Se levanto de la cama de un brinco y apretó los puños sabia que tenia que hacer se divorciaría y aceptaría la propuesta de kouga era un buen hombre el elegido para convertirse en padre de su hijo, pero antes tenia que intentar hablar con inuyasha solo para informarle que estaba embarazada solo eso no planeaba nada ni siquiera tuvo la remota idea de que volvieran, tomo su bolsa que estaba en el pequeño mueblesillo a un lado de la cama y respiro profundamente pensando en la tormenta que desataría.

-A donde vas kagome- Le apunto mientras estaba apoyada en la puerta, si sus sospechas eran ciertas y si la conocía bien intentaría hablar con la bestia de inuyasha y eso ella no lo permitiría ya no se merecía mas humillaciones, tenia abrazado un fólder negro, extendió su mano para que su amiga lo tomara y así fue se acerco lo tomo y la miro extrañada….-Ábrelo- Se cruzo de brazos mientras ella aun tenia esa cara por fin lo abrió y lo hojeo, cuando noto que abría mucho los ojos supuso que se había percatado de que trataba…-Si así es los papeles para tu divorcio ya están listos y mañana mismo vas a ir a firmarlos si quieres hablar con inuyasha lo harás pero hasta mañana y para firmar el divorcio..

-Pero- Cerro el fólder y miro afligida a sango era realmente lo que quería divorciarse suspiro sabia que no podría salir no con la guardiana de sango enfrente vigilando cada paso así que tendría que esperar hasta mañana para hablar con inuyasha y esto era si no se arrepentía y decidía ocultarle todo.

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-Kouga que querías hablar conmigo- Se sentó en la pequeña silla y miro fastidiada al medico que tomaba una taza de café tranquilamente.

-Es sobre nuestros planes…. kagome esta embarazada así que piensa que haremos- Puso la pequeña taza de café en la mesita redonda y sonrió, si kagome le decía a inuyasha lo mas seguro es que el pensara que era suyo pero prefería no arriesgarse, al ver el gesto tan tenso que puso su acompañante era mas que obvio que no tenia ni la menor idea de cómo evitar eso…-Haremos que lo pierda- Jamás en la vida había sugerido la muerte de alguien pero ese bebe era un impedimento un estorbo y peor aun el hijo de su peor enemigo y por mas que lo considerara no podía vivir con la sombra de inuyasha.

-Valla me sorprende tu propuesta… pero es buena idea- Sonrió por fin su cómplice sugería algo coherente claro ella se encargaría de ese embarazado, ahora odiaba mucho mas a su rival por el solo hecho de estar embarazada ella llevaba varias meses intentándolo y nada su peor miedo era no poder tener hijos…-Déjamelo a mi yo me encargo- Se levanto del asiento pero el la sujeto.

-Recuerda no tocar a kagome- La soltó bruscamente, por mas que quisiera encontrarle algo bueno no había nada en ella pero el no era quien para juzgarla siendo que estaba actuando igual o peor al sugerir eso.

Iba caminando lentamente pensando en como deshacerse de la maldita esa claro que no iba a considerar siquiera tomarse la molestia para no lastimarla no le importaba si kouga rompía su alianza después, el objetivo era destruirla a ella, un sonido hizo que se distrajera de sus pensamientos se detuvo y saco el celular de su bolsa una sonrisa se dibujo cuando la voz del otro lado era ronca y seductora, inuyasha empezó hablarle sobre la citación para mañana y con cada palabra se formaba una horrorosa idea cuando la charla termino metió el teléfono a su bolsa y miro hacia el frente los ojos tenían un brillo especial ya sabia que hacer tenia la idea perfecta.

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-Que pasa miroku inuyasha no llega y no tenemos todo su tiempo- Se paseaba por la oficina estaba desesperada lo que quería era que kagome firmara para así poder irse y que ella se olvidara de ese patán, cuando la puerta se abrió por fin se sentó al lado de kagome que se notaba nerviosa e inquieta.

