-Esto es un milagro-viendo desde la puerta a la joven que estaba dormida en la cama, era un milagro que despertara justamente ahora cuando pensaban desconectarla, una sonrisa se dibujo en su rostro y sus ojos azules se iluminaron se acerco a ella con el ramo de rosas rojas que llevaba en la mano y las coloco en el jarrón como siempre lo hacia desde que comenzó su labor como medico en ese hospital y de eso ya hacían 7 años.

-Doctor kouga no cree que seria conveniente avisarle a sus familiares-Mirándolo desde el marco de la puerta con la carpeta azul que siempre traía en la mano y suspirando, como le gustaría ser ella la que recibiese ese ramo de rosas.

Sus ojos azules se posaron en la enfermera-Tienes razón ayame avísale a su… esposo y a la señora sango- sonriéndole francamente con sus dientes blancos que iluminaban su rostro perfectamente cuidado y que daban un contraste perfecto con su cabello negro.

-Si doctor- sonriendo y dando media vuelta para cruzar el pasillo blanco que se iluminaba con algunas plantas a su alrededor.

Sus parpados empezaron a moverse sus ojos se abrían lentamente le pesaban pero ya no tenia esa sensación de ahogo aunque sentía cierto dolor en la garganta, cuando logro abrir los ojos se topo con una mirada azul que la observaba atentamente sus ojos se volvieron a cerrar se sentía adormecida mareada y su boca estaba seca y con un hilo de voz y muy lentamente-Inu...yasha… ¿Donde estoy?-.

-Me alegra que allá despertado-Sonriendo mucho mas por fin había visto esa mirada castaña que aunque estaba adormecida brillaba como ninguna otra, tantas veces rogó que ella despertara y ahora lo hacia y diciendo el nombre de su supuesto esposo… si ella supiera que el jamás la vino a ver hasta hace días, si supiera que se había casado con otra olvidándola pero no era quien para decirle todo eso aunque quisiera hacerlo-Su esposo no esta, pero ya le mandamos llamar, y esta en un hospital- mirando atentamente la reacción de la joven que tenia los ojos ligeramente abiertos.

-Que me paso... ¿El esta bien?-Se sentía tan cansada como si hubiera estado demasiado tiempo acostada y sedada, que había pasado lo ultimo que recordaba fue la luz de el trailer y nada mas sus pensamientos estaban desordenados no sentía el cuerpo.

-Será mejor que descanse-Vio como la joven cerraba completamente los ojos… como tomaría todo como le diría que paso 8 años en coma y peor que había perdido a su esposo su trabajo su hogar, decía esas cosas a cada momento pero con ella era difícil sin siquiera conocerla sin siquiera hablarle la amo desde el primer momento que la vio se enamoro perdidamente de ella, un suspiro salio de sus labios y dio pasos hasta salir de la habitación.

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-Claro señorita yo le diré- Colgando el teléfono negro y apretándolo fuertemente, no no era posible había despertado y ahora que haría como se libraría de ella ¡¡no era justo!! Inuyasha era suyo y de nadie más, sus labios estaban entre abiertos y sus dientes apretados fuertemente se llevo las manos a la cabeza intentando buscar una solución.

-quien era kikyo- Bajando las escaleras de madera tranquilamente y mirando a su esposa que parecía perturbada y enojada rara vez kikyo mostraba algún gesto de enojo siempre mantenía la calma en todo, que la habría puesto así – ¿No me vas a decir mi amor?-.

-Numero equivocado-Dijo intentándole sonreír claro que no le diría que kagome había despertado eso era dejarle el camino libre a ella, y que inuyasha corriera a sus brazos y eso no era posible ella ya había tenido su momento con el y ahora inuyasha le pertenecía para siempre –Bueno y a donde vas tan arreglado- Observando su atuendo pantalones negros playera blanca entallada al cuerpo y su pelo perfectamente recogido en una coleta jamás le gusto que inuyasha no se cortara su melena pero no había opción era un terco.

-Que te parece si vamos a desayunar, necesito distraerme y dejar de pensar en…-Sus brazos rodeaban a kikyo y la abrazaba fuertemente era un tonto no podía estar hablando de kagome con kikyo sabia que le molestaba pero a veces era imposible. –Bueno tú entiendes, así que vamos a desayunar- tomándola de la mano y conduciéndola a la puerta.

