Control

No hay mayor poder que el de poder controlar... y solo un tonto rechazaría tal oferta...

Bien sabía yo que en ningún momento estuvimos realmente a salvo... pero a pesar de eso, no me prive del gozar del alivio que me daba estar dentro de este departamento policial. Si lo pensaba, el realismo en el que me sentía atrapado me hacia deducir que este lugar era probablemente muy seguro, y con un bajo numero de enemigos.

Una nostalgia me invadió... al entrar a este lugar sentí exactamente la misma relajación que sentí la primera vez que vi este escenario a través de una pantalla cuadrada...

No me sentía nada bien, mis cuerpo me dolía, y el dolor venia mas de la frustración que por algún golpe. Las extremidades me temblaban y se sentía difícil el solo respirar...

Realmente precisaba un descanso. Desde que bajamos del colectivo estuve bajo continuos momentos de tensión, y en más de una ocasión pude morir, y ni siquiera podía juntar el valor para razonar lo que eso realmente significaba.

Luego de que bloqueamos la puerta, me senté sobre los escalones de la entrada. Mi corazón latía tan fuerte que me dolía en el pecho, necesitaba bajar su ritmo. Además... todavía podía sentir el putrefacto olor que despedía Brad, creo que había quedado impregnado en mi.

Y hablando de Brad... pues encontré la "Llave especial" entre sus ropas, y la guarde conmigo.

El solo pensar en lo que me había costado el llegar hasta aquí me hizo dudar de si podría sobrevivir a todo lo que me esperaba de aquí en mas. El solo pensarlo me hacia temblar de miedo y tirar mi tranquilidad a la basura.

El miedo... la repulsión... la confusión...

Todas las emociones resultaron bastante para mí, y mi cuerpo no tuvo mejor idea que hacerme vomitar nuevamente. Deje caer todo por entre mis piernas salpicando ligeramente mis pies. Leon me vio hacerlo, pero no hizo nada al respecto. Se sentía horrible, pero logre quitarme un peso de encima, y sabia que después de esta ya no podría volver a vomitar.

- Alex - Me llamó - Descansa un poco, yo investigare.

Me daba un poco de vergüenza, pero no podía negar que eso era exactamente lo que necesitaba: Quitarme la tensión de los músculos y enfriar mi mente, o de lo contrario mis reacciones al peligro que seguramente enfrentaría podrían llegar a defraudarme... y el precio seria muy alto.

Alce mi vista para ver a Leon dirigiéndose hacia el centro del salón. No tenia de que preocuparme, él estaría mas seguro solo que conmigo, pues yo era lo único que podía romper su destino, el cual era sobrevivir.

Esa conclusión me hacia pensar que quizás yo debería irme, alejarme de Leon si es que yo quería su bien. Empecé a verme como un peligro para mi amigo, pero a la vez... sentía que no podría hacer esto solo. Ni siquiera habría podido sobrevivir a las calles solo.

No puedo ni recordar cuantas cosas pasaron por mi cabeza en ese momento, incluyendo el regreso de la sensación que provocaba estar dentro de un videojuego. Por más que trataba y aunque lograra aceptarlo, no lograba asimilarlo. No existía lógica alguna para explicar tal factor, al menos no en la capacidad de un humano.

Tanto pensar, tanto pensar... la cabeza ya me estaba doliendo. Apoye mis brazos sobre mis rodillas y mi cabeza sobre mis brazos, cerrando los ojos, tratando de dejar de pensar, tratando de relajarme de una buena vez, y mas que nada... tratando olvidarme de todo...

Absolutamente todo...

Y casi lo logro...

No sé cuanto tiempo pase tratando de mantener la mente en blanco. Allí, sentado sobre los escalones de la entrada, quise pensar que estaba en otro lugar... ya fuera sobre las escaleras de mi casa o de mi colegio, o en cualquier escalón mientras que fuera lejos de esta ciudad infernal. Sin embargo, también tenia miedo de seguir pensando cosas así, pues podría terminar auto-convenciéndome de otra cosa para luego encontrarme nuevamente dentro de esta ciudad, sufriendo una inmensa decepción que podría llevarme a cosas peores.

