"Relaciones"

4º capítulo: A los 20. Final/

Han pasado casi tres años desde que Takeru se fue de Japón con destino a Francia al cuidado de sus abuelos, sin embargo, ahí encontró lo que menos esperaba…a Sora Takenouchi.

Desde que ambos chicos comenzaron a frecuentarse se creo una amistad muy fuerte…se reanudó la hermandad que existía antes…sin embargo…ya no eran sólo sentimientos de hermanos y más de alguna vez…aquellos límites de amistad fueron sobrepasados, llegando a momentos íntimos.

A pesar que la relación entre Takeru y Sora no era netamente de amistad ya que existía atracción entre ambos…lo mantenían en secreto…Ella por miedo, por no saber que responder ya que el aún seguí siendo un niño aunque tuviese 18 años…era un niño…Él, por su parte, sentía que aún engañaba a su hermano…a pesar del paso de los años…

Ambos jóvenes de encontraban conversando animadamente en un pequeño café de la ciudad de París.

- ¿Ya sabes que universidad vas a escoger?- preguntó la pelirroja para luego dar un trago al jugo que tenía delante.

- Bueno…es de eso que te quiero hablar… - titubeó el joven rubio.

- Claro…tú sabes que cuentas conmigo para lo que decidas.- Sora tomó la mano del chico.

- Verás…he decidido ir a estudiar a Japón-

La chica soltó la mano del rubio y bajó la vista. Aquella dulce y comprensiva mirada había desaparecido.

A Sora aquella palabra le hacía daño…Japón…aunque fuera su país natal, le traía muy malos recuerdos…

- ¿Sora?, ¿Qué pasa?- preguntó el pequeño al ver la poca asimilación de su noticia.

- Nada…es solo que…nunca esperé que ése fuera el lugar… ¿Por qué?-

- Sora, creo que es momento de enfrentar lo que pasó y es la mejor forma que encuentro para hacerlo…Por favor, entiende que no podemos ir huyendo de nuestro pasado siempre, nuestras familias se encuentran allá…hace años que no las visitamos…- trató de explicar el rubio.

- Si no visito a mi madre o no, no es asunto tuyo…hay cosas que simplemente no se pueden enfrentar…no se me ocurre como es posible que quieras ir otra vez a Japón cuando nadie te apoyó al termino de tu relación con Hikari…no me cabe en la cabeza tu decisión…- prolongó un silencio incómodo, tomó sus cosas y antes de partir dijo – me decepcionaste Takeru…

La pelirroja salió del local a paso firme y rápido…Takeru dio un golpe a la mesa y una lágrima traviesa rodó por su mejilla…jamás imaginó que ella reaccionaría así…aquella lágrima era de ironía…quizás no todo estaba perdido.

Al salir de ahí, Sora tenía mucho que pensar…en sus propias palabras y en lo que sentía…tal vez estaban algo equivocadas pero no supo como reaccionar en aquel momento… ¿Aún le dolía el quiebre de su relación con Yamato?, ¿Tan importante fue para ella?...

Al llegar a su hogar, se tendió sobre su cama sin antes prender el reproductor de música y colocar aquel cd que nunca quiso desechar…ése que él compuso para ella…el día antes de partir…Sonó la primera canción…las lágrimas poco a poco comenzaron a caer de sus ojos rojizos y los recuerdos se hicieron presentes…

Después de aquel día tormentoso, Sora no asistió a clases durante tres días…tres largos días para la chica que no salía de su habitación y no paraba de pensar en el gran error que cometió para que todo terminara de esa manera…siempre que pensó en el quiebre de su relación, lo vio más sutil…quizá más humano y con la posibilidad de reintentarlo otra vez si la química entre ambos volvía pero en esta ocasión no sucedió…todo acabó repentinamente…siempre existió en ella la llama de la esperanza para poder salvar todo aquello que por años perduró.

