Fear
El mal que rige los siete pecados capitales…
Me alarme con tan solo verlo, pero logre mantenerme frió. Esto significaba problemas…
El jefe del departamento policial, Brian Irons, se encontraba ante mi y Claire, quienes acabamos de verlo salir por su pasadizo secreto, primera razón para ganar su desconfianza.
A pesar de su alto puesto en el cargo de la justicia, ya sabia yo que él no era mas que un corrupto, que trabajaba para Umbrella, siendo el chivo expiatorio que mantenía todo oculto, él era el responsable de que los STARS no pudieran delatar a la maldita corporación dos meses atrás, y que al final ocurriera esta catástrofe. En resumen, este hombre ligeramente obeso, de refinado bigote y formal traje seria un serio problema para nosotros, especialmente para mí.
Un dato importante que debía tener en cuenta de él era que su estado mental no era por completo sano, aunque debo admitir que yo jamás pensé que hubiera una persona en la faz de la tierra que estuviera 100 cuerdo, pero en el caso de la persona frente a mí, su frágil juicio seria mi ventaja.
Mi objetivo de salvar a tantos como fuera posible, por mas idealista que fuera, seguía en pie, por lo tanto, Irons era otro a salvar, lo cual obviamente seria un reto siendo él un "enemigo", pero tal vez, si lograba forzarlo a una tregua entre nosotros haciéndolo entender que ambos teníamos un enemigo en común, el cual era los monstruos que nos rodeaban. Aunque en ese caso, también debía recordar que él ya había abandonado las esperanzas de supervivencia, y por ende, yo debería restaurárselas si quería que él luchara por sobrevivir.
El trabajo no era fácil. Para lograrlo necesitaría su confianza y fe. Para tener su confianza, requería tener un titulo valido para él, como un socio, y para tener su fe, debía aparentar ser alguien con experiencia y capacidad para operar situaciones como este escape viral. Tendría que construir un simulacro ideal, jugando el papel de alguien mas, alguien que no se encontraba muy lejos de nosotros. Decidí incluso tomar su apellido.
Mi único temor era que Claire llegara a arruinarlo todo…
- Brian Irons… al fin le encuentro. - Dije con un tono que no me correspondía, un tono de seguridad y exagerada convicción, haciendo alarde de ya conocerlo y estar buscándolo.
- ¿Q-quien eres? - Pregunto preocupado, llevando su mano a su bolsillo y manteniéndola allí, sobre su arma - ¿¡Qué quieres de mí?
- Por favor, ahorrémonos la rudeza - Enuncie guardando mi arma en señal de paz - Estoy aquí para ayudarlo, señor Irons.
- ¿Ayudarme? Pero… ¿Por qué? ¿Quién sois?
- Agente Wong - Respondí con una ligera reverencia - Especialista en operativos y espionaje, enviado por Umbrella.
- ¿U-Umbrella?
- Así es, y entre mis objetivos se encuentra su rescate.
- ¿De veras? - Sus ojos se iluminaron en una renacida esperanza, ante lo cual sonreí. Uno de mis objetivos había sido logrado.
- Por supuesto - Respondí manteniendo ese tono hipócrita, al instante opte por atar el ultimo cabo suelto en la operación - Ella es mi compañera, Sophia Lian - Dije señalando elegantemente a Claire, vaya nombre que se me vino a ocurrir, pero bajo ningún aspecto podía dejar que él sospechara que ella era la hermana menor de Chris Redfield. Aproveche el momento en el que Irons no vio mi rostro para guiñarle un ojo a ella, lo cual, por fortuna, funcionó.
- Así es - Agregó ella, fingiendo tanta seguridad como su nerviosismo le permitía.
Nuevamente giré hacia Irons, comenzando a acercarme a él.
- Ahora que lo encontramos, le solicito que se mantenga junto a nosotros, a menos hasta que logremos sacarlo de la ciudad.
- Pero… ¿Por qué Umbrella querría rescatarme?
No respondí al instante… no me esperaba esa pregunta.
- ¡Diablos!
La situación cambio al instante, pero, perdónenme la breve presunción, yo fui mejor que él. Mi momento de duda fue suficiente para que él se diera cuenta de que no podía confiar en mi, pero tan pronto alzó su arma, yo la atrape entre mis manos pateando su estomago, alejándolo de mi y quedándome con su Browning HP, cuya preparación rápidamente comprobé para luego apuntarla hacia su ex-portador.
