Bueno, me presento yo soy j4p4nis3, y pues aquí en nombre de las dos, les dejo un nuevo capitulo de este fic...

Gracias de antemano por leer...


-Detesto esperar, estar aquí sin hacer nada mientras ese desgraciado destruye la tierra -renegaba, guardó silencio unos segundos y en un susurro prosiguió- espero que estén bien...- acto seguido, al caer en cuenta de lo que había dicho, curvó una ceja y reflexionó -¿Qué demonios me esta pasando?...yo nunca me preocupé por ellos – se dijo a si mismo divertido ladeando una sonrisa, mientras su mente reproducía el recuerdo de lo que fue la discusión que cambió su vida…

Flash Back

Era una noche aparentemente normal. Vegeta regresaba a la Capsule Corp. después de una larga jornada de entrenamiento en la cámara de gravedad y, cómo era su costumbre, ingresó por la puerta de servicio para evitar toparse con cierta señora carente de lucidez que parecía empeorar cada vez que lo veía. Aunque ya era bastante tarde, sin embargo, más valía prevenir que lamentar.

Notó como la casa entera estaba en penumbras, a excepción de la sala, que aun permanecía tenuemente iluminada por el resplandor que emitía el televisor, el mismo que la menor de los Briefs veía muy entretenida sin importarle lo avanzada que estaba la noche. Frunció el ceño molesto por su presencia y tratando de no prestarle mayor atención, se dispuso a dirigirse a su habitación…

-oye Vegeta ¿estas loco o que¡mira que hora es! –Clamó la voz proveniente del sofá- si continúas entrenado así, morirás antes de que puedas enfrentarte a los androides.

-ese no es asunto tuyo…mujer…- respondió el saiyajin fastidiado por los constantes regaños que ésta le prodigaba

-ya te dije que mi nombre es Bulma -dijo mientras se levantaba de su lugar y dirigía su mirada hacia aquel hombre- si te es tan difícil pronunciarlo te lo puedo deletrear es B...U...L… –detuvo su hablar, interrumpida por un gemido de dolor que el saiyajin no pudo contener y lo observó con cuidado notando al instante como el brazo de éste sangraba copiosamente- ¿Qué te paso¿Que rayos te hiciste? -interrogó con clara preocupación acercándose a él rápidamente- ¡¡¡responde!!! -demandó, mas el guerrero solo emitió un pequeño gruñido, y cogiéndose el brazo lastimado trató de continuar su camino siendo interceptado por la peliazul, quien no dudó un segundo en plantarse frente a él

-apártate de mi camino inútil ¿Que no ves que me estorbas?- espetó el saiyajin

-¡NO! … no lo haré -exclamó –no te dejare en ese estado, necesitas atención medica

-cierra la boca y apártate de mi vista si no quieres que te elimine –apretó los dientes furioso por lo obstinada que era y continuó- ¡quien demonios te dio el derecho de intrometerte en mi vida! -dijo sumamente exaltado

-yo… yo… - guardó silencio unos segundos, tomó aire y exclamó- YO LO HAGO PORQUE SOY LA UNICA PERSONA QUE SE PREOCUPA POR TI EN TODO ESTE MALDITO UNIVERSO.

Fin del Flash Back

-hasta ahora me pregunto el por que de su lealtad. Nunca la solicité, jamás le pedí que se preocupara por mi…sin embargo ella siempre estaba a mi lado a pesar de lo mal que la trataba, incluso a pesar de saber que si yo lo deseaba, era capaz de matarla en cuestión de segundos… aún así nunca se alejó de mi. Todos los días presagiaba su cambio hacia mí, pero al fin de cuentas, fui yo quien cambio con ella, hasta el punto de dejar que se me acercara y curara mis heridas cada vez que me lastimaba entrenando –Sonrió- recuerdo que por alguna razón que yo desconocía por completo, algo se apoderaba de mi cada vez que la veía, incluso hasta parecía olvidar mi objetivo principal que era el derrotar a Kakaroto.

De alguna u otra manera ella logró cautivarme, no se si por las atenciones que tenia para conmigo, por ese carácter tan vulgar y explosivo o simplemente, por la manera provocativa en la que se movía su cuerpo al caminar…el punto es que caí en su red –concluyó, volviéndose encerrar en su recuerdo…

Flash Back

-ya ves…tienes suerte de que esta vez la herida no sea tan profunda como las demás-dijo la de cabellos azules mientras vendaba el brazo del saiyajin- no seria mala idea que te tomes un descanso de vez en cuando…-dirigió su mirada a aquel hombre que no la dejaba de observar, le regaló una sonrisa y en respuesta a esto, él se volteo tratando de ocultar su rostro ruborizado.

