Sentido nº 1: Tacto

Recomendación Musical: Rose (BSO Titanic) o "Nocturna" de Chopin. (Elijan porque yo escribí con ambas)


Capítulo X: Me importas:

Hermione entró su habitación y cerró la pobre puerta tan fuerte que su cuarto tembló.

Y es que ella, sin ir más lejos, estaba temblando.

Nunca se hubiera atrevido a decirlo, ni siquiera a pensarlo, pero Malfoy la había dejado con una sensación de frustración que se revolvía en su bajo vientre con ímpetu.

Y encima, por sobre todas las cosas, estaba excitada, porque para qué mentir, los besos que se habían dado minutos atrás, no habían sido ni castos ni pudorosos y mucho menos fáciles de olvidar como tampoco era sencillo, intentar borrar la picazón en sus labios.

Estaba hecha toda una quinceañera enamorada y no podía negarlo, porque su cuerpo no quería negarlo ni esconderlo.

Caminó unos pasos y se encerró en el cuarto de baño.

El espejo le devolvió un reflejo distinto. Porque ella había cambiado, si vida se había transformado por él… por Draco Malfoy.

Tenía las mejillas arreboladas, las pupilas color marrón oscurecidas y bastante dilatadas y su respiración no se calmaba por más que respiraba hondo una y otra vez.

Murmuró un leve "Fermaportus" y abrió la canilla de la ducha.

Dudaba que alguien entrara en su habitación, ya que nadie en su sano juicio se iría de clases en plena semana previa a los Éxtasis pero ella ya no tenía juicio…porque podía firmar que Draco se lo había robado a fuerza de besos.

Llenó la bañadera casi hasta el tope y mezclando varias esencias que había en las estanterías del baño, se quitó la ropa y se metió.

El agua caliente pareció relajar cada uno de sus músculos y de paso aclarar su mente.

Dio vuelta el rostro y buscó su reloj entre la ropa del suelo.

6:45 pm.

Mejor apurar este preliminar antes de que acabe conmigo- se dijo no muy convencida.

Salió del agua y se cambió.

Pero Hermione si hubiese conocido lo que realmente es un preliminar al estilo Malfoy nunca diría de nuevo "mejor apurar".

7:57 PM.

Draco se recostó en la pared esperando por ella.

Se había vestido elegante, puesto su mejor perfume y peinado de la manera más sexy… y todo por ella.

Porque no debía admitirlo- en realidad no quería- admitirlo, pero esa Gryffindor le había hecho algo…había dejado de pensar en una poción o un encantamiento porque de la forma que sus labios respondían a sus besos, bajo un hechizo seguro que no estaba.

La vio llegar y sus ojos grises resplandecieron por un momento con un fulgor peligroso.

Llevaba unos jeans bastante ajustados con una remera que marcaba todos sus atributos y olía… olía perfectamente bien.

-Pensé que no vendrías- susurró caminando hacia ella.

-Me lo planteé seriamente… ¿Qué querías?- dio un paso hacia atrás y levantó su rostro, mostrándose decidida.

-No sería muy caballero de mi parte si te digo todas las cosas que quiero contigo, Hermione…

- Vamos Malfoy, di lo que quieres, no tengo toda la noche- siendo sinceros tenía toda la noche para él y las siguientes de la siguiente también, pero eran tan grandes los nervios que le carcomían el estómago que no podía hacer otra cosa que demorar lo que seguramente vendría.

-¿Estás segura?- volvió a acercarse a ella y esta vez Hermione no se movió.

-Si- respondió altanera.

-Tú lo pediste…

En menos de lo que levanta vuelo una snitch, Draco la tomó por las caderas y la hizo chocar contra él.

La miró directamente a los ojos, diciéndole todo y a la vez nada y la chica pensó que se incendiaría si Malfoy seguía acariciando de esa forma tan irregular y apasionante su espalda, sin mencionar el hecho de que su cercanía la estaba mareando y comenzaba a sentir un cosquilleo infernal en sus labios.

