Cooperation
No sé si podré hacerlo...y tengo mis dudas de que alguien realmente pudiera sobrevivir... pero juntos... sé que nada puede detenernos...
Restándole importancia a lo mal que me sentía, yo seguía sin detenerme los pasos de mi compañero. Aunque me sintiera mal, mientras pudiera seguir adelante, estaría bien por mí.
- Leon, ten esto - Dije, dándole el clip para su arma - Lo encontré... allí - Agregue, señalando hacia atrás por sobre mi hombro.
Él dio un suspiro guardando lo que le di en su bolsillo, y luego apoyó una mano sobre mi hombro.
- Creo saber como te sientes, pero... - Bajo la cabeza al hacer esa pausa.
Y pensar que, en realidad, Kendo jamás nos había dicho su nombre. Leon no tenia idea de cómo se llamaba aquel hombre que nos había ayudado.
- Lo sé - Interrumpí - No te preocupes, yo estaré bien, ya veras...
Él afirmo con el rostro y, tomando la delantera, simplemente avanzamos.
El camino era tal y como lo recordaba. Luego de doblar la esquina del callejón y de avanzar unos pasos mas, nos encontramos con la puerta de rejas cerrada, detrás de la cual había dos zombis que, tan pronto nos vieron, comenzaron a empujar la puerta. Creo que sentí los pocos pelos que tengo en mis brazos erizarse al verlos. Estaban tan cerca... y a pesar de no estar en contacto físico o táctil, estos podían, a distancia, perturbar mis sentidos de vista y olfato. Casi me hacen vomitar nuevamente, pero tenía grabado en la mente el hecho de que debía ser fuerte.
A riesgo de que ellos abrieran la puerta en cualquier momento, decidí que seria mejor exterminarlos rápido. Levante mi arma acercándome a la puerta, a la vez que apoyaba un pie sobre su marco, aplicando así una resistencia contra los zombis y procurando que no lograran abrirla.
Leon solo me observaba en silencio, pero tenia su arma apuntada a los monstruos por si algo malo ocurría.
Aquellos caníbales estaban literalmente desesperados por convertirnos en su cena, por lo cual presionaban con todo su cuerpo contra la puerta, facilitándome el trabajo. Tenía sus rostros tan cerca como lo necesitaba, simplemente pase el cañón del arma por la reja, colocándolo a apenas unos centímetros de la frente de uno. Le di un último vistazo al de aquello que una vez fue un humano, sintiendo una mezcla entre pena y odio, y jale el gatillo...
Un disparo fue suficiente...
Aquel tiro detonó algo en mí, liberó la tensión que tenia encima, y eso me provoco, sin tardarme ni un segundo, hacer lo mismo con el otro zombi. Probablemente me vi muy violento entonces, pero al instante me arrepentí sin saber porque. De cualquier forma, la cancha frente a nosotros ya estaba libre de peligros.
- Bien hecho - Me felicitó Leon
No di ninguna respuesta, ni si quiera le mire. Estaba sumergido en mis pensamientos y en los problemas que sabia que próximamente tendría que enfrentar, los cuales Leon me recordó con palabras.
- El callejón esta bloqueado - Dijo señalando a la ambulancia del fondo - Tendremos que seguir por aquí.
Pero a la primera oportunidad, lo detuve.
- Prefiero trepar
Recordaba muy bien el camino, si seguíamos por el camino habitual era muy probable que nos encontráramos con un alto numero de zombis a medida que cruzábamos dos callejones y una calle bloqueada hasta llegar a un colectivo atorado. Pero al hacer el análisis en mi cabeza, llegue a la conclusión de que este corredor indudablemente nos llevaría hasta aquel colectivo, y si podíamos treparlo, podríamos evitar un montón de problemas.
- ¿Seguro?
- Sí
Para confirmarle esa seguridad, por si aun tenía dudas, empecé a caminar hacia el fondo del callejón, pasando entre unos tarros de basura y llegando hasta la ambulancia que bloqueaba el camino. Revise sus puertas abiertas por si llegaba a haber algo de utilidad, pero supongo que no podía esperar mas de aquella fortuna consolatoria. Solo habían sabanas enredadas y manchadas con sangre, no quise explorar mucho mas.