-¡terminé! –Enunció la muchacha acomodando todo en su lugar- ahora solo procura no esforzar ese brazo por un tiempo

-respóndeme algo –emitió el saiyajin – ¿por qué haces esto…

-¿a que te refieres? -preguntó extrañada

-te preocupas demasiado por mi…me tratas como si fuera…-hizo una leve pausa y prosiguió- si estas haciendo esto pensando que voy a renunciar a la idea de matar al inepto de Kakaroto, estas muy equivocada…

-yo… no lo hago por eso -contestó con timidez adquiriendo un tono rojizo en sus mejillas

-¿entonces¡Habla de una vez!-demandó dejando de lado el tono antes usado por otro mas brusco, logrando arrancar en ella la leve intención que sintió por sincerarse…

-creo que esa misma pregunta me la hiciste antes, así que la respuesta es la misma que aquella vez. Allá tú si no la recuerdas porque no pienso repetírtela

Acto seguido se dio vuelta y antes de poder dar un paso la mano de Vegeta la tomó por la muñeca deteniéndola…

-esta vez no será igual, no me convencerás con aquella idiotez de la "amistad" –dijo determinante- a mi no me interesa tu amistad, y salvo que seas muy estúpida, creo que a ti tampoco la mía

-¡déjame¡Me estas lastimando!

-no te vas a mover de acá hasta que hables¿Qué demonios pretendes con tantos cuidados que jamás te pedí?-cuestionó presionando con mayor fuerza la muñeca de la joven

-¡eres un bruto¡Yo trato de cuidarte y tú solo me lastimas!- exclamaba con lagrimas en los ojos- ¡creo que el único estúpido acá eres tú, que no eres capaz de darte cuenta de nada…

-¡darme cuenta de que mujer! –Interrumpió- ¡¿de tu maldito plan?!

-¡el estar enamorada no es un plan maldito salvaje! –gritó a todo pulmón, dejando escapar sin querer aquella confesión que minutos antes había decidido guardar para si.

Ante dicha declaración el saiya quedó perplejo, su mano dejó de ejercer aquella presión que hizo sucumbir a la ojiazul, permitiéndole a esta escapar por fin de su agarre y a paso presuroso abandonar la habitación. Abrió la puerta y antes de irse, sin voltear a verlo dejó fluir lo que pensaba…

-eres un idiota –emitió con la voz entrecortada azotando la puerta tras de si.

Fin del Flash Back

Sonrió. Si que era un idiota como ella se lo dijo, sin embargo por primera vez en su estancia en la tierra, no le importó el calificativo recibido, se centró por completo en aquella palabra que jamás pensó le dedicarían… "enamorada". ¿Amor¿esa mujer lo amaba¿Cómo pudo llegar a sentir eso por él¿Cómo en su frialdad pudo generar en ella tal sentimiento? Uno que él desconocía…al menos eso creía hasta ese entonces, cuando una sensación extraña se apoderó de su estomago, unas cosquillas inexplicables, una mezcla de… ¿alegría y culpa?– jamás sentí culpa alguna, aun cuando le arrancaba la vida a seres indefensos que clamaban mi piedad. Piedad que nunca ofrecí…sin embargo, ella pudo suscitar en mi ese sentimiento, esa necesidad de remediar mi error…

Flash Back

Un vació inundó su cuerpo, un malestar que no era físico lo acongojaba. Sus heridas pasaron a un segundo plano y su ceño se arrugó. Debía deshacerse de aquella sensación pero no sabía como, nunca antes lo había experimentando y por ende no tenía a mano la solución. Esta vez libraba una batalla interna, su corazón, aquel que creyó perdido, le indicaba el camino rumbo a la alcoba de la mujer, mientras su mente le recalcaba lo que en su niñez le fue inculcado… la fuerza no va de la mano con los sentimientos, eso era de débiles, indigno del príncipe de una raza guerrera como los saiyajin. Gruñó fastidiado y casi por inercia se puso de pie. En cuanto lo notó ya estaba parado frente a la puerta del cuarto de Bulma. Tomó la perilla, la giró con lentitud y sin emitir ruido alguno la abrió.

La habitación estaba en penumbras, y no había rastro de ella por ningún lado…

-mujer –clamó

-vete Vegeta, no quiero verte –respondió esta, indicándole con su voz el lugar donde estaba. El saiya caminó rumbo al balcón y ahí la encontró… parada mirando el horizonte, con las manos apoyadas en el barandal y el cuerpo ligeramente inclinado hacia delante…

-¿Qué es lo que quieres? –cuestionó sintiéndolo observarla con detenimiento

-… -no supo que decir, un nudo en su garganta le impedía emitir palabra alguna… "maldito orgullo" pensó

-¿viniste a burlarte acaso? –cuestionó volteando su rostro en dirección al aludido

-hmp¿De que demonios hablas mujer?

