Pequeños Milagros
Autor: Quetzalli
Resumen: El plan secreto de Harry para enseñarles a los niños a ser responsables y tener su preciada mascota se lleva a cabo gracias a la ayuda de una amiga especial. Lo que nadie sabe es el pequeño giro que el destino tiene preparado con la ayuda de Severus.
Parejas: Harry-Severus, Remus-Kingsley
Disclaimer: Los personajes son propiedad de J. K. Rowling y Warner Bros. Si por ventura piensas que estoy ganando algo más que gratificación personal a través de sus comentarios, voy a tener que desilusionarlos porque ni un peso ha entrado en mi bolsillo por escribir esto.
N/A: Este capítulo está dedicado a dos personas muy especiales que son muy astutas y difíciles de engañar y que me han ayudado más de lo que creen, ¡para ustedes Draconiss y Azalea!
Quetzalli.
Capítulo 4
Una
clara responsabilidad
La campanilla de entrada tintineó un par de veces indicando que la puerta se había abierto y cerrado, aquel era un sonido alegre como un juguetón "hola" que daba la bienvenida a Magical Leaf, vivero, la más variada selección herbolaria desde 1492; como decía el letrero colgante a fuera del establecimiento.
—¡Un momento! —anunció una alegre voz femenina desde la trastienda, para dar paso a un destello luminoso cegador que se desvaneció en segundos.
—¡Listo! —anunció triunfal la joven bruja que apareció detrás del mostrador luciendo una encantadora sonrisa—, debo controlar al Lazo del Diablo cada tercer día o pierde los estribos y ataca todo lo que puede... —explicó hasta que reparó en su cliente quien miraba distraídamente la gran variedad de plantas a su alrededor.
—Haz hecho un gran trabajo con él, nadie esperaba que consiguieras domesticar un Lazo del Diablo —le sonrió con orgullo el mago detrás de sus gafas de montura redonda—, pero tenías que aprender algo de Hagrid y demostraste que los retos son tu especialidad.
—¡Harry! Debiste avisar que vendrías, una rebanada del famoso pay de manzana de mi abuela te estaría esperando.
—¿Sólo una? ¡Qué desconsiderada te estás volviendo Azalea! Mira que comerte todo mi pay y dejarme sólo una rebanada —bromeó Harry Potter al saludar a su amiga con un abrazo.
—¡Oh, me has descubierto! —dramatizó ella llevando una mano a la frente y fingiendo un desmayo.
—Tendré que acusarte con tu abuela —le reprochó Harry.
—¡Por favor no! Me matará, me transformará en manzana y me usará como ingrediente para tu próximo pay.
—Espero que no, no tengo idea de cual sería tu sabor.
Sendas sonrisas se transformaron en sonoras carcajadas que dejaron a ambos amigos sin aliento.
—¡Merlín, qué gusto me da verte! —dijo Azalea en cuanto recuperó la habilidad del habla—, empezaba a temer que no regresarías.
—Fue un... verano difícil y ahora tengo una nueva alumna en mi Jardín de Niños, la verdad perdí el control del tiempo —se disculpó Harry dedicando toda su atención a una pecera rebosante de branquialgas.
—Ya veo —aceptó Azalea sin forzar a Harry—, escuché que la hija de Snape no se parece nada a él. ¿Crees que decida marcharse y regresar al exilio al finalizar este año?
—Lo dudo mucho y me parece que te informaron mal, la pequeña Josie se le parece mucho... con mejor carácter.
—Me alegro por ella, aunque aún tenía esperanza porque aceptaras enseñar pociones —suspiró Azalea—, mis hijos te lo hubieran agradecido.
—¡Tú no tienes hijos! —exclamó Harry arrojándole a Azalea una branquialga a la cara que ella esquivó sin problema.
—¿Y quién dice que no los tendré? —se defendió Azalea arrojándole un chorro de agua de la punta de su varita, iniciando así una batalla que terminó en empate.
—Ya hablando en serio ¿a qué debo el placer de tu visita Harry?
Azalea no esperaba encontrar en ese par de ojos verde jade el inconfundible brillo de la más pura ilusión.
—Buscaba una planta sencilla de cuidar para un niño —dijo él enumerando los aspectos que buscaba—. Les enseño a responsabilizarse por otro ser vivo para que sus padres les autoricen una mascota —finalizó Harry su discurso.
