Holass! Gracias a nadiapotter decidí continuar esta bella historia :)
Por lo tanto deja de ser one-shot. Ojalá que este cap (más largo que el anterior) les guste.
Además estoy super feliz por todos los rr recibidos D, grax a todos!!
Disclaimer: todos los personajes le pertenece a la escritora inglesa que cautivó a todos con sus libros: J. K. Rowling. También el Warner Brothers y la editorial Salamandra tienen sus derechos. XD
Los agradecimientos están al final ;)
Capítulo 2: La nueva Hermione.
La mañana siguiente del penoso accidente del trío, Hermione se encontraba en su habitación, se estaba demorando mucho más de lo normal en arreglarse. Y eso la estaba preocupando.
- ¿Qué diablos haces?- se decía mirándose en el espejo del baño. Estaba con el uniforme y por más que trataba de peinar su cabello, éste no se dejaba domar.- Por casi cinco años no has pasado más de dos minutos frente al espejo- se regañaba mientras que un peine caía roto después de dar batalla por diez minutos.- Esto sólo se soluciona con magia- agarró la varita, susurró unos hechizos al tiempo que pasaba la varita por el cabello. Cuando abrió los ojos, su cabello no estaba enmarañado, sino con ondas perfectas. Lucía espectacular.- Perfecto.
- ¿Por qué demonios Hermione demora tanto?- Ron estaba sentado en una silla mientras su estómago crujía, exigiendo comida.
Harry no dijo absolutamente nada. No se atrevía a mencionar el nombre de su mejor amiga desde la noche anterior. Cada vez que mencionaba su nombre, su mente volaba hasta la situación comprometedora entre ambos.
- ¡Hasta que al fin! Ya era ho-- - Ron no siguió hablando, quedó boquiabierto mientras veía a su mejor amiga bajar por las escaleras. Harry se dio vuelta para saber por qué Ron había dejado de hablar y él también quedó igual de asombrado que su amigo. Hermione, no era Hermione. La hermosa chica que tenía frente a sus ojos no tenía el pelo enmarañado, llevaba ondas definidas; los rayos de luz que se colaban por la ventana le daban a su rostro un aspecto angelical. Si no fuera por la abultada mochila que cargaba asombrosamente de un solo hombro, nunca habría imaginado que aquella persona era Hermione.
- Buenos días- saludó la chica con una sonrisa, al ver que Ron todavía tenía la boca abierta, rodó los ojos.- Por favor Ron, déjate de tonterías. Se nos hace tarde- y salió por el hueco del retrato con Harry y Ron siguiéndole los talones.
Cuando el trío más famoso de todo Hogwarts entró al Gran Comedor, todo el mundo calló. Las chicas dejaron de cuchichear, los chicos pararon de hablar de Quidditch, los profesores no siguieron comentando lo que decía El Profeta. Hubo un silencio total mientras tres jóvenes se dirigían a su mesa. Hermione iba en el centro y todo el mundo posó su mirada en ella desde que entró; Harry se encontraba a su derecha y, por primera vez, los estudiantes no se fijaron en él; Ron estaba a la izquierda de Hermione y tampoco llamó la atención del alumnado.
Cuando los tres se sentaron en la mesa de Gryffindor, Hermione estaba totalmente roja y no podía disimular una sonrisa. Hasta Malfoy se quedó perplejo en cuanto la vio.
- Harry- empezó la chica tímidamente quien dejó de leer el periódico. Ron estaba hablando con Seamus Finnigan sobre el último juego de los Chudley Cannons.
- ¿Si?- preguntó él sin levantar la vista de su plato de cereales.
- ¿Te has comunicado recientemente con Hocicos?- indagó con voz dubitativa.
- No lo he hecho- respondió, todavía sin atreverse a darle la cara.
Hermione lo observó por unos instantes, indecisa de seguir hablando, suspiró para sus adentros mientras retomaba su lectura matutina.