-si viniste a eso pierdes tu tiempo, lo que me digas no me afectará más -giró nuevamente el rostro para contemplar el paisaje, como si buscara perderse en él

-¿no¿Es que acaso se te acabo el enamoramiento? –preguntó irónicamente, ladeando una sonrisa

-vete

-me iré cuando quiera –sentenció a la vez que se apoyaba en la pared

-¡me tienes harta ¿sabes?! –Volteó furiosa y rápidamente se plantó frente a él- ¡estoy cansada de aguantar tu maldita arrogancia!

-¿a si¿Y que piensas hacer al respecto? –emitió de forma burlesca, a lo que la muchacha reaccionó levantando la mano para sentarle una bofetada, que éste paró con un rápido movimiento, aprisionando el brazo agresor…

-yo de ti lo pensaría mejor –dijo atrayéndola hacia él quedando sus rostros a escasos centímetros el uno del otro

-su…suéltame –titubeo sintiendo la respiración del guerrero acariciar su piel. En tanto Vegeta no le quitaba la mirada de encima, sin notarlo se había perdido en aquellos ojos azules. Parecía estar totalmente hipnotizado, y en su cabeza solo retumbaban las palabras que la dueña de los mismos le había dedicado confesándose. Con la mano libre la tomó por la nuca y la acercó aun más a el, desapareciendo casi por completo el espacio entre ellos dos…

-¿Por qué te enamoraste de mi mujer? –Le susurró- ¿es que acaso no ves lo que soy?

-se que para mi no eres el príncipe de tu raza, tampoco un mercenario… simplemente eres el hombre del que me enamoré

-acabas de cometer un grave error, Bulma –sentenció manteniendo su retorcida sonrisa, atrajo el rostro de ella hacia el suyo y sus labios tomaron posesión de los femeninos… iniciando apenas como un roce, para luego ir aumentando de intensidad poco a poco. Deshizo el agarre de su brazo para tomarla por la cintura. Ella rodeó por el cuello al guerrero, topando sin querer la extremidad lastimada, lo que generó un gemido ahogado de dolor en él…

-lo siento…-emitió separándose ligeramente

-no lo sientas mujer –susurró en un tono de voz capaz de derretir a cualquiera, giró con ella para finalmente aprisionarla contra la pared. Sus ojos recorrieron cada detalle del cuerpo femenino de forma un tanto descarada sonrojando a la muchacha- este es buen momento para arrepentirte…

La mujer guardó silencio y respiró hondo, quizás tenía razón y debía dar marcha atrás, el acercamiento entre ambos se estaba tornando peligroso y ciertamente, la única que podría salir perdiendo era ella, porque al fin de cuentas, él jamás dijo corresponderla… ¿y si era un juego para él? O la satisfacción de sus necesidades tan solo… ¡no!, Bulma Briefs no es objeto de nadie, pero ¿no sería de cobardes huir en ese momento? Así no era ella, no necesitaba poderes para ser una mujer valiente e impetuosa, debía tomar al toro por las astas y aclarar sus dudas, era ahora o nunca…

-¿Por qué lo haces Vegeta? –cuestionó con seriedad

-hacer que… -susurró acercando la nariz al cuello de la mujer y aspirando hondamente su aroma

-esto –dijo secamente dejándole en claro que no estaba tratando con una ilusa cualquiera

El príncipe alzó el rostro para encarar el suyo y curvó una ceja, "¿tenía que hacer esa pregunta?"... pensó¿Por qué lo hacía? Ni el mismo lo sabia, algo en su interior se reveló quedándole claro que lo estuvo esperando mucho tiempo, la deseaba, no cabía duda sobre eso, pero ¿eso era todo¿Por qué lo dudaba? Había algo más, algo en su interior que no le permitía alejarse de ella, mucho menos sacarla de su mente ¿eso es amor?

Guardó silencio un instante y retrocedió. Ante esta acción Bulma sintió su corazón encogerse, "lo sabia"… pensaba mientras el saiya mantenía la mirada perdida en un punto cualquiera lejos de ella…

-déjame sola –enunció sacándolo de sus pensamientos.

Vegeta alzó el rostro y clavó en ella su mirada más fría¿acaso se burlaba de él?, gruñó con tan solo imaginarlo y se giró para marcharse, sin embargo algo lo detuvo, no pudo siquiera ser capaz de dar un paso al frente, volteó el rostro levemente en dirección a la peliazul y finalmente se dignó a hablar, tenía que liberar a su pecho de esa opresión…

-no se porque lo hago mujer –respondió- pero no puedo evitarlo

Fin del Flash Back

-Esa noche me fue imposible dormir, por fin había caído en cuenta que ella tenía cierto poder en mi¡imposible!, pensé¡como el príncipe de los saiyajin podía sucumbir ante una terrícola insignificante¡Ja! –Emitió en son de burla- ¿insignificante?...cuan equivocado estuve, llamar insignificante a la única que le dio sentido a mi vida…

