Ok. No tengo perdón, ni siquiera ante cualquier dios. Merlín puede hacerme un maleficio, Zeus lanzarme un trueno, Ra castigarme con sus rayos, Buda con su… Ehm no se me ocurre nada xD.

Pero sólo puedo pedirles un trillón de disculpas de corazón.

Tal vez las agobiaría con mi explicación sobre el porqué no actualicé en… 7 meses, pero después de tooooodo lo que han esperado (y ni les culpo si no recibo rr xD n.nU..) no creo que deban de soportar la lata de cosas que tengo que decir.

Por lo tanto voy al grano y me sigo disculpando con uds.

O significa cambio de escena.

Disclaimer: todos los personajes le pertenece a la escritora inglesa que cautivó a todos con sus libros: J. K. Rowling. También el Warner Brothers y la editorial Salamandra tienen sus derechos. XD

Bien, antes de comenzar tengo que hacer una aclaración con respecto a este cap: según el libro, Harry, Fred y George son castigados 'de por vida' según Umbridge cof-sapo-cof por pelear con Malfoy después de un partido. Pero, aquí sólo va a estar castigado un gemelo (ay qué mala xD): George. Harry y Fred siguen jugando )… pero Ginny es el reemplazo de George (tengo mis motivos, ya verán jejeje).

Capítulo 5: Ahora o Nunca.

Capítulo anterior…

Hermione sonrió y como efecto, las gruesas lágrimas cayeron lentamente por sus mejillas.

- Mejores amigos- agregó. Harry no pudo aguantar, pasando su pulgar por el terso rostro de ella, quitó esa molesta lágrima.

O

Sus pasos amortiguados por las gruesas paredes de piedra del castillo, eran la única cosa que les hacía saber que todavía estaban caminando. Sus mentes, parecían estar tediosamente ocupadas en algo más importante que prestar atención al otro y armar una conversación. Sus negras túnicas les protegían del tremulante frío que hacía esa noche mientras que sus pálidas pieles contrastaban con la imperiosa oscuridad que era rota, únicamente, por las puntas de sus varitas iluminadas por el potente Lumus.

Torcieron a la derecha, todavía el silencio reinaba entre ellos, seduciendo junto al viento a la redonda luna que danzaba tiesa en el enorme firmamento de brillante terciopelo azul. Avanzaron unos cuantos metros más con tal celeridad que daba la impresión que sus pies se conocían el camino de memoria; una brisa se coló por el pasillo haciendo que el cabello rubio claro de Luna se agitara junto a ella, la Ravenclaw se dejó sentir por la fascinante sensación de ligereza. Ron se atrevió a observarla por el rabillo del ojo y pudo notar que sus grandes orbes azul cielo brillaban con peculiar intensidad, y fue entonces que lo atrapó en ese maravilloso torbellino azul.

Su marcha se detuvo y sus cuerpos se miraron, sus pechos subían y bajaban, y Ron podría jurar oír los latidos del corazón de la Lovegood. Sin saber cómo, al instante, sus narices se encontraban a tan sólo centímetros de separación, todavía con sus varitas en ristre. Los blancos y largos dedos de la rubia aparecieron de entre la túnica para tímidamente rozar los del pelirrojo, quien al simple tacto su estómago dio un vuelco y ella se atrevió a seguir como autorizándose a avanzar.

De repente, en medio de los alfeizares, aparecieron, uno a uno, varias cantidades de dulces. Tartas de frambuesa y cereza, de mora y calabaza, de guineo con chispas de chocolate, de durazno con relleno de fresa y Ron casi se desboca si no fuera porque en los ojos de Luna se asomara un dejo de tristeza. A mucho dolor, el Weasley apartó, casi con brusquedad, su vista de esos tentativos deleites y posó su pecosa mirada en el blanquecino rostro de ella.

Cuando lo hizo, la agilidad de Luna ganó, acercando peligrosamente sus pequeños y rosados labios a los del ojiazul. El chico abrió tremendamente los ojos pero sin querer retroceder, los labios de la rubia le hipnotizaron al punto de quedar absorto en un mar de atracción que él sólo podía dejarse llevar.

