-ja j aja- Empezó a reír como una desequilibrada observando la hazaña que acababa de cometer el cuarto estaba lleno de prendas rotas fotos cortadas a la mitad todo totalmente destrozado se levanto de el piso y dejo caer las tijeras de sus dedos que estaban rojos por tanto cortar… estaba mas calmada y sintió temor miedo por lo que acababa de hacer acaso se había vuelto loca jamás había cometido tal locura y ahora que haría inuyasha terminaría odiándola por lo que acaba de cometer una sonrisa se dibujo en su rostro salio corriendo de la habitación y fue directo a la cocina tomo los cerillos que estaban a un lado de la estufa color negro y volvió al cuarto -Lo lamento mucho… yo no quería- Sonriendo aun y mordiéndose los labios había despertado algo dentro de ella que había dormido por mucho tiempo y le agradaba, abrió la pequeña caja de cerillos saco uno y lo prendió se quedo observándolo por algunos segundos hasta que lo dejo caer en el álbum de fotos destrozadas que empezó a consumirse por el fuego.
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-Debiste dejar que la golpeara kagome eso se merece-Bajando la silla de ruedas de su camioneta color verde y frunciendo el ceño, como inuyasha se había enamorado de esa mujer cargo la silla hasta la entrada de la puerta de enfrente y ayudo a su amiga a bajar y sentarse
-No sango ella solo defendió lo suyo-Sonriendo y acomodándose en la fría silla no odiaba a kikyo algo bueno debía tener para que su…inuyasha decidiera compartir la vida con ella.
-Bueno ya no pienses en cosas malas haremos algo yo te prestare algo de ropa y esperemos esa bruja cumpla y te mande tus cosas-Sonriendo y empujando la silla para entrar a la casa color rosa que era inmensa la puerta era de madera color blanca con un vidrio que la decoraba había dos palmeras en la entrada y un ventanal gigantesco que daba a un balcón hay es donde dormía kagome, sango saco la llave de su bolsillo y abrió la puerta.
-Sango…-dijo tristemente con la vista fija en la sala color blanco la verdad era que se sentía tan mal que no tenia ánimos de seguir y había días que hubiese deseado no despertar, soñando no estaría sufriendo tanto como lo hacia ahora sus manos estaban en su regazo apretándose fuertemente.
-¿Que pasa?-Mientras cerraba la puerta detrás de si se acerco a kagome y se puso frente a ella hincándose –Se lo que te pasa… esa mujer la tal kikyo no se compara contigo tu tienes un corazón que no te cabe en el pecho no estés triste aparte debes ponerte feliz por que adivina a quien invite a cenar…
-A quien- Sonriéndole por sus palabras sango era la persona más buena en el mundo siempre había estado con ella en las buenas y en las malas y agradecía a dios por haberla puesto en su camino.
-Al guapo doctor kouga –Sonriendo y levantándose para dejar su bolso en la mesa de madera que estaba en el centro de la sala.
-Me alegro-El había sido muy bueno con ella todo el tiempo que estuvo en el hospital y le agradaba la idea de tratarlo fuera de el pero había algo que no comprendía por que sango lo invito a cenar.
-Y por eso debes arreglarte y verte muy linda-Volviéndose hacia ella y sonriendo picaramente su amiga era tan inocente que no había logrado descubrir sus dobles intenciones kouga era un buen hombre y tal vez el lograría sacarle de el corazón a inuyasha y rehacer su vida.
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-¡kikyo!-Corriendo hasta ella y abrazándola fuertemente – ¡Estaba tan preocupado!-Alejándola y observando si no tenia ningún daño sintió que el alma le volvía por un minuto pensó lo peor.
-No me paso nada solo fue el susto- Sonriendo y sujetando sus manos –Pero me asuste muchísimo…Estaba viendo la televisión cuando se empezó a quemar y estallo en llamas- Puso una cara tierna ocultando lo que realmente había pasado era toda una profesional de las mentiras había borrado de su departamento el recuerdo de esa y había captado la atención de inuyasha ahora la consentiría y se olvidaría de kagome lo abrazo y sonrió maquiavélicamente.