Descendió a tierra firme, y sin importarle a donde, inició una nueva caminata. Miraba atento sus alrededores, que lúgubre lugar, sabia bien que se había ganado a pulso su estadía ahí, pero lo odiaba. Sacudió la cabeza para evitar pensar en lo extenso que sonaba la palabra "eternidad" en ese momento, y buscó concentrarse el algo que a pesar de ser de suma importancia, lo dejó pasar. Quería ver que sucedía en la tierra, ahora ¿Quién enfrentaría a ese monstruo? Gohan estaba muerto, Gokú también y su día de estadía en la tierra acabaría pronto… ¿Quién se encargaría de proteger aquello por lo que se sacrificó? Apretó ambos puños y se dispuso a alzar vuelo…

-¿A dónde vas Vegeta? –cuestionó una voz bastante familiar frenando su acción. Giró sobre sus talones y con un semblante bastante relajado se dispuso a enfrentar uno más de sus demonios pasados…

-Nappa –enunció mientras apoyaba todo su peso en una pierna y extendía la otra libre de carga. Posó una mano en su cadera y la otra la dejó caer libre en el aire- ¿Cómo ha sido tu estancia en este, hermoso lugar? –cuestionó burlón haciendo alusión con ambas manos

-igual como lo será la tuya –respondió el calvo, con cara de pocos amigos. Detestaba a Vegeta, tantos años de su vida dedicados a ser su fiel servidor, para que al final éste terminara asesinándolo porque simplemente no lo encontraba útil. Aún después de haber sido él solo quien derrotara a 3 de los guerreros que lucharon contra ellos por proteger el planeta que amenazaban… "maldito, mil veces maldito" pensaba…

-¿Qué sucede Nappa¿No te alegra verme acaso?

-hmp? por supuesto que me alegra, al final viniste a parar al mismo lugar que yo…lugar donde tú me mandaste Vegeta –respondió, ladeó una sonrisa y prosiguió- sin embargo, debo admitir que hay una gran diferencia entre nosotros…

-supongo que te referirás a los poderes, aunque… -hizo una pausa y cerró los ojos mientras sonreía – la diferencia entre ellos siempre ha sido abismal –culminó posando su mirada en el enorme saiyajin, notando como éste lejos de molestarse, sonreía malicioso…

-no me refería a eso, sino a que yo mantuve mi orgullo de saiyajin hasta la muerte…cosa que tú no hiciste claro –se acercó a quien antes fuera su compañero de batallas y príncipe de su raza, y cuando estuvo a poco menos de dos metros de distancia, se detuvo.

Golpe bajo para el guerrero, lo conocía tantos años que sabía a perfección sus puntos débiles, sin embargo ¿Quién le ganaba a éste en batallas verbales? Nadie, a excepción de Bulma claro '…

-¿me agradeces acaso? –esta vez cruzándose de brazos

-búrlate cuanto quieras Vegeta, pero hasta ahora no has hecho más que rehuir a mis palabras con tus ironías y sarcasmos

-¿y que esperabas¡Ja! –Bufó- como si fuera a caer derrotado ante una basura insignificante como tú, deberías saberlo.

-¿basura? Jajaja –rió sarcástico- nos encontramos en el mismo basurero "su majestad" –dijo recalcando estas ultima palabras en son de mofa.

-veo que has cambiado Nappa, ahora eres más estúpido que antes

-tú también –respondió- todo este tiempo observé cada uno de los cambios por los que pasaste desde que morí Vegeta. Se como tu poder escapa del mío y también como te dejaste dominar por esos sentimientos humanos –hizo una pausa e imitó la pose que el más bajo mantenía- Fui testigo de como el príncipe saiyajin sacrificó su vida inútilmente por los insignificantes humanos

-¿tan aburrido estas que te la pasas observándome?- interrogó divertido. De ninguna manera caería en su juego mostrándose afectado, aunque realmente lo estuviera

-ahí te equivocas Vegeta, no estuve en absoluto aburrido- posó su mano sobre su barbilla y la rascó en son de meditación- es más, me divertía mucho ver como caías derrotado en cada batalla que librabas

-Déjate de tonterías grrr…- gruñó, su paciencia estaba llegando al limite y las ganas de seguir oyéndolo eran nulas -¿que diablos es lo que quieres?, dudo que hayas venido a conversar conmigo –aseveró de mala gana

-tienes razón, no vine a charlar. Sin embargo supuse que te interesaría saber como Majin Boo acabó con toda esa raza inferior que tanto te empeñaste en proteger...

-¿de que estas hablando? - cuestionó arqueando una ceja¿acaso la destrucción del planeta donde se había acostumbrado a vivir era inminente¿Y Bulma¿Y Trunks?, apretó los dientes y sin poder contener más la impotencia que sentía al desconocer los hechos bramó- ¡responde maldito subnormal!

