Pequeños Milagros
Autor: Quetzalli
Resumen: Hay cosas que no se consiguen sólo con magia, es necesario un poco de perseverancia y mucho amor, pero cuando Severus recibe un regalo especial comprende que la vida está llena de Pequeños Milagros y que debe aceptarlos por lo que son.
Parejas: Harry-Severus, Remus-Kingsley
Disclaimer: Los personajes son propiedad de J. K. Rowling y Warner Bros. Si por ventura piensas que estoy ganando algo más que gratificación personal a través de sus comentarios, voy a tener que desilusionarlos porque ni un peso ha entrado en mi bolsillo por escribir esto.
Capítulo 5
El primer milagro
Después de la celebración en la enfermería, las cosas en Hogwarts transcurrieron a un ritmo diferente, no era exactamente malo o bueno, sólo distinto. Para empezar, las habitaciones Snape se adaptaron para incluir al nuevo miembro que con el mayor descaro tomó posesión del inmueble encaprichándose especialmente con un almohadón del sillón favorito de Severus, que tuvo que ser reubicado en el suelo, a un lado del silloncito de Josie.
Los demás cambios eran "la nostalgia por la costumbre", en otras palabras, sin alumnos no hay clases y aunque antes eso era sinónimo de tiempo para investigación ahora que la guardería estaba cerrada era tiempo para Josie.
Y su gato.
Quizás lo que más extrañaba de la rutina diaria era charlar con Harry, algo antes inconcebible pero que ahora parecía correcto de tal modo que Severus terminó aceptando la nostalgia por Harry Potter no por gratitud, sino por ese vacío en la boca del estómago que creyó no volvería a sentir después de la muerte de Jodie.
—Papi prometiste jugar conmigo en la nieve —reclamó Josie obligándolo a dejar los complicados análisis personales para otro momento.
El último día del año estaba particularmente tranquilo, había nevado la noche anterior y ahora un suave manto blanco cubría los alrededores del castillo. Era un día hermoso, ideal para jugar en opinión de Josie y Sirius Black quien encontraron cerca de la casa de Hagrid cuando se encaminaban al punto ideal para jugar, sucediendo lo impensable, porque de inmediato la pequeña Snape y el perro pulguiento se dieron a la tarea de arrojarse nieve olvidando que venían acompañados.
—Es como si tuvieran la misma edad —rió Harry cuando él y Severus se sentaron en el pórtico de la casa de Hagrid a observar la pelea.
El enorme perro de Hagrid corría alrededor de los combatientes y Severus, con cierta preocupación paterna, no pudo evitar preguntar al respecto.
—Cuido a Fang mientras Hagrid visita a su familia en Francia.
—¿Siempre? —en cierto modo pensar en Harry compartiendo las vacaciones de verano era un pensamiento alentador.
—No, sólo durante las vacaciones cortas, en verano se lleva a Fang consigo —sonrió Harry en cierto modo triste que no le sentaba nada bien—, yo no acostumbro quedarme aquí todo el año.
—¿Cuándo tomarás tus clases de música? —curioseó Severus para cambiar el rumbo de la conversación.
La pregunta debía haber sido lo menos esperado para Harry en ese momento porque le obsequió a Severus una de sus raras carcajadas y un ataque de risa que afortunadamente no escucharon Josie y el pulgoso.
—No son para mí —explicó Harry al fin—, hay unos estudiantes mayores de quince años que tienen deseo de continuar su educación musical.
Y a continuación Severus se enteró del trabajo de asesoría que estaba haciendo Harry con los muchachos en terapia, en especial del que hacía con los que tenían algunas bases musicales o inquietud por aprender. Debía reconocer que no era lo que esperaba del joven sanador y ahora que sabía de que se trataba sentía una curiosa mezcla de temor por enseñar una materia nueva con la ansiedad provocada por la emoción. Pocos sabían de su gusto musical y aún menos del secreto anhelo por organizar una pequeña orquesta, esa era su oportunidad perfecta.
