GUERRAS PERDIDAS
CAPÍTULO DIECISEÍS: La tragedia de Romeo y Andrea, parte uno
Quatre conduce por la periferia de la ciudad, de un lado se ve el monorriel y del otro las luces de los casinos de New Las Vegas. Tratando de averiguar más sobre su sorpresiva acompañante, pregunta:
-¿Y quién era el que la perseguía de esa manera¿Un novio celoso?
-Algo así... –se recuesta sobre el asiento. –Los buenos están ocupados y solo quedan tipos como estos...
-¿Tienes algún lugar donde ir?
-Estoy viviendo en un hotel cerca de la ruta... no queda lejos de aquí.
El rubio trata de comunicarse con sus amigos desde su celular, pero no puede. Luego le dice a la bailarina:
-Bueno. Te voy a llevar, pero tengo que avisar al resto cuando llegue. No tengo carga en el teléfono.
-Está bien...
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Mientras los problemas reinan, los muchachos discuten entre ellos. La policía entró al antro, se llevó a unos cuantos, y dejó ir a otros. A duras penas Wufei logró convencerlos de que nos los ficharan a ellos también, beneficios de tener una placa del ejército. Lo que si ahora se habían quedado sin auto gracias a Quatre y su repentina huída.
-Tal vez se fue a comprar nafta... –dice Heero.
-Teníamos el tanque lleno... además ya debería haber vuelto si fuera eso. –responde Dúo. –Se alteró con lo de la chica...
-¿Pero cómo era esa mujer? –pregunta Trowa. –¿Qué pasó para que se pusiera así?
-Pues nada: rubia, baja, linda figura, muy sensual... ¿Qué más quieres que te digamos?
-Pues yo no la vi, por eso pregunto.
-Pues si te la perdiste Trowa, no es nuestra culpa. –le responde George.
-Contigo no estoy hablando. Y más vale que Quatre aparezca pronto, porque te hago responsable de todos los problemas de esta noche.
Justo cuando otra discusión entre los cuñados se veía en puerta, aparece Dorothy con el resto de las mujeres, bastantes alteradas también.
-Menos mal que no sé cuidar a Quatre tan bien como ustedes... –dice Dorothy con todo el sarcasmo que puede, aunque más bien predomina la bronca. –¿Y bien, sabelotodos, me pueden decir aunque sea a dónde fue?
-Bueno.. es un tanto complicado. –se disculpa Dúo. –Resulta que nosotros...
-¡Maldición, yo sabia que no los podía dejar solos! –exclama Hilde desde atrás.
-Heero, a ti las excusas no te van. –le dice Relena. –Dime simplemente que pasó...
-La próxima vez vamos a bailar reggetón... –refunfuña el trenzado.
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-Perdona el desorden. –dice Midii al encender la luz del cuarto. –No tuve tiempo de acomodar.
-¿Cómo te llamas? Tu verdadero nombre...
Ella vacila un momento antes de contestar, sin saber demasiado porqué contesta:
-Midii... Une.
-¿Une? Qué extraño... ese nombre me parece familiar. Ah... pero te preocupes, hoy todo parece resultarme familiar... –responde él pensando en el tipo rubio con el que se chocó al salir.
-¿Te sientes bien? Pareces mareado...
-Sí, sí... es sólo frío de la noche. La verdad... creo que mi esposa ha de estar preocupada por mí. Creo que será mejor que vuelva a mi casa...
-Así que tu esposa... como dije, los guapos están ocupados. Bueno, puedes usar el teléfono si quieres. Voy a cambiarme mientras tanto.
Midii deja el cuarto, Quatre saca su celular para buscar el teléfono de Dorothy, ya que simplemente no lo recuerda y la llama.
-¿Quatre, dónde estás? –la voz de la rubia suena mal, tapada por el ruido del club. –Llamé varias veces y no me respondía nadie...
