Falling
Ley de gravedad… leyes de la vida. Jamás me ha gustado seguir las reglas…
Si alguna vez hice algo en mi vida como para merecer este infierno como castigo… por favor… perdónenme…
Parecía que incluso en sueños el dolor causado por aquella bestia no iba dejarme en paz, cada parte de mi ser sufría, pero por alguna razón el dolor se sentía diferente. Creí haber gemido en sueños… pero en realidad no era yo el que gemía…
Como siempre, nada es claro en un sueño, y por eso tardé en notar lo familiar que se sentía la escenografita frente mis ojos, aunque en realidad eran ojos que 'habia tomado prestados', de hecho, uno de ellos estaba parcial o completamente ausente…
Lentamente fui notando como el dolor era críticamente diferente al que recordaba… y no solo eran mi tacto y mí confundida vista… no, mis cinco sentidos estaban distinguiéndolo…
Pero era la psiquis lo que mas llamaba mi atención, probablemente porque si no fuera por el estado de esta, el dolor seria absolutamente intolerable, pero por alguna razón, por mas que todos los nervios del cuerpo resonaran con tortuoso ardor, este sufrimiento pasaba a segundo plano… y solo había una prioridad: Satisfacer el hambre…
No podía entender porque me sentía así, y aunque empezaba a sospecharlo, quería evitarlo…
No reconocía la sensación a pesar de que se sentía extremadamente familiar… pero el haberla vivido previamente me produjo un instinto que obedecí… el de no ponerme nervioso. Era lo peor que podía pasarme…
Pero mis sentidos me estaban matando…
Mis orejas, las cuales no podía sentir en su completa proporción, no captaban nada certero, y lo único que podía concretar se asemejaba a los horribles clamados de los muertos vivos que nos asechaban. Nada bueno para mi estado mental…
Pero el oído era lo de menos comparado con un sabor degeneradamente putrefacto que había invadido mi garganta provocando que me muriera de ganas por vomitar esa asquerosa… carne de muerto, cuando en realidad era mi carne…
El olfato no era ninguna ayuda… el olor era incluso peor, y mí respiración concordaba con el ritmo de un dolor punzante en el pecho, y desgarrante… el aire parecía correr mucho mas libre, ¿Y cómo no? Los pulmones estaban expuestos y hasta parte de estos habían devorado los muy desgraciados caníbales…
Fue entonces, cuando empecé a notar que mi cuerpo no se sentía como MI cuerpo que llegué a darme cuenta…
A pesar de que no tenia control en absoluto… casi se sentía como si así fuera. Quizás era por dejarme llevar por esto en vez de combatirlo o tratar de comprenderlo…
No era yo… pero así era como lo sentía…
Pero lo que realmente me sorprendió fue lo que estaba conociendo… esta sensación tan horrenda… y a la vez esta pasión que estos seres tenían por mantenerse apegados a la vida… aun mas fuerte que nuestro deseo, el deseo de seguir vivíos que tenemos los supervivientes…
Otra vez… por tercera vez…
Deseaban recordar… deseaban saber quienes eran… pero el hambre, esa terrible hambre que hasta yo estaba sufriendo se los impedía. Mas razón aun para tratar de satisfacerla, para tratar de volver a ser quienes eran…
Pero no les seria posible… estaba fuera de su alcance. No pude evitar el sentir una inmensa pena, mas aun por el recién renacido muerto vivo con quien me encontraba enlazado, a quien desearía tener vivo y a mi lado… si tan solo no hubiera sido TAN idiota y cobarde anteriormente…
- Lo lamento… Robert Kendo…
Me pregunté por un instante si en algún lado de sus atormentadas memorias me encontraría yo… pero no, no tenia razones. Él seguramente tuvo seres queridos a quienes querría recordar…
Él trató de levantar su desgarrado cuerpo… pero no podía, apenas acababa de renacer, y estaba severamente cansado, y por mas que no quería, cayó en un profundo sueño… dejándome solo la amarga desesperación por vivir…
Esa sensación fue lo único que prevaleció cuando sus ojos se sumieron en la oscuridad, y probablemente fue lo que me siguió guiando mientras que el dolor se concentraba en mi estomago.
De no ser por lo penosa que era mi lucidez en aquellos momentos, así como todo lo demás lo era en estos medios, probablemente me hubiera notado antes el imponente olor a sangre que llegaba a mi nariz. Pero como dije antes, esto es todo lo que era: un sueño… y como he dicho antes, nunca he sido bueno para recordarlos.
