Pequeños Milagros
Autor: Quetzalli
Resumen: Despues de la tormenta viene la calma y en este caso varias llegadas alegran a la pequeña Josie. Mas del pasado de Heather y una revelación de Sirius.
Parejas: Harry-Severus, Remus-Kingsley
Disclaimer: Los personajes son propiedad de J. K. Rowling y Warner Bros. Si por ventura piensas que estoy ganando algo más que gratificación personal a través de sus comentarios, voy a tener que desilusionarlos porque ni un peso ha entrado en mi bolsillo por escribir esto.
N/A: ¡Soy tan feliz! Me alegra mucho que hallan disfrutado el capítulo anterior y me hayan perdonado. Les agradezco tanto su apoyo que les voy a confesar algo, ustedes hicieron que este fic rebasara los 14 capítulos que iba a durar. ¿Cómo? pues muy fácil, pidiendo detalles y con sus preguntas a través de sus maravillosos comentarios. Muchas gracias y ya no les quito más tiempo, muchos besos quetzalescos.
Capítulo 15
Necromancia
Un rayo de luz azul se coló por entre las cortinas de la enfermería iluminando la carita de su única paciente. Josie Snape descansaba en un sueño profundo, recuperándose del terrible dolor que lentamente le robaba la vida.
La ayuda había llegado a tiempo de evitar el peor desenlace, pero aún había sufrido muchos daños de los que debía recuperarse, según Harry en el transcurso de una semana.
No importaba, Severus sabía que así fuera por meses o unas horas, no abandonaría la camita en la enfermería que cobijaba a su nena y este pensamiento era tan reconfortante como doloroso al pensar en Heather, la hija que no llegaría a conocer.
—Ve a descansar —le dijo Harry más por costumbre que por convicción.
Draconiss y Azalea habían regresado a su rutina diaria después de garantizar el control total de la epidemia, la cuarentena se había levantado, Draco estaba de nuevo en casa, Kingsley se había llevado a Remus "de regreso al hogar" e incluso el perruno padrino de Harry se había retirado a descansar en un nuevo proyecto literario que había prometido compartir con todo el grupo presente en esa odisea.
Ahora estaban sólo ellos tres en la enfermería y ese era un pensamiento reconfortante.
—Necesitas más descanso que yo —susurró no queriendo perturbar el sueño de Josie.
—Puedes dormir con ella —sonrió Harry, acercando una de las camas mayores junto a la camita de su princesita—, yo siempre dejo una alarma mágica activada, me alertará de cualquier cosa.
—Harry —llamó Severus antes de que se alejara—, te amo.
—Siempre te he amado —respondió la personificación de Gryffindor antes de retirarse a descansar.
Harry lo amaba.
Severus repitió el recuerdo de sus palabras una y otra vez, deleitándose con el descubrimiento de ser amado. ¡Cuánto hubiera deseado que Harry se recostara a su lado, en esa cama de hospital! Pero no, él era un caballero y no le propondría nada atrevido a Harry sin un anillo de por medio, por lo menos no cuando estuviera sobrio se recordó.
Rodó sobre sí mismo para quedar de costado contemplando a Josie, varios rasgos de su hija gritaban que era una Prince, pero tenía un poco de su madre.
Aún no podía Severus conciliar del todo la imagen que tenía de Jodie con la que había descubierto hace poco. ¡Claro que sabía que era muy controladora! Pero nunca creyó que hasta el extremo de controlar su correspondencia, porque Severus nunca dejó de recibir el correo por completo.
Lo que era aún más aterrador porque significaba que Jodie leía sus cartas.
Era como si la persona con la que había vivido fuera una completa extraña y al mismo tiempo Severus comprendía sus motivos, si tan sólo pudiera, por un instante confrontarla para dejar de sentir el terrible vacío de que ahora enfrentaba.
Josie suspiró entre sueños. Era perfecta en todos los aspectos, su orgullo y el pilar que sostenía su corazón.
No por última vez Severus se preguntó cómo era posible que un corazón amara tanto y entre más amaba, parecía ser capaz de amar más.
La cobijó por última vez antes de dar la vuelta y descansar como no lo había hecho en mucho tiempo.