Tarde en notar el hecho de que ya no podía escuchar ni el mas mínimo ruido, ni siquiera mi respiración. El silencio reinaba en el salón, y además, tampoco podía oler algún olor desagradable, lo cual me pareció curioso pues no recordaba ningún momento en el que el ambiente hubiera dejado de torturarme la nariz. Sin embargo... con mi vista, mi oído y mi olfato anulados... pude sentir... paz...

Podía decirse que había entrado un sueño del cual no quería despertar. Allí, en ese estado, no existían peligros, no existían horrores, ni zombis, ni monstruos ni ninguna otra criatura imaginable... ni en los alrededores, ni en mi...

No puedo negarlo... estaba tratando de escapar de la realidad. Sumergiéndome en la oscuridad, traída solo por mi mente, como un iluso creí que estaría a salvo. Jamás imagine lo que encontraría en el fondo de aquellas sombras...

Me fue imposible notarlo al comienzo, tal vez por negarlo o por desatención, pero en realidad, el espacio en el que me había sumergido no era pura nada...

Un sonido...

Era casi imperceptible, a tal punto que creí estar imaginándolo, pero siendo este cada vez mas frecuente y mas claro, llegue a un punto en el que no pude negarlo. Sin embargo... "Claro" era la ultima palabra para describirlo, pues no lograba entender que tanto era aquel sonido que jamás había escuchado, o quizás no lo reconocía...

¿Qué era? Me imagine desde una conversación hasta el sonido de un disco rayado, pero en aquel momento ni siquiera estaba pensando claramente. En un momento estuve casi seguro de estar escuchando un llanto, pero tampoco coincidía del todo...

En un tiempo que no pude contar concluí que seguramente lo que estaba escuchando era compuesto. Habían dos sonidos mezclados, y dicha mezcla los confundía a ambos, sin embargo... uno estaba sobreponiéndose a otro...

Pero...

¿Qué era esa presión que sentía sobre mi rostro? Definitivamente no eran mis brazos, sobre los cuales estaba apoyado, era diferente... y estaba en casi toda mi cara...

Ya estaba empezando a asustarme...

Para cuando me di cuenta, el sonido ya era mas que distinguible, y con razón lo confundí con un llanto. Mas allá del murmullo que se oía en el fondo, podía escuchar claramente un sollozo...

¿Pero de quién? Si en el salón no había nadie mas que Leon y yo... ¿Quién estaba sollozando? ¿Y por qué? Para colmo... el sonido no parecía venir de ninguna dirección en particular, sino de todos lados.

Quise mirar a mi alrededor en busca del origen de aquel sonido, pero, por mas raro que parezca... no podía abrir mis ojos... ¡Ni siquiera podía sentirlos! Trate de llevar mis manos a mi rostro en un intento de hacer algo, pero era como si no tuviera control de mis acciones...

Ahora sí que estaba asustado... ¿Qué tanto estaba pasándome? Empezaba a sentir cosas raras en mí... como si mi cuerpo estuviera cambiando. Los pequeños llantos eran lo único que escuchaba, junto a una conversación de dos voces a lo lejos, de las cuales no podía distinguir ni una palabra.

No recuerdo la magnitud, pero sé que la confusión que sentí fue tanta que no puedo ni acordarme. Esa clase de sentimientos que parecen salidos de una mezcla loca... ¿Cómo poder explicarlo? No sé... pero llegue a acostumbrarme a eso, aunque fuera por solo unos segundos, minutos... o el tiempo que haya sido, no tengo idea...

Mas allá de sentir mi cuerpo extremadamente extraño, empecé a sentir que temblaba. Sentía mi cuerpo temblando, e incluso cansado. Pero lo peor de todo era esa maldita presión que había en mi cara, la cual no podía quitar, y que para colmo estaba cada vez mas húmeda, hasta el punto que podría llamarse mojado.

Y aun seguía en completa oscuridad... pero por suerte no iba a durar mucho mas... ¿Por suerte? Ahora no estoy tan seguro...

Un suspiro...

Estaba seguro: Sentí el aire entrar a mi boca, hundirse en mi garganta y llenar mis pulmones, para luego ser expulsado de tal forma que hasta pareció un verdadero alivio. Pero eso era la última forma en la que podía sentirme... ¿Qué significaba esto? ¿¡Mas allá de no poder comandar mi cuerpo, este iba a actuar por sí solo o QUÉ?

