pesar de caminar mas rápido parecía no acercarse a su auto, esto la desesperaba, hasta que al fin llego torpemente trato de meter la llave en la cerradura, pero antes de lograrlo, alguien se coloco detrás de ella y poso cada mano a sus costados evitando así que ella pudiera moverse, ahogo un grito – cálmate- le susurro al oído, la sangre se le congelo, por el contacto del aliento de el "desconocido" con su oído, no podía ser "esa" voz, se giro rápidamente para quedar de frente y a escasos centímetros de aquella mirada, esos profundos ojos negros, su cuerpo volvía a reaccionar, su corazón no dejaba de bombear sangre que viajaba de manera acelerada por su interior.
- como quiere que me calme si apareció de la nada- le reclamo en seguida
- hmp –
- que pasa si habría pensado que era un violador o un asesino o algo así y intentaba golpearlo- siguió alegando
- pero no lo intentaste – una pequeña sonrisa se dibujo en la comisura de sus labios
- y-yo...- guardo silencio por unos momentos, sabía perfectamente que de tratarse de algo así, no hubiera tenido manera alguna de defenderse – ya que quiere, uchiha.
- Primero que nada, tutéame , por favor, yo lo hago contigo –
- No se con que derecho, yo no le he...- fue interrumpida
- Y segundo, vengo a invitarte a cenar – coloco una mirada seductora que sabia que ninguna mujer seria capaz de rechazar- y bien, aceptas?