Estaban tan cerca del contacto, tan cerca que podía notar el leve sonrojo que ella traía, su envolvedor aliento, sus delgadas cejas y el pequeño lunar cerca del párpado inferior derecho. El poderoso Lumus parecía disminuir crudamente en intensidad… el Gryffindor alargó un poco más su cuello mientras la luz se convertía en oscuridad, sólo un poco a la vez que sus siluetas se tornaban borrosas, sólo un poco más, sólo un…

Se incorporó tomando una gigantesca bocanada de aire, sus pulmones se expandían súbitamente y podía sentir el incontrolable ritmo de su corazón a un lado de su nuca. Ron parpadeó varias veces tratando de enfocar y rebobinando a qué había sucedido, pero cuando una pequeña lucecilla se encendía dentro de su cerebro, balbuceó unas cuantas cosas ininteligibles con los ojos semicerrados y su cuerpo cayó de bruces sobre la cama quedándose nuevamente dormido.

O

Sus pisadas eran sordas gracias a un hechizo amortiguador que Hermione había utilizado. Después de la pelea que minutos más tarde se convirtió en reconciliación, no querían que nadie los molestara. Avanzaban con las manos dentro de los bolsillos de la túnica a pasos cortos, disfrutando de algo en común: el silencio.

Pero… ese silencio que ambos compartían no era del todo 'silencio', no; era un silencio vocal sin ningún ruido pero no emocional. Se seguían comunicando con gestos y miradas. Era lo único que ellos necesitaban… lo único que querían.

Y en cierta forma les causaba bochorno que pudieran comunicarse de esa manera tan especial, así que sus cabezas estaban gachas y sonrojadas.

Caminaban en un pasillo iluminado por antorchas que colgaban de los muros, a los lados había una que otra armadura de hierro, vasijas vacías yacían a un lado de las armaduras al igual que cuadros con distintos personajes que se arremolinaban por tener un puesto. En ese instante a Harry le asaltó una duda y sacando la cabeza de entre los hombros, miró a Hermione y vio que sus cabellos lucían dorados a causa de la iluminación medieval.

- Hermione…- ella ladeó la cabeza confirmándole que tenía su plena atención.- Ehm… ¿qué te dijo exactamente, Ron?

Dejaron de caminar. La prefecta frunció levemente el ceño con un gesto de interés y burla.

- ¿A qué te refieres?- fue su respuesta aunque sabía perfectamente de qué él hablaba.

Harry balbuceó por un momento y luego de ver nuevamente sus ojos cafés, tomó un suspiro que pronto botó.

- Durante la ronda…- comenzó, moviendo ligeramente la cabeza a ver si ella tenía una idea de qué quería decir. Pero al notar una ceja notoriamente alzada por parte de su amiga, decidió continuar.- Verás, él me dijo que iba a hablar contigo esta noche… tú sabes para disculparse y eso, ¿no?

Hermione se regocijó internamente y no pudo evitar que una sonrisa se asomara en sus labios.

- Bueno sí… eso fue lo que hizo- susurró con la cabeza un tanto cabizbaja, mordiéndose el labio inferior para no reír en frente del buscador.

Harry arrugó la frente y podría jurar que sintió algo extraño en la boca de su estómago. No, no quedó satisfecho con su respuesta. Sacudió su cabeza en señal de negación, parpadeó un par de veces y prosiguió, esta vez con un tono más bajo.

- Eso… ¿eso fue todo lo que hizo?- sus ojos expectantes ansiaban por descubrir algo que no sabía si existía.- Hum… ¿nada más?

Hermione puso cara de estar pensando en algo sumamente difícil.

- A ver… ¿algo… más?- preguntó lentamente con una inevitable sonrisa burlona.- Bueno, pues sí- Harry aguantó las ganas de gritar, en vez de eso prestó más atención- nos abrazamos porque él se disculpó de haber dicho y hecho mil y un cosas que, conociéndolo, se volverán a repetir en una semana, tal vez en unos días… Pero lo que quiero decir es que estoy orgullosa de él y que… ¡oh, Merlín!- Hermione abrió los ojos tremendamente.- ¡Por todos los grandes magos…!

- ¡¿Qué?! ¿Qué sucede?