-No quiero perderte nunca-Cerrando sus ojos y abrazándola fuertemente cuando kikyo le hablo tan asustada y diciendo que el departamento estaba en llamas pensó que la perdería y eso no lo soportaría acababa de perder a kagome y no quería perderla a ella nunca…sentía tristeza por que todas las cosas de ella se habían quemado pero que importaban si kikyo estaba a salvo…
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-Miroku debería estar aquí si llega ebrio juro que lo matare –apretando los puños y mirando a kagome que se acomodaba el vestido rosa que le llegaba arriba de la rodilla desmangado con un escote recatado su cabello suelto con un pequeño broche blanco y un collar del mismo color que brillaba muchísimo y sango le había prestado.
-No te enojes sango apenas son las 7 no a de tardar-Sonriendo e intentando tranquilizarla tenia las manos en el regazo y suspiraba mirando la mesa que tenia algunas velas y varios platos un florero con algunas flores amarillas, le recordó mucho a las cenas que tenían ella e inuyasha sus pensamientos fueron interrumpidos por los toquidos de la puerta y el reflejo de dos personas sintió una extraña corriente helada que la estremeció.
-¡YA VERA!-Abriendo la puerta y con los puños apretados sus ojos se abrieron enormemente al ver a aquel sujeto al lado de su esposo se llevo una mano a la boca mientras miroku le besaba la mejilla e invitaba a su acompañante a pasar.
-Espero no te moleste amor pero traje a mi buen amigo inuyasha-Sonriéndole y cerrando la puerta volteo haber a su amigo que tenia el gesto tenso y la mirada clavada en la joven que se encontraba en la silla de ruedas mirándolo fijamente y con la boca medio abierta –¿que pasa?-Levantando una ceja y extrañado por la actitud de kagome e inuyasha, sango lo tomo de el brazo y lo jalo rumbo a la cocina dejando solos a ambos.
-¡Pero que te pasa miroku eres un tonto! Ese tipo que trajiste es el esposo de kagome-Llevándose una mano al cabello que llevaba suelto y sujetándoselo y ahora que pasaría, tenia pensado que la pasaran bien pero con inuyasha aquí pasaría todo lo contrario.
-No lo sabia pero ni pienses que lo correré- Subiendo su mano a la barra y sintiendo miedo por las miradas que sango le daba –¿Vamos sango que puede pasar?-Sonriéndole y tratando de calmarla.
-Esta bien miroku pero si pasa algo te harás responsable tu y solo tu- Tomando uno de los platillos que estaban en la barra y saliendo de la cocina hecha una fiera.
-Kagome…-Se acerco a ella y el corazón le brincaba de alegría después de 2 largos meses la tenia nuevamente enfrente y mas hermosa que nunca pero por que estaba en esa silla de ruedas se hinco frente a ella y le sonrió, ella lo miraba con tristeza como si quisiera decirle algo pero con los labios apretados y las manos temblorosas.
-Bueno podemos pasar a la…- Se quedo quieta mirando aquella situación el ambiente era tenso y entonces todo fue interrumpido por un sonido de timbre sango dejo el platillo en la mesa acomodo su vestido y sonrió mientras caminaba hacia la puerta, la abrió y sus ojos se abrieron nuevamente era kouga o dios había olvidado que lo invito y ahora que pasaría conocía el pésimo genio de inuyasha rogaba que no terminaran matándose –Doctor kouga… pase- Dibujando una sonrisa nerviosa y cerrando la puerta.
-Señorita kagome…-Sus ojos azules se volvieron más intensos cuando vio nuevamente a ese desagradable hombre mirándolo fijamente y con rencor tan cerca de su kagome –señor inuyasha que agradable sorpresa- Sonriéndole con ironía y casi retándole.
Sus ojos castaños miraban a sango con reproche como se le ocurrió invitar a inuyasha justamente en ese momento cuando menos quería verlo cuando quería olvidar lo que sentía por un instante, por la mirada que le dio su amiga noto que no era culpa suya si no de el distraído miroku apoyo ambas manos en las ruedas e intento dar la vuelta pero cuando menos lo pensó kouga camino hasta ella y le ayudo llevándola hasta la sala a lo que inuyasha reacciono apretando el puño y mirando con rabia.
-Cenaremos… pato- Sonriendo y haciendo ademanes con las manos para que pasaran al comedor se mordió los labios cuando kouga tomo a kagome en brazos y le ayudo a sentarse en una de las sillas, miro a inuyasha y se notaba molesto carraspeo la garganta…-Bueno espero les guste- tragando saliva y mirando de reojo a miroku que ya estaba sentado a su lado sonriendo por un instante deseo agarrar el pato y tirárselo en la cabeza a su distraído esposo.