-lo que oíste Vegeta, no solo sobrevivió a tu ataque, sino que se volvió más fuerte y ahora mismo se encuentra en el mismo lugar que los infelices esos a los que llamas familia

-¡mientes!... –empuño una mano a la altura de sus rostro y una vena se marcó en su frente- si estas mintiendo te haré pedazos una y otra vez en lo que dure la eternidad-exclamó mientras levantaba su mano con la palma extendida listo para atacar

-si no me crees puedes verlo con tus propios ojos… pronto todo habrá acabado Vegeta, y no podrás hacer nada por evitarlo

-¡eso es lo que tú crees maldito bastardo!

-en absoluto… –enunció victorioso adoptando una posición de ataque- jamás estuve tan seguro como ahora

-hmp?!-bajó el brazo que mantenía extendido, cambiando su postura por una de completo relajo y habló- Vaya, veo que quieres pelear –cerró los ojos y sonrió- lamentablemente no estoy dispuesto a perder mi tiempo con una sabandija como tú

-¡¿Qué haz dicho?! –bramó furioso¿Cómo se atrevía a menospreciarlo de tal forma? Su odio hacía el se acrecentó… "¡maldito desgraciado!", lo haría pagar por haberlo asesinado, su presencia en aquel maldito lugar era culpa suya, y ahora cobraría venganza. Empuñó ambas manos y sin pensarlo más se lanzó al ataque, pero antes de que pudiese notarlo, Vegeta había desaparecido de su vista.

-te lo he dicho insecto –clamó. El más alto dirigió la mirada al lugar de donde provenía la voz, y ahí estaba él…levitando por encima suyo con los brazos cruzados y una humillante expresión de relajo- no perderé mi tiempo contigo- dicho esto emanó varias esferas de energía por los alrededores, movió sus manos rápidamente haciendo que estas se junten alrededor del robusto saiyajin y sin dar tiempo a que éste pudiera evitarlo, estallaron levantando una gran humareda.

-¡ja!-emitió en son de burla- te lo advertí Nappa, tú no eres el oponente indicado para mi -concluyó mientras observaba el cuerpo inmóvil del que antes fue su compañero.

-te... te equivocas Vegeta…

-pero que demo…-se interrumpió así mismo al ver como el saiyan trataba de ponerse en pie, a pesar de estar seriamente lastimado -eres más estúpido de lo que creí Nappa…¿que pasa¿Acaso quieres que acabe con el poco orgullo que te queda?-clamó el saiyajin

-aún…te atreves a… hablar de orgullo…-dijo con la voz entrecortada ya que la sangre que emanaba de su boca le imposibilitaba hablar con claridad, pero aun así seguía provocando al guerrero- un humano común….y corriente…no puede dirigirse de esa manera a un guerrero saiyajin de elite …como yo -concluyó

-¡¿Qué demonios dijiste?! -exclamó furioso empuñando una mano- maldito insecto… lo único que estas logrando es que tenga cada vez más deseos de volverte a matar -le respondió con el habitual tono frió mientras su mirada reflejaba el gran desprecio que sentía en ese momento

-¿me vas a matar?...vamos hazlo…hagas lo que hagas… sabes que tengo razón -hizo una breve pausa y prosiguió- renunciaste a tu orgullo de saiyajin el día que te dejaste engatusar por esa hembra

-grr ¡MALDITO! -Vociferó a todo pulmón lanzándole un potente rayo de luz que al impactarle lo arrastro varios metros y terminó haciendo explosión contra una enorme roca.

Su mano extendida, la respiración agitada y una vena palpitante marcada en su frente…la mirada del airado príncipe reposaba sobre ese que yacía inerte después de recibir su ataque.

Pasó unos segundos así, sin moverse y tratando de regular su respiración. Una vez que lo consiguió relajó cada uno de sus músculos, menos los de su rostro, manteniendo ese semblante frío y molesto que lo caracterizaba.

Caminó hacia él a paso firme y calmado. En cuanto llegó le propinó un leve puntapié a la altura del brazo sin conseguir respuesta alguna. Sonrió. Sabía que no lo había matado pues, estaban en el infierno, pero ¿tomarse la molestia de convertirlo en polvo? No, no lo haría como bien lo había dicho antes, era una perdida de tiempo. No merecía más de lo que ya le había otorgado, aunque solo de golpes y desprecios se hubiesen tratado.

- renunciaste a tu orgullo de saiyajin el día que te dejaste engatusar por esa hembra –resonó en su cabeza borrando su sonrisa por completo. Gruñó, y alzó vuelo al instante.

Mientras se alejaba del lugar en busca de aquello que le permitiera observar lo que sucedía en la tierra, se volvió a zambullir en sus recuerdos, los mismos que volvían a su cabeza uno tras otro conforme su estadía en el infierno avanzaba...

