GUERRAS PERDIDAS
CAPÍTULO NUEVE: En mi silencio yo me pierdo
-Trowa... yo... hay algo que necesito... hay algo importante que necesito decirte. ¿Recuerdas el otro día que me ausenté toda la mañana? Bueno, no fui a averiguar costos de vestuario, fui al centro de la Comisión para familiares de victimas de la guerra a dejar los datos de mi hermano... de mi verdadero hermano...
Sé que quizás esto sea difícil para ti, pero yo necesito saber que fue de mi hermano. Necesito saber si está bien, en que clase de persona se ha convertido... Pero eso no cambia el lazo que hay entre nosotros, eso siempre lo tendremos¿verdad? Porque yo no sé que haría si te enojases conmigo. Quizás nunca encuentre a Tritón, pero nunca querría lastimar los sentimientos de aquellos que conozco y quiero, en especial los tuyos...
"Dios, no puede estar pasando esto", piensa Catherine, mientras se toma la frente. De cara a ella el león duerme en su jaula, ajeno a las preocupaciones de la muchacha.
-Catherine¿qué haces levantada a esta hora?
La voz que aparece detrás de la artista es la de su jefe en el circo.
-Jefe.. –voltea su cabeza para ver al hombre. –Vine a repasar las líneas de la obra antes de dormir pero...
-...estabas pensando en otra cosa ¿verdad?
Catherine asiente, y luego contesta:
-Si, yo estaba pensando en mi hermano... en mi hermano Tritón.
-Ya veo... –murmura el hombre. –¿Todavía crees poder encontrarlo?
-Si, yo supongo que si. No sé porqué, pero creo que si hubiera muerto ya lo hubiera sabido. Creo que esas cosas se presienten. ¿Usted que cree?
El hombre de barba observa a la chica: desde que era una niña muy pequeña, Catherine se había criado en el circo. Y ahora había crecido en cuerpo, pero dentro suyo aún seguía siendo la niña asustada que encontraron en una carreta destrozada. Luego se decide a responderle:
-Creo que tienes razón... ¿Sabes algo, Catherine? Yo también tenía una hermana... pero murió hace muchos años
-¿De verdad, Jefe? –la muchacha se sorprende. –Usted nunca dijo nada... ¿Y qué le pasó?
-Pues ella... era muy joven y bonita, así como tu, pero también confiada. Creía que todos eran buenos como ella y...
-¿Y que pasó? –vuelve a preguntar. –¿Murió en la guerra?
-¿La guerra? No, no fue por eso. O de algún modo sí... fue hace muchos años ya... En fin, creo que ya me estoy poniendo viejo... –se incorpora. –Mejor ve a dormir, mañana tenemos tres funciones. Buenas noches...
-Está bien. Buenas noches, Jefe... –Catherine se despide mientras toma su guión del espectáculo. Ella mira al león en la jaula mientras piensa: "Ojalá tuviese un guión para encontrar la manera de hablar con Trowa", y luego se marcha.
-o-o-o-o-o-
La noche, la enorme luna de las colonias, el frío propio de las noches de L4...
Sentado en el sillón de la sala de estar de su mansión, Quatre mira el tablero de ajedrez una vez más sin saber que pieza mover. Y realmente el juego llevaba durando más de lo que debía; seis meses es mucho para una partida supuestamente sencilla.
-¿Otra vez con ese juego? Creí que había dicho que no tiene solución... –comenta Rashid.
-Ya lo sé... Pero igual lo veo a ver si encuentro algo nuevo. No pienso inclinar el rey hasta que no esté completamente seguro de que no se pudo hacer más nada.
Quatre deja ver una de sus sonrisas entre el juego de ajedrez, esa que tiene cuando está confiado en que algo saldrá bien.
-¿Y a Dorothy¿Cómo la ves? Ya van casi dos meses aquí. ¿Crees que se haya adaptado finalmente?
-Me está pidiendo que opine...
-Sabes que siempre valoro tu opinión, Rashid.
-Físicamente se encuentra bien. Come y descansa como corresponde. En cuanto a su espíritu, personalmente creo que se aburre mucho. Supongo que extraña su vida como preventiva.
Quatre se reclina sobre el sillón mientras lleva una mano a su cara, como quitándose el sueño.
