Capítulo 6: Verdad.
24 de Junio.
Habían muerto veinte neófitos, y aún no se había necesitado de mi poder. Demetri atacaba con maestría a mi lado, en esta batalla era mi compañero.
Alec y Jane flaqueaban el Sur, mientras que Heidi y Félix el Norte, Solomon quedo sólo en el oeste, formando así "La Rosa de los Vulturi", así nos solíamos llamar cuando bromeábamos. En realidad era así como nos llamaban los que nos temían, no sólo era un nombre, era una perfecta arma letal. Pero estábamos incompletos.
Amalie acababa de ser asesinada por la que parecía ser la jefe, esta aprovecho de que Solomon había atacado al neófito que se lanzo contra él. De mi pecho salió un gruñido.
Amalie ere mi hermana, mi mejor amiga, y ella la había matado. Y con ello otra parte de mi.
Demetri se giro hacía mí, podía ver en sus facciones que estaba preocupado. No podía pensar bien, mi mente se había nublado, sabía lo que pasaría.
Me lance contra la vampiro, después mi mente se convirtieron en borrones y gritos. Oía perfectamente la carne desgarrándose, algunos otros suplicar sin éxito. Los Vulturi no perdonan, como ellos tampoco perdonaron la vida de mi hermana, nos habíamos igualado.
-BELLA.
Su grito recorrió el bosque, una parte de mi se horrorizo. Charlie no podía venir aquí, no en estas condiciones. Vi como él que al parecer era el segundo al mando, su rostro se ensancho en una sonrisa, la neófita a su lado lo siguió. Corrí a mi máxima velocidad, trate de detenerlos, pero mi mente estaba en colapso.
Pude ver a Charlie horrorizado, después su cuello en un ángulo anormal. Los dos vampiros salieron disparados después de eso, dejando atrás diez hogueras, con sus compañeros y jefe quemándose. Conmigo muerta, una vez más.
-Bella- Solomón me alzo de un brazo.
No me di cuenta en qué momento estaba arrodillada frente a mi padre, muerto. Chille de dolor, la herida en mi pecho supuraba. En ese momento me di cuenta que todos me rodeaban, que todo había acabado. Que acababa de perder el control, y que les había arriesgado, que nuevamente la Bella de antaño volvía a ser destruida.
-Lee te necesita- me recordó Heidi
19 de marzo.
-Señora, Isabella murió.
No quise escuchar como mi madre lloraba, Charles me apretó la mano derecha.
-¿Vamos a ver al abuelo?
-Sí.
Oficialmente comenzaba una nueva vida, una donde Isabella Swan había sido enterrada al lado de mi padre nueve meses después de la muerte de este. Una vida donde Lee podía ser feliz, eso era lo que más anhelaba, una vida donde daría caza a ese par de vampiros, que me destruyeron a miembros de mi familia.
No perdono.
Solomon llego en su Mercedes negro, él era un vampiro alto (me sacaba una cabeza y media), fornido sin exagerar, de aspecto liviano. Su cara siempre tenía una sonrisa y serenidad, su cabello negro se notaba en la palidez de su tez. Era muy atractivo, y peligroso.
-Vamos cara.