- Diablos… le grité cuando… cuando los encontramos a ti y Luna en ese pasillo- por una leve fracción de segundo Harry creyó oír un cambio en el tono de voz cuando su amiga pronunció 'Luna'.- Me tengo que disculpar con él, tuve un arrebato- agregó un tanto avergonzada para luego poner una cara de superioridad.- Pero, hablando de ti y Luna…- la prefecta podía oír el cambio del ritmo de su corazón, galopado- ¿qué… esto… cómo se encontraron?- al ver que el chico no podía suprimir una sonrisa, se apresuró a decir atropelladamente.- Digo, el castillo… tú sabes, bueno… es grande, ¿no?- - Debiste quedarte callada, Granger, ¡¿qué haces?! Calladita te ves más bonita- - Muchas personas con las cuales cruzarse y pues las probabilidades…

Harry conectó su verde mirada con la café de ella y además de notar nerviosismo y curiosidad, no le pasó desapercibido el movimiento frenético de sus manos, la repentina aceleración de su respiración ni el tono carmín de sus mejillas. El muchacho no pudo evitar que un rugido de furia se encendiera dentro de sí.

- Bueno pues la verdad- - Sí, Potter, eso es lo primero que tienes que decir, la verdad- - los seguí a ti y Ron para ver qué hacían- una mueca de confusión cruzó en el rostro de la castaña.- Temía…- - Oh, sí, ¡qué hombre! 'Temer', vamos amigo, déjale eso a los de primer año- - pensaba- se corrigió- que iba a pasar algo.

Hermione hizo un 'alto' con su mano y Harry obedeció.

- ¿Algo? ¿Qué quieres decir con 'algo'?

- Verás, Hermione, creía que Ron se te iba a declarar- la chica abrió sus ojos como platos, asombrada- o hacer algo por el estilo… porque que yo sepa, él ha estado enamorado de ti desde tercero y yo…

- ¡Espera!... espera, por favor- pidió apresurada mientras sacudía su cabeza y se asomaba una sonrisa; Harry frunció el ceño, confundido.- Ron no está enamorado de mí… bueno sí- y sus mejillas se sonrojaron por momentos- él me lo dijo este verano… en el cuartel, se declaró y…

Harry sintió que una piedra de cinco toneladas caía en su estómago, tragó saliva con dificultad y cuando trató de hablar, pudo sentir sus labios resecos y su corazón amenazaba con salirse de su pecho.

- ¿Y tú…?- formular la pregunta le era un reto para todo su organismo pero oír la respuesta era atroz.

Hermione rió nerviosamente.

- ¡No! No, claro que no. Lo estuve, sí, por un tiempo… unos años a decir verdad, pero de repente se desvaneció. Así de rápido que vino, se fue- argumentó haciendo gestos con las manos.- Y yo se lo dije, este verano, y al parecer él lo entendió, algo increíble por parte de Ron- masculló por lo bajo.- Fue un tanto difícil para los dos convivir y más si tú no estabas… Toda una odisea para mí- levantó los brazos y luego los dejó caer.- Pero hay que seguir, ¿sabes?

- Sí, supongo…- murmuró un tanto apenado. Hubo un lapso de quietud que resultó incómodo para ambos. Hermione tenía la vista clavada en el suelo y Harry sólo podía mirar a todos lados sin saber qué hacer. – Tic tac, tic tac, Potter. ¿Qué esperas? ¡Di algo para reconfortarla! Es tu mejor amiga, eso es lo que hacen los mejores amigos, ¿no?-. – Tienes mi apoyo, Hermione- su amiga le agradeció con la mirada. – ¿"Tienes mi apoyo, Hermione"…? ¿Qué diablos se supone que es eso, eh? ¡Qué ayuda! Supongo que ya se debe de sentir extremadamente segura y aliviada porque cuenta con el apoyo de su amigo, ¿no? Vamos, tigre, ¿qué sucede contigo? Mírala, todavía siente pena y tú sólo… ¡¿qué?! ¿Palmaditas en el hombro? Oh no… oh no, hasta dónde has llegado ¿y esa sonrisa nerviosa? Que Merlín se apiade de ti, muchacho. Porque al parecer… ¡Sí, sí! ¡De eso hablaba, campeón! Parece que te he entrenado bien, ¿eh?-

La había abrazado. Sí, sus cuerpos estaban fuertemente pegados. Hermione podía oír su corazón latiendo contra su pecho, era un abrazo apretado y sorpresivo, no se lo esperaba pero lo ansiaba. Pudo sentir cada uno de sus músculos y tendones, antes tensados, ahora se relajaban poco a poco; y fue entonces que correspondió al cálido abrazo pasando sus brazos detrás del cuello del buscador.