- Odio tratar con listos. Veo que hasta usted mismo sabe que no es mas que un títere de la compañía. - Esta vez la seguridad en mi voz era propia, sin ninguna fachada - Ni Umbrella ni yo queremos nada con usted, pero lo crea o no… usted aun tiene una posibilidad de sobrevivir, y esa es colaborar conmigo.
Él gruño entre dientes, y realizo lo mas ridículo que podría hacer, lo cual era tratar de atacarme con un cuchillo considerando la distancia entre nosotros. Sin embargo, como mi intención era salvarlo, no podía dispararle, solo me quedó tirarme de espaldas contra el suelo alfombrado para evadir el ataque, y desde allí di una patada con ambos pies a su cintura, alejándolo de mí. Claire gritó, y alzó su arma disparando sin apuntar. La bala no golpeo a nadie, pero Irons decidió no correr mas riesgos y corrió hacia el pasaje secreto, y para colmo, tan pronto paso, la pared movediza empezó a descender, cerrando el pasaje.
- ¡Rayos!
No podía permitir que él se me escapara, su vida y la de Beverly dependían de mí en esos momentos. Sin medir las consecuencias, me lance hacia la apertura del pasaje antes de que se cerrara, cruzándolo justo a tiempo, pero a la vez, quedándome atrapado allí dentro, aunque probablemente existía un mecanismo para abrirlo desde donde estaba.
Pero mi suerte no mejoraba, pues el ascensor que estaba a mi costado ya había empezado a descender con mi fugitivo en él. Empecé a presionar constantemente el botón del elevador, pero aun así no lograba hacerlo ascender.
Me helaba la sangre el solo pensar en tener que descender a esas mazmorras, pero ahora entendía que Beverly había sido llevada hacia allí, solo podía rezar por que ella aun estuviera viva, por lo cual tenia ciertas esperanzas, considerando que jamás se escucho su escalofriante grito que ya conocía.
Podía escuchar como Claire golpeaba la pared del otro lado, pero no tenia tiempo para atenderla en esos momentos. Estuve a punto de tratar de romper puerta metálica del elevador cuando escuche como este se estacionaba en el fondo, lo cual me provoco volver a presionar el botón de la derecha para forzarlo a subir nuevamente, y en unos segundos el compartimiento estaba frente a mí.
Dude un instante, pero sintiéndome ofendido por mi propia cobardía, me adentre al elevador, comandándolo a descender. Aproveche el momento de espera para calcular lo que se avecinaba, considerando incluso la posibilidad de tener que pelear contra Irons para salvar a Beverly, y de lo que esto podría ocasionar. Rogué el no tener que hacerlo, pero decidí que si llegaba a ser necesario, mataría yo mismo a ese corrupto para salvar a la hija del alcalde.
Tan pronto termine de chequear las dos pistolas que ahora tenia en mi poder, el elevador se detuvo y yo abrí la puerta, pero tan pronto di unos pasos en el túnel oscuro, el aire rozando mi rostro me hicieron notar el sudor frió que cubría todo mi cuerpo. Yo estaba asustado… el miedo me invadía… y no podía entenderlo…
- ¿Qué me pasa? ¿Qué me provoca este temor? ¿Acaso es este lugar tan oscuro y sombrío? ¿O es por estar solo? ¿O acaso por tener que afrontar el desafió de matar a alguien?
- Porque no soy capaz… - Creyó una parte de mi…
- Capaz o no… solo hay una forma de averiguarlo… - Me respondí a mi mismo…
- ¿Entonces por qué no puedo avanzar?
- ¿Por qué… por qué tengo que acobardarme justo ahora?
- Porque sé lo que me pasara…
- ¡Ya no hay un futuro predestinado! ¿Qué puedo saber ahora?
- Lo que temo…
- No voy a permitir que el miedo me detenga…
- Pero me aterra la detención irremediable: la muerte, la cual ya no me permitiría avanzar jamás. El miedo me salva de la muerte…
- Tonterías… ya he decidido exponer mi vida a lo que fuera necesario…
-¿Pero realmente estoy seguro de esa decisión? En el fondo… ¿Querría reflexionarlo?