Durante esos días de ausencia la señora Takenouchi recibió llamados de dos personas: Mimi Tachikawa y Taichi Yagami; recibió visitas de Takeru y Hikari pero su hija nunca salió de su habitación a recibirlos.

La pelirroja jamás pensó que todo le afectaría de aquella manera. Lloró todo lo que sus ojos quisieron hasta ya no poseer una lágrimas más; se desveló y casi no durmió en el día pensando en los casi tres años de su relación con Yamato Ishida.

Cuando lo conoció era un niño frío y con un semblante triste, solitario. Llegó a su clase en tercer año de primaria y ella se acercó tímidamente junto a Taichi para saludarlo, él, no les respondió.

Los días fueron pasando y Yamato siempre estaba solo, no conocí a nadie de ahí pero tampoco le interesaba. Fue un día de invierno cuando él no fue. La pelirroja quiso saber el porque y averiguo la dirección de su hogar para dirigirse en la tarde; le pidió a su madre que la llevara y que la llamaría para que la fuera a buscar. Durante unos minutos pensó en no tocar la puerta del departamento del joven pero de verdad le inquietaba saber porque no había acudido ese día.

Le atendió el padre de Ishida y le dijo que pasara, que lamentaba no poder estar ahí pero debía ir a trabajar, ella asintió. De una de las habitaciones salió él, estaba triste… y a la vez sorprendido de verla ahí.

- Hola, Matt- le saludó cariñosamente.

- ¿Por qué viniste?- contestó raudo y tratando de ser frívolo.

- Me preocupé porque no fuiste y te traje la tarea – le mostró una pequeña carpeta con las actividades- espero no te moleste- le sonrió.

- Hum…- murmuró el pequeño.

- Ten – se acerca a él y se la da- si sigues faltando, seguiré viniendo a traértela-

- ¿Por qué?- preguntó el sorprendido. Nadie había tenido un gesto como ése.

- ¿Por qué, qué?- preguntó la pequeña Sora sin saber a lo que él se refería.

- ¿Por qué haces esto?- aclaró el chico.

- Porque somos amigos y estamos para ayudarnos- una vez más, sonrió.

- ¿Amigos?... – susurró él - ¿de verdad?- preguntó con cierto temor.

- ¡Claro! y Tai también piensa así-

- Pero…yo no me acerco mucho a ustedes…-balbuceó.

- Éso no importa, verás que cuando vayas otra vez todo será diferente-

- Si- y por fin, desde hace mucho, sonrió.

Ambos pequeños jugaron hasta que la madre de Sora la fue a buscar porque ya se hacia tarde y al otro debía ir a clases.

A la mañana siguiente, el pequeño rubio se presentó a clases de manera distinta y logró comunicarse con Taichi y Sora de buena manera. Todo iba marchando bien…

El sonido del teléfono sacó a la pelirroja de sus pensamientos y se levantó con pesar de su cama, debía ser importante por la hora de la llamada. Cogió el teléfono de mala gana y habló.

- ¿Diga?-

- Sora…- musitaron al otro lado de la línea.

- Takeru… ¿Qué sucede?- preguntó la chica al notar el bajo de tono de voz del rubio.

- Perdona, no quise decirte aquello pero tienes que encontrarme la razón de alguna forma…-

- Es difícil y tu lo sabes, pasaron muchas cosas de por medio…sufrí…- trató de explicar ella.

- Lo sé mejor que nadie, yo te acompañé, ¿recuerdas?-

- Como olvidarlo…

- Hija, tienes visitas- llamó a la puerta la madre de la pelirroja.

- Pero…- abrió la puerta y se encontró con cuatro jóvenes, dos chicos y dos chicas.

- Hola, amiga- saludó Tachikawa- vinimos a verte.-

- ¿Cómo lograron entrar? Es que…- habló apresuradamente la chica aludida.

- Tu madre nos dijo que viniéramos a verte. Mimi y yo ya hemos venidos estos días, y Kari y Tk te han llamado mucho.-

- Onee-san estamos aquí porque te queremos y te apoyamos- dijo dulcemente Hikari.