° ° ° ° °
Una de las primeras lecciones que Harry había aprendido en la práctica diaria de la Sanación era que no importaba cuan grande fuera un problema, los niños siempre parecían recuperarse con la mayor facilidad.
—Es uno de los misterios de la vida, recordó las palabras que le dijera Poppy Pomfrey cuando le entregó el mando de su reino.
—Si que lo es —se dijo a sí mismo contemplando la enorme habitación con sus camas en línea, pulcras y listas para recibir cualquier emergencia desde un sangrado nasal hasta una caída de escoba. Lo que fuera, incluso una epidemia mortal aunque Harry esperaba que la próxima tardara mucho en presentarse.
De manera natural recorrió la enfermería de pinta a punta, asegurándose de que todo estuviera en su sitio, justo como le gustaba hacerlo antes de entregarla al suplente que vigilaría a sus niños en su ausencia, sólo que ahora no habría más suplente y la ausencia no sería notoria.
El año escolar había terminado y con el Expreso de Hogwarts se alejaban los niños que tanto cuidaba, llenos de risas y añoranzas en un viaje de regreso a sus hogares.
—Señor Sanador Potter —escuchó una vocecilla a su espalda—, la señorita Josie le pide que vaya a sus habitaciones, dice que es una emergencia porque están naciendo los gatitos.
—Adelántate Regina llegaré en un momento —le sonrió a la anciana elfa que seguía culpándose por la enfermedad de Josie pero que afortunadamente no se castigaba más.
—Si tan sólo todas las emergencias fueran así —suspiró Harry dirigiéndose a la chimenea para emerger en las habitaciones del profesor de Pociones.
—¡Harry, Harry! —lo recibió Josie dando saltos— ¡Nació el primer gatito! Y Spark se lo quiere comer —chilló asustada.
—Claro que no, sólo lo limpia —explicó Harry—. Ves así puede respirar el gatito al nacer.
Josie miró con orgullo a Spark llenándolo de cumplidos por ser tan buena madre cuando entró Severus con las mejillas encendidas y la respiración ligeramente entrecortada. Lucía regio como siempre pero ligeramente relajado e inseguro al mismo tiempo, algo que le fascinó a Harry.
—Regina acaba de avisarme ¿cómo llegaste antes que yo?
—Me avisaron antes —dijo Harry enfatizando lo obvio.
—¿Por qué te avisaron antes? —insistió Severus.
—¡Hay papi! Porque Harry es sanador y Spark podía necesitar su ayuda —explicó Josie con la mayor seriedad.
—¿Cómo no lo pensé antes? —musitó Severus sentándose en el sillón más cercano a la cesta "tamaño matrimonial" de Spark, por muy interesado que estuviera en el misterio de los gatitos no iba a sentarse en el tapete del suelo.
Por fin, después de una hora de lengüetadas Spark permitió a Josie ver a sus tres hijos.
—¡Son tan lindos! —lo felicitó la niña acariciando el pelaje de Spark sin tocar a los tres gatitos como le había indicado Harry, porque aún eran muy pequeños.
—Así que eres abuelo.
—¡Por supuesto que no! Me niego a ser abuelo de unos gatos —Severus que había fingido leer aunque no había dado vuelta a la página desde que llegara, miró a Harry como si los hijos de Spark no lo merecieran—. Y si mal no recuerdo el gato es un Potter así que son tus nietos.
—No lo niego —bromeó Harry recargando su cabeza en las piernas de Severus— y para tu información son preciosos.
Spark miró a Josie con ojos suplicantes y la niña de inmediato le trajo su plato de agua interpretando que el pobre tenía sed, algo que resultó acertado porque el minino dio cuenta de la mitad del agua del plato antes de recostarse de nuevo con sus hijos.
—Nunca me explicaste cómo conseguiste que el gato fuera azul —recordó repentinamente Severus para evitar pensar en lo manipulador que era ese gato y su temor de que fuera un legerems consumado que ponía pensamientos en la mente de su hija.
—Hice trampa —aceptó Harry que pensaba en la maravillosa comunicación que existía entre Josie y su familiar, tan parecida a la suya con Hedwig—, use mi magia para garantizar el sexo y el color. Obviamente absorbió algo de mí y por eso pudo ser "mamá".
