Misfortune
A cada paso de nuestras vidas... la suerte influye... adjetivando nuestros eventos... pero sin importar cuanta buena suerte tuviera... no había otra forma de denominar esta adversidad...
- Alex, vamos, arriba...
Ante el llamado de Leon me puse de pie, comenzando a alejarme del camión en llamas, y cambiando el calor que me daba por el frío de la noche.
Leon y yo comenzamos a caminar apuradamente. Una duda que había rondado en mi cabeza hasta ahora finalmente se aclaro: Para esta realidad, no había diferencias entre lo que eran escenas de video y escenas de juego, todo era la misma pesadilla realista.
La calle estaba en ruinas, pero para mi alivio, no había tantos zombis como me lo esperaba, pero claro, tampoco era como que teníamos el camino libre, mas adelante el camino estaba bloqueado por unas barricadas y choques, y la única salida era doblando la esquina. Desgraciadamente, en aquella esquina habían dos zombis esperándonos, aunque aun no nos habían visto.
- Vamos - Me repitió Leon, acelerando el paso.
Yo procuraba seguirle de cerca. En mi mano derecha sostenía con fuerza la pistola que había obtenido, pero con el dedo índice fuera del área del gatillo, para no llegar a disparar accidentalmente. Aun tenia dudas sobre mi control con las armas...
Se sentía algo raro, ya que recordaba bien que, originalmente, lo único que podía hacer en este escenario era escapar corriendo tan rápido como fuera posible. En cambio, esto era muy diferente, y principalmente, demasiado silencioso... lo cual llegaba a incomodarme.
Disminuimos la velocidad al estar considerablemente cerca de esos muertos caníbales. Leon apuntó su arma, lo cual yo imite. Ambos avanzando lentamente, creyendo que los zombis no se darían cuenta de nuestra presencia, sin embargo, cuando estos nos demostraron lo equivocados que estábamos, nos detuvimos en seco.
Cada uno se acercaba a uno de nosotros, y ambos nos manteníamos firmes, 'afinando' la puntería.
- A la cabeza - Indique.
- Si!
Gire ligeramente mi cabeza, fijando mi blanco con solo mi ojo derecho. Fije la cabeza de mi enemigo... ¡Y dispare! Pero sin obtener el resultado esperado, ya que la bala dio en un costado de la cabeza del zombi, siendo desviada y sin causar casi ningún efecto.
- Concéntrate - Me dije a mi mismo.
Volví a apuntar, esta vez con ambos ojos, alejando el arma un poco. Sentí la mayor seguridad al apuntar esta vez, y sabiendo que no fallaría, volví a disparar, y esta vez el estruendo fue doble, ya que Leon también había disparado, justo en el mismo instante. Sin embargo, no deje que mi atención fuera desorientada. El disparo había dado justo en el entrecejo del zombi, sin matarlo pero si inclinándolo hacia atrás y haciéndole retroceder. Aquel moribundo esta levantando su rostro, y yo no había perdido ni un poco la fijación que ya tenia, por lo cual, tan pronto ese sujeto levantó la cabeza nuevamente, volví a disparar, esta vez dando en la frente y haciendo al zombi caer de espaldas al piso. Presumí, acertadamente, que estaba muerto.
Leon no había tenido problemas tampoco. El único disparo que escuche de él había sido el único necesario para acabar con su enemigo.
El camino parecía limpio, pero...
- Oh, oh...
Miramos atrás, viendo como de entre las llamas se acercaban dos zombis mas, los cuales reconocí. Uno era el mismo que nos había atacado dentro del auto, y el otro, que se estaba arrastrando, era el que había estado conduciendo el vehículo. Ambos estaban envueltos en llamas, y avanzando lentamente.
- Mejor apurarnos - Dije, con simpleza...
- Estoy contigo.
Ambos empezamos a correr a velocidad simple pero suficiente como para que no nos alcanzaran. Nuevamente creí que no íbamos a tener problemas, pero en consecuencia a eso me lleve una seria sorpresa.
