GUERRAS PERDIDAS

CAPÍTULO OCHO: Sra.Winner

Un tumulto de gente se agolpa alrededor del herido, mientras Dorothy y Rashid se abren camino entre ellos. En la escena, un hombre gritando a viva voz mientras que su sus compañeros tratan de mover una viga de hormigón armado.

-¿Qué fue lo que pasó! –pregunta Rashid.

-¡Una de las vigas cayo y le aplastó la pierna! –contesta uno.

-¡Fue muy rápido¡Cuando nos dimos cuenta, la correa se soltó y ya estaba en el suelo! –explica otro.

-¡Vamos a sacar la viga¡Hay que sujetarla!

Rashid y otros dos hombres más hacen un esfuerzo sobrehumano para levantar la viga de hormigón y finalmente lo logran, pero la herida es muy profunda y ha dejado la vena expuesta. Dorothy corre hacia el herido y se inclina sobre él para ver el estado de situación, y tal como era previsible, es un traumatismo de consideración que requiere atención inmediata.

Dorothy quita los restos de tela de la herida y allí puede observar que el impacto alcanzó hasta la arteria de la pierna. Si no lo atiende ahora, el desdichado morirá antes que lleguen los médicos.

-Señora Dorothy... –Rashid la llama a la realidad.

-¡Necesito hacer un torniquete¡Traigan agua ahora, por favor!

-Dígale al amo Quatre que le agradezco todo lo que ha hecho por mí... –murmura el herido.

¡Usted se lo dirá personalmente, porque no va a morir! Vamos, tiene que resistir. ¿Cómo se llama?

-A... Adbul, señora...

-Escúchame Adbul, los médicos están llegando pero debe resistir mientras¿entiende?

Dorothy quita los restos de tela de la herida y allí puede observar que el impacto alcanzó hasta la arteria de la pierna. Si no lo atiende ahora, dejará de llegar sangre al cerebro y el desdichado morirá antes que lleguen los médicos.

-Señora Dorothy... –Rashid la llama a la realidad.

-¡Necesito hacer un torniquete¡Traigan agua ahora, por favor!

Dorothy corta un pedazo de la falda y después de limpiar un poco la herida, envuelve la tela para hacer un torniquete que aplica por encima de la herida del obrero. Ella toma la mano del enfermo mientas sujeta la tela que comienza a ensangrentarse nuevamente.

-Mire, tengo que vendarle la pierna pero dolerá un poco. ¡No mire para abajo, míreme a mi¡Ayúdame a sujetarlo! –le grita a Rashid, para que no pueda moverse.

-Yo... tengo sueño...

-¡No, no se duerma¡Míreme a los ojos! –le grita mientras sujeta su mano con fuerza. -¡Tiene que quedarse conmigo¿Se quedará conmigo verdad!

El sonido de la ambulancia se siente cada vez más cerca hasta que finalmente llegan los paramédicos.

-Usted es un ángel, señora...

-No hable, ahora estará bien. Ya llegan los médicos.

Finalmente los paramédicos se abre y pregunta por quien irá en la ambulancia.

-Rashid, creo que deberías ir tú... –dice mientras se van llevando la camilla.

-No, vaya usted señora...

-¿Y Dalton? Estaba aquí antes de todo esto.

-No lo sé. Sé que fue para algún lado pero no vi a dónde.

-Está bien. Vamos los dos. –sube a la camioneta. -¿A dónde vamos?

-Al Hospital de la Cruz Roja.

Dicho esto se cierra la puerta de la camioneta que se abre paso entre la gente y con el sonido de las sirenas se marchan a toda velocidad.

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-Perdona¿la calle del Puente Rivero, por dónde queda?

-Por allá. –responde un chico desde una bicicleta. -Pasando esta esquina, la que sigue es Puente Rivero.

-Muchas gracias. –contesta la joven y vuelve a caminar.

Catherine Bloom mira el fragmento de papel, buscando no equivocarse en la dirección. Después de seguir las indicaciones llega hasta un gran edificio, similar a la estructura de una escuela, pero que en realidad es una dependencia del gobierno. Se acerca a una de las puertas. Ella lee uno de los afiches colgados, el cual reza:

"Comisión de familiares de victimas de la guerra"

Y luego en letra más pequeña:

"Durante la última guerra que la humanidad debió enfrentar, miles de personas perdieron contacto con sus familias. La comisión de familiares de víctimas de la guerra se formó en el año 198 con el fin de recoger todos los datos posibles de aquellas personas que se presumen muertas, pero que están en alguna parte esperando por los suyos.

