Haste
Personalmente… odio las quejas. No hay sentido en vacilar o en pensar en otras caras de la realidad… especialmente cuando la que tienes te esta amenazando de muerte…
Si hay algo en lo que ya no iba a confiar era en mi suerte. Tal vez sí en mi instinto o chances oportunas… pero definitivamente no en mi suerte.
Atrapado entre dimensiones… con la realidad retorcida, o quizás lo retorcido era mi mente. Sabiendo mas de lo que desearía pero menos de lo que necesitaba, y realizando actos sin poder explicar. Sin mencionar que mi estado físico era realmente penoso…
Solo para despertar abruptamente de un descanso que no me sirvió para nada y entonces encontrarme una vez mas en la sala de espera, con Beverly forzándome a ponerme nuevamente mi campera la cual no podía entender porque se sentía diferente, mientras que Leon distraía al único ser vivo mas necio que yo: Mr. X.
Quizás fue experiencia o mera fortuna, pero mi amigo esquivó audazmente un golpe del titán, el cual destrozó la pared oeste a tal medida que la puerta terminó bloqueada, y eso nos dejaba solo una salida…
Beverly y Leon intercambiaban rápidas palabras que yo no alcanzaba a captar… estaba tan agotado como cuando terminó la pelea anterior. Ese descanso con pesadillas no sirvió de nada…
Por lo visto, ninguno de ellos dos tenia ganas de repetir la pelea anterior… sin mencionar la ausencia de dos de nuestros aliados cuyas ubicaciones no me pareció adecuado preguntar. Además, obviamente nuestro abastecimiento de municiones era ya bastante preocupante como para afrontar otra batalla.
- Alex… - Me llamó en un rápido susurro…
No habían pasado ni diez segundos desde que había despertado y aun estaba en los asientos, al menos no acostado gracias a nuestra camarada. Tomando mi brazo izquierdo y pasándolo por su hombro, Leon me levantó y empezamos a dirigirnos hacia la última salida de esta habitación, cuya puerta, por cierto, se encontraba ahora ausente del marco.
Apenas podía forzar mis pies para brindar un ligero apoyo para quien me brindaba literalmente su hombro. Él miro a ambos lados una vez nos encontramos en el pasillo, y yo moví mi cabeza señalando a nuestra derecha, hacia la puerta que llevaba al corredor oscuro. Los otros caminos solo serian callejones sin salida, además de lugares que no deseaba visitar.
Con Beverly siguiéndonos de cerca, corrimos hacia dicho pasaje, encontrándolo tan oscuro como lo recordaba. Todo era muy rápido, y ese maldito titán no nos daba respiro alguno…
Casi al llegar a la esquina del lugar, Leon dio medía vuelta sin preocuparse por mi, aunque no puedo culparlo. Rápidamente tomó su Desert Eagle apuntando al monstruo que estaba cruzando la puerta. Creo que estaba apuntando precisamente a la herida que yo hice y que Claire profundizó… pero o su puntería era mala o por alguna otra razón esto no estaba funcionando.
Beverly estaba a nuestra izquierda, tenia paquete que le habíamos robado a nuestro oponente con ella y mi pistola, la cual apuntó hacia dicha criatura tratando de ayudar… pero su habilidad con la pistola era una verdadera decepción, aunque no podía culparla.
Sin embargo, el ser solo un rescatado y un estorbo no iba conmigo… era un rol que no podía tolerar. Tenia que hacer algo… por lo menos dejar de ser solo una carga.
Trate de reunir tanta fuerza como pudiera en mis piernas para sostenerme por mi mismo, separándome entonces de Leon y acercándome a la novata para quitarle la pistola de las manos. Me sentí capaz de hacer esto por unos segundos, pero tan pronto alce ambos brazos al frente, apunte y dispare… conocí lo que es sentirse verdaderamente inservible… ya que habría caído de espaldas al suelo de no ser gracias a mi amiga.
