Pequeños Milagros
Autor: Quetzalli
Resumen: Los peligros han pasado pero ahora Harry y Severus enfrentarán una nueva prueba de mano de Draco Malfoy.
Parejas: Harry-Severus, Remus-Kingsley
Disclaimer: Los personajes son propiedad de J. K. Rowling y Warner Bros. Si por ventura piensas que estoy ganando algo más que gratificación personal a través de sus comentarios, voy a tener que desilusionarlos porque ni un peso ha entrado en mi bolsillo por escribir esto.
N/A: ¡Lo acepto! he tardado mucho en subir este capítulo y eso es por culpa de… pues no se bien a quien culpar, a la cuarentena por varicela que me ha tenido alejada de la computadora, a tanto tiempo libre que venían muchas ideas y quise atar los cabos sueltos o a ustedes por sus maravillosos comentarios que me obligaron a aumentar un capítulo más. Así que ya lo saben, el próximo es el último capítulo de este fic.
Capítulo 17
El milagro del amor
Aquello era insólito, no había pasado ni un mes cuando Sirius ya estaba de regreso en la enfermería ¡y por Harry ni más ni menos! Irritado continuó su paseo circular a grandes trancos sin ocultar el tosco sonido de sus botas de dragón con el suelo blanco de el territorio Potter.
—Si continúas dando tantas vueltas voy a permitir que Severus de petrifique —dijo sin más rodeos Remus a su mejor amigo. Sirius gruñó un poco, dirigió a los presentes una mirada molesta que se concentró más de lo debido en el profesor de Pociones y reanudó su marcha circular.
La relación entre los dos hombres había mejorado mucho en las últimas semanas pero no había dado el enorme paso de la amistad incondicional, fastidiado Severus decidió encarar el problema antes de que Harry no aceptara su propuesta matrimonial a causa del nuevo deceso de su perro padrino.
—Deja de recriminarme con la mirada y mejor habla Sirius o Harry va a cobrarte el arreglo del piso y por lo que sé tiene varios encantos esterilizantes que lo hacen costoso aunque claro nada que te deje en la ruina.
—¡Es que no puedo entender que lo dejaras hacer algo tan peligroso! —ladró Sirius ignorando la "broma" de Severus—. Pudo drenar completamente su magia.
—Me aseguró que conocía sus límites.
—Pero ese conjuro es tan arriesgado que no debiste permitírselo.
—¿Cómo iba a saberlo? En mi vida había escuchado de semejante conjuro —se defendió Severus—. ¿Y se puede saber cómo es que conoces tantos detalles de él?
Esa era una pregunta lo suficiente interesante como para capturar la atención de Remus que se levantó de su sillón para fijar su mirada en Sirius quien se encogió ligeramente y masculló una maldición por no ser tan alto como el hombre lobo. Kingsley por su parte los miraba divertido mientras Hermione y Ron se acercaban para rodear a Sirius que buscó con la mirada el apoyo de Bill quien se limitó a levantar ligeramente los brazos en gesto derrotado.
—Harry descubrió ese conjuro en la biblioteca de Grimauld Place —confesó Sirius ante la presión—. Le pedí que nunca lo intentara y me prometió que no estaría solo si algún día se decidía a usarlo.
—No estaba solo —enfatizó Severus.
—¡No debió intentarlo! ¡Pudo perder toda su fuerza mágica! Eso sería casi como...
—Un suicidio —dijo Remus entendiendo la actitud de Sirius—. Tu temor es que Harry simplemente gastara toda su magia para morir y alcanzar a Heather.
Sirius cruzó los brazos sobre su pecho en un gesto derrotado antes de hablar.
—Demasiada tentación, además es un conjuro muy peligroso.
—No te preocupes —dijo Severus poniendo una mano sobre el hombro de Sirius—, si Harry no lo usó antes para alcanzar a Heather, no lo hará ahora. Tiene una promesa que cumplir.