Si estás buscando a tu familia o tienes alguna información, acércate a cualquiera de nuestras sedes o visita nuestro sitio en la red. Es posible que a quien buscas también te esté buscando."

Luego de este párrafo sigue una larga lista de direcciones en la Tierra y en las colonias. Catherine empuja la puerta de vidrio y se dirige hacia la recepción.

-Buenos días. Me llamo Catherine Bloom, vengo porque tengo un turno para la recolección de pruebas. Me dieron cita para hoy.

-Muy bien, pase por esa sala que ya la van a atender.

-Muchas gracias.

En el recibidor hay algunas revistas, ella toma una y comienza a mirarla. Antes que ella hay una mujer anciana junto con una nena, convocadas por el mismo fin que ella. Un hombre sale y atiende a la anciana, así que cuando se desocupa la otra sala, una mujer joven la llama.

-Pase señorita Bloom. Mi nombre es Cecilia Montenegro. Soy una de las encargadas de la sección de recolección de datos. Tome asiento, por favor.

La muchacha se sienta mientras la mujer busca un registro en el fichero hasta que saca una tarjeta.

-Muy bien. –dice la mujer mientras toma una ficha y comienza a leer. –Entonces a la persona que usted está buscando es a su hermano menor¿verdad?.

-Si, así es. Yo le llevo dos años, así que para estas alturas debe tener 19 o 20 años.

-¿Tienes fotos, cartas, algo que pueda servir para encontrarlo?

-Solo tengo esto. –saca de su cartera una foto. –Estos son mis padres, esta de aquí soy yo y este bebé que aparece aquí en brazos es mi hermano Tritón. Nos la tomaron el día que él nació... –ella vuelve sus ojos hacia la mujer. –Mis padres murieron en el accidente, pero yo recuerdo que mi mamá lanzó de la carreta a mi hermano antes de que explotase el misil. Yo sé que está vivo, y necesito encontrarlo.

-¿Y estás totalmente segura que tus padres murieron ese día¿verdad? A veces las búsquedas se complican porque una parte de la familia cree que ya no existe la otra y entonces los criterios de búsqueda no se cruzan. Por eso es importante confirmar la identidad de los que murieron.

-Aunque sea muy doloroso para mí, yo se que mis padres murieron en aquel día. Ellos eran artistas de circo, como yo. Cuando la explosión nos sorprendió, nos faltaba poco para llegar al campamento, y los que nos encontraron fueron las mismas personas del circo. El director fue quien me confirmó su propia muerte...

Catherine saca una caja de su bolso y se la muestra a la muchacha. En ella hay un mechón de cabello castaño, atado con una cinta celeste.

-Este mechón de cabello era de mi madre. Me lo guardó la gente del circo de recuerdo, porque ellos nos encontraron. –le entrega la caja. –Encontraron los cuerpos de mis padres, pero mi hermano no estaba, por eso sé que alguien lo encontró y que está vivo.

La mujer se coloca los lentes para analizar el contenido y después de observarlo con cuidado dice:

-Muy bien. Lo que debes hacer ahora es ir y dejar una muestra de sangre tuya. También le tomaremos muestras al mechón de cabello, para tener más certezas.

-¿Me lo devolverán? Es un recuerdo muy querido para mi, y no quisiera perderlo.

-Por supuesto, solo serán unos cabellos. –la mujer cierra la carpeta y mira a la angustiada chica a los ojos. -Haremos todos lo posible, Catherine. Pero debes entender que la búsqueda puede llevar mucho tiempo, debes ser muy paciente y no perder la fe.

-He tenido fe durante los últimos 17 años... siempre que encontraba algún chico que pudiese tener su edad, me he preguntado si podría ser él, pero al poco tiempo mis ilusiones se iban por tierra... –contesta al tiempo que su vista se desvía al panel de anotaciones frente a ella, donde se cuelgan las fotos de las personas buscadas.

-Comprendo lo que dices, pero es mi obligación advertirle que puede llevar mucho tiempo, eso y si aún está vivo. Siendo que se perdió de tan niño, lo más probable es que no recuerde a su familia y por lo tanto no se considere buscado... –la mujer busca entre sus papeles una tarjeta y se la entrega a Catherine. –Tenga esto, aquí se hacen reuniones de familiares todas las semanas. Ahora que se acercó a nosotros, creo que le hará bien hablar con gente que le hará sentir que no está sola...