Sentía movimiento, sentía mis músculos moverse sin que lo comandara… sentía cansancio y agotamiento en niveles aun superiores a los míos, y aun así, quien los sufría en carne propia seguía dando hasta lo último de si mismo por la misma causa que me había guiado hasta él: Seguir viviendo…
Con el terrible dolor concentrado en el estomago y que desearía jamás haber tenido que sentir, su moreno brazo izquierdo y sus piernas hacían todo en su poder para mover su moribundo cuerpo hacia… ni él sabia a donde quería ir.
Tampoco sabia en que pensar. Buscando una motivación, una esperanza… constantemente trataba de recordar a personas que había visto recientemente… los policías, sus compañeros de trabajo que murieron en esta guerra. Pensaba en el joven novato a quien le había encargado su tarea.
De no ser porque sabía que no serviría de nada, derramaría lagrimas de esperanzas por aquellos que habían logrado salir vivos de este infernal departamento y a quienes les deseaba todo el bien posible…
- Rita… Kevin… George… - Esos nombres resonaban constantemente en su memoria.
Con sus intolerables esfuerzos había alcanzando el escritorio de una pequeña oficina en la desordenadísima sala. Sin sacar su brazo derecho de su herido torso, trató de valerse del mencionado mueble para levantarse… pero ni con todas sus fuerzas logró mas que sentarse contra este, suspirando agitadamente y sudando frio…
- No estoy… no. Aun estoy vivo… no moriré aun… - Se decía a si mismo… pero por mas que quería alentarlo, aunque pudiera… no sé si seria capaz de hacerlo…
Lo sabia, y es porque nuestras mentes estaban conectadas en ese momento. Sus palabras… él solo estaba tratando de convencerse a si mismo de que aun tenia esperanzas… en un desesperado intento por negar el final que él mismo veía venir.
Pero todos nos negamos al destino, especialmente cuando este se convierte en nuestra muerte. Yo era un símbolo de ello…
Yo quería llorar, aunque no sabia porque, solo quería desconsolarme. No podía evitar el sentirme culpable por su tragedia… si tan solo yo hubiera estado ahí… si tan solo no hubiera dejado la oportunidad pasar en ese instante. Hubiera tomado su amenazadora arma de fuego de sus manos incluso si esta estaba sobre mi frente… no necesitaba ser un genio para saber que él jamás dispararía realmente. Demonios… ¡Lo habría cargado en mi espalda todo lo que fuera necesario sin con eso pudiera salvarlo!
- Marvin… - Nunca podría perdonármelo… ni aunque él lo hiciera…
Él lo sintió… me sintió llamarlo por su nombre… su mirada se guió por aquella conmoción, y estoy seguro de que sus ojos, sus irises, estaban apuntando, a través de las paredes y el cemento, hacia la sala de espera y al preciso punto de mi real posición. Irónicamente… ambos estábamos muy cerca… pero no tanto como desearía…
Si bien tengo que reconocer que me honra el que él haya podido sentirme en tal situación, en aquellos momentos no me importó en lo mas mínimo, prácticamente no podía concebir que así fuera aunque lo quisiera.
Por alguna razón, solo en ese entonces me di cuenta de que constantemente estaba sintiendo algo…
Cayendo...
La misma sensación que sentí cuando todo esto comenzó… exactamente la misma.
¿Qué podía significar? ¿Acaso… podría encontrar "aquí" la Verdad? Solo había una forma de averiguarlo: Seguir cayendo… sin importar lo que eso pudiera significar.
Estuve en blanco por un tiempo… y luego empecé a oír algo… aunque para cuando me di cuenta de que era ya tuve que haber llevado minutos escuchándolo, y pensar que venia de adentro…
Llantos… llantos reprimidos en medio de la oscuridad… llantos sin consuelo…
- ¿Rita?
No… no era ella, la habría reconocido de haberlo sido. Todo se sentía mas… pequeño… y mas grande al mismo tiempo.
Las lágrimas seguían cayendo… quizás las pocas lagrimas que podían derramar esos ojos tan irritados que evidentemente llevaban mucho tiempo llorando. Podía sentir la tristeza y el dolor de esa persona en mi corazón…
La angustia… el miedo… el horror… todo lo sentía como su fuera en alma propia. Solo podía repetirme a mi mismo que me mantuviera en calma… pero era como si los pensamientos de aquella persona bloquearan los míos. Solo me dejaba sentir pena y lastima por quien que estuviera llorando en medio de la oscuridad.