No pudo mostrar resistencia debía mantenerse siempre calmada comprensible por mas que le doliera que su inuyasha la recordara cada segundo de su vida peor seria mostrarse enfadada su sensatez lo había conquistado su falsa compresión lo había cegado y de esas artimañas se había valido para lograr que se casara con ella, ahora ella era la primera y kagome había pasado a segundo termino hacia ya mucho tiempo.

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-kagome despierta soy yo-Mirándola impresionada y casi temblando de emoción sus rezos todas las noches habían funcionado, cuando vio que sus ojos se abrían se dejo caer en la cama abrazándola fuertemente era un milagro verla despierta y no pudo evitar soltar el llanto corriendo su maquillaje inmediatamente-Despertaste amiga despertaste-Sollozando y llorando de alegría.

-Sango…-dijo débilmente sin corresponder el abrazo ya que las manos no le funcionaban se sintió alegre de ver a alguien conocido pero a quien mas deseaba ver era a el por que no había venido cuanto tiempo había pasado desde el accidente tal vez días pensó –Estoy bien ¿Cuantos días estuve inconsciente?- Sango se separo abruptamente de ella y la vio sorprendida y preocupada.

-No te lo han dicho-Mirándola aterrada y con labios temblorosos como le diría que estuvo en coma 8 largos años se moriría de tristeza al saber que inuyasha se había vuelto a casar y aunque su matrimonio se anulo desde el momento que kagome despertó eso la destrozaría…

-Que pasa sango… ¿cuantos días estuve inconsciente?- Volvió a preguntar con mas énfasis y mirándola fijamente, No comprendía nada los calmantes la tenían atontada mareada quería pararse y salir corriendo de ese hospital como odiaba los hospitales como odiaba estar en cama y aunque apenas acababa de recobrar el conocimiento le parecía eterno seguir acostada quería volver a casa a su trabajo pero sobre todo verlo a el -Sango…Contéstame por favor- Las miradas que sango le daba le provocaron un escalofrió inexplicable por todo el cuerpo.

-Kagome…Tu- Trago saliva dolorosamente por mas que buscara las palabras para explicarle lo que le había ocurrido y no hacerla sufrir no las había no las encontraba la voz le temblaba se le quebraba -Tu Estabas en coma, Mucho tiempo- Dijo ahogadamente y llevándose la mano al pecho.

Sus ojos castaños se abrieron asustados ¿mucho tiempo? Cuanto meses tal vez semanas su respiración se volvió agitada y con un hilo de voz y casi a punto del llanto -¿Cuánto?-

-ocho…Ocho años- dijo estallando en llanto sin dejar de ver a su amiga que empezó a respirar agitadamente y al instante entro en shock sango se levanto asustada y corrió hasta la puerta gritándole a las enfermeras que entraron inmediatamente al cuarto desalojando a sango que salio sollozando y llorando.

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-Tranquilícese señora sango ella estará bien-Tomándole las manos para lograr calmar a la mujer que daba vueltas y vueltas al lado de la habitación casi histérica –Solo fue una decaída pero ya la calmamos comprenda que recibir una noticia así no es fácil.

-Usted no entiende, Ella- Libero ambas manos y se las llevo a la cara muerta de dolor de ira por lo sucedido con su amiga –Que pasara cuando tenga que entrar hay y tenga que decirle que el amor de su vida se caso con otra que voy hacer ¡dígame! –Estaba fuera de si todo su cuerpo temblaba y sus ojos seguían soltando lágrimas.

-No tiene que ser usted eso lo hará su esposo-Mirándola compasivamente desde que se encargo del caso de kagome sango siempre estuvo hay preocupada preguntando su estado si había mejorías y ese…Inuyasha no tenia perdón de dios apenas y lo había visto dos veces y ya lo tenia atravesado por causarle tanto daño a la primera mujer que había amado.

-Acaso no se a dado cuenta… debería estar aquí con ella pero no le importa –Mirándolo con la frente arrugada y sus ojos hinchados y llorosos.

-Se lo diré yo, no se preocupe- Dijo decididamente sabiendo la reacción que tendría la chica con la noticia y rogando que no entrara en una depresión que quizás le costaría la vida en su estado tan anémico y poco saludable –Será mejor que valla y tome algo a la cafetería-.