-Me alegra verla tan linda kagome –Sonriéndole coquetamente y llevando la copa de vino que tenia en la mano a sus labios.
-Kagome siempre se ve hermosa- Mirando a kouga con desafió y apretando la copa de vino que tenia en las manos esto se había vuelto algo personal deseaba pararse y agarrarlo a golpes por como le coqueteaba a su kagome por que era suya la ley lo decía y mientras no firmaran los papeles seguía siendo su esposa.
-Yo lose no olvide que estuve 7 años observándola –Dejando la copa de vino en la mesa fuertemente sin dejar de verlo… si el pensaba que seguía siendo suya estaba equivocado había perdido todo derecho el día que la olvido en aquel hospital y ahora el tenia todo el derecho de cortejarla y le valía un reverendo comino si seguían casados.
-Sango no me siento bien creo que subiré a recostarme- Agachando la vista y llevándose una mano a la cabeza aquella situación le asfixiaba notaba como inuyasha y kouga se miraban se retaban y casi se peleaban sin siquiera tocarse.
-YO LA LLEVO-dijeron ambos al mismo tiempo y levantándose con los puños apretados y el gesto tenso.
-¡Ninguno de los dos!-Apretando los labios y con la vista fija en el mantel blanco que apretaba fuertemente –Señor miroku podría llevarme a mi habitación por favor-Sonriéndole a miroku e implorando que aceptara.
-Mi amigo inuyasha lo hará complacido-Sonriendo ahora comprendía todo se sentía tonto por hacerlo hasta ese preciso momento la mujer de la que hablo inuyasha en sus constantes platicas era kagome sintió una patada que le dio directo en la rodilla e hizo un gesto de dolor frunciendo el ceño y mirando a sango que estaba casi roja de el coraje.
Se levanto de el asiento y jalo la silla la tomo en brazos y le sonrió a kouga burlonamente camino lentamente sintiendo la tensión de ella y como evitaba encontrarse con su mirada dorada…-¿Por donde esta tu cuarto?
-subiendo las escaleras- Con la vista gacha el corazón le iba a estallar sintió que un calor inmenso se apoderaba de su cuerpo y los labios le temblaban sentía como los brazos de el la sujetaban fuertemente mientras subía las escaleras el aire empezó a faltarle cuando entro a la habitación y la coloco en la cama delicadamente sin quitar los brazos y muy cerca de su rostro se encontró con su mirada que la estremecía y le causaba ese cosquilleo en el estomago…-Gra...cias- Dijo casi en un suspiro sintiendo la respiración calida de el en su rostro.
-De nada-Sin dejar de ver su bello rostro y sus labios temblorosos quiso besarle en ese preciso momento y lo hubiera hecho si ese maldito inoportuno no hubiese aparecido.
-Se te olvido la silla de ruedas- sujetándola fuertemente hasta casi romperla al ver la escenita la dejo a un lado de la puerta mientras inuyasha lo observaba con rencor y daba pasos firmes.. Sintió miedo por la bestial mirada que tenia el en ese instante pero no se echaría para atrás esta era la guerra y el estaba decidido a ganarle, le paso por un lado rozando su hombro pero olvido su bestial presencia cuando la vio tendida en la cama y mirándolos con los ojos muy abiertos.
-Gracias doctor kouga- Sonriendo y recuperando el aire que le había sido robado por su amado.
-de nada-Suspirando y cerrando la habitación.
-Pasa algo inuyasha- siguiendo a su amigo que salía rumbo a la puerta principal con el gesto tenso y la mirada fulminante que jamás le había visto y le causo un escalofrió.
-No pasa nada debo irme gracias por invitarme a cenar…-Tomando la chapa de la puerta y azotando la puerta haciendo que el vidrio se cuarteara de una orilla y dejando a un miroku confundido y asustado por su actitud.
-Vez te lo dije miroku y todo es tu culpa- Mirando a su esposo que le intentaba sonreír volteo hacia las escaleras y kouga las bajaba lentamente con la misma actitud de inuyasha pero mas calmado –Disculpe de verdad disculpe doctor kouga- Acercándose a el joven que le sonrió cortésmente tomo su saco y salio igual que inuyasha.