Por su parte, Harry no sabía qué lo impulsó a tomar así de sorpresa a su mejor amiga pero la sensación de estrechez de ambos cuerpos era algo que contadas veces había experimentado. Sus fuertes brazos rodeaban por detrás la alta espalda de Hermione a la vez que su cabeza buscaba refugio en su cabellera castaña que ahora olía como siempre pero esta vez pudo detectar otro aroma a parte de los anteriores, un aroma dulce y exquisito: vainilla. Allí encontró paz, tranquilidad, necesidad, fuerza y seguridad. Era como… como… Hermione dio un sutil sobresalto entre los brazos de Harry y cuando el chico reaccionó, notó que su mano derecha estaba posada sobre… sobre algo que no debería de estar tocando. Se separaron al instante.

La vergüenza era tal que Harry creía que debía de parecer un turista que tomó mucho sol, Hermione estaba igual de roja, pasó un momento en que ninguno de los dos dijo ni hizo nada.

Cuando el buscador trató de hablar sintió un nudo en su garganta.

- Yo…- balbuceó todavía rojo de la pena- yo… Hermione… perdona, no sabía que… yo… lo siento. No era mi intención…

- Harry- cuando la chica habló lo hizo tan velozmente que él no se dio cuenta que ella pronunció su nombre.- No… no te… preocupes, es algo… normal… que un muchacho de tu edad…- explicaba haciendo vagos gestos- tenga esos… impulsos, por decirlo de una forma. Y pues no te puedo culpar… que yo… haya sido víctima de tu estímulo- - ¿Víctima? ¡Maldición! ¿Qué estás diciendo? ¡El pobre pensará que es un pervertido sexual!- - Ay pero qué pervertido, ¿no crees?- dijo una vocecilla lujuriosa cerca de su lóbulo izquierdo.- No, no quise decir víctima… disculpa… fue un instinto… ¡Sí! Un instinto…

- ¿Animal?- se atrevió a cuestionar.

- Ehm…- ahora era Hermione quien balbuceaba.- Pues… los expertos en… el tema, lo denominan así, no te preocupes, es un término científico. Está todo bien.

Harry se rascaba detrás de la nuca todavía no muy convencido con el 'está todo bien' de Hermione. Sentía que su cara ardía, la vergüenza iba de pies a cabeza.

- De verdad, lo siento mucho- alcanzó a decir con un aire de nerviosismo en la voz.

- No te preocupes, somos jóvenes, ¿no?- - ¿"Somos jóvenes"…? ¿Qué quieres decir con eso, jovencita?- - Oh, Merlín, ¡se le está insinuando!- proliferó otra vocecilla esta vez detrás de su cabeza, Hermione abrió los ojos como platos. - ¿Insinuación? ¿Alguien me llamó?- preguntó atrevidamente la voz del lóbulo, la chica sólo alcanzó a cubrirse de vergüenza.- No… no quise decir nada… sugestivo, Harry. Espero que no me hayas malinterpretado.

- Oh, no, no, claro que no- se apresuró a decir con un leve tono rosa en sus mejillas y prestando mucha atención al techo.

- Es decir, la pubertad, las hormonas, la vitalidad… tú sabes- argumentó con total normalidad y profesionalidad hasta que vio el rostro de su amigo. – ¡Qué bien, Granger! Ahora, ¿qué sigue? ¿Charla de educación sexual o diapositivas de las distintas posiciones o una película de cómo llegar al coito con éxito?-.- Mejor… me voy a dormir, sí, es tarde, Harry y mañana tienes partido contra Ravenclaw.

El bochorno del muchacho desapareció al instante cuando Hermione mencionó el partido del día siguiente.

- Cierto…- se acordó al venirle a la mente la cara de Cho Chang. Su amiga supo de inmediato en lo que el pelinegro pensaba y nuevamente el ambiente se tensó.- Ya falta poco para llegar a la Sala Común así que mejor vamos juntos, ¿te parece?