-Ya llegue disculpen la tardanza- Sonrió burlón aquello lo había hecho apropósito, recorrió con la vista la oficina pero sobre todo se detuvo en kagome que ni siquiera se animaba a verlo, miroku que estaba sentado con el maletín arriba de el escritorio sonreía.

-Bueno podemos empezar- Se disponía a abrir el maletín cuando fue interrumpido por su amigo que aun estaba parado y sonriente.

-Espera… me gustaría hablar con mi esposa les molestaría dejarnos solos- Desapareció la risa y noto que ella lo miro aterrada por su extraña actitud pero aunque sango se disponía a decir algo.

-Esta bien… no te preocupes sango solo será un minuto- Le sonrió intentando tranquilizarla aunque ella era la mas nerviosa, sango la miro inconforme pero aun así salio jalada por su esposo miroku azoto la puerta detrás de si, y cuando noto que estaban solos unos nervios terribles la invadieron…-Que es lo que quieres hablar creo que dejamos las cosas muy claras- Se levanto de su asiento intentando mostrarse fuerte y decidida sobre todo, pero cuando el hombre delante de ella se acerco tanto que al intentar alejarse de el topo con el escritorio los labios le empezaron a temblar y la voz se le corto.

-No te pongas nerviosa que no muerdo- La miro de arriba abajo, lucia bastante bien y el hecho de que sintiera rencor por su traición no evitaba que la siguiera amando y sintiendo deseo por ella, tuvo el suficiente tiempo para pensar y había llegado a algo después de que miroku le dijo que kagome ni siquiera había visto a kouga algo no cuadraba algo no estaba bien y lo comprobaría en ese instante.

-No te… tengo… miedo- Cuando intento alejarse o salir corriendo de hay por que el contacto tan cercano le provocaba un revuelo enorme dentro, el puso sus manos en el escritorio quedando un poco agachado y aprisionándola, su vista directo en ella ahora no escaparía…-Inuyasha…Que haces…-Las piernas le empezaron a temblar y la respiración se le fue cuando el se acerco a susurrarle algo en el oído.

-Te sigo amando… y no te creo ese amor por kouga- Llevo sus dedos hasta el cabello y lo hizo para atrás para oler su cuello ese aroma que lo penetraba y le encantaba acerco sus labios para darle un pequeño beso detrás de la oreja y sintió el pequeño estremecimiento pero no paro hay fue besándole el cuello sintiendo en el rostro la dulce respiración entrecortada que empezaba a generarse en ella, llevo una de sus manos a su mejilla y empezó acariciarla mientras sus besos subían.

-No…- con un hilo de voz tenia los ojos cerrados y sentía demasiadas cosquillas aquello la dormía la hacia desaparecer de la realidad y olvidarse de la promesa que le había hecho a kikyo, no pudo evitar soltar una risita cuando nuevamente el la beso detrás de la oreja.

-No te niegues- Su voz sonaba agitada por lo que experimentaba kagome era la única mujer que lograba con solo el rose de su piel excitarlo de forma tan brutal, dejo de besar su cuello para rozar sus labios una y otra vez…-¿Me amas?- Dijo roncamente mientras seguía con su rocé de labios.

-Si…- Aquello lo dijo en un suspiro –Te amo… te amo…-El la tomo de la nuca y entonces la beso tan hambriento de ella sin dejarla tomar aire ni un segundo ni un minuto, no aquella noche ella mentía kagome lo amaba y seria incapaz de engañarlo lo sentía por sus besos por las caricias que sentía en el pecho, sintió las manos calidas de kagome que levantaban la camisa intentando quitársela torpemente se separo un poco y se la quito rápidamente retomando nuevamente los besos que ahora eran mucho mas profundos y húmedos.

