GUERRAS PERDIDAS

CAPÍTULO TRECE: Fiebre

Dorothy inmediatamente retrocede; se da cuenta que algo no está funcionado nada bien y enseguida toma su toalla para salir de la ducha.

-Quatre, apártate del camino, no me gusta tu actitud...

-Que tiene de extraña mi actitud. Tú eres mi esposa, de la que recuerdo muchas cosas...

-No lo creo...

Ambos intercambian miradas, de esas propias de los duelos, y Dorothy (que para algo le sirvió el entrenamiento de los Preventivos) enseguida advierte que este es el momento para la fuga. Como en una carrera por los cien metros, la rubia logra llegar al cuarto de su esposo y poner el seguro a la puerta...

-¡Dorothy!.¿Qué haces?.¡Abre la puerta, no te voy a hacer nada!

-¡Eso dicen todos los locos y los asesinos!

Quatre grita y da tumbos a la puerta, por alguna razón parece ser más fuerte de lo que su esposa lo recuerda, porque el seguro se va aflojando rápidamente. Pero ella lo ignora, busca una salida por todos lados, pero sólo está la ventana que justo da al lado de la piscina, de la cual parece haber sólo unos treinta metros en altura...

-Bueno abuelo, siempre pensé que era una frase de cobardes pero... ¡soldado que huye, sirve para otra batalla!

Juntando valor, abre la ventana y en un clavado perfecto se arroja a la piscina, justo para aparecer ante Rashid que estaba volviendo en ese momento...

-¡Quatre enloqueció¡Ve a traerme una toalla rápido! –exclama mientras abre la ventana del estudio.

-Pero señora... –responde no muy convencido de quién es el verdadero loco.

Dorothy se atrinchera en el cuarto antes de que su esposo se de cuenta de a dónde huyó. Trabando las puertas y ventanas con los muebles, luego busca un teléfono para...

-Sally, necesito que me recomiendes un tranquilizante. Winner está como loco, me acosa todo el tiempo. Me persigue por toda la casa y ya no sé que más decirle.

-Tú eres la reina de las excusas, por eso eres agente.

-Maldito el día que entré en los preventivos¡Nunca me dijeron nada de esto!

-¿Por qué¿Te molesta?

-Me molesta qué... bah, no me molesta tanto pero es que... ¡sí, sí me molesta porque me estás acosando! Él no es así (excepto cuando bebe demasiado¡pero ese no es el tema!). ¿Qué diablos le pasa? Dice tonterías y se comporta raro, parece como si...

-Como si tuviera fiebre¿eh?

-¡Si, eso mismo!

-Considerando que estuvo hospitalizado, quizás sea el efecto de algún medicamento. ¿Tienes las recetas disponibles?

-Sí, tengo todos los papeles. ¿Qué tranquilizante le doy a Winner para que me deje en paz?

-Cualquiera que tomes estará bien...

-¡Yo no tomo tranquilizantes!

-Pues deberías...

Dorothy está a punto de comenzar a insultar a la doctora cuando del respiradero del aire, ve una figura asomarse: es Rashid con su toalla y su ropa, pero en vez de agradecerle...

-¿Qué haces ahí?.¿Y por qué tardaste tanto????

-Es que... está ahí afuera, señora.

-Está bien, date vuelta para que pueda vestirme.–al teléfono. -¡Debo irme¡Y ven mañana mismo! –cuelga inmediatamente.

-¿Señora, qué va a hacer?

-Dorothy, todas las puertas dan al corredor principal... –grita Quatre desde afuera. –La única forma de salir es por aquí. Deja de jugar y sal por favor..

-¡Claro que no!

-Te prometo que no te voy a hacer nada. Por favor, abre la puerta...

-¡No!.¡Mientes!

-Por favor señora, no me haga ir por el respiradero de nuevo...

Dorothy frunce el ceño, no tiene más remedio que acceder.

-Está bien. Voy a dejar que se vaya Rashid así que no quiero trucos¿quedó claro?
-Ok, ok, está bien. Me alejaré de la puerta.

La rubia corre el sillón que tenía en la puerta, pero pone un pie para trabar el paso, entonces Rashid, haciendo gala de su origen árabe se tiene que transformar en poco menos que un genio para pasar por el hueco. Ella cierra la puerta, pero antes que pueda ponerle la traba, Quatre logra luchar contra su fuerza y entrar casi derribándola.

-Pero por qué huyes así de mí?!.¿Qué pasó?.¿Te hice daño?.¿Te lastimé?

-¡No!.¡Es que...¡Ah, ya diablos déjame en paz! -toma un cortapapeles del escritorio y lo apunta de modo amenazante. –Me estás obligando a lastimarte, y no quisiera, Quatre.

-¿Y qué me puedes hacer?