La castaña observó ese hipnotizante mar verde esmeralda y accedió con un movimiento de cabeza. El incidente anterior ahora parecía muy lejano y de poca importancia. Reanudaron nuevamente su camino, esta vez con las manos entrelazadas dentro de los bolsillos.

O

Salió del Gran Comedor después de desayunar solamente unos waffles, jugo y salchichas. No se sentía del todo satisfecho pero tampoco comería hasta hartar eso se lo dejaría a Ron; además, la idea de que el buscador del equipo de los leones vomitase su desayuno en pleno ascenso… no era para nada atractiva.

Pero ésa no era la única razón por la cual había salido precipitadamente del comedor.

Cho Chang, la chica que unos meses atrás lo había dejado solo y avergonzado frente a unos cuantos extraños, ahora le empezaba a resultar quisquillosa y nada soportable; tenía su mirada fija en su persona desde que entró a desayunar con Ron y Hermione, podía verla cuchichear por lo bajo con su amiga Marietta unas mesas más allá. Su mirada taladradora se posaba persistentemente en la nuca del chico por más de quince minutos. Era el colmo. Así que se paró intempestivamente de su asiento ganándose la atención de varias personas entre ellas Ron y una ojeada reprochadora de Hermione quien en el acto desvió sus ojos cafés hacia la chica de rasgos exóticos; ella le devolvió la mirada a su amiga quien sólo se limitó a sostenérsela para luego observar a Harry quien ya había tomado nuevamente asiento a su lado.

- Si no estuvieran los profesores, le lanzaría un hechizo ahora mismo- masculló tan bajo y apenas moviendo los labios, procurando que sólo el buscador la escuchara, Harry giró su cabeza para ver de nuevo a Cho pero esta ya estaba de lado platicando amenamente con otras chicas.

- No, déjalo así- pidió suavemente, dándole interés a su amiga.- Para mí sería mejor ganarles hoy en el estadio- Hermione sonrió ligeramente mientras Ron engullía media docena de salchichas a la vez.

- Un triunfo con estilo, Harry- le felicitó, tomando una manzana y mordiéndola.

- Sí, bueno, es una de las cosas que he aprendido de ti- soltó inconscientemente mientras la veía comer su manzana. Ron tragó con dificultad y luego hincó un tenedor en un panqueque que ahora se adentraba en su boca.- ¿Me está mirando otra vez, verdad?

Hermione dio un rápido vistazo.

- Sí otra vez… Harry deberías comer un poco más- le aconsejó temiendo la próxima movida de su amigo.

- Shi, et ferdap- logró articular el pelirrojo, tragando el panqueque.- ¡Casi no has probado bocado! Te vas a desmayar, amigo- advirtió con el tenedor, Hermione afirmó con la cabeza en apoyo al chico.

- No, creo que estoy lleno y además, ya me cansé de esto- dictó poniéndose nuevamente de pie.- Me voy a los vestidores.

- Pero si todavía falta más de una hora para que empiece el partido- alegó Ron después de escuchar lo último que dijo el pelinegro.

- No importa…

- Harry, tienes que comer- Hermione se asió del antebrazo de Harry quien se inclinó un poco más cerca del rostro de su amiga.- Mira, si sales por esa puerta… ella habrá obtenido otro punto a su favor y tú pierdes.

- Pero…- contraatacó sosteniendo la mirada café de la prefecta- si gano el partido, se acaba todo, sería un bajón para ella y yo ganaría.

Por unos momentos ambos se miraron profundamente, decidiendo a quien le darían la razón.

- Bien, bien, ni siquiera sé por qué hago esto…- murmuró un tanto enfadada- sé que ambos hicieron mal y te defiendo porque eres mi amigo, pero… ¡oh, qué diablos! ¡Sólo gánales, Harry!- su amigo sonrió y le regaló un efusivo beso en la mejilla, dejando atrás a una Hermione congelada y con su corazón latiendo a mil por hora.