El resto de la tarde almorzaron juntos e incluso aceptó el reto de Black por ver quien construía el mejor elfo de nieve ¡y pensar que horas antes estaba harto de la rutina!
° ° ° ° °
De todas las navidades que Harry había disfrutado en Hogwarts esa era la mejor. Sirius incluso se había burlado de él recitando: Tus ojos ensoñadores y el carmín de tus mejillas me recuerdan el fénix del otro día, hasta que Harry amenazó con obligarlo a realizar un chequeo médico completo ¡por un veterinario!
Aún así seguía soñando con los Snape, imaginando que formaba parte de su familia, tal era la confianza que se había formado en los últimos días.
—¿Y cuando vas a sincerarte con Snivellus? —le había preguntado Sirius esa misma mañana y él, igual que todas las veces anteriores que Sirius o Remus le hacían esa pregunta, había contestado que no era un asunto que debiera preocuparles.
Ahora sin embargo estaba sentado en la misma mesa que los Snape, ¡con Sirius! y el resto de los profesores que quedaban en Hogwarts junto con los tres alumnos que se quedaron a vacacionar en el colegio, disfrutando de una encantadora cena de Año Nuevo.
Una ilusión casi exacta de los más profundos sueños de Harry que se sentía casi en un sueño porque estaba sentado al lado de Severus, bueno con su hija en medio, pero junto a él, conversando igual que lo hicieran momentos antes cuando "sus niños jugaban".
—Jamás creí que diría esto Harry —dijo Severus con Josie dormida entre sus brazos, cuando se despedían en la escalera que dividía sus respectivos caminos—, pero me alegra que estuvieras con nosotros cuando todos se abrazaban, no tengo idea de que habría hecho si me intenta felicitar Sprout.
—¡Vamos! No hubiera sido tan malo, sólo estaba llorando un poco.
—¿Un poco? —gruñó Severus con su mejor tono sarcástico— ¡Era un mar de lágrimas!
—Pero un mar de lágrimas feliz —continuó bromeando Harry, consciente de lo cerca que estaban uno del otro algo que no debía pasar desapercibido para Severus tampoco porque Harry casi podía sentir su aliento acercándose lentamente.
—¿Puede dormir Spark conmigo papi? —dijo Josie entre sueños rompiendo la magia del momento porque Severus se alejó comprendiendo que un beso con una niña en brazos en medio no era el modo más romántico de proceder.
Harry se quedó todavía un rato en el pasillo, viendo como la elegante silueta de Severus se deslizaba lentamente hasta sus habitaciones.
—¡Snivellus si tiene sentimientos! —el comentario le ganó a Sirius un hechizo que lo dejó en su forma animaga por el resto de la noche y Harry lo hizo dormir en un tapete, pero era cierto, Severus tenía sentimientos para él y no había mejor pensamiento para Harry.
° ° ° ° °
Spark se salió con la suya y a partir de año nuevo tenía una manta a los pies de Josie donde dormía con la amenaza de que si se atrevía a rebasar sus límites dormiría en el suelo y Severus comprendió que ese animal en verdad era mágico porque sus ojos brillaron con el entendimiento de que aquella no era una amenaza que podía ignorar.
Lo que seguía maravillando a Severus era el conocimiento de que su vida ya no giraba alrededor de su pequeña y sus pociones, sino de una niña, un gato y los ojos verdes de Harry Potter.
—Casi lo besé mientras cargaba a Josie —le confió a Kingsley que era con la única persona con quien se atrevía a tocar el tema, temeroso de la reacción que Draco tendría si se enteraba.
—¿Josie se puso a llorar mientras lo intentaban? —preguntó Kingsley disfrutando de la mortificación de Severus y los detalles embarazosos.
—¡Estaba dormida! Sólo balbuceó algo sobre Spark y se volvió a dormir —aceptó Severus—. ¡Deja de reírte no fue cómico!