- ¿Encontraste algo? - Me preguntó Leon
- No - Respondí secamente.
Por alguna razón, no tenía muchas ganas de hablar. Mas allá de que yo naturalmente tenía dificultades para comunicarme, era como si hablar demasiado pudiera ser un error. Sentía que lo mejor seria avanzar lo mas silenciosamente y hablando solo cuando fuera necesario, quizás porque así habría menos posibilidades de salirnos del guión del juego, y así podría evitar que las cosas se complicaran.
En unos segundos trepe hasta el techo de la ambulancia, sintiéndome un poco nervioso al estar recorriendo un espacio totalmente desconocido y sin que Leon fuera al frente como lo había hecho hasta ahora.
Una vez arriba, y al ver que no había peligros al frente, le tendí una mano a Leon, la cual él sujeto y así pude ayudarlo a subir conmigo. Baje primero dando un brinco hasta el capo del vehículo y luego otro hasta el suelo. Mi amigo, en cambio, bajó mas lentamente, lo cual le costo un ligero susto...
Cuando se apoyó sobre el capo de la ambulancia, algo golpeo el vidrio de esta desde adentro, y al mirar en esa dirección, vio a centímetros de sus pies a un zombi con el rostro pegado al vidrio que lo separaba. De cualquier forma, aunque el zombi estaba atrapado, su presencia fue suficiente para darle un susto a mi compañero.
- ¡Leon!
Corrí tan pronto vi que estaba cayendo de espaldas, logrando atraparlo abrazándolo por detrás y evitar que pudiera lastimarse en una caída. No sé 'cuanto' le habré ayudado con eso, pero por como me estaba cuidando, yo sentía que le debía bastante.
Ambos le dimos un último vistazo al caníbal aprisionado, por sus vestimentas, pude deducir que era el mismo conductor de aquel vehículo. De cualquier forma, no había nada mas que hacer con él mas que dejarlo ahí, y que así se quedara hasta que esta pesadilla alcanzara su fin.
Una extraña sensación me invadió al pensar en eso... ¿Pena? No lo sé...
Sin tardar retomamos nuestro camino por el callejón jamás explorado por ningún jugador, y nos encontramos con el conocido colectivo mucho antes de lo esperado. Lo que me sorprendió era que dicho transporte había roto la pared del fondo de este lugar, convirtiéndose a si mismo en su limite. Lo bueno de esto era que sus ventanas estaban bastante dañadas, lo cual nos daría un acceso mucho más fácil que tratar de treparlo
A través de los cristales note que había un zombi parado en el interior del vehículo. Obviamente era un obstáculo a exterminar, pero sentía que era muy arriesgado el atacar al entrar, pues ya estaríamos muy cerca de él, por otro lado, parecía un blanco difícil para mi, pero tal vez no para Leon.
- ¿Puedes acabarlo desde aquí?
- Seguro.
Avanzando un poco, el policía novato tomó su arma y apuntó firmemente hacia aquel zombi pacifico. Sin ninguna victima a la vista, él simplemente se quedaba tranquilo, sufriendo en silencio. Verlo de esa forma hacia que sonara mejor el matarlo, terminando así con su sufrimiento.
El disparo de Leon rompió el vidrio, formándonos una entrada, y a la vez derrumbó al objetivo.
Él fue el primero en entrar, cuidando de no cortarse con los trozos de vidrio. Yo le seguí de cerca, sintiéndome como en un cementerio al ver la terrible cantidad de muertos que había en este transporte público y que no recordaba hasta ahora. Pero estaba decidido a ignorar todo eso en estos momentos.
- Parece que están todos muertos - Dijo Leon
Hice un chequeo en mis recuerdos sobre el juego a riesgo de que hubiera algo para lo cual debiera estar preparado. Al llegar a este colectivo, te enfrentabas a dos zombis... uno de pie y otro...
