Pequeños Milagros

Autor: Quetzalli

Resumen: La hora de la confrontación ha llegado, Severus y Harry enfrentarán el pasado en la forma de un espíritu no muy contento mientras Josie se divierte mucho.

Parejas: Harry-Severus, Remus-Kingsley

Disclaimer: Los personajes son propiedad de J. K. Rowling y Warner Bros. Si por ventura piensas que estoy ganando algo más que gratificación personal a través de sus comentarios, voy a tener que desilusionarlos porque ni un peso ha entrado en mi bolsillo por escribir esto.

N/A: Advertencia: Spoiler del séptimo libro. No es mi culpa ya tenía planeado el fic antes de que saliera y le atiné a un dato, así que si no lo han leído y están esperando su copia del libro en español, pues…. Tengo otros fics que pueden interesarles de mientras porque este spoiler si que no lo puedo cambiar y advertirles en que momento aparece es igual a arruinar todo. Si a pesar de eso quieren leer, recuerden que se los advertí.

Capítulo 16
Milagro del más allá

Con el último rayo de luz que se desvanecía en la lejanía y la llegada de la bienvenida oscuridad de la noche apenas alumbrada por pequeñas estrellas tintineantes, Harry cerró los ojos concentrándose en no olvidar ni un detalle del ancestral cántico.

Hacía mucho había decidido nunca usar el conjuro porque temía renunciar a la vida si volvía a ver a Heather, ahora sabía que no sería capaz de morir sin haber vivido antes. Y con este conocimiento levantó los brazos con una de las manos de Severus sujetando su diestra y llamó con voz firme.

—Heather, ven por favor.

La oscuridad que los rodeaba se hizo más profunda, como si comenzara a concentrarse en un punto fijo frente a uno de los picos del pentagrama, el que señalaba hacia el escudo donde estaba Josie, mirando fijamente la figura que comenzaba a perfilarse entre la oscuridad como formada por estrellas.

Heather en toda la belleza de sus cinco años contemplando curiosa a su "hermana menor".

—¡No es justo! Eres más alta que yo —se quejó haciendo un mohín.

—Es porque Josie va a cumplir cinco años la próxima semana y tú acababas de cumplir los cuatro cariño —explicó Harry para que su nena no se sintiera demasiado pequeña preguntándose donde habían quedado los modales que le había inculcado a su princesa.

—¡Eso es aún más injusto! —recalcó Heather imitando perfectamente a Severus. Y luego se echó a reír con la franqueza y jovialidad que tienen todos los niños, saludando con una discreta reverencia como le había enseñado Sirius cuando se saludaba a gente muy importante.

—Merlín, se parece tanto a mi madre —murmuró Severus arrodillándose frente a la niña que no había tenido oportunidad de conocer.

Lentamente extendió su mano libre dirigiéndola hacia la mejilla de Heather que lo miraba atenta, casi podría decirse que conteniendo un aliento imaginario.

—Y tiene tu mismo sutil carácter —se mofó Harry—. Puedes tocarla, mientras no salgamos del pentagrama y no cierre el conjuro.

Heather le dedicó una sonrisa agradecida a su papi mostrando una dentadura incompleta a causa de la ausencia de un diente, eso fue todo lo que Harry pudo ver antes de que el rostro de su bebé fuera cubierto por el cabello de su otro padre al sujetarla en un abrazo.

—Quería tanto conocerte papá —sollozó la niña, entre un par de besos que prodigó al hombre que acariciaba su largo cabello negro—. Papi me contó muchas historias de ti, y yo… yo quería ser tan valiente como tú.

Severus soltó a Heather al levantar el rostro hacia el otro hombre, la duda reflejándose en sus profundos ojos tan negros como la misma noche.

—Todo mundo sabe que eres un héroe de la guerra aunque no desees admitirlo, ¿en serio esperabas que no lo supiera siendo mi hija? Sólo hay dos cosas que la gente siempre pregunta: ¿Puedo ver tu cicatriz? y ¿En serio Snape era un espía?. Nunca le oculté a Heather la identidad de su otro padre así que tuve que contarle la historia del hombre que salvó mi vida tantas veces.