Acento con la cabeza y con ambas manos cruzadas y oprimidas en el pecho se fue a paso lento hasta desaparecer de la vista del medico.

-Tengo un extraño presentimiento-Llevándose la mano a la cabeza y recostándose en el sillón mientras escuchaba la televisión encendida frente a el.

-Que presentimiento- Nuevamente ese miedo que sentía de perderlo se apodero de ella apretó los puños en la barra de la cocina y lo vio detenidamente.

-No me hagas caso-Fijando la vista en el televisor y tratando de olvidarse de esa sensación tan extraña que sentía desde que se levanto de la cama esa mañana.

Abrió los ojos esta vez sin pesadez y sintió el respirador que cubría su boca intento mover la mano débilmente y la llevo pasmadamente hasta su rostro quitándose el respirador, después se quito la aguja de su muñeca y el pequeño aparato que oprimía su dedo al instante los aparatos hicieron un ruido extraño a lo que no presto atención, se apoyo con las manos débilmente sentándose en la cama y mirando a su alrededor el cuarto oscuro y desabitado, intento mover sus piernas pero parecían muertas con las manos las coloco en la orilla e intento ponerse en pie pero callo instantáneamente.

-ayúdenme-dijo débilmente mientras su cuerpo estaba en el piso frió inerte que le pasaba por que no podía mover las piernas la vista estaba fija en el techo blanco preguntando el por que le habían robado 8 años de su vida ¿donde estaba inuyasha? ¿Por que no la había ido a ver? ¿Por que todo parecía tan confuso? le dolía el pecho y los ojos se le pusieron llorosos unas lagrimas empezaron a resbalar de ellos cayendo directo al suelo.

-¡Kagome pero que haces!-Corrió hasta ella y se hinco ayudándola a sentarse.

-¿Por que sango?-Mientras se hundía en el pecho de su amiga llorando como jamás había llorado sentía un hueco en el corazón 8 años de su vida en una cama inerte, no lograba aceptarlo no entendía por que se sentía tan confundida tan dolida con la vida.

-no lose…-Con la mirada triste y abrazándola consoladoramente para calmarla sabiendo que aun le faltaba mucho por saber y sufrir.

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-sus signos vitales están bien a pesar de lo que hizo ayer-Mirándola reprochantemente y tratando de comprender el por que lo había hecho –Lo que no logro entender es por que las piernas no le funcionan sus exámenes salieron bien- Mirando a la joven que tenia la vista fija en la pared.

-¿Donde esta mi esposo?..¿.Por que no a venido a verme?-Volviéndose hacia el doctor de ojos azules, Deseaba ver a su inuyasha abrazarlo que la consolara y le dijera que todo estaría bien que no se preocupara que todo seguía igual… pero esta posibilidad se le hacia cada vez mas lejana y no entendía el por que sentía una opresión en el pecho como un presentimiento que algo no estaba bien algo le ocultaban y llegaría al fondo de todo.

-No le voy a mentir le hablare con la verdad pero prometa que no cometerá otra locura mas…-Su gesto se volvió rígido y su sonrisa desapareció se acerco a la joven y se sentó a la orilla de su cama mirándola fijamente y preparado para cualquier tipo de reacción, ella acento con la cabeza y toda su atención estaba hacia el –Su esposo…El no creo que venga…-

-¿Por qué?-dijo inocentemente y con sus ojos que empezaban a nublarse acaso le había pasado algo pero el doctor había dicho que estaba bien, sintió esa opresión en el pecho mucho mas fuerte y empezó a respirar débilmente sus manos apretaban fuertemente las sabanas blancas esperando que el estuviera bien solo eso pedía que el estuviera bien.

-Por que el…Rehizo su vida entiende….-trago saliva dolorosamente decirle aquello le partía el alma pero debía hacerlo no era justo ocultarle tantos cosas era mejor que supiera la verdad –Se caso nuevamente-Sintió que la mano de la joven se aferro a la suya.