—Creo que una Mimbulus Nimbletonia es justo lo que buscas —dijo Azalea desde la trastienda donde Harry supuso buscaba las plantas aún cuando tenía varias en el aparador de enfrente—. Pero te las daré con una condición —agregó ella al regresar con Harry—, quiero que cuides esta tú.
Frente a la cara de Harry, Azalea puso una maceta donde una flor lo saludó esparciendo su bello perfume.
—Una Lili —susurró Harry tocando con la yema de sus dedos la punta de una de sus hojas—, yo no...
—Harry no puedes enseñarles a los niños si tu mismo no estás dispuesto a comprometerte con otro ser vivo —declaró Azalea con la mayor seriedad.
Harry cerró los ojos conteniendo la avalancha de sentimientos que lo cubrió, se mordió ligeramente el labio como hacía siempre que estudiaba un enfrentamiento, al final apretó los puños. Cuando enfrentó a Azalea de nuevo, ella vio en su mirada la determinación de su decisión.
—Tu ganas Azalea, tu ganas —suspiró derrotado.
° ° ° ° °
Durante la siguiente "Junta de Padres" Severus, junto con los Weasley, se enteró del método con el que Potter buscaba reemplazar a la famosa mascota.
—¿Una planta? —fue lo único que logró balbucear Weasley bajo la mirada crítica de su esposa que apoyó de inmediato la idea sin dejar de parlotear sobre los beneficios que las plantas aportaban a los seres humanos en cientos de teorías que a nadie le importaban.
—Lo que a mi me importa es saber que tipo de planta tienes en mente Potter —interrumpió Severus fastidiado de perder el tiempo.
—Mimbulus Nimbletonia y no tienen de qué preocuparse porque no será responsabilidad de ustedes —dijo Potter con la mayor calma mientras procedía a dar una breve explicación de lo sencillo que era cuidar una de esas plantas, que los mellizos tendrían sólo una para que aprendieran responsabilidad conjunta y que la famosa planta seguiría en la enfermería hasta que los niños supieran cuidarla en todos sus detalles.
Con lo cual ninguno de los padres pudo opinar en contra.
Así que los días siguientes estuvieron plagados de entusiastas comentarios sobre "Mimi", como había bautizado Josie a su planta. Lo que Severus soportó sin mayor problema satisfecho porque una vez más Potter no era lo más importante para su pequeña.
El último viernes de la última semana de noviembre encontró a los dos Snape terminando los preparativos en su salita de estar para la llegada de Mimi. Josie había dispuesto un lugar en la mesita redonda cercana a la ventana para que cayera sobre ella un rayo de sol. El lugar de honor según Severus porque sobre esa misma mesita se encontraban los tesoros de Josie: el reloj mágico que los señalaba en todo momento y la figura que Dumbledore había enviado como regalo de bodas.
Jodie, pensó Severus con dolor cuando se cruzó en la puerta de la enfermería con Hermione, una madre dichosa recogiendo a sus hijos. ¿Por qué había tenido Josie que perder a la suya? Por milésima vez maldijo la leucemia que le arrebató a su esposa intentando distraer el vacío que sentía dando un breve paseo por la enfermería.
Ahí estaban, junto al gran ventanal sobre el pequeño librero infantil, un par de Mimbulus Nimbletonia cada una al lado de una preciosa maceta de cerámica, pintada con unicornios que saltaban haciendo piruetas de tanto en tanto, que albergaba una preciosa flor.
Una Lili.
Como el eco lejano de varias conversaciones, recordó que de tanto en tanto Josie hablaba de "la flor de Harry", a decir verdad su hija no había exagerado, la flor era exquisita y despedía un delicado aroma.
—Nunca podemos escapar de nosotros mismos —musitó para sí.
Hermione seguía hablando con Potter, seguramente le tomaría al pobre varios minutos convencerla de que no interviniera ni siquiera con consejos en el cuidado de la Mimbulus Nimbletonia de sus hijos.
Confiado en que Potter entendiera que él no necesitaba la lectura de las reglas, Severus continuó estudiando las plantas, aprovechando su única oportunidad de inmiscuirse en su desarrollo, un pensamiento tentador, lanzar ahora un hechizo que detuviera el crecimiento de la planta de los mellizos o revitalizar la de Josie para que ella ganara.
—Hermione, debes entender que esto no es una competencia ni nada por el estilo —llegó clara la voz de Potter hasta él, como una amenaza a sus propios pensamientos—, esto es para que los niños aprendan a ser responsables de una mascota, no para que adelanten conocimientos de herbología.