—¿En verdad mantuviste un conjuro para evitar que papi cayera de su escoba cunado tenía once años? —lo miró Heather con inmenso orgullo en la mirada.

Fue cuando sucedió algo que en otro tiempo hubiera ocasionado paros cardíacos con pérdida de funciones cerebrales para todos los Gryffindor que lo viera. Severus Snape, malvado profesor de pociones, sonriendo mostrando todos los dientes de su boca, y Harry no pudo evitar notar que se había blanqueado los dientes.

—Me alegro haberlo salvado entonces —dijo Severus abrazando a su otra hija— sin él no hubieras nacido y yo me habría perdido la oportunidad de conocerte preciosa.

—¡Sabía que querías conocerme! —sollozó de alegría Heather besando la punta de la nariz de Severus algo que debió tomarlo por sorpresa porque retrocedió ligeramente ante la mirada juguetona de Harry.

—¡Oye! —los interrumpió Josie reclamando atención—. Yo no he logrado hacer eso, nunca se deja.

—Debes intentarlo cuando está desprevenido —le confió Heather con ese aire de superioridad que la revelaba como una Snape—, los mejores momentos son cuando te abrazan o cuando acaban de despertar.

—¡No puedo creerlo! —gimió Severus mirando acusadoramente a Harry— ¿Por qué no me advertiste que en verdad tiene mi carácter?

—Quería que sufrieras un poco —reconoció Harry— Ahora niñas, jueguen un rato mientras su padre y yo traemos a…

—¡Mi mamá! —exclamó Josie con alegría, pero Heather se encargó que no dijera nada más porque la hizo girar hacia el baúl blanco y rosado que Harry había dejado para que las niñas jugaran.

—Te voy a enseñar como funciona —dijo Heather tocando la cerradura con sus manos—, sólo imaginas lo que quieres y cuando lo abres está justo encima, así no tienes que preocuparte por buscar hasta el fondo para encontrar las cosas.

Diciendo esto Heather abrió el baúl y sacó un dragón chino color verde esmeralda.

—Este es Guilleón, ¿puedes cuidarlo ahora? Debe estar muy triste porque papá lo guardó en el baúl y casi nunca lo saca a jugar, pero es que siempre se pone a llorar cuando lo saca —le confió casi en un susurro a Josie.

Casi, ya que todos pudieron escucharla con claridad.

—Así que me tienes vigilado jovencita.

—Claro que no papi —dijo Heather muy seria—, eres tú quien siempre habla conmigo. Aún ahora, por eso te quiero tanto.

Antes de regresar al baúl de juegos Heather saltó hacia los brazos de su papi donde se cobijó unos minutos alegrando el corazón de ese hombre que tanto la amaba.

° ° ° ° °

Aquel abrazo llevaba reflejaba la añoranza de lo que se ha perdido, Severus la conocía pues había vivido algo parecido la última vez que abrazó a su madre con la diferencia de que Heather le estaba correspondiendo a Harry. Un pensamiento aún más cruel porque simulaba una vida que ya no tenía y estaba consciente de que la despedida sería mucho más terrible.

Heather tenía todos los rasgos de la familia Prince, con su terrible carácter endulzado por el amor de un hombre maravilloso. ¡Cuánto se había perdido!

Quería dar voz al cúmulo de emociones que lo embargaban, más Harry se le adelantó, soltó a su hija y con un ligero golpecito en la espalda le indicó que acompañara a Josie, luego hizo un par de movimientos con la varita y habló con una seriedad que Severus nunca habría creído posible en él.

—Para llamar a tu esposa necesitas concentrarte en ella, podría decirse que este conjuro es lo contrario a la Oclumancia —dijo imitando a cierto profesor en sus palabras—, debes recordarla en cada detalle, hasta el más mínimo. Todo lo bueno y lo malo de ella, hasta que tengas una imagen lo más clara posible de su persona. Entonces la llamas como yo hice con Heather. Tómate tu tiempo y no la llames hasta que estés completamente seguro.