-Maldito doctorcito- Apretando fuertemente el volante y acelerando hasta el fondo lo iba a matar si volvía a tocar kagome juró que lo mataría, apretaba la mandíbula que le crujió y tenia el cuerpo tenso por tanta ira contenida.
-¡Sango! Como se te ocurre invitar a esos dos… casi se matan- Sentándose en la cama y mirándola con reproche.
-No fue mi culpa fue de miroku yo no sabia que conocía a inuyasha y menos que lo iba a invitar- Sentándose a su lado poniendo su mano en la mejilla y apoyando el codo en la pierna tanto que se esmero en cocinar para que nadie probara bocado suspiro y miro a kagome.
-Bueno ya paso ... pero ahora inuyasha sabe que estoy contigo y estoy segura que no será la primera vez que lo vea - Dejándose caer en la cama con la vista en el techo ya difícil se le hacia estar lejos y aun así no poder olvidarlo y ahora que tendría que soportar verlo que pasaría.
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-kagome despierta- Moviéndola un poco y sonriendo.
-Es temprano sango déjame dormir- Abriendo un ojo y tapándose con la cobija nuevamente sintió que le quitaron la cobija y entonces se hizo bolita.
-Levántate tenemos que ir a terapia- Frunciendo el ceño y con la cobija en las manos era una batalla levantar a kagome todos los días para su terapia pero todo lo hacia por su bien, observo como se levantaba despeinada y con una vieja pijama que le había prestado su cara tensa y dando pasos lentos había progresado muchísimo ya en pocos días dejaría de ir con el doctor kouga que por cierto diario le regalaba una flor.
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-Usted es mi mejor paciente kagome- Sonriéndole y observando como sus reacciones motoras estaban casi al cien por ciento.
-Me alegra dejar esa silla de ruedas-Caminando a su lado por el largo pasillo blanco lentamente, se sentía tan bien aunque se le dificultaba aun caminar muy rápido, se detuvo cuando noto que el doctor lo hacia y lo miro extrañada cuando los ojos azules de el se clavaron en ella se notaba nervioso tenso –¿Pasa algo?-Observándolo con sus grandes ojos castaños y preocupada.
-Si…Mire kagome al parecer no se a dado cuenta de lo que siento y quiero hablarle de mis sentimientos hacia usted invitándola a cenar claro si usted acepta- Por fin había sacado esas palabras que tenia atravesadas en la garganta y se sintió aliviado y nervioso al mismo tiempo por lo que le diría ella.
-Yo…- Cerro los ojos y se mordió el labio el doctor kouga había sido tan bueno con ella y no quería lastimarlo tomo una gran cantidad de aire y con voz suave y decidida-Si me gustaría cenar con usted- Le regalo una sonrisa el tomo sus manos fuertemente y su cara se notaba llena de alegría y entusiasta y el rostro de ella denotaba preocupación y decidía por la decisión tomada no sabia si seria buena idea y con un extraño presentimiento.
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-doctor kouga este restauran es demasiado lujoso creo que no venia preparada para cenar en un sitio así- Mirando a su alrededor los diferentes murales que adornaban las paredes de el restauran las mesas tenían velas en el centro había jarrones con flores el techo tenia ángeles pintados había varios cuadros de hermosos paisajes una banda de violinistas tocaba en un pequeño recinto, se sintió tan pequeña e insignificante el doctor kouga era adinerado y ella no estaba acostumbrada a tantos lujos incluso la ropa que llevaba era sencilla un vestido negro con zapatillas del mismo color y un pequeño abrigo ningún accesorio y su cabello recogido y aun así sobresalía de todas esas mujeres enjoyadas y vestidas provocativamente.
-Nada es demasiado para ti…-Tomándole la mano y sonriendo felizmente por todo el lugar, algunas manos lo saludaron y el correspondió el saludo a veces llevaba mujeres a cenar pero nadie como kagome, la condujo hasta una mesa que se encontraba en el centro y tenia la mejor vista hacia la orquesta amablemente le ayudo a sentarse después se sentó el y la observo se notaba nerviosa incomoda para romper la tensión decidió darle lo que llevaba en el bolsillo –Quiero hacerte un regalo kagome- Sacando una caja negra y alargada de el bolsillo de su saco y dándosela en las manos.