-Te lo pregunto porque una vez pasé por su cuarto y la oí quejarse... supongo que eran pesadillas.
-No sé nada de eso, amo Quatre. ¿Por qué no le pregunta usted?
-Es que... –suspira. -...Dorothy tiene un carácter tan difícil... Yo quise ayudarla... Cuando empezó todo esto la señora Lucrecia me dijo que iba a ser complicado, pero yo nunca creí que íbamos a estar de esta manera... Yo sé que en el fondo no es mala, pero me está costando llegar al fondo de... –se vuelve a incorporar en su asiento. –Algo le pasa, eso es obvio, pero no me dice que es...
-Quizás la ayuda que ella necesita no es la que le ofrece...
-¿Ah, no?
-Personalmente... creo que a lo que le tiene miedo a involucrarse.
Quatre mira a Rashid antes de dejar la taza que estaba por tomar. No involucrarse no era una de sus conductas normales. De hecho, siempre lo acusaban de ser demasiado amistoso con todos. Sin saber si reírse u ofenderse de las palabras de su amigo, pregunta:
-¿Y porqué no querría "involucrarme", como tú dices?
-Quizás tiene miedo de que lo lastime.. o de enamorarse, que digamos en este caso sería casi lo mismo. ¿Nunca se le ocurrió?
El joven Winner suelta una carcajada, entre sorpresa y gracia.
-No digas tonterías, Rashid. Dorothy... es sólo... nunca podría existir nada entre nosotros.
-Pero no lo es. Es una mujer bella, joven y no tiene compromiso. Y usted tampoco.
-Ya veo. Ya estás del lado de ella¿eh? –se vuelve a reír el rubio. –A ver. ¿Tú y cuantos más?
-Veamos... esta la gente de la construcción y en la oficina se habló mucho también del asunto. –responde Rashid con toda naturalidad. –Además, Jenny se quedó impresionada con ella...
-Jenny también ¿eh? Vaya vaya... –bosteza Quatre. –Bien, me voy a dormir. No quiero desvelarme más. Mañana está la junta de accionistas y tengo que tener mi mente en claro. ¿Dorothy ya se fue a dormir, verdad?
-Hace una hora, creo.
-Está bien. –se levanta de su asiento, dejando el tablero tal y como está. –Ya le dije que te necesito allí en la oficina. Me dijo que no hay problemas, espero sea así. Nos vemos mañana, Rashid. –dice marchándose a su cuarto.
-o-o-o-o-o-o-
Quizás duerma... pero no descansa como debería.
Quatre entra al cuarto rápidamente cuando ve como Dorothy empieza a luchar con la sábanas, como quien intenta liberarse de un peligro. Con cuidado trata de sujetarla.
-"¡No te acerques¡Ya déjame por favor!"
-¡Dorothy, Dorothy¡Tranquila, soy yo, Quatre¡Despierta por favor!
Dorothy Catalonia siente que su cuerpo pega un salto cuando su alma vuelve tan rápidamente al cuerpo de su viaje por otros planos. Ella exclama:
-¿Dónde estoy!
-En tu cuarto, en la mansión Winner. Soy yo, Quatre... ¿te acuerdas de mi?
Allí están: los mismos muebles, las mismas cortinas, los mismos libros... todo ha sido un sueño. Siente la respiración y el pulso agitados, también le duele un poco el pecho. Quatre la abraza contra sí, y solo allí realmente se convence que está donde le dicen. Él corre un poco del usualmente bien peinado cabello rubio de la mujer de su rostro, ahora enmarañado, y la observa con sus grandes ojos.
-Tranquila Dorothy, estabas soñando... No hay ningún peligro aquí. –se aleja de ella y busca agua de la jarra de la mesa de luz. –Ten, bebe un poco de agua por favor...
La rubia se incorpora sobre su lecho mientras toma el vaso y bebe unos sorbos de líquido, recuperando algo del aliento.
-Se ve que fue una pesadilla muy real. ¿Te sientes mejor?
-Sí, gracias...
-¿Quieres hablar de ello?
-No.
Ella le entrega el vaso nuevamente a Quatre y él siente que las manos de la rubia están frías, como las de un enfermo. Luego dice:
-De acuerdo. Trata de dormir de vuelta, por favor.