Flash back

Durante días se dedicaron a ignorarse mutuamente. Ella se encerraba en el laboratorio, y él en su cámara de gravedad. A la hora de comer, ya fuese el desayuno, almuerzo o cena, el saiya no se presentaba, sino que era la mamá de la ojiazul quien le llevaba la comida hasta su templo, y luego recogía los platos vacíos, calculando el tiempo justo que el guerrero se tardaba en engullir cada uno de los alimentos. Acción que se repetía día a día…

-¡basta! –Clamó a la vez que azotaba los puños contra la mesa- ¡no es posible mamá que tengas que hacer de sirvienta para ese…ese…

-hija por favor –enunció en su típico color de voz- para mi no es ninguna molestia atender al apuesto Vegeta, es más lo hago con mucho gusto

-¡no¿No entiendes acaso madre? Ese tipo se esta aprovechando de tu hospitalidad –renegó señalando con el dedo índice la ventana que daba vista a la cámara de gravedad

-pero Bulma, querida…

-no mamá, no pienso permitir esto –acto seguido se dio vuelta y furiosa se encaminó al ya mencionado lugar.

Una vez que estuvo parada frente a la puerta titubeó, sintió sus piernas flaquear y una extraña sensación apoderarse de si… ¿temía enfrentarlo?, no, no era eso, lo había hecho ya muchas veces… entonces ¿Qué era aquello que la acongojaba? Aspiró aire hondamente y cuando estuvo a punto de llamar a la puerta se detuvo, contrajo el brazo sobre su pecho y se giró, dio un paso al frente y, recobró el valor… "¡Bulma Briefs no rehuye de nadie!" pensó volteándose nuevamente, estiró el brazo con la mano empuñada y, justo cuando se disponía a tocar, la compuerta se abrió tomándola por sorpresa y haciéndola caer sentada sobre el pasto…

-hmp? –Alzó una ceja y la observó sobarse el trasero mientras con su boca hacía un puchero - ¿Qué demonios haces ahí mujer? –preguntó toscamente llamando su atención, a lo que la aludida alzó su mirada colérica para finalmente posarla sobre él

-¿Qué hago¡Juego canicas! –espetó

-¿canicas? –Cruzó ambos brazos a la altura de su pecho y prosiguió- pues vete a hacer tus estupideces por otro lado, lejos de mi cámara

-¡¿Qué has dicho?! –Cuestionó rabiosa poniéndose de pie de un solo salto- ¡esta es mi casa y hago en ella lo que se me plazca, cuando y donde me de la gana!

-no cerca mío –dijo en su incambiable tono, pasando por su lado

-ushh¡Quien demonios te haz creído! –gritó girándose para observarlo ¿ignorarla? Le dolía el pecho de solo pensarlo, más que enojarle el hecho de que no le hiciera caso en sus reclamos, le hería en lo más profundo que le fuese indiferente, sobre todo después de haberle confesado sus sentimientos… "tonta, tonta Bulma"…se decía a diario recordándolo. Cuando se dio cuenta, el saiya había desaparecido de su vista, seguro había entrado en la casa y como de costumbre se había dirigido directo a su dormitorio. Suspiró. Entró a su hogar y subió presurosa las escaleras, para finalmente ingresar a su dormitorio y dejarse caer sobre su cama donde estuvo unos minutos meditando. No se permitiría hundirse en la maldita depresión y mucho menos, que ese extraterrestre desgraciado se burlara de ella y la ignorase como si fuese un perro callejero…

-Se cree muy confiado… ¡pues ahora verá! –Dijo decidida poniéndose de pie- si lo tengo que echar¡lo haré!

Salió de su habitación, se dirigió a la del saiyajin y sin anunciarse entró en ella

-¡escúchame bien maldito mono¡No permitiré que esta situación continué por más tiempo y si …-enmudeció. El moreno estaba totalmente desnudo y la observaba, aun perplejo por su abrupta irrupción. Ella por su parte rápidamente recorrió a detalle con la mirada, cada zona del masculino cuerpo, concentrándose en aquella que largamente llamó su atención…

El príncipe notó de inmediato que parte de si atraía tanto la vista de la mujer, que sin intención alguna de disimular fijó su mirada buen rato sobre él, ladeo una sonrisa divertido y se dispuso a sacarla de su "concentración"…

-¿entretenida? –preguntó en forma burlesca

-eh? –Parpadeó rápidamente y un color rojizo se apoderó de su rostro entero-

-¿viniste a decirme algo no? O mejor dicho, a gritar como loca algo -cruzó ambos brazos y cómodo con su desnudez prosiguió- ¿o estas muy entretenida para recordarlo?