-Doctor no puedo aceptar- Devolviéndole el presente y sonrojándose jamás nadie le había dado un regalo aparte de inuyasha y aunque siempre eran regalos sencillos ella los atesoro muchísimo aunque ahora solo le quedaba el recuerdo de estos.
-Dime kouga y si no lo aceptas me harás sentir mal – mirando a la joven que tomo la caja entre sus manos y la abrió temblorosa, sus ojos castaños se abrieron mucho mas cuando vieron aquella hermosa gargantilla de diamantes, en su vida había recibido algo tan costoso y no tenia pensando que esta fuese la acepción.
-No, no puedo esto es demasiado caro- Agachando la vista y llevándose las manos al regazo.
-Lo compre para ti- Tomo la gargantilla entre sus manos y se levanto, rodeo la mesa hasta llegar a kagome la rodeo con sus brazos y le puso la gargantilla, ella no hizo nada solo se puso muy tensa y nerviosa.
-Esta baratija kagome se opaca con tu belleza- Susurrándole en el oído y oliendo su dulce fragancia a rosas que mil veces percibió y jamás había tenido tan cerca.
Sintió que la piel del cuello se le erizaba al escucharlo tan cerca de su oreja y su aliento fresco la hizo estremecer, pudo recuperar el aliento cuando se alejo y volvió a su lugar con una sonrisa a la que ella no correspondió hacia años no tenia una cita no sabia que hacer como comportarse.
-¿Que pasa inuyasha?- Observando a su esposo de reojo con la ceja levantada y la carta del menú en la mano, tenia la quijada apretada los labios cerrados y miraba hacia un lado con rencor volvió su vista hacia donde miraba su esposo y sus ojos cafés se abrieron impresionada al ver a su rival con otro hombre tomo la mano de su amado intentando calmarlo inuyasha era impulsivo pero de nada sirvió esto, nuevamente miro y los ojos se le desorbitaron mucho mas cuando el sujeto frente a kagome le tomaba las manos y se las besaba fue cuando sintió el desplante de inuyasha –Por favor no hagas un ridículo- Apretando los labios y el puño su miedo fue mas grande cuando se levanto de la silla y casi ignorando sus palabras camino hasta la feliz pareja.
-Pero que sorpresa kouga y kagome-Con la vista clavada en la joven que lo miraba atemorizada y con los labios entreabiertos sus ojos brillaban diabólicamente y tenía los puños apretados.
-Es una cena intima –Dijo kouga levantándose y mirándolo con rencor pero en cuanto dijo esto inuyasha le pego un puñetazo tirándolo en el piso y captando las miradas de todos los clientes que empezaron a temblar por la escena.
-¡INUYASHA¡QUE TE PASA! –levantándose de su silla y caminando hasta kouga que estaba tirado y atontado por el golpe tenia un hilo de sangre que se escurría por sus labios, No alcanzo a llegar cuando sintió que la sujetaban fuertemente y como una bestia la cargo y la saco de ese lugar con todos los presentes que se hacían a un lado por miedo a terminar como el pobre kouga -¡Suéltame¡Que te pasa suéltame estas loco!- Pegándole en el pecho e intentando liberarse de su raptor pero fue inútil la soltó cuando llegaron a su automóvil negro y la hecho bruscamente en el asiento de atrás cerrando la puerta con seguro y dirigiéndose hacia la puerta de adelante para abrirla sentarse y meter la llave en el volante salio de el estacionamiento rechinando las llantas.
-Esto no se va a quedar así- Apretando fuertemente la carta del menú que ya estaba totalmente arrugada no quiso siquiera levantarse ni impedir que se fuera estaba enojada no con el si no con ella, por que maldita sea tenia que encontrársela en ese lugar en ese preciso momento se mordió los labios y soltó la carta se levanto bruscamente de su asiento y miro con desprecio los restos de la escena a kouga tirado en el piso a algunas personas ayudándole a levantarse y a inuyasha saliendo con kagome hecho un loco se vengaría juro que se vengaría ese lado oscuro que había despertado en ella se había apoderado de cada rincón de su alma y su cuerpo con un único objetivo destruir a KAGOME.
continuara... que hara inuyasha totalmente enojado que planea kikyo contra kagome x--xU