- Yo hice una promesa…
- Pero no a quienes se encuentran mas adelante…
- ¡Aun así, ellos dependen de mi!
- ¿Por qué? ¿Qué estoy intentando? ¿Ser el héroe?
- No, esto no tiene nada que ver con heroísmo… pero no puedo quedarme sin hacer nada, ellos podrían morir… estaban destinados a eso.
- La gente muere todos los días… ¿Qué diferencia habría?
- Que yo seria responsable…
- ¿Responsable de qué? No puedo matarlos si no estas con ellos…
- Pero detenerme ahora seria abandonarlos…
- Nunca me lo perdonaría…
- En esta pesadilla que desafía a la realidad, soy el único que puede cambiar el rumbo de aquellos destinados a morir, pues no es justo. Ellos merecen la vida…
- ¿Incluso Irons?
- Todos… todos merecen ser salvados…
- Entonces…
- Ellos merecen vivir… y su única esperanza esta en mis manos, por ende, es mi deber hacer algo, o de lo contrario, seria lo mismo que matarlos fríamente.
- ¿Y qué estoy esperando entonces?
- ¡Tengo que ir!
Como rompiendo cadenas, avance finalmente libre de lo que me detenía, y finalmente pude pisar con seguridad sobre las sombras delante de mí, justo entonces lo oí: El grito de ELLA, aquel sonido de auxilio en guerra por vivir, rebotando como eco en todas las paredes y nuevamente llenándome de miedo. Sin embargo, esta vez el temor tuvo el efecto completamente opuesto a la parálisis.
Corriendo con la adrenalina en mis venas, recorrí el oscuro túnel en cuestión de segundos, reconociéndolo como el túnel que había visto en mi ultimo sueño, y prededuciendo que la sala a continuación y la que había visto en mi sueño eran la misma.
Con la Browning HP lista, abrí de una patada la puerta de ese aposento de tortura, desesperándome al ver a Beverly acorralada por Irons, pero sintiendo un fugas regocijo al encontrarla viva.
- ¡¡SI LA TOCAS TE MATO! - Grite como loco, con el arma ya apuntada a su pecho.
El muy desgraciado giro hacia mí, el miedo evidente en sus ojos, así como en los míos. Él noto eso y se apresuro a tomar a Beverly, usándola de escudo humano con el cuchillo al cuello, desesperándome mas ahora que su vida estaba en peligro.
- ¡¡Arroja el arma! - Ladró rabioso, recordándome a las abominaciones que venia enfrentando hasta ahora.
Estaba seguro de mi puntería, tenia la cabeza de Irons en la mira. En vez de obedecerlo, podría jalar el gatillo, solucionando mi problema y el de mi damisela a rescatar, pero no se necesita ni madures para saber lo que eso implicaría: Matar a mi enemigo.
¿Podía? ¿Podía disparar, lanzando así la bala que atravesaría su cerebro y desanimaría ese cuerpo para siempre, sin esperanzas ni curación? ¿Podía yo destruir una vida y seguir adelante con ello? ¿Seria capaz de acecinarlo fríamente? ¿Seria justo, una vida por otra? ¿Tenia el derecho, la justificación? ¿Existiría alguna absolución a tal pecado en mi futuro? ¿Algo que limpiara mi conciencia? ¿O quedarían mis manos eternamente manchadas, no por sangre, figurativamente hablando, sino por el T-Virus, una abominación mucho mas infame, siendo este el causante de tal situación?
Tres vidas… ferozmente entrelazadas en un encuentro donde cualquier error o impulso podría causar la muerte propia o ajena. Era mi primera vez en una situación semejante, y tenia la insolencia de pretender un resultado ideal, siendo yo quien sostenía un arma hacia los puntos vitales de otro. Guiándome bajo un impulso acecino, no lograría conservar todas las existencias, pero nada me garantizaba que obedecer a Irons podría llevarme a ese objetivo. De hecho, si lo obedecía, la situación estaría ya fuera de mi control, pasando a estar bajo el control total de él, en quien no podía confiar y que obviamente no estaría interesado en mi ideal para este momento. De una forma u otra seria mi perdición.
- ¡¡ARROJALA YA!
Ese degenerado presiono la punta del cuchillo sobre el cuello de Beverly, haciéndola gritar levemente, y provocando un efecto combinando en mi temor: Aumento y aclaración.