Después del desayuno, los chicos se encaminaron hacia su primera clase del día. Ron parecía una sanguijuela a lado de Hermione quien se mostró molesta por su actitud. Cada vez que el pelirrojo se le acercaba, la chica se hacía a un lado. En una de esas, chocó con Harry quien iba detrás de sus amigos. Ambos se ruborizaron ligeramente y continuaron como si nada hubiese ocurrido. El chico no osaba a caminar junto a su mejor amiga, por lo que mantuvo cierta distancia cada vez que emprendían alguna marcha.
Y así transcurrió el primer día de 'la nueva Hermione' (como muchos alumnos la denominaron) con acercamientos peligrosos por parte de Ron, alejamiento de Hermione e inevitables choques con Harry.
Pero 'la nueva Hermione' no había desechado sus antiguas costumbres, después de mucho ruego de parte de Ron, el trío se encaminó a la biblioteca para realizar los deberes que tenían que entregar al día siguiente. Hermione, como siempre, ya los había terminado; así que la chica se dispuso a corregir las tareas de sus amigos.
- Ron- dijo en signo de cansancio- ¿cuándo será el día en que mejores tu ortografía? Ya van… 43 faltas ortográficas y apenas voy por el tercer párrafo.
- La orto… como se llame, no me viene- respondió su amigo.- Nunca me ha gustado.
- Ortografía, or-to-gra-fí-a- corrigió la chica haciendo énfasis en cada una de las sílabas.
- ¡Eso!- se defendió su amigo- ¿quién diablos inventó semejante tortura?
- Se deriva del griego clásico y no es una tortura- apuntó con un dedo.- Harry, ¿terminaste?
- Casi- respondió sin mirarla mientras rasgueaba con la pluma- listo- le tendió el pergamino y se volteó rápidamente para observar las, hasta ahora, interesantes estanterías; la chica cogió el papel y puso los ojos en blanco en señal de desaprobación.
Harry paseaba su mirada por las estanterías de la biblioteca del colegio, en eso, su vista se posó en chico rubio, Malfoy, frunció el ceño y se retiró teniendo como excusa que iba a estirar las piernas. Se internó entre dos de las grandes estanterías y comenzó a buscarlo. No traía consigo su capa invisible por lo que caminó con cautela. Después de un rato, el muchacho escuchó rasgueos, Malfoy estaba copiando información del libro, Harry se puso en una esquina pegado a la gran estantería y tiempo después escuchó pasos que dejaron de hacerse audibles, Malfoy se había ido. Salió de su escondite y se aproximó al estante donde el Slytherin había estado momentos atrás. Sacó su varita y susurró Ad aperturam libri, un pesado tomo se sacudió en su puesto y Harry lo agarró. Era grueso y de color negro, en letras verdes se podía leer El Arte Oscuro de la Clarividencia greco-romana, apuntó nuevamente con la varita al libro diciendo Lectum ultima, un pequeño torbellino elevó al libro unos cuantos metros y luego desapareció a la vez que el pesado tomo caía en el suelo de piedra. Frunció el ceño mientras paseaba, rápidamente, sus ojos por las hojas desgastadas; su cerebro trabajaba las ideas y las conectaba. Lentamente levantó la cabeza con el horror plasmado en su rostro.
- No puede ser- susurró.
O
- ¿Dónde se habrá metido?- Hermione se encontraba en la Sala Común de Gryffindor, Ron y ella habían regresado de la biblioteca sin su mejor amigo. Harry no hacía su aparición desde que se había escabullido para 'estirar las piernas' y eso la estaba preocupando.
- No te preocupes- decía Ron estando en la alfombra de la Sala Común, pasando su tarea en limpio- se sabe cuidar solo. ¡Por Merlín, Hermione! No eres su madre.
La joven lo fulminó intensamente con la mirada, pero el pelirrojo hizo caso omiso a su amiga. Hermione se disponía a seguir con su lectura de Aritmancia por quinta vez cuando el hueco del retrato se abrió y Harry Potter entró. Se acercó donde estaban Ron y Hermione para luego caer como una bolsa de patatas a lado de su amiga. No se había percatado que se encontraba a lado de Hermione hasta que la chica lo llamó por su nombre, con la preocupación en su voz.