¡Por favor! ¿Acaso Harry pensaba que no podía con una simple imagen mental, Severus respiró para aclarar su mente y alejarla del recuerdo de todas aquellas ocasiones en que tuvo que crear una imagen mental clara por si Voldemort husmeaba en sus pensamientos. Hecho esto empezó a recordar a Jodie, su cara sonriente tan contrastante con las noticias recién recibidas, eso hacía que recordarla fuera difícil.

Entonces se dio cuenta de lo que se refería Harry. No estaba formando una imagen mental falsa para salvar su vida, estaba buscando a la persona que había sido Jodie antes de invocarla, una persona como cualquier otra, con defectos y virtudes, pero que había sido su compañera por un largo tiempo en el que había terminado idealizándola, especialmente luego de su ausencia.

Repentinamente Severus analizó cada recuerdo que tenía de ella quitándole un fino velo que no se había dado cuenta le había puesto para hacerla más que humana, cuando en realidad no era más que una mujer.

Hermosa, dulce, gentil, detallista, amorosa… celosa, aprensiva, posesiva, controladora.

La Jodie que Severus había recordado los últimos meses carecía de los gritos de la verdadera Jodie cuando él dejaba la toalla tirada en la recámara en lugar de en su sitio. Ese recuerdo estaba ausente de sus pies fríos en la noche pero había resaltado su cocina que en realidad era buena, pero no magnífica como alguna vez le había presumido a Harry, si tenía que ser sincero Harry cocinaba mejor aunque usaba menos sal al cocinar.

Con horror Severus notó que una de las cosas que más trabajo le estaba costando recordar era la voz de Jodie, el timbre exacto de una soprano que se dedicaba a dirigir los villancicos entre los niños de la calle.

Una persona tiene muchos contrastes, se dijo al recordar el nacimiento de Josie y la enfermedad de Jodie junto con las lágrimas en la carta que Harry le había dejado leer, la que ella había firmado con su nombre. Esa carta tenía una pequeñísima mancha de pintura para ojos y Harry nunca usaba maquillaje, ¿había llorado Jodie por Heather o por ella misma?

Tenía que averiguarlo y sólo podría hacerlo hablando con ella como lo hicieran años antes cuando reñían por todo el tiempo que Severus se había ausentado en una conferencia de pociones o cuando Jodie movía de lugar sus valiosos ingredientes empeñada en limpiar hasta su laboratorio.

Se le había olvidado que ella gritaba mucho cuando discutían y cuando estaban juntos haciendo el amor. Lo que lo llevó a reflexionar sobre Harry no sabía si él era escandaloso o no en la intimidad, pero si que se controlaba en casi todas las ocasiones, tanto tiempo y sólo se habían besado.

Jodie y él tuvieron sexo antes de salir del colegio, ella no quedó embarazada pero estuvieron asustados un par de semanas cuando tuvo un retraso.

El recuerdo de Jodie histérica fue lo que completó su imagen mental, Severus no podía seguir atrapado en recuerdos. Había llegado el momento de confrontarlo todo y seguir adelante.

Era hora de llamarla.

—Jodie, ven por favor.

° ° ° ° °

Para ser honesto consigo mismo, Harry reconocía las cosas que le molestaban sobre manera: que la gente lo viera como bicho raro, que se asumiera que era un engreído, la gente que no se lavaba las manos antes de comer y después de ir al baño. Pero la peor de todas era que lo barrieran con la mirada, sobretodo si la persona que lo hacía era más alta que él.

Así fue como lo vio Jodie Snape la primera vez que llamó a su casa, ahora ocho años después, ella se cuido de repetir el descortés gesto, aunque a Harry no se le escapó el movimiento de esos ojos color miel por lo menos sobre su rostro.

—Señor Potter, qué gentil de su parte permitirme reunirme de nuevo con mi familia —dijo a modo de saludo haciendo que Harry se preguntara qué tenían los espíritus contra la cortesía.

—Yo no temo que nadie los aleje de mí —declaro Harry cuidando que su voz no traicionara su nerviosismo.

—Touché —musitó la señora Snape antes de dirigirse a Severus—. No sé que puedo decirte ahora que lo sabes todo.