Finalmente entendí… cuando mi miedo llegó a su límite, entendí… porque tenía tanto miedo y no quería avanzar…
Mi miedo era fallar, no a mi mismo, sino a alguien mas. Tenía miedo de encontrar viva a Beverly y perderla, verla morir frente a mis ojos. Por eso no quise avanzar… porque en el fondo sabia como iba a hacer esto… y no era algo que creía: Yo sabia que no era capaz… porque no tenía el valor de matar a Irons, cuyo enfrentamiento era fácilmente predecible.
- Beverly…
La mire directamente a los ojos… a esos ojos verdes, suplicándome ayuda, rogándome que la rescatara, ella sí quería que yo fuera el héroe, y me tocó a mi por ser el único presente.
Me pregunte por un instante como habrían Leon, Claire o James manejado esta situación, si se atreverían a matar o no, o si lo manejarían mejor o peor que yo. Pero me detuve al instante, no era momento de pensar en eso…
El llegar al límite del miedo… me aclaró la mente. Sabía lo que tenia que hacer, ya sabia que no tenia que seguir temiendo, mientras que pudiera mantenerme frió, no importaría que estuviera asustado… OK, manos a la obra…
Baje el arma…
En mi interior, tenia ganas de pedirle perdón a Beverly por no tener el valor de matar a su opresor… me sentía horrible por lo que había sido: Un cobarde… no había caso en disimularlo con piedad, de una forma u otra, es un hecho que jamás tuve ni creo que llegare a tener el valor para matar a una persona, de manera que jamás me perdonaría el llegar a hacerlo. No podía permitir que Irons se quedara con esa.
Disgustado, arrojé la Browning HP a mi derecha, la cual cayó mas allá de la mesa.
- No te preocupes, Beverly. Voy a salvarte, de una forma u otra - Le jure, tratando de inspirarle confianza.
Pude ver, en su asustado rostro, la esperanza en sus ojos, así como la furia en los de Irons.
- ¡Ahora la otra! - Me grito
- ¿Eh? - Fingí demencia, necesitaba que él se confiara.
- ¡No te hagas el tonto! ¡¡Tienes otra pistola, arrójala!
Aparentando ser indeciso, apoye mi mano sobre el bolsillo de mi chaqueta, como no queriendo dejar el arma. Lentamente metí la mano, sosteniendo delicadamente el arma a la vez que aplicaba mi táctica para esta operación, y lentamente la saqué, sosteniéndola por el cañón.
- ¡Arrójala a mis pies! - Me comando, aunque en realidad, yo ya pensaba hacerlo.
Agachándome ligeramente, arroje la VP70, la cual se deslizo por el suelo deteniéndose entre los pies de Beverly.
- ¡Tu, toma el arma! - Gruño él forzando a la pobre niña.
- Déjala ir, Irons - Ordené con tono pasivo pero imponente.
- ¿¡EH?
- Esto es entre tú y yo, no la involucres
No hubo mas respuesta que las dos miradas clavadas en mi.
- ¿Qué te preocupa? ¡Estoy desarmado! - Dije de modo tentativo, extendiendo mis brazos a ambos costados.
De la manera mas brusca, Irons arrojó a una aturdida Beverly hacia mi. Delicadamente la sujete para evitar que se cayera, ayudándola a erguirse. Ella me miró, agradecida pero aun asustada, no pude evitar sentir lastima…
- No te preocupes - Le susurré - Todo va a estar bien.
Mirando por encima de ella, me encontré con nuestro adversario apuntando mi pistola hacia nosotros, por lo cual moví a mi rescatada hacia mis espaldas. En estos momentos, la necesitaba fuera de nuestro enfrentamiento.
- ¡Irons! No hay necesidad de esto, nosotros deberíamos estar aliados contra la crisis de esta ciudad en orden para sobrevivir, no estar apuntándonos armas el uno al otro.
- ¿Cómo te atreves a decir eso? ¡Tú quisiste engañarme!
- Es verdad. Hace unos momentos le mentí, pero no por motivos egoístas, sino para tratar de llegar a su confianza y a esta niña bajo un método que no tuviera que incluir agresiones.
- ¿¡Eh?