Dorothy vuelve a acostarse mientras su esposo la arropa con las sábanas como si fuera una niña pequeña y sin darse cuenta se duerme nuevamente...
-o-o-o-o-o-o-
La luz entra por la ventana del cuarto de Dorothy Winner, golpeando su cara con el resplandor. Ella entreabre sus ojos; la cabeza le duele y le cuesta despertarse. Con dificultad se incorpora en su lecho.
Pero aún el dolor de cabeza no le impide darse cuenta de que hay alguien más en el cuarto...
-¿Qué haces aquí! – exclama sorprendida mientras se cubre con la sabana; no recuerda la presencia de Quatre al momento de dormirse.
Quatre se despierta rápidamente, con tan solo un ruido se pone en alerta. Mira en dónde está y se sorprende, hasta que se fija en que está vestido con la misma ropa de ayer. Apenas había apoyado un poco la cabeza sobre el acolchado y se había quedado dormido casi al lado de Dorothy...
-Bueno... –se aparta un poco hasta la otra punta de la cama mientras se refriega los ojos. –Es que tuviste pesadillas y empezaste a gritar... entonces me quede para ver que te durmieses y creo que me quedé dormido yo también... Dios, suena muy confuso...
-Menos mal que no duermo desnuda... –murmura ella más para ella misma que para él. Luego bosteza y pregunta. –Y... ¿Yo dije algo en esas pesadillas?
"Cuando era más joven, era temeraria y sentía odio. Una parte de esos sentimientos no se ha ido, pero ahora comprendo que sólo hay que dar la vida por un justo motivo. La razón por la que soy agente... cuando el agente Wind me reclutó dijo que yo saldría bien librada de cualquier situación. Porque no tenía nadie de quien hacerme cargo, y también porque al no saber nadie cuál era mi verdadera misión, no habría compañeros por los que preocuparme. Podía arriesgarme porque estaba sola, que por eso sería una buena agente..."
-Sí, pero casi no se te entendía... pero murmurabas algo de cómo si te atacasen... –contesta el joven rubio. -Entonces yo te desperté, y te di agua y después volviste a dormir... parecías muy asustada. ¿Lo recuerdas?
-Vagamente, creo que si... Sí. Olvídalo, debe haberme caído pesada la cena...
-¿Seguro que estás bien? –le pregunta el rubio.
-Sí, sí. –se apura a contestar, no vaya a ser que dude de su palabra. –Ahora voy a cambiarme así que... –le señala la puerta para que se vaya.
Quatre se levanta y se dirige a la salida, pero antes de irse dice:
-Si quieres hablar de eso...
-No me acuerdo de nada. –miente; y agrega. –Pero gracias de todos modos...
-Bueno, está bien. Si es por... –baja el tono de voz. -...por la Black Organization no te pueden encontrar aquí. Este es un lugar seguro, no tienes de que temer.
-Ya lo sé... Tienes que ir al trabajo... Ya no te preocupes por mí...
-¿Y tú que harás mientras tanto?
-Bueno... supongo que leeré un poco, y dibujaré otro tanto... Lo de siempre.
"Quatre está muy preocupado por mí. Sé que su preocupación es genuina, porque él es ese tipo de persona. Siento culpa porque entre los Preventers y yo los hemos engañado. Él piensa que he dejado de ser agente, que una vez que se cumpla el año que debo estar aquí yo volveré a una vida tranquila... eso no es cierto. Cuando todo esto termine, volveré a mi casa a mi vida de siempre: las misiones con suerte, un burocrático trabajo de escritorio sin ella. Volveré si es que antes la Black Organization no decide eliminarme antes. Y sin embargo, eso no me da miedo. No deseo regalar mi vida a unos simples terroristas, por eso acepté este falso matrimonio. Mi esposo me lo recuerda cada día, y tiene razón en hacerlo. Ser la señora Winner es sólo un alias, igual que el de Mireya, por mucho que quiera que no sea cierto."
-Dorothy, sé que esto no es lo mejor... pero por ahora es la única solución. Aunque no puedas salir de la colonia hay muchos lugares a donde puedes andar... Con que te acompañe el chofer es suficiente. Quizás más adelante puedas andar sola, pero hay que esperar un poco.