Pero aun así no podía rendirme. Si ella no podía usar un arma y yo no podía levantarme, entonces ambos tendríamos que trabajar como uno. Me aferre a ella como pude, y ella se esforzaba en mantenerme, el contacto con su piel y su aroma… esos recuerdos de cuan real era esto y cuantas razones tenia para luchar lograban devolverme la fuerza. Un estado patético… pero aun así práctico…
- Tengo que hacerlo…
Un brazo… un brazo y una bala eran todo lo que necesitaba. Todavía tenía claras como el agua las escenas de la batalla anterior… y recordaba cierto punto que habíamos dañado sobre este monstruo y que podría ser de mucha conveniencia.
No sabría decir cuanto tiempo tardé en apuntar, pero indudablemente mas de lo que habría deseado. Pero valió la pena…
El disparo penetró precisamente en el mismo agujero que Leon hacia creado en la rodilla izquierda del titán, reabriendo e intensificando su herida justo cuando la pierna derecha estaba dando un paso, y como resultado Mr. X cayó sobre su rodilla lesionada.
Invocando los restos de las fuerzas en mis piernas, hice el esfuerzo para llevarme a mi mismo hacia atrás, sin siquiera preocuparme por el equilibrio que habría perdido de no haberme apoyado casi al instante contra la puerta que estaba a nuestras espaldas. Tomé el picaporte tratando de abrirla, pero estaba cerrada por un simple seguro interno ubicado justo debajo de la cerradura. Torpe pero rápidamente logre quitarlo, causando que la maldita puerta se abriera al instante a causa de mi peso contra esta…
Oí a Beverly gritar mi nombre mientras Leon daba un par de disparos mas, terminando con otro cargador de su arma. Ahora en la parte superior del pequeño patio en la esquina del departamento, mis deterioradas extremidades apenas pudieron cargarme hasta la baranda de este mirador, contra el cual logre quedar apoyado de la manera mas vergonzosa, pero con el cuerpo como lo tenia y con algún hueso seguramente fracturado, si no es que mas, vergüenza era lo que menos me importaba sentir. Lo que importaba ahora era buscarle una solución a mi próximo problema: Teníamos que huir, teníamos que bajar… pero en este estado el bajar las escaleras seria mucho pedirle a mis piernas…
Beverly comenzó a bajar dichas escaleras tan rápido como podía, mientras que Leon, después de cerrar la puerta, corrió y pasó por encima de mí, apoyando una mano en la baranda y preparándose para la bajada. Un segundo en el que nuestras miradas se cruzaron…
- ¡Vamos! - Creo que gritó…
Y le entendí… comprendí lo que quiso decirme con solo esa palabra. Él saltó hacia abajo… yo debía seguirlo.
Respire profundamente y apreté los puños. No era muy difícil… solo tenia que dar un pequeño esfuerzo con cada parte de mi cuerpo para pasar este por encima de la baranda, girando sobre esta y simplemente dejarme caer.
A pesar de que el infaltable miedo me gritaba como loco que no lo hiciera, simplemente cerré los ojos mientras sentía el aire golpear contra mi espalda y deslizarse alrededor de mí. Un pequeño recordatorio de la pesadilla que tuve recientemente, sobre la cual no tenía tiempo para pensar.
Mi amigo, a pesar de todo, aun amigo, cumplió la promesa que me hizo con sus intensos ojos y me atrapó en brazos al caer, y mientras Beverly llegaba con nosotros, mis pies volvieron al suelo y mi brazo izquierdo volvía a rodear el cuello de Leon.
Nuestra compañera abrió la puerta y fue la primera en entrar a la oficina, y una vez los tres estábamos allí, oímos claramente como la puerta que recientemente cruzamos y que estaba sobre nuestras cabezas era convertida en añicos. Al instante cerramos la última puerta que cruzamos, desesperados por escapar…
- ¿¡A donde? - Preguntó nuestra rubia amiga, el terror evidente en su rostro.
Creo que si no decía nada, mi compañero hubiera optado por ir al oeste, pero rápidamente levanté mi brazo derecho apuntando con la pistola hacia la puerta gris cercana, la del norte.
- ¿Eh? - Pero con eso no me iban a entender claramente.