—¿Lamentas haber callado? —preguntó Severus después de una pausa.

Ninguno se había movido de su lugar, guardando una respetable distancia equidistante entre ellos como si fueran tres combatientes a punto de sacar las varitas para un duelo.

—No creo que sea una conversación que las niñas deban oír —dijo Jodie mirando con melancolía a su hija compartiendo los juguetes de su media hermana.

—Coloqué una barrera de confidencialidad antes de que te llamara Severus, no escucharán nada de lo que digamos —afirmó Harry y agregó—. Nadie te está juzgando.

—¿Disculpa? A mi me parece algo muy cercano a un juicio, ustedes ya tomaron su decisión y sólo me han llamado porque mi hija quería volver a verme algo que me parece terriblemente cruel señor Potter. ¿Acaso se detuvo a pensar en lo que ella sentirá de tener que separarnos de nuevo? ¡Apenas va a cumplir cinco años! Empieza a superar una pérdida ¿y qué hace? La obliga a enfrentar todo de nuevo justo ahora que se recupera de una enfermedad mortal.

Jodie por fin demostró tener sentimientos algo que Harry agradecía, había empezado a ponerse nervioso ante la perspectiva de hablar con un espíritu mal invocado.

—Usted lo ha dicho señora Snape, su hija acaba de recuperarse de una enfermedad mortal —enfatizó Harry la palabra mortal—. Es una niña sana, consciente de su entorno y de la mortalidad, sabe que su madre no regresará nunca a su lado porque ha pasado a la Tierra de los Muertos y yo lo sé porque ella me lo ha dicho, del mismo modo que me dijo cuanto deseaba haber podido despedirse de usted. ¿No lo entiende? Los niños no son seres privados del entendimiento, mucho menos aquellos que han sufrido como Josie o Heather. Cuando se enfrentan a la muerte aprenden más que los adultos, su hija quiere despedirse porque la última vez que la vio con vida usted le dijo que sólo iba a una visita de rutina al hospital. Aún no entiendo por qué hay padres que no les explican la gravedad de una enfermedad a sus hijos, los ayudarían mucho a enfrentar la pena.

—Usted sabe mucho de eso —dijo Jodie con frialdad.

—Si, lo sé. Nunca le negué a mi hija la verdad de la muerte, la ayudé a enfrentar su enfermedad en todo lo que pude, sin mentirle sobre la mortalidad, del mismo modo que ayudé a Josie a superar su ausencia. A ella y a muchos otros niños que quedaron huérfanos después de la Fiebre Puzzle.

—No fue mi culpa —se defendió Jodie.

—Estoy de acuerdo —dijo Harry—, hay cosas que escapan de nuestro control y cosas que decidimos nosotros mismos. No soy yo quien necesita las explicaciones

Josie volcó toda su atención en Severus, que hasta el momento había contemplado el intercambio en silencio.

—Nunca quise hacerte daño —confesó dolida—, te esperé por años y jamás falté a nuestros votos. No sé que te ha dicho él, sólo quiero que sepas que quise morir cuando apareció en la puerta de nuestra casa cargando un bebé que claramente era tuyo.

—Harry no me ha dicho nada —los ojos de Severus hablaban más de su desconcierto y su dolor, a todas luces se veía que se sentía traicionado—. Sólo me dió unas cartas a leer y eso fue antes de que las llamáramos.

Jodie palideció considerablemente para ser sólo una imagen mágica sin vida y por lo tanto, sin sangre.

—¿Guardaste las cartas que te devolví? —musitó horrorizada enfrentando a Harry—. ¿Qué clase de demente eres?

—Del tipo que no olvida —fue la llana respuesta de Harry—. Pensé que tal vez, algún día, podría hablar con Severus de esto.

—No puedo creerlo, primero me maldices para que muera y ahora esto —dijo Jodie entre dientes, como un animal herido—. Espero estés disfrutando tu venganza Harry Potter.

—Esto no es una venganza y yo no te maldije, el cáncer es una enfermedad.

—¡Enfermé después de regresar tu última carta! —gritó Jodie, toda su elegancia perdida en favor de su ira— ¿Cómo puedes decir que no es tu culpa?