-No te preocupes Quatre. Yo estaré bien, aquí no me puede ocurrir nada. Creo que no hay peligros que puedan tocarme...
Mientras el auto de su esposo se va, Dorothy lo observa por el ventanal. Luego se dirige hacia el placard y saca todos los zapatos. Oculto debajo de un sobrepiso, busca una pequeña caja negra. Cuando ingresa la clave que permite abrirla, se encuentra con el contenido: su carnet de ingreso de los Preventers y su arma reglamentaria. Ella observa la pistola negra unos instantes, antes de que se incorpore y le apunte directo al espejo, como si fuera a dispararse a sí misma.
"Uso tantas caras que en muchas ocasiones olvido quien soy realmente. Quizás Dorothy Catalonia también sea un alias, y que la cara que le muestro al mundo no sea realmente yo. Aún así, Quatre piensa que puede ayudarme, pero sólo puede intentar cuidarme de aquello que sabe, no de lo que desconoce. Y hay muchas cosas sobre mí persona que no dicen mis expedientes de los Preventers, y que tampoco están escritos en un diario íntimo. Hay tantas cosas que se comentan sobre mí, cosas terribles que son mentiras. Me enferma oírlos, si supiesen la verdad sí tendrían mucho de que hablar, porque la verdad es más terrible que la más infame de las mentiras."
Después de la prueba de puntería ella vuelve a la caja negra todo el contenido y lo vuelve a esconder entre sus zapatos. Se dirige hacia su cómoda, entonces toma uno de sus alhajeros y vacía su contenido. Luego busca en el fondo de terciopelo el pañuelo que le regaló Winner aquella vez fuera del cuartel de los Preventivos y que nunca le dijo a nadie que posee. Posa sus dedos sobre la suave seda y finalmente lo apoya contra su pecho, al lado del corazón, y de esta manera se acuesta nuevamente en su lecho.
"No Quatre, estás equivocado. Quizás puedas protegerme de mis asesinos. ¿Pero cómo puedes protegerme de lo que ya pasó¿Cómo puedes protegerme de todos los que ya me hicieron daño?"
-o-o-o-o-o-o-
Trowa acomoda sus ropas dentro del cofre de los trajes, como es prioridad en todos los artistas del circo cuando terminan una práctica. Unos ruidos de cascabeles lo alertan. Detrás suyo aparece una mujer vestida de gitana que invoca su nombre.
-Trowa¿puedes venir un momento al ensayo, por favor?
-¿Qué ocurre, Melissa¿Pasó algo malo?
-No.. o sí. George y Catherine están peleando... a los gritos... Creo que es necesario que intervengas...
-¿Por qué¿Qué pasó?
-Ven y lo verás con tus propios ojos...
-¿Porqué yo no puedo ser Romeo! Catherine es mi novia y creo que lo lógico es que si ella es Julieta yo sea Romeo.
George grita muy enojado, mientras el resto de la gente del circo lo mira con asombro, no comentan nada por prudencia, porque saben que habrá problemas. Catherine está colorada de los nervios.
-¡George, reaccionas de una manera muy extraña, como si Trowa me fuese a hacer algo¡Cualquiera diría que estás celoso!
-¿Tengo motivos para estarlo! –pregunta con un tono de voz bastante fuerte.
-¡Ya basta ambos¡Si se van a casar, no deberían estar discutiendo por tonterías!
La voz que interrumpe la discusión es la del maestro de ceremonias del circo. Catherine lo mira con un gesto de regaño casi infantil mientras George patea una piedra que está a su lado.
-No discutimos Jefe. Es sólo que George se está poniendo caprichoso...
-¡No soy caprichoso! –exclama molesto el joven. –¡Es que Catherine se va a casar conmigo y debería actuar conmigo!
-George, voy a explicarte un par de cosas en consideración que aún eres de los nuevos, aunque ya hace más de un año que estás aquí. –responde con un tono calmo el mayor de los hombres. –La primera es que el jefe de este circo soy yo, y yo decido los papeles. Catherine es la artista principal y ella es acróbata, y el único otro acróbata que tenemos es Trowa, así que si Catherine es Julieta, Trowa es Romeo. Ahora si esto ocasiona un problema entre ustedes, puedo elegir a otra persona para que reemplace a Catherine.