Hermione estaba tan encantada por la noticia que felicitó a Severus por la próxima boda un par de minutos antes de que entendiera que aún no se le había declarado, pero bajó la varita cuando el hombre le prometió que no pasaría demasiado tiempo para que lo hiciera.
—Antes de que Sirius y Bill partan de Luna de Miel —afirmó Severus haciendo que Sirius se ahogara con la poción tranquilizante que Remus le había obligado a beber.
—¿Cómo supiste de la boda? —preguntó Bill—. Ni siquiera le hemos dicho a mis padres.
—No lo sabía con certeza, pero gracias por aclararlo estoy seguro que Harry se alegrará con la noticia —declaró Severus.
—Al menos ahora no apostamos —murmuró Hermione a su esposo.
—¿Habrá boda? —preguntó Draconiss uniéndose a la charla.
—No hasta que Harry sane —enfatizó Sirius.
Draconiss rió con franqueza agitando ligeramente la cabeza en un gesto afectuoso —no está enfermo Sirius, sólo cansado. Dormirá un poco y al despertar estará como nuevo.
—Entonces seguimos con lo acordado —dijo Bill antes de que Sirius dijera algo más—, lo que quiere decir que debemos hablar con mis padres y se nos hace tarde para la cena que acordamos.
—¡Pero Harry…!
—Estará bien amor —cubrió Bill las quejas de Sirus con un breve beso—, Draconiss es una profesional y lo acaba de afirmar. Además te garantizo que Severus lo cuidará o se enfrentará a la ira de todos los presentes.
Esa última declaración no complació a Severus, especialmente porque se hizo un coro de confirmación a su alrededor.
—Definitivamente se necesitaba un medio lobo para controlar las pulgas de ese perro —dijo como venganza cuando el fuego verde de la chimenea aún no había terminado de desvanecerse para que Sirius lo escuchara.
—Me alegro, Bill me dijo que Sirius conoce mucho de plagas —intentó Ron defender a su hermano.
—Bill necesitaba encontrar alguien que lo apoyara y lo entendiera después de la muerte de Fleur —agregó Hermione dando un codazo a su esposo mientras todos reían.
—Yo creía que Sirius era el que andaba por la vida como perro sin dueño —lanzó Severus en su típico tono Slytherin.
° ° ° ° °
Había algo distinto en la oscuridad que lo rodeaba, aún sin ubicarlo por completo podía sentirlo, rodeándolo como un abrazo afectuoso. Una sensación olvidada de confort lo rodeaba y le daba paz.
Estaba en paz.
Completamente.
El pensamiento en si era aterrador porque no podía recordar otro momento en su vida que cumpliera con ese sentir. Siempre había sentido incertidumbre, desde pequeño en casa de su tía, hasta en Hogwarts o incluso después cuando terminó la guerra y se convirtió en un padre soltero que perdió demasiado pronto ese precioso regalo de vida.
Y ahora estaba en paz como nunca antes.
Con un peso en el pecho.
Empezó a aclararse la garganta en espera de que pasara la sensación, lo que no sucedió, entonces notó que el peso venía acompañado de cierto rítmico respirar que se interrumpía al levantarse la cabecita que descansaba sobre su pecho.
—¿Dormiste bien? —preguntó disfrutando la sorpresa de la pequeña Josie.
—¡Harry! —escuchó la vocecita de la niña entre su cuello a causa del enorme abrazo que recibió— ¿ya estás bien?
—Claro, ¿cómo no podría estar bien con una enfermera privada?
—Le dije a mi papá que yo podía cuidarte pero no quería darme permiso —río Josie—, así que Draconiss me ayudó. ¡Debo avisarle que ya despertaste! —se levantó corriendo la niña.
—Espera Josie, le avisamos juntos.
—¡No puedes levantarte! —lo riño fingiendo enfado en una imitación casi perfecta del gesto serio de su padre.
—Voy a sentarme en un cómodo sillón que hay en la sala de espera, así que no te preocupes. Quiero saber de que platican escucho demasiadas risas y… creo que necesito tu ayuda para llegar hasta allá —dijo Harry sabiendo que Josie no podría resistir la idea de ayudarlo.