- Para ser claro, no confío en alguien que sé que trabajaba para Umbrella y cuyo historial demarca una insegura salud mental.
Espere una respuesta o contestación, pero no la hubo.
- Irons, sé como se siente, pero…
- ¡¡Calla! - Me interrumpió - De ninguna forma podrías entender... ¡Esos monstruos de Umbrella destruyeron mi hermosa ciudad! ¿¡Cómo pudieron hacerme esto después de todo lo que hice por ellos?
- ¿De verdad crees que sabes lo que ocurrió Irons? No tienes idea.
- Que importa… ya no hay escapatoria... ¡Todos van a morir!
Tuve que contenerme para no reírme de esa frase tan memorable. ¿Se preguntan por qué no tenía miedo? Simple: No soy ningún tonto. Pero no me malinterpreten, tampoco estaba presuntuoso. Lo difícil aun estaba por venir…
- Lamento contradecirte, Irons, pero yo planeo sobrevivir, junto a Beverly y mis amigos. Si vas a tirar las esperanzas y rendirte a morir, no voy a detenerte. Pero por otro lado, te ofrezco venir conmigo y luchar por sobrevivir. Tú decides…
- ¡Pequeña rata! - Gritó acercándose a mí y colocando el cañón del arma justo sobre mi frente… - ¡¡Tú no vas a sobrevivir, porque te llevare CONMIGO! - …y jaló el gatillo… - ¿¡Qué? - …sin ningún resultado.
Finalmente había llegado… el momento de liberar todo el miedo y la tensión que venia acumulando.
Sin piedad alguna, alce mi puño golpeando directamente el rostro de mi enemigo justo en el entrecejo, el golpe mas fuerte que jamás le di a una persona, tan fuerte que hasta me dolió el puño. Tal agresión lo forzó a retroceder unos pasos hasta finalmente caer al suelo, mientras que mi VP70, cuyo cargador había retirado antes de entregársela a Irons, cayo a mis pies.
Para hacer honesto, jamás me perdonaría el dejarme matar por alguien tan patético como él…
- ¡¡¡MALDITO!
Ahora era cuando debía esforzarme, ahora era cuando vendría la peor parte, pero a la vez, el momento en el cual podría actuar tanto como fuera necesario, hasta que mis músculos no pudieran mas si era necesario, sin tener que acumular miedo, sino librándolo.
Apenas advertí que él se estaba levantando, tome el cuchillo de combate que Leon me había otorgado, la única arma que había mantenido oculta a sus ojos, y corrí hacia él. Mi mano izquierda sujetándolo por el pescuezo, donde apoye la punta del cuchillo. Empecé a forzarlo a caminar contra la pared, espectando que esta vez fuera él el paralizado por el miedo, pero no fue así.
Enloquecidamente, él también tomó el cuchillo que cargaba y lo blandió hacia mí. Tuve que saltar hacia atrás para no recibir tal corte sobre mi pecho.
Me sentía… raro. Allí estábamos, uno frente al otro, armados solamente con dagas, como en un combate a la antigua. Todo el miedo y la adrenalina que habían estado lentamente mezclándose entre mis venas se unieron en mi voluntad para cumplir mis objetivos.
- No dudes… solo actúa…
Deteniendo su próxima estocada con mi arma, aproveche para atrapar su brazo deteniendo así su navaja, quise dañar esa parte de su cuerpo para desarmarlo, pero él atrapó mi brazo también con el suyo. En conclusión, estábamos ambos en el mismo aprieto, cada uno con sosteniendo el brazo del contrincante para evitar que su arma se clavara en su cuerpo.
Rara vez he tensado tanto mis músculos, aplicando tanta fuerza como podía para detener su brazo ofensivo y evitar que su defensivo me dominara.
No sé como habría terminado ese enfrentamiento de haberlo seguido, seguramente entonces habríamos descubierto quien era mas fuerte, pero las manos de Beverly, apoyándose sobre las mías, marcaron la diferencia de fuerzas que me dieron la ventaja.
La desesperación no me dejo ni titubear al hacer una de las cosas mas horribles que le hice a una persona, viva al menos. Sin regatear fuerzas, oprimí la punta de mi arma sobre su carne latente, incrustando el acero que dividió las fibras musculosas de su carne. Un grito escapo de sus labios al mismo instante que su cuchillo caía al suelo y su sangre salpicaba en mi rostro.
