-Izayoi que haces preciosa- Se puso en cuclillas con una sonrisa en los labios, suspiro cuando salio de entre los túneles alargados de colores corriendo, la abrazo fuertemente cargándola se parecía tanto a su padre… no recordaba cuanto había pasado ¿5 años?...-No me gusta que te despegues de mi lo sabes- camino lentamente hasta la banca donde Sango se comía un helado últimamente comía demasiado ni ella comió tanto cuando estuvo embarazada.
-¿Mama puedo jugar haya?- Apunto con su dedo los columpios donde otros niños estaban a los lados.
-Bueno pero no te vayas lejos por favor- La soltó se giro hacia sango suspirando pesadamente…-Ser madre es difícil- Se dejo caer en la banca ese día había sido agotador en la mañana había ido al preescolar donde daba clases, por la tarde tenia que cuidar a la pequeña y por las noches soportar las quejas de Kouga.
-Pero ambas sabemos que lo vale, por cierto como va todo con Kouga ¿la situación a mejorado?- Kagome agacho la cabeza poniendo ambas manos en su regazo su mirada se volvió vacía.
-No todo se ha vuelto mas difícil pensé que casarme con el había sido la respuesta a mis problemas pero no, me trajo mas- Miro hacia el techo donde estaría Inuyasha estaría mirando el cielo no era posible que en 5 años siguiera viendo a Kouga como un amigo no como un hombre incluso había sido demasiado paciente dormían en camas separadas varias veces intento acercarse pero ella solo no soportaba su contacto.
-Me siento mal por que en parte yo te convencí- Arrugo la frente triste Kagome era tan infeliz con Kouga.
-No Sango la culpa fue mía, pero Izayoi es el único padre que conoce... al principio el no la quería pero con el tiempo la a aprendido a querer como si fuera su propia hija- Sonrió al menos en eso no había fallado su pequeña tenia dos padres que la amaban mucho pero… como deseaba reencontrarse solo una vez mas con el gran amor de su vida.
La observaba oculto desde las ramas, tenia una gorra que le sujetaba el cabello unos lentes oscuros que tapaban sus ojos llamativos seguía igual el tiempo no había pasado por ella, el crujir de algunas ramitas llamo su atención una pequeña lo miraba atentamente con sus expresivos ojos que casualmente tenían su mismo color, levanto una ceja cuando se acerco.
-Que hace hay señor- Parpadeo curiosamente, su mama le había dicho varias veces no te acerques a extraños pero era demasiado confianzuda que no miraba el peligro donde lo había.
Sonrió burlonamente pero que niña mas confiada bien podría ser un secuestrador… -Que haces aquí tu pequeña- se acerco un poco mas notando sus mejillas mojadas había llorado…-¿Por qué lloras?-.
Se limpio las lagrimas con sus manitas, se jalo el vestido rosa como un reflejo agachando la vista…-Los niños me tratan muy mal, dicen que soy un monstruo por mis ojos-.
Le sonrió compasivamente que crueles podían ser los niños…-No les hagas caso- Se acerco mas agachándose hasta quedar a la estatura de la pequeña, se quito los lentes de sol mostrando sus ojos dorados…-Mira yo también tengo tu mismo color de ojos-.
Desvió la mirada a los ojos los miro atentamente eran exactamente como los suyos, sonrió al ver que no era la única con ese inusual color…-Mama dice que nos hace especiales y únicos- Se movió graciosamente moviendo su mano.
Soltó algunas carcajadas por la graciosa niña…-Tu mama debe ser una persona muy lista, esos ojos te hacen única-Le sonrió tiernamente….-¿Y como te llamas pequeña?-.
Antes que la niña respondiera su nombre el crujir de mas ramas se escucho volteo el rostro poniéndose los lentes de sol, la pequeña salio corriendo de entre los arbustos al escuchar los gritos.
-¡Izayoi!, ¡Izayoi!- Le volvió el aliento cuando la vio salir de entre la ramería, le tomo la mano fuertemente…-Que hacías hay pequeña- Sintió un extraño escalofrió al ver ese oscuro lugar .
-Había un señor mami que tenia mis mismos ojos- Se soltó para salir corriendo con Sango que seguía sentada perezosamente en la banca.