Dejando que la pequeña lo llevara del brazo, Harry dejó la cama de hospital en la que mejor había descansado desde que tenía memoria.
—Bill necesitaba encontrar alguien que lo apoyara y lo entendiera después de la muerte de Fleur —escuchó a Hermione, no por última vez Harry sintió que se estaba volviendo demasiado McGonagall.
—Yo creía que Sirius era el que andaba por la vida como perro sin dueño —escuchó a Severus provocar varias risas que Hermione, con su instinto controlador, trataba de frenar.
—Eso no es cortés —declaró contundente su amiga.
—Pero es cierto —intervino Harry encantado por sorprender a todos los presentes—. Luego de que Kar rompiera con él por su "falta de compromiso" quedó devastado. Por lo menos encontró otro Weasley que lo amara.
—¿Kar Weasley? ¿Mi prima? ¿Por qué soy yo el último que se entera de todo? —gritó Ron molesto.
—Por eso, ella no quería que fueras a armar un escándalo cuando te enteraras —declaró Harry con una sonrisa mientras Josie lo llevaba hasta su sillón mágico de masaje que tanto lo relajaba.
—¿Kar y Sirius salieron? —preguntó Kingsley divertido con el descubrimiento.
—Ajá, pero no duraron, él era demasiado inmaduro para ella…
—¡Le rompió el corazón a mi prima! —exclamó Ron enfurecido.
—Yo diría que no, más bien fue al contrario y me acaba de confiar Kar que si todo va viento bien, se casará el año entrante con un apuesto y muy cotizado mago —enfatizó Harry la palabra apuesto para que Ron entendiera que su prima estaba muy pero muy feliz.
—¿Quién? —preguntaron todos.
—Se dice el pecado pero no el pecador, yo sería incapaz de echarla de cabeza sin su permiso… ahora que si Kar quiere que se los diga… tendrán que esperar hasta que me lo autorice.
—Eres el peor de los mejores amigos —reclamó Ron con los brazos cruzados y haciendo una mueca como si tuvieran de nuevo once años y tuviera la nariz sucia—. Haces complicados ritos mágicos para convocar a los muertos y no avisas, casi mueres por agotar tu magia sin importarte que tus amigos te extrañemos y ¡no me avisas de los romances de las chicas de mi familia!
—Tampoco te aviso de los romances de los chicos en tu familia pero es porque así me lo piden y nunca se dirá que Harry Potter no sabe guardar un secreto.
Ron descargó su frustración con un grito que habría hecho orgulloso al mismo Godric Gryffindor o al león del sombrero de Luna Lovegood, mientras Draconiss se daba a la tarea de revisar a su amigo.
—No debiste levantarte tan pronto, tu magia está…
—No voy ha hacer nada mágico, sólo quiero estar al corriente de los chismes o me convertiré en Ron que no sabe nada de nada.
—Tu magia, está recuperándose muy rápido —musitó Draconiss asombrada mientras Ron rugía de nuevo.
—Si es algo imposible sólo Harry Potter puede hacerlo posible —informó Severus antes de darle un pequeño beso en los labios al hombre que amaba, el anillo en su cajita dentro de su bolsillo más pesado que nunca por lo que consideró entregarlo en ese justo momento antes de que algo fatal sucediera.
Ron seguía con su berrinche y Herminio intentaba calmarlo mientras Harry ponía a todos los demás al corriente del tórrido romance de un mediolobo y su perro novio. No, definitivamente no era el mejor momento para entregar ese anillo.
—Sirius estaba tan desolado que decidió viajar alrededor del mundo en su nueva motocicleta mágica y fue a Gringotts por algo de efectivo donde de encontró con Bill —sació feliz la curiosidad de los presentes—. Creo que ambos fueron a comer para intercambiar noticias, platicaron de todos los temas de relleno hasta que empezaron ha compartir los temas privados… ¡Lo demás es historia!
—¿Cuánto tiempo me han mantenido esto oculto? —refunfuñó Ron.