-Es que... tuve un problema, pero estoy bien. ¿Podrías venir a buscarme a una dirección? Es... –deja el teléfono de costado y pregunta. –¿Cuál es la dirección?
Midii grita la dirección y el rubio la repite, pero Dorothy nota que hay alguien conversando con él.
-¿Qué pasa? –pregunta Wufei.
-No sé... parece que hay alguien más... ¿Dónde queda esto? –pregunta mostrando el papel que lo toma Sally. -¿Qué lugar es ese? Se siente gente... sí, ya voy para allá... Nos vemos entonces...
-¿Dónde está? –pregunta Hilde, curiosa como el resto.
-Pues no sé bien, sólo dice que me explicará después y que me pide que lo vaya a buscar... –contesta la rubia.
-Yo te llevaré. –contesta Wufei. –Conozco la dirección. Es media hora en auto.
-Nosotras regresamos a la casa. –expresa Relena.
-Bien. Vamos entonces. –dice Dorothy.
Ambos agentes de los preventivos están por marcharse, pero Dúo detiene del brazo al chino.
-Ey, si se llevan el otro auto¿cómo haremos nosotros para volver?
-Yo ya pedí un remise, pero no pueden mandar más que uno porque están saturados de pedidos. –le dice Relena. –No vamos a entrar todos.
-Ustedes perdieron a Quatre, caminen entonces. –contesta la rubia mientras se mete en el auto que se marcha a toda velocidad.
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El camino por la ruta, como en todas partes, de noche se hace pesado y a Dorothy empieza a darle sueño. Media despierta y media dormida, recuerda la llegada de los ex pilotos del día anterior. En ese momento, como ahora, ignoraba que pasaría por la mente de los amigos de Quatre al verla. Quizás la veían como a un viejo enemigo, otros como un problema de más para el rubio... o tal vez sólo sentían pena por ella, por haberse convertido en una mujer tan desdichada que debió aceptar la ayuda humanitaria de quien aceptó casarse con ella. Pero con Wufei Cheng es distinto; él no la veía como Dorothy Winner, sino como la agente especial Mireya. Y así es que sigue pensando de ella; como una compañera de armas a la que está trasladando en auto por una misión muy importante.
-Falta poco para llegar.
-¿Qué hay de cierto en los rumores que hablan de que la Black Organization logró infiltrarse en L4?
-No lo sé realmente. –Wufei responde sin quitar la mirada del volante. –Esa información es clasificada para el resto de los Preventers.
Dorothy abre la ventanilla y suspira; realmente ese tipo era ideal para los Preventers; mucho trabajo y pocas preguntas.
-No me mires así. Sé que ustedes piensan que Quatre puso en peligro su vida al casarse conmigo por nada.
-Tu misión es muy importante, y mientras la cumplas todo estará bien. Aunque no lo creas, tu vida sí vale mucho.
-Sería lo mismo si hubieran puesto a cualquier otro...
-No, no sería lo mismo. Como bien dices, Quatre está arriesgando su vida en este momento, y no hubiera aceptado hacerlo por otra persona. Tienes que cuidar qué cosas recuerda Quatre de las que no.
-¿Dijo algo?
-No, pero creo que asoció a la bailarina contigo. Estaba disfrazada de preventiva... No me preocupas tú, me preocupa él. Te tiene en todos sus pensamientos. Con su memoria incompleta los pone en peligro a ambos... Quatre es fuerte, pero constantemente tiene dudas sobre sí mismo. Tú nunca dudas, por eso ahora él es un civil y tú eres de los preventivos...
La agente Mireya no contesta nada; solo trata de no dormirse con el andar monótono del auto.
-No importa que tan inteligente seas, un segundo de duda puede acabar con la mejor estrategia. El que sean una buena pareja para esta misión, no los convierte en una buena pareja para todo.
Dorothy frunce el ceño; Cheng ya sabe o al menos intuye todo.
