Regreso después de un largo tiempo, ya que no me podía inspirar, pero he visto varias películas y se me ha dado mas o menos como seguirle, espero que os guste. Y muchas gracias por los reviews, son de mucha ayuda.

¿Por qué me elegiste a mi?

Capítulo 3:

Dos manos desde la oscuridad agarraron con fuerza a Ed, que ni siquiera tuvo tiempo para responder el ataque. Roze miraba atónita como es que no podía Ed, con las dos manos que mas que quererlo atacar, lo estaban manoseando. Al ver como su coronel no lograba (o no quería) librarse de las manos, Roze comenzó a hacer fuego.

-¡Bang! ¡Bang! ¡Bang!

Tres disparos fueron suficientes para que Ed quedara en una posición extraña al desviar las balas. Pero el atacante salió huyendo y detrás de éste Roze.

-¡Alto! ¡Deja de correr que te pienso alcanzar! –dijo Roze corriendo a toda la velocidad que podía con sus tacones detrás de la sombra.

-¡ROZE! ¡TE RECUERDO QUE TENEMOS QUE LLEGAR CON EL FUHRER!–gritó Ed, detrás de ella.

Al instante, Roze detuvo su corrediza y volvió con Ed, no sin antes gritar: ¡LA PRÓXIMA VEZ NO TE SALDRÁS CON LA TUYA!

El camino restante a la casa de los Armstrong fue un poco mejor que el primero antes del ataque, puesto que los dos se pasaron hablando acerca del ataque.

-¿Coronel, usted tiene muchos enemigos? –preguntó Roze, con un tonó de curiosidad.

-mmm…según yo no, hasta donde supe los derroté a todos. –respondió Ed, con un tono de arrogancia.

-¡Wow! ¡entonces usted debe ser muy fuerte! –exclamó Roze con un dejo de sorpresa.

-¡Claro, que por supuesto que si! es por eso que no me explico, como es que ese Mustang no me ha dejado eligir a mi propia se…. Ejem –cortó Ed, ya que estuvo a punto de decir la palabra secretaria, que de seguro molestaría a Roze.

-¿Elegir que coronel?

-Nada importante ¿Cuánto falta para llegar? –preguntó cortando la conversación de un tajo.

En un lugar, cerca de ahí…

-¡Lo sabía, está con otra!

-¡Vamos, que trabajé con ella, no significa que ande con ella!

-¡Pero…pe…ro…

-Aún, no hay nada perdido, ¡solo hace falta que tú hables!

-¿Y cómo, si se la pasa medio día en el trabajo, con ella a su lado?

-Ahí vas de nuevo, pues ¡métete a trabajar tú también con los militares!

-¿Y cómo? ¡De seguro no me querrá hablar después de lo de su primer día! Además, no creo soportar viéndolo, junto a ella.

-¡No seas tonta! Además, no entiendo, como es que me convenciste para ser parte de esto! NO se que hago aquí, no me gusta espiar a mi hermano!

-Al! Regresa por favor!

-¡No Winry, no, no me agrada estar espiando a mi hermano! ¡Si es lo que tú quieres hacer entonces hazlo sin alquimia!

-¡Que cruel eres! Pensé que me apoyarías!

-¡Sí, tienes todo mi apoyo, pero no en esta clase de cosas –respondió Al, mientras se alejaba, con Winry siguiéndole por detrás.

En casa de la familia Armstrong…

-¡Edward Elric! u ¡Que gusto verle! –respondió el teniente Armstrong, mientras le propinaba un fuerte abrazo, que a cualquiera le rompiera los huesos.

OOU ¡Teniente, lo va a matar! –exclamó Roze, con los ojos abiertos como platos, mientras observaba el color azulado que tomaba su general.

-Pp…drías…..solta….rme…-respondió Ed en un susurró.

-¡Oh sí perdón! ¡Pasen, el fuhrer, se encuentra dentro! –respondió alegremente Armstrong, mientras los dejaba pasar.

Camino dentro, se tropezaron con Kathlenn (N/A: para los que no se acuerdan, la hermana menor de Armstrong). Que sin previo aviso, hizo como si nadie de los presentes importara y se ablanzó contra Ed, el cual cayó con un golpe seco al piso para la sorpresa de: Armstrong, Roze, Mustang y Hawkeye.