Casi doy gracias a Dios cuando sentí que la presión en mi rostro estaba desapareciendo, pero nadie tiene idea de que tan equivocado estuve... pues ahí era cuando realmente empecé a temer...

Dos manos...

Fueron eso... tan pronto mi vista regreso, cuando menos lo esperaba, pude ver eso... entendiendo que dos simples manos eran las que se encontraban sobre mi rostro... dos manos que sentía como mías... ¡Pero que NO eran las mías!

Creí que me estaba volviendo literalmente loco, y prácticamente era lo que sentía

- ¿¡Qué diablos esta pasando? - Quise gritar, pero solo pude pensar...

El hecho de que esas manos, fueran mías o no, se apartaran me hizo darme cuenta de que la humedad que sentía en el rostro era causada por lagrimas, y si bien no podía saber cuantas se habían derramado por razones obvias, el ardor en los ojos me hizo deducir que prácticamente ya no podría seguir llorando.

Si es que podía decirse así... ¡Porque nunca empecé a llorar! ¿Cómo rayos podía ser entonces que mis manos y mi cara estuvieran empapadas de tal forma? Trate desesperado de buscarle una explicación cuando me di cuenta de otro elemento desconcertante... como si no hubiera tenido bastantes hasta ahora, y ni hablar de los que seguían...

No estaba en la RPD... ¡No! ¡No estaba en el departamento policial! Y ni siquiera me pude preguntar a mi mismo como rayos era posible cuando sentí como si mi cuello se encorvara, y por consecuencia mi visión se iba hacia abajo... pero donde supuestamente debían estar mis piernas y mis pies... estaban un par de piernas que tampoco eran las mías... mas esta vez, aunque seguía siendo desconcertante, casi no me sorprende...

Aquella mano, en la cual se encontraba 'mi' sentido del tacto, se movió, apareciendo en mi campo visual y permitiéndome darme cuenta de que aquella era una mano femenina, la mano de una mujer que se estaba acercando al rostro, el cual ya sabía que no podría llamar mío. Aunque no lo viera, ya había concluido lo que estaba pasando...

Ni mis manos... ni mis piernas... tampoco me sentía 'comodo' con el cuerpo... y ni siquiera podía comandarlo a mi voluntad. Se había vuelto tan obvio como tétrico...

No estaba en mi cuerpo...

Por alguna razón, si es que podía existir alguna, mi conciencia, mi ser había cambiado de lugar... ubicándome dentro de la mente de alguien mas, y permitiéndome sentir sus cinco sentidos.

Como si estar atrapado en un mundo ajeno fuera poco... ahora estaba atrapado en un cuerpo ajeno, en el cuerpo de alguna mujer, Dios sabría quien...

¿Pero por qué demonios estaba pasando esto? ¿Por qué rayos estaba mi conciencia dentro de la de otra persona? ¿Y qué había pasado mi cuerpo, el cual había quedado sentado en los escalones de la entrada del departamento policial?

Me pregunte si aquella mujer estaría, por mera coincidencia o lo que fuera, pasando por lo mismo que yo en mi cuerpo, pero obviamente ella estaba bastante consiente de sus actos como para estar confundida...

Con razón había estado escuchando sollozos y no podía distinguir la dirección por la que venían. Era esta misma chica la que estaba llorando, y siendo sus orejas mis orejas, al menos por un tiempito, normalmente no distinguiría la dirección.

Si bien tampoco pude saber cuanto tiempo estuve contemplando, o mas bien sintiendo, a esa mujer llorar, prácticamente no era capaz de captar el paso del tiempo, por razones que entendí poco después. Lo cierto era que ya había ubicado el escenario, el cual era la parte trasera de una camioneta, no sé de que tipo, pero había asientos paralelos a ambos lados, y la chica, fuera quien fuera, estaba en uno de ellos.

Sin embargo, ese pequeño espacio cerrado era todo lo que podía ver, así que no sabia si esa chica estaba en esta ciudad, o si estaba en otra... o si tal vez estaba en otro mundo. Ya ni eso me sorprendería...

Aunque había comprendido lo que estaba pasando, aun seguía bastante asustado. Quería salir de allí, escapar de ese maldito cuerpo del cual no tenia idea de cómo había entrado... ¡Ya bastante raro había sido el meterme en otro mundo como para ahora meterme en otro cuerpo! Llegue a pensar que la vida estaba queriéndome hacer pasar una mala jugada... la peor que jamás tendría.