Tuvo que pasar un buen rato antes de que Kingsley recuperara el habla, justo cuando Severus pensaba lanzarle un chorro de agua a su amigo, recibió las palabras mágicas que no esperaba.
—Es cómico porque hasta ahora pensé que Harry moriría como una víctima del romance de una novela barata y resulta que sus deseos se están volviendo realidad.
—No entiendo nada de lo que dices, ¡explícate!
—¡Por favor Severus! Él ha estado enamorado de ti por años, todo mundo lo sabe.
—¿Enamorado?
—Como un adolescente, espera era un adolescente cuando se enamoró de ti —rió Kingsley de nuevo contento por su propia broma.
—Eso es absurdo ¿por qué se enamoraría Potter de mi? —preguntó Severus sin poder dar crédito a lo que escuchaba.
—Quizás porque fuiste tú quien estuvo a su lado todo el tiempo y según escuché le dijo a Remus: tienes una voz sensual, manos delgadas y algo sobre tu porte elegante, pero no me hagas caso en los detalles, estaba intentando no reír para evitar que me lanzaran algún maleficio desagradable si me descubrían escuchando —enumeró Kingsley.
—Suena peligroso.
—Lo fue —reconoció Kingsley recordando haber escuchado en alguna ocasión el breve comentario tras la puerta al llegar a su casa.
—¿Dijeron algo más?
—No, pretendí abrir la puerta antes de que Harry, o peor Remus, me descubriera.
Pese a los descubrimientos que estaban surgiendo de la charla, ambos hombres tuvieron que terminarla más pronto de lo que esperaban porque Spark insistía en arañar la puerta esperando una oportunidad para salir.
—Deberías aplicar un hechizo de reconocimiento en tu puerta para que el gato pueda salir y regresar sin volverte loco —sugirió Kingsley.
—No quiero que alguien entre aquí por culpa del gato —refunfuñó Severus.
—¿La ventana, una mini puerta que sólo aparezca cuando pase el gato? —siguió proponiendo Kingsley hasta que pequeños golpecitos se escucharon del otro lado de la puerta.
—¿Mas visitas? —susurró Kingsley poniéndose en guardia de inmediato casi por instinto.
—Deben ser Harry y su loco padrino, ellos se ofrecieron en llevar a Josie de paseo para que yo descansara.
—¡Ah! —dijo Kingsley entendiendo porque había recibido una invitación tan apresurada.
Para entonces Severus ya había abierto la puerta encontrándose con las tres personas esperadas que portaban orgullosos sombreros rojos con una borlita blanca en la punta y que al verlo empezaron a cantar villancicos.
—La Navidad ya pasó —se escuchó Severus diciendo como si hablara frente a sus alumnos.
—Pero tu regalo acaba de llegar —respondió Black sacando la cabeza detrás de un enorme moño plateado del tamaño de su cabeza y levantando ligeramente la caja envuelta en papel verde Slytherin que llevaba en brazos.
—Fue idea de Josie —susurró Harry antes de que dijera alguna barbaridad de la que se arrepentiría seguramente.
La pequeña hizo pasar a Black arrastrándolo de la túnica, para después correr a quitar el florero de la mesita de centro de su sala y con un gesto indicar que ahí era el lugar donde debía ir el regalo.
—Hola tío Kin —gorjeó al notar al hombre que sonreía mostrando su blanca dentadura.
—¿Qué tienes ahí linda? —preguntó Kingsley sin poder controlarse, pero Josie fingió un gesto molesto mientras decía:
—Espera a que papi abra su regalo.
Y Severus, demasiado sorprendido porque Sirus Black, de todas las personas, le trajera un regalo, fijó la mirada en la carita emocionada de su hija y con decisión quitó el enorme moño y desgarró la envoltura de papel.
Un par de ojos saltones, tan negros como los suyos, parpadearon a modo de saludo, después una enorme sonrisa cubrió el rostro arrugado de la criatura que movió sus orejas puntiagudas mientras hacía una reverencia ahí mismo, dentro de la caja.