El rubio acercó su cara con mucha parsimonia y sin dejar de mirarla, apresó uno de sus labios con su boca y Hermione gimió, si gimió… tan femenina y dulce que Draco recibió un duro golpe a su aguante y ganas de ir despacio….porque con ella así, de esa manera, tan entregada y dócil a sus encantos, esperando y respondiendo como lo hacía, dificultaba cada uno de los pasos que se había propuesto seguir.

Las manos de la muchacha parecieron cobrar vida y fueron directo al cabello de él, donde jaló permitiéndose descargar un poco de todo lo que sentía.

Y no hubo más espera.

Una de las manos blanquecinas y largas de Draco se movió sensualmente hasta la nuca de Hermione, donde la acarició con afecto y atrajo su boca a la de él.

Calentó con sus labios los de ella y después de lo que le pareció una eternidad, la muchacha abrió su boca para él…y esa sensación lo dejó sin pensar por unos microsegundos.

Su boca era tan suave y cálida que su piel se erizó y no pudiendo contenerse introdujo su lengua, experta, acariciando cada rincón con lentitud, con una paciencia que estaba poniendo a prueba los nervios de Hermione. Buscó sin desesperarse su compañera y cuando la encontró, la tocó apenas, rozándola con su punta y pidiéndole en un mudo reclamo que se despierte y le conteste.

Lamió el hueco que estaba escondido bajo la lengua de lo-que-fuera-Hermione-en -esos-momentos- en-su-vida y sintió con satisfacción como ella clavaba sus cortas uñas en sus hombros mandando inmediatamente señales al sur de su cuerpo.

La Gryffindor no pudo más que suspirar para aliviar tensiones y opinar muy, pero para muy adentro suyo que eso tendría que estar prohibido… pero mucho no le duró ese momentáneo signo de lucidez porque sin darle permiso alguno, su lengua le contestó tímida a Malfoy y ese rayo de deseo que se apostó en su vientre fue como un relámpago que durante una tormenta ilumina un sector oscuro pero que luego tras un segundo vuelve a sumirse en penumbras hasta que vuelva la luz.

Y en su fuero interior, Hermione rogó que nunca volviera la luz.

Sin ver, el rubio la condujo hasta la pared más cercana y apoyándose sobre ella, separó sus bocas, algo que lo hizo sentirse muy enfermo y débil…pero que NUNCA admitiría, susurró con voz grave: "peras de olmo dormido" y capturó la boca de la chica de nuevo, que tuvo que dejar de preguntarse dónde la estaba llevando.

Como si él le hubiese leído el pensamiento dijo sobre sus labios "confía en mí"

Y ella, confió en él. Con cuerpo y alma, con mente y raciocinio. Con todo lo que era ser Hermione Granger.

Entraron a la habitación dando tumbos y Draco le dio una patada a la puerta para cerrarla.

Eso que sentía por ella lo estaba asfixiando y comprendió que si no se lo decía ya, no podría continuar besándola y acariciándola, percibía como si ella con sus besos y su manera tan inocente de actuar infringiera en él un peso invisible que no lo dejaba disfrutarla.

-Hermione- murmuró abriendo los ojos y observando su rostro.

-Mhm…

-Hermione, mírame- su voz denotó un tono tiránico mezclado con uno de súplica.

-Qué- la chica obedeció y sus ojos marrones, se fijaron en los grises de él.

-Me…- esa palabra de mierda se le trababa en la boca- importas- no pudo sostener su mirada, la posó en la pared.

- A mi también me importas…- Draco la observó con detenimiento y sintió que el mundo se le venía abajo. No era capricho lo que tenía con ella, ni obseso deseo (aunque un poco de eso había también) sino era algo más grande, algo que se le trababa la lengua si quería llamarlo por su nombre. Algo que le daba terror, sobre todo porque toda su vida se rió de quienes hablaban acerca de ello.

La besó. Pero no demandó en el beso ni buscó impacientarla, ni desesperarla. Sólo la besó.

Le demostró a fuerza de suaves roces de labios y lengua todo lo que no podía poner en palabras y pudo jurar que Hermione le entendió y fue por eso, que su conciencia, o algo más que latía de su lado izquierdo apresuradamente, lo dejó tranquilo.