-Ahhh... pero si eso es lo que estás pensado, entonces despreocúpate. No soy el interés romántico de Quatre, estoy bien segura.
-Solo digo que prestes más atención a tu identidad cubierta... Estamos por llegar...
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-Ten, toma un poco. –dice Midii ofreciendo una taza de café a su invitado. –Nunca te había visto por el club...
-Pues... Sólo fui porque me llevaron mis amigos. creo que no soy de frecuentar ese tipo de lugares, sin intención de ofenderla.
-¿Me preguntas mi nombre y luego me dices de usted? Vaya que eres raro... ¿Porqué te fuiste de esa manera? Perdona que lo diga, pero hice todo ese esfuerzo para ti y sencillamente saliste corriendo...
-Es que no me gustó sentirme expuesto. Además... se borraron algunas cosas de mi memoria y de golpe vuelven... No fue por su culpa.
-No creo que al dueño del local le importe demasiado... –toma un sorbo de café –¿Y que haces cuando no salvas mujeres en medio de la noche?
-Pues... –se escucha un ruido –Oh, ese es el auto de mi esposa. Muchas gracias por el café, señorita Midii. Le dejé mi tarjeta en la mesa, por si llegara a precisarme.
-Claro, nos vemos por ahí.
Midii observa a Quatre marcharse en dirección al auto, donde su esposa y Wufei salen a recibirlo. Ellos intercambian un par de palabras, luego la mujer rubia y Quatre se van en el auto, mientras el otro hombre se sube al volante de la camioneta. La bailarina busca en la mesa la tarjeta. Hay también un billete de cien, al voltear la tarjeta una leyenda dice: "por el uso del teléfono". "Debe ser el único hombre no aprovechador de todo el espacio", piensa; no le había dado la apariencia de estar involucrado en los asuntos que ella le conciernen. Luego se tira sobre el colchón de su habitación y se tapa la cara con la almohada... Ahora tiene el problema de contactar de nuevo al agente Wind, cosa que no pudo hacer esa noche...
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Mientras, en una estación de servicio ubicada la misma calle que el antro, los varones y la pobre Catherine esperan que alguien traiga uno de los autos y los vuelvan a buscar.
-Si te ibas con las chicas, yo te pasaba a buscar mañana. –le dice Trowa.
-Ah, no tiene sentido hacer más lío. –responde Catherine. –Ya bastante tuvimos por una sola noche...
-Si viene un taxi se van ustedes primero, nosotros esperamos. –le dice Heero.
-No creo sea necesario, ahí vienen... –señala la luz de los coches.
-¡Ey, Quatre¿¡Qué te pasó?! Ya pensábamos que te habías fugado con alguna bailarina...
Nadie se ríe del chiste, el rubio solamente contesta.
-Bueno, es largo de explicar y lo haré en otro momento. Creo que lo mejor es que todos nos vayamos a dormir.
-Me parece una idea perfecta. –se levanta Heero para luego agarrar el volante del auto. –George, Catherine y Trowa se tienen que volver en su camioneta, nosotros regresamos en el auto.
-Lamento haberles causado tantos problemas... –se disculpa Quatre.
-Por lo que me doy cuenta tu siempre causas problemas, sobre todo a tu amigo aquí presente.. –responde George con sus intrigas, ante de irse a su van. –Adiós... –saluda con la mano antes de que Trowa lo empuje y lo meta en el coche.
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Rato más tarde, luego de que Wufei, Heero y Dúo se fueran a su cuarto, Quatre y Dorothy se quedan solos en el de esta última.
-¿Quatre, cómo se te ocurre irte con una desconocida sin siquiera avisar¿Te das cuenta del peligro que corriste¿Pensaste en lo preocupada que estuve?
-Lo siento Dory... no pensé en demorarme tanto... sólo iba a alcanzar a esa chica a su casa... –dice mientras se saca los zapatos como puede. –Yo sé que te preocupas por mí, y te lo agradezco mucho...