- Sora, somos tus amigos y estamos preocupamos por ti. Conversemos- pidió el rubio.

- Esta…bien…- los hizo entrar a su habitación que estaba hecha un desastre. En una caja se encontraban todos los regalos que Ishida le había hecho y cosas que pertenecieran a él. A su alrededor, peluches y cosas más grandes. Su cama estaba desecha y el cuarto en total oscuridad salvo por una cortina corrida de su lugar que dejaba entrar algo de luz y era el lugar donde Sora pasaba todo el tiempo.

- A ver- dijo Mimi y abrió las cortinas de par en par y estiró un poco la cama para que pudieran sentarse y conversar tranquilos.

- Mimi…- musitó la pelirroja.

- Amiga- la abrazó y Takenouchi reventó en llantos hasta caer al suelo. Mimi estaba incada junto con ella en un abrazo, Tai, tk y Kari también.

- ¡No sé que hacer!...es-estoy…triste y-y…l-lo e-extr-extraño mucho!- se desahogó la joven, había llorado poco desde el quiebre y en aquellos momentos, ver a sus amigos ahí le hacía ver que había gente que la quería.

- Lo sé y por eso estamos aquí para ayudarte a salir de este cuarto y demostrarte lo valiosa que eres- explicó Takeru.

- ¿Y él?, ¿cómo esta?- no podía evitarlo, aún amaba mucho a Yamato.

- Estará bien solo necesita tiempo al igual que tú. Hoy se reintegró a clases y se le veía muy mal.- confesó Taichi al final.

- Pero… ¿dijo algo?-

- No, ha estado en silencio, parece fantasma.- contestó Hikari a la respuesta de su amiga.

- Por favor, no lo dejen…- suplicó la joven pelirroja.

- ¿Por qué?, ¿qué pasa, Sora?- preguntó Taichi algo consternado.

- Yo…me iré al finalizar las clases, me iré lejos y él se quedará aquí; ustedes son sus amigos y cuídenlo, él también necesita ayuda- pidió la muchacha.

- Si él te hizo daño, ¿por qué habríamos de hacer eso?- preguntó la menor de los Yagami.

- Espera- miro a ambas chicas- hermana, ¿Tú sabías que Sora si iría al terminar el año?-

- Si…pero ella tenía que decírselo a ustedes, primera era a Matt pero todo cambió.-

- Si, es verdad pero no se preocupen por eso- sugirió Sora.

- ¿cómo que no? Te vas a ir y nosotros no sabíamos…te vamos a extrañar mucho, amiga- dijo Mimi.

- Y yo a ustedes. Les agradezco esta preocupación por mi…-

- No tienes que agradecernos. Tú siempre nos has dado tu apoyo y dedicado una sonrisa en los momentos más difíciles, es lo mínimo que podemos hacer por ti. Te queremos- explicó Takaishi.

- Nunca vamos a olvidar tu apoyo en nuestros momentos difíciles, tus sonrisas, tus consejos y ahora que tu los necesitas vinimos a dártelos.- siguió Hikari.

- Faltan chicos: Ken, Miyako, Joe, Kou, Iori, Daisuke…no pudieron venir por diferentes razones pero te mandaron fuerzas y mucho cariño. Eres nuestra amiga- continuó Mimi.

- Eres una mujer madura, responsable, cariñosa, comprensiva y muy bella, como una mamá para todos nosotros y cuando comenzó todo esto nos preocupamos y trataremos siempre de darte nuestro apoyo pase lo pase- finalizó Taichi.

- Gracias…- solo pudo decir eso ante palabras tan bellas y sus ojos se inundaron de lágrimas.

- No sigas llorando, amiga. Ven, hablemos y verás que mañana podrás asistir a clases- comentó Mimi.

- Si- y sonrió…otra vez.