—Bueno, pues creo que estuvieron saliendo como amigos todo el verano pasado y poco después del inicio de curso empezaron a ser pareja —explicó Harry.
—¡Por eso pasaba demasiado tiempo en el castillo! —comprendió Severus sintiendo que un poco de los celos que sentía por Sirius Black desaparecían. Todo ese tiempo pensando que el perro quería robarle el cariño de su pequeña Josie y estaba ahí para perder el tiempo en lo que salía Weasley del trabajo.
—Y luego desapareció —confirmó Harry.
La charla continuó entre bromas y comentarios divertidos hasta que, aún fatigado, Harry cayó dormido en su cómodo sillón de masaje.
° ° ° ° °
Había pasado casi una semana después del Incidente del Más Allá, cuando Harry pudo librarse de los cuidados constantes de Josie que había demostrado la misma capacidad de Poppy Pomfrey en su mejor tiempo de vigilar a Harry en todo momento. Agradecido, el joven sanador decidió recompensar a la pequeña con una medalla nueva de protección que tenía la forma de un pequeño escapulario con ojos verde esmeralda.
—Espero que no estés influyendo directa y conscientemente en la elección de carrera de Josie —le advirtió Severus.
—¿Yo? Mi experiencia dice que casi nunca te dedicas a lo que ambicionas de niño.
—Si claro —lo calló Severus con un beso.
Estaban cómodamente sentados en la alfombra frente al fuego de las habitaciones Snape, un fuego por demás romántico creaba la ilusión de un cálido invierno en casa a pesar de iniciar el verano.
—¡Es en serio! —insistió Harry en un ronroneo apenas audible—, yo quería ser auror y terminé siendo sanador.
—Me alegro, sería demasiada angustia esperar a que regresaras en las noches.
—Que yo recuerde sólo hemos pasado una noche juntos —se acurrucó Harry bajo el brazo de Severus disfrutando el ligero temblor que recorrió al hombre, algo que sólo él podía provocar y eso le encantaba.
Severus lo estrechó en su abrazo, con una mano acariciaba su cabello adormeciéndolo ligeramente. No había nada más que Harry quisiera en ese momento, sólo ellos dos juntos, y como era de esperarse no podía durar mucho porque el ambiente romántico quedó arruinado por completo cuando varias chispas antecedieron el surgimiento de Draco Malfoy de entre las llamas verdes.
—¿No se supone que la cortesía señala que un anfitrión debe levantarse a recibir a su invitado? —dijo con su característico aire de sociedad mientras sacudía el ex eso de ceniza de su túnica con un movimiento de varita.
—Sólo cuando el anfitrión sabe que va a tener un invitado —gruñó Severus sin soltar a Harry que, ligeramente avergonzado, había intentado levantarse en cuanto vio a Draco—. Además tú siempre has sido de mi familia y puedo darme el lujo de saltar las normas sociales.
Draco rió de buena gana ante el comentario de Severus y un poco más relajado se sentó en el sillón más cercano a ellos.
—¿Dónde dejaron al pequeño huracán Snape?
—Josie está de visita con los mellizos Weasley, Hermione pensó que disfrutaríamos de un tiempo "a solas" de calidad y se ofreció a cuidarla por la tarde —informó Severus viendo que Draco no tenía intención de marcharse pronto.
—¿Y están ahí sentados viendo el fuego? Creí que aprovecharían el tiempo en…
—¿A qué debemos el placer de tu visita? —lo interrumpió Severus mientras Harry ahogaba la risa al levantarse del suelo.
Haciendo referencia al típico caballero inglés, Draco se levantó con gesto serio, colocó la mano derecha sobre el corazón e inclinando ligeramente la cabeza dijo:
—Vengo con el corazón abierto para solicitar apadrinen a mi hija en su próxima presentación.
A juzgar por la sorpresa en su rostro, Severus no estaba acostumbrado a semejante formalismo por parte de Draco. Aunque la sorpresa duró un segundo porque Severus se recuperó a tiempo para contestar:
—Con los brazos abiertos acepto cuidar de mi ahijada con la vida misma.