-¿Y por qué saliste corriendo del bar así? Te dejé ir porque pensé que los idiotas de tus amigos te iban a cuidar¿qué te pasó?
-Me está dando sueño...
-Ok, pero vamos a tener una larga...
Dorothy no termina de hablar, al voltearse ve a Quatre tendido en la cama profundamente dormido.
-¿Qué no entiendes que este no es tu cuarto? Bueno, supongo que tendré que ir a dormir al tuyo... –busca sacar una almohada pero no puede. –No, mejor te vigilo de cerca. –entonces se acuesta en el otro extremo de la cama y se duerme también.
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A la mañana siguiente... Hilde y Dúo hablan en el jardín. Después de que el trenzado haya recibido la reprimenda correspondiente de su novia, ella le pregunta:
-¿Y a ti que te parece el novio de Catherine?
-Me parece que es un zorro disfrazado de cordero. Francamente me cae de la patada. –responde Dúo.
-Es curioso, es lo mismo que dijo Relena ayer cuando volvíamos en el auto...
-¿Qué¿Qué fue lo que dijo? –Dúo se sorprende.
-Pues... dice que no le agrada... que le parece que no quiere de verdad a Catherine.
-Lo que me extraña es que Trowa no diga nada. No creo que un tipo como él se trague el cuento del novio consorte...
-¿Y porqué no hace algo entonces? Digo, después de todo es su hermana.
-Yo no sé linda, yo...
-¿De qué hablan? –pregunta Heero con Sally y Wufei entrando a la cocina.
-Del tal George... Heero, ese tipo esconde algo.
-Sólo porque a ti no te agrade no significa que necesariamente eso. –le contesta Wufei. –Pero es verdad, es bastante desagradable... Ayer casi terminamos todos casi arrestados por culpa del tipo este.
-Espero que Catherine le haya armado un buen escándalo...-opina Sally.
-Tendríamos que hablar con Trowa... o con Catherine... –sugiere Dúo.
-No creo que sea conveniente ir con Trowa en estos momentos... –responde Yui, para la sorpresa de todos, pero no se animan a preguntar nada. –Pero deberíamos averiguar un poco por nuestra cuenta...
Justo cuando termina de hablar Heero entra Quatre a la cocina.
-¡Ah¡Así que aquí estaban todos! Los estaba buscando para el desayuno, ya está todo listo.
Mientras, en el comedor...
-¿Cómo pasaste la noche? Te noto cansada...–le pregunta Relena a Dorothy.
-En vela... –responde la rubia, tomándose un sorbo de café.
-¿Cómo estás? Me refiero a...
-Soy la esposa de Quatre... incluso ante él, excepto ante mí misma... No quiero seguirle mintiendo. No estaría bien aprovecharme de la situación.
Relena levanta los ojos, le parece raro que Dorothy se haya vuelto tan escrupulosa de repente, pero la rubia responde su duda.
-...si hago algo en esta situación, será contraproducente. En algún momento, Quatre recobrará la memoria. ¿Y cómo le explico después lo que hice? Una vez estuve a punto de humillarme ante él, pero aunque lo hubiera hecho, no hubiese servido de nada...
-O sea que sí te gusta Quatre al final¿eh?
-Sí. Pero no se lo digas a nadie, por favor...
-Hola chicas, ya estamos todos. –dice Quatre tomando su lugar. –¿De qué hablan? Espero de cuanto me quiere Dorothy...
-¡Por supuesto! –gritaron ambas al unísono mientras intercambiaron una mirada de esas que sólo las mujeres pueden comprender.
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En la mansión Winner, todos se fueron a hacer compras y a pasear. Dorothy se excusó diciendo que tenía trabajo de las empresas. En realidad está tratando de evitar el contacto a solas con el rubio, así que lo mandó al depósito a revisar cosas a ver si recordaba un poco más. Cerca del mediodía, Quatre golpea la puerta del despacho.