- Luego de eso…tú me viniste a Francia y nosotros nunca supimos porque no nos dijiste-

- Para no dañarlos, no quería que vinieran a buscarme, necesitaba cambiar de aire. Siempre les agradecí su apoyo y gracias a él pude pasar el examen final…son maravillosos.- suspiró pesado Takenouchi- ojala un día me logren perdonar.

- Y lo harán. Si les explicas todo, confía. Por eso, vamos juntos a Japón, yo también debo enfrentar muchas cosas que dejé inconclusas…acompáñame- pidió el rubio.

- Bueno…pero prométeme que no le dirás a nadie que voy contigo hasta que yo decida hablarles- rogó la pelirroja.

- Te lo prometo-

Siguieron conversando un rato más hasta que decidieron todo lo necesario para el viaje a Japón.

Por su parte, ella sentía que debía cortar de raíz todo aquello que nunca terminó de forma correcta. Cuando volvió al instituto y Yamato la vio cambió radicalmente de actitud: la frialdad e indiferencia volvieron a ser parte de su vida y aquel joven expresivo con sus amigos se había ido. Hablaba con algunos pero a ella ni una mirada fría le dirigía.

Sora necesitaba cerrar este ciclo que aún le traía los buenos y malos momentos. En los últimos meses existieron muchas peleas que poco a poco fueron en aumento referidas a grado de situaciones; en un comienzo era solo detalles o comentarios, luego eran insostenibles. El llanto y los gritos eran parte de ellas. Sin embargo, antes de todo eso, su noviazgo era maravilloso e ideal; siempre juntos a todas partes, el abriendo su corazón y protegiéndola de todo, ella, enseñándole cosas simples y felices de la vida y cuidándolo como si fuera cada día el último; había amor.

Por su lado, Takeru necesitaba volver para arreglar lo que dejó inconcluso, sus amistades y poder decirle a Hikari que sentía mucho el daño que le causó…y lo que ella quería podía hacerse realidad en algún momento.

Sucedió algo que jamás imaginó que pasaría: sus sentimientos hacia Kari habían vuelto y haría lo que fuera para conquistarla. Quizá su relación de "más que amigos" con Sora no era para pensar en un futuro. Él sabía que aquello no era nada formal y la misma chica se lo había advertido: si se habían salido del protocolo normal de amigo había sido eso y nada más.

Ahora, ambos jóvenes debían arreglar sus cosas y ser fuertes para enfrentar lo que llevan por delante como destino.

Las semanas pasaron y Japón los había recibido muy bien. Sólo sus padres estaban ahí para darles un abrazo que tantos años tardó. Cada uno partió a la casa de sus padres, aquella que los vio crecer y partir un día sin resolver nada, dejando pasajes de sus vidas inconclusos que ahora venían a sanar.

Sin embargo, Takeru no quería atrasar tanto aquel momento y se encargó de organizar una reunión con todos los digelegidos. Llamó casa por casa dando el día y la hora de la tan esperada reunión pero no nombró uno de los detalles más importantes: que Sora estaba en Japón. Decidió no hacerlo para no causar revuelvo y también le omitió a la chica que aquella junta iba a realizarse.

Aquel tan ansiado día llegó y Takaishi inventó la excusa de salir con la pelirroja al parque para volver a revivir viejos tiempos y reconocer su ciudad.

El timbre del apartamento que habitaban las mujeres Takenouchi sonó a las 10:30 de la mañana y fue la madre quien abrió la puerta.

- Buenos días, Tk- saludó cariñosamente.

- Buenos días, Señora Takenouchi- correspondió él con una pequeña reverencia.

- Vienes por Sora, ¿cierto?- consultó ella.

- Así es, vengo a invitarla a salir- continuó él.

- Que alegría, desde que llegaron no ha ido a ningún lado. Pero pasa- hizo un ademán para que el joven entrara al hogar- disculpa por no haberlo hecho antes-

- No se preocupe- sonrió.

Desde el pasillo del departamento, una figura esbelta y bien formada y se acercó a la sala, era Sora.

- Hola Tk- saludó ella al muchacho con un beso en la mejilla.