- ¿Qué?- dijo, mirándola por primera vez en todo el día. Hermione notó, con tan sólo mirarlo, que lucía cansado.
- ¿Estás bien?- preguntó ladeando un poco su cabeza. Harry levantó la mirada y se encontró con los ojos de su amiga; se veía hermosa, con la luz de las llamas acariciar delicadamente su rostro, su cabeza estaba ligeramente ladeada, sus mejillas estaban un tanto sonrojadas, sus labios eran de un dulce tono rosa.
Harry se paró de su asiento y se acercó a la chimenea. ¿Qué rayos le estaba sucediendo? Es su amiga. ¡Su mejor amiga! Metió las manos dentro del bolsillo. Esto no le podía estar pasando. -Debe ser el estrés por las tareas y supongo que la pesada de Umbridge también tiene algo que ver- se decía, tratando de convencerse a sí mismo. Dio media vuelta para encontrarse con un aturdido Ron y una desconcertada Hermione.
- ¿Te sucede algo?- inquirió el pelirrojo, incorporándose para ver mejor a su amigo. Harry movió la cabeza de lado a lado y le dijo:
- Es sólo que…- y les contó todo lo que había hecho y visto en la biblioteca.
- Con que estirando las piernas, ¿eh?- bromeó Ron de forma triunfante minutos después de oír el relato de Harry.
Hermione todavía seguía con el entrecejo fruncido, pero cuando oyó la impertinencia de su amigo, salió de su trance.
- Ron, no deberías de elogiarlo- lo reprimió- Harry hizo mal en ir a investigar lo que Malfoy estaba haciendo con ese libro. Debiste de habernos avisado- agregó un tanto ofendida por la actitud de su amigo.
- Estaban ocupados- se defendió.
- Sabes que existen cosas más importantes que los deberes- al ver la cara de asombro de Ron, agregó- no siempre.
- Hermione, no puedes llorar porque la poción se derramó- repuso Ron con fastidio.
- Ya lo sé, pero pudimos haberte ayudado, Harry.
- Lo hecho, hecho está- objetó su amigo. Sabía a la perfección que no le había pedido ayuda a Ron y a Hermione porque no quería estar cerca de su amiga. Desde la noche anterior se sentía diferente con respecto a Hermione. Incluso cuando se sentó accidentalmente a lado de ella esa noche; cuando sus ojos se encontraron, sintió que su corazón estaba en su garganta, por eso no pudo hablar estando tan cerca de ella. Por eso se alejó de su lado y buscó refugio cerca de la chimenea.
- Pero… ¿por qué Malfoy estaba copiando información de un libro oscuro?- preguntó Hermione, confundida.
- Hermione, es un Slytherin- le respondió Ron como si eso fuera lo más obvio del mundo- a ellos les gusta las Artes Oscuras.
- No creo que lo de Malfoy sea tan sólo un gusto- le dijo su amiga- él no es como Snape.
- No está muy lejos de serlo- apuntó Ron, Harry y Hermione sonrieron.
- Puede que Malfoy esté buscando información- dijo Hermione con voz queda y la vista fija en el alfeizar- supongo que se habrá enterado de los últimos acontecimientos, ya sea por medio de El Profeta o por boca de su padre. Además, está el hecho de que pertenece a la casa de Slytherin, y aunque no es muy recomendable culparlo por ese motivo, las estadísticas desmienten mucho. La mayoría de los alumnos de esa casa, son hijos de mortífagos (Malfoy, Nott, Crabbe, Goyle,…) y, cabe la posibilidad, de que sigan los pasos de sus progenitores. Así que, lo único sensato que se me ocurre, es que estén leyendo ese tipo de libros para irse preparando- al ver la cara de desconcierto de Ron, agregó:- puede que esté instruyéndose en ese ramo de la magia para que el día en que se unan a las filas de… Voldemort- en este punto Ron hizo una mueca- dispongan de ciertos conocimientos. Saben muy bien que el perfil de un mortífago es ser frío, malvado, ambicioso, ufano, amante de las Artes Oscuros e inclemente.
- ¿Cómo puedes analizar tantas cosas a la vez?- fue lo único que dijo Ron.