Ambos magos intercambiaron una mirada afectuosa al estrechar sus manos sellando el compromiso. Después dejaron de prestar atención a sí mismos para ver a Harry que había aparecido una cámara y acababa de retratar el momento.
—¿No contestas? —preguntó Severus.
—No puedo ser padrino de Emily —respondió Harry—, sería muy complicado porque ya tengo un compromiso adquirido con ella.
—¿En serio? —era una lástima que Ron se hubiera perdido la sorpresa en la voz de Draco.
—Así es ¿quién crees que oficia la antigua ceremonia de nombramiento? Cuando empezaron a tener mayor demanda el Ministerio de Magia me pidió ayuda porque no había suficientes magos capacitados para llevarla a cabo, después no hubo muchos que aceptaran dedicarse a ellas porque el pago debe ser en especie de acuerdo a la generosidad de cada familia así que no puedes enriquecerte. Actualmente hay menos solicitudes y sólo oficiamos cuatro magos en un año divididos en trimestres, a mí me corresponde el verano y tú solicitaste que la ceremonia de Emily fuera…
—El quince de agosto —susurró Draco—. ¡Qué suerte tiene mi hija! No puedo esperar a la ceremonia.
Y sin más estrechó a Harry en un profundo abrazo que terminó antes de que ambos pudieran notar la atenta mirada de Severus y una discreta sonrisa.
° ° ° ° °
Por centurias la Mansión Malfoy había sido un sitio aislado, un hermoso palacio lleno de la riqueza que muy pocos tienen y aún menos tienen la oportunidad de contemplar por lo mismo sólo un selecto grupo de magos y brujas había entrado a la ancestral residencia. Desde tiempos de Shalott Jayden Malfoy tatarabuelo de Draco, sólo algunos reducidos círculos de alta sociedad y dudosa reputación habían asistido a una celebración.
Muy distinta era la reunión actual que reflejaba no sólo la nueva posición Malfoy hacia la sociedad, sino la alegría de la familia que se reunía a celebrar a su miembro más joven con gran regocijo mientras el atardecer lentamente consumía los mates dorados del atardecer.
—¡Y pensar que casi convenzo a Angelina para que viniera sola con los Ryan! —silbó Fred mirando asombrado las acrobacias del "Incomparable Circo de Arácnidos Blancos Weasley".
—Nada mal hermanito —palmeó George la espalda de Ron que haciendo una floritura con la varita indicó que hicieran una pirámide que ganó los aplausos del público infantil a las diez arañas blancas que brillanban bajo la luz neón que "su entrenador" conjurara,.
Ron los calló con la mirada antes de llamar elegantemente a "sus ayudantes", entonces Reagan y Herbeth ataviado con túnicas bermellón con filos dorados a juego con su padre hicieron una caravana al público antes de dar la vuelta para quedar viéndose de frente. Tomaron cada uno con una mano un aro de sauce y ahí, frente a todos, las arañas Weasley saltaron de su mesa a sus dueños y se dejaron caer tejiendo una telaraña en el interior del aro formando un complicado patrón de giros y vueltas hasta formar un hermoso atrapasueños, para después pararse en medio del aro donde hicieron una pequeña reverencia que los niños repitieron sin soltar el aro. En medio Ron Weasley hizo otra reverencia recibiendo los aplausos del eufórico público.
—Apenas puedo creer que te dedicaras a entrenar arañas con el pavor que les tienes —comentó George cuando todos los niños se alejaron para comentar el espectáculo con sus padres, los mellizos entre ellos, corriendo con el atrapasueños que era su regalo para Emily.
—Lo que me parece increíble es que te paguen por ello —agregó Fred al ver a su hermano menor encoger a las arañas que había agrandado previamente regresándolas a su pequeño tamaño—. ¡Cualquiera puede hacer esto con un Imperio!.