Severus se permitió un bufido molesto, se había dejado llevar por unos segundos por la antigua rencilla Gryffindor-Slytherin. Harry tenía razón debían dejar a los niños tomar sus propias responsabilidades.
Mientras se reñía a sí mismo, notó que la pequeña mochila de Josie estaba bajo una de las plantas, la que le pareció más verde y saludable. Orgulloso del logro de su pequeña siguió con cuidado analizando la fuerza de sus hojas hasta notar que se escabullía entre ella un araña del tamaño de un knut que parecía haberla elegido para construir su telaraña.
Una araña común y corriente, de las que abundaban en el castillo y sin embargo, un destello brilló en la memoria de Severus al recordar la emoción de los hijos de Draco cuando hablaron e su "cacería de acromántulas" con Josie y el gusto con el que su niña había imaginado ser la poseedora de esa criatura especial.
Una araña blanca.
¿Sería demasiado malo avivar la imaginación de su pequeña y crearle una sonrisa con una falsa acromántula blanca? Severus conocía un hechizo que permitía cambios de color en el pelo que duraban hasta que él retirara el conjuro, algo que le había sido de gran utilidad cuando espía.
Si tan sólo Josie tuviera su araña blanca, aunque no fuera una acromántula...
Hermione había aceptado los argumentos de Potter y estaban saliendo de su pequeña oficina, en una fracción de segundo Severus sacó la varita, aclaró la araña a un blanco perla y se alejó discretamente hasta el lugar donde los niños jugaban entre risas alineando cubos mágicos de colores que cambiaban de lugar cada cinco minutos.
—¡Papi! Llevaste temprano —lo saludó Josie con se enorme sonrisa y un beso en la mejilla.
—Claro que sí, hoy es el gran día en que Mimi llegará a la mesa de honor, no podía esperar más —explicó Severus a la niña comprobando que la influencia de Harry Potter había sido más positiva de lo que esperaba, sanando el corazón de Josie de la profunda pena que había sido la muerte de su madre.
Por unos minutos lo único importante fue ese intercambio cómplice que había surgido desde que Harry cuidaba a Josie, en donde ella compartía su día con papá, narrando los pequeños descubrimientos y las grandes fantasías ¡y todo ahí mismo con él sentado en una de esas pequeñas sillas que Harry tenía para comodidad de los niños!
Apenas notó que los Weasley se habían ido.
—¿Josie, por qué no vas por Mimi mientras hablo con tu papá? —dijo Harry a su espalda, dando pie a la salida como un tornado de Josie en busca de la plantita.
—Ahórrate el discurso —señaló Severus todavía sonriendo ¡sonriendo a un Potter!—. No pienso intervenir en la vida futura de Mimi.
—Gracias —suspiró Harry aliviado desplomándose en la alfombra a su lado, algo que debía verse bastante cómico: él Severus Snape, temible profesor de pociones, en una sillita de madera con Harry Potter, héroe del mundo mágico, sentado en flor de loto a su lado.
De algún modo extraño era un pensamiento agradable.
Que terminó demasiado pronto cuando Josie regresó sonriendo con Mimi sostenida entre sus pequeñas manos.
—Espero que no olvides la presentación que los niños harán la próxima semana —le recordó Harry después de despedirse de Josie con un abrazo—, Hermione y Ron me han prometido estar presentes y sé que no tienes clase el viernes a la una de la tarde, así que no tienes pretexto.
—¿Has estado revisando mi agenda, Potter? —preguntó Severus imitando el murmullo amenazador que tanto había enfurecido a Harry durante las clases de oclumancia.
—Claro que no profesor Snape —respondió Harry sin dejarse intimidar—, es a la hora en que atiendo los casos de colapsos nerviosos entre tus alumnos de quinto, en serio debería dejar de aterrorizarlos aunque sea un poco.
—Una broma disfrazada de advertencia, demasiado Slytherin para un noble Gryffindor ¿no te parece?
—Para nada, con tal de que funcione, recuerda Severus que tus alumnos de hoy serán los compañeros superiores de Josie mañana ¿qué quieres que le digan de su padre?
Un tema complejo que Severus se prometió estudiar con calma al regresar con Josie a sus habitaciones, dejándose llevar por sus pensamientos, apenas escuchando la plática de la pequeña.
La travesura de la araña blanca se desvaneció en el olvido de un recuerdo pasajero.
° ° ° ° °
Un suave golpeteo en la puerta de su oficina distrajo a Harry de las pociones que estaba inventariando, era la segunda vez que Severus llegaba a la enfermería más temprano de lo usual.