—Porque no lo es —respondió Harry, sin ninguna duda— tenía trece años la última vez que usé magia accidental. Eso sin contar que la leucemia aqueja también a los muggles y es una enfermedad que aún tiene demasiados misterios como para ser provocada con una sencilla maldición.

Josie lo miró recelosa, pero algo en su actitud cambió, algo muy discreto pero casi palpable, por fin habló casi derrotada, pero no vencida.

—"La sangre blanca", ¿no se supone que tendría algunos síntomas señor Potter?

—Yo considero que no le diagnosticaron correctamente señora Snape, lamentablemente los primeros síntomas pueden atribuirse a otros cuadros de otras enfermedades —dijo Harry sin inmutarse, había estado preparándose para esta entrevista con demasiada anticipación como para perder el control ahora—. Aunque debe de reconocer que padecía mareos, hemorragias frecuentes sin motivo, la debilidad y desmayos antes de que yo apareciera en su vida o Josie naciera. Y lo sabe —declaró al ver el gesto perdido de su rival.

—Nunca creí estar enferma —reconoció con un hilillo de voz.

—Es uno de los peligros de la leucemia en particular —explicó Harry y el peso de muchos años de odio sin fundamento debió caer sobre los hombros de ella porque ocultó el rostro entre sus manos antes de desplomarse en el suelo como una niña indefensa a llorar.

—Todo este tiempo quise creer… a pesar de que en mi corazón sabía que no era una maldición.

—Los celos nos orillan a cosas tontas.

—¿Acaso estaba celoso de mi Potter? —preguntó con amargura la señora Snape.

—Todos los días, sin faltar uno solo, desde que Severus y yo nos despedimos antes de su boda.

—Yo tenía tanto miedo de perderlo que callé y cuando recibí esa carta donde anunciaba la muerte de su hija yo… no pude dar marcha atrás —sollozó la mujer con gran dolor—. Estaba enredada en mentiras y engaños, además de estar tan enojada porque de todas las personas con la que pudo haberme engañado Severus tenía que haber sido contigo.

—No entiendo —dijo Harry mirando a Severus que a pesar de no haber dicho nada aún parecía tampoco entender.

—¡Es que te pareces tanto a Potter que temía te quisiera por su recuerdo y no por ti!

Harry gruñó molesto encarando a Severus como si lo hubieran abofeteado —¡Por favor! No me digas que todos esos años de "usted es idéntico al inútil de su padre señor Potter" se debieron a un romance fallido.

—No a él —gritó Jodie antes de que Severus pidiera abrir la boca—. ¡A ella! Sólo es necesario verte para descubrir a Lily en ti. No sólo tienes sus ojos, sino también su temperamento.

Eso tomó desprevenido a Harry que estaba demasiado acostumbrado a ser comparado con su padre para considerar que alguien veía en él a su madre.

—¿Cómo? —alcanzó a decir sintiéndose completamente estúpido.

Jodie se levantó con renovada fuerza a causa de la ira que sentía— ¿Por qué crees que tu padre se divertía tanto molestando a Severus junto con los rufianes de sus amigos? Severus y ella eran los mejores amigos. No importaban las diferencias de Casas para ellos, eran inseparables. ¡Por eso no la soportaba! Todo el tiempo jugaba a no darse cuenta de cuánto la quería Severus a pesar de que lo hacía quedar mal frente a todos los Slytherin —explicó con la energía de quien por fin logra decir un secreto largamente guardado—. Yo lo amaba, él no me hacía caso porque estaba prendado de sus enormes ojos verdes y su linda sonrisa. ¡Y ella lo ignoraba todo para coquetear con Potter fingiendo indiferencia!

—¿Amabas a mi madre? —tartamudeó Harry inseguro de querer saber más detalles.

Severus explicó sin querer verse demasiado ansioso —éramos amigos muy cercanos, a los quince años eso se confunde fácilmente con amor, luego del incidente de los TIMO se perdió nuestra amistad y sólo pudimos recuperarla parcialmente poco después de que nacieras.