-Ah... aun sin memoria me subestimas. ¿Te viste esa cortadura en el estómago? Te la hice yo un día que me estabas fastidiando de más como ahora. ¡Ahora largo de aquí!

-No te creo. Mientes.

-¿Y quién diablos eres tú para darte cuenta de lo que es verdad y lo que es mentira¡No recuerdas nada¡Tú no puedes tener criterio!

-Sólo quiero que me digas si te hice algo...

-Mejor preocúpate por lo que estás haciendo ahora...

-¿Quieres que me vaya?

-¡Sí, eso mismo quiero!

-Está bien. Me iré de este cuarto. Pero te estaré esperando en la puerta hasta que hablemos.

-¡Pues esperarás toda la vida!

Antes de irse definitivamente, Quatre se vuelve sobre sus pasos para tomar a la rubia entre sus brazos y le da uno de esos besos digno de película en blanco y negro.

-Q-Quatre... –sus mejillas se tornan rojas como un tomate.

-No hay apuro, te espero afuera. –cierra la puerta y se va.

Everybodys got the fever /Todos tuvieron la fiebre

That is something you all know /aquello es algo que tu conoces bien

Fever isnt such a new thing /Fiebre no es una cosa tan nueva

Fever started long ago /Fiebre empezó mucho antes

Romeo loved julie /Romeo amaba a Julieta

Juliet she felt the same/ Julieta sentía lo mismo

When he put his arms around her/ Cuando él ponía sus brazos alrededor suyo

He said Julie, baby, youre my flame / Decía: Julie, cariño, eres mi llama

Thou give fever /Me das fiebre

When we kisseth /cuando nos besamos

Fever with the flaming youth /Fiebre con la ardiente juventud

Fever Im afire /Fiebre, estoy incendiándome

Fever yea I burn for sooth /Fiebre, sí, me quemo en cenizas.

En otra parte de la Colonia, Catherine y Trowa, vestidos con su ropa para el espectáculo de Romeo y Julieta. Una voz aguda y seca irrumpe de modo inconfundible en medio de la música.

-¡Hola bombón llegó el rey del reguetón!

-Qué bonita... -exclama la voz de una mujer joven –Un ángel...

-¡Dúo, Hilde! –responde la chica de apellido Bloom.

-¿Qué hacen vestidos así, y a esta hora de la madrugada?

-Estamos ensayando para la obra... –responde Trowa, parando de actuar. -Es la escena cuando Julieta conoce a Romeo en el baile de disfraces...

-Ah... por eso están vestidos así... ya entiendo. –contesta Hilde.

-Romeo y Julieta... qué lindo... yo vi la película... –contesta Dúo con expresión de satisfacción mientras es empujado por su novia.

-Dile a que vinimos.

-Ah, sí. Tenemos que ir a ver a Quatre. Ya.

-¿Qué le pasó –pregunta Trowa.

-Ah... tiene un pequeño problemita de salud y Sally Po requiere de nuestra colaboración si es que entiendes lo que quiero decir.

-¿Pero qué fue lo que pasó? –se pregunta Catherine. -¿Tuvo un accidente?

-Algo así. Pero no se asusten... está bien. Así que todos juntos vamos a ir a hacer una visita¿comprendes?

-Hum... tenemos que terminar el ensayo. –contesta Trowa. –Hoy es día de trabajo para nosotros...

-No importa, podemos cambiar turno con el resto del grupo, tendríamos la mañana libre...

-En ese caso, espérennos un rato hasta que terminemos. Luego los acompañamos...

Now youve listened to my story /Ahora que escuchaste mi historia

Heres the point that I have made /Aqui es el punto que ya hice

Cats were born to give chicks fever /Los gatos nacieron para darle fiebre a los pollos

Be it fahrenheit or centigrade /Es en grados farenheit o centígrados

They give you fever /Nos damos fiebre

when you kiss them /Cuando nos besamos

Fever if you live and learn /Fiebre, si vives y aprendes

Fever till you sizzle /la fiebre aún

What a lovely way to burn /Qué apasionada forma de quemarse

What a lovely way to burn/ Qué apasionada forma de quemarse

What a lovely way to burn/ Qué apasionada forma de quemarse/

Y mientras Trowa ensaya en el circo, la misma música suena en el "Koala's dance", un importante night club de la zona de New Las Vegas. Una sensual rubia tiene a todos los clientes pendientes de que su disfraz de diablesa deje ver aquellas partes misteriosas de su cuerpo, entre truco y truco que ella despliega arriba del tubo con mucha naturalidad. Por supuesto, todos ellos ignoran su verdadero objetivo... todos menos uno.