-Se lo agradezco mucho, Sra. Montenegro, pero ya he ido a algunas de las reuniones. De hecho, allí conocí a alguien y... bueno, creo que me voy a casar con él...

-Me alegro por ti, Catherine. De seguro ha de ser un gran apoyo para ti.

-Si, lo es pero... es curioso. Yo siempre tuve la ilusión que cuando me casase, mi hermano me entregase en matrimonio, y ahora me doy cuenta que no será posible... –comenta mientras se enjuaga una lagrimita que se escapa de sus ojos.

-Catherine, yo perdí a uno de mis hijos durante la guerra y cada día que me levanto lo hago con la esperanza de que sea el día en que tenga noticias de él. Pero para mantener viva la esperanza, debemos mantenernos vivos nosotros. Y eso significa seguir con nuestras vidas, y con las personas que tenemos a nuestro alrededor aún¿entiendes? Bueno, ahora necesito que me confirmes algunos detalles acerca de lo que recuerdas de ese día...

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De vuelta en L4...

El silencio del hospital es en verdad agobiante. Una enfermera pasa haciendo el chequeo de los pacientes, mientras que los ordenanzas retiran la comida de los pacientes. La luz que entra por el ventanal que finaliza la sala de espera se refleja con tanta intensidad que lastima los ojos de Dorothy, entonces pone sus ojos sobre el cielorraso blanco. Un vaso de café aparece frente a ella y vuelve la vista hacia abajo. Por un momento cree que es Quatre Winner, pero la camisa de Rashid le demuestra que no.

-¿No se está tardando mucho? –pregunta Dorothy tomando el vaso.

-No se preocupe señora, llegará en cualquier momento.

-Si lo sé... –bebe un poco del café que le trajeron. –Es sólo que no me siento cómoda si no está aquí. Es su gente, su empresa... no corresponde que yo esté ocupando este lugar...

-Pero lo ha hecho muy bien... –responde el líder de los Magnacs. –Realmente no sé que hubiese pasado si no hubiera estado allí.

Ella se refriega la cara con la mano libre y recuerda las palabras del herido: un ángel... "Lucifer también era un ángel, si vamos al caso..."; piensa, y luego pregunta:

-¿Pero estás seguro de que le avisaron, verdad?

-Sí. El señor Dalton le avisó en persona... –y agrega. -Antes que todos nosotros...

Dorothy desvía la mirada hacia dónde está Dalton, frente al ventanal, apartado de ella y de su asistente. Piensa en el incidente de la oficina y en que, al parecer fue a hablarle directamente a Quatre, pasando por encima de ella y de todos. Y es que su desarrollado instinto percibe algo que lo termina de cerrar en la figura del Jefe de Finanzas. Quizás sólo se trate del típico alcahuete o un vulgar trepador, pero ¿como estar seguros?

-Rashid¿qué opinión te merece ese hombre? –pregunta ella.

-El señor Dalton comenzó a trabajar en la Winner Corp hace menos de un año y hasta ahora ha demostrado ser muy eficiente en su trabajo. Había empezado como asistente de contador pero al poco tiempo lo ascendió a jefe del Departamento de Finanzas...

-¿Y...? –pregunta la rubia expectante de lo que Rashid intenta no decir.

-A decir verdad, a mi tampoco me agrada mucho, pero son decisiones...

-...de Quatre, ya lo sé.

Justo cuando terminó de decir eso, Dorothy ve la figura de Quatre preguntarle a la enfermera con urgencia donde se encontraba el herido. Dalton y Rashid pronto se percatan de ello y se dirigen hasta él.

-Señor Winner... –es la voz de Robert.

-Amo Quatre... –dice Rashid.

-Robert, Rashid. ¿Cómo está Adbul?

-Cuando llegamos fue directamente a cirugía y desde entonces lo están operando...

-La señora Dorothy lo salvó. –corta la conversación Rashid, poniendo a Dorothy por primera vez en la escena de la acción. –Es a ella a quien debe agradecerle... –agrega, y de repente todos los ojos apuntan hacia la mujer rubia, que sin oír lo que pasa habla con una enfermera que acaba de salir del quirófano.

-Gracias por avisarme... a ambos. –se acerca al médico y a Dorothy.