- ¿¡Arrastrándose?
Estando aun sobre el marco de la ventana, mire al suelo confirmando mi miedo, un zombi, una chica adolescente, estaba arrastrándose tal y como recordaba. Leon no la había notado... ¡Pero ella estaba por tomarlo de los pies! Rápidamente tome mi pistola y sin darme ningún tiempo para apuntar dispare salvajemente en su dirección. Sé que mi compañero se llevó un buen susto, pero al menos logre mi objetivo ya que, si bien ninguno de los tres disparos dio en su cabeza, ninguno le falló en la espalda, cumpliendo mi objetivo.
- Uf... - Suspire en alivio
- Alex - Me llamó - Gracias
- De nada, amigo - Le respondí
A continuación hice algo que sonará bastante inicial. Justo debajo de mis pies, en el asiento, había el cadáver de un muchacho, un joven de mi edad. Pase con cuidado por encima de él y, a pesar de la repulsión que me causaba, me senté a un lado de él.
Lo hice para probarme a mi mismo, para familiarizarme con la muerte que iba a estar a mis espaldas por las próximas horas, si es que no me alcanzaba. Se sentía demasiado raro el sentarse al lado de un muerto, pero no tan desagradable como lo esperaba, incluso pude mirarlo con pena pero sin desprecio. Su rostro, el cual reflejaba inocencia, estaba sin un rasguño, no se si tendría heridas en su cuerpo, pero la causa de su muerte evidentemente había sido el desgarre hecho en su garganta destrozada. Al menos eso me garantizaba que no se convertiría en un zombi.
Tan pronto me acomode, el cuerpo perdió su equilibrio sobre el asiento y se inclino a un costado, reposando su cabeza sobre mi hombro. Sentí una inmensa pena en mi alma, al mismo tiempo que un gran asombro de mi mismo por no haber sentido ningún susto ante tal contacto.
Su expresión no reflejaba miedo, o dolor o furia, era un rostro inexpresivo, pero con las marcas de lagrimas cayendo por su ojo derecho y la boca ligeramente abierta.
Pase mi brazo por su espalda sujetándolo de un hombro y apoyando mi otra mano en su pecho, colocándolo nuevamente en la simple posición de sentado, para luego cerrar sus ojos y dejarlo reposando en paz.
No sabía si sentirme un tonto o alguien extremadamente compasivo, pero si sabia que debía seguir adelante.
Al levantarme vi a Leon mirando por el vidrio frontal del transporte, analizando la situación.
- Tengo buenas y malas noticias - Me dijo
No respondí, decidí dejarle proseguir sin interrupción.
- Las buenas son... que estamos realmente cerca del departamento policial.
- ¿Y las malas? - Pregunte, estando casi seguro de lo que iba a responder.
- Que tenemos a siete de esos zombis en el camino... - Sí, había adivinado
Me acerque a Leon comprobando con mis ojos aquella desgracia, que me estaba aterrando... ¿Podríamos lograrlo? Es decir, en un juego no seria tanto problema, uno no sufría tanto miedo como ahora y el movimiento de quien estaba en juego dependía de cómo se presionarán unos cuantos botones, y si eras herido, eso no era realmente una complicación, además del hecho de que en el juego uno estaba a salvo de múltiples infortunios como llegar a caerse en el camino.
Pero ahora que todo era real, todo seria diferente. Si me herían, quizás se me dificultarían seriamente la movilidad, convirtiéndome en un blanco mas fácil; si me asustaba, mis movimientos podrían volverse sumamente torpes, y si llegaba a caerme... eso podría ser mi perdición.
Para colmo, en el videojuego solo podías ser mordido por un zombi a la vez, pero en esta ocasión, si yo llegaba a ser atrapado por uno, entonces seguramente otro me sujetaría por otro lado, y luego otro y otro... y ese seria mi fin, moriría bajo una horrible tortura.
Esta vez fui sacado de mis pensamientos por el mismo temblor de mis manos, el cual había llegado a un nivel exagerado, casi ocasionándome un calambre, lo que no entiendo es como no se me cayó el arma de las manos. Creo que estaba muy apegado a esta...