Decidido a no perder esta oportunidad, alce ferozmente mi rodilla golpeando su estomago y causando que se encorvara. Ahora, que su fuerza estaba baja, choque el mango del cuchillo contra su rostro, nuevamente atrapándolo por el cuello y colocando allí la afilada hoja. Forzándolo tanto como mis piernas podían a dirigirse lo mas rápido posible contra la pared, finalmente acorralándolo contra el rincón contrario a la entrada de la habitación.
Mi "fiereza nerviosa" estaba al máximo, de la misma forma que en el helipuerto, y sabía que solo necesitaba un impulso nervioso mas para perder el control de mi brazo y degollarlo sanguinariamente. Pero en mi estado actual, todavía tenía el control, y mi objetivo no había cambiado. Fijándome en sus aterrados ojos, volví a repetir mi oferta…
- ¡ELIGE! - Me costaba reconocer mi voz - ¡Síguenos y lucha por vivir, o quédate y muere!
Pero en el instante siguiente, cuando finalmente creí que recibiría su respuesta, lo único que obtuve fue la captación del sonido mas espeluznante, llenándome de una terrorífica nostalgia.
Creí que el tiempo se había paralizado después de aquel inhumano rugido, pero en realidad los paralizados éramos nosotros, horrorizados por semejante manifestación de ira y rencor en un grito. Un grito que yo conocía bastante bien.
Lo siguiente que supe era que el jefe de policía desaparecía de mis manos, su cuerpo siendo jalado y cayendo por la oxidada puerta metálica del suelo, y luego… yo solo podía escuchar gritos… ya fuera los de agonía de Irons o los de terror de Beverly.
A este punto, ya no distinguía entre el miedo y el coraje, ni podía sentirlos. Pero tampoco los extrañaba.
Dando dos simples pasos adelante, alce mi vista por la apertura en la superficie, observando casi displicentemente como el cuerpo de Irons, quien ya había dejado de gritar, era despedazado mas y mas a pesar de ya estar muerto. Por él…
Lo había visto, no de frente, pero sí lo necesario. Su espalda deformada con la camisa ajironada, su rubio cabello desordenando, y su horrible y opaco brazo monstruoso que aparentemente se encontraba muy entretenido moliendo la carne de su victima.
En el momento en el que mis oscuros ojos se encontraron directamente contra aquel escarlata ojo carmesí, transmitiéndonos el uno al otro los sentimientos en miradas, en ese momento jure que ese monstruo pagaría sus pecados, no ahora, pues no estaba capacitado para enfrentarme a él ni tampoco tenia derecho a peligrar la vida de mi rescatada, pero eventualmente, saldaríamos cuentas.
Ahora tenia que ponernos a ambos a salvo.
Rápidamente corrí hacia Beverly, quien se encontraba acurrucada en el suelo con las manos sobre los oídos.
- ¡Vamos! - Le grite al tomarla por la muñeca levantándola y llevándola conmigo.
Sosteniendo el cuchillo de combate entre mis dientes para tener así una mano libre, tome mi ya querida VP70 del suelo. Pensé en buscar la otra pistola también, pero al darme cuenta, gracias a mi oído, de que aquel monstruo estaba por subir a este cuarto, decidí olvidarme de eso y salí corriendo de la habitación, cuya salida cerré de un portazo una vez ambos estábamos en el oscuro túnel.
Seguí corriendo por las sombras sin soltar la mano de Beverly, a quien por unos segundos miré por encima de mi hombro en nuestra huida, solo para ver, detrás de ella, como la pared por la que acabábamos de cruzar era demolida como si fuera arcilla, y aquel ente alguna vez humano denotaba su presencia entre la nube de polvo y tierra levantados.
Corrí como alma perseguida por el diablo, siendo esa situación casi literal. De no ser porque el pasaje era corto, Beverly habría presentado un problema por no poder seguirme el paso.
Una vez frente al elevador, plegue la metálica puerta de barras entrando rápidamente a la pequeña caja de madera junto a mi redimida, presioné el botón de elevación y volviendo a cerrar la reja. Dándole un ultimo vistazo al demonio antes de elevarnos.