Estuve a punto de rendirme, a pesar de que no había pasado mucho tiempo, a que ahora solo me quedaría el ver a través de los ojos de esa persona, hasta que esta maldita pesadilla me diera otro ridículo papel, pero entonces... las conversaciones que escuchaba no muy lejos cambiaron repentimante. El volumen de su voz aumentó, junto al tono de estas, como si hubieran visto algo alarmante... ya podía suponer que era.

El sonido de disparos que surgió repentinamente confirmo lo que sospechaba, y alertó a la mujer en la que estaba atrapado. Ella se levantó repentinamente y miró por la pequeña ventana que estaba a su espalda, permitiéndome a mi el contemplar con ella como dos personas que no pude distinguir claramente disparaban hacia cierta dirección por la cual se acercaban unas sombras.

Puedo jurar que lo vi claramente... en la espalda de una de esas dos personas, el logotipo y las letras R.P.D., pero mas importante aun... el vidrio ligeramente empañado de la ventana reflejó la imagen de aquella mujer... y para mi gran sorpresa... la reconocí...

- ¡¡Rita!

Lo que siguió entonces fue demasiado rápido para mí, especialmente porque mi cerebro no estaba funcionando como lo desearía. Los sonidos de los disparos seguían y seguían, pero era como si cada disparo hiciera vibrar el cuerpo de esa chica, sin embargo, la vista que compartíamos se mantenía estática, y aun así yo sentía que estaba empezando a temblar. La vista se me nublaba cada vez mas, y los sonidos de los disparos parecían deformarse en algo diferente, o como si se estuvieran mezclando con sonidos de golpes contra algo... contra... ¿Qué?

- ¡¡Marvin! - Escuche con absoluta claridad, lo cual me hizo saltar de nervios. Era la voz de Leon...

Abrí los ojos...

- ¿Qué mier... ? - Me pregunte, pero me detuvo lo que captaron mis oídos.

La RPD...

Podría jurar que escuche los mismos disparos que estaba escuchando instantes atrás, pero era en realidad el sonido de golpes, golpes contra madera, golpes contra una puerta.

- ¡Marvin, abre la puerta!

- Que me parta un rayo... - Me dije a mi mismo...

Aun pensando en lo que acababa de pasar, y sin poder creerlo, me levante de los escalones y corrí hacia la puerta que Leon estaba golpeando, maldiciendo lo que había pasado. Leon había tenido la ya conocida escena con Marvin, quien le ordenaba que se fuera y lo dejara allí, para luego cerrar la puerta y evitar que nos acercáramos a él... para dejarlo morir.

- ¡¡NO!

No podía, no podía dejarlo... no quería dejar morir a nadie mas. Prácticamente me olvide de aquella rarísima experiencia que pase, el miedo por Marvin me invadió por completo. Contradiciendo a todo lo que había pensado hasta ahora, estaba absolutamente decido a no permitir que esto ocurriera como debía ocurrir. No pasaría como con Kendo... ¡No volvería a permitirlo!

Me detuve frente a la puerta que ya estaba pensando en como embestir, pero Leon aun estaba ahí, y volteó tan pronto notó mi presencia.

- Alex, alguien esta agonizando allí. Le dije que volvería con ayuda, pero por alguna razón cerró la puerta por adentro y...

Él siguió hablando por un par de segundo mas, pero justo cuando me dejó un espacio entre él y aquella puerta, no espere mas... ¡Y la embestí con todas mis fuerzas! Y auch... sí que me dolió en el hombro...

- ¿Alex?

Pero no iba a rendirme por algo tan poco importante como dolor físico... no cuando alguien estaba muriendo a tan poca distancia de mí. A gritos seguí golpeando la puerta, pensando en Marvin... el solo imaginarlo allí, agonizando y derramando sangre, con los golpes de la puerta como único entretenimiento en un momento en el que eso no importaba... solo pensarlo me hacia olvidar el dolor y me devolvía las fuerzas para seguir atacando a esta maldita puerta...

Di embestidas, golpes, patadas... e incluso se me dio por cabecearla, quien sabe porque... pero nada funcionaba. Esa maldita puerta era demasiado resistente, lo cual no me sorprendía... después de todo... ¿Qué había de raro en que las puertas de un departamento policial fueran resistentes?