-Quatre... al fin llegaste. –murmura ella al notar su presencia.

-Vine apenas supe. ¿Cómo está Doctor?

-Acabamos de operarlo. Sufrió varios traumatismos severos gracias a la caída. Por fortuna no hubo que amputarlo, pero le llevará bastante tiempo la rehabilitación y no sabremos si será completa.

-Al menos pudieron salvarlo... muchas gracias, Doctor.

-Eso fue posible gracias a la intervención de su esposa. ¿Era usted enfermera señora Winner?

-¿Yo¿Enfermera?

La cara de Dorothy refleja una cierta expresión de sorpresa y de este modo mira a Quatre, que no sabe que decir ya que ni él mismo estaba enterado de la "habilidad" de su mujer.

-Bueno, yo... en realidad quise seguir medicina, pero luego no pudo ser... –se excusa ella apenas luego de haber pensado la respuesta.

-Ya veo entonces... –responde el médico. –Señor Winner, necesito que firme unos papeles.

-Si, por supuesto. Un minuto, ya estoy con usted.

Quatre se aleja del medico para dar nuevas ordenes. Tú, Rashid, vuelve a la obra y averigua todo lo que puedas sobre lo que pasó. Llámame a penas tengas novedades. Robert, necesito que vuelvas a la empresa y contactes a la gente del seguro...

-Por supuesto, señor Winner. –responde Dalton.

-De acuerdo. ¿Quiere que acompañe a la señora Dorothy primero?

El joven Winner se acerca a la mujer, alejándola del resto. Luego pone sus manos sobre sus hombros

–Dorothy¿puedes quedarte un poco más? Necesito que alguien se quede conmigo. Te prometo que yo te llevo a la casa luego. –se acerca por lo bajo. –Estamos en un lugar seguro.

-Claro, no hay problema... –contesta ella. –Me quedaré entonces... –contesta, y sin proponérselo algo dentro se su corazón se siente por unos momentos, más feliz que lo que estuvo ayer.

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Y en otra de las colonias...

Catherine se acerca hasta donde se encuentra Trowa alimentando a los leones.

-Parece que "Mufasa" se siente mejor ya... –comenta ella.

-Los antibióticos están haciéndole efectos. Pronto estará mejor del todo. –contesta el chico de ojos verde.

La chica del circo se inclina para sentarse al lado de su hermano.

-Trowa, hay algo que quiero preguntarte... pero no sé si es el momento...

-Dime lo que sea, Catherine... Sabes que puedes confiar en mí.

-Bueno... –comienza ella a decir. –Tu sabes que George y yo somos novios hace un tiempo...

-Ajá.

-...y estuvimos hablando ya varias veces sobre la posibilidad de una vida juntos... y ayer me propuso matrimonio. Yo le dije que me diera tiempo hasta hoy de contestarle, que quería pensarlo...

-¿Lo amas?

Catherine Bloom se sonroja un poco ante la pregunta de su hermano y responde:

-Bueno... él es muy amable, siempre me escucha y también muy guapo... Sí, creo que lo amo.

-¿Entonces por qué dudas?

-Es que... no lo sé. No lo conozco ni hace un año... tengo miedo de apresurarme.

Trowa toma un momento para pensar: sabe que lo que le diga a Catherine puede afectar la decisión más importante de su vida.

-Cathy, escúchame con atención. Si la vida te presenta la oportunidad de compartirla con alguien y ser feliz, es tu obligación poner todo tu empeño en serlo¿entiendes?

-Sí, creo que sí. Sólo que... no quería responderle a George sin saber que pensabas tu.

-Mira, si él representa tu felicidad, yo voy a estar feliz. No temas a ser feliz. Piensa que no todos tienen la oportunidad de serlo...

El payaso desvía sus ojos verdes hacia un costado, donde el león duerme ya. A diferencia de los animales, los seres humanos no se curan de sus dolores solamente con remedios. La muchacha nota que hay algo que no está bien en él.

-Trowa... a ti te pasa algo ¿verdad? Lo vi el día de la boda de Quatre, no estabas como eres siempre...

Trowa vuelve a mirar esos ojos claros como el agua, y forzando una sonrisa, pone las manos sobre los hombros.

-Cathy, tu sabes que no soy de hablar demasiado... y no sé muy bien que hacer en las fiestas. No le des tanta importancia...

La chica de ojos claros niega con un gesto de su cabeza y contesta.