Las manos de ella vagaron por su espalda y tuvo que respirar hondo para no jadear.

Apoyó todo su peso en ella y restregó sus caderas sensualmente contra las suyas, hasta que sintió como la Gryffindor respondía el gesto, volviéndole loco.

Deslizó sus manos por sus curvas hasta que las posó en su cadera y comenzó a buscar el final de su remera. Investigó con dedos suaves su piel caliente y ardiente y se recordó mentalmente robarle más de esos pequeños gemidos que Hermione soltaba.

Subió y subió mientras la intensidad del beso se redoblaba. Y la Gryffindor no puso resistencia.

Separó su boca un momento al pasarle la prenda por la cabeza y quedó admirado del brillo que los ojos canela de ella despedían.

Sintió como las manos pequeñas y torpes llegaban a su camisa y apretó los labios para no jadear levemente…porque joder, si bien ella no tenía caricias sensuales, su inocencia y lentitud para hacer lo que estaba haciendo provocaba demencia instantánea.

Posó sus manos sobre las de ella pero tuvo que sacarlas en el momento al sentirlas explorar su pecho con curiosidad y timidez mezcladas.

Y supo que era el momento, porque no se iba a presentar así de nuevo.

Le dijo todo con una mirada y sin pensarlo demasiado la llevó caminando de espaldas hacia la cama.

Percibió la dureza del colchón en sus gemelos y la respiración entrecortada de Hermione sobre su cuello.

-Tranquila- le susurró espontáneamente y luego corrió la vista cuando ella levantó su cabeza para mirarle. Eso le iba a costar caro… estaba dejando ver más allá de lo que se mostraba siempre…y con ella.

Bajó su rostro con los ojos cerrados como si temiera encontrarse con los orbes castaños de la Gryffindor y cubrió su boca con paciencia y cadencia, despertando sensaciones, encendiendo en ella la pasión que sabía que escondía.

Cayeron sobre la cama y Draco enseguida hizo envión con su cuerpo y quedó arriba.

Se aseguró de quitarle todos los miedos e inseguridades a fuerza de besos. Se las ingenió con labios, lengua y manos de hacerle sentir calor, fuego y desesperación a partes iguales hasta que notó con orgullo como Hermione tironeaba su cabello con premura y se arqueaba contra él respirando ruidosamente.

Bajó por su cuello y lamió donde la sangre latía desbocadamente y luego se dirigió a ese punto tan sensible como lo es el hombro.

Descendió más y sin dejar de dar pequeños besos a su pecho que se hinchó bajo su caricia llevó las manos de Hermione, inertes sobre las sábanas, a su espalda.

Tragó en seco cuando vio su sujetador y respiró hondo tratando de controlarse, si seguía así terminaría arrancándole el pantalón con los dientes y apoderándose de su niñez en pocos segundos.

Buscó la aprobación de ella pero no la encontró, porque lo que vio le sacudió interiormente.

Hermione tenía la cabeza firmemente apoyada en la almohada, echada hacia atrás, con los ojos cerrados y el labio inferior poniéndose rojo por sus dientes que lo apretaban sin compasión apunto ya, de rasgar su piel.

Inconsciente llevó una mano hacia su boca y sonsacando un gemido de ambas gargantas, rozó con la punta de su dedo el labio que al instante fue liberado.

Escondió su rostro conmocionado por lo que había hecho y siguió camino.

Era cómico lo que sentía. Él haciendo eso era cómico. Le estaba haciendo el amor sin reparo alguno y se preocupaba por demostrar más o menos sus sentimientos hacia ella.

Se insultó para sus adentros y se demandó dejar de hacer idioteces.

No podía negar que no le pasara algo con Granger porque era evidente.

Su cuerpo actuaba sólo, su boca se manejaba independiente y su razón se había ido de viaje y sin embargo, era feliz… porque estando así, sintiéndose el primero y siéndolo, le elevaba el ego hacia las nubes y a la vez el estrujaba un órgano vital que muchos asocian con San Valentín y sus estúpidas celebraciones.