—¡No era más que una obsesión juvenil! —habló de nuevo la señora Snape—. Pasaba tanto tiempo juntos que lo único que yo quería era desvanecerla. Nunca fuimos amigas, porque desde el momento en que nos cruzamos en el Expreso de Hogwarts de niñas supe que sería una rival y luego llegaste tú ¡un héroe ni más ni menos! Cándido, inexperto y poderoso, una mezcla peligrosa. Te lo robaste, pudiste conseguir a quien quisieras pero me quitaste el amor de Severus. Lo supe aún antes de que llegaras con tu hija en brazos, unos meses después de la boda supe que había regresado por el compromiso que tenía conmigo, que me quería, pero ya no me amaba.

Esas duras palabras impulsaron a Severus a defenderse, pero Jodie se lo impidió.

—No lo niegues Severus, tú mismo lo has dicho, a los diecisiete años también es fácil confundir el verdadero amor, pero para que dos hombre puedan engendrar a un bebé se necesita mucho más que un mago muy poderoso. Es requisito indispensable amor verdadero, lo sé bien porque estuve investigando después de su partida señor Potter.

—Por eso no le dijo nada a Severus —completó Harry.

La señora Snape lo miró entre resignada y dolida— no es excusa pero muy dentro de mí sabía que lo tendría poco tiempo a mi lado, nunca pensé que le estaba haciendo daño a esa criatura también. Se parece tanto a Eileen, su abuela.

Severus se acercó al ver que la discusión se había disuelto en una pesadez incómoda.

—No te habría dejado, sólo hubiera dedicado parte de mi tiempo a Heather.

—Ahora lo sé, pero entonces tuve tanto miedo que no quise arriesgarme —dijo Jodie tomando entre sus manos las de Severus con una mirada implorante—. Aún te amo con todo mi ser, no es mucho pero es todo lo que soy —luego miró a Harry y dijo—. Salvaste a mi hija aún cuando le causé un gran dolor a la tuya, me has dado una lección que me duele aún más en mi orgullo de lo que quisiera, no puedo regresar para corregir mis errores. Sólo te pido la cuides, no quiero que me perdones, eso es irrelevante pero ella es inocente.

—¡Nunca agrediría a una niña! —refutó Harry ofendido.

—También lo sé —aceptó Jodie.

° ° ° ° °

—La vida ha sido dura para ti Harry Potter y aún así eres capaz de amar —dijo Jodie a Harry.

Casi era media noche, Severus aún estaba maravillado del poder de Harry que había logrado convocar dos espíritus y mantenerlos presentes por más de tres horas. Las niñas habían jugado encantadas mientras ellos enfrentaban los reclamos para después compartir en una noche tranquila como si se tratara de una "noche" de campo a falta de una mejor descripción.
Las niñas habían alternado entre sus dos padres y si bien Heather había evitado a Jodie, no la había ofendido ni faltado al respeto ni una sola vez, una muestra más de lo mucho que Harry debió explicarle en espera de que él fuera a visitarla en vida.

Acallando de nuevo el dolor por haberse ausentado de la vida de su primogénita, Severus atrajo hacia sí en un cálido abrazo a sus dos hijas para la foto que Harry estaba tomando. En un acuerdo silencioso ni él ni Jodie se acercaron a la escena dejando ese momento como un delicioso milagro sólo para él, el antiguo amargado profesor de pociones que por azares del destino había recibido dos presentes mayores que cualquier riqueza.

Josie bostezó poco después de que tomarán la foto, no podía salir de su círculo protector y aún cuando Harry había colocado el pentagrama muy cerca su madre tampoco podía entrar a tomarla en brazos, sólo podía tomarla de la mano y darle besos en las mejillas.

A unos pasos de ellas, Harry contempló su reloj antes de anunciar que Heather debía despedirse.

—¿Alguna vez me llamarás de nuevo? —le dijo la pequeña con los ojos brillantes por las lágrimas que corrían bajo sus mejillas y que Harry se oponía a dejar correr por sus ojos.

—No puedo corazón, pero tu papá Severus si puede y tal vez algún día en el futuro te llame él.