-¡Miroku ya se tardaron mucho!- Daba vueltas por el pasillo desesperadamente se suponía solo iban a hablar llevaban ya varios minutos adentro y le preocupaba que esa bestia de inuyasha hiciese sentir mal a su amiga.

-Tranquila sango, deben hablar para ver si el divorcio es lo que realmente desean- Le sonrió a su amada esposa que lo fulmino con la mirada pero suspiro derrotada ya que miroku tenia razón aunque no le gustara que inuyasha estuviera tanto tiempo a solas con kagome pero que ¿podía pasar?.

Tiro todas las cosas del escritorio y como un animal la puso en el escritorio que era bastante amplio quedando el arriba, no le importaba en lo mas mínimo donde estaban incluso se habían olvidado de el lugar, siguió besándola pero ahora su lengua recorría su boca mientras jugueteaba con la de ella que era suave y tenia un sabor delicioso al igual que todo en ella le mordió el labio y ella emitió un suave gemido, subió su mano hasta la blusa de botones que llevaba y empezó a desabotonar lentamente cada uno mientras la otra mano se introducía dentro de la falda, ella acariciaba su espalda desnuda mientras sentía la piel varonil y musculosa de su inuyasha, un toque eléctrico la invadió cuando las manos de el empezaron a acariciar su intimidad.

-Ya basta miroku ya llevaban mucho adentro- Abrió la puerta bruscamente y en ese instante la cerro azotándola se recargo en ella, tenia los labios abiertos de lo que acababa de ver que acaso se habían reconciliado, miroku se acerco y la vio extrañado.

-Que paso sango.

-Ellos… bueno están… solo no entres- Seguía consternada.

Dentro de la oficina inuyasha se ponía la camisa y kagome se acomodaba la falda y se abotonaba la blusa ambos estaban sonrojados pero que les había pasado habían perdido la razón, Lo miraba de reojo arrepentida de haberse dejado llevar de esa forma parecían dos adolescentes, tomo su bolsa del asiento y cuando se disponía a salir el la tomo del brazo.

-A donde vas- No entendía el comportamiento de kagome acababa de decirle que lo amaba entonces por que huía de esa forma.

-Esto no esta bien- Se soltó y abrió la perilla tirando a sango que le sonrió desde el piso avergonzada, le paso por un lado y siguió caminando por el pasillo con inuyasha detrás que le gritaba que esperara pero ella acelero el paso y tomo el ascensor el cual se cerro en las narices de inuyasha.

-¡KAGOME!... parece una niña- Arrugo la frente y apretó los puños por la actitud tan infantil, pero salio corriendo hacia las escaleras para alcanzarla ya no iba a permitir que saliera huyendo sin siquiera darle una explicación estaba convencido que algo la había orillado a mentirle y averiguaría que cosa.

Esperaba estacionada a que saliera su distancia era prudente usaba lentes oscuros y una gorra en el cabello para que nadie la reconociera, como tardaban quería terminar de una vez por todas con esa situación como no se le había ocurrido antes matarla lo pensó pero jamás se imagino que realmente lo fuese hacer, sonrió maliciosamente cuando ella salio del edificio casi corriendo y en ese instante encendió el carro prendió las luces y piso el acelerador hasta el fondo.

-¡Kagome!- Ella volteo hacia enfrente y el corazón se le paro en ese instante, se quedo helada sin poder siquiera moverse las luces la cegaron cerro los ojos soltó el bolso e intento cubrirse con las manos todo fue confusión, sintió un fuerte empujón y el motor de un carro que acelero fuertemente sin detenerse, abrió los ojos y corrió hasta el, estaba tirado con las manos extendidas y el pie doblado había mucha sangre alrededor.

-¡¡Una ambulancia¡Inuyasha despierta!- Le tomo la cabeza y la puso entre sus piernas las manos se le llenaron de sangre empezó a llorar descontroladamente pensando lo peor sus ojos cerrados mucha sangre no el no podía morirse no ahora que tendrían un hijo, la gente empezó a rodearlos como moscas y ella seguía gritando que la ayudaran, estaba desesperada.