Entre abrió los labios… ¿sus mismos ojos? El corazón le dio un gran salto, hacia mucho no sentía esa curiosidad así que dio pasos lentos acercándose.
Sus ojos dorados estaban posados en ella no se percataba de su presenciase, había escuchado bien esa pequeña le dijo ¿mami? Acaso era su hija y si lo era…Sonrió por la noticia tenia una hija no murió era el papa de esa pequeña…quería abrazarla besarla pero no era el momento seguro se desmayaría de la impresión.
-¿Hola hay alguien?- Se abrió paso entre los arbustos intentando divisar algo pero no había nadie, suspiro tristemente seguro había sido la imaginación de Izayoi…-Inuyasha- susurro eso de que el amor se muere con el paso del tiempo… eran mentiras ella seguía enamorada de el como la primera vez que lo vio.
-Kagome que haces aquí- Sango apenas cabía por la estrecha entrada estaba demasiado gorda por su embarazo.
-No nada pensé ver a alguien vamonos- Salieron de la ramería.
Estaba recargado en un árbol, lo recordaba no era el solamente el que no pudo olvidarse de ella ¿lo perdonaría? ¿Regresaría con el?, irse era necesario su único motivo para volver a caminar era Kagome lo había logrado por ella y ahora saberse padre de esa niña era su mayor recompensa, tenia que localizar a Miroku nuevamente solo el podía ayudarlo.
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-¿A donde fuiste?-Sus ojos azules estaban en ella inquisidoramente no soportaba que Kagome saliera, en que clase de hombre se había convertido…controlador a veces incluso prepotente.
-Fui con Izayoi y sango al parque- Sonrió incomoda por aquella situación, se acerco para darle un beso en la mejilla pero Kouga la tomo de la muñeca sentándola en sus piernas.
-Me gustaría que me dieras algo mas que un beso en la mejilla Kagome-Su mano la sostenía fuertemente estaba arto de esa situación y se había propuesto cambiarla 5 años sin siquiera tocarla solo conformándose con simples besos.
-Kouga no es el momento- Trago saliva intentando aparentar lo incomoda que estaba gracias a dios Izayoi entro a la habitación, Kouga la soltó y por fin pudo levantarse.
-¡Papa! Hoy fuimos al parke- Lo abrazo el la cargo sentándola en sus piernas, cuando estaba con la pequeña se olvidaba de los problemas de la falta de amor que le tenia su esposa.
-Así pues que te parece si ahora vamos a comer helado- La puso en sus hombros corriendo hacia la cocina carcajeándose.
Había sobrepasado la paciencia de ese hombre, se dejo caer en la cama que seria de ella si no se hubiera casado si hubiera luchado mas…-Tonta Kagome- Se puso una almohada en la cara gritando ahogadamente en ella.
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-Me sorprende verte caminando- Se sentó agobiado pensó que Inuyasha ya no regresaría pero había vuelto de pie como se lo había propuesto.
-Te dije que lo lograría- Sorbió el ultimo trago de café la dejo en la mesa y miro a Miroku que esa mañana se notaba intranquilo poco inusual en el.
-Bueno y para que querías verme- Intentaba que las palabras no se le atoraran pero hasta la pregunta ofendía claro quería saber que había pasado en estos 5 años.
-Necesito saber sobre Kagome- Se quito los lentes de sol que usualmente usaba para que nadie se percatara de su presencia en la ciudad.
-Ella esta bien-Agacho la vista.
-Lose hace poco la vi con mi hija por que nunca me hablaste de ella Miroku- Puso ambas manos en el vidrio de la mesa.
-Bueno no soy yo quien debe hablarte de eso si no Kagome, no lo considere prudente- Volteo haberlo sus ojos se notaban desesperados por respuestas que el no pretendía darle.
-Entiendo, en fin necesito que me ayudes a localizar a Kagome ¿donde vive?
-Ella- Pensó dos veces las cosas antes de contestar, no le diría donde vivía seguro trataría de matar a Kouga, pero podía decir donde trabajaba así aclararían las cosas aunque Inuyasha no se rendiría tan fácil…-Te daré la dirección de su trabajo- tomo la pluma de su bolsillo y una servilleta que estaba en la mesa apuntando la dirección…-Aquí tienes si vas en este momento la encontraras-.