Cuando atravesó las puertas del Gran Comedor una sonrisa todavía surcaba en su rostro. Dos razones: el beso inesperado que le dio a Hermione y la cara de Cho cuando lo hizo. Pero la sonrisa se le desvaneció mientras doblaba un pasillo… el recuerdo del Salón de Madame Pudipié llegó hasta su mente como si fuera convocado – No se suponía que así debía ser mi primera cita…- pensó desilusionado. – Ni tu primer beso, campeón- agregó una vocecilla como quien no quiere la cosa cuando la Sala de los Menesteres y un muérdago colisionaron contra su cerebro, Harry resopló. – No puedo ser tan malo con las chicas…- - Oh, ¡claro que no! Mira a Hermione por ejemplo, ¡tu amiga! Fuiste un tanto torpe con ella pero al final… lindo- - ¿Lindo? Vaya término entre hombres, eh…- - ¡Eh chico! Yo no soy quien está hablando con su alter-ego, ¿sabes?- - ¿Mi alter-ego? ¿No se supone que eres mi conciencia?- -Na, na, na, te equivocas, muchacho. ¿O es que acaso se te olvidó que tu conciencia tiene voz femenina…? Exactamente, la voz de tu 'mejor amiga', ¡Hermione! Quien…, tigre, no está nada mal por cierto…- - Eh, eh, por cierto, mejor cierra tu bocota sino quieres que… que te cambie por otro, recuerda, yo soy el que manda aquí. Soy el que ahora mismo tiene pleno control de su cuerpo y está caminando a los vestidores- - Ja, ja, ja, mejor me voy antes de que te dé otra crisis de altanería- - ¡Eh! Espera, se supone que eres mi alter-ego, tú te encargas de la altanería y eso, ¿no?- - Sí, pero al parecer tu ego es tan grande que se multiplica por dos. Buena suerte, chico- - Gracias-

-… ¿En qué estaba pensando?- se preguntó mientras andaba por los jardines del colegio y el estadio de Quidditch se hacía más grande y visible.- No tiene importancia- se aseguró, al pasar por su mente un rostro con aire asiático.

O

Unos minutos más tarde se adentraba por una puerta escondida y bajaba unas pequeñas escaleras, recorrió un pasillo largo con iluminación propia, giró a la derecha, nuevamente a la derecha, paró frente a una puerta con el molde de un león con las fauces abiertas y un letrero en letras rojas y doradas que rezaba 'Gryffindor'. Sacó la varita de entre su ropa, colocó la punta en la cerradura y murmuró Apertum leo. Se escuchó un ruido como si se estuviera descolgando varios candados y segundos después la puerta se abrió dejando a ver un recinto limpio y listo para ser usado en segundos. Harry caminó hasta su casillero, lo abrió y se encontró con su bolsa donde llevaba el uniforme. La había dejado allí hacía unos días para facilitarse su provecho del tiempo. Sacó su uniforme rojo con letras doradas grabadas en la parte de atrás que decían su apellido, se quedó mirándolas con detenimiento pensando que su padre debía de haber llevado el mismo uniforme, cerró los ojos arrugando la vestidura en el proceso y cuando los abrió, besó la ropa.

Se desvistió y cuando iba a quitarse el pantalón observó el reloj de su muñeca, todavía tenía más de cuarenta minutos a su disposición, echó un vistazo a las duchas que parecían llamarle y no se hizo de rogar.

Cuando abrió la llave y el agua empezó a correr por la regadera, dejó que cada uno de sus músculos se relajara. Apoyó su palma izquierda en la pared de enfrente, dejando que su peso cayera muerto sobre las plantas de sus pies; la parte posterior de su cabeza sintió el raudal de agua que pronto se zurraba por sus cabellos, su espalda, su cuello y su abdomen hasta llegar a sus piernas y rápidamente al desagüe. Dio cara a la regadera disfrutando cada parte de su ser del vital líquido, se quedó un tiempo más así, llenando cada molécula de su cuerpo con la refrescante situación.

Diez minutos después estaba fuera del baño con la mitad del uniforme puesto y una pequeña toalla entre sus manos que se encargaba de secar su cabellera rebelde. Todavía con los cabellos negros un poco húmedos, se puso las rodilleras, las coderas, las botas y la túnica. Se puso de pie y cuando estaba por ponerse los guantes, la puerta se abrió, dejando entrever una inconfundible cabellera pelirroja, la cara femenina de Ginny Weasley pareció congelarse en el acto. Quedando su mano todavía apoyada en la perilla. La chica no dejaba de mirar el rostro del buscador e inconscientemente sus orbes fueron a reparar en la túnica desabrochada del chico.

- Hola, Ginny- saludó sacando de entre su bolsa un par de gruesos guantes marrones.- Has llegado temprano.