Cuando el número termina, ella se dirige a uno de los cuartos privados, dónde espera que alguno de los espectadores

-Muchas gracias, estimado publico. La hermosa Honey estará en su recámara del primer piso, dispuesta a que algún gentil caballero le invite una copa de nuestro fino champagne.

Flashback Milliardo.

En su oficina, Lady Une mantiene una comunicación en su computadora personal con el agente Wind.

-Esta es la persona que deberás investigar.

"Midii Une. Age: 21 Date of Birth: July 12 180 AC Place of Birth: L3"

Wind recibe el archivo y lo analiza, antes de que pueda preguntar nada, ella responde:

-Si, si. Midii es hija de mi fallecido tío Benjamín, hermano de mi difunta madre también.

Como no la he visto por más de diez años, el único dato actual que tengo es que recientemente se trasladó a L4, deberás averiguar porqué y reclútala.

-Según este expediente preliminar, en los años de la guerra se dedicaba a burlar sistemas de seguridad para robar información, pero desde el AC 197 cesaron sus actividades. ¿Piensas que aceptará? Quizás esté llevando una vida tranquila.

-¿Tranquila? No, las mujeres como ella siempre se meten en problemas. Seguro tendrá alguno que solucionar. Ofrécele lo que quieras, se lo cumpliremos. Pero la información debe ser precisa.

La jefa de los preventivos se reclina en su sillón, sin demostrar ninguna emoción al hablar del asunto.

-Ahora que confirmamos los datos que la agente "Grisel" nos dio es certera, debemos investigar a fondo la naturaleza de estos contactos. Ten cuidado que no nos dé información falsa. Es una perra mentirosa, y a los hombres les miente mucho mejor. Muévete con mucha cautela.

Fin del flashback.

Acomodado en un sillón, Milliardo espera a la muchacha, que en esta ocasión entra con su disfraz cubierto por una bata colorada.

-La verdad me sorprendiste. No estaba tan seguro de que pudieras entrar tan fácilmente...

La rubia acomoda su pelo, y deslizando su cuerpo por el sofá, contesta.

-Pues el dueño dijo que era muy flaca, pero le pregunté cuantas de sus bailarinas podían bajar del tubo boca abajo sin resbalarse y no le quedó otro remedio que contratarme. A poco no me vas a decir que no bailo mejor que las otras.

Milliardo se sienta en el sillón, tratando de simular que está interesado en las cualidades de la diablita; en realidad su mente se esfuerza por encontrar un parecido entre ella y Lady Une, en su físico o en su comportamiento, pero es inútil.

-¿Qué quieres que haga? Los de seguridad no pueden oírnos, pero pueden vernos. Y no trates de tocarme, el contacto directo está prohibido. Pero puedes jalarme de aquí, jejeje.

Midii mueve su colita del disfraz al ritmo de la música, pero Milliardo no se deja intimidar.

-Dime que averiguaste.

-Voy a bailar entonces un poco. Tenías razón sobre los clientes. Hay muchos tipos importantes que vienen aquí. Hay uno que viene todos los miércoles, a la misma hora, como quien cumple una cita. Siempre habla con los dueños, y les trae muchos sobres.

-¿Y como se llama?

-Aún no lo sé. Es un tipo raro... joven, guapo, no tanto como tú, pero... Traté de acercármele, pero ni me miró. Nunca habla con las chicas, ni se queda a bailar, diría que no les interesa. Se fija más en la gente que viene que a ver el espectáculo.

Milliardo bebe de un solo golpe la copa de champagne que hasta ese momento no había tocado e inmediatamente ata cabos: con los datos que le compran a los dueños extorsionan a los políticos que no desean ser vistos en un lugar así, a cambio de favores. De qué tipo son es un interrogante aún no aclarado.

-Viniste en un mal día. Si vienes los viernes es cuando está mas lleno de peces gordos, o al menos eso me dicen las otras chicas que bailan aquí. ¿Te parecen esos datos verdaderos?

-Supongo que hasta que investiguemos, sí.

-Se terminó la canción. Ven el viernes, cuando hay más gente. Además, tengo un número que preparé especialmente para ti.

-No lo sé. Tenemos presupuesto limitado.

-Ay, pero que amargo eres. No sé como tu mujer te aguanta. Bueno, ya me aburrí. Aunque sea déjame una propina, por hacerme malgastar mi cuerpo.

-Claro, aquí tienes. –le da un billete. –Un dólar, pero haz que son cien¿sí? Nos vemos el viernes.

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En los pasillos del aeropuerto, mientras las chicas miran el puesto de revistas aguardando al resto de los "invitados", Trowa interroga a Dúo y a Wufei.

-Oye¿pero que le pasa a Quatre? Ahora no hay gente, puedes hablar.