-¡Jefe, no puede hacer algo! –exclama la chica. –¡He ensayado mucho y cada vez falta menos para la obra!
En ese momento aparece el susodicho motivo del conflicto, atraído por las palabras de Melissa.
-¿Qué es lo que ocurre? –pregunta el joven de ojos verdes.
-¡A George le agarró un ataque de celos y ahora quiere ser Romeo! –exclama Cathy molesta.
-¿Y porqué? –pregunta el muchacho de ojos verdes con su frialdad habitual.
Todas las miradas se dirigen al novio de la chica, algunas lo miran con incredulidad, otras con ganas de decirle que es un estúpido. Al ver que está perdiendo puntos, gira el tono de la conversación.
-Bueno... yo... ¡Es que te veo tan distraído que... que me preocupa que le pase algo a ella¡Es mi novia, y es lógico que me preocupe!
-¿Es por eso? –pregunta la chica.
-¡Pues claro¿Qué crees?
Trowa mira a la muchacha frente a él que mira a otra parte para ocultarse de la vergüenza que siente en esos momentos, para luego enfrentar sus ojos con los del exaltado novio aún rojo del enfado.
-George, no sé a que le tienes miedo, pero no voy a matar a Catherine en medio del escenario ni nada de eso. –contesta el payaso. –Hace muchos años que trabajamos juntos, lo suficiente como para no cometer errores.
-A buena hora te preocupas del carácter de Trowa. –agrega el jefe. –Se ve que aún no lo conoces bien, pero de lo que estoy seguro es que nunca dejaría que le pasase algo a Catherine.
-Pssss... supongo. En fin, ya que no hay remedio... está bien... sólo espero que la cuides bien. –responde mientras hace un gesto entre indiferencia y desgano.
-Por supuesto que sí. No fallaría en algo así. –responde el muchacho de ojos verdes.
-Bueno, espero que ya no haya más problemas por los papeles. –dice el jefe. –Y los demás¡a seguir ensayando!
La pequeña reunión se dispersa nuevamente.
-Oye¿te das cuenta como me hiciste quedar¿Qué tienes que andarle preguntando a Trowa esa clase de cosas?
-¿Qué por qué¡Eres tú la que quieres saber eso y me reprochas que trate de averiguarlo!
-¡No es eso! –baja la voz. –Es la forma en como dices las cosas. Ten un poco más de tacto, por favor...
-De acuerdo, te prometí que no lo haré más, pero ya termínale la bronca... –responde George. –Al fin que lo hago por ti, porque eres tú la que se angustia, lastima que no lo aprecies.
-Y lo aprecio, George. Pero discutamos las cosas en privado. Ven, vamos a caminar un poco...
Viendo como la pareja se aleja, el maestro de ceremonias y la gitana conversan.
-No me gusta como va esto. –dice ella. –Si empiezan a pelear así¿qué les espera para el futuro?
-Esto es culpa de Trowa. –dice el Jefe. –No es que le de la razón a George, pero si no anduviera tan distraído y estaría más atento a las cosas, nadie discutiría nada. –dice la gente.
-¿Y desde cuando que está así?
-Hace como dos meses... ¡no sé que diablos le pasa! Siempre fue raro, pero ahora lo está más de que de costumbre. Espero que todo esto se solucione para el día de la obra. Tenemos todo invertido en esto, si fallamos no saldremos de gira en diez años... –dice el Jefe mientras se marcha nuevamente a seguir coordinando los ensayos.
-o-o-o-o-o-o-o-o-
Oficina de Quatre R. Winner en Winner Corp.
-Estos son los planos de la parte que ya está lista de las obras. –comenta un hombre de poca más edad que Quatre. –Aquí están las fotos y las ultimas evaluaciones de seguridad.
Quatre observa a los hombres del gobierno, y al mismo tiempo ellos lo hacen. Se estudian, con el disimulo propio del caso. Los hombres del gobierno esperan que Winner firmen, y él espera que ellos le den un buen motivo para hacerlo.
-Su hijo está muy bien preparado... De seguro ha de serle de mucha ayuda, señor Moreau... –comenta el director de la Winner Corp. mientras revisa unos papeles de la carpeta.