—Josie está jugando con los mellizos, pero la llamaré de inmediato —le dijo apresuradamente pensando que Severus quería pasar el resto del viernes en compañía de su hija.
—Lo mejor será no distraerla —comentó Severus parándose a un lado de la silla de "visitas" esperando la invitación formal de Harry para que tomara asiento que no se hizo esperar.
El escritorio era de estilo muggle y veía a la pared, así cuando se sentaba a conversar nunca había un escritorio entre él y su interlocutor.
—Debo suponer que estás aquí para hablar conmigo —dijo Harry con gesto amable mientras aparecía un servicio de té.
—¿Tan malo es que me interese por el progreso de este... ¿cómo lo llamas?
—Jardín de niños —respondió Harry sonriendo, hasta que se dio cuenta y recuperó su semblante neutro.
Estaba coqueteándole a Snape y eso lo hacía sentirse un poco culpable, ¡Merlín el hombre había perdido a su esposa unos meses atrás y él ya estaba coqueteándole! Para distraerse y recuperar el control sobre sí mismo, sacó una libreta donde tenía el registro de las actividades que llevaba a cabo con los niños y una carpeta dedicada a Josie.
—¿Qué es esto? —preguntó Severus analizando una hoja llena de garabatos y notas escritas con demasiada rapidez.
—Disculpa —dijo Harry intentando recuperar la hoja que Severus no soltó—, son algunas notas de Tanatología.
—¿De Thanatos, dios de la muerte?
—De acuerdo, me descubriste —musitó Harry agitando ligeramente las manos sobre su cabeza—, he compartido con Josie algunas terapias de Tanatología para ayudarla a superar la pérdida de su madre, no estoy jugando con su mente ni con sus sentimientos —aclaró antes de que Severus pensara que estaba vengándose por las clases de Oclumancia— sólo la dejo que platique sobre su madre para que acepte su muerte y la pena sea menor.
Severus concentró su atención en las notas que estaban en la carpeta, dibujos de Josie donde estaba su familia con un feo rayón sobre la figura de su madre que iban modificándose lentamente, con Josie sosteniendo su mano y Jodie aparte, como un fantasma flotando sobre una flores, hasta llegar a dibujos donde sólo estaban ellos dos, de la mano, comiendo helado con las lenguas de colores.
—Gracias —dijo al terminar de leer la hoja de reporte de Harry donde se mencionaban detalladamente las palabras de Josie que indicaban su lento cambio—. No esperaba que hicieras esto... no sabía que debía hacerse.
—Pocos lo saben, la Tanatología es practicada por los muggles y algunos magos, muy pocos —explicó Harry eligiendo cuidadosamente sus palabras.
—Así que tu planta es también parte de la terapia, ahora entiendo.
—Ayuda mucho volcar tu atención cuidando de alguien más —corroboró Harry.
—Pero eres un presumido Potter —dijo Severus buscando aligerar la conversación—, tu planta es la mejor, incluso tiene una flor.
Harry giró ligeramente su silla para dar un vistazo a los niños, y más allá ver su Lili que ahora era el único adorno sobre el librero.
—Ella es mi responsabilidad, el tratamiento que mi sanadora me indicó y que pospuse por mucho tiempo —aceptó en voz alta lo que había negado hasta ese momento, y a Severus Snape de todos los seres con los que pudo haberlo hablado—, afortunadamente mi amiga herbóloga no lo olvidó, ha estado conspirando en mi contra con mi sanadora hasta que acepté a Lili.
Severus guardó un respetuoso silencio, algo que Harry apreció mucho, siempre había agradecido la sobria personalidad del hombre que había dejado de atosigarlo con preguntas.
—He tenido muchas pérdidas —aceptó Harry en un murmullo apenas audible—, gente que murió para que yo viviera y gente que no pude salvar, eso es lo que necesito superar. Yo... no puedo evitar sentirme responsable por todos ellos y no fueron sólo niños Severus, la Fiebre Puzzle se llevó a familias completas, había algunos que eran mayores que yo y otros que no tuvieron oportunidad de nacer.
—No deberías atormentarte por lo que no puedes controlar.
—Es lo mismo que me dice Draconiss, mi terapeuta, pero es difícil, créeme —intentó sonreír Harry.
—Lo sé, yo mismo sigo pensando que debí encontrar la poción que salvara a Jodie en lugar de estar jugando a encontrar la "Matalobos" mejorada.