¡Qué mierda!- se dijo- la quiero y punto. Y ese era un punto… de todos lo que tenía en la lista de lo que sentía por Hermione Granger, por la sabelotodo, marisabidilla, mandona, inteligente, orgullosa, valiente, temeraria, dulce e inocente, su- casi- Hermione Granger.

Lamió son fuerza el comienzo de su seno y llevó sus manos hacia su espalda, dónde la alzó a penas y desprendió su sujetador.

La escuchó respirar fuerte y temblar en sus manos y por tercera vez tuvo que pararse quieto antes de convertirse en una fiera.

Besó con dulzura sus labios entreabiertos y luego volvió a bajar.

Acarició con reverencia cada uno de sus senos, mimándolos, tocándolos, llevando su boca a ellos y probando el sabor de su cuerpo que era adictivo.

Su vientre se contrajo al instante cuando Draco pasó su lengua en zigzag hasta que se topó con el comienzo de su jean.

Con manos temblorosas y sudorosas forcejó con el botón hasta que unas mucho más pequeñas y calientes vinieron a su rescate y lo abrieron en menos de un abrir y cerrar de ojos.

Le sonrió cómplice y la vio enrojecer hasta la raíz de su cabello.

El rubio sacó sus pantalones con una cortesía abrumadoramente placentera que Hermione analizó seriamente el tomarse la temperatura… porque de seguro tenía fiebre.

Siseó levemente al sentir como Malfoy acariciaba sus piernas desde sus pantorrillas, pasando por sus piernas, recorriéndolas por entero, despertando cosquilleos insoportables en su piel ya sean en la cara interior o exterior de sus muslos.

Se arqueó completamente cuando los dedos expertos de Draco cayeron entre sus piernas como agua en los pétalos de una rosa que se escurre lentamente hasta que acaba en la hierba… y así fue como sintió morirse y volver a nacer.

Totalmente abochornado por la gran ventaja que había tomado, volvió sobre su boca y murmuró: -lo siento-

Hermione abrió sus ojos de par en par y le miró fijamente sin comprender en absoluto.

-¿Por qué?- preguntó apenas audiblemente.

-¿No te molestó?- jamás se había sentido tan temeroso y vulnerable a su respuesta.

-No.

Escondió el suspiro de alivio en la concavidad de su cuello y la besó hasta que estuvo seguro de que no recordaba su nombre.

Dejó que ella jugueteara con la prendedura de su pantalón y que se coloreara entera al momento de abrirlo pero no permitió que siguiera.

Mordió las yemas de sus dedos con anhelo y gracia hasta que Hermione suspiró rendida.

Se separó de ella y sintió todo lo que no había sentido antes.

El frío de la habitación caló en sus huesos, el ruido del ambiente le sobresaltó, se cuestionó el por qué de las lámparas apagadas y también el cómo no se dio cuenta de que estaban a oscuras, el desde cuándo pasó por su mente al notar que podía ver sus gestos y mohines aún en la semi- penumbra y se tranquilizó al reconocer un leve rayo plateado de luna que se colaba por la pequeña ventana.

Volvió sobre Hermione con cariño y acariciándola y besándola nuevamente, encendió la llama que necesitaba para continuar con el último paso antes de la posesión total.

Levantó su rostro advirtiendo seriedad y disposición en la cara rosada y expectante de la muchacha en transición a ser mujer.

-¿Estás segura?- su voz sonó ronca y gutural.

-Si- se elevó apenas y alcanzando con ternura la boca de Malfoy, le robó un beso que demostraba entrega íntegra e íntima también.

Él condujo una mano entumecida hacia las piernas de Hermione y lentamente las separó. Se acomodó entre ellas y en un movimiento fuerte pero considerado se adentró en su interior traspasando toda barrera corporal.

Escuchó con pesar como la Gryffindor sollozó de dolor y buscó su mirada, aterrorizado.

-Hermione…mírame…¿te hice mucho daño?¿te sientes bien?¿Quieres que pare?

-No- fue lo único que pudo decir entre tanto dolor e incomodidad. Sentía que algo se desgarraba en sus profundidades y que una cosa dura y suave latía en su interior.

Clavó las uñas con esmero en la espalda de él tratando de hacerle sentir la mínima parte de sufrimiento y se mordió el labio con fuerza hasta casi hacerlo sangrar.