- Puede que tengas razón, Hermione- comentó Harry- pero no debemos de precipitarnos a los hechos y menos con lo que leí.
- Si, sería algo prematuro sacar conclusiones- agregó su amiga, mirándolo.
- Puede que te equivoques- aportó Ron, levantó la vista de su tarea por un momento y se encontró con que Hermione lo miraba con una ceja alzada y Harry con cara de incredulidad-. ¡Es un ser humano!- se defendió- no todos somos perfectos.
- Es verdad, no puedo hacer prejuicios con Malfoy- aclaró Hermione, un tanto desilusionada.
- Cierto, no eres como la profesora Trelawney- dijo el pelirrojo.
- En definitiva no soy como ella- recalcó su amiga con una sonrisa.
- Y espero que no lo seas- dijo Harry, con una linda sonrisa que derretiría a cualquiera- no sé qué sucedería. Es suficiente con una.
Sus amigos rieron divertidos, en total y mutuo acuerdo.
- ¿Qué haremos con Malfoy?- preguntó Ron al cabo de unos minutos, provocando que sus dos amigos salieran de su trance.
- Bueno, tenemos claro que no podemos ir campantemente a preguntarle Hola, Draco. ¿Sabes? Quería saber, por pura curiosidad, por qué leías un libro de Artes Oscuras - dijo Harry haciendo reír a sus amigos.
- Y si probamos con… no sé ¿Veritaserum?- inquirió Ron, indeciso.
- ¡Si serás, Ron!- le dijo una molesta Hermione- ahora piensas que ¿iremos a pedirle a Snape un poco de la poderosa poción?
- ¡Claro que no!- se defendió Ron, indignado- sólo hacía sugerencias, ¿acaso está prohibido?
Hermione rodó los ojos, desesperada. Odiaba que Ron fuera tan grosero y rudo con ella. Ella era realista y no le gustaba que estuvieran haciendo locos e imposibles planes.
A veces deseaba que Ron madurara, por lo menos un poco. No pedía mucho. Pero parecía imposible, ni siquiera si Merlín saliera de su tumba a regañar al pelirrojo. Al contrario, su amigo se moriría del susto. La chica se imaginaba la escena: Merlín (descompuesto y maloliente, por supuesto) está en el cuarto de los chicos a medianoche, despertando a Ron y cuando el chico abre sus ojos, salta de su cama, espantado.
- ¿Por qué sonríes?- indagó el pelirrojo. Harry miró a su amiga. Adoraba su sonrisa.
- Nada, imaginaciones mías, vagas- agregó en el último momento.
- ¿Les parece si seguimos con lo de Malfoy mañana por la noche?- preguntó Harry, mirando a sus amigos.
- Sí, si tú lo quieres- contestó el pelirrojo.
- ¿Te pasa algo?- preguntó su amiga, preocupada.
- No, sólo quiero dejarlo para otro día- le dijo Harry- no me gusta estar pensando siempre en Voldemort y compañía- cuando Ron escuchó el nombre, sacudió su cabeza como si hubiera tenido un ligero temblor- Ron, ¿cuándo dejarás de hacer eso?
- ¿Qué cosa?- dijo a modo de respuesta.
- ¡Eso!- dijo Harry, desesperado por la actitud de su mejor amigo- no puedes pasar tu vida temiéndole a un nombre. Hasta Hermione lo pronuncia.
- Harry- le dijo el pelirrojo, muy calmado- no todos nos acostumbramos a la nueva situación.
- ¿De qué nueva situación hablas?
- Hablo de ti y del regreso de Quien-tú-sabes el año pasado- le respondió su amigo, un tanto fastidiado.
- ¡No es nueva!- gritó Harry, exasperado.