- Alex, escucha atentamente - Dijo, con profunda seriedad en su voz - Solo hay una manera de cruzar esto... y eso es arremetiendo ferozmente con nuestras fuerzas combinadas.
No necesite una explicación para entender lo que quería decirme. El plan era salir del autobús, y empezar a correr hasta la próxima puerta a toda velocidad pero SIN esquivar zombis, sino embistiendo directamente a cualquiera que se pusiera en nuestro camino y derrumbándolo entre ambos.
Nunca había visto un plan tan loco y tan brillante al mismo tiempo.
- Sí - Dije seguro...
...y no me podía creer mi propia convicción, pero debía mantenerla, por lo cual decidí acercarme a la puerta de salida antes que Leon, y sin esperar ni tres segundos, ya que, como dicen, lo malo hay que hacerlo pronto. Esta vez no podía distinguir entre valiente o idiota...
- OK - Dije al apoyar mi mano sobre la puerta, la cual abriría de golpe en unos instantes - A la cuenta de tres...
Leon se paró justo detrás de mí, estirando un brazo para sujetar el marco de la puerta también. Empezamos a contar juntos...
- Uno...
- Dos...
- ¡¡TRES!
Lleve todas mis fuerzas a mis brazos abriendo la salida de un golpe, y salte directamente a la calle, mis pies arrastrando contra el suelo en un ligero tiempo en el que Leon pudo descender, y entonces ambos avanzamos corriendo e incluso gritando como si nos lanzáramos en la primera línea de defensa de una guerra.
Sentía la adrenalina correr por mi cuerpo, y a la vez sentía que mis piernas se movían cada vez mas rápido, como si estuvieran por alcanzar una velocidad sin igual. Nuevamente quería que el encuentro con los zombis ocurriera de una buena vez para poder terminar con este "terror emocionante" de una buena vez.
Un zombi se interpuso instantáneamente en nuestro camino, pero ambos extendimos nuestros brazos libres apoyando nuestras manos en su pecho y empujándolo furtivamente, logrando que cayera sin poder oponer resistencia. Ambos seguimos avanzando...
El problema se duplico a continuación, literalmente. Dos zombis estaban en nuestro camino y no había forma de atacar a uno a la vez, lo cual significaba que definitivamente tendríamos que atacar independientemente. Sin embargo, no tenía miedo, me sentía capaz de hacerlo por mi cuenta, y sabía que Leon también podría, pero tenía miedo de que Leon llegara a preocuparse por mí y, por ende, descuidarse a si mismo, lo cual podría causar serias consecuencias.
Pero las cosas eran como yo ya las había dicho: No iba a convertirme en un estorbo para Leon, de ninguna manera. Lo único que se me ocurrió hacer para evitar que él desviara su atención fue gritar...
- ¡¡Vamos!
Y funcionó, así como funcionó mi ataque contra el zombi. Corrí hacia él, alce mi codo derecho al frente, clavando este en su pecho y ascendiéndolo hasta que golpeara su cuello, causando que retrocediera, para luego extender el brazo entero y golpearle con mi puño por el costado de la cabeza, logrando tirarlo a un costado y dejarme el paso libre para seguir avanzando junto a Leon, quien también había logrado sacar a su adversario del camino.
A pesar de que yo, en aquel momento, supe que podría contra ese caníbal, no pude evitar estar impresionado por lograrlo.
De los siete zombis, seis ya habían sido dejados atrás, y ahora solo quedaba uno al frente. Creí que lo enfrentaríamos de la misma forma que al primero, pero en cambio, Leon velozmente alzó su Magnum y disparó, impactando a ese zombi en su hombro derecho, lo cual, además de tirarlo al suelo, le costo el brazo.
Sonreí, ya que teníamos el camino libre, y porque esto había sido en realidad mucho mas fácil de lo que me esperaba. Llegue a creerme que todo seria cuestión de que fuera valiente, pero la realidad me forzó nuevamente a ver como era realmente ella, y cada vez lo hacia mas duro.