-Y lo es. Tengo mucha suerte de tener a mi hijo trabajando conmigo.–responde el aludido, un hombre de mediana edad, y el verdadero emisario del gobierno. –Señor Winner, comprenda que si usted se hace cargo de la licitación del Parque Bicentenario, tendrá muy poco tiempo para rediseñar el proyecto y construirlo. Ahora que se ha caído la anterior licitación estamos en un gran problema.
-Tengo entendido que ya hay una buena parte del predio construida... o al menos así dicen las noticias...
-Es verdad, señor Winner. Una parte, la que está financiada por empresas privadas ya está completa. Pero nos falta el jardín principal, ese sector corre por cuenta del gobierno nacional y del sector XV50789. Cuando se cayó el contrato con la antigua empresa, perdimos todo lo que se había negociado, incluyendo los planos...
-Y ahora quieren que yo solucione el problema...
Quatre observa a los hombres del ministerio, se muestra tranquilo... después de todo, es al él a quien le están pidiendo un favor. En ese momento se le hacen verdad la opinión de su difunto padre, sobre lo variable que eran los funcionarios. La misma persona que les pareció incorrecta en la licitación anterior, ahora es la indicada para el mismo trabajo.
El hombre más joven que acompaña al otro opina por primera vez.
-Piénselo bien señor Winner. El Parque Bicentenario es la oportunidad perfecta para plasmar su nombre en la historia de las colonias. Además... dentro de dos años habrá elecciones y se corren fuertes rumores que usted está interesado en una candidatura en dichas elecciones... Aquí todos los habitantes de las colonia tendrán sus ojos puestos en usted...
-Mire señor Moreau... Aún no decido si presentarme a las elecciones, en estos momentos tengo otras prioridades.
-Es verdad. Sabemos de su reciente matrimonio, supongo que está muy ocupado para otras cosas... –responde el hombre de más edad.
-Yo no dije eso. Pero una decisión de estas no se puede tomar a la ligera. Tengo que estudiarlo mejor. En cuanto a los planos, pronto les haré saber nuestra decisión, pero debo consultarlo con los demás socios. Les comunicaré cuando se sepa algo.
Los dos hombres se levantan de sus asientos, al igual que Quatre y estrechan sus manos.
-Estaremos al pendiente de su respuesta, señor Winner. –responde el mayor de los Moreau.
Ambos funcionarios se van y continúan hablando en el ascensor, lejos de las oficinas. El hijo le comenta al padre:
-No mencionó en ningún momento a la esposa... No pudimos decirle de invitarlos a cenar para hablar del proyecto. ¿Crees que le haya interesado?
-Sabes que la esposa que se buscó es una mujer complicada. No sólo viene de la Tierra sino que tiene un pasado muy poco limpio...
-Creí que se habría casado por la candidatura, pero no pareció demostrar demasiado interés en ello.
El padre se ríe antes las palabras del hijo.
-No conoces el mundo de política suficiente. Nos hace creer que no está interesado sólo para no alertar a sus contrincantes.
-¿Pero entonces porqué no se buscó una esposa más... presentable? Nadie de la sociedad de L4 la conoce, y parece que nunca sale de la casa. Yo creo que está un poco loca...
El más viejo de los Moreau emite una leve sonrisa ante las sospechas del hijo y le responde:
-No digas tonterías. Detrás de todo matrimonio siempre hay un motivo. Esperaremos hasta que tengan la respuesta, y si no es la que esperamos diseñaremos otra estrategia...
Ajeno a los comentarios del ascensor, Quatre mira una vez más su escritorio; como siempre, su padre con su expresión seria que el tiempo inmortalizó en aquella foto. "¿Y tú que sugieres que hagamos, papá?", pregunta mentalmente. Luego le echa una mirada al retrato de Dorothy que Jenny había elegido. "Ella dijo que estaría en la casa el día de hoy", piensa. Sin dudar demasiado toma el teléfono y marca el numero de la casa.
-Hola. Quería saber como te encuentras.
-Bien... estaba aquí, como siempre. –le responde ella mientras deja sus dibujos y camina un poco por el jardín. –Normal...