Seguí en eso bajo la mirada atónita de Leon hasta que me canse y no pude más...

Con las piernas débiles y el cuerpo encorvado, di un último golpe a la puerta, manteniendo mi puño sobre esta y respirando agitadamente. Me maldije a mi mismo... por ser débil, por ser incapaz... por ser un idiota...

Me sentía furioso... frustrado... como jamás me había sentido...

"Seguir el guión del juego y mantenerme a salvo", sí, claro... a salvo... ¡Y dejando morir a los demás! Al diablo con esa idea mía... seguir lo ya escrito o ya trazado era lo mismo que seguir una profecía o una tradición, o hacer solo lo que los demás te dicen... ¡Solo es conveniente para aquellos que no pueden tomar sus propias decisiones!

Y yo no iba a ser uno de esos... de ninguna forma. Tal vez esto podría ser la mayor locura que jamás hiciera, y si tuviera que, apostaría a que terminaría muerto... pero si ese era el precio que costaba el simplemente tratar de salvar a otros... ¡Pues que así fuera!

Era tiempo de tomar el asunto bajo mi control... al diablo con el guión que le pusieron los creadores a este juego. Yo ajustaría esto a mi manera o moriría en el intento... para bien o para mal... lo apostaría a mi manera... y mi manera seria la mayor apuesta... todo o nada...

Deje morir a Kendo... deje solo a Marvin... y pensar que en estos momentos... podríamos ser cuatro y no solo dos...

Lance un grito de furia golpeando nuevamente la puerta, a tal punto que esta tembló por completo y mis nudillos quedaron al borde de sangrar...

- ¡A decidir!

¿Qué debía hacer ahora? ¿Seguir el guión como se suponía hasta que encontrara algún punto que yo deseara cambiar? No... si quería cambiar las cosas tenia que empezar a hacerlo inmediatamente. Tal vez Marvin aun tenia oportunidad... tal vez las otras puertas que conducían a esa habitación eran mas débiles y podríamos abrirlas, y quizás así podríamos salvar a Marvin... eso era todo en lo que podía preocuparme por el momento... los otros personajes seguirían bien... y Claire podría arreglárselas, ella estaba armada y...

- ¿¡EH?

La verdad me cayó como una avalancha... ¿Estaba Claire armada? Es cierto que yo le pase la pistola y que esta había alcanzado su mano antes de que el zombi apareciera... pero nunca la vi agarrarla firmemente... ¿Y si el susto que pudo causar el tener un zombi tan cerca hubiera causado que en un mal movimiento ella soltara el arma y esta cayera hacia abajo? ¿Y si la pistola había sido aplastada junto al auto cuando todos escapamos? ¡¡Entonces Claire estaría indefensa contra todo lo que se encontrara! Ella...

- ...podría estar muerta ahora... - El solo pensarlo me aterró mas de lo que cualquier otro zombi podría haberlo hecho...

- ¿Alexander? ¿Estas... ?

Detuve las palabras de Leon girando repentinamente a él, lo mire tan seriamente como pude...

- Estoy bien - Respondí con fuerza - Sin embargo...

- ¿Sin embargo qué?

Demonios... en la locura que me había agarrado, había olvidado por completo el mantener el papel de alguien normal y no de alguien que sabia todo lo que estaba pasando. Pensé rápidamente las palabras para evitar que esta confusión se me fuera de las manos, y de alguna forma, quizás por suerte, lo logre...

- He estado pensando Leon... - Pausa - Nuestro recorrido... desde donde chocamos el auto hasta que llegamos aquí. Dime si me equivoco pero... ¿No chocamos precisamente... detrás de este departamento?

- Sí, es verdad... ¿Pero por qué me preguntas eso?

- Y este edificio... ¿No tiene una puerta trasera?

Note que él estuvo a punto de contestarme, pero es detuvo cuando evidentemente se dio cuenta de adonde quería llegar. Nos miramos a los ojos...

- Claire...

- Exacto...

No podía arriesgarme a seguir adelante queriendo creer que quizás ella estaría bien... tenia que asegurarme. Quizás ella estaba siguiendo su camino como debía ser... quizás jamás logro llegar al departamento... tal vez no tenia su pistola, pero igualmente había llegado al departamento, y si era así, indudablemente necesitaría ayuda.

Apostaría todo lo que fuera necesario para salvarnos a todos...