-Pues, no mucho más de lo que ya te dije. –contesta Dúo. –Parece que Quatre se dio un porrazo en la cabeza y quedó más loco que el día que aceptó casarse con la rubia... Básicamente, tiene amnesia.

-¿Y en que somos útiles nosotros? –inquiere el joven del circo.

-Bueno, todo lo respectivo a la operación Arcadia ya lo saben... –contesta Wufei en referencia al trabajo cubierto de Dorothy/Mireya. –Como somos los únicos que conocemos esta situación, tenemos que contenerlo para que no haga ni diga alguna estupidez que dé con los planes por tierra.

-¿Y ustedes creen que esto funcione? –pregunta Heero, recién bajado del avión mientras deposita su bolso en el suelo.

-Piénsenlo de este modo, son como unas vacaciones pagas por los preventivos. ¿Qué más podemos pedir? –responde Maxwell. -¡Heero, ya llegaste! –corre y le da un abrazo de oso que Yui no recibe con mucho agrado.

-Compórtate¿quieres? –corriéndolo casi al suelo cuando ve una figura conocida llegar del lado contrario al que vino él.

-Hola Heero... –Relena se acerca tranquila. –Tanto tiempo sin vernos...

-H-hola. –a Heero nuevamente no le salen las palabras.

-¿Qué¿Sólo un abracito¿Porqué no se besan?

-No todo el mundo es un exhibicionista como tú. –le pega Wufei un codazo para que se quede tranquilo.

Heero ignora la conversación de los ex pilotos y se centra solamente en la chica.

-¿Cómo pudiste venir? Me refiero al trabajo...

-Bueno... es un asunto de suma importancia para la Tierra... –se acerca un poco y le acomoda el cuello de la camisa y disminuye el tono de voz. –Además, sabía que seguramente vendrías, no me iba a perder la oportunidad.

Maxwell cruza los brazos y le hace un gesto de "miren nada más" a Trowa. Sally y las demás chicas se acercan con revistas en las manos.

-Llamé a todas las personas que conocen bien a Quatre para que nos ayuden en esta situación. –responde Sally con la misma satisfacción de Dúo pero más disimulada.

-Ahora que estamos todos tenemos que irnos de inmediato. –agrega Cheng. –Estamos a veinte minutos de la casa de Quatre, así que vamos.

Mientras, la residencia Winner ha amanecido tan convulsionada con la noche anterior. Y por supuesto nadie ha dormido.

Dorothy camina impaciente por el cuarto; se siente acosada, sabe que efectivamente está siendo vigilada, pero no por sus enemigos sino por su esposo. Y lo peor de todo... el beso... ¿quién se podría resistir de ese modo? Conforme va subiendo el sol, la voluntad de Dorothy va descendiendo.

Repentinamente decide sabrir la puerta del despacho, provocando que Quatre (quien ya casi dormía apoyado del otro lado) se caiga.

-¡Está bien¡Nadie resiste tanto acoso¡Si me quieres, me tendrás! –exclama ella, ya harta de las más de doce horas de ser perseguida.

-¿Así de simple? –pregunta incorporándose.

-Sí.

-Bueno, está bien.

Quatre atrae contra sí a la rubia pero cuando está por besarla ella lo detiene.

-Espera un minuto. –dice ella mientras su mano lo frena. –Falta algo.

-¿Qué cosa?

Dorothy mira el escritorio detrás suyo, porque como no puede ser de otra manera, siempre hay un escritorio lleno de cosas a mano. De una sola barrida tira cuanto papel, sacaganchos, clips, cinta adhesiva, etc. haya sobre la superficie y luego exclama ¡Perfecto! al tiempo que el rubio se abalanza contra ella y el escritorio, y esa es la cuestión que los ocupa cuando...

-Señora Dorothy... hay visitas... –dice Rashid.

-¡Qué esperen! –exclama ella mientras vuelve al "full contact" contra el rubio.

-Dorothy... –dice una voz casi ronca, luego aparece el emisor de ella.

-Wufei Cheng, Sally Po... ¿Cómo están?

-Hola, quienes quieran que sean... –contesta Quatre.

Sería imposible describir la expresión de Cheng ante esta situación, que se salía de la vaina por preguntar lo que Sally no tuvo reparos en hacer.

-¿Qué estaban haciendo?

-Eh...

-Quatre, tenemos invitados, ya me puedes soltar...

-Ehh... sí, sí.

Liberándose por fin del rubio, Dorothy se acomoda como puede la ropa y decide hacerle frente a la situación. Luciendo una sonrisa de vendedora, pregunta:

-¿Quiénes han venido? –pregunta ella, señalando con la mirada que no se le ocurra decir "Los ex pilotos Gundam" bajo ninguna circunstancia.

-Pues todos los amigos del amo Quatre y sus novias...