Tomo la servilleta se levanto…-Gracias Miroku- Y salio casi corriendo del lugar ese era el día por fin hablaría con ella ya habían perdido demasiado tiempo y no quería derrochar mas.
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Termino de acomodar el material didáctico sonrió le encantaba su profesión, miro el reloj ya era tarde a veces prefería estar en el jardín que en su casa soportando las interminables preguntas de Kouga, Sintió que alguien la miraba volteo hacia la puerta un hombre con playera blanca pantalones negros gorra y lentes oscuros la observaban con detalle…-¿Se le ofrece algo?- Le sonrió esa sonrisa seductora coqueta no no podía ser el, se acerco cerrando la puerta.
-Si- Se quito la gorra dejando caer su negro cabello largo y despeinado, después los lentes -Soy yo Kagome-.
Sostenía un pequeño libro de cuentos en las manos, las cortinas se levantaron por la fuerte brisa que soplo sus cabellos se movieron danzando con el viento, tiro el libro…-Inuyasha- se quedo estática sin moverse estaba caminando…
-Conocí a nuestra hija es preciosa- Dio pasos lentos hasta pararse frente a ella, su blusa bajaca y subía por la bocanadas de aire que tomaba, le acaricio la mejilla acercándose se agacho un poco para besarla.
Presiono sus manos haciéndose para atrás…-No- No parpadeaba de la impresión.
-¿Que pasa por que no?- Levanto una ceja confundido por su reacción debería alegrarse de verlo pero se notaba agobiada preocupada mas que feliz por su reaparición.
-Por que….-Agacho la cabeza con los labios abiertos por fin pudo salir del trance-Por que me case Inuyasha-Levanto el rostro sin mostrar rastro de intimidación.
Los ojos se le abrieron mas de lo normal ¿casada? Apretó los puños…-¿Por qué?… ¿con quien?-.
-¿Por qué? me lo preguntas tu que me dejaste cuando mas te necesitaba…Con Kouga el estuvo hay para mi cuando tu no- Sintió el fuerte jaloneo de hombros.
-¡Como te pudiste casar con ese imbecil!- Le enterró los dedos en la piel, quería matarlo le había robado a la mujer que amaba y a su hija lo mataría cuando estuviese frente a el.
-Suéltame no tienes por que reclamarme- Le dio un manotazo haciéndose para atrás pero que se creía para llegar así reclamando su lugar de esposo y padre.
-¿Ya no me amas?- Cambio el rostro al de cachorrito a medio morir soportaba todo excepto que Kagome lo hubiese olvidado lucho por ella y sin ella la lucha no tuvo sentido.
Claro que lo amaba pero si se lo decía traicionaría a Kouga a su hija no podía hacer eso por mas que deseara volver el tiempo atrás ya no se podía la vida seguía su curso e Inuyasha decidió estar lejos de ella…-No-.
-Mientes- Sonrió ágilmente le dio un beso que ella correspondió su saliva era agridulce como de costumbre un sabor que le encantaba, el beso fue interrumpido por el rechinido de la puerta se despegaron mirando hacia ella.
-Kouga-Jadeo su nombre horrorizada los había visto, trago saliva muerta del miedo la tensión se empezaba a sentir los ojos azules que brillaban furiosos hacia Inuyasha, se puso frente a el intentando calmar la situación pero el hombre detrás de ella la tomo del hombro haciéndola a un lado.
-Que sorpresa…K-O-U-G-A-Sonrió de medio lado justo lo que necesitaba a Kouga enfrente para matarlo.
-Veo que puedes caminar- Apretó los puños conteniéndose un poco mas, maldita sea había logrado superar la parálisis, pero no le quitaría a su familia primero lo mataba antes que perder a Kagome.
Se acerco quedando muy cerca de el fue cuando recibió un puñetazo en la mejilla que lo hizo ladearse se llevo la mano a los labios limpiando la sangre, apretó el puño y le respondió tirándolo al piso…-¡Eres un maldito te aprovechaste!- cuando intento acercarse Kagome salio corriendo poniéndose frente a Kouga.
-¡Basta!- Su respiración era agitada los ojos abiertos…-Como te atreves Inuyasha a venir aquí, ¡quiero que te vallas!- Trago saliva con lo ultimo si no se iba todo terminaría en una desgracia y esos dos se matarían.