-Es que no lo sé, Trowa. Te noto triste, distinto... como que hay algo que te está lastimando...

Catherine espera una respuesta de Trowa, quisiera que confié en ella, pero sabe que para él es muy difícil explicar lo que siente. Dándose cuenta que no tendrá otra respuesta que el silencio le dice:

-No importa que me case con George, yo siempre voy a estar para lo que me necesites...

Trowa se acerca a la chica que le de un abrazo fuerte y profundo, que dura algunos instantes. Es el muchacho quien tranquiliza a Catherine mientras le acaricia un poco el pelo que le tapa la cara y contesta:

-No te preocupes por mí. Si te vas a casar, tienes muchas otras cosas en las que pensar...

-De acuerdo. Sabes que puedes contar conmigo siempre. –dice ella incorporándose nuevamente.

Catherine se marcha, pero antes voltea a ver al chico de pelo castaño mientras se lleva la mano al pecho como siempre que siente una angustia... quería decirle también que ella y George habían empezado a buscar a Tritón Bloom, pero si tienen éxito y lo encuentran vivo significará que Trowa tendría que ceder su puesto de hermano menor al verdadero... Decirle eso en estos momentos sería sólo lograr que se ponga más melancólico de lo que ya está y ella no quiere verlo sufrir, así que prefiere volver a la carpa a seguir practicando sus saltos para el número nuevo.

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La luna ya se asoma en el cielo de la colonia, tan enorme como es lógico siendo la medianoche. Durante el viaje

-Dorothy, te agradezco todo lo que hiciste hoy. Si no hubieses estado allí...

-No es nada. –mira hacia los costados. –Soy preventiva, estoy entrenada para reaccionar ante situaciones de peligro.

-Sí, tienes razón... –suspira el rubio. -De todos modos, no me hubiese perdonado que le hubiese pasado algo a algunos de mis hombres...

-Te aseguro que ellos sienten lo mismo por ti.

-Si, es por eso que yo... -el sonido del teléfono celular interrumpe la conversación. –Oh, es Robert. Necesito atender. Mejor ve a descansar, yo te aviso si hay novedades.

-Bien. –contesta ella. -Me voy a dormir...

-Que descanses, Dorothy...

La rubia responde con un gesto el saludo mientras sube las escaleras en dirección a su cuarto, dejando a su esposo en la sala. Por un momento está tentado de decirle alguna otra cosa, aun sin saber porque. Una pregunta reiterada vuelve a su cabeza ¿Qué demonios pasa con ellos dos, que siempre tienen algo que decirse y ninguna forma de decirlo? El ringtone de su teléfono, lo vuelve a la urgencia del problema actual...

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Cuando Catherine vuelve de tender su ropa, ve a George que la está esperando en la puerta de su casa rodante.

-¡George¡Creí que todavía estabas hablando con el jefe¿Cómo te fue?

-Psss, bien creo. ¿Dónde estabas? Te busqué toda la mañana y no te encontré...

-Fui a hacerme las pruebas del banco de datos...

-Bueno muñeca, alguna vez debías hacerlo¿no¿Ya hablaste con él, verdad? –inquiere el novio.

-Aún no... Hoy estuvimos conversando, pero...–baja la mirada. -No sé como decírselo...

-De la única manera que existe. Que quieres recuperar a tu hermano y punto. Si lo acepta bien, y si no puede vivir con eso, puede irse.

-¡No digas eso, George! –exclama, para luego bajar la voz. –Aunque Trowa no sea mi hermano de sangre, él es muy importante para mi y me preocupa mucho.

-Está bien, muñeca, está bien... No quise molestarte. ¿Y de lo otro¿Qué has pensado?

Catherine posa nuevamente su mirada en los ojos negros de su pretendiente y con una sonrisa de sonrojo responde:

-Que sí, que quiero casarme contigo...

-¡Excelente decisión! -George la toma de la cintura y la carga por los aires. –Ya verás, muñeca. Vamos a lograr muchas cosas juntos. Vamos a encontrar a tu hermano, vas a ser una súper estrella y yo siempre voy estar contigo...

-Ay, las cosas que dices, George... ¿Se lo contamos al jefe y a los demás?

-Vamos entonces. –responde el joven mientras aún la carga en brazos.

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UNA SEMANA DESPUÉS...

-Buenos días, Adbul. ¿Cómo te sientes hoy? –pregunta Quatre mientras corre la cortina de la ventana de la habitación, tal como lo ha estado haciendo durante toda la semana.