- Hola, estas preciosa- comentó él.

- ¿En serio te gusta? Que bueno, pensé que era mucho- respondió ella.

- No, estas muy bien así- le siguió él de manera pícara.

Sora vestía un bello vestido azul cielo con corte debajo del busto y sin mangas, sandalias y su cabello rojizo suelto. Takeru iba con un pantalón de jeans, zapatillas y una polera verde.

- Bueno mamá, nosotros nos vamos ya- se despidió la joven.

- Esta bien. Diviértanse mucho y Tk, cuídala- pidió la Señora Takenouchi al rubio.

- No se preocupe, ella estará segura a mi lado-

Así, partieron rumbo al parque sin saber ella que una sorpresa la esperaba. La reunión estaba planificada a las 11 de la mañana debido a la temporada de primavera.

El paisaje era realmente hermoso y muy propio de esa época del año. Los cerezos en flor con su naturalidad y frescura, el cielo más azul que nunca y el viento travieso que los acompañaba.

- Sora, ¿te puedo interrumpir un segundo?- pidió él. Era ahora o nunca la hora de la verdad.

- Claro, ¿Qué sucede?- preguntó ella sutilmente.

- Si te traje hoy al parque fue por eso- apuntó a la lejanía un grupo de jóvenes.

- ¿Qué es eso?- consultó acongojada.

- Nuestros amigos. Los reuní a todos para poder conversar, es a lo que vinimos.-

- Si pero…es muy luego aún…yo…no sé que decirle, Tk- sus ojos estaban vidriosos y poco a poco iba retrocediendo.

- Ven- tomó su mano y entrelazó sus dedos con los de ella- no te pongas así que no me gusta para nada. Yo estaré contigo y te apoyaré. Además, ha pasado más de una semana que llegamos y es hora de todo, de aclarar lo inconcluso- explicó el chico.

- Pero…-

- Tranquila, todo va a estar bien- le apretó más la mano y la guió al grupo de jóvenes que hacían en el pasto, era hora.

Al irse acercando fue viendo como todos habían cambiado y algunos bastante.

- Hola chicos…- saludó él al llegar al lugar y sus amigos fueron dejando de lado sus conversaciones para ver a los jóvenes que estaban ahí.

- Hermano…- musitó Yamato pero no fue escuchado.

Nadie se atrevió a decir nada, es como si el tiempo se hubiera detenido.

- Hola Tk, Sora- fue Ken quien se atrevió a romper el incómodo silencio que rondaba y se levantó a saludar a los muchachos. Los abrazó.

- Hola Ken, que bueno es verte otra vez- saludó con cariño Takeru.

- Igualmente- respondió él con una sonrisa.

- Hola…- soltó tímidamente Sora.

- Hola, estas muy bella- comentó Ichijouji.

- Gra…gracias…- respondió ella.

- Ven, démonos un abrazo, somos amigos, ¿no?- dijo él amablemente.

- Si- y así fue. Hace mucho que necesitaba ver a sus amigos a pesar de todo. Aquel abrazo fue tierno y lleno de confianza.

- Yo te extrañé Ken…- dijo ella ya más tranquila.

- Igualmente- dijo él.

- Vamos a saludar a los demás- sugirió Takaishi.

- Esta bien- respondieron ambos chicos al unísono.

Poco a poco los digielegidos fueron saludando a sus dos compañeros que hace años no veían. Mimi derramó unas lágrimas al ver a su amiga Sora otra vez, estaba muy feliz. Taichi la abrazó como si hubiera regresado desde lo más oculto del mundo y como si no quisiera perderla otra vez, ella hizo lo mismo, extrañaba a su mejor amigo. Hikari también se emocionó al verla aunque ella sabía donde estaba no era lo mismo escribirse que verse y realmente extrañaba a su "hermana". Izzy y Joe mantuvieron su compostura aunque no les duró mucho porque igual sus abrazos hacia ambos chicos fueron inmediatos. Miyako los abrazó tan fuerte a ambos que casi los deja sin aire y todos rieron ante eso. Iori fue respetuoso pero aún así se alegró mucho al ver a Takeru y no dudó en demostrárselo. Yamato saludó a su pequeño hermano con un abrazó muy fuerte y reconfortante, necesitaba verlo a pesar de todo. Daisuke fue expresivo y sus comentarios siempre asertivos no faltaron pero en él había un brillo distinto, porque muy a pesar extrañaba a su mejor amigo, Takeru. Yamato no se acercó a Sora ni Hikari a Takeru.