Su mano se abrió sus ojos dorados la miraron tristemente estaba defendiendo a ese canalla aprovechado, detrás estaba Kouga con los labios llenos de sangre sonriendo triunfadoramente…ya se las pagaría…-Ya arreglaremos cuentas maldito lobo rabioso- Paso de largo saliendo de el pequeño salón.
-Kouga yo…- Se volteo cuando se disponía a explicarle recibió una cachetada en la mejilla que le hizo abrir los labios llevándose la mano al rostro, le había pegado en todo el tiempo juntos nunca le había levantado la mano hasta ahora.
Se volteo furioso era un caballero pero… ¿Cuánto tiempo tenia Inuyasha en la ciudad? Seguro le había visto la cara, los celos eran su peor debilidad lo que lo hacia desvariar…-Mas vale dejes de verlo o te ira peor- Camino lentamente dejándola con la mirada gacha los ojos llenos de lagrimas y un moretón grandísimo en la mejilla.
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-¡Kagome como es posible que te haya hecho esto!-Le examino el rostro escrudiñando cada detalle Kouga era un patán como se le ocurría pegarle a una mujer ni en mil años se hubiera imaginado que era capaz de eso.
Sonrió débilmente la mejilla le dolía horrible ese horrible moretón tendría que tapárselo con plastas de maquillaje…-Yo me lo busque- Era su culpa después de todo Kouga hizo lo que cualquier hombre celoso.
-Claro que no y aunque lo fuera no tiene derecho a golpearte- Esa acción borraba toda imagen del Kouga que conocía Inuyasha podía ser un tonto egoísta pero nunca se atrevería a pegarle a Kagome primero se cortaba la mano y eso era algo que ella sabia muy bien en cambio Kouga que mostró ser el hombre perfecto…
-Lo que me preocupa ahora es otra cosa Inuyasha… volvió que voy hacer ese tonto sabe de la existencia de izayoi- Se llevo dos dedos a la cien del dolor que sentía por tanto pensar, suficientes problemas tenia con Kouga presionándola.
-Miroku me contó que lo había visto… aunque pensé que no te buscaría- Se sentó a su lado con una mano en el vientre redondo y amplio…-Kagome por que no dejas a Kouga… mira llevas casi 5 años con el y si en todo ese tiempo no haz logrado amarlo no lo harás nunca-Se sentía fatal ella le había propuesto tantas veces a Kagome que estuviera con el que era un buen hombre casi la orillo fue una gran influencia y ahora le decía que lo dejara.
Agacho la cabeza dejarlo ni considerarlo seguiría con el por su hija lo considero tantas veces ese año pero Izayoi simplemente adoraba a su padre…-No puedo sango que le diría a Izayoi ¿Qué tiene otro padre?- Sonrió ante aquel comentario una pequeña de 5 años no tenia conciencia para entender esas cosas.
-Eso es cierto pero no crees que tiene derecho a saber quien es su verdadero padre- Sintió el brusco movimiento de Kagome levantándose.
-Debo irme a casa ya es tarde- No miro a sango ni siquiera se despidió, tomo la perilla le dio vuelta el aire helado de la noche le pego en el rostro, todo se había complicado tanto camino lentamente hasta su camioneta saco las llaves de su bolsa para abrirla, iba fija en el camino pero su mente estaba en otra parte las luces le cegaron los ojos se salio del camino miro al lado era un gran trailer, dejo caer la cabeza en el volante casi se mata.
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-¡Mami!- Corrió abrazándola de la cintura.
-Ya es tarde debes ir a dormir- La tomo de la mano subiendo las escaleras, quería descansar despejar su mente, la metió en la cama arropándola hasta el cuello…-Buenas noches pequeña- le dio un beso en la frente salio de el cuarto rosado para dirigirse al suyo.
-Por fin llegas ¿donde estabas?-Se levanto de la cama acercándose a Kagome para azotarla contra la puerta, seguro estuvo con Inuyasha….-Estabas con el verdad- Le enterró los dedos en la blusa.
-No, me lastimas-Por fin la había soltado se alejo de inmediato sobandose el hombro…-No tienes por que tratarme así-La empujo a la cama golpeándola contra el colchón.
-5 años Kagome es demasiado- Se tiro sobre ella sujetándola fuertemente…-Y no estoy dispuesto a esperar mas-.
Continuara….