En ningún momento solté la mano de Beverly, así como ella tampoco parecía dispuesta a hacerlo, no sé ella, pero yo sentía que la perdería en el mismo instante que la soltara si no la ponía a salvo primero. Solo entonces note como todo mi cuerpo estaba temblando, así como el de ella.
Me costaba creer que lo había logrado, pero ahí estaba ella, viva y frente a mis ojos… nuevamente había logrado cambiar el destino a morir de alguien. Esto me hacia sentir ganas de asegurarle la supervivencia a este infierno, incluso si me costaba mas que la vida…
- Tranquila - Le dije, haciendo un esfuerzo para sonreír.
Sin embargo, toda calma que pude haber logrado se destruyó cuando escuchamos al monstruo destruyendo la reja allí abajo, haciendo brincar a Beverly y sujetarse a mí, como suplicándome que la proteja. Debo reconocer que me sentía un tanto ridículo jugando el papel de héroe considerando el miedo que tenia. Pero nuevamente… el miedo no iba a detenerme, ni tampoco aquella terca abominación, ya tenia en mente un plan para deshacerme de él.
El elevador finalmente llegó hasta el segundo piso del departamento policial, y como comité de bienvenida, Leon, Claire y James se encontraban frente a nosotros. Sin embargo, no había tiempo para charlas, bien sabia yo que si no hacia algo, esa criatura treparía hasta nosotros.
- ¡Abran paso! - Grite tan pronto abrí la puerta/reja del aparato.
Deje a Beverly con Claire, indicándole que se alejaran de allí, y al instante ambas mujeres fueron hacia el salón, mientras que yo me dirigí hacia James, tomando cuatro de las cinco granadas que estaban en su cintura. Con esas en mi poder, me detuve frente al ascensor, presionando el botón de descenso y luego cerrando la reja, la caja de madera volvió a bajar, pero antes de que se fuera, tome dos granadas cuyas sortijas ya había retirado con mi boca y las pase por la reja antes de que el transporte se fuera. Entonces esperé…
- ¿Qué haces? - Preguntó James alarmado.
No podía responderle, ya tenia las sortijas de las otras dos granadas entre mis dientes, esperando el momento debido para jalarlas.
- ¿Acaso… ese grito… ? - Preguntó Leon. Confirme sus sospechas afirmando con la cabeza.
Finalmente percibí, y sentí, la explosión del elevador destruyendo la caja de madera y haciendo temblar todo el salón. Los restos del elevador y lo que la granada llevara con ellos seguramente devolverían a ese demonio de regreso hasta el fondo.
Rápidamente jale las granadas reteniendo las sortijas en mi mandíbula, y las arroje a través de la reja. Ahora sin el elevador en el camino, estas dos caerían hasta el fondo, y detonarían justo sobre ÉL.
La segunda explosión volvió a causar un gran temblor, concediéndome un gesto de victoria en el rostro, sin embargo, esa expresión se fue al instante cuando note como toda aquella pequeña sala secreta se empezaba a colapsar. Evidentemente las explosiones habían destrozado las paredes de abajo, causando un efecto en cadena que iba a destruir todo el trayecto del elevador.
James, Leon y yo nos alejamos rápidamente de allí, el sonido de los derrumbes haciendo eco en nuestros oídos. Lo que había hecho seguramente podría considerarse una locura, pero me alegraba saber que el efecto había sido tan catastrófico, pues así ni ese monstruo podría hacer algo.
Estando los cinco en la sala personal de Irons, aguardamos callados hasta que el último ruido termino. Solo entonces, los hombres avanzamos nuevamente por el pasaje secreto, comprobando que ya no quedaba ni rastro del ascensor ni posibilidad alguna de descender hasta donde yo ya había pisado. Solo quedaba un gran agujero de escombros acumulados.
Dando un largo suspiro de alivio y por primera vez en mucho tiempo sonriendo sinceramente, camine hacia atrás hasta apoyarme contra la pared, donde me deje caer sentado.
- Por fin terminó… - Susurré para mi mismo cerrando los ojos, consiente de que esta pesadilla no había realmente terminado, pero sí una horrible parte de esta.
- Nada ha acabado - Dijo Leon. No se imaginan mi sorpresa al abrir los ojos y encontrar su Mágnum apuntada hacia mi - Tenemos unos asuntos que discutir, Wong…
- ¿Wong? Oh, no…