-No…no es cierto el no puede estar casado con alguien mas por que esta casado conmigo- Apretaba fuertemente la mano de el y sentía como su corazón se hacia cachitos cerro los ojos y los apretó fuertemente intentando despertar de aquella pesadilla pero no logro mas que soltar mas lagrimas de las que ya había derramado y un enorme nudo se le hizo en la garganta –Quiero verlo… por favor búsquelo se lo suplico- Sus labios empezaron a temblar necesitaba escucharlo de la propia boca de el no creía aquello el no se podía casar. Por que le dolía tanto el interior de su cuerpo un dolor inexplicable y sin limites que se hacia cada vez mas fuerte y la desgarraba como un cuchillo buscando la única pizca de fe que le quedaba.

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Se llevo la mano a la frente respiro profundamente esperando a que la enfermera saliera de la habitación dios había despertado y el no había estado con ella por que como le diría que se había casado o acaso ella lo sabia ya, no quería lastimarla pero tampoco quería lastimar a kikyo debía darle su lugar a kikyo y tratar de explicarle a kagome que hizo lo que cualquier hombre rehacer su vida con alguien mas que lo perdonase y lo olvidara aunque esto ultimo le destrozara las entrañas su mirada dorado se fijo en la puerta que se abrió y la enfermera que estaba en la entrada le hizo señas para que pasara a la habitación a enfrentarse con… ella trago saliva que apenas paso por su garganta y se levanto dio pasos lentos pero firmes y entro a la habitación.

-k-ag-ome. Dijo con voz ronca y quebrada estaba despierta mirándolo con tristeza quería abrazarla, pero por su mirada le habían contado todo como se odiaba por no haberla esperado mas tiempo se quedo hay parado viéndola fijamente esperando que ella dijera algo.

-Hola…-Dijo tiernamente y sonriéndole a pesar de todo le sonreía sintió que su corazón se contraía haciéndose tan pequeño y posándose en un rincón de su cuerpo ocultándose para no ser herido mas de lo que ya estaba, le dolía demasiado verlo parado frente a ella y sabiendo todo lo que sabia no podía odiarlo lo amaba con locura como la primera vez que lo vio como la primera vez que se entrego a el que fue el mismo día del accidente y entonces esa ultima sonrisa esa ultima palabra que le dijo se vino a su mente como si hubiese pasado hacia un instante.

-te amo kagome y te amare siempre mi pequeña kagome-Su mirada dorada estaba clavada en ella no podía creer tanta dicha en su vida, verla sonreír su dulce sonrisa…

-¡Cuidado!-Grito ella cuando vio hacia el frente esa luz que la cegó…

-Kagome…-Dijo nuevamente atemorizado por la reacción que tendría ella.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por su voz ronca volvió a la cruda realidad –No... Te preocupes lose todo- La voz se le quebraba y apenas le salía no podía soportar verlo frente a ella y no decirle que lo amaba que aun en su sueño eterno lo amo.

-¿Lo sabes?-Acercándose a ella.

-Quédate donde estas- Dejo de mirarlo un instante para fijar la vista en el techo el corazón le brincaba desde el rincón donde se había escondido trago saliva dolorosamente –Te daré el divorcio tu... y tu nueva esposa no tendrán problemas…-Mirándolo nuevamente con el gesto tenso y los ojos vidriosos acaso ¿quería llorar? Jamás lo había visto llorar por nada y ver sus ojos tan apagados le causaba un retortijón en el estomago pero todo lo hacia por el no merecía estar al lado de ella de una paralítica…Por que aunque el doctor le dijo que todo estaba bien no era cierto algo andaba mal en ella y sentía que jamás caminaría nuevamente lo amaba tanto que le evitaría el sufrimiento de verlo triste preocupado por ella, no ya no, era hora de liberarlo y de que intentara ser feliz.

-¿Que dices?-Mirándola fijamente sentía un nudo en la garganta le dolía pasar la saliva y el corazón se le paro un instante con aquello apretó el puño segundos antes había pensando en eso y ahora por que le dolía tanto que ella lo sugiriera.

-No te sientes mal…Inuyasha yo estaré bien, es lo que deseo-Apretando las sabanas de su cama evitando llorar no quería echarse para atrás.

-Pero yo no…YO TE AMO KAGOME y jamás te dejare-Acercándose a su cama y sentándose a un lado de ella condujo una mano a su rostro y lo ladeo para que lo mirase.

-No…-El aire le faltaba su mirada dorada le hacia echarse para atrás pero no podía debía ser fuerte mantenerse firme y entonces esa idea surgió en su cabeza –Ya no te amo- dijo con un hilo de voz y su vista clavada en la dorada de el.