—Si, pero sólo La Compañía Weasley lo hace sin necesidad de un Imperio —explicó Ron orgulloso de sí mismo—. Hermione me desollaría vivo antes de permitir usar un conjuro que altere la voluntad ¡ni si quiera en un insecto! Aunque sea uno tan… —enfatizó Ron con un escalofrío que arranco la risa de sus hermanos.
—¿Y nos revelarás el secreto de tu decisión de entrenar arañas? —lo molestó Ginny que hasta el momento pudo hablar a causa de la prolongada risa.
—No es ningún secreto, quería pasar más tiempo con los niños y ellos no paraban de hablar de "las hijas de Clara" así que tuve que adaptarme —Ron abrió un frasco con moscas y las lanzó dentro del vivero de las arañas antes de guardarlas en el bolso especial que Hermione les había cedido a La Compañía Weasley—. Afortunadamente la mayoría de las crías se fue del nido pero estas resultaron especiales, me di cuenta después de que moví la varita para que se alejaran de mi, creo que les agrado y no niego que ha sido divertido enseñarles trucos.
—¡Siempre y cuando no te toquen! —rió Hermione después de besar la mejilla de su esposo y abrazarlo por detrás—. Los niños son celebridades ahora, se ven tan seguros de sí mismos —dijo ensoñadora.
—¡Claro! ¿Cuántos niños tienen un circo de arañas blancas? —dijo Ron entregando el bolso a Hermione.
—Muy cierto y lo mejor de todo es que Malfoy te contratara para amenizar la fiesta de su hija —comentó Ginny viendo lo imposible: a dos niños Weasley jugando con dos niños Malfoy.
—Los niños se hicieron amigos después de la fiesta de Navidad —explicó Hermione—, luego Reagan le contó a Misty sobre el entrenamiento de las hijas de Clara. Cuando terminó la crisis en la enfermería Draco permitió a sus hijos que pasaran una tardeen nuestra casa…
—¡Lo demás es historia! —exclamó Ron imitando a Gilderoy Lockhart en el Club de Duelo al quitarse la capa especial de presentaciones y ponerse una elegante túnica azul.
—Me alegro que aceptaras presentar el espectáculo, es bueno —le dijo uno de los gemelos.
—Podríamos promocionarte en la tienda —dijo el otro.
—Y podrían posponer los negocios —escucharon a Draco Malfoy a su espalda obligándolos a dar la vuelta—. La ceremonia va a empezar —dijo con una sonrisa que casi provoca un colapso en tres Weasley.
Ron aprovechó la oportunidad para librarse de sus hermanos, tomar a su esposa del brazo y seguir al anfitrión.
—Gracias —susurró hacia el rubio.
—Ni lo digas, era obvio que necesitabas ayuda —contestó Draco.
Era curioso lo mucho que había cambiado entre ellos aunque en ese momento se consideraban cercanos amigos gracias a sus respectivos hijos, los que por cierto ya estaban sentados en primera fila junto con Josie, viendo con entusiasmo el arco cubierto de flores que engalanaba el jardín Malfoy.
Ese arco en particular había sido la razón por la que las señoras Malfoy habían elegido la boda en verano, para poder arreglar el jardín con cientos de tulipanes dorados, fuentes de hielo que bailaban al arrojar pétalos sobre cualquiera que se parara a su lado, en el centro, las sillas acomodadas en semicírculo para que nadie perdiera detalle de la ceremonia, y flotando en el aire cientos de velas que habían sido causa de un último despliegue de locura por culpa de Harry que había cambiado el diseño hecho por las brujas de velas doradas por un específico patrón de velas plateadas y blancas que el sanador no sólo eligió sino que él mismo hizo con cera de abeja, talladas con runas de protección y que continuaban apagadas. El único consuelo de Draco era que Susan y su madre consideraran estéticos los cambios de Harry con lo que se salvó de cambiar el color de cada tulipán.
Draco dejó a los Weasley junto a sus hijos y avanzó hasta su lugar junto a Severus que lo esperaba de pie frente a la enorme piedra mágica que Harry había traído y sobre la que se encontraba una hermosa rama de roble cubierta de hojas y una vasija circular de piedra llena de agua.