Sentía el cuerpo acurrucado, los brazos abrazando las rodillas y la cabeza hundida entre estas. También podía sentir el aire corriendo por las piernas, lo cual significaba que había poca ropa cubriendo estas.
Una de las manos empezó se dirigió al pecho y tomó algo… algo que colgaba del cuello. Instantáneamente empecé a sentir una gran cantidad de emociones… emociones que me resultaban increíblemente familiares. Esa persona… esa niña deseaba lo mismo que yo: Volver a casa, volver con su familia, que todo volviera a la normalidad.
Como la comprendía… nadie se imagina cuan identificado me sentía. Una sensación invadió mi corazón… un calor radiante que ella y yo compartimos por un breve momento. Como hubiera deseado poder darle un abrazo y curarla de la soledad. Cruel destino estaba sufriendo tan pequeña criatura… desde que había nacido.
Sus llantos y lágrimas me partían el corazón… y no pude evitar el jurarme a mi mismo que haría todo lo que estuviera a mi alcance por ella, quien ya ocupaba un lugar importante en mi corazón.
Debía empezar en ese instante…
- Sherry…
No podía soportar el verla llorar…
- No llores…
Tenia que protegerla…
- No estás sola…
- ¿Uh? ¿Q-quién?
- No temas… no sientas miedo. Todo estará bien…
- ¿C-cómo?
- Vivirás… te prometo que sobrevivirás a este infierno… no tienes de que preocuparte…
- ¿P-po-por qué?
- Por qué yo estaré a tu lado… yo voy a protegerte. Lo prometo
TODO cambio en un instante, como un golpe, un golpe contra el suelo. Las sensaciones que estaba compartiendo con mi querida niña se desvanecieron al instante… remplazadas por solo dolor.
El cuerpo… lo sentía tan diferente… y de hecho, apenas lo hacia. Era como si estuviera vistiendo una armadura pegada a la piel. Pero se sentía tan… incomodo. Deseaba salir de esto tan pronto como fuera posible… el dolor… sentía heridas ardiendo alrededor de todo mi cuerpo.
La vista estaba nublada… mucho mas de lo normal. Era como si estuviera tratando de aclarar mi vista…
Sentía las manos y las rodillas contra el suelo, todas las extremidades realizando punzantes esfuerzos en lo que parecía ser un intento de levantar toneladas… pero ese cuerpo solo estaba tratando de levantarse.
El puño que se había golpeado contra el suelo… contra una alfombra… estaba empezando a distinguirlo… mas de lo que pensaba. Lo que veía no lo consideraba posiblemente real, por eso juzgué mal mi percepción… pero eventualmente me di cuenta de que solo me estaba engañando a mi mismo y que lo que estaba viendo era real.
Ese puño… no lo estaba viendo mal. Mi autocontrol se fue al infierno cuando me di cuenta de que era realmente de color gris metálico. Instantáneamente reconocí la verdosa manga que lo cubría…
- No…
Él se estaba levantando… contra todo lo que le habíamos hecho, se estaba levantado… como siempre lo hacia. Siempre…
¿Cómo pude ser tan tonto? Por enésima vez la realidad me pateó la cara recordándome que esto no era un juego y que mi vida estaba en peligro… ¿Cómo pude pensar que todo estaría bien simplemente porque lo habíamos noqueado? Incluso aunque eso nos quitara temporalmente el problema… ¡No nos habíamos alejado ni veinte metros!
Finalmente se puso de pie… yo podía sentir su furia, la cual usaba para distraer el dolor. Él aun recordaba nuestros rostros… y al hacerlo estaba sintiendo un inicio a lo que es conocer los sentimientos… pero ninguno positivo.
Él iba a matarnos…
- Mr. X…
Casi podría jurar que lo escuche gruñir… aunque fuera en su interior. De cualquier forma, fuera lo que fuera, fue como si me expulsara de su ser…
¿Por qué tenia yo estos sueños? ¿Qué significaban?
Era como si mi alma saliera de mi cuerpo y visitará otros…
No había explicación…
Jamás la había…
Aunque hacia poco tiempo que mi vida había cambiado tan radicalmente… podía predecir que esto era definitivo. Que este enigma era mi propio destino…
- Destino…
En mi espíritu… alzo mi brazo tan alto como puedo… y lucho por alcanzar algo… solo por instinto.