- ¡Claro que lo es!- ahora su amigo gritaba- tú no pasaste por los días oscuros. Cuando a cada hora había asesinatos. Familias enteras destruidas. Niños huérfanos. Personas que tuvieron que vivir en carne propia todas esas desgracias. Había temor por salir a las calles, incluso cuando era todavía de día. Pero en las noches, todo se tornaba peor: incendios, llantos, quejidos, súplicas, explosiones, humo, gigantes que pisaban las casas de los magos y brujas, hombres lobos que atemorizaban a cualquiera. Era horrible, hubo una época en que tuvimos que estar escondidos por casi tres años. El colegio tuvo que cerrar. No te imaginas el temor que producía tan sólo pensar en Quien-tú-sabes, se te venía a la cabeza todos los horrores cometidos por él o por sus partidarios. La gente no olvida eso fácilmente. Fueron muchos años de terror y sufrimiento, muchos.
Harry se quedó callado, no dijo absolutamente nada. Era la primera vez que su amigo le decía esas cosas. Se avergonzó de sí mismo por querer obligar a Ron a pronunciar el nombre de Voldemort.
- Lo siento mucho, Ron- dijo Harry, muy apenado- nunca me habían hablado así del pasado.
- No te preocupes, Harry- le dijo su amigo, con un tono de voz muy tranquilo- entiendo que nunca hayas escuchado hablar sobre esas cosas. A nadie le gusta recordar y mucho menos esos tiempos.
Hermione estaba a punto de llorar, el sólo hecho de imaginar semejante crueldad, le hacía sentirse mal. Se sintió impotente en ese momento, por no haber estado allí, por no haber hecho nada. Agachó la cabeza, no quería que sus amigos la vieran llorar. Ella siempre se había mostrado fuerte ante ellos. Y quería seguir siéndolo.
Sintió que alguien se sentaba a su lado y cogía su mano. Era Harry. Lo supo porque sintió la calidez que le produjo sentir su mano entrelazada con la suya. El chico le dio un suave apretón, Hermione levantó la vista para encontrarse con dos orbes verdes que le miraban con ternura. Esbozó una pequeña sonrisa y lo abrazó para después sollozar en su hombro. Su amigo le acariciaba su ondulado cabello con suavidad y puso su mentón encima de la cabellera de su amiga. Harry miró a Ron. El pelinegro se disculpó con una mirada, su amigo asintió levemente. Después el pelirrojo se unió a sus amigos, sentándose a lado de Hermione y dándole un fraternal abrazo.
Minutos después, los tres se separaron. Sabían que ahora más que nunca debían de estar juntos. El director se lo había dicho innumerables veces. Y harían caso a sus sabias y realistas palabras.
- Es tarde- dijo Hermione acomodándose su cabello detrás de la oreja. Harry todavía no había soltado su mano y ella tampoco lo quería soltar.-Buenas noches- dijo en voz baja al tiempo que dejaba la mano de su mejor amigo. Harry la dejó ir.
- Voy a dormir- dijo el pelirrojo minutos después. Harry asintió.
El niño-que-vivió se quedó en el cómodo sillón frente a la chimenea, con la vista fija en las llamas. Cada vez que se sentía furioso o molesto por algo, las llamas crecían hasta convertirse en voraces, pero cuando su ira se calmaba, las llamas disminuían de tamaño.
No sabe por cuánto tiempo se quedó así, pero cuando entró al dormitorio, Ron estaba con las sábanas entre roscadas y roncando, al igual que Neville. Se puso el pijama y entró en la cálida cama. A los pocos segundos, cayó plácidamente dormido.
Aquí termina jejeje, 16 páginas. Hasta a mí me sorprendió jajajaja.
Qué les pareció la 'nueva Hermione'?? XD
Si les gustó el nuevo cambio de la chica, me avisan. Porque no sé si dejarla con su nuevo look o que se quede con su estilo anterior (para que tengan una idea, el nuevo look sería de la peli 3 y 4, y el estilo anterior sería de la peli 1 y 2) jajaja, ya tienen una idea, ehh?? XD
Un beso a: IvI's; hadita1991; nadiapotter; Mariale-26; Aurora-chan; Nicole.; azaak.
Un millón de grax!
Besos y abrazos!! missyumikov!!
P.D.: dejen rr para saber su opinión sobre el look de Herms, vale?? ;)
P.D.2: si les gustó, pasen la voz a los demás jajaja :)