Por cierto Harry no se encontraba ahí, ni las tres Malfoy imprescindibles para que la ceremonia se llevara a cabo. Una hermosa noche estaba cubriendo el jardín, en el momento exacto en que estaba demasiado oscuro para ver, pequeños destellos brillantes simulando dientes de león iluminaron desde las enredaderas que adornaban el arco ganando exclamaciones admiradas por parte de la mayoría de los presentes.
Justo en ese momento entraron, igual que la procesión de una boda, primero Harry trazando runas en el aire que eran visibles como si quedara la escritura flotando en el aire, detrás Susan con Emily en brazos y por último Narcisa que con la varita lanzaba un lumus sobre cada runa, lo que las hacía brillar unos segundos antes de desaparecer.
Pronto Harry llegó hasta la piedra, la rodeó dos veces antes de colocarse justo frente de ella. Narcisa se quedó de pie en el sitio contrario a Severus y Susan en el contrario a Draco con Emily en medio de ellos.
Harry se inclinó hasta tocar el suelo con la punta de la varita para comenzar a trazar un nudo perenne iniciando desde el punto donde el pie izquierdo de Draco y derecho de Susan se unían mientras repetía algo una y otra vez. Sólo al terminar el trazo justo donde empezó alcanzó Draco a entender "amor".
Después de levantarse Harry guardó la varita, levantó los brazos sobre su cabeza con las palmas extendidas hacia fuera y luego los bajó hasta que sus manos quedaron frente a su rostro. Al punto las velas flotantes se iluminaron con un destello que iniciaba justo sobre la cabeza de Emily, en ese momento Draco descubrió el nuevo patrón de Harry, era la triple espiral de un triskel dentro de un círculo que cubría a todos los presentes y donde el centro era Emily.
La pequeña gorjeó de contento extendiendo sus manitas, algo que sólo sus padres escucharon porque casi nadie contuvo una exclamación impresionada.
—Acaba de terminar el sexto día de la luna nueva —enunció Harry aunque la vibración en su voz recordaba la autoridad de Dumbledore captando la atención de todos sobre sí—. Hoy celebramos la vida, la honramos y protegemos sellando el amor que tienen para esta criatura quienes hoy la presentan.
Harry dio la vuelta para tocar la piedra con sus manos, al contacto esta comenzó a emitir un tenue destello grisáceo que se concentró en la rama de roble, cada una de las hojas brillaban cuando él la tomó y ese resplandor fue absorbido por Emily cuando Harry tocó con la rama sus manitas antes de devolverla a la piedra.
—Las tres claves son: Saber, Atreverse y Guardar silencio —clamó Harry con esa voz portentosa que tenía a todos capturados—. Debes estar consciente de todo, soportar todo por si llegas a ser despojada de todo porque en ese momento encontrarás el mayor poder que reside sólo en la desesperación y que permanecerá secreto hasta el momento de ser revelado. Nunca olvides que una bruja es lo que ella piensa que es, lo que los demás piensan que es y lo que realmente es.
Después le indicó a Draco y Susan que entregaran a la niña a los brazos de Severus y a pesar de que ambos sabían que era representativo y sólo parte de la ceremonia, Draco sintió una resistencia inusual en desprenderse de su bebita, como si estuvieran arrancándole una parte de su corazón y por la mirada de Susan, ella estaba sintiendo lo mismo. No querían soltar a Emily y sin embargo recordaron la advertencia que Harry les hizo cuando les ofreció el ritual más poderoso que conocía: —podrá ser un tanto doloroso, pero confíen porque al ser su padrino Severus velará por ella en la ausencia de ustedes.
Así que con un nudo en el corazón, ambos soltaron uno de sus tesoros en las manos de Severus quien ocupó el sitio donde ellos estaban parados por lo que Draco y Susan tuvieron que dar un paso atrás.
En ese momento Harry tomó la vasija de piedra y Draco pudo ver el agua brillando con el mismo resplandor que en otro tiempo viera en la sangre de unicornio, mojó su índice en el líquido y con él ungió la frente y el pecho de Emily.