-Un momento, que no soy la novia de nadie. –interrumpe Sally Po, temerosa que la relacionen con quien sea.

-Mejor vamos al recibidor.

-Sí tu lo dices... –responde Quatre, no sin algo de desilusión en su voz. –Quiero conocer a esos amigos míos...

Todos interrumpen su charla cuando los Winner llegan. Quatre se acerca para ver las visitas.

-¡Hola Quatre!.¡Qué gusto verte! –dice Dúo dándole un abrazo, similar al que le había dado a Heero hace rato.

-Igualmente... amigo desconocido.

Cathy se acerca a Dorothy antes que nadie.

-¡Hola!.¿Cómo estás? Yo soy Catherine. Estuve en tu boda, bueno, no sé si lo recuerdas...

-Quatre es el que perdió la memoria. Yo no. –le responde a la chica, con un tono muy poco simpático.

Y es verdad aquello de que Dios juega a los dados con el universo. Por primera vez en su vida, lo tiene a Quatre persiguiéndola. Pero, justo cuando está a punto de tenerlo, se le aparece su rival allí mismo en su casa y para peor, la hermana trata de ser simpática con ella.

-Hola Dorothy¿cómo estás? –la del abrazo es Relena.

-Hum... bien... aunque podrías haber llegado una hora después y estaría mejor... –responde no muy emocionada.

-Pero ya es más de media mañana...

-Entonces vamos a tomar un te... –sugiere Dorothy. –¿Qué te parece Quatre?

-Era lo que iba a decir... aunque no sé porqué...

Rashid se acerca a la rubia y la aparta del resto.

-Señora¿qué va a hacer con la construcción?.¿Aviso que van a faltar?

-Sí... Mira, mejor ve a la oficina y hazte cargo de lo que sea necesario. No sé cuanto tiempo estaremos ausentes y no quiero a Dalton manejando las cosas, ese tipo no me agrada para nada... Cualquier cosa me avisas.

-Si, señora.

Después de que todos se acomodan, y con té y masas de por medio, todos conversan de cosas que supuestamente hizo Quatre y qué él no acusa recordar en lo absoluto, mientras que las chicas hablan cosas... de chicas.

-Chicas, tengo algo que decirle... ¡Me voy a casar!

-¡Felicitaciones! –exclama Quatre dándole una palmada en el hombro a Trowa.

-Quatre, de verdad estás desorientado... –interviene Dúo. -Trowa va a ser el cuñado, no el novio...

-Es que Rashid cuando los anunció dijo que estaban ustedes y sus novias...

-¡Yo no soy la novia de nadie! –exclama Sally.

-Catherine y yo somos como hermanos, no hay nada entre nosotros... –responde Trowa, mostrándose molesto por la reacción de Quatre.

-Perdón, yo sólo...

-Está bien, no es contigo la cosa. Tu siempre te preocupas por todos, alguna vez deberían preocuparse un poco más por cuidarte a ti...

-Yo me preocupo mucho por Quatre, si es que lo dicen por mí...

Dorothy le lanza una mirada de desagrado al dueño del comentario, que no vacila en enfrentarla con la mirada.

-Upsss... –dice Dúo, conteniéndose al máximo de decir nada. –Se armó el velorio porque Quatre enfiló para el casorio...

-Basta de opiniones, Dúo. –le pega un codazo. –Y de reguetón...

-Tranquila Dorothy... no creo que sea algo contra ti. –dice Relena, esperando que no empiece una discusión. –Todos sabemos que fue un accidente...

-Ufff... –responden todos.

-¿Y quién es¿Cómo se llama¿Qué hace? –las preguntas de Hilde desvían la atención de las chicas de nuevo en el novio de Catherine.

-Bueno, se llama George, trabaja conmigo en el circo...

-¿Y tienen fecha?

-Pues... creemos que para el mes que viene...

-Tengo una idea. –dice Hilde. –Ya que en este momento estamos todos reunidos¿qué tal si le organizamos una despedida de soltera a Catherine?

-¡Qué buena idea! -exclama Relena.

-¿Quién dijo despedida de soltera? –exclama Dúo, que estuvo parando la oreja todo el tiempo. –¡Adoro ese tipo de fiestas!

-Lo imaginábamos... –responden todos a coro.

-Pero las despedidas de soltera son para chicas... no para chicos... –comenta Catherine.

-Claro, ustedes tendrían que prepararle una sorpresa al novio en todo caso... –dice Sally.

-Si ustedes les parece... –­dice Trowa. –Seguro al novio consorte le gustará evadirse de sus obligaciones del circo por un rato...

-Bueno, por aquí hay consenso... ¿Y tú que dices, Dorothy?

Dorothy revuelve el té con la mirada fija en la taza, como abstraída de la conversación con el resto...