Regina llenó de nuevo el tazón de agua de Spark y se sentó con Josie a contemplar los gatitos que empezaban a verse esponjados ahora que su pelaje estaba seco. Ambas habían llorado y hecho las pases en cuanto Josie salió de la enfermería y ahora eran cómplices en cuidar al gato.
—Y supongo que Spark es una raza ilegal que acaba de reproducirse —dijo Severus contemplando la posibilidad de esterilizar a Spark lo antes posible o tendría demasiados gatos porque el brillo en los ojos de Josie le decía que no habría modo de separarlo de sus tres hijos.
—La verdad no —dijo Harry y agregó—. Hagrid estaba encantado con la idea de gatos azules y quería convencerme de que fueran tigres de bengala azules, Draconiss enfatizó que era peligroso jugar con las especies y Azalea quería asegurarse de que el gato prueba no tuviera efectos secundarios así que tuve que sacar un permiso en el Ministerio de Magia para experimentar y obtener a Spark, usé muchos conjuros todos bajo la vigilancia de varios funcionarios del Ministerio y antes de poder regalarlo a Josie se aseguraron del bienestar del gato. Nadie esperaba que se reprodujera pero ahora que lo hizo tendré que llevar a los gatos a que les hagan un chequeo completo.
—¡No van a quitarle sus hijos a Spark! —chilló Josie demostrando que no estaba tan distraída como aparentaba.
Severus contuvo un gemido ahogado pensando en la educación futura de los gatitos y casi se perdió el brillo consolador en los ojos de Harry.
—No es necesario, los encargados del Ministerio pueden venir aquí, ellos son como… sanadores especiales para gatos y se asegurarán de que estén fuertes y sanos.
Josie volvió encantada a vigilar a Spark mientras Severus se frotaba las sienes al pensar en todos los funcionarios que estarían tocando a su puerta por culpa de un gato que debió haber buscado una hembra para perpetuarse.
—No es tan malo —escuchó la voz suave de Harry muy cerca de su oreja—, vendrán dos o tres semanas después de que les avise que nacieron los gatitos y podrán revisarlos en la enfermería para que nadie perturbe tu "santuario".
El ronroneo de Harry era peor que el de Saprk aunque ambos lo adormecían y Severus tuvo que hacer un esfuerzo para escuchar toda la frase aunque se le escapó la despedida final de Harry.
—…entonces nos veremos en Fénix's song y te sorprenderás.
Antes de marcharse sin que Severus tuviera oportunidad de darle el anillo nuevamente.
° ° ° ° °
Un par de días después Minerva convocó a una última junta de profesores antes de que todos se despidieran y disfrutaran de un merecido descanso. Severus fue porque era obligatorio pero consideraba que era una de las peores ideas que había seguido del viejo Albus.
Lo peor de todo fue tener que enfrentar los comentarios de sus colegas que tuvieron la audacia de regalarle una caja de chocolates con forma de gatitos, adornada con un enorme listón azul que decía "Felicidades Spark".
Y claro lo peor era no poder contestar con algo de sano cinismo porque estaba fuera de práctica por culpa de Harry y no se le ocurría nada lo suficiente hiriente que no terminara en risas por parte de sus colegas, era mejor aguantar y guardar silencio.
Estaba perdiendo el toque.
Fuera de eso la junta tuvo interesantes propuestas para el año próximo, la mayor de todas la donación que hizo Belt Orion de los derechos de un panfleto con aspiraciones a novela romántica muy popular en el mundo mágico y las alumnas de sexto y séptimo, a favor de Hogwarts con lo que habría galeones suficientes para un nuevo invernadero, mejores ingredientes para pociones y una reparación a las bancas del estadio de Quidditch que todavía tenían marcas de cuando una Hermione de once años incendió su túnica en pleno partido.
Fuera de esos detalles sólo hubo un mejor chisme, Severus se alegró de que fuera Remus quien lo compartiera ya que no habría modo en que aceptara que sentía curiosidad por la vida romántica de su otrora enemigo.
Aún tenía un remanente de dignidad que proteger.