La charla surgió muy amena luego del reencuentro, comentaron sobre sus vidas allá y los digielegidos se sorprendieron mucho al saber que Tk y Sora se encontraban juntos en Francia. Bromearon un buen rato, jugaron cartas y tomaron refrescos para poder seguir con la charla. Pidieron disculpas generales a todos por haberse ido sin avisar y agradecieron el apoyo de cada uno cuando los apoyaron antes de partir.

Pero ambos chicos debían resolver problemas y era hora de hacerlos. Takeru le pidió a Hikari alejarse un poco del grupo para hablar más tranquilos y ella aceptó.

-¿Aquí esta bien?- preguntó la castaña.

-Si, aquí podemos hablar solos-

- ¿Y de qué quieres hablar?- ella no era capaz de mirarlo a los ojos

- Sobre nosotros…- contestó él.

- No existe un nosotros, Takeru- respondió dolida.

- Pero lo hubo y nunca terminó bien…quiero que sanemos nuestras heridas- explicó él.

- Mis heridas ya han cicatrizado y no hay nada que conversar- la muchacha había adoptaba una posición a la defensiva.

- ¿Te acuerdas de aquel día cuando terminamos?- preguntó él pensativo.

- Como olvidarlo…-respondió en un suspiro.

- ¿Te acuerdas lo que me hiciste prometer?, ¿Qué si todo pasaba y ya no había rencores podíamos volver?...- siguió él.

- Si…- una lágrima rodó por la mejilla de ella y él de acercó para recogerla.

- No quiero ver más de éstas, quiero ver tus dulces sonrisas…he vuelto por ti, Kari-

- ¿Por mi?...-

- Si porque deseo mucho cumplir esa promesa. Siento que ya estoy mejor y que por fin puedo estar seguro de lo que siento…-

- Pero… ¿si todo se repite? Yo no quiero sufrir más…me costó mucho reponerme…Yo te amé, te amo y te amaré siempre. Cuando decidiste romper conmigo no entendía el porque de tus razones…si todo iba tan bien…de la anda sucedió eso…- por fin ella había dicho lo que sentía y el dolor ya no era presente en su corazón.

- No se repetirá, te lo prometo. Si me arriesgué a venir de nuevo a Japón fue porque me di cuenta de que realmente eres a quien yo amo y que lo de hace años fue un torpe error mío. Tal vez fue necesario todo este tiempo para darnos cuenta de que realmente nos necesitamos y que queremos estar juntos- dijo el rubio muy seguro de sus palabras.

- Creo que…tienes razón…-

- Quizá no empecemos todo de nuevo en seguida sino que lo hagamos con tiempos, salgamos y conversemos, divirtámonos y disfrutes. Luego, si tú quieres, podemos volver…porque yo si quiero- esta vez, él la tomó de las manos y la vio directamente a los ojos.

- Bueno…yo también quiero estar contigo y te adoro…- le dijo ella con voz dulce.

- Y yo a ti- se acercó a su rostro y le dio un pequeño beso en los labios que duró un par de segundos.

- ¿Quieres salir conmigo mañana por la tarde?- propuso él y vio como las mejillas de su amada estaban teñidas de un leve rubor.

- ¿Cómo…una cita?- preguntó coqueta.

- Si, como una cita- reconfirmó él.

- Si quiero- y esta vez fue ella quien le dio ese travieso roce de labios.