Mis ojos… mis propios ojos se abrieron… permitiéndome así ver…
- Lo que jamás debería ser…
Quede en la nada, en un vació absoluto tanto por dentro como por fuera. Solo estaba mi brazo alzado ante mi vista… levantado hacia una lejana luz… una luz que se alejaba constantemente a medida que la única sensación que me acompañaba se incrementaba… la sensación de estar cayendo…
Creo que lo que sentía… era estar cayendo profundamente en el agua… o al menos algo similar a esta fluía por mí… y era lo que parecía haber entre yo y aquella distante luz, por la forma en la que esta se veía…
De lo último que me di cuenta fue del miedo. Como si hubiera despertado… me di cuenta de que estaba yendo en sentido equivocado.
Aquella luz… aquel resplandor que se alejaba cada vez mas… ¿Acaso era?
- Mi realidad…
No lo sé… pero fue lo que supuse en ese instante… y caí en la absoluta y mas reprimida desesperación. Mi sanidad se esfumó durante aquellos eternos instantes en los que era alejado cada vez mas rápido de lo que deseaba alcanzar…
¿Por qué era sometido a esto? Fue la única pregunta que pude pensar en ese instante, sumándose a las tantas incógnitas sin respuesta.
Mi sanidad fue devuelta a mí con un severo golpe, y la emoción de caída había terminado. Ahora en cambio sentía una superficie sobre la cual estaba recostado. Reabrí los ojos que había cerrado por el golpe… solo para encontrarme en la completa y absoluta oscuridad.
No había luz… no había salvación… no había esperanza… no había verdad…
Lo curioso de todo esto… es que esta vez era yo mismo. Era como si mi alma se hubiera vinculado con mi corazón. Podía sentir claramente mis latidos… recordándome que aun estaba vivo.
- ¿Por qué? - Pregunte en voz alta…
Mas que nunca traté de encontrarle una respuesta a todo esto… lo reviví todo en mi mente… desde el primer momento en el que sentí la caída… y mi despertar en el comienzo de este tormento…
Cada parte… paso… movimiento… detalle… recuerdo… sensación… disparo… lagrima… muerte… dolor… decisión…
- ¿Decisión?
No sé porque esa palabra resonó en mi mente… pero me recordó al momento en el que no podía explicar mi realidad. El momento en el que quebró mi fe y había elegido morir ante Leon… solo para volver a entrar a la confusión por Claire… y sin saber porque… elegí vivir por ellos… a quienes me atreví a llamar familia…
Cerré mi puño con fuerza… la misma que invoque en todo mi cuerpo… forzándome a levantarme. Es cierto… había elegido vivir… había elegido luchar… y había jurado proteger a alguien. Razones mas que suficientes para levantarme una vez mas… y tantas como fueran necesarias…
Por alguna razón… jamás me pregunte que tenía que hacer o a donde debía ir encontrándome en semejante abismo de tinieblas… era como si ya supiera lo que iba a pasar.
De lo que me di cuenta a continuación… no me sorprendí, aunque sí me desconcertó. Poco después entendería que estaba compartiendo la verdad.
No estaba solo…
ÉL estaba allí… mi verdadero enigma. Desconocía su identidad… pero sabia de su importancia para mí.
Podía sentirlo… podía verlo sin luz. La oscuridad parecía obedecerme en aquel lugar y transmitirme toda sensación que necesitara. Incluso con luz no podría identificarlo… venia vestido como la misma noche… en un largo sobretodo que cubría todo su cuerpo, sumándole una capucha para esconder su rostro. Quienquiera que fuera… no quería mostrarse ante mí…
Pero nosotros… teníamos un asunto pendiente…
Todas mis preguntas… podían resumirse en una sola demanda…
- ¡La verdad! - Ordené con mi alma en mi voz.
Un segundo… solo un segundo de paz existió entre nosotros… hasta que la respuesta llegó a mí.
Las palabras no fueron necesarias… sus pensamientos resonaron en mi mente de una forma muy natural para mí…
- La verdad yace dentro de ti…
Y eso fue todo. Su presencia fue arrebatada de mí. Sabia que esto no acabaría aquí, pero no era tiempo de hacer… tenia otra cosa de que ocuparme…
Había peligro… tenia que luchar… tenia que mantener mi promesa, mi decisión, mi razón de vivir… era hora de despertar.