—… así fue como nos vimos en la necesidad de evitar que Sirius escapara y Kingsley usó un excelente conjuro para inmovilizarlo ¡de pies a cuello! —explicaba Remus a su atenta audiencia—, con lo que pudimos interrogarlo con calma.
—¡Remus, por favor! —lo reprendió Minerva ante el descontento general—. Ve al punto ¿quién es el amor secreto de Sirius?
La pregunta medular. La facultad de Hogwarts guardó silencio en espera de la gran revelación.
—Bill Weasley —anunció con gran pompa Remus.
Muchos mostraron su descontento ante la sorpresa del licántropo.
—Oigan, no es para tanto. En serio hacen una pareja bonita y por lo que pude averiguar en verdad se aman.
—No te preocupes Remus —dijo Severus mientras borraba su nombre cuatro veces de la hoja de guardias a Hogsmaede—, sólo se preparan para perder un fin de semana de vigilar adolescentes escandalosos.
—¿Apostaron la identidad del novio de Sirius? —preguntó Minerva demasiado asombrada para reproches.
—No debi escuchar a Ron —refunfuñó Hermione—, mira que no saber de su propio hermano. ¿Cómo lo supiste?
—No conozco a otro W. W. pero conozco a Sirius "trabajo para un rubio cretino porque temo iniciar nuevas amistades" Black —dijo Severus como si fuera obvio.
—Muy cierto —aceptó Remus pensativo—, ya decía yo que eran demasiadas visitas a Gringotts.
—¡Por la pareja perfecta! —propuso Severus alzando su taza de té—, un encantador de tesoros y su perro guardián.
° ° ° ° °
Casi exhausto, Severus regresó a su "santuario" como insistía Harry en llamar sus habitaciones preguntándose por tercera vez porqué tenía la sensación de haber olvidado algo y si debía ponerle esa contraseña a su chimenea.
Al abrir la puerta lo recibió como todos los días, con un cálido miau y un frotado en su túnica, Spark. Después de que se sentó en su sillón favorito, Severus se dio cuenta de que era el único que lo había recibido, le faltaba un abrazo y un beso de Josie y una pequeña reverencia de Regina.
Consultó el reloj, eran cerca de las seis de la tarde así que Regina debía estar en las cocinas con los otros elfos. Pero eso no explicaba la ausencia de Josie.
Francamente preocupado se levantó y comenzó a llamar a la niña mientras se dirigía a su habitación temiendo lo peor: una recaída fatal, una pelea con Regina, el llanto por la muerte prematura de un gatito (no Spark no estaría tan contento).
Pero la habitación estaba vacía y en orden, lo que quería decir que Josie tenía un rato ausente.
Iba a llamar a Regina para preguntarle cuando descubrió la nota en la chimenea, junto al bote de polvos flu.
Josie
me explicó de tu junta, lamento que fuera hoy
pero
espero que te esperamos en mi casa.
Recuerda, Fenix's song.
Te ama, Harry
¡Eso era lo que había olvidado! La insistente urgencia de Harry porque fuera a su casa precisamente esa noche. Un frío recorrió su espalda al recordar la luna llena ideal para conjuros, pero no, Harry no se atrevería a realizar ningún conjuro sin su permiso.
Él te pidió permiso, le recordó una voz en su cabeza.
Se maldijo por no prestar atención antes de entrar a la chimenea y gritar el nombre de la casa de Harry. No valía la pena perderse en la red flu por maldecir antes de decir la dirección correcta.
Aterrizó en la sala que lucía normal, algo extraño porque se suponía que Harry estaba ahí con Josie y lo esperado era un desorden, humeantes tazas de chocolate y bombones acompañadas de risas. Pero no, la sala estaba impecable y vacía. Por primera vez desde que fuera a buscar a Harry para implorar perdón, Severus contempló el lugar y casi lamentó que no estuviera bajo la misma trampa mágica de aquella vez porque ahora no tenía idea de donde estaba el despacho de Harry o donde podía estar su hija.
Decidió moverse hasta la ventana en espera de captar algún ruido que le indicara el camino cuando notó sobre la mesa de centro un paquete de hojas de pergamino ligeramente amarillentas sobre las que había una hoja de papel con la letra de Harry.