-Dory, soy yo. Necesito hablar contigo.
-Mientas sólo sea hablar, pasa...
Ella deja lo que estaba haciendo para sentarse junto a él en el sillón.
-No quise decir nada delante de los muchachos, pero la razón por la que me fui del club es que ayer tuve una especie de recuerdo, o visión, no sé...
-¿Y sobre que?
-Pues la chica de anoche, tenía puesto un uniforme de los Preventer... ¿Tú trabajabas en Preventers, verdad?
-¡Shhh¡No digas esas cosas tan alto! –la cara de la rubia se volvió blanca del susto.
-Pero entonces... no fue una alucinación¿verdad?
Ella baja la mirada pero asiente¿qué más habrá recordado?
-Claro... por eso Wufei y Sally vinieron hasta acá... Pero ya no trabajas más¿verdad? Te casaste conmigo y te retiraste...
-Si, eso es verdad. Pero aquí nadie sabe sobre mi trabajo, por eso es que no puedes comentarlo con nadie¿comprendes?
-Si, comprendo. No te preocupes por eso.
-¿Y que más recordaste? –pregunta Dorothy, señalando lo que Quatre traía en la mano.
-Pues... hoy cuando estaba revisando mis cosas y encontré esto. –le señala sus antiparras (las que usaba para pilotear el Sandrock). –Creo que me acordé de algo más.
-¿De qué?
-No sé, no estoy seguro de nada. Son sólo como flashes de luces, explosiones.. a veces se me aparece algún rostro, pero después es como que se anula... Me acuerdo que usaba esto, pero no sé exactamente para qué...
La rubia se muerde los labios; tal y como dijo Sally con el cambio de medicamentos había comenzado a recordar más y más.
-...lo único que siento es confusión y dudas... Y después te veo a ti, y siento que quieres decirme algo pero no te atreves. Y ni siquiera me dejas tocarte, entonces pienso que es porque debo haberte hecho algún daño y lo siguiente que pienso es que si es así, no quiero recordar quien soy.
-No Quatre, tu jamás me hiciste daño, jamás. –dice ella, acariciando su mejilla. Él toma su mano y la besa. Luego acerca su rostro y la abraza y besa sin que la mujer le oponga resistencia.
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Catherine despierta abruptamente a su prometido y muy furiosa exclama.
-¡Tu y yo vamos a tener una larga conversación! –le grita Catherine a George. -¡Quiero saber exactamente que pasó anoche¡Mírate, estás todo golpeado¡Seguro provocaste algún problema!
-¡Imaginación tuya¡Si no anduvieras tan al pendiente de Trowa, te darías cuenta de que no es así! Además, yo no me preocuparía mucho por él. En el bar a dónde fuimos había una bailarina sobre la cual no dejaba de hacer preguntas... –dice George.
-¿Eh¿Qué pasó con él? Cuéntame.
-¿Para qué? Dijiste que no querías hablar conmigo...
-Pues resulta que si quieres que te perdone, deberás decirme que averiguaste de importante.
-Bueno, será mejor que te sientes y lo tomes con calma. Recuerdas lo que te dije ayer muñeca¿verdad?
-Si, sí lo recuerdo. Anda, suelta el estofado ya.
-Pues bien... resulta ser...
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-¿Sabes qué, Dory? Ya creo que sé porqué me casé contigo.
A Dorothy le costó un rato recobrar el aliento después de ese beso, y frenar el impulso de no continuarlo. Tal y como le había dicho a Relena, es una situación de dos filos, pues cuanto más él la busca, ella más lo desea, y más recuerda que no es suyo en verdad.
-¿Ah, sí?
-Porque contigo me siento protegido... ¿Cómo no amar eso?
Dorothy exhaló un suspiro, después de todo, la memoria de Quatre estaba novelizando sus recuerdos y creando una realidad ficticia, más simple o más feliz que la verdadera. Quatre se levanta, con intención de salir.