No sabía que responder ni creía tener tiempo para explicar y ni siquiera me sentía apto como para hablar claramente, pero tenía mis razones para querer ir a ese lugar. ¿Cómo comunicarlo? Solo se me ocurrió decir las palabras clave…
- El sótano… la armería… - Fue todo lo que pude decir antes de empezar a toser compulsivamente.
Ambos se miraron el uno al otro, luego a mí, y nuevamente entre ellos, concluyendo con una afirmación de rostros, mientras a mí me desesperaba el tiempo que nos estábamos tomando. Nuestra compañera corrió hacia la puerta seguida por nosotros, Leon guiaba. Pero entonces ella tuvo que darnos una molesta noticia…
- ¡Esta cerrada! - Gritó aun sacudiendo el picaporte.
Ambos hombres gruñimos… y esta vez le costó menos a mi guía el moverse conmigo, pues furiosos ambos nos acercamos a la puerta, armas en mano, y simultáneamente apuntamos al cerrojo mientras la rubia se hacia a un lado. Los disparos simultáneos sumados de una patada de mi compañero bastaron y sobraron… y pensar que una llave solía ser obligatoria para una puerta tan frágil como esta, al menos en comparación a otras.
En ningún momento nos detuvimos. Juntos nos aventuramos al 'refinado' corredor, excepto quizás por las ventanas rotas. Beverly tuvo que avanzar con precaución para proteger sus pies desnudos, y no me pregunten que fue de sus zapatos, aunque deduzco que se habrá desecho de ellos considerando lo inapropiado que son los tacos altos para circunstancias semejantes. Nosotros solo rompíamos los cristales en piezas aun mas chicas, pero ni siquiera el sonido de estos quebrándose podían tapar el retumbar de los pasos de Mr. X…
En las escaleras, por mas que traté de evitarlo, fui un verdadero estorbo para mi compañero, hasta que Beverly nos alcanzó y nos ayudo pasando mi otro brazo por su cuello. Así seguimos al internarnos por el sótano… quizás, si llegábamos a la armería y manteníamos silencio, podríamos perderle… quizás…
El llevar eso acabo fue lo único que ocupó mi mente mientras hacia lo posible para no ser una carga molesta, hasta llegar a la intersección en forma de T…
Para cuando lo vimos ya era demasiado tarde como para esquivarlo, al menos de una manera prudente, pues para cuando ya estaba sintiendo el aliento de ese Cerberus frente a mi rostro, Leon se tiró al suelo llevándonos con él…
El perro pasó por encima de nosotros, pero bien sabíamos que eventualmente volvería… pero aun así, su velocidad superó nuestras expectativas, y al instante Leon estaba luchando por mantener separadas las fauces de la bestia que se encontraba encima de él. Instintivamente busque mi arma, pero esta se había separado de mi en la caída…
- ¡El cuchillo!
Solo entonces me di cuenta de porque mi chaqueta se sentía ligeramente diferente… era por algo que realmente me sorprendió… la misma vaina que se encontraba sobre el izquierdo de Claire… ¡Ahora estaba adherida a mi campera!
¿Un regalo de ella? No lo sabia… pero me venia genial. Rápidamente desenvaine el arma mientras usaba el brazo izquierdo para levantar el torso… y con la fuerza que me restaba lo clave en la putrefacta carne del cuello de este animal. Penetrarla fue fácil… pero eso estuvo lejos de detenerlo, considerando lo frágil que sentía mi brazo…
Pero cuando Beverly apoyó sus manos sobre la mía… logramos sacar al perro de encima de nuestro amigo, para así apoyarlo contra el suelo y aplicar palanca con el arma rompiéndole el cuello, ensuciando todo lo cercano en sangre.
Tomé un suspiro, y empecé a mirar hacia ambos lados por si había algún sabueso mas… pero no, solo encontré mi ya preciada H&K, hasta la cual tuve que arrastrarme un poco para recuperar.