- Sí, le dije a George que quería llegar antes de tiempo- empezó a caminar hacia las banquetas cerca de los casilleros. Harry se terminó de poner los guantes y buscó las gafas protectoras.- No me quería dejar ir sin que antes le prometiera que iba a tumbar a unos cuantos Ravenclaws de sus escobas- la pelirroja rió suavemente al imaginarse la escena de minutos atrás.- Le importa mucho esto del Quidditch… creo que es su manera de relajarse.

- Pues sí, tu hermano es un gran golpeador. Pero me han dicho que tú eres muy buena- argumentó mirándola por encima del hombro, ella se limitó a sonreír.

- Pues eso sólo se puede saber en el campo, ¿no?- Harry rió.

- Buen punto- alegó mientras se abrochaba la túnica. Los ojos castaños de la pelirroja no dejaban de observar al azabache desde el espejo de su casillero.- ¿Cómo está Michael?

La pregunta la tomó de sorpresa. Abrió los ojos y tragó saliva, al ver que demoraba mucho en responder, Harry volteó el cuello y se encontró con que Ginny estaba buscando unas cosas en su bolsa. Cuando la menor de los Weasley habló, su voz sonó amortiguada y lejana.

- Bien, gracias por preguntar. Es un poco presumido y eso, pero nos llevamos bien… No todo es color de rosa- el silencio reinó, ella se mordió el labio inferior no queriendo preguntar lo que quería saber desde hace semanas, pero su curiosidad era mayor.- ¿Y tú?

Harry podía oír zumbar el mosquito que se encontraba cerca de un rincón. La pregunta había quedado en el aire. "¿Y tú?" resonaba contra su cabeza. Cuando el último botón fue abrochado, dio media vuelta, encontrándose con la pelirroja que ya estaba casi vestida.

- ¿A qué te refieres?

- Pues… ¿no es obvio?- una leve sonrisa se asomaba en los labios de la chica. Harry clavó sus ojos en los de ella, arrugando el ceño, indagando si lo que él suponía era lo que ella quería saber. Y un rodeo de ojos por parte de la pelirroja le hizo saber que estaba en lo cierto.

Titubeó un poco antes de poder hablar.

- Estamos bien pero no creo que vaya a haber algo más- Ginny pronunció sus labios, entendiendo a la perfección y comprobando que Harry estaba un tanto incómodo.- Cho…, no es lo que esperaba.

- ¿Y qué es lo que esperabas?

Pero, para fortuna de Harry, no tuvo tiempo de contestar ya que en ese instante la puerta se abría dejando ver a una Angelina Johnson muy estresada.

- ¡¡¡Argh!!!- masculló mientras tiraba su bolso sobre las banquetas y se sentaba con las manos dentro de sus cabellos.- ¡Esto es condenadamente genial!- al parecer Johnson estaba tan enojada que no había reparado en las dos personas que ya se encontraban allí y cuando lo hizo un silencio incómodo rigió por momentos, Ginny se encargó de disiparlo.

- ¿Sucede algo, Angie?- la morena dirigió su atención a la chica que permanecía expectante.

- Sí…- susurró afligida.- Katie se enfermó ayer, le dio una especie de gripe o eso es lo que me dijo la enfermera.

- Pero, ¿va estar bien?- preguntó Harry que ya estaba listo para salir al campo.

- Sí, sólo tiene que tomar un jarabe y guardar reposo. Lo malo es que le duele tanto la cabeza que, según Pomfrey, si sube demasiado en altura con su escoba… podría llegar a desmayarse.

- ¿Y quién es su reemplazo, entonces?- Ginny estaba nerviosa.

- Tú- contestó como si fuera lo más normal del mundo. Harry se quedó estático por la noticia… Ginny con su boca abierta, podría comerse a Buckbeak.

- Pe…pero, ¡no puede ser! ¡He estado practicando para ser golpeadora toda esta semana! ¡Angelina!- parecía que el berrinche de la chica iba a transformarse en un ataque de histeria en cualquier momento. Pero la capitana lucía más calmada desde que entró.