No me di cuenta de que había pasado, no hasta que sentí la dureza del suelo en mi frente. En solo una fracción de segundo yo estaba tirado en el suelo, no a causa de un error, ni de un accidente, sino por la misma maldad y locura de aquellos que habían creado los malévolos virus que causaron esto.
El mismo zombi al que Leon le había disparado, a pesar de tal ataque que lo tiró al suelo, estiró su brazo logrando alcanzar mi pie, sujetándolo y causándome la maldita caída que casi me condena. Creí que me había abierto la frente con tal impacto, pero esta fue una de esas veces en la que realmente agradecí el ser tan cabezadura. Rápidamente gire apoyándome sobre mi espalda y empezando a patalear para librarme de la fría mano de aquel demonio caníbal, pero el muy emperrado no quería dejarme ir... ¡Y mas zombis se estaban acercando a mi!
Apoyando en mi codo izquierdo levante medio cuerpo ligeramente y, afrontando el riesgo de llegar a darme en un pie, dispare tanto como pude hacia aquel zombi, disparos efectivos, hasta que finalmente deje de sentir el apretón sobre mi tobillo, y de una sacudida me quite esa apestosa mano de encima.
No sé cuando se había dado cuenta Leon de mi caída, pero no tardo en regresar por mí. Sin embargo, la situación era como para caer en un ataque de nervios. Mientras que a mis espaldas, mi amigo corría para salvarme, frente a mi tenia a un gran grupo de zombis listos para tirarse encima mío... y lo hicieron...
Pero a pesar de eso, ya fuera gracias a la desesperación o la adrenalina, mis reflejos me salvaron, permitiéndome volver a girar, flexionar una pierna y luego desflexionarla en un furtivo salto. Dos de los zombis que se me tiraron encima terminaron mordiendo solo el polvo, mientras yo chocaba contra Leon provocando que ambos rodáramos por el suelo y rápidamente nos detuviéramos en optimas posiciones, listos para entrar de una buena vez a la estación policial, o al menos a lo que, para mi, era su patio frontal.
Maldiciendo a gritos por la mala suerte que había corrido y que aun me tenía enfadado, cerré de un golpazo la maldita puerta de rejas. Aunque por desgracia, dudaba mucho de que esa puerta pudiera una ser una buena barrera para zombis, de hecho, se veía como que no podría aguantar ni un minuto. Lo mejor seria entrar al departamento y pronto...
Sin embargo, el camino no estaba despejado. Desde el patio se asomaban tres zombis, por lo cual Leon ya había alzado su arma, pero entonces note que no había más zombis en el área. Si pasábamos por el camino alterno del costado podríamos rodear el sector y llegar a la puerta sin tener que enfrentar a esos muertos, los cuales podrían quitarnos demasiado del poco tiempo que teníamos.
- Por aquí - Dije, comenzando a bajar las escaleras.
Leon me siguió, y yo me mantenía unos pasos al frente, no por dejarlo atrás, sino para que se apurara a seguirme. Dentro de poco estaríamos dentro de la RPD, de no ser por...
- ¡Cuidado!
No supe que hacer ante el grito de Leon ya que no tenía idea de a que se refería, pero entonces sentí sus manos golpeando mi espalda y empujándome tan fuerte que caí de frente al suelo, para luego oírlo a él quejándose, lo cual era para mi un llamado de auxilio que me hizo mirar hacia atrás apuradamente, encontrando a Leon en el suelo con un zombi sobre él, contra el cual estaba forcejeando.
No sé adonde había caído mi arma, pero aun sin ella, no tarde en ir hacia allí para ayudar a mi amigo. Por alguna razón, no sentí miedo al hacer lo que hice... lo cual fue pasar mis brazos por el cuello de ese cadáver andante y aplicarle una llave para poder jalarlo y así liberar a Leon.
Logre mi objetivo, pero ahora debía ver que hacia con el monstruo que tenia entre mis brazos, el cual estaba empezando desesperadamente a tratar de morder mi brazo izquierdo, el cual lograba mantener firmemente en su cuello...