—¿Regina? —musitó Severus casi con temor de ver a la anciana elfa desaparecer, en cambio recibió un ligero asentimiento y sin importarle en absoluto la compañía, extendió los brazos en una cálida muestra de afecto que dejó a todos en diferentes estados de sorpresa.
—¿Cómo es posible? —logró preguntar Severus, sus ojos brillaban más de lo normal pero su voz no se había alterado ni un ápice—. La última vez que te supe de ti la abuela te había heredado a una amiga suya.
—La pequeña señorita y sus amigos me encontraron —lloriqueó la elfa de alegría.
Antes de que Severus siguiera haciendo preguntas Harry decidió apiadarse de él y procedió a explicarle cómo fue "el rescate de Regina".
—Josie nos contó que la familia de tu madre tuvo una elfa que tú querías mucho, ella quería que la ayudáramos a encontrarla para Navidad.
—Nos tomó más tiempo del que creímos —continuó Black con una de sus sonrisas orgullosas en el rostro—, la pobre Regina cambió de familia demasiado en los últimos años.
—¡Harry la encontró papi! —exclamó Josie emocionada—. Estaba con una señora muy desagradable y Harry habló con ella para que la dejara venir a visitarte. ¡Y ella dijo que podías quedarte con Regina! Por eso es tu regalo de Navidad.
—Regina no es un regalo cariño —dijo Severus y no pudo evitar sonreír ante la sorpresa en el rostro de su niña—, esto es mucho más, gracias.
Mientras los dos Snape se abrazaban, Sirius entabló una conversación con Kingsley a modo de darles algo de espacio y Harry ayudó a Regina a salir de la caja, la anciana elfa no opuso resistencia, demasiado enternecida por el hecho de volver a pertenecer al linaje Prince.
—La mayor parte de la búsqueda la hizo Dobby —informó Harry cuando Severus intentó agradecerle por encontrar (y devolverle) a Regina.
—Insisto en devolverte lo que hayas pagado por ella —dijo Severus, no había modo en que Regina regresara a su familia tan fácilmente.
Pero Harry sólo rió un poco y después de empujar a Kingsley y su no tan molesto padrino hasta la puerta, se detuvo un poco en el marco, con medio cuerpo afuera de las habitaciones Snape para decir:
—Dolores Umbrige renunció a ella sin pedir nada a cambio, incluso le dio a Regina la ropa que Josie le compró y desea que viva mucho tiempo más en tu familia —después de eso Harry le guiñó un ojo de modo coqueto y cerró la puerta tras de sí.
El resto de la tarde transcurrió en familia mientras Josie y él intentaban convencer a Regina de que era un miembro más de su familia y que no era necesario que hiciera todo el trabajo. Al final lograron convencerla de que ayudara en las cocinas un rato en las mañanas y jugara con Josie y Spark el resto del tiempo, y Regina aceptó.
Mientras intentaba conciliar el sueño, Severus recordó las pocas ocasiones en que llegó a tratar a Regina en casa de su abuela, su madre era tan feliz esas veces, pero la abuela nunca le perdonó que se casara con un muggle y por eso le negó a Regina en su testamento, junto con la mayoría de las posesiones Prince. Después de eso empezaron los problemas con su padre y su vida empezó a ser una constante cadena de amarguras.
Por unos momentos Severus consideró seriamente la posibilidad de que su abuela hubiera lanzado una maldición a su familia, que su padre hubiera ignorado el hecho de que estaba casado con una bruja cuando la creía rica o que el perder a Regina desencadenara una racha de mala suerte que se rompió con la muerte de Voldemort, quizás incluso todo lo anterior. Pero ya no valía la pena seguir atormentándose por un pasado que no podía cambiar, sólo agradecer por las segundas oportunidades que venían de mano de ojos brillantes y sonrisas sin dientes como la de su hija... o Harry, aunque él si tuviera todos sus dientes.