-Ejem…-tosió Mustang para hacerle notar a Ed, la situación.

-Hermanita, podrías dejarnos empezar…

Pero para sorpresa de todos, Kathleen seguía sin soltar a Ed que ahora se estaba tornando morado.

-¡Creo que necesitan un tiempo solos… dejémosle un momento y continuaremos, em…Roze, ven para acá… -dijo rápidamente Mustang, mientras todos se retiraban al comedor (N/A: se encontraban en la antesala),dejando al pobre Ed, en los mounstrosamente fuertes brazos de Kathleen.

-Kat… dejad…me…-alcanzó a decir Ed, en voz entrecortada.

-¡Oh sí, lo olvide! –respondió Kathleen.

-¡Ahora, vamos a regresar con todos…-dijo Ed, pero no pudo terminar la frase, cuando Kathleen se encontraba besándolo.

Después de un forcejeo, Ed logró soltarse, notando que Kathleen, se encontraba llorando.

-Lo siento Kathleen, lo nuestro termino hace mucho tiempo, ahora sí me dejas regresar.

-Pero…Ed…nunca obtuve una explicación, además…yo sigo sintiendo algo por ti…-lloriqueó Kathleen.

Flashback

Ed, se encontraba de visita en casa del teniente Armstrong, ya que éste último lo había invitado después de muchas súplicas a comer a su casa. Ed, en ese entonces todavía no había ascendido a coronel.

-¡Bien aquí estamos! –exclamó Armstrong, mientras se paraban en la puerta de su casa.

-OO ∫ -Ed se encontraba sorprendido de la magnitud de la casa

-¡Pase, es un honor que haya aceptado mi invitación! –dijo Armstrong, con lágrimas en los ojos.

-Seamos claros teniente, ¿por qué me invitó? –preguntó Ed, mientras se limpiaba la boca, al terminar de comer.

-Bueno, la verdad… es que quería que conociera a mi hermanita menor!

-FLUSHH! –escupió Ed, mientras su imaginación lo traicionaba.

-…Verá, ella es hermosa, igual que yo, pero estábamos buscando alguien lo suficientemente fuerte como yo, porque verá ella se encuentra en edad para casarse y… –continuó Armstrong sin hacer caso a las caras que Ed ponía de horror.

Para Ed, solo se imaginaba en una persona mounstrosa, con la cara y bigote del teniente y con la diferencia de llevar el cabello largo. No podía imaginarse otra cosa, ya que el teniente Havoc había estado en shock una semana entera después de irla a visitar, según le contó.

-EDWARD ELRIC! –gritó Armstrong en la cara de Ed, que se encontraba blanco del pánico. Ella es mi hermana menor Kathleen.

Detrás de él, se encontraba una chica de cabello largo, que nada tenía que ver con la imaginación de Ed, con unos ojos asombrosamente bellos y un cuerpo, que tampoco se asemejaba al del teniente; más sin en cambio se veía adornado por un bello vestido que le hacía verse como una princesa.

-¡Ho… hola! –saludó la hermosa chica detrás de Armstrong. MI nombre es Kathleen Elle Armstrong.

OoO era la cara de Ed, al ver semejante belleza, en la hermana menor del teniente.

-!Elric! ¿No piensa contestarle? –preguntó Ed.

-Yo…yo soy Edward Elric… –se presentó Ed, asombrado con la baba de fuera. Yo y el teniente Armstrong veníamos a darte le honor de –cambio su voz drásticamente a una más arrogante: … ùú Salir conmigo ya que como verás, soy un alquimista, bla, bla, bla…

Para el asombro de Kathleen, Edward para ella era todo lo contrario, ya que solo se fijaba en alguien que fuera justo igual de fuerte que su hermano. Además de que ya eran muchos los pretendientes que venían, por parte de su hermano, para pedirle salir con ella.

-…mmm, verás…yo…a mi me gustan…las personas fuertes como mi hermano, no creo que se vaya a poder…

-¡Justamente, por eso le pedi que viniera el alquimista Full Metal! –interrumpió el teniente, acercándole a Ed, el cual se había puesto en una pose de superhéroe. (es decir con manos en la cintura y una cara como esta ù/ú, sip, sonrojado).