-¿Te aburres en la casa sola, verdad?
-Hum... un poco, sí. Pero ya sé que no puedo escaparme. Tampoco quiero causar problemas...
Quatre piensa en los sueños de Dorothy, al parecer no recuerda nada. Pero quizás si la invita a cenar, podría averiguar más acerca de las pesadillas que tanto atormentan a la mujer.
-Dorothy, he estado pensando que aún no he podido agradecerte por mi y por todos el otro días...
-No necesitas hacer nada, ya te lo dije antes...
-No, tengo que hacerlo. También... bueno, hay muchas cosas que quiero hablar contigo y nunca tenemos la oportunidad correcta. No nos vemos mas que un rato en todo el día y creo que eso no ha estado colaborando demasiado, así que... ¿Cenarías conmigo mañana en la noche? Seria allí en la casa, pero...
-¿Mañana?
-Si, en la noche... pero si tienes algún otro plan... Bueno, piénsalo si quieres...
-No, no. –niega Dorothy, y algo en su tono de voz cambia. -Está bien para mí. Mañana entonces.
-¿Puedes encargarte de ordenar la cena? Dile al cocinero que quieres, escoge tu.
-Sí, por supuesto.
Dorothy deja el teléfono al lado de sus dibujos, y va en busca del chofer de la casa.
-Necesito salir a hacer unas compras. Sé que aquí hay muy buenos diseñadotes de ropa, pero no sé como contactarlos. ¿Dónde se puede ir a ver?
-Bueno, debería ir a la calle Sunshine, allí tienen las tiendas todos los principales diseñadores. ¿Quiere que la lleve ahora, señora Winner?
-Eso sería perfecto. –contesta ella. –Prepare el coche, estaré en media hora.
Dorothy sonríe para si misma mientras se dirige a buscar su bolso. Después de todo parece que no será un día normal. Quizás, y con la misma suerte, el día de su cumpleaños será igual, ahora que está ocupado en la cena con su marido.
-o-o-o-o-o-o-
Los árboles comienzan a teñir sus hojas del color arce en la colonia. El calendario marca el decimocuarto día del octavo mes del último año del segundo siglo después de la creación de las colonias. En el día de hoy, Dorothy Catalonia de Winner cumplirá tan sólo veintiún años; es que ella como muchas de las mujeres que nacieron en su generación, ha tenido una vida larga en un espacio corto de tiempo. Anne Une, por ejemplo, se convirtió en Directora de los Preventers a su misma edad. Relena Darlian también cumplirá en unos meses veintiún primaveras como mujer, y cinco como ministra de Relaciones Exteriores. Y en cuanto a ella misma, al día de hoy está casada con un hombre tan joven como ella pero sin dudas muchísimo más rico, lo que la convierte en la dama más admirada y enviada de todas en L4, aunque ella misma lo ignore. El tiempo no ha perdido tiempo en exigirles que cumplan con su destino de las mujeres revolución.
Mientras Dorothy se cambia para empezar a arreglar todos los detalles de la cena, su laptop emite un sonido. Ella se acerca y aparece un mensaje en pantalla.
"TIENE UNA COMUNICACIÓN NUEVA DE RELENA DARLIAN"
Con tan solo apretar un botón de la computadora, aparece la imagen de la Viceministro de Relaciones Exteriores de la Tierra.
-¡Feliz cumpleaños Dorothy¡Sé que allí es muy temprano, pero son los pocos minutos que tengo para hablarte!
-No te preocupes, Relena. Aquí es la única hora del día que es fresca, ya estoy despierta...
Relena sonríe del otro lado mientras muestra una bolsa de regalos.
-Perdona que no pueda ir a verte hoy, pero tengo tratados que me retienen en L1 hasta la semana que viene... Igual ya te compré un regalo...
-Está bien. Ya habrá otro momento... ¿Cómo está el trabajo?
-Complicado. Y extenuante. ¿Y tú? Hace semanas que no sé de ti. ¿Como piensas pasar tu cumpleaños?
-Bueno.. haré algunas compras... Y tengo que cenar con Quatre esta noche... –esto último lo dice rápido para tratar de sonar indiferente.
-¿Una cena por tu cumpleaños? Eso quiere decir que van mejor las cosas entre ustedes.