La ambulancia se detuvo en seco y rápidamente los paramédicos abrieron las puertas traseras bajando cuidadosamente la camilla con el hombre acostado que tenia un collarín uno de los paramédicos sostenía un tubo largo con una bolsa de sangre al final, kagome salio detrás de ellos histérica y llorando, abrió por un instante sus ojos dorados y la ultima imagen que vio fue a kagome con el rostro bañado en lagrimas volvió a cerrar los ojos, uno de los paramédicos le señalo que no podía pasar y cerraron las puertas de terapia intensiva detrás de ella.

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Pero que había hecho maldita sea eso no estaba en el plan por que, por que se tuvo que meter, había atropellado a inuyasha, se lo merecía no sintió culpa el se lo merecía por haberla tratado tan mal en el pasado por haberla dejado, y si el perseguía a kagome era por que quería regresar con ella y prefería verlo muerto a que estuviera con otra, después de todo las cosas no estaban tan mal, se quito la gorra del cabello y estaciono el coche en una acera intentando calmarse por el impacto nadie la había visto nadie sabría que fue ella, las manos le temblaban e incluso sudaba en frió.

-kagome estas bien-Corrió hasta ella y la abrazo intentando calmarla y agradecida que estuviera bien aunque no le deseaba a nadie un accidente así pero hubiese sido fatal que le pasara a ella en su estado.

-no sango… inuyasha el esta muy grave- Sollozaba y lloraba mientras el corazón se le oprimía repitiendo la imagen de el bañado en sangre, sango le dio unas palmaditas en la espalda intentando calmarla.

-Tranquila el va a estar bien- Se separo y observo a kagome estaba despeinada y con la ropa llena de sangre, miroku que estaba preguntando el estado de inuyasha se acerco a las dos con el gesto contraído y por primera vez sin un gramo de burla o una sonrisa en el rostro.

-Que te dijeron- Se llevo una mano a la boca que temblaba mientras se mojaba con las lagrimas que resbalaban por sus mejillas.

-Están operándolo y dudan que salga vivo y si lo hace las heridas… pueden dejar secuelas- Agacho la vista esperando que saliera bien de la operación.

-No no…- Abrazo a sango y se soltó llorando nuevamente si inuyasha se moría ella ya no quería vivir, el la había salvado había dado su vida por ella sin dudarlo se sintió muy mareada se separo y llevo su mano a la cabeza que le empezaba a dar vueltas y sin poder evitarlo se desmayo.

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Abrió sus ojos castaños y se iba a levantar de un salto pero alguien la detuvo evitándolo

-Ni lo pienses kagome tranquila… inuyasha ya salio de la operación y esta bien- Sonrió para reconfortarla y se sentó nuevamente en la silla al lado de la cama…-Te desmayaste y por eso estas aquí- Meneo la cabeza negativamente y suspiro no era nada bueno que en su estado sufriera noticias tan fuertes.

-De veras sango- El corazón le volvió cuando se entero de que su inuyasha estaba sano y salvo, tenía tantas ganas de verlo pero lo más prudente era que descansara se acomodo en la cama e intento retomar el sueño, que le llego rápidamente a pesar de las preocupaciones.

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-Señor inuyasha me alegro que aya despertado- Sonrió burlón las vueltas que daba la vida inuyasha en el hospital y el siendo su medico, solía ser sutil con las noticias que daba pero en este caso disfrutaría muchísimo dándole la tragedia que le había ocurrido.

-Lárgate de aquí kouga- Se sentía adolorido del cuello y la cabeza y apenas podía mantenerse despierto por tantos sedantes, y lo peor ver a kouga no era necesariamente la persona que mas deseaba ver, no tenía las fuerzas para moverse.