Estamos
en el jardín, no haremos nada hasta el anochecer
será
mejor que veas todo esto con calma antes de alcanzarnos,
y me
refiero a todo así que será mejor que te sientes.
Te amo
Un poco más tranquilo por saber que no había ningún problema, Severus se sentó en el sillón más próximo y quitó la carta de Harry para ver la primera hoja de pergamino. Cualquier cosa que esperaba hubiera sido menor golpe, incluso un cruciatus o el viejo ardor de la marca tenebrosa en su brazo.
En esa primera hoja de papel, dibujado con ceras de colores, le sonreía una niña de cabello y ojos negros junto a un hombre de cabello desordenado, lentes redondos y ojos verdes que la llevaba volando en una escoba mientras perseguían a un perro negro. Harry y Heather, con el perro de Sirius. Al pie del dibujo, con la letra de alguien que empieza a escribir frases largas decía: "Papi y yo, perseguimos a Huesos, ¡perro tonto!".
Antes de considerar que su hija tenía la misma habilidad de observación que él, Severus pasó a la siguiente página. Heather con un vestido vaporoso, alas en la espalda, tiara y zapatillas anudadas con listones se paraba de puntitas. "Cuando sea grande voy a ser la princesa cisne".
Lentamente la vida de Heather se abrió ante su corazón, la verdad es que Harry no le había enseñado ninguna fotografía suya y él no la había pedido temeroso de ofenderlo, pero ahora no podía dejar de desear que esos dibujos fueran el verdadero rostro de su otra niña que se abría paso en su corazón con página. Lo que tenía entre sus manos era un impresionante obsequio a una vida que pudo ser.
Una mirada a Heather, a sus sueños y su corazón.
El nudo en su garganta y el peso en la boca del estómago se avivaron cuando los dibujos alegres se transformaron en algo más complejo, la única hoja doblada a juzgar por las marcas en el papel, un retrato de familia: Heather, Harry y un hombre con lacio cabello negro y nariz grande que tenía encima una palabra "papá".
Hasta ese momento Severus había sido capaz de controlar el temblor en sus manos y las lágrimas en sus ojos, pero aquello fue demasiado. Secó un par de lágrimas traidoras que se deslizaron por sus mejillas antes de que cayeran sobre el dibujo y lo arruinaran.
Bajo el dibujo se leía: "Para Papá, porque queremos que nos visites y me des un abrazo y un beso". Junto venía una carta de Harry, la tinta estaba corrida y la carta arrugada, pero se leía perfectamente:
Severus:
Me había prometido no molestarte de nuevo ya que te
es tan difícil
responder mis cartas, pero no es por mí
que te escribo, Heather es
el mayor tesoro que nadie me ha dado
y quiere conocerte. Ya te he
dicho antes que no pretendo
molestarte a ti o tu matrimonio pero
ella es una niña
inocente que quería conocer a su "mamá", le dije
que era muy afortunada porque tenía un "papi" y un "papá"
y quiere
conocerte. ¿Cómo puedo negarle algo a mi
corazón? Sólo te pido un
día, el que sea,
cuando tú quieras. Por favor por lo menos contesta,
no
por mí, sino por ella que también es tuya.
Gracias, Harry
P.D. No acepto la incertidumbre por
respuesta, será mejor que
contestes o escribas algo si no
quieres que esto se transforme
en un vociferador y te siga a
todas partes.
Al reverso del papel Severus leyó en una excelente imitación de su letra: "Te prohíbo me molestes de nuevo a menos que sea una causa de vida o muerte, no puedo desamparar a mi familia así que no insistas".
La comprensión de que Jodie no sólo había guardado un secreto así, sino que lo hubiera mantenido por tantos años fue un gran golpe, pero la carita de la Heather del dibujo, abrazando a un padre que no conocía fue mucho peor.
A partir de ese momento los dibujos de cosas cotidianas lo incluían, en el piso vigilando que Heather no cayera al suelo mientras volaba una escoba, aplaudiendo a la pequeña bailarina vestida de princesa, o simplemente caminando con ella de una mana mientras Harry la llevaba de la otra mano. Ese último decía: "Papi dice que trabajas mucho por eso no puedes venir pero que te gustan mucho mis dibujos y los guardas todos. Te quiero papá".