Al escuchar el ruido obviamente entendí que había sido de algo golpeado o golpeando contra algo mas, pero no pude deducir que eran esos 'algos' hasta que mire a ambos lados. Había dos vehículos destrozados a nuestros costados, y el sonido evidentemente había sido causado cuando sus puertas se abrieron repentinamente, dejando salir a múltiples zombis que por alguna razón estaban adentro.
Ambos maldecimos la situación empezando a correr casi desesperados, en segundos doblamos la esquina y llegamos hasta donde nos bloqueaba una camioneta negra estacionada. No tuve que hacer nada para que Leon notará la puerta de la tienda de armas que seria nuestro 'próximo escenario'. Sentí una ligera calma al ver como él se apresuraba a abrir la puerta antes que yo, pero esa calma se transformo en aun mas miedo cuando la puerta no pudo ser abierta.
- Cerrado - Susurró Leon, de manera que apenas pude oírlo.
Movió su mano sobre el picaporte en cualquier método imaginable que consista en un intento por abrirla, sin ningún éxito. Miró hacia su derecha, provocando que yo también decidiera hacerlo, y así ambos vimos como media docena de esos monstruos se acercaban aun a nosotros, y aun faltaban mas por doblar aquella esquina.
Nos miramos el uno al otro un segundo, y entonces Leon se alejó de la puerta, aparentemente buscando otra ruta. A lo que yo me pregunte... ¿¡Qué rayos estaba pasando? ¿¡Por qué no podíamos tomar la ruta original? El miedo se mezcló con furia, por lo cual me acerque y envestí con el hombro la puerta. Una y otra vez, sabiendo que tenía que abrirla de ninguna forma. Tal vez estaba cerrada por el hecho de que esto era mas real, y probablemente quien estaba adentro la hubiera cerrado para refugiarse de los zombis. Pero claro... de ninguna manera podía permitir que un cerrojo significara nuestra perdición, aunque desgraciadamente, parecía ser que ese cerrojo era mas fuerte que mis envestidas.
Con el siguiente evento, pase a concluir que la 'suerte' era bastante irónica. La camioneta negra que estaba junto a nosotros también resulto traer zombis adentro, los cuales cayeron a mis espaldas. Estaba maldiciendo hasta en dos idiomas mientras seguía envistiendo mas desesperado que antes, y cuando decidí hacer una envestida con absolutamente toda mi fuerza, en el mismo instante que choque la puerta, sentí el peso de Leon detrás de mi dando una envestida similar y sumando su fuerza a la mía. La puerta se abrió al instante...
Lo malo fue que nuestra entrada, aunque si bien fue rápida, no podría llamarse 'buena'. Terminamos en el suelo, Leon sobre mi, y el saber que los zombis se acercaban a la puerta abierta me estaba desesperando. Creo que estuve a punto de entrar en pánico en ese momento, cuando escuche la recarga de una escopeta, entonces recordé al dueño de tal arma, quien se encontraba apuntando con ella en dirección nuestra. Entre los zombis a mis espaldas y Kendo, de quien estaba seguro que nos creía zombis, no sabia que hacer. Tal era mi confusión que mi mente estaba en blanco.
- ¡Espera, NO! - Gritó Leon
Lo siguiente que escuche fue un disparo, no de nuestras armas sino de aquella escopeta. El disparo me hizo reaccionar, y para nuestra suerte, por la cual siempre estaría agradecido con Kendo, el disparo no fue hacia nosotros, sino hacia los zombis en la puerta. Al instante Leon y yo nos levantamos como pudimos y empujamos la puerta cerrándola de golpe, solo para empezar a sentir a los monstruos empujando desde el otro lado.
- ¡Aguanten!
Todo estaba pasando demasiado rápido y yo apenas podía archivar cada evento. Lo que sé es que Kendo, dueño de la tienda, no tardó en llegar hasta nosotros y apoyarnos con una mano en el trabajo de mantener la puerta cerrada, mientras que con la otra giraba una perilla colocando el seguro en la parte superior de la puerta, y luego otro a los pies de esta. Con ambos cerrojos colocados, pudimos soltar la puerta, aun preocupados de si funcionaria o no. No sé cuanto tiempo pasó, pero al final, los golpes cesaron. Solo entonces note la velocidad con la que estaba latiendo mi corazón, dejando escapar un largo suspiro cuando el peligro finalmente pasó. Los tres suspiramos ante eso...