-¡eres un idiota! –exclamó tratando de fingir su bochorno y, las enormes ansias que sentía por fundirse en ese cuerpo, que más parecía estar bien esculpido por el más grande escultor- no hay nada en esta habitación que pueda entretenerme y mucho menos si se trata de ti –sentenció adoptando la misma pose de brazos cruzados de su colocutor y girándose apenas unos 90 grados, lo que le permitió quedar parada de costado frente a él

-bien, entonces que demonios haces aquí –dijo acercándose a ella

-eh?...no…no te… no te me acerques –titubeó

-hmp? vaya, vaya, vaya… la mujer vulgar se puso nerviosa ¿acaso nunca has visto a un hombre desnudo? -cuestionó divertido

-¡por supuesto que si! Digo ¡no! Ushh ¡eso a ti que te importa!

Vegeta dibujó en su rostro esa sonrisa retorcida que bien podía derretir a cualquier mujer que la presenciara, sin embargo, había algo en esa sonrisa que la hacía diferente a todas las mostradas con anterioridad, como si ocultará algo en ella, algo que en definitiva la ponía muy nerviosa…

-que…que te causa tanta gracia –emitió tratando de no mostrarse afectada. En seguida el guerrero la rodeó por la cintura con uno de sus brazos en un movimiento imperceptible a los azules ojos.

-¿me tienes miedo, mujer? –susurró a su oído

-¡claro que no! –respondió ésta sin perder el tiempo, pero sin hacer el mínimo esfuerzo por soltarse del agarre del que era prisionera

-entonces ¿Por qué tiembla tu cuerpo? –prosiguió a la vez que aspiraba hondamente el aroma que emanaba la cabellera de la mujer, ocasionando en ella un estremecimiento que recorrió su cuerpo entero, desde los pies hasta la punta de los cabellos

-de…déjame ir Vegeta -enunció en contra de sus propias ganas

-hmp¿Dejarte ir? –La atrajo con mayor fuerza contra él y continuó- eres tú quien entró en mi cuarto sin ser invitada

-si pero…

-¿no decías sentir amor por mi? –esta pregunta golpeó duramente en la cabeza de la mujer, nuevamente se burlaba de ella y tonta, lo permitía ¿hasta cuando aprendería? Tomo aire y ejerciendo la mayor fuerza que podía trató de alejar al saiya de si empujándolo por el pecho

-¡suéltame en este instante! -demandó

-¿segura, Bulma? –dijo manteniendo ese seductor tono de voz a la vez que clavaba su mirada en los ojos azules de ella. Acercó su rostro al femenino y en segundos ambos se vieron unidos en un tierno beso.

El corazón de Bulma bombeaba rápidamente, había soñado tanto con ese momento, sin embargo…las dudas volvieron a poseerla, haciendo que se separara de él

-no…yo no quiero…

-he descubierto la forma, de decirte con hechos lo que tú con palabras –interrumpió en un susurro para luego volver a tomar posesión de los labios rosas que tanto lo embriagaban…

Fin del Flash Back

-y pensar que en ese momento lo único que quería era liberarme de esa ansiedad que crecía en mi cada vez que la veía….pensé que si la enfrentaba al fin podría deshacerme de ese absurdo sentimiento que me controlaba…que equivocado estaba -suspiró hondamente mientras una ligera sonrisa se dibujaba en su rostro- si la quería en ese momento… no lo recuerdo, quizás amor no era la palabra correcta, tal vez solo estaba confundido. Durante mi vida de mercenario conocí infinidad de mujeres, y siempre era lo mismo, las mataba sin piedad o simplemente se las entregaba a los soldados para que hagan de ellas lo que quisieran, nunca les tome importancia. A veces me pregunto…si ese hubiera sido el destino de Bulma… ¿hubiera hecho con ella lo mismo que hacia con las demás? -empuñó una mano y la atrajo hacia su rostro- ¿hubiera sido capaz de matarla?-espetó sintiendo un gran desprecio hacia si mismo, como si hubiera cometido tal ruin acto.

En ese instante el entorno cambió, la tierra y piedras negras desaparecieron, la fuente de sangre, las montañas de agujas, todo se desvaneció ante su mirada, logrando que detuviera su marcha en seco y descendiera lentamente hasta finalmente tocar el suelo. Los ojos abiertos de par en par no perdían detalle alguno de lo que sucedía a su alrededor, mientras su mente trataba de asimilar que demonios sucedía…

-¿Qué…que rayos hago aquí? –preguntó titubeante. Giró su rostro a un lado y ahí estaba, su amada cámara de gravedad- ¿Qué significa todo esto?...

-mi amor¿que piensas hacer con ese aparato?-preguntó una voz masculina que se acercaba al lugar

-ya lo veras –respondió la fémina de azules ojos parada a unos cuanto metros a espalda de Vegeta. Este al oír su voz la reconoció al instante. ¿Era posible que se tratara de ella? Pero…de ser así ¿Qué diablos hacia esa mujer en el infierno? porque… seguía en el infierno ¿o no? No entendía nada, pero no podía estar un segundo más sin verla, así que sin demora volteó para que sus ojos negros volvieran a perderse en aquel ser hipnotizante.