-Creo que mejor, señor Winner. –sonríe doloridamente. –Al menos creo que ya no voy a morir...

-Te recuperarás, ya verás que si. Todos están deseando que te recuperes pronto–le devuelve la sonrisa.

El enfermo enfoca su vista hacia el sol que se asoma por el vidrio y luego pregunta:

-¿Cómo está la señora Winner?

-Bien. Ella también vendrá a verte mañana. Fue al centro comercial a ver a un estilista, ya sabes...

-Claro. Supongo que una mujer como la suya debe dedicarle mucho tiempo a su atención personal.

Quatre se queda pensativo. Ahora que lo piensa, la salida de Dorothy al centro comercial es la primera que hace a nivel turístico desde que llegó a la colonia. Anteriormente él pensó que se la pasaría de compras en la colonia, matando el tiempo. Pero parece ser que nada de lo que hay para hacer allí le interesara, ni siquiera lo relacionado con su propia imagen, mucho más descuidada que la de antaño.

-Dígale a la señora Dorothy que sus ojos me rescataron de la muerte. He conocido a muchas personas en mi vida, pero nunca conocí a alguien con los ojos tan claros... se parecen a los del agua del mar...

Sus ojos... sus ojos claros... los había visto tantas veces, y en tantas veces había visto una persona distinta... ya no le es posible pensar cual de ellos es la ventana al alma de Dorothy...

-Como el agua del mar... A veces está calmo, pareciese que nada su superficie, y veces es un tsunami furioso, capaz de arrasarlo todo, hasta que vuelve a quedarse tranquilo.

-Bueno, así es el agua justamente...

No importa si está ocupada, yo le estaré muy agradecido siempre. Sólo hágaselo saber, por favor.

-Se lo diré, te lo prometo... -Buenos días, Adbul. ¿Cómo te sientes hoy? –pregunta Quatre mientras corre la cortina de la ventana de la habitación, tal como lo ha estado haciendo durante toda la semana.

-Creo que mejor, señor Winner. –sonríe doloridamente. –Al menos creo que ya no voy a morir...

-Te recuperarás, ya verás que si. Todos están deseando que te recuperes pronto–le devuelve la sonrisa.

El enfermo enfoca su vista hacia el sol que se asoma por el vidrio y luego pregunta:

-¿Cómo está la señora Winner?

-Bien. Ella también vendrá a verte mañana. Fue al centro comercial a ver a un estilista, ya sabes...

-Claro. Supongo que una mujer como la suya debe dedicarle mucho tiempo a su atención personal.

Quatre se queda pensativo. Ahora que lo piensa, la salida de Dorothy al centro comercial es la primera que hace a nivel turístico desde que llegó a la colonia. Anteriormente él pensó que se la pasaría de compras en la colonia, matando el tiempo. Pero parece ser que nada de lo que hay para hacer allí le interesara, ni siquiera lo relacionado con su propia imagen, mucho más descuidada que la de antaño.

-Dígale a la señora Dorothy que sus ojos me rescataron de la muerte. He conocido a muchas personas en mi vida, pero nunca conocí a alguien con los ojos tan claros... se parecen a los del agua del mar...

Quatre suspira, sus ojos... sus ojos claros... los había visto tantas veces, y en tantas veces había visto una persona distinta... ya no le es posible pensar cual de ellos es la ventana al alma de la verdadera Dorothy...

-Como el agua del mar... A veces está calmo, pareciese que nada su superficie, y veces es un tsunami furioso, capaz de arrasarlo todo, hasta que vuelve a quedarse tranquilo.

No importa si está ocupada, yo le estaré muy agradecido siempre. Sólo hágaselo saber, por favor.

-Se lo diré, te lo prometo...

Las horas corren rápidamente en las colonias, sobre todo en los días normales de trabajo. Nuevamente cae la noche, y nuevamente Quatre vuelve tarde a su casa. Piensa en preguntar le a Dorothy como le ha ido en su salida al centro comercial del L4, pero se da cuenta que a esa hora ya está dormida. El pasillo de los dormitorios está a oscuras, como siempre después de las 10. Se va sacando el saco antes de llegar a su cuarto mientras repasa lo que debe hacer el día siguiente."Mañana tenemos la reunión con los delegados del ministerio de Infraestructura. Y tengo que hablar con Dorothy para decirle que necesito a Rashid de vuelta en el trabajo..."