—Te quiero mucho papi —lloró libremente Heather y Harry la atrajo hacia sí, sujetándola de la muñeca para hacerla entrar en el pentagrama donde pudo abrazarla con fuerza mientras acariciaba su precioso cabello negro—. De aquí a la luna y de regreso, más allá del velo, siempre te querré. ¿Me olvidarás algún día?

—Nunca princesa, ¿cómo podría olvidar a mi corazón?

La respuesta pareció convencer a Heather que secó sus lágrimas con el dorso de su mano y la agitó hacia su hermana en un gesto lleno de felicidad.

—¡Adios Josie! También a ti te quiero —y luego se separó de Harry y corrió a abrazar a Severus—. Y a ti papá, eres justo como papi dijo que serías —enfatizó con un beso en la nariz antes de desaparecer en una voluta de humo, de regreso al más allá.

—Supongo que también debo despedirme —dijo Jodie sin ocultar su tristeza.

Pero Harry la detuvo atrayendo su atención al agitar la cabeza en una negación —espera, te daré un par de minutos para que puedas entrar al círculo de protección. ¡Ahora!

Jodie y Severus se unieron en una doble mirada incrédula hacia Harry cuando notaron que el pentagrama emitía un renovado brillo y la figura de ella simulaba tener aún más vida. Entonces ambos recordaron que esos momentos eran gracias al poder mágico de ese hombre que se encontraba ahora sentado en medio del pentagrama.

—Mami, mami ¿puede Harry ser mi otro papá? Así Heather y yo seremos iguales —dijo Josie cobijada por los brazos amorosos de su madre quien levantó la mirada hacia Severus en una semblanza de otro tiempo ahora lejano en el que ambos podían mantener una conversación con una mirada.

—Si cariño, Harry va ser tu otro papá, él te cuidará y te protegerá porque te quiere muchísimo —dijo besando la frente de Josie antes de soltarla y caminar hacia Severus—. Ha demostrado ser más generoso que yo en todos los aspectos.

—Nunca quise lastimarte —declaró Severus pero Jodie lo detuvo con un beso con el que pedía perdón y se liberaba del pasado.

—Te amo —susurró entre los labios delgados de su todavía esposo—. Eso nunca cambiará, a pesar de que te cases con él. Siempre te amaré.

—Yo también te amo —aceptó Severus—, de un modo distinto al que amo a Harry.el nuestro fue un amor incompleto por culpa de nuestras inseguridades pero fue verdadero.

—Lo sé, duele reconocerlo, pero lo sé. Ahora sólo falta que le entregues ese anillo que ha estado guardado para él —Josie comenzó a desvanecerse, besó nuevamente a Severus y lo soltó para encarar a Harry—. Los encomiendo a tu cuidado.

—Siempre —respondió Harry.

Todos alcanzaron a ver una sonrisa en el rostro desapareciendo de Jodie justo antes de que Harry se desplomara en el suelo. Asustado, Severus se apresuró a llegar a su lado sólo para descubrir que él estaba profundamente dormido.

—Papi, tengo sueño —se quejó Josie quedamente.

—Espera cariño, papi tiene que recostar a Harry en su cama antes de que regresemos a Hogwarts —dijo muy bajo para no despertar a "su bello durmiente" —. Pensándolo bien, será mejor llevárnoslo a Howgarts y llamar a una de sus amigas sanadoras.

—La señorita Draconiss dijo que iba a estar el pendiente de su chimenea —bostezó Josie recordando las indicaciones que le habían hecho— y la señorita Azalea dijo que tenía muchas plantas que cuidar perro que iba a estar al pendiente por si era necesario.

—Entonces llamaremos a Draconiss —resolvió Severus llevando a Harry entre brazos como solía cargar a su hija cuando se quedaba dormida en el sillón.

° ° ° ° °

Continuará

N/A: Y así fue como Harry y Josie se enfrentaron, espero que haya servido para desenredar todas las dudas y para que entendieran mejor a Josie. Sé que esto no la disculpa pero a final de cuentas ya sabemos quien fue el ganador ¿cierto? Y entramos a la recta final, el siguiente es el último capítulo, hasta ese momento besos y abrazos quetzalescos.