Y luego… luego de la tormenta siempre viene la calma.

Y vino la paz.

Draco escudriñó con temor cada nimio rasgo en la cara de ella y sonrió aliviado cuando vio que ella hacia lo mismo.

-¿Mejor?- se atrevió a preguntar.

Ella sólo sonrió.

Acercó su rostro al de la joven y besó la lágrima que recorría su mejilla para después comenzar con el movimiento.

La castaña empezó a acompañarle, llevando sus caderas al encuentro de las del Slytherin y después de vertiginosos minutos en los que no se animó a abrir los ojos por miedo a encontrar la habitación dando vueltas, cayó en un abismo de colores satinados y espiralados abrazada a su espalda como náufrago a la orilla.

Experimentó una sensación que la dejó sin pensar, ni respirar porque su mundo tal y como lo había conocido había dejado de existir para dar paso al placer, a una corriente de emociones ingrávidas e inquietantes.

Besó la línea de la mandíbula de Draco con simpatía y le observó tratando de memorizar cada rasgo.

-¿Cómo te sientes?- él le robó un beso corto e intenso que la dejó pensar. Tenía lágrimas en los ojos de alegría, su cuerpo aún sufría espasmos de placer y sentía hormigueo constante en la palma de sus manos como así también en los pies.

-Muy bien- quiso desperezarse pero la fuerza del abrazo de oso que Draco le daba, no le permitió hacer un movimiento completo y libre ya que parecía temeroso de que se escape o se esfume-¿Y tu?

-Excelente- la manera seria y decidida con que lo dijo no hizo más que hacer reír con ganas a Hermione.-¿De qué te ríes?- preguntó haciendo una mueca mientras hacía cosquillas aquí y allá, produciendo patadas y manotazos al aire que gracias a la rapidez de Malfoy, evitaron que lleguen a zonas sensibles.

-Eres muy bueno conmigo, Draco- Hermione le miró con tanta dulzura y afecto que Draco sintió que algo en interior se removió.

-Es porque…- sino lo decía ahora, jamás lo haría… si por él fuera lo callaría por un tiempo más pero había algo en su mirada castaña que no le dejaba en paz, que había dormido un momento antes de hacerle el amor pero que ahora volvía a la carga con renovadas energías haciéndole sentir para el culo- Te quiero- cerró los ojos e hizo un mohín con la boca como un niño que sabe que cometió una travesura y también que recibirá un castigo por ello.

-¿Por qué pones esa cara?- el hecho de que no contestara lo que tanto esfuerzo le había costado decir fue como una bofetada- Yo…- su voz sonó tímida y renuente- también te quiero-

Y a Malfoy se le trastocó el mundo. Cuatro simples palabras y toda su vulnerabilidad se había ido al diablo para dejarlo con una sensación de euforia y alegría que lo recorría de pies a cabeza.

La miró a los ojos y un batallón de preguntas asedió su mente adormecida.

¿Cómo le decía que tenía ganas de hacerle el amor en todas las formas y maneras posibles porque lo traía de la cabeza¿Cómo diantres le aseguraba que no lo hacía para usarla y nada más¿Cómo hacía para borrar el pasado y comenzar de nuevo?

Porque quisiera o no aceptarlo, esa chica había logrado hechizarlo, embrujarlo, lo que sea, y si no era así que baje Merlín, Morgana y quien sea a decírselo y aún así no iba a creérselo.

Con su swim al caminar, esa forma tan peculiar de mover sus caderas, sus piernas al compás de su cuerpo, que ahora que lo conocía, sentía la necesidad de llenarlo de pegatinas que aseguraran que era de él y nadie en toda la tierra podía tocarlo, le producía cosas fuertes, imágenes tórridas de maneras y maneras de besarla y acariciarla, de hacerle perder el control invadían su mente a cada instante, en cualquier lugar, en cualquier clase y momento del día para no decir, que se pasaba el día pensando en ella… ¡vamos! Eso ya no era querer, era algo más grande, porque amor… amor se quedaba corto.