-¿A dónde vas?
-Al circo... Sally dijo que debo seguir mis impulsos... no sé porqué, pero siento que deseo ir hasta allí...
-Claro, comprendo. –Dorothy baja la mirada, dentro suyo se daba cuenta de que el verdadero Quatre estaba cada vez más a punto de volver... -¿Quieres venir conmigo? –pregunta extendiendo su mano.
-Está bien.
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-No, no, no. –se rehúsa Catherine. –No puede ser...
-Pues si no quieres creerlo, allá tú. Pero la verdad es que tu querido Trowa está enamorado de la mujer de su amigo, el que perdió la memoria.
-George, honestamente no creo...
-¿Ah no¿Y entonces porque lo evita tanto? Además, no se si te habrás dado cuenta, pero cuando están ellos, no puede sostener la mirada...
Catherine se lleva las manos a la cabeza, a su mente vuelve a la mente el cruce de palabras que tuvieron Trowa y Dorothy en la casa de esta el día que fueron de visita... y es como que todos los episodios aislados empezaban a tener sentido...
-Pero... no, es imposible. Trowa y Quatre han sido amigos desde mucho tiempo... no creo que pueda separarlos...
-¿Una mujer? Los amigos también se traicionan... pero si tienes una mejor explicación, dime que te escucho. La presencia de ese muchacho aquí no está ayudando para nada...
-Trowa... ¿por qué no me dijiste nada¿Por qué no confiaste en mí?
George se sonríe para dentro suyo; él sabe que lo que dice no es totalmente verdad, pues en realidad él sabe quién es en verdad Andrea, pero también sabe que no hay mejor mentira que la que conserva un poco de verdad... su plan de quitarse del medio a Trowa definitivamente está funcionando a la perfección. Y la única manera, era destruyendo la confianza entre Catherine y él.
-Quizás el no te tiene en cuenta de la misma manera que tú a él¿nunca te pusiste a pensar en eso, muñeca?
Enero de 2007
Hola a todos y feliz año nuevo! Hoy voy a contestar lo que me han preguntado en el correo, debo decir que me sorprendieron... A ver... parece que a todos les gustó lo que entiendo es la parte que Dorothy habla en bar... en realidad esa parte la tenía escrita de hace un buen rato... pero no creí que fuera tan llamativa para nadie jejeje.
Por otro lado, creo que ya después de lo de hoy todos odian realmente a George, y me alegro que así sea (entiendan que es difícil meterse en la cabeza de un hijo de su madre como es él). También veo que siguen confundidos con la actitud de Trowa, bueno, dentro de poco dejará la escena por un rato y luego volverá (este arco se centró casi todo en él), para manejar los tiempos de exposición de cada personaje, en cuanto al conflicto amoroso, dudo mucho que hasta el final Quatre descubra lo que quiere (en este momento diría que tiene un pie en cada lado, tal y como se ve al final de este episodio).
Lo que sí me ha sorprendido que no hablan demasiado de Midii, con todo el esfuerzo que puse en ella... me gustaría saber su opinión sobre el personaje, en el blog (recuerden, la dire está en mi perfil) está ya puesto el informe sobre su historia en el Episode 0 y en este fic.
Prepárense, porque en el próximo capítulo veremos la famosa obra de teatro y pasará algo muy importante... actualizaré pronto, pues en realidad todo iba a pasar en un solo capítulo que se me hizo muy largo, así que lo dividí en este y el próximo y ya me falta poquito. Después del capítulo siguiente, me tomaré un descanso para seguir con "Locura de amor" (la sidestory de este fic protagonizada por Lady Une).
Saludos a todos, y si siguen leyendo, manden correo, quiero saber si siguen interesados o no. Por cierto, si tienen cuenta en dejen reviews loggeados, así pueden suscribirse a las actualizaciones y además les puedo responder por mensaje privado.
Un Beso a todos.
Vicky Yun Kamiya