-No sé si sea una buena idea dejar a Quatre solo...

-Vamos Dorothy, los muchachos lo cuidarán. Quizás si están entre ellos, Quatre pueda recordar más cosas...

-¡Eso Dorothy! Haremos una fiesta sencilla... –la toma de la mano. –Te prometo que no voy a ir a fijarme en ninguna camarera... no te pongas celosa...

-Hummm... –dicen todos los muchachos, que traducido sería "Está muuuy mal"

-No te preocupes, confío en ti... –contesta olvidando su estado anterior de melancolía y volviendo a su sonrisa perfecta. –Voy a traer más dulces... Sally¿me ayudas a traer las bandejas?

-Claro... Chicas, sigan pensando a dónde podríamos ir... hace tanto que no salgo...

Dorothy se levanta de la mesa, y se lleva a Sally a la cocina.

-¿Lo ves? Se comporta muy raro, no sé que diablos le pasa. –dice Dorothy cerrando bien la puerta.

-Sí, la amnesia debería desorientarlo, pero no volverlo así. Sospecho que puede ser una reacción a los medicamentos, pero para eso necesito un análisis de sangre. Dorothy, necesito que lo convenzas que me de una muestra. ¿Puedes hacerlo?

-Supongo que sí... necesito que se deje de comportar así... es muy vergonzoso.

-Puedo hacer que la muestra la analicen en una noche, pero la necesito lo más pronto posible... –hace una pausa para meditar, y agrega. –Sin embargo hay algo que no me cierra..

-¿Qué?

-Los medicamentos pueden predisponerlo, pero no pueden determinar cual debe ser el objeto de su deseo, el cual evidentemente eres tú. Tiene que haber algún pensamiento, sensación o recuerdo que lo haga comportarte así contigo.

-No se me ocurre que puede ser... –dice Dorothy, haciéndose la tonta.

-Mira Dorothy, aunque te hagas la estúpida frente al resto a mi no me engañas. Por lo general no me considero una persona entrometida pero voy a preguntar¿Hubo alguna situación entre ustedes dos lo suficientemente intima para que él pudiera pensar que tienes algo con él?

-No, no. No recuerdo nada así...

Y a diferencia de su esposa y del resto de las chicas que siguen conversando de vestidos, zapatos, peinados y más cosas de casamiento, Quatre no tiene ningún problema en hablar de lo que recuerda...

-Pues sí. Me acuerdo perfectamente. Bueno, perfectamente no, pero que me acuerdo, me acuerdo.

Todos los muchachos se lanzan una mirada de incredulidad... Quatre y Dorothy ¿juntos? No, debe haber algún error.

-¿Estás seguro? –pregunta Heero. –¿No lo estará inventando tu memoria?

-Si, si estoy seguro. Me acuerdo bien de ese momento. Había un pasillo así como el de un hotel y entonces ella me dijo al oído y entramos a ese cuarto, y lo que me acuerdo más es que tenía un vestido rojo con unos breteles finitos así como doraditos y que se los arranqué y bueno, creo que el resto es fácil.

-¿Y qué? –pregunta Dúo con su manejo de la sutileza habitual.

-Y bueno... el resto no creo que les importe¿no? –dice muy calmadamente tomando su té.

-Hummmm... –exclaman todos de nuevo.

-...así que no sé que bien que está pasando, pero esperaba que ustedes me ayuden a resolver porque Dorothy se escapa de mí... Ahhhh... ¡Me acordé de algo más!

-¿Qué cosa¿Sobre la ru... sobre Dorothy?

-¡Sí¡El album de fotos! Ahora que lo pienso, ustedes aparecen ahí... Esperen, voy a buscarlas, creo están en la biblioteca.

Winner deja a los muchachos solos y aprovechando la ausencia de Dorothy, se ponen a elaborar hipótesis...

-¿Ustedes que creen¿Será verdad lo que dice Quatre? –pregunta Heero.

-No sé... recordaba muchos detalles... ¿No se acuerda de nosotros pero si de haberse acostado con ella? Oye, Trowa, cuando tenías amnesia¿recordabas las cosas con detalles?.

-Mas o menos... eran como escenas, pero... sí, puede ser.

Catherine se acerca a la mesa de los muchachos.

-Trowa, perdón por interrumpir, pero tenemos que volver al circo, ya nos demoramos mucho.

-Si, por supuesto.

-Pero íbamos a ver unas fotos... –dice Quatre llegando con el album.

-Es que salimos sólo por un rato, sino el jefe se va a molestar... Ah, quería invitarlos a todos mañana al circo, así les presento a George antes de que salgamos. Tal vez convenza al jefe de que me dejen mostrarles un poco del espectáculo...

-En ese caso los acompaño hasta la salida... –dice Quatre. –Ya vengo...