El mundo se le vino enzima había escuchado bien ella había dicho eso-No mientas tu mirada te delata-Con voz quebrada.

-Te equivocas Quiero que te vallas por favor… ¡LARGATE, VETE!..Te… ¡odio! –Volteando su cabeza hacia un lado y apretando sus labios y los ojos para evitar llorar

Se levanto de la cama y trago saliva que le paso como un cuchillo en la garganta se sentía herido ella le había hablado así jamás le había hablado así fue un tonto como creyó que ella seguiría amándolo lo odiaba por olvidarse de ella dio media vuelta y salio de la habitación derrotado enojado con el mundo y con todos sin voltear atrás desquitándose con el que se pusiera enfrente.

-Inuyasha…-Las lagrimas empezaron a brotar de sus ojos y los sollozos salieron de sus labios le dolía cada rincón de su cuerpo cada centímetro por haberle dicho eso y herirlo pero debía hacerlo no podía condenarlo a cuidarla se cansaría de hacerlo y entonces ¿que? Prefería vivir con la idea de que el aun la amaba a que terminara cansándose de ella y abandonándola o peor quedándose con ella por lastima.

-Señor inuyash…-La enfermera se quedo parada y con la boca abierta cuando inuyasha le paso por un lado casi mandándola a volar pero que grosero pensó mientras retomaba su camino.

Caminaba tan rápido y tan lento a la vez las piernas le pensaban sus ojos le dolían tenia el corazón herido y entonces esa música lo saco de sus pensamientos volteando hacia una pequeña niña que tenia una grabadora y bailaba como una loca Yo inconsolable estoy me invade soledad… tu has aprendido ya poder disimular al llorar yo e descubierto ya la manera de expresar sin titubear…No no veas mis ojos no quiero rebelar mis secretos y no ocupo tu piedad ni la de los demás…

-¿Inuyasha?-observándolo mientras miraba como inuyasha tenia la vista fija en una pequeña que bailaba. Ese miedo que cada vez se hacia mas fuerte… que había pasado entre kagome y su inuyasha el la miro sus ojos tristes el fuego de ellos se estaba apagando sus labios tensos sintió alivio ella lo había rechazado camino hasta ella y le paso por un lado sin siquiera escucharla y ella fue detrás de el.

-Kagome te notas mejor- Sonriéndole y dejando una canasta de fruta al lado del jarrón y sentándose en la cama trago saliva y casi tartamudeando-Vi... a i...Inuyasha, ¿paso algo?

Volteo la cabeza y miro a sango no quería preocuparla sus penas eran suyas y ya bastante habían hecho por ella cuidándola, era hora que se valiera por ella misma sin depender de los demás que mas le podía deparar la vida si lo único que le importaba fue a lo que acababa de renunciar su amor por inuyasha ya lo que viniera no tenia importancia –No…necesito un abogado sango.

-¿por que?-La miro extrañada por que le decía tal cosa se notaba demasiado rara triste y con una sonrisa fingida en el rostro.

-Necesito que me ayudes…quiero…- decir aquello le dolía demasiado y le oprimía el pecho –preparar todo para mi divorcio con inuyasha- Dijo casi en un sollozo.

-estas segura es lo que realmente quieres- Eso lo decía su amiga la que una vez le dijo que sin inuyasha la vida no era vida y ahora renunciaba a el se lo dejaba a la otra sin luchar ¿Por qué? La mirada implorante de ella la hizo desistir de sus preguntas se notaba ya bastante mal –Yo te ayudare no te preocupes mi esposo miroku es el mejor abogado en unos cuantos meses estarás divorciada…pero ahora preocúpate por recuperarte- brindándole una sonrisa sincera y tomándole la mano que esta apretó fuertemente la admiraba por mostrarse tan fuerte.

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-Déme lo mas fuerte que tenga-Sentándose en el banco de madera y apoyando ambas manos en la barra.

-Día malo eh- levantándose de su lugar y acercándose hasta el joven que tenia cara de llevar una cruz demasiado grande, se sentó a su lado y le hizo señas al cantinero para que le diera lo mismo.

-Lárgate y déjame tranquilo-Posando su mirada dorada que se encendió al instante no quería compañía de nadie no necesitaba la lastima de nadie solo quería tomar hasta que se le olvidara la pena que llevaba en el alma.