- Gracias - Dijo Leon al hombre que acababa de conocer
- Sí, gracias - Agregue
Hasta aquel instante duró una extraña sensación que me había invadido, la cual solo noté cuando me abandonó. Por alguna razón... había sentido una 'naturalidad' al estar al lado de Leon, y que cuando estuvimos en aquella desesperada situación en medio de las calles, se sintió mas normal que todo lo que me había pasado hasta ahora, no quiero decir que fuera algo natural, el caso es que cuando finalmente estuvimos a salvo, volví a sentir esa sensación de estar en un lugar al que no pertenecía. Aunque quizás, la sensación que sentía antes era simplemente causada por haberme olvidado de eso gracias a la desesperación.
- De nada, chicos - Respondió nuestro 'salvador' - Aunque debo admitir que por un segundo creí que ustedes eran parte de ellos.
- ¿Qué esta pasando en este pueblo? - Preguntó Leon
- No tengo idea, para cuando me di cuenta de que algo andaba mal, la ciudad entera estaba infestada de zombis.
No esperaba volver a encontrar un dialogo conocido del juego, pero tampoco le di mucha importancia, concluyendo que vería tanto esas frases conocidas como muchas nuevas, las cuales, en cierta forma, deseaba conocer.
- No se preocupen - Dijo Kendo, sosteniendo su arma con ambas manos - Mantendré los ojos bien abiertos.
Su arma me recordó que yo también tenía una, y eso me llevó a recordar el asunto de las municiones. Revise el bolsillo de mi campera para confirmar que aun tenía el otro clip conmigo y que no se me había caído en ningún momento. Luego extraje el clip de la pistola, sin quitar la bala ya cargada. Conté diez balas, había gastado cinco en el primer encuentro con los zombis, y luego tres con el último que maté por mi cuenta.
"Maté"... que raro que sonaba, cuando estamos hablando de zombis, de "Ya muertos". Aun así, bien sabia yo que todo zombi que había en esta ciudad fue una vez una persona, como Leon, Claire o yo. En cada uno había una historia, un pasado, y a la vez, una aventura que probablemente había terminado bajo las mandíbulas de algún otro de esos caníbales, que a su vez, también sufrieron el mismo destino. Se sentía horrible el solo pensarlo. Cada uno de ellos solo había tratado de salvarse, y quizás, de detener esta amenaza también, pero terminan siendo parte de aquello que poco antes odiaron, para repetir una y otra vez la misma historia.
Un escalofrió me recorrió la espalda al pensar en esas cosas...
No pude evitar el pensar por unos segundos el destino que podría correr yo también, pero aparte esos pensamientos de mi cabeza de una sacudida. No tenia caso el pensar en eso, seria solo una perdida de tiempo.
Lo importarte ahora era concentrarme en el camino que debía de seguir, y en como sobrevivir a este. Luego de colocar el clip lleno dentro de la VP70, me pregunte si encontraría balas para mi arma, y quizás para la de Leon, en este lugar, y entonces me acorde...
Aquella pregunta que me formule me hizo recordar la tragedia que estaba por ocurrir:
- Kendo va a morir...
¿Qué debía hacer al respecto? ¿Dejar a Kendo morir? ¿Solo porque así era el guión del juego? ¿Debía abandonarlo para no romper la línea de la historia ya escrita? ¡¡NO! No podía, de ninguna manera. En un videojuego, no tenia tantos problemas con que un personaje tuviera que morir, si bien era triste, todo era ficción, como en las películas, nadie moría realmente. Pero esto era real... no un juego o una película. Frente a mi tenia a una persona que respiraba y con un corazón latente.
Definitivamente no podía dejar que muriera así nomás... tenia que pensar en algo. Lleve una mano a mi cabeza mirando al suelo mientras comenzaba a caminar lentamente sin un rumbo específico.