Trowa toma su chaqueta y rápidamente se retira con el resto, llamando la atención del trenzado...

-Vaya que está raro este sujeto... Me refiero, más que de costumbre.

-¿Te refieres a Quatre o a Trowa? –pregunta Wufei.

-A ambos... aunque en realidad estaba pensando en Trowa. ¿Se dieron cuenta? Estuvo más que callado... no tocó la comida y casi se enfrenta a la rubia... Está raro...

-Tiene problemas más serios que tú, olvídalo. –responde Heero.

-Psss... allá él.–se rasca la cabeza. –Ay, como quiero saber... –Heero, tengo una idea. Vamos a buscar el vestido. Si es verdad que la rubia tiene un vestido así, es que Quatre no miente jejeje.

-Si crees que te voy a ayudar con ese plan, estás muy equivocado... –se niega Yui.

-Lo mismo digo. –agrega Cheng

-¿Quieren apostar?

Rato más tarde y después de acomodados todos en sus cuartos (y de haber peleado medio día de quién puede compartir cuarto con quien y al lado de quien), Dorothy se pone en marcha a ejecutar el plan de Sally que trazaron en la cocina...

-Quatre, necesito que me hagas un favor... –dice ella entrando al cuarto con cara dulce.

-¿Qué pasa Dory? –pregunta el rubio buscando sus cosas de la mesa de luz. –Sally me dijo que siempre te digo Dory... aunque no lo recuerdo.

Un signo de molestia evidente aparece en el gesto de la rubia, pero decide ignorarlo, y con su gesto característico de fingida inocencia se acerca un poco a dónde está sentado el joven.

-Mira Quatre, necesitamos hacerte unos análisis nuevos... ¿no tendrás problemas con eso, verdad?

-Hum... ¿y que tengo que hacer?

-Sólo me tienes que dar una pequeña muestra de sangre...

-Bueno¿cuándo tengo que ir?

-No tienes que ir a ningún lado pero tiene que ser hoy mismo. Así que ven, dame tu brazo ahora...

Quatre siente un frío que le recorre la espalda al ver la aguja que su esposa traía escondida tras su espalda. Por un momento se le cruza por la cabeza la idea de que Dorothy en realidad puede ser una total desquiciada, pero decide desechar esa idea pensando en que son cosas que su mente está ¿imaginando? Sin volver a someterlo a consideración, extiende el brazo sobre la mesa de luz para que pueda atarlo y sacarle la sangre.

-Vamos que no es tan difícil... –clava la aguja en su brazo. –Ah, ahí está. ¿Ves? No fue para tanto...

-Sí, tenías razón... –dice no muy convencido, aunque seguramente la recompensa valdrá la pena. –Oye Dory, antes de que llegaran los muchachos¿no teníamos un tema pendiente?

-Eh... no me acuerdo. –Dorothy traga saliva, no se olvidó ni por un segundo del asunto.

-Bueno, considerando que ya todos parecen estar durmiendo... supongo que...

Ahora también traspira: no debió haberlo alentado ni por un segundo. Muy, muy mal hecho.

-Jejeje... mañana.

-¿Y porqué mañana y no ahora? –le dice sentándola a caballito sobre su falda.

-Porque nos están mirando...

Entra Wufei al cuarto, mientras la rubia le agradece mentalmente a la suerte de que el chino haya llegado justo a tiempo.

-Sally me manda a preguntar si tienen la muestra ya.

-Sí, aquí está. Bueno, yo me voy a dormir a mi cuarto... Ya son más de las ocho...

-¿Este no es tu cuarto? –interroga el chino.

-No... yo duermo en el otro cuarto porque ronco mucho... –le lanza una mirada asesina.

-Pero igual... siendo que está tan mal, no deberías dejarlo solo...

-No es para tanto... –se acerca más a él. –No estás ayudando en nada con ese comentario...

Y mientras Wufei retiene a la señora Winner en el cuarto del señor Winner, Heero y Dúo revisan sus ropas en el placard...

-Yo no sé para que las mujeres necesitan tanto espacio. A mi con dos cajas me alcanza para toda mi ropa...

-Eso es porque no te cambias nunca, Dúo...

-Mira quien habla. Esa campera de Jean la tienes desde que te conozco prácticamente.

-Busquemos eso y vamos ya. –dice vigilando todo desde la puerta del ropero.

Dúo se adentra entre los vestidos, como si estuviera en el probador de una boutique.

-¡Mira Heero!

-¿Encontraste algo?

-¡Sí¡Hay un farol¡Y nieve¡Y un fauno!

Heero se mete a sacar al bueno de Maxwell jalándolo de la misma trenza.

-Ay, ay, no es necesario que me maltrates así. –muestra el vestido. –Mira que es lo que tengo aquí...

