Capítulo 2: Abandono.
-Bella, la amo.
En ese momento pude jurar que mi corazón dejo de latir. Claro que había notado la mirada que le dirigía, pero yo quería creer en Alice, quería confiar en que eran alucinaciones mías, ella al igual que el resto de los Cullen me había mentido. Ellos sabían desde un principio los sentimientos de Edward por esa chica, sabían que dentro de poco nos casaríamos y mierda, no me lo dijeron, ninguno de ellos tuvieron compasión de mí. Era la segunda vez que Edward me abandonaba, mi corazón en definitiva había muerto, y no fue necesaria la ponzoña.
Lo que más me dolía fue a todo lo que renuncie y todo lo que le amo. No confió en mí, abandone a mi alma gemela por él; no pudo tener la consideración de advertirme. Y ¡Joder! Lo volvería hacer.
Me sorprendí al no sentir los ojos llenos de lágrimas, ni el corazón latiendo rápidamente, al contrario, por el espejo retrovisor vi mi cara serena, pálida, mis ojos vacíos. Un abismo inmenso que me estremecí por dentro, eso en definitiva era un punto sin retorno.
-Bella, por Dios, dime qué piensas- me suplico.
¿Cómo se atreve a exigir?, me enfurecí, está claro que lo privaría de saberlo. Esta vez sería diferente, no sería la Bella tonta, de la que de seguro junto a aquella mujer, se burlaba.
Cogí la manija de la puerta para salir, el viento gélido pego contra mi rostro. No me gire a verlo, no era necesario, lo tenía frente a mí.
-Por favor- me pidió-. Dime algo, prométeme que no harás nada estúpido.
Cómo haría cosas más idiotas de las que ya he hecho, enamorarme de él fue sin duda alguna, la que encabeza la lista. Trate de rodear su cuerpo para pasar, sin embargo el me seguía tapando el paso.
-Apártate- le espete con indiferencia.
Me sorprendía mi actuación, quizás el tiempo junto a él me ha servido.
-Bella.
-¡Quítate!- siseé al borde de mi paciencia.
Edward me vio con los ojos desorbitados, diablos, de verdad creía que no iba a actuar.
-Entiéndeme- me dijo viéndome a los ojos.
-Te entiendo- dije con voz contenida, viéndole a los ojos, por primera vez sin deslumbrarme.
-No lo haces- me recrimino.
No me conoce, Dios, como no lo vi antes. Yo tampoco sé nada de él, no sé nada de este nuevo Edward. Cogí el móvil de mi bolsa y marque el único número que sabía que iba a responder.
-Aléjalo de mí- dije con crueldad no propia de mí-. Si de verdad me consideraste una mascota buena- me burle de mi ironía.
Le tendí el teléfono a Edward, el lo cogió con incertidumbre. Sabía que Alice hablaría con él, Edward se hizo aún lado, viéndome con dolor y ¿pena?, lumbre negra quemaba mis entrañas.
-No quiero romper el compromiso, pero…
No lo quise oír, camine a grandes zancadas a mi casa.
-Ni te atrevas a entrar- susurre, segura de que oiría.
Fue la última vez que le vi, fue la última vez que le suplique a Alice dejar de verme en sus predicciones. Fue la última que hable con Jake de Edward, y fue cuando me di cuenta de mi embarazo. Nunca creí que fuese posible, pero era de Edward, lastima.
Lo último que supe es que se quedo con aquella tua cantante, y que los Cullen se quedaron en Forks, mientras yo me iba a Volterra.
Abrí los ojos, meditaba y todos los desagradables recuerdos me inundaban, la devoción en los ojos de él, al mirar a aquella dueña de una sangre más apetitosa que la mía. La que según Marco era imposible, él decía que un Vampiro sólo tenía una tua cantante una vez en la existencia, y que según nuestra relación era yo. Cosa que negué, Marco dejo de insistir con el tema.
Tenía un violín en mis manos, las cuerdas eran rasgadas con una agonía maravillosa. Marco era mi padre, mentor y abuelo de mi hijo, fue a él a quien le pedí ayuda, no sabía qué pasaría con el pequeño, sí sería vampiro o humano. Fue él quien me convirtió totalmente, él que, a pesar de las distintas dietas, me enseño a cazar animales. Él que fue figura paterno para Charles cuando Charlie se fue. En realidad fue él que logro que amara de nuevo la música.
Miles de personas aplaudían con ahínco mientras yo bajaba la cabeza. Nunca en todos mis años como vampira había sido tentada por la sangre humana, en realidad me desagradaba su olor penetrante a óxido y sal, era mucho más fuerte que la dulce sangre de los animales.
Vi a Demetri, Félix, Alec, Jane y Charles acercase. Mi hijo llevaba un gran ramo de rosas rojas, le bese las mejillas en cuanto llego. Agradecí a todos.
-Ten- Demetri me estiro un sobre.
Lo cogí, dentro había las escrituras de una casa.
-Forks- dije ahogadamente.
-Vuestra próxima misión.
Asentí, las misiones eran parte del trato. Marco a cambio de la vida de mi hijo me pidió servicio hasta que Charles fuera vampiro, mi poder era una joya para los Vulturi, pero Marco era el único que sabía, además de Charles y yo, de que trataba exactamente.
Iba ser doloroso tener los recuerdos latentes.
Bella Edward Charles A. Swan...Él es prácticamente un Vampiro, sólo que si no recibe ponzoña antes de los 18, simplemente se debilita, hasta poder envejecer como los humanos, sin quitar totalmente algunos rasgos vampíricos. Él no es el protagonista, va siendo un secundario y oponente. Ya conteste un Review donde decía que el trama era similar al suyo. Perdón, a veces se escribe y tiene miles de similitudes con cientos de Fan Fictions, te invite a seguir leyendo, y si crees que sigue parecido al tuyo, no hay problema, lo elimino. Sé que quizás mi idea este muy trillada, pero este Fic no va encaminado tanto al romanticismo, en realidad es una olla exprés de sentimientos muy complejos. El Fic va lento, porque quiero primero plantear fundamentos para lo que sigue. Sí la idea ya ha pasado por varias manos, espero dejar una buena diferencia al concluir
Siento sí ofendo a alguien, y quiero que me golpeen cuando Bella se acerque a Mary Sue... Prometo que Charles se dará a odiar