-Tranquilo… que cuando te diga esto te sentirás peor- Había aprovechado que no había nadie en la habitación mas que inuyasha y el por que si alguien escuchaba la forma tan cruel en la que trataba al paciente seguro lo echarían del hospital…-Las vueltas queda la vida no, tu en esa cama y yo siendo tu doctor, bueno al grano según tu expediente las secuelas que tienes no son nada buenas.

-Al grano…Tu presencia no me es grata- A pesar de su estado tenia las suficiente fuerzas y el carácter para contestarla a ese maldito lobo que en ese instante estaba al asecho de el.

-Pues me temo que te tengo que dar la mala noticia de que quedaste paralítico y nunca mas volverás a caminar, no es gracioso…-Soltó algunas carcajadas, al ver el impacto que había causado en su rival, inuyasha que casi salto de la cama histérico por las palabras que le habían dicho…-¡Enfermeras!- Por mas que quisiera levantarse no podía solo estaba forcejeando débilmente quería matarlo en ese instante, las enfermeras llegaron e intentaron tranquilizarlo algunas recibieron fuertes empujones y golpes pero lo sedaron de inmediato…-Póngale una camisa de fuerza- Salio sin voltear atrás y con la sagdisfaccion de el gran daño que había causado.

Por mas que quisiera moverse y salir de hay no podía lo habían sedado maldito, maldito kouga eso era una mentira el no podía estar paralítico no eso no, sus ojos dorado de empezaban a cerrar con miles de cosas en la cabeza pero sobre todo la cara de burla de kouga tatuada en la retina.

-Deberías descansar ya llevas varias horas sin dormir- Se sentó al lado de la joven que se notaba impaciente, ambas estaban en la sala de espera y el sueño les invadía pero ninguna de las dos quería dormir.

-No sango ya dormí ayer mucho gracias- Jugueteaba con sus manos, apenas y le habían permitido ver a inuyasha ese día y solo unos minutos estaba cabeceando, una voz de mujer la distrajo de su sueño levanto el rostro y se asombro era kikyo…

-Por favor podría darme informes- Apoyaba ambas manos en la barra donde la enfermera verificaba en su computadora y cuando le señalo la habitación kikyo sonrió y empezó a caminar pero para su sorpresa kagome se le puso enfrente…-Kagome pero que gusto- Dijo hipócritamente extendiendo su mano para saludarla, pero la mujer enfrente de ella ni siquiera la saludo solo tenia la vista fija y en ese preciso instante recibió una cachetada en el rostro que le hizo ladearlo se llevo una mano a la cara.

-Lárgate de aquí kikyo, como te atreves siquiera a estar aquí donde estabas eh inuyasha lleva 3 días en el hospital y hasta ahora vienes- Los ojos estaban vidriosos y la voz se le quebraba sentía un profundo dolor por el cinismo de esa mujer y por que tenia la extraña sensación de que ella le había mentido, no se notaba enferma..

-Eso es algo que a ti no te importa- Bajo la mano y apretó el puño la hubiera abofeteado en ese momento pero se contuvo cuando vio a sango detrás de kagome y con cara de pocos amigos, comprendió que no era bien recibida y lo mejor era marcharse pero volvería y entonces cuando estuviera sola se las pagaría les dio la espalda y salio a paso apresurado.

-Nunca te había visto así kagome- Sonrió ampliamente ante la actitud y el carácter que había mostrado, siempre era amable alegre pero nunca la había visto así y eso le alegraba esa kikyo se merecía eso y mas.

-Se lo merecía- No supo que la orillo a cachetearla solo sabia algo y era que una mujer que ni siquiera se preocupaba por saber el estado de salud de el hombre que se suponía amaba no era buena, pero algo mas grande que le carcomía el alma por dentro era si kikyo le había mentido sobre su enfermedad o era verdadera pero algo en el corazón le decía que todo había sido una farsa para separarlos.

Continuara…