-No creas...
-¿Y entonces? –pregunta Darlian con tono curioso.
-No se, dice que tiene cosas de que hablarme. Y que quiere decírmelo tranquilos.
-Vaya, eso es muy bueno ¿eh? Entonces no sentirás que no pueda irte a visitarte... pero sé que estás bien acompañada.
-No te preocupes. Sé que estás ocupada, nos veremos cuando puedas. Tu avisas, ya sabes que no me voy a ir de aquí, Relena...
-Te deseo mucha suerte en tu cena... espero haya cosas interesantes para contar...
-Eso espero yo también. –sonríe Dorothy mientras baja la tapa de su laptop.
-o-o-o-o-o-o-o-
-¡Trowa, Trowa! –corre Catherine hasta entrar en el camarín de su hermano.
-¿Qué ocurre? –le pregunta el joven de ojos verdes. –Te ves alterada. ¿Pasó algo malo?
-¡No es eso! –se sienta para tratar de detener la agitación en su pecho. –¡El jefe dice que esta colonia es la última! Se cayó un contrato para las funciones en L1. ¡Así que después del próximo viaje será el estreno de la obra¡Estrenamos Romeo y Julieta, Trowa!
Trowa abre sus ojos más de lo habitual gracias a la sorpresa y pregunta:
-¿Ya? Pero... aún no estamos listos... Falta terminar todo el vestuario y coordinar todas las escenas.
-Eso no importa. El jefe me dijo que allí terminaremos de preparar todo. Nos vamos después del fin de semana...
-Que bien... ¿Y cuál es el próximo destino?
Catherine sonríe por debajo de su agitación y contesta:
-¡Nos vamos a L4!
Junio de 2006
Hola a todos de nuevo! Perdonen la demora una vez más, sé que dije "antes de un mes" y se hizo un mes completo. Es que la facultad me está volviendo crazy ahora. Igual traté de cumplir con la publicación del fic lo más rápido posible, tal como me lo pidieron en los mensajes. Ahora yo les pido un favor a ustedes: dejen alguna observación sobre el capitulo o la historia, que les gustó o que no (tanto de la trama como de la escritura) y que esperan del futuro. No les pido que sea una carta, pero como yo no uso un beta reader (o sea el critico del fic antes de publicarlo) salvo en pocas consultas en ocasiones a mis amigas Lily, Saori y Tomoyo, me sirven para testear si sigo llevando el rumbo de la historia. Y a "La narradora" (nombre misterioso, como "la novia" de Kill Bill, jejejeje) le digo que yo también lloro a veces ( porque encima sé lo que va a pasar y es muy triste), pero como lo veo fragmentado no sé bien que idea darme.
Hasta el momento de la historia: que personaje les gusta más?
Por alguna razón que aun no comprendo, suelo identificar letras de Shakira también a Laura Paussini (aunque a esta la veo en todos mis fics) con la personalidad de Dorothy, y de algún modo casi todo el CD de "Babasónicos" con Trowa (?) aunque ahora le estoy viendo un tono de James Blunt a Quatre (!) esto se los cuento para que vean lo loca que estoy nomás. Estoy extrañando el songfic, un cachito de paciencia que pronto vuelven los temitas musicales!
El párrafo de los pensamientos de Dorothy está "inspirado" en una conversación entre Sydney y Nadia en la serie "Alias" con algunos elementos de los pensamientos de "Nikita" en la serie homónima. Es que cuando escuché las palabras de Nadia y como justificaba el hecho de ser agente, no dudé que eso mismo lo podía decir Dorothy. Yo tomo muchas ideas de las series norteamericanas. Incluso nombres de personajes salen de alli. Los apellidos del representante Palmer y el senador Myres (Cap 1 y 5) los saqué de "24", el nombre de Jenny Valens lo saqué de Scott Valens (el compañero de Lilly Rush en "Cold Case") y el nombre Jennifer, porque buscaba un apodo que diera idea de dulzura, y además por Jennifer Garner (Alias, Daredevil), una actriz que me gusta mucho. Ya que no hubieron dudas importantes, me pareció un buen momento para aclarar estas cositas.
Bueno, eso fue todo por hoy. Nos leemos pronto.
Vicky Yun