Se quedaron ahí, mirando como había pasado el tiempo y ese amor seguía latente. Su esperanza nunca se perdió y siempre hay segundas oportunidades.

Por otro lado, Sora le había pedido a Yamato hablar con él una cosa que había dejado pendiente al partir. Se alejaron del grupo y se sentaron bajo la sombra de un árbol.

- Estás muy bella…- comentó él.

- Gracias…tú también estás guapo…no haz cambiado nada…- le dijo ella.

- Tú tampoco- respondió él. Hizo una pausa y siguió- ¿de qué quieres que hablemos?- preguntó curioso.

Sora lo miró y se dio cuenta de que sus ojos no tenían aquel brillo después la última vez que lo vio hace ya muchos años. Su cabello seguía rubios y su cuerpo varonil y en forma estaba casi iguales pero su tono de voz, su mirada ya no eran lo mismo de antes y conocía muy bien aquellos ojos secos y sin vida, ser frío era su pasado y ahora su presente.

- Verás…antes de irme y luego de la graduación yo te escribí una nota que te hice llegar con Tai, ¿recuerdas?- preguntó ella temerosa.

- Si…-

- Aquella nota decía que yo te estaría esperando esa tarde en este parque, bajo el cerezo que está cerca de la pileta pero nunca llegaste…- continuó ella con su voz quebradiza.

- ¿Decía eso? Yo no…- trató de excusarse el rubio y poco a poco sus ideas se iban clarando.

- Supuse que no la habías leído o que no tenías interés de asistir pero yo esperé por muchas horas a que tú aparecieras ahí y yo pudiera decirte lo que quería…-

- ¿Qué querías decirme? Dímelo ahora, por favor…- suplicó él.

- Quería entregarte esto- desprendió de su cuello la cadena que llevaba y la colocó en su mano y la cerró. Él la abrió y tomó la fina cadena entre sus manos y notó que era la mitad de un corazón con la inicial del nombre de ella.

- Esa cadena tiene otra mitad que guardo en un lugar muy preciado para mi. Aquel día quería volver contigo, quería decirte que volviéramos y que dejáramos todo el pasado atrás, que sanáramos nuestras heridas juntos y eso- apuntó a la cadena que Yamato poseía en sus manos- iba a ser mi regalo para ti en nuestro aniversario pero como no habíamos tenido, te lo iba entregar aquel día como inicio de una nueva relación…pero eso nunca pasó…- sus ojos húmedos por las lágrimas que corrían su rostro demostraban el verdadero dolor.

- Yo…nunca leí la nota porque cuando supe que era tuya la boté. Estaba muy dolido ya jamás pensé que tu quisieras volver conmigo…por eso no la abrí…y ahora me arrepiento mucho…- su voz estaba quebradiza…

- ¿De que sirve arrepentirse ahora?...- le preguntó ella.

- Nunca es tarde y lo podemos intentar otra vez. Dame una oportunidad, démonos una oportunidad…- rogó él y tomó las manos de la chica- yo te amo Sora como aquel día en vencí mi timidez y te lo dije. Eres la única chica que yo he podido amar con tanta intensidad y nunca habrá otra igual. Me enseñaste lo que es el amor, el cariño de amigos, a demostrar lo que es sentir…- continuó él.

- Para mi…también fuiste importante. Cuando me fui de aquí no tuve otra relación salvo por un beso que no significó nada para mi porque tu recuerdo está siempre presente. No podía enfrentar la realidad, no me atrevía y si no fuera por tu hermano, yo no estaría aquí ahora. No puedo negar que te amo porque me mentiría a mi misma. Tú fuiste y serás siempre mi primer amor, mi primera relación, mis primeros errores y el amor que te di a ti no podré dárselo a nadie como te lo di a ti. Compartimos muchos momentos, buenos y malos pero no me arrepiento de ningunos…el romper puede que haya sido un error pero en ese momento yo estaba mal…- ahora fue ella quien le dijo muchas cosas que había guardado.