Reviví la escena de su muerte en mi mente. En el videojuego, ya fuera cuando tomaras unas balas en un rincón o cuando salieras de este lugar, las ventanas se romperían y un grupo de esos muertos vivos atacarían a Kendo antes de que él pudiera defenderse. Entre ellos lo matarían en solo unos segundos. Pensé también en la novela de este juego, pero recordé que en ella no aparecía este personaje ni tampoco un evento similar.
Me apoye sobre el mostrador tratando de formular algún método para salvar a Kendo, fuera el que fuera. Lamentablemente, mis esfuerzos fueron en vano, ya que antes de que pudiera pensar en una solución... escuche los vidrios romperse...
No tenia dudas de lo que estaba pasando a mis espaldas, pero el tiempo parecía haberse paralizado, y aunque fue solo una fracción de segundo, sentí que estuve un largo tiempo sumido en un absoluto silencio, hasta que el estruendo causado por la escopeta de Kendo me quitó de tal estado, haciéndome dar media vuelta solo para ver como cuatro zombis se tiraban encima de él, desgarrando violenta y asquerosamente su carne. Note qué trató de defenderse, pero un zombi le mordió la garganta, logrando lastimar su arteria aorta, y al poco tiempo murió...
Todo lo que pude hacer fue mirar, paralizado por el miedo y el horror que me causaba semejante espectáculo. Solo al ver como el brazo derecho de Kendo, con el cual estuvo luchando para salvarse, cayó muerto a un costado pude reaccionar...
- ¡¡NO!
No tengo idea de que tanto estuve por hacer en aquel instante, pero Leon me tomo rápida y fuertemente por el brazo jalándome con él y llevándome hacia la salida trasera de la tienda. Lo único que pude lograr en aquel desesperado momento fue captar con la vista dos clips de pistolas, los cuales sujete sin pensarlo en el último momento antes de salir de allí.
En segundos estábamos en el callejón, nuevamente bajo el cielo de la noche. Mi compañero cerró la puerta de un golpe, pero no nos alejamos mucho de allí. Creo que él sabia, tanto como yo, que esos caníbales tardarían un buen tiempo en cansarse de Kendo.
Ambos nos apoyamos contra la pared, quedando frente a frente. Mi respiración era muy agitada, estaba recuperando el aire perdido durante aquella parálisis que no me dejó ni respirar. Mi corazón también estaba latiendo intensamente.
- ¿Estas bien? - Me preguntó
Afirme con la cabeza, pero entonces, la imagen de Kendo siendo devorado volvió a mi, sus gritos y su dolor... grabados en mi mente para siempre, y toda esa sangre y carne siendo desgarrada. Una repulsión y un asco terrible estaban en todo mi ser, sintiéndome tan horrible como jamás había sentido. Todo aquello, sumándole la sensación de culpa por no haber podido hacer nada para salvarle, terminó revolviéndome el estomago e invirtiéndome la digestión, haciéndome vomitar allí mismo. Deje caer todo el ácido de mi estomago sobre una bolsa de basura que estaba a mis pies.
- ¡Vamos! - Dijo él - ¡No es tiempo para esto!
Él tenía razón. No podía ser débil, esto apenas acababa de comenzar y ya me estaba sintiendo exhausto. A este paso, no llegaría muy lejos, tenia que exigirme mas a mi mismo si quería sobrevivir a esto. Tenia que lograrlo...
A pesar de que aun sentía ganas de vomitar, me forcé a mi mismo para detenerlo. Al mismo que di un golpe en la fría pared, tratando de desquitarme un poco.
- Tienes razón - Le respondí - Tengo que ser fuerte...
Di un largo suspiro que me ayudo a aliviar mi cuerpo. Entonces revise los clips que tenia en mi mano, y me alegre al ver lo que eran: Un cartucho para la Mágnum de Leon, y uno para mi pistola. En ese momento di gracias por tal suerte, pero al instante me arrepentí.
¿Qué suerte tenia? Si estaba atrapado en una ciudad llena de zombis, monstruos y otras cosas aun mas terribles, entonces la suerte que tenia era definitivamente la peor de todas, y Kendo había pagado el mayor precio por culpa de esta maldición. Esto era una desgracia, la mas grande que jamás había vivido.
Y ahí estaba yo... atrapado...