—Tu poción le ha dado una nueva esperanza de vida a muchos licántropos —afirmó Harry— y la leucemia es un mal que prácticamente no ha sido estudiado por los magos.
—Algún día encontraré la cura —le confió Severus con determinación.
—En ese caso puedes venir cuando quieras a consultar mis libros, tengo mucha información sobre el cáncer desde los estudios muggles que son de mucha utilidad.
—¿Lo fueron cuando la Fiebre Puzzle? —preguntó Severus con su usual seriedad aunque Harry no pudo evitar sentirse estudiado.
—Un poco, aunque la Fiebre Puzzle es una enfermedad mágica tiene el desarrollo de un virus, por eso fue tan difícil de controlar.
Controlar.
Nadie había logrado encontrar la cura.
Había noches en que Harry se despertaba bañado en sudor rodeado por el llanto de los padres que abrazaban a sus niños. Recordando el pesar de anunciar una muerte más.
Una más.
—Debo darte crédito —la grave voz de Severus lo regresó al presente, a su oficina, rodeado de libros y pociones—, jamás pensé que llegarías a ser un sanador tan competente. Siempre creí que seguirías lanzándote de cabeza al peligro, convirtiéndote en el auror más osado de la historia o un segundo Lockhart.
La mención del editor de Sirius le produjo a Harry un escalofrío fingido que rompió por completo la línea de memorias tristes y lo concentró en intercambiar con Severus más datos sobre la Tanatología.
—Deberías visitarnos para tomar el té algún día y seguir discutiendo estos temas —le dijo Severus cuando Hermione entró a la enfermería, intentando recuperar el aliento que debió perder al subir las escaleras corriendo.
Harry aceptó la invitación para la siguiente noche a la presentación, sintiendo por primera vez en su corazón el crecimiento de la ilusión.
Quizás ahora sí me elija a mí, se dijo al ver partir a los Snape alejándose por el pasillo.
° ° ° ° °
El viernes Josie pidió su túnica blanca con puños rosas y adornos de encaje, era su primera presentación y quería, al igual que papá, hacer una gran entrada. Severus se preguntó varias veces si no había exagerado demasiado la vez en que permitió a Josie acompañarlo a una e sus clases: doble hora de pociones con Slytherin y Gryffindor de primer grado. ¡Pero no era su culpa del todo! Él siempre hacía la misma entrada, así que se consoló recordándose que no había sido tan duro como en la primera clase que le había dado al mismo Harry Potter.
Aquella era la primera vez que Josie pedía esa túnica desde la muerte de su madre ya que Jodie siempre alababa lo bella que lucía la niña con ese atavío.
Mírala Severus, parece una muñequita, había dicho ella la ves que compraron la túnica.
Así que Severus peinó su cabello con cuidado, al modo muggle, como lo hacía Jodie siempre que vestía a su niña, con dos coletas que recogían su negro cabello, anudadas con gruesos listones rosas.
No que estuviera deprimida todo el tiempo, pero Severus la conocía, podía ver la tristeza detrás de sus pestañas rizadas amenazando con surgir en cada momento, escuchar los apagados sollozos de Josie en la noche había roto su corazón, ahora la pena comenzaba a ser menor, quizás por el tiempo o quizás por Potter.
—¿Papi, puedo llevar algo a la presentación?
—Puedes llevar lo que quieras, mi cielo.
Su nena estaba sanando.
° ° ° ° °
—Esta figura es muy especial porque fue un regalo que recibieron mis papás cuando se casaron —anunció Josie mostrando la figura con el águila y la serpiente—. Mi mami decía que eran ella y papá porque estos animales son los mismos que los de las casas en donde estuvieron cuando estudiaron aquí.
—Muy bien, Josie —aplaudió Harry junto con el resto de los presentes— es una bella figura, gracias por mostrárnosla.
—También es importante porque se las regaló el viejo Director y mi papá dice que él fue como un padre así que es un regalo de mi abuelo —terminó Josie con una sonrisa mientras volvía a su sillita al lado de Severus.
El rostro de Harry se ensombreció unos segundos, Severus supuso que el fallecimiento de Dumbledore seguía doliéndole igual que a él.
Hay heridas que tardan en sanar y otras que no sanan nunca.
Josie hizo una bonita reverencia que su madre le había enseñado en alguna ocasión, levantó la figura de la mesita redonda y dio paso a los mellizos que sonreían como dementes. ¡En serio! ¿Qué clase de poder podría haber convencido a una chica tan lista como Hermione a terminar casada con Ronald Weasley? Afortunadamente para los niños tenían menos pecas y su cabello rojizo no llegaba al color zanahoria, pero Severus estaba convencido de que serían má peligrosos que sus tíos.