-Aquí tienen-poniendo ambas bebidas enfrente de los perturbados hombres.

-Miroku-Dijo mientras observaba como su acompañante se tomaba de un solo sorbo el pequeño vaso de cristal que dejo en la barra fuertemente y pedía otro.

-Inuyasha…-Estaba derrotado se sentía como una basura arrepentido pero no debía desquitarse con los demás no era culpa de nadie si no de el, el provoco su mala suerte tomo nuevamente el pequeño vaso y lo sorbió de una poniéndolo nuevamente en la barra y pidiendo otro.

-Déjenos la botella-Dijo miroku mientras el cantinero lo veía muerto de miedo por la actitud de su acompañante y dejando la botella al lado de este.

-¡Miroku por fin llegas y en este estado! –Acercándose a su ebrio esposo y ayudándole a mantenerse en pie.

-No es para tanto sanguito no estoy ebrio-Tambaleándose y con una sonrisa de oreja a oreja mientras apoyaba su mano en el trasero de su esposa.

-Si no fuera por que eres mi esposo te cachetearía-Frunciendo el ceño y llevándolo a la habitación donde lo sentó y este se dejo caer en la cama con los brazos extendidos.

-Hoy conocí a un hombre…Pobre tenia muchos problemas su esposa o ex esposa bueno como sea despertó y ahora lo odia-Balbuceaba y sus palabras eran poco entendibles e incoherentes sango solo meneo la cabeza y le quito los zapatos.

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-Señorita kagome su rehabilitación va muy bien se lo dije su parálisis era algo temporal- Observando como la joven se apoyaba en las dos barras de metal y daba pasitos lentos hasta llegar a su silla de ruedas donde una enfermera le ayudo a sentarse.

-¿Cuando podré irme?-Mirando al doctor de ojos azules esperando que fuese pronto ya no aguantaba ni un día mas en ese hospital llevaba dos meses en rehabilitación y ya podía caminar por si sola.

-Mañana mismo- Desapareciendo la sonrisa de su rostro había hecho todo lo posible por mantenerla en el hospital por que odiaba la idea de que se fuese y ahora el momento que prolongo llegaba, sintió que su corazón brinco cuando ella le regalo una sonrisa jamás había sonreído.

El corazón se le ilumino cuando escucho que se iría mañana y duro poco su alegría al recordar que no tenía donde vivir ni cosas ni ropa todo se había quedo en el departamento que compartió con inuyasha la única solución era ir por sus cosas toda su vida estaba en ese departamento y no podía perder recuerdos de años amuletos que los niños de el jardín donde trabajaba le dieron niños… como extrañaba dar clases suspiro.

-Dicen que cuando se suspira es por amor- Mirando a la mujer que trataría de conquistar que poso la vista en el con la frente arrugada no pudo evitar sonreír.

-Pues yo no estoy enamorada-Agachando la vista y pensando en inuyasha claro que estaba enamorada del y el seria siempre para siempre el único hombre en su vida y aunque jamás pudieran estar juntos jamás dejaría de amarlo…la enfermera tomo la silla y empezó a empujarla para llevarla a su habitación...

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Jalo las cortinas negras que cubrían la ventana soltando mucho polvo se llevo la mano a la nariz por las cosquillas que empezó a sentir y miro con una sonrisa a su amiga que estaba sentada en la silla de ruedas con los ojos muy abiertos y muerta de la risa-No están malo como parece- Dejando caer las cortinas negras e iluminando el cuarto era un cuarto azul cielo, un ventilador en el techo, un balcón que daba hacia la calle, una cama individual, una mesa con un jarrón transparente vació lleno de polvo al lado, un pequeño peinador y el piso cubierto de alfombra color rosa que le daban un aspecto infantil.

-No te preocupes sango te agradezco mucho permitir que me quedara en tu casa-Quitando su sonrisa y observando el ventanal transparente que permitía que el sol pasara y le diera directo en la cara -No será por mucho tiempo te lo prometo en cuanto me recupere por completo buscare un departamento.

-No como crees te puedes quedar el tiempo que desees mi casa es tu casa-Sonriendo y acercándose a su amiga que se notaba preocupada y no sabia la razón –Que pasa kagome-Hincándose y poniendo sus manos en el regazo de ella cubierto por una manta blanca.