La sorpresa fue extrema, no cabía duda era ella, pero no estaba sola. El gusano de cicatriz en el rostro estaba al lado suyo rodeándola por la cintura mientras ambos miraban fijamente aquel objeto que él durante años considero su templo. Gruñó¡¿Qué diantre hacía esa sabandija tocando a SU mujer¡¿Y porque mierda ella lo permitía?! Frunció el ceño y empuñó ambas manos, hasta que nuevamente la aguda voz de la misma volvió a captar su atención…

-Me desharé de él de la misma forma en que el inútil de Vegeta se sacrificó…-hizo una pausa y sonrió guiñándole un ojo a su acompañante- la haré explotar en mil pedacitos, hasta convertirla en polvo jajaja- rió estrepitosamente acompañada de las carcajadas que el hombre a su lado emitía tras oír la brillante idea de ella.

-¿Qué…que fue lo que dijo? –se cuestionó perplejo mientras un sudor frío recorría su rostro. Acto seguido la pareja comenzó a besarse apasionadamente acrecentando en el saiya su rabia- ¡¿Cómo demonios se atreve?! –gritó furioso a la vez que hacia estallar su ki

-¿Qué piensas hacer Vegeta¿Matarme? –cuestionó la ojiazul posando sus mirada en el guerrero y ladeando una sonrisa burlesca. El joven a su lado se volteó también en dirección al enfurecido hombre y como si le importara nada, rodeó por la cintura a Bulma y la atrajo hacia si desapareciendo cualquier espacio entre sus cuerpos.

Ambos lo miraban divertidos, sus sonrisas reflejaban cuan gracioso se les hacía humillarlo, a él, al gran príncipe de los saiyajin, al único príncipe sin reino ni súbditos…

-¿Por qué no lo intentas? Me resultaría muy entretenido ver como Yamcha acaba contigo, "gusano insignificante"-dijo la mujer recalcando aquellas palabras que él tanto usaba

-Grr… ¡no sabes lo que dices mujer! –clamó al borde de perder la paciencia. Si de otra persona se hubiese tratado ya la habría aniquilado, sin embargo… algo en él, le hacía mantener el control…a pesar de haber oído y visto lo necesario para asesinarlos sin piedad, algo se lo impedía… "maldita mujer"…pensó… "yo arriesgando mi vida por ti para que al final termines enredándote con este insecto" – porque… porque mierda no puedo… -refunfuñó para sí clavando la mirada en sus puños mientras los apretaba fuertemente

-¡porque no sirves para nada¡Eres un fracasado! –exclamó el hombre que sin que éste lo notase, se había lanzado a atacarle, propinándole golpe tras golpe, que él difícilmente podía esquivar… "que demonios pasa¡este sujeto nunca fue tan fuerte ni tan veloz!"

Halló el momento preciso para contrarrestar el ataque recibido y se abalanzó contra Yamcha atizándole un certero puñetazo en el rostro, que para su sorpresa, no le hizo nada…

Ahí estaba él, sonriente ante el golpe dado, que más parecía una caricia- ¿ese es tu gran poder de saiyajin?, no es más que basura –dijo sonriente

-eres un… ¡muere maldito bastardo! –exclamó lanzándole otro puñetazo con toda su fuerza, atravesando el cuerpo del agredido. Vio caer la sangre y sonrió.- esto es lo que mereces…-se interrumpió al escuchar lo que parecía ser el gemido de dolor de una mujer. Nuevamente todo a su alrededor cambió, tornándose negro. Sus cejas se curvaron sorprendidas, levantó el rostro y la vio. Bulma arrojaba sangre por la boca a causa de la herida que él le había causado. Su brazo atravesaba el delicado cuerpo de la mujer y sus ojos azules parecían haber colapsado…ese brillo que lo cautivaba desapareció…

-¿Por qué? –preguntó la mujer para finalmente perecer en los brazos del saiyajin que aun no asimilaba lo sucedido…

-Bulma…. ¡mujer! –clamó sacudiendo el cuerpo inerte de la fémina, para luego abrazarlo contra si y verlo desaparecer en sus propias manos…

Finalmente, todo retorno a su escabrosa normalidad… ¿había sido una pesadilla?...-no, no puede ser, yo en ningún momento me quede dormido… ¿Qué significo todo esto? –preguntó para si, observando sus manos aun temblorosas...

-que patética escena- enunció una voz cerca a él. Su tercer demonio había llegado…


Ojala les haya agradado, y quizás parezca un poco confuso, pero prometemos que al final todo ira tomando forma.

Atte:

j4p4nis3 y cecivgbm