—Nosotros trajimos algo muy, pero muy especial —anunció Reagan mientras su hermano ponía sobre la mesa de presentación la Mimbulus Nimbletonia que les pertenecía.
—Y antes de que nos regañen porque las plantas no pueden mostrarse queremos decir que no es a "Lusnim" a quien traemos, sino a nuestra mascota que vive en ella —aclaró Herbert ante la mirada preocupada de su madre. No se necesitaba saber legeremancia para adivinar que temía una descripción de los gusanos que seguramente vivían entre la tierra.
—Sabemos que no podemos tener una mascota aún —se apresuró a agregar Reagan—, pero ella llegó a nosotros dentro de Lusnim, así que era su casa antes de ser nuestra planta.
—Y la hemos cuidado muy bien hasta ahora —terminó Herbert.
—Vaya —atinó a decir Harry— ¿y quién es su mascota? —preguntó inseguro.
Los mellizos intercambiaron una mirada cómplice que le recordó a Severus las de sus tíos, invitándolo a preguntarse de nuevo si continuaría enseñando cuando Josie fuera una alumna de Hogwarts.
—¡Una acromántula blanca! —respondieron a coro los niños señalando la hermosa telaraña donde reposaba la araña olvidada por Severus.
Varias cosas sucedieron entonces: Ronald palideció al punto de parecer un Malfoy a punto de desmayarse, Hermione se lanzó hacia la maceta para estudiar a la araña y Harry dejó libre un suspiro aliviado que sólo Severus escuchó.
—Nenes, siento desilusionarlos pero esta araña no es una acromántula —dijo Hermione después de un rato de análisis profundo.
—¡Pero mamá, "Clara" es una acromántula blanca! —gimieron los mellizos.
—Es una araña blanca, pero hay muchas especies de arañas y esta no es una acromántula —insistió ella.
Harry le pidió a Severus que buscara el libro de Criaturas Mágicas que tenía en el librero sobre el que estaba su Lili mientras intentaba que su mejor amigo bebiera una poción calmante.
Tomó un rato y muchas fotos mostrarle a los mellizos que no tenían una acromántula blanca, sino que "Clara" era una araña albina sin ningún poder mágico.
Y tomó mucho más tiempo convencer a Weasley de permitirle a sus hijos conservar la araña. Cuando quedaron establecidos los lineamientos de cuidado y ubicación de la Clara, estaba tan blanco que cualquiera diría había sellado su sentencia de muerte.
Severus tuvo que contenerse de hacer muchos comentarios burlones, aunque no se le escapó la risita cómplice que medio se ocultaba en una esquina de la boca de Harry.
Cuando regresó con Josie ambos rieron y conversaron detenidamente sobre la posibilidad e una mascota.
—Creo que prefiero esperar al gato azul a que busques una araña como amiga —se sinceró con Josie a quien le brillaron los ojos de inmediato.
—¡Genial! Harry está buscando uno para mí y prometió que sería macho.
Severus le sonrió a su niña, empezando a acostumbrarse al recuerdo constante de Potter en sus conversaciones lo que cada vez era menos malo. Se podría decir que hasta simpático.
—¿Qué es esto? —le preguntó a su niña al descubrir un medallón redondo con un águila y una serpiente grabadas en él.
—¿Verdad que es lindo? —gorjeó Josie— Harry lo encontró en nuestra figura, estaba abajado de ella, ¿puedo quedármela?
Josie conservó el medallón, tenía los mismos conjuros de protección que la figura y nunca estaba de más algo de precaución, aún así Severus se sorprendió de que fuera Harry quien descubriera el medallón y no él o Jodie.
Con la yema de sus dedos pasó la mano por la base de la estatuilla donde una delgada hendidura mostraba el sitio donde se había escondido el medallón.
—Albus, viejo loco, debiste enviar tu regalo con instrucciones le susurró al vacío cuando Josie ya estaba dormida en su cama.
° ° ° ° °
Continuará
N/A: ¡Listo! Un nuevo capítulo de mi cabeza al monitor de su computadora, bien ahora ya saben como va avanzado el romance entre Severus y Harry, ¿verdad que son lindos? Azalea y Draconiss, espero que me perdonen por convertirlas en personajes, pero es con el mayor de los respetos y con mucho cariño.
¡Besos quetzalescos y hasta la próxima!