-Tengo que ir a mi…perdón al departamento de inuyasha todas mis cosas están hay- No deseaba hacerlo no quería verlo y menos que la viera en ese estado tan pálida mas delgada que nunca y en una silla de ruedas se sentía demacrada ya no era la joven de 20 años ahora tenia 28 seguro la esposa de inuyasha era una mujer hermosa…

-Que te parece si vamos ahora mismo tengo entendido que inuyasha trabaja en las mañanas –tomándole las manos pobre kagome se notaba demasiado triste y se pondría peor cuando viera a la nueva esposa de inuyasha, la joven acento con la cabeza sango se paro y tomo su silla de ruedas de atrás empujándola a la salida.

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-sango mejor vamonos no hay nadie- tomando las ruedas de su silla y tratando de dar reversa pero fue inútil la puerta se abrió lentamente y sintió que el aire dejo se circular cuando vio a una mujer delgada pelo lacio y negro que resaltaba por su piel blanca con un vestido azul celeste arriba de las rodillas desmangado y un escote que dejaba ver un poco de sus atributos, el corazón se le estremeció todos sus miedos se habían hecho realidad esa mujer era hermosa y ella… solo la sombra de lo que una vez fue…

-¿Se les ofrece algo?-con la vista posada en la mujer sentada en la silla de ruedas que la miraba impactada le sonrió fríamente sabia quien era, era la famosa kagome se sentía aliviada por favor ella le quitaría a inuyasha una pobre paralítica demacrada, tenia los labios resecos el pelo sujetado en una coleta los ojos que mostraban algunas ojeras y la ropa holgada que la hacia ver gorda aunque no lo estuviese.

-mire señorita yo soy sango y ella es la esposa de inuyasha-Mirándola con determinación y soberbia al notar que la poco cortes esposa de inuyasha le echaba unas miradas a kagome de superioridad.

-A usted bueno a que se debe su visita-Clavando sus uñas en la puerta y apenas abriéndola que querían esas mujeres en su casa sobre todo ella como la odiaba si la odiaba.

-Vinimos por las cosas de kagome tengo entendido que están aquí, así que seria tan amable de permitir que no las lleváramos-Arrugando la frente y apretando el puño para no darle una cachetada a esa mujer tan fría e hiriente que aunque no dijese nada bastaba con su mirada para darse cuenta que era una arpía.

-Lo siento pero MI esposo no esta yo les enviare las cosas a su casa- Apretaba la puerta mas recio, tenso los labios no podía permitir que inuyasha la viera no se arriesgaría a otro desplante de su amado ya bastante mal la había tratado semanas atrás por su amargura y orgullo herido y todo por culpa de esa kagome.

Agacho la vista y sus ojos se llenaron de lagrimas que contuvo apenas por las frías miradas y lo ultimo su esposo aunque la ley dijera que ella era su esposa los hechos eran otros kikyo vivía con el y ella muy lejos de su vida miro a sango preocupada cuando se enojaba era capas de todo y antes que sango dijera otra palabra con un hilo de voz y una sonrisa –Esta bien no se preocupe fue un error venir vamonos sango-.

-¡PERO KAGOME!-suspiro derrotada y fulmino a kikyo con su mirada café le dio la espalda y ayudo a su amiga a salir de ese maldito pasillo y de esa mujer tan mala.

Azoto la puerta apretó los puños y se dirigió a la mesita frente a la sala tirando todo lo que estaba hay, estaba histérica enojada maldita kagome maldita mil veces maldita sonrió al recordar que las cosas de kagome estaban en el piso de arriba en cajas que inuyasha había guardado con cariño en el closet, subió las escaleras de madera corriendo abrió el armario y miro las cajas con rencor poso sus manos en ellas y las tiro algunos vidrios rotos se escucharon estaba respirando agitadamente se dirigió al pequeño burot que decoraba la habitación y abrió el cajón de arriba había unas tijeras las tomo entre sus manos y abrió caja por caja rompiendo toda su ropa cada objeto de valor apretando las tijeras con rencor y con una sonrisa que congelaba los huesos de tanto rencor que sentía.

CONTINUARA---- maldita kikyo que mala es uu pero hizo lo que cualquier mujer herida pero cuando inuyasha lo sepa… bueno veremos que pasa bye.