Si pensaba que había pasado lo peor, eso era peor. Saber que Harry había fomentado un buen recuerdo de él a pesar de todas las mentiras crueles, pero aún así, él no sabía que eran mentiras.
No, lo peor seguía viniendo porque conforme Heather mejoraba su escritura y dibujo, las frases eran más largas y las ideas más detalladas, hasta llegar al dibujo de una niñita muy pequeña en una enorme cama blanca, la niñita no sonreía como en los otros dibujos pero tampoco lloraba. Harry la arropaba y él le daba algo que sólo podía ser una poción. El dibujo decía: "Gracias por la medicina que me va a curar".
Luego venía otro dibujo donde Heather estaba en la cama pero la abrazaban sus dos papás, y otro donde los dos papás la llevaban volando en escoba con su bata blanca, dejando a tras una ventana desde la que se veía la cama blanca muy pequeñita.
El último era un retrato de Heather, con una sonrisa como al inicio de los dibujos, decía: "Me dijo papi que vendrás pronto, voy a esperarte papá porque te quiero", y otra carta de Harry:
Severus:
Por lo que más quieras, ven. Sólo un día, te
garantizo que no te
contagiarás ni llevaras la Fiebre
Puzzle contigo. Por piedad ven,
te lo suplico, sólo un
momento para que Heather te conozca…
Va a morir, se apagará
mi sol y su único deseo es conocerte. Juro
que no sabrás
de mí después de esto.
Sinceramente Harry Potter.
Detrás de la hoja había otra nota con la escritura de Jodie que escuetamente decía "Sr. Potter no puedo poner en peligro mi familia y su salud, usted entenderá porque también es padre que esta última carta suya no ha llegado ni llegará a manos de mi esposo".
La carta había sido arrugada muchas veces, con rabia y dolor a juzgar por los dobleces constantes e irregulares, unas marcas en las orillas indicaban que incluso la habían intentado romper, ya fuera Jodie o Harry, quizás ambos. Ahora sólo era el cruel testimonio del profundo dolor por el que habían pasado.
Ahora más que nunca pesaba el anillo en su bolsillo.
Sin notarlo deslizó una mano por ese bolsillo para apresar su contenido, estaba cálido a causa de traerlo diaria, pero aún no había encontrado el momento ideal para entregarlo.
Se levantó al escuchar murmullos lejanos, seguramente Harry y Josie estaban divirtiéndose en el jardín. Era extraño como a pesar de todo parecían ser una familia y Severus agradeció con el corazón esa bendición.
El jardín era justo lo que Severus recordaba, por lo menos una cosa que permanecía igual a su primera visita y aunque no era un pensamiento muy reconfortante era un recordatorio de que Harry también era humano, uno muy poderoso, pero con un gran corazón.
—Deberás permanecer ahí todo el tiempo —escuchó decir a Harry—, no debes salir de la marca.
"La marca" era un círculo hecho con piedras de río alrededor de una sillita en la que Josie jugueteaba balanceando sus pies, un poco más lejos, Harry estaba de pie dentro de un pentagrama lo suficientemente grande para que cupieran dos personar dentro, también hecho de piedras de río.
—Voy a conocer a mi hermana —canturreaba Josie— ¡y veré de nuevo a mi mamá!
Fue ese descubrimiento lo que dejó helado a Severus. Hacía pocos días, cuando Spark se había convertido en "mamá", la pequeña había preguntado quien era Heather, obviamente recordando el nombre de las discusiones que tuvieron lugar a orilla de su cama, fue un momento difícil en el que Harry le pidió explicarle una parte de la verdad a Josie y fue así como le contaron la historia de su hermanita que había fallecido hace mucho tiempo porque no pudieron tener la cura a tiempo, para satisfacer la curiosidad de la pequeña Harry agregó que, al igual que Spark, él había sido la "mamá" de Heather y Severus su "papá" antes de que se casara con Jodie.
Entonces la explicación dejó satisfecha a Josie y ahora… quería conocer a su hermana muerta y volver a ver a su madre, también muerta.