Quatre llega a la puerta de su habitación, pero no toma el picaporte. "Quizás aun esté leyendo", piensa. Vuelve sobre sus pasos y con sigilo llega hasta el cuarto vecino. Entreabre un poco la puerta y efectivamente su esposa duerme. Avanza con cuidado dentro de la habitación hasta donde ella. Otra vez la oye murmurar entre sueños, pero no entiende lo que dice. Mira el cabezal del lecho y nota que Dorothy se quedó dormida con todas las almohadas.

"No vale la pena despertarla justo ahora.", piensa el joven rubio. Con sigilo quita una de ellas, mientras la durmiente se mueve un poco y finalmente cae del lado sin almohadas y deja de murmurar. Quatre deja la conversación para mas adelante, y se marcha de la habitación nuevamente...


Mayo 2006

Hola a todos de nuevo! Muchas gracias a todos por los que dejaron mensajes, cuanto mas mensajes, mas rápido escribo jejeje (eso y que por fin volvió "Alias", de hecho este párrafos últimos están inspirados en uno de los nuevos capítulos). Perdonen si este capítulo no es tan interesante, originalmente este y el próximo iban a ser uno solo, pero luego me di cuenta que necesito darle algo de espacio a la manera de introducir temas. Perdonen la demora en actualizar, pero les prometo que el próximo saldrá en menos de un mes, ya que tengo parte escrita. Trabajo, falta de trabajo, facultad y un estado de animo hasta no hace mucho ciclotímico no ayudaron tampoco en nada, sepan disculpar (me ha pasado de todo, estuve prácticamente en el estado de animo de los personajes de este fic, saquen sus propias conclusiones). Pero nunca me olvido de ustedes ni de este fic, así que les agradezco a todos, en especial a aquellas personas que me dicen que no gustan de este tipo de fic, pero que les parece bueno, su opinión me hacen ver que voy por el camino correcto. Este capítulo se llama "Señora Winner" en contraposición al título anterior de "La rubia Mireya", y entre ambos representan los dos "alias" de Dorothy, porque aunque todo el mundo se refiera a ella como la Sra.Winner, ella sabe y siente que no es verdad. Y claro que no se va a quedar encerrada como una buena esposa, yo diría más bien que es una "esposa desesperada" (comentario descolgado: no les parece que Bree de "Desperates Housewifes" podría ser Dorothy a los 40 años?) Ya en este capítulo vimos que no, pronto tendrá muchísimo que contar sobre su vida en L4.

Bueno, aquí ya apareció Trowa tal y como querían. Todavía no voy a aumentar demasiado su participación, auque después habrá capítulos casi exclusivamente dedicados a él. Es que si lo presento ahora, se pierde la atmósfera de misterio. Me he dado cuenta que la mejor manera de ver que le pasa a Trowa es a través de los ojos de Catherine. Sobre lo que sigue... si, tengo pensado hacer una parte de comedia, como verán estos últimos capítulos son de corte muy dramático y así seguirán hasta alcanzar un cierto punto (del capítulo 10 no pasa, lo prometo), luego de eso es necesario bajar la presión porque se volvería muy denso (aparte escribir todas las escenas de discusiones realmente me agota bastante). Y sobre lo del lemon... bueno, mi intención primera era hacer el fic un poco más "suculento" pero por razones de reglas de publicación de y otras páginas no puede pasar de las escenas lime... aunque todo se puede negociar. Escriban si están a favor o en contra a donde siempre lo hacen (psssss). De todos modos, ustedes ven aquí algún espacio para lemon de algún tipo? Lo que vaya a pasar será a futuro, en la situación actual hay otros temas más importantes a desarrollar.

Este capítulo va dedicado a Saori Luna nuevamente (lean su fic "Por ella", está genial!) porque es una gran amiga que siempre me brinda su apoyo y también porque se comprometió hace poco, así que este es mi regalo por así decirlo. Y gracias también a Lily de Wakabayashi, una amiga que en su vida vio Gundam, pero me ayudó un poco con la escena del accidente, porque yo no soy médica y no tengo idea de cómo se hacen esas cosas. Ah, por cierto, les tengo una pregunta: les gustaría que escriba un opening y un ending para el fic? Nunca hice eso, y la verdad ya pasaron varios capítulos, pero faltan muchos todavía así que hay aún tiempo.

Esto es todo por hoy amigos!

Vicky Yun