Sentido nº 3: Oído
Recomendación musical: "Miss independent" Kelly Clarkson
Susurros:
Una vez más Hermione perdió el hilo de lo que McGonagall decía.
Miró su pergamino y al verlo por la mitad se dedicó a terminar su trabajo, pero era en vano, eran dos palabras y la sonrisa de él, una definición y sus ojos, el rasgueo de su pluma y la calidez de su piel en los papelitos que volaban a su banco.
Habían pasado dos días desde el acontecimiento en el aula de Snape y como todo lo que tenía que ver con ellos, la tormenta se había calmado, dejándole la sensación de que era sólo una paz falsa, porque podía asegurar que la verdadera tempestad aún no se había desatado.
La campana sonó y agradeció el cielo el poder salir y tomar aire.
Colgándose la mochila al hombro, caminó lento y pausado permitiendo que la fresca brisa matutina despierte su cerebro adormilado de tantos recuerdos.
Uno que otro alumno le empujó con violencia al pasar a su lado, pero no le molestó.
Sólo siguió caminando.
Sintió que su estómago rugía y decidió alimentarle.
Encaminó sus pies al Gran Comedor y reprimió con fuerza una sonrisa al ver que una cabeza rubia venía entre la marea de alumnos.
El perfume embriagador de Draco Malfoy anegó sus sentidos y cerró los ojos en un gesto total de entrega y satisfacción y por eso sonrió sin pensarlo.
-¿Te alegras de verme, Herms?- la voz de Luna la sobresaltó y medio aturdida aún, asintió poco convencida. En pocos minutos se vio rodeada de Ron, Ginny y Harry y deseó hacerlos desaparecer para quedarse sola frente a él. Pero luego se reprendió severamente por dejar que alguien como Malfoy le hiciera pensar cosas así de sus mejores amigos.
-¿Fuiste a la enfermería ayer, Hermione?- Ginny tocó su brazo como para ver si realmente estaba con ellos y la castaña la miró con extrañeza.
-¿Por qué tendría que ir?
-Según mi hermano y Harry, estabas medio resfriada ayer…
-Ah si fui…- contestó con vaguedad, levantando su cabeza para ver si lograba encontrarlo.
-¿Te dio alguna poción?- Ron rebuscaba en su bolso pero parecía estar esperando una respuesta a su pregunta.
-Para la memoria tal vez…- una voz suave y perezosa lamió su oído y cuello con una caricia que la dejó sin pensar por unos segundos.
Malfoy rozó su cuerpo desde su espalda hasta la cadera de un solo movimiento produciendo en Hermione un temblor fuerte y notorio, del que derivó un jadeo ahogado que fue acallado por una tos fingida por parte de ella.
Mientras pasaba a su lado, Draco tomó la mano de la Gryffindor y la apretó lánguidamente entrelazando sus dedos.
Luego sólo se alejó enderezándose en toda su altura.
Todo pasó en un segundo, pero para ella cada palabra, cada caricia y movimiento se sucedieron en lentas y pausadas horas.
La hora de ir a Runas Antiguas llegó y Hermione se separó de sus amigos para ir a su clase.
-¿perdida?- casi salta del susto al escuchar su voz.
-No, para nada, sé exactamente donde ir- contestó apaciblemente.
-Pero si no te apuras llegaras tarde…
-No sabes mis horarios, Malfoy, y si llego tarde el problema es mío¿no crees?
-Entonces, ya que no te duele que le saquen puntos a tu casa, hagamos que llegues muy tarde-la voz de Draco sonó ronca muy cerca de su oído.
Hermione abrió la boca en un mohín de sorpresa y miró los ojos de Malfoy, grises y turbios fijos en sus labios.
No tuvo tiempo de tomar aire, ni de correrse o de pensar, sólo de sentir.
El rubio hundió sus manos en el cabello eternamente esponjado de ella y la instó a levantar su cabeza.
Luego, sacó su lengua y lamió con ella, el labio inferior de la muchacha que pudo jurar que sus piernas no aguantarían su peso por mucho tiempo más.
Su piel se volvió sensible y ardiente al momento en que Draco besó su cuello con ahínco, dejándola con las ganas de que se apodere de su boca.
Sus manos recorrieron sus brazos, desde los hombros hasta sus manos donde las acarició con lentitud mientras las guiaba hasta posarlas por detrás de su nuca.
Por fin, soltando el aliento sobre la boca anhelante de Hermione que cosquilleó ante la pequeña ráfaga de aire, Malfoy cubrió de caricias húmedas los labios sensibles de ella.
La besó con pasión y dulzura, con violencia y calma, con sentimientos encontrados que no hacían nada por aclararse sino que se oscurecían cada vez más mientras que la intensidad del beso se redoblaba.
Su razón medio apagada le tiró un cable que se convirtió en palabras para que menguara la energía del contacto de sus labios que cada vez se volvía más incontenible y fogoso a partes iguales y pudiera evitar cumplir el sinfín de fantasías que se le pasaban por la cabeza, ahí mismo sobre la raída alfombra.
-Encuéntrame esta noche- beso corto pero apasionado- a las 8- apretón suave de manos- en el tapiz de Barnabás el chiflado- roce de cuerpos.
Y luego se fue, dimitiéndola a la cruda realidad en donde se encontraba con una cita donde no sabía que pasaría… en verdad si lo sabía…pero tenía terror de demostrar que no sabía nada de sexo, porque siendo sinceros, Hermione sí sabía pero a la vez no, había leído tomos y tomos en su preparación muggle pero nada la dispondría para esa noche.
-Yo que tu me doy un baño con esencias florales para tranquilizarme- la Gryffindor se sobresaltó y al mirar a su alrededor la mujer en el cuadro más cercano, le sonrió con descaro.
-Metida- susurró ella, aunque en realidad, la idea no se veía nada mal.
¡Hola¿Cómo les va? Yo feliz porque mi imaginación cortó sus vacaciones y vino a darme una mano para terminar este fic.
Gracias a Abril, gracias por haber dejado un review, por haberte interesado en esta historia de nuevo aunque yo tarde años en publicar! Muchas, muchas gracias!
Gracias también a Karyta 34, gracias amora por ser tan fiel!, por seguir esta historia!, espero que te haya gustado. Muchas, muchas gracias!
Y ahora si, el próximo capítulo es el último así que creo que no demoraré mucho en publicarlo ahora que estoy con todas las pilas para escribir y hace bastante que lo vengo masticando.
¡Gracias miles!
Se me cuidan, Paulita