- Ginevra- empezó con voz segura e inconscientemente a Harry se le vino el rostro de Hermione a la mente.- Mira, antes de venir acá charlé con Fred y George, y ellos me han hablado muy bien de ti. Que eres una gran cazadora y les creo. No porque sea amiga de ellos sino porque soy la capitana de este equipo y confío en que los Weasleys tienen madera de jugadores; así que lo mínimo que puedo pedir de ti ahora, es que salgas a ese campo y demuestres que estoy en lo cierto.

Los vestidores quedaron en un absoluto silencio. Harry no dejaba de pasar sus esmeraldas de una chica a la otra.

- No te equivocas en lo absoluto, Angelina- aseguró la pelirroja terminándose de poner los guantes.- Ya lo verás- se amarró su larga cabellera en una coleta y a continuación Ginny salió sin decir palabra más, quedando la capitana y el buscador.

- Después de todo… ¿quién tomará el lugar de George si no es Ginny?

- Lo verás entrar por la puerta, venía siguiéndome los talones- murmuró sacando las cosas para vestirse y poniéndose las botas.

El reemplazo entró a los segundos, Dean Thomas saludó un tanto cohibido, yéndose a cambiar fugazmente sin decir palabra alguna. Unos minutos después de que la pelirroja había salido, se oyó unos gritos del otro lado de los vestidores y cuando la puerta nuevamente se abrió la cabeza de Fred Weasley hizo su aparición.

- ¿Qué diablos le pasa a Ginny? ¿La dejó el novio o anda menopáusica?

Harry y Angelina se abstuvieron de responder, y cuando Fred hubo salido hecho una fiera al igual que su hermana y ya casi la mitad del equipo estaba cambiándose; Angelina se inclinó, poniéndole una mano cerca del oído del chico y le susurró.

- Creo que no debí poner a Ginny de cazadora. Se tomó su papel al pie de la letra. Literalmente- Harry alcanzó a reírse cuando todo mundo estaba en fila y se ganó un par de miradas extrañas por parte de sus compañeros de equipo, excepto Angelina. Las puertas que conducían al interior del campo de Quidditch se abrieron, la luz del sol penetró, cegando momentáneamente a los presentes quienes se cubrieron sus ojos con el antebrazo. La potente y enérgica voz de Lee Jordan resonó en el ambiente que estaba plagado de un mar de gente que gritaba a todo pulmón, vestidos con los colores de sus equipos predilectos.

Hacía un buen clima. Harry se fijó en que el equipo de Ravenclaw ya estaba en el centro del campo. Sonrió mientras uno a uno, sus compañeros entraban al estadio a medida que los llamaban. Y cuando su nombre fue mencionado y una ola de vítores se difundió de inmediato, llenándole de gran regocijo y emoción; sólo pudo entrar con la cabeza en alto, con una sonrisa en los labios, sosteniéndole la mirada a Cho Chang.

- Bien, ahora o nunca- se dijo a sí mismo, con un único objetivo en mente: ganar. "¡Sólo gánales, Harry!".- Eso es lo que haré, Hermione.

O

Bien ahí lo tienen… no-me-acuerdo-cuantas-paginas-de-Word xD

Pero espero que les haya gustado. A mi parecer creo que hubo más Harmony en este cap que en todos los anteriores. Pero uds. decidirán si estoy en lo cierto, si merezco que me cuelguen por la espera, o si me regalan un rr de 5 palabras de su parte.

Quiero agradecer a los que me dejaron rr hace... tiempo jeje:

shinji kun112, Yuna Granger, Flor Evans, Blackanngel, azaak, Ivii's, JamNe-HarMione, est-potter.

Gracias, gracias y también a los que se leyeron este cap (pero todavía no sé quiénes son sin un coment xDD).

Resumen: Felices Fiestas Patrias, Feliz Día de la Madre (8/Dic.), Feliz Navidad, Feliz Año Nuevo (mi cumple! xD), Feliz Día de los Reyes Magos, Feliz San Valentín.

Felicitar a: Blackanngel por su nuevo fic, Nat por su cumple, Lil por tu cumple y tu nuevo fic!, a Belu por su cumple (cerca del mío) y a Elen que también sopló las velitas.

Espero que no me falte nadie más sino, háganmelo saber eh!

Cuídense y hasta la próxima (o eso es lo que espero… o.o)

Auf Wiedersehen, missyumikov!

"Los reviews alegran mi día"

29/Febrero/2008