-Y dime ¿Cuáles son tus intereses?

-Em… los pianos…jejeje –sonrió tímidamente, con el plan de levantar un piano, en frente de él, para asustarlo, como a todos los demás con su tremenda fuerza. ¡Levantar pianos!

-Em….si me habían platicado de aquello, bueno entonces solo me resta, preguntarte de nuevo. ¿Aceptas el honor que es, tener una cita conmigo? –preguntó arrogantemente.

-¡Sólo si… -no acabo de decir, cuando le lanzó encima el piano, pero para sorpresa de ella, Ed, lo transformó en un ramo de flores, cuando lo hubo tocado.

-¿Y bien? ¡Sólo si que?

Kathleen, se quedó estupefacta, pues ninguno de los demás había podido siquiera capturar el piano, sin antes quedar asustado.

-¡Se ven tan bien juntos! ¿Lo ves Kathleen? ¿Aceptarás? –preguntó el teniente con lágrimas en los ojos, de la emoción.

-Ok, saldré contigo –respondió finalmente con una reverencia.

Desde entonces empezaron a salir, los dos juntos.

Fin Flashback

-Ya lo hemos discutido, lo siento Kathleen. Ahora si me dejas ir con los demás –respondió Ed, yéndose hacia donde se encontraban los demás y dejando a Kathleen gimoteando atrás.

Mientras tanto en el comedor…

-¡Bien pues está decidido! –exclamó Mustang, sonriendo, mientras Ed, entraba en el cuarto.

-¡Ed, buenas nuevas! Desde ahora gozarás de tener a tu novia, junto a ti –dijo Armstrong felizmente.

-¿Mi novia? –preguntó Ed, puesto que no había salido con nadie últimamente.

-¡Sí! Tendrás el placer de tener a la señorita Amstrong, de subteniente, junto con Roze. –respondió Mustang, que no sabía nada del asunto.

Ahora todo estaba claro para Ed, por eso era que Kathleen, le estaba rogando; ella iba a entrar a trabajar al ejército y no quería que su hermano se diera cuenta que los dos hacía mucho que no salían juntos.

Por atrás de él, Kathleen, se abalanzó de nuevo hacia Ed, como si lo de antes no hubiese pasado.

-¿NO estas feliz, amor? –dijo ocultando que estaba llorando hacía un momento.

Ed no tuvo más que quedarse callado, no había que pudiese hacer, ya que recordó haber jurado a su hermano que no la lastimaría en su presencia. Sí, claro…estoy feliz. –musitó Ed, mientras trataba de nuevo de respirar.

-¿Entonces, sólo para eso los llamaste ROy? –preguntó la secretaria de Mustang, Hawkeye.

-¡Me hubiese encantado, pero no! –dijo con una sonrisa sarcástica, Mustang. Aparte de que ese era parte del asunto, te mandé a llamar porque dicen que hay un tal asesino, que se hace llamar –cambio drásticamente el tono de su voz. Envy.

Todos ahí se quedaron mudos. Todos conocían, lo que había pasado con los Homúnculos, todos habían sido vencidos; sin embargo no sabían el número exacto de ellos.

-¿Quieres decir que sigue vivo? –preguntó Ed.

-No sabemos si trata de un Homúnculo o si se trata de un asesino común y corriente. –respondió seriamente Mustang.

-¿Dónde han escuchado de los asesinatos?

-Justamente, en el pueblo de DUblith.

-¿Quieren decir, donde vive mi maestra?

-Sí, me temo que si –concluyó Mustang

Ahora que Edward tiene el placer de tener dos secretarias, que no son de su agrado, tiene su primer misión como coronel, ¿podrá él encontrar al asesino? ¿Encontrará a la persona que lo atacó? ¿Winry se unirá a los militares? Son muchas las preguntas, perdonen la tardanza, pero os aseguro que contestaré esas preguntas en los siguientes capítulos. Gracias por los reviews que dejaron y dejarán, los he leído todos y espero que sigan enviándolos. Hasta entonces.