—Nunca esperes lo imposible, llores por lo irrecuperable o temas lo inevitable Emily Maise Malfoy, que esta bendición te acompañe siempre —proclamó Harry al lanzar un conjuro al resto del agua en la vasija que la lanzó sobre todos, salpicando unas cuantas gotas a todos los presentes.
Cuando la sorpresa terminó, vieron que Harry había enterrado la rama de roble en el sitio donde antes estaba una piedra que ahora no era visible por ningún lago. La ceremonia había terminado y con ella un sentimiento de paz había remplazado al desasosiego que Draco sintiera por soltar a Emily. No la había entregado a un extraño, sino a un hombre en quien depositaba toda su confianza.
—La vida es un don precioso —dijo Severus al devolverles a Emily.
—Y el amor es el mayor de los milagros —completó Harry al colocar sobre el pecho de Emily un medallón idéntico a los que tenían sus hermanos.
—Gracias —dijo Susan en un sollozo—, gracias por todo.
—No es necesario —respondió Harry—. Vengan, vamos a cenar antes de que se acaben los bocadillos más sabrosos.
—Ni te preocupes, tenemos comida para alimentar a todos los Weasley tres veces —bromeó Draco mientras todos se dirigían hacia las mesas del banquete en el interior de la Mansión.
—No tientes tu suerte —Severus le indicó a Draco mientras detenía a Harry del brazo—, ahora los alcanzamos.
° ° ° ° °
Bajo el resplandor de las velas aún encendidas Severus besó a Harry haciendo que cada momento fuera una declaración de amor. Cuando se separaron el joven mago tenía las mejillas casi tan rojas como sus labios.
—¿Aprovechando el ambiente romántico? —ronroneó Harry.
—Claro, no creo encontrar otra oportunidad en que nos encontremos a solas, Sirius con Bill, los Weasley comiendo, Josie con los Malfoy, Remus vigilando que Kingsley no sea demasiado descarado al actualizarse en los chismes. No, no encontraré oportunidad como está.
—¿Para qué? —río Harry coquetamente con algo de nerviosismo, como si temiera que Severus fuera a ser especialmente imprudente en una casa ajena pero con la picardía que indicaba que quizás no se negara.
Lástima porque Severus estaba seguro de que la oportunidad de estar a solas en un ambiente tan romántico sería breve y no quería malgastarla propasándose con Harry, ya habría oportunidad de eso después.
Así que lentamente, metió la mano en uno de los bolsillos de su túnica de gala y sacó la cajita que se había encaprichado en no abandonarlo. Con algo de temor a ser interrumpido, tomó las manos de Harry entre las suyas, como si ambos estuvieran orando y en ese momento entregó la caja a la persona que más amaba.
—Para pedirte que me hagas el hombre más feliz del mundo al honrarme con tu mano. Harry Potter ¿aceptarías casarte conmigo?
Harry levanto su rostro hacia él, los ojos brillando bajo la luz de las velas, una sonrisa cristalina y un beso profundo que hizo al suelo desaparecer bajo los pies de Severus.
—Pensaba pedírtelo mañana porque creí que nunca te atreverías —le confesó Harry cuando ambos tuvieron que respirar.
—Pero tú no tienes una sortija —lo provocó Severus.
—No, pero tengo un brazalete con un nudo perenne para ti —dijo Harry y fue entonces que Severus notó el peso extra en su muñeca izquierda, una preciosa esclava de plata que hacia juego con el anillo que había comprado para Harry.
De todos los nudos celtas existentes, sólo ellos dos podían elegir el mismo diseño para el otro.
° ° ° ° °
Continuará
N/A: Como notas adicionales digo que Maise significa belleza según pude descubrir en un breve diccionario gaélico. Sí el ritual de protección lo he inventado pero todos los elementos mencionados son celtas. Y gracias a Tatis, Enide-Kant-BlackBlueFox, Yita, Bishoujo Hentai, Herminione, hikari-no-nagareboshi, por su apoyo.