Cayendo lentamente en un sueño tranquilo fue poco consciente del hecho de que estaba siendo arrullado por el anillo que frotaba entre sus dedos.
° ° ° ° °
El bullicio de la escuela estaba rayando en lo soportable y lo excesivo, pero como todos los años, Harry pasó por alto el escándalo de los estudiantes que regresaban del último fin de semana en Hogsmeade resignado a que se aproximaba peligrosamente el periodo de exámenes y con él los cientos de estudiantes que pedirían una poción contra los nervios formados en su puerta.
Lanzó un último vistazo a los niños que jugaban en la enfermería bajo la atenta mirada de Regina y no por última vez agradeció su ayuda, al parecer quien había sido más beneficiado con su regreso a la familia Snape había sido él porque era una niñera encantadora, así que dejándola a cargo se preparó para la larga tarea de abastecer su alacena de pociones tranquilizadoras.
Mientras preparaba la poción de forma casi automática su mente vagó por el recuerdo del "rescate de Regina" como seguía diciendo Josie a quien quiera que escuchara el relato o por lo menos lo que ella entendía, la pequeña no podía estar más cerca de la verdad aunque no lo supiera y es que Dolores Umbrige como empleada del Ministerio era una cosa término medio, como profesora un carne cruda y como ama... una mosca en la sopa.
Se había negado a darle a Regina un día de licencia para visitar a su antigua familia alegando que la había comprado de segunda mano porque tenía los nervios destrozados desde que fuera maestra en Hogwarts y que necesitaba de su ayuda constante. Harry estaba tan molesto por su falta de cortesía que sutilmente le recordó cierta sesión de castigos con una peculiar pluma que estaba prohibida por el Ministerio de Magia con una no tan sutil insinuación de hablar con su actual jefe sobre las maravillas del uso de un pensador.
A la mañana siguiente recibió la notificación de que esperaba a un miembro de la familia Snape con una prenda y no era necesario ningún tipo de intercambio monetario porque ella estaba encantada con la idea de devolver un excelente elfo a su familia original.
¡Vaya que Josie se había esmerado en hacer ese encuentro memorable!
Había insistido en que él y Sirius la ayudara a elegir el más precioso vestido para Regina y como ninguno sabía que talla comprar pidieron ayuda a Dobby que no le molestaba probarse ropa de ningún tipo. El único problema fue que no hay tiendas de ropa para elfos domésticos así que tuvieron que improvisar y fueron a una tienda muggle donde vendían vestidos para muñecas de tamaño real y en donde pudieron encontrar un elegante vestido victoriano azul marino con delantal blanco y sombrero a juego que complementaron con un chal rojo sangre que la misma Hermione tejió para la ocasión.
Del Londres muggle a la casa de Umbrige no hubo más que un parpadeo y aún cuando la bruja cara de sapo miró extrañada la elegante vestimenta para una elfa que tenía apenas cubierta con un almohadón, se cuidó mucho de decir nada al respecto.
—Aún no he tenido oportunidad de agradecerte por encontrar a Regina —escuchó Harry una voz sensual a su espalda que lo hizo estremecerse y olvidar por completo la cadena de recuerdos en la que se había sumergido.
—Ya te he dicho que no es necesario —respondió Harry intentando no perderse en la labor de preparar pociones—. Después de todo te has encargado del grupo de música y Natalie me ha dicho que están progresando bastante bajo tu dirección.
—La señorita Delsey es muy talentosa igual que sus compañeros, apenas necesitan de mi —dijo Severus integrándose a la labor después de identificar la poción sobre la que trabaja Harry—. Pero no me olvido que mi incursión como profesor de música se debe a una apuesta y no a una muestra de gratitud de mi parte.
—No necesitas demostrar nada —insistió Harry, la preparación de las pociones tuvo un rápido incremento con la ayuda de Severus, por lo que ahora sólo revolvía la mezcla en intervalos regulares de tiempo.