Se aterró al darse cuenta de que su plan había fallado estrepitosamente, de que no había podido lastimarla, ni hacerla sufrir sino que con el paso de los meses, ella se había vuelto su perdición y salvación, su pensamiento continuo, su única razón para levantarse en las mañanas y olvidar el futuro que se le venía encima.

Su boca tan húmeda y dócil, siempre atenta a aprender nuevos trucos, sus manos suaves que lo hacían perder la razón de a pedazos… toda ella…lo había cautivado y ya no tenía sentido seguir ocultándolo, porque además, Hermione, era la bruja más inteligente de su edad y ya se habría dado cuenta de lo cursi que se había vuelto por ella… había cambiado, si señores, Draco Malfoy había cambiado por Hermione Granger…pero tampoco la pavada, no iba a rescatar gatos de los árboles ni a atender a niños golpeados, o ir a misionar al África, no, no… había cambiado con ella y por ella, pero sólo en la intimidad de su refugio.

Hermione le miró a los ojos y pareció comprender al instante lo que sucedía dentro de la mente de Draco.

-Draco¿te encuentras bien?- se sentía incómoda bajo el peso de su mirada y no sabía como interpretarla.

-Si

-¿Qué vamos a hacer con esto?- gracias al cielo, era ella la que había preguntado, le estaba sacando un peso de encima…aunque ahora le tocaba contestar y se cuestionó seriamente si era más fácil la respuesta que el interrogante.

-¿A qué específicamente le llamas "esto", Hermione?- su cara estaba a unos centímetros y con sólo bajar su mentón podía acariciar sus labios y retrasar la respuesta, pero no lo hizo.

-No lo sé… ¿Qué quieres hacer tu?

-Tampoco lo sé…

-Draco, sé sincero… ¿Qué pretendes hacer con lo que pasó…hoy?- La castaña sabía que era mejor enfrentar la verdad y las consecuencias de sus actos antes de que su conciencia comenzara a chillar pidiendo auxilio.

¡Bingo! Ahora tendría que comenzar con la retahíla de cursilerías.

-Creo que deberíamos vivir lo que nos pasa- se mordió la lengua y evitar decirle: "Quiero hacerte el amor de aquí hasta que me muera y raptarte para llevarte lejos de todo este lío que es nuestro país"

-¿A qué te refieres con eso?

-A que quiero estar contigo y punto… ¿Cuántas vueltas más le vas a dar?

Hermione sonrió y besó la mueca de disgusto que se había formado en los labios de Draco, comprendiendo a la perfección el trabajo que le estaba costando decirle eso y le amó aún en su respuesta a medias.

Malfoy sintió que se derretía entre sus brazos y prometió con besos y caricias estar a su lado siempre aún en los tiempos oscuros que tenían por delante.

Y la amó.

Una vez.

Y otra vez.

Y otra vez.


¡Hola! Bueno por empezar esto parece más un fic que un drabble, pero el momento de estos dos juntos por primera vez no se me habría ocurrido en 10 años (ni hubiera podido) cortarlo y dejarlas con las ganas.

Al fin llegó el último capítulo y a pesar de que siento alegría porque esta historia se cierra, también tristeza porque no voy a escribir más este fic… obvio que otros si, pero con este me encariñé :P

Gracias a todas las que siguieron este fic y que dejaron o no reviews… no saben lo lindo que fue en cada capítulo ver que ustedes le daban vida con sus comentarios y opiniones.

Gracias y más gracias es lo único que puedo decir para tratar de responder aunque sea una nimia parte de lo que ustedes, mis chicas, dejan en cada pedacito de comentario.

Gracias a Mery, a Abril, a Karyta 34, Andrux, Katty Watson, Minerva, Chibi nina, Lucy C. Evans, Darkred Sun, Jules Richard, Desirable-Hate, Silver plated, Lado Oscuro, Andreaeb182, Priscila, Kakis, Luisiiii y xikl.

Gracias por sus comentarios, por su apoyo, por mantener con vida esta historia, que sin su consentimiento no hubiese tenido futuro ni hubiese vislumbrado un final como este.

Las quiero!

Mucha suerte en todo

Con cariño,

Paulita Granger