—Harry —llamó sin poder ocultar un estremecimiento que llegó en parte a su voz—. ¿Qué sucede? —preguntó antes de saltar a conclusiones falsas porque sabía que Harry no sería capaz de hacerle daño a una niña a quien le acababa de salvar la vida y que visiblemente amaba.
—Tardaste mucho en la sala, estaba empezando a preocuparme —comentó Harry sin detener su tarea.
El pentagrama estaba completo cuando se enderezó, los rayos cálidos del atardecer empezaban a disiparse para dar paso a la oscuridad de la noche.
—Llegaste justo a tiempo —agregó con una sonrisa demasiado encantadora.
—No entiendo —reconoció Severus, escuchando el tarareo de su hija, que se encontraba dentro de un círculo mágico de protección. No, Harry no dañaría nunca a Josie.
—He estado preparando esto por años, al principio por dolor, quería ver una vez más a mi bebé y después no fui capaz de llamarla porque el poder de este conjuro permite hacerlo sólo en una ocasión y no estaba listo a renunciar para siempre a ella… ahora puedo hacerlo, dejarla libre para seguir adelante. Además Severus, siempre quiso conocerte y Josie merece la oportunidad de saber que tuvo una hermana y hablarle aunque sea sólo una vez.
Entonces Severus comprendió, un hechizo de invocación para los que ya partieron, sólo a Harry Potter se le pudo haber ocurrido.
—¿Alguna vez llamaste a tus padres? —preguntó consternado por las implicaciones, se requería mucha magia para que una invocación así no afectara también al espíritu impidiéndole regresar a la tierra de los muertos.
—Es diferente —aceptó Harry con la mirada perdida en los reflejos dorados del sol en el pasto del jardín—, nunca los conocí y los añoraba porque me hacían falta, pero no los extraño porque a pesar de todo lo que los demás cuenten de ellos, lo único que recuerdo es el momento en que murieron. Pero puedo hacer esto sin afectar a Heather… o tú esposa.
Una palabra que parecía deslizarse de la boca de Harry sin rencores, sólo con algo de dolor y melancolía. Entonces el significado de las palabras llegó a la cabeza de Severus.
—¿Quieres llamar también a Jodie?
—¡Voy a ver a mi mamá! —canturreó Josie desde su sillita.
—Tú la llamarás —enfatizó Harry desviando la mirada para enfrentar los ojos de Severus, tenía tanta calma que daba envidia—, yo mantendré el conjuro y así Josie tendrá una oportunidad para volver a verlas en el futuro, a ella y a Heather.
—¿Estás seguro?
—También necesitas hablar con ellas y Heather me atormentará si evito que la conozcas —sonrió Harry extendiendo la mano para que Severus entrara al pentagrama con él—. Vamos esta atardeciendo y este es el momento ideal.
Extendió la mano para que Severus la tomara, en el rostro dibujada determinación, un ligero tinte de incertidumbre y bastante anticipación. Para Severus se veía adorable al punto de que encontró en su corazón que lo acompañaría, en esto y cualquier otra loca empresa Gryffindor en la que se embarcara.
Por siempre.
Sujetó la mano que se le ofrecía sin dudas, notando que ese paso era tan simbólico como la entrega de un anillo. Ambas eran oferta de un compromiso.
—Nunca creí que llegaras a usar la necromancia —dijo avanzando hacia el centro del pentagrama— algunos la consideran magia negra.
—Para tu tranquilidad Snape —comentó Harry imitando el tono frío que usara Severus con él cuando era el peor maestro de Hogwarts—, este tipo de invocación no tiene que ver con esas torpes clasificaciones del color de lo incoloro, sino con el poder del invocante además de ser un antiguo conjuro que garantiza mi cordura.
Severus se permitió una sonrisa mientras Harry apretaba ligeramente su mano antes de levantarlas hacia el ocaso e iniciaba el conjuro.
° ° ° ° °
Continuará
N/A: ¡A que esto no lo esperaban! Y si debo ser franca, a esto es a lo que quería llegar desde que inicié este fic. Actualizo hoy porque no podía esperar a mañana. Besos, Quetzalli.