- Intentémoslo de nuevo, volvamos a estar juntos…- pidió él.

- No puedo, no estoy lista para estar contigo otra vez. Quizá haya pasado mucho tiempo pero mis heridas están abiertas y con esto que está pasando poco a poco irán cerrando- sollozó ella.

- No llores, te vez más linda sonriendo- ella soltó una tímida sonrisa- así me gustas más porque fue así como te conocí. Te entiendo pero dejemos esa ventana abierta, de que volveremos a estar juntos algún día…- dijo él. Ya no había más que insistir.

- A lo mejor un día volvemos o podemos ser amigos pero yo necesito mi tiempo. Enfrentarte a ti y dejar de escapar me fue difícil…- explicó ella.

- Lo sé. Yo también he estado escapando de todo lo que pasó y no he sido capaz de reconocer que cometí errores y el principal no haber leído aquella nota-

- Puede ser pero nosotros creamos nuestro futuro y el destino nos da una mano…- repuso Sora.

- Si…toma- le entregó la cadena- esto es tuyo, tal vez en un futuro nos sirva- dijo él y le dedicó una sonrisa. Ella la vio y detrás de todo vio a aquel chico de ojos azules que pueden expresar muchas cosas, vio al que fue su novio…

- No, es tuya- se la devolvió- úsala…es tu regalo de aniversario…-

- Prométeme que si tienes un problema y no sabes a quien acudir me llamarás- propuso él.

- Está bien…quien sabe, algún día esa llamada sea para otra cosa…- le dijo ella y lo abrazó. Ya todo había terminado para dar paso a un nuevo despertar.

Fin.



Autora:

Hace dos años y un poco más comencé este proyecto con la ilusión de demostrar que había aprendido muchas cosas y creo que lo logré.

No pensé tener tanto apoyo de los lectores y que fueran tan fieles a pesar de mis demoras, este capítulo es para que cada uno de ustedes, para los que me dejaron reviews y para los que solo leyeron. Me hicieron feliz y tener muchas ganas de seguirlo a pesar de mi tropiezo al comenzarlo, son ustedes creadores de este fanfic y por eso va para ustedes. Muchas gracias.

Pensé que el final abierto es lo mejor para una historia como esta, cada pareja tomará el camino que desee y podrá hacer su vida pero ambas dejaron cerrado el paso después de evitarlo para dar paso a nuevas esperanzas.

Takeru y Hikari comenzaran desde cero como si nunca hubieran salido antes y Sora y Yamato sanarán sus heridas para ver si el futuro los vuelve a juntar.

También pensé en poner unas palabras antes del "fin" pero queda mejor así. Aquí van las palabras:

"Cada relación es diferente, con ideales y miedos pero únicos entre si que hacen del complemento una unión fuerte que ayuda a encender la llama del amor. Cuando somos jóvenes, nos cegamos y creemos que durará por siempre pero no siempre es así. Factores externos influyen mucho y poco a poco las relaciones se pueden ir agotando hasta que la llama del amor que una vez quemaba votara unas pequeñas chipas pero nunca se apaga. Creer en que todo puede cambiar en algún momento es lo especial de las relaciones largas y juveniles donde el romance se vive al día a día y que aquellos sueños y esperanzas pueden volver a revivir…"

Nuevamente gracias a:

Kibun No Tenshi, Tor, Zuki-chan, Alexeigirl, Koushiro-kun (janndleo), Atori-chan, SkuAg, Prisa Yoshisuky, Daphne Ishida, doberman-fire, Kari y Tk 93, Fogachan, Isfryd Beloved, Esme-chan TS-DN, cielo, aska ishida, .Uchiha, NiaBlack, new kgirl, Sofia-Princess, Puchiko Tsukino, UUUuuUUU, Alda-gracie, Estefi, Vainilla, Fiorella Takashi, lapitufina, luly, lulu y todos aquellos que leyeron anónimamente sin dejar nada…

¡¡Muchísimas gracias por todo su apoyo!!

Chikage-SP.