Sinceramente, no tenia idea de que en algún momento tendría que estar TAN cerca de un zombi...
Ahora tendría que esforzarme mas que en cualquier otro momento si quería triunfar. Sabiendo que debía lastimar a mi enemigo de alguna forma, decidí forzar una manera de arrastrarlo hasta que estábamos cerca de la pared y entonces, apoyando mi mano derecha sobre el costado de su cabeza, lo libere del apretón al mismo tiempo que impacte su cabeza contra la pared, logrando evidentemente un efecto aturdidor. Sujete fuertemente sus cabellos, jalando su cabeza y para luego, con ambas manos, volver a estrellarlo contra la pared, una y otra vez, tratando de destrozar su cabeza en el proceso.
Pero el zombi logro reaccionar procediendo a sujetar mis manos con las suyas, casi logrando morderlas, de no ser por una rápida patada en la espalda que le di logrando alejarlo. Entonces él volteó hacia mí, y por primera vez le vi el rostro...
- Brad...
Era simplemente plasmante, y no sé como no le reconocí por los pantalones verdes y el chaleco amarillo. Se sentía raro... y hasta difícil el pelear contra el zombi de alguien que conoces, incluso aunque él no me conociera a mi. A fin de cuentas, él era, o mas bien, fue un miembro de S.T.A.R.S., y aunque quizás no el ideal, él era un policía, un hombre que había decidido dedicar su vida al servicio público, y al rescate al unirse a su equipo. En conclusión: Alguien que ya tenía ganado mi respeto... y nunca es fácil golpear a alguien que respetas...
Solo cuando se lanzó atacarme apoyando sus brazos sobre mis hombros fue que me di cuenta de lo idiota que estaba siendo. Quien estaba frente a mi no era Brad, sino un zombi, como todos los demás. El verdadero Brad estaba muerto... y lo único que yo podía hacer por él era evitar que su cuerpo se usara para cometer asesinatos...
Pero ahora estaba en un aprieto, forcejeando contra él, quien me miraba con una expresión que me recordó a la de un vampiro muerto de sed. Extrañamente sentí una pasadera y efímera pena por él y el resto de los zombis, quienes, según podía comprender, sufrían constantemente un hambre torturante. Pero ninguna pena o melancolía iba a convencerme para unirme a ellos...
Nuestro encuentro solo duró unos segundos hasta que Leon embistió a Brad, tomando él mi lugar en el forcejeo. Pero Leon también estaba desarmado... ¿Dónde rayos habían ido a parar las armas?
Apresurado por ayudar a Leon, mire a mi alrededor hasta encontrar la Desert Eagle, la cual tome rápidamente entre mis manos. Apuntando a distancia podría poner en peligro a Leon, por lo cual decidí luchar con mi estilo mas practico: "Close Fire" (Fuego cercano), el cual consistía en usar armas de fuego pero a corta distancia, y en este caso, solo necesitaba un movimiento para ganar.
Me acerque al enfrentamiento por un costado de Leon, quien estaba a punto de ser mordido por Brad, cuya mandíbula estaba estirada de lo tanto que abría la boca con la intención de hacerse de alimento, pero aquello era perfecto para mi.
Furtivamente, como dando un golpe, llevé la Magnum hasta el rostro de Brad, metiendo el cañón de esta dentro de su boca, note una pequeñísima expresión de confusión en él, pero solo procedí a clavar la punta del arma contra su paladar...
- Descansa en paz...
...y jale el gatillo...
Su cabeza reventó como bomba, salpicándonos a ambos con sangre y otras cosas, reviviendo nuevamente la repulsión que ya me estaba colmando la paciencia.
- Alexander - Me llamó Leon...
Le mire, esperando que dijera algo, pero parece que no supo que decir... quizás estaba dudoso entre si decirme "Gracias", "Bien hecho" o preguntarme algo como "¿Estas bien?". De cualquier forma, me adelante...
- Lo logramos, Leon... estamos en el Departamento Policial de Raccoon... juntos...