Maxwell va con el vestido hasta la salida a mostrarle a Wufei lo que encontró, con Heero todo nervioso siguiéndolo para que no cometa ninguna estupidez, si es que eso era posible.

-Mira Wufei... era verdad nomás. –dice jugando con el vestido.

-¡Maldito trenzado guarda eso ahora mismo! –dice Cheng. –Ya viene para acá...

Dorothy sale del cuarto de Quatre, después de difícilmente convencerlo de que necesitaba dormir tranquila, para encontrarse con los otros tres apostados en la puerta de su cuarto. Decide ignorarlos y entra directamente a su cuarto.

-Dejaste todo ordenado¿verdad? –pregunta el ex piloto del 01.

-Eh... sí.

-Uf...

-Aunque creo que me olvidé la puerta abierta...

-Oh, no...

-Muchachos. –dice la voz de Quatre nuevamente. -¿Vieron si Dory ya se fue a su cuarto?

Inmediatamente sale la aludida, más furiosa que artista que no gana el Oscar, y alertada de que alguien estuvo en su cuarto revisando cosas.

-Escúchenme los cuarto. Considerando las circunstancias, no me voy a enojar ni voy a gritar, por esta vez. Sólo les voy a decir una cosa: si llego a encontrarme con que alguno de ustedes osa volver a entrar a mi cuarto una vez más, les prometo que no solamente los voy a despellejar sino que cuando le hagan la autopsia no van a poder identificar que son hombres. ¡¡¡¿¿¿QUEDÓ CLARO???!!!

-Sí, señorita Dorothy... –responde Quatre, más pequeñito que un SD. –Un momento Dory, porqué te dije "Señorita Dorothy"?

-¡Ahhh, estás imposible! –exclama Dorothy, dando un portazo lo suficientemente sonoro para dar a entender que está hablando en serio.

-Ven, no entiendo porque se comporta tan esquiva conmigo...

-Yo tampoco. –dice Dúo. –Pero te prometo que vamos a averiguarlo...


Septiembre 2007

¡Feliz cumpleaños Saori Luna¡El capítulo 13 que me pediste está aquí!

Antes que nada, debo saludarlos a todos después de tanta demora. ¿Qué puedo decirles? En parte el tiempo me abandonó, y en otra los ánimos. Además siempre me aparecen otras cosas pendientes, y cuando pienso en el abrumador correo que este fic recibe, no dudo en postergarlo. No piensen que estoy tratando de chantajearlos pidiéndoles que escriban, sólo espero que si alguien lee esto lo haga saber, sea cual sea su opinión. El pasado 4 de septiembre se cumplieron dos años de publicación del fic, y recién aparece un poco de comedia. Espero que les venga gustando, como ven, no he perdido el hilo dramático, que se verá en el próximo capítulo más explayado. Ah, por cierto las escenas en que Quatre acosa a Dorothy (sobre todo la del escritorio) están basadas en un capítulo de la vieja serie de "Louis & Clark, las nuevas aventuras de Superman" en que Lois toma una pócima y se enamora de Clark y aparece ¡bailándole de odalisca! Cuando Clark se rinde, ella despierta y se arruina la fiesta jajaja. Incluso, en la última temporada de Smallville ocurre una situación muy parecida entre ellos en aquel capítulo que Louis se pone un labial con criptonita roja y enamora a Clark (también afectado, y luego interrumpen en la fiesta de compromiso de Lana y Lex), así que no soy la única copiona. A su vez, la escena de la piscina es una parodia a "Alias".

El tema que va sirviendo de puente entre varias escenas, y que es además el título del fic es una canción de Elvis Presley, para escucharla entren a mi blog.

Y por fin, en este capítulo develé la identidad de ese personaje misterioso que no es otra que esa vieja eneamiga nuestra que es Midii Une (y el que no sepa que se consiga Episode 0 ya mismo). Y ustedes dirán¿qué viene a hacer Midii a este fic? Problemas, por supuesto. Quiero decirles que esta idea vengo madurándola desde hace más de un año (pueden ver mi sidestory dedicada a ella Locura de amor, o sea lean, lean, lean!). Para quienes conozcan al personaje o lean fics en inglés les diré que esta versión del personaje no es ni tan suave, ni tan perra desgraciada (dejémoslo en perra nomás jajjaa) Ahhh que pasará cuando los chicos vean su ¿"showcito"? Les aviso a todos que en mi blog (a mi perfil a verlo) pueden encontrar el fanart de Midii y Cathy vestidas de diablo y ángel, vamos mírenlo que trabaje desde meses para diseñarle la ropa a Catherine!!! Y escriban che, al menos avísenme que hay gente que está del otro lado...

Saludos cordiales

Vicky Yun Kamiya