—Eso ya lo sé, pero quiero hacerlo no necesito hacerlo —explicó Severus parándose atrás de Harry y colocando sus manos sobre las suyas para ayudarlo a mover la poción.
Aquello era un sueño del que Harry no quería despertar.
Por semanas había notado un acercamiento de Severus que sólo había imaginado en el pasado y ese era un pensamiento atemorizante porque temía estar malinterpretando su amistad, pero ahora no había forma de confundirse.
Severus tocando sus manos, tan cerca de su cuerpo que sentía su aliento a un lado del cuello.
Mientras preparaban una poción.
Por un momento no pudo dejar de cuestionarse si aquello era una fantasía de Severus, después de todo él era el Maestro en Pociones.
—¿De qué te ríes? —susurró peligrosamente cerca de su oído el hombre mayor ocasionando un nuevo cosquilleo en el cuerpo de Harry.
—De tu insistencia en agradecerme —respondió Harry intentando controlarse enfocándose en la labor de preparar la poción.
—De agradecerte no, de agradarte —lo corrigió Severus apartándose de él—. La poción está lista.
Harry tuvo que morderse los labios para no quejarse como un niño caprichoso, pero en verdad no quería acabar esa poción. Un suspiro traidor escapó se sus labios mientras apagaba el fuego y dejaba reposar el caldero los quince minutos de rigor bajo la atenta mirada de Severus.
—No necesitas esforzarte tanto, tú me agradas.
—Lo sé —ronroneó Severus obligando a Harry a volver toda su atención en el hombre.
¡Merlín, estaba guapísimo ese día! Con su largo cabello atado en una coleta y ataviado con la túnica azul marino que le regaló Minerva en Navidad, un verdadero adonis.
—Más he decidido que después de tantas semanas intercambiando miradas más propias de un par de quinceañeros, debemos comportarnos como adultos —explicó Severus con una sonrisa sensual ¡por todo lo mágico! —. Y cuando dos adultos empiezan un romance se saltan las miradillas y las sonrisas bobas por una cena elegante, a la luz de las velas en un elegante restaurante muggle donde nadie esté al acecho pidiendo autógrafos.
Harry tuvo que recargar su peso en la mesa de trabajo, que afortunadamente estaba despejada, mientras su cerebro asimilaba cada palabra dicha por Severus.
—¿Estás invitándome a cenar porque consideras que puede haber algo entre nosotros y no por gratitud? —logró articular después de un rato.
—Exacto señor Potter y no sólo eso, creo que entre nosotros debe surgir un verdadero romance, sin importar gatos azules o elfas perdidas, sólo porque usted y yo somos dos personas entre los que hay una magia más poderosa de la que se enseña en este colegio. Entre usted y yo hay una atracción que preferí ignorar antes porque no era correcta y me parece que usted ha revivido después de todos estos años.
Harry aceptó la cita, se despidió de los niños, sus padres y Regina, embotelló la poción y cerró la enfermería.
Cuando se encontró en la seguridad de su habitación cerró los ojos y se permitió caer sobre la cama abrazando una almohada, era tan dichoso que le dolía el pecho y sintiéndose terriblemente culpable, agradeció por la oportunidad de soñar con que Severus Snape estaba enamorándose de él y esta vez nadie lo alejaría de sus brazos.
Era un sueño constante que ahora estaba empezando a hacerse realidad.
° ° ° ° °
Continuará
N/A: Ta, ta, ta, taaaaaaannnnnn. ¿Qué les ha parecido? Les dije que esta sería una historia linda y rosa, pues ahí tienen algo de lo más lindo, y si quieren imaginarse a Regina les recomiendo la imagen visual de una ancianita dulce en miniatura. Apropósito he querido dar este gran salto en la relación de Harry y Severus porque lo más interesante de esta historia va a empezar y es necesario que estos dos se unan ya, espero que no lo sientan muy precipitado, pero recuerden que han pasado de Año Nuevo a finales de marzo en un solo capítulo nn