Estando en el suelo, pude sentir las vibraciones que ya-saben-quien provocaba con cada paso que daba, lo cual nos comunicaba que ya estaba en el sótano, y sé que Leon también la sintió, pues no me dejó ni levantarme, sino que me sujetó el torso entre sus brazos alzándome cuan bolso fuera y luego mirando hacia todos lados. Yo apunte hacia donde, según recordaba, estaba la armería… solo para acordarme de un serio detalle: ¡La puerta estaba cerrada con seguro electrónico!
Pero en mi situación actual, siendo cargado sin cuidado alguno, ni siquiera podía formular palabra alguna como para avisar de ello. ¿Nos alcanzaría el tiempo o no? La pregunta me estaba carcomiendo los nervios… si es que aun me quedaba alguno sano. Pero para mi regocijadora sorpresa… la puerta se abrió tan pronto Beverly jalo el picaporte, dejándonos pasar a un cuarto mas desordenado de lo que mi habitación jamás había estado.
No pude verle el rostro, pero sé que Leon estaba sintiendo una severa mezcla de asombro y decepción al ver la armería prácticamente saqueada, aunque estoy seguro de que rápidamente entendió la lógica de esto… y que nadie iba a dudar en usar las armas que fuera necesario usar para luchar contra el escape viral. No podíamos culpar a quienes hayan estado aquí antes…
Pero los pasos de Mr. X se oían cada vez mas cerca, recordándonos que nuestra prioridad ahora era escondernos. Entramos a la armería y Beverly cerró la puerta, al comienzo parecía que iba a estrellarla, pero al último instante se detuvo y la cerró silenciosamente. Un absoluto y horrible silencio en el que quedamos envueltos.
Mi 'carguero' me dejó reposado contra unas cajas en un rincón del cuarto, empezando a buscar rápida pero silenciosamente por algo, lo que sea que pudiera servirnos, mientras que nuestra colega se agachaba a mi izquierda, tomándome tensamente el brazo izquierdo, haciéndome sentir su esfuerzo por contener su nerviosismo al apretármelo. Curiosamente, ese método para mantenerse en calma parecía funcionar mas en mí que en ella, aunque no tanto como quisiera.
Me mantenía mirando hacia la puerta a mi derecha… convencido de que si ese monstruo llegaba a encontrarnos, necesitaríamos un verdadero milagro para salir vivos de esta… ¡Nah! ¿Qué milagro podía esperar con mi bendita suerte? Si nos encontraba era el fin…
Me mantenía atento a sus pasos, agudizando el oído para escucharlos y a la vez sintiéndolos a través del suelo… se mantenían al mismo ritmo tan familiar… estaban lejos, creo que estaban por alcanzar la intersección en forma de T, solo para dejarnos en silencio absoluto, excepto por la respiración de Beverly resonándome en la oreja izquierda.
Apreté las armas en mis manos al sentir sus pasos nuevamente, y a este punto ya podía oír claramente el latir de mi corazón. Al instante Leon se paró en el extremo opuesto del cuarto con respecto a la puerta, cargando con él una esperanzadora escopeta Rémington, la misma que cargaba el pobre y fallecido Kendo. Esto podría convertirse en una batalla mas que brutal…
Flexione mi pierna derecha apoyando la planta del pie contra el suelo en caso de tener que levantarme sin importar cuan duro fuese, mi entumecido brazo derecho ya estaba apuntando la pistola hacia la puerta a riesgo de recibir un calambre, y el cuchillo en defensa. Me jure a mi mismo que, si era necesario, pondría mis huesos en juego por una chance de dar a su punto débil nuevamente…
A este punto, me constaba bastante distinguir entre mis latidos y los pasos de ese titán, excepto por el factor que la intensidad de los de esa criatura variaba así como lo hacia su posición… y cada vez lo sentía mas cerca, hasta podía deducir su ubicación exacta…
- ¡Esta frente a nosotros!
De repente, un paso vino muy seguido de otro, y entonces un silencio absoluto… aumentando nuestra tensión así como el apretón de Beverly. El monstruo se había detenido en donde estaba…
- ¿Qué va a hacer ahora?
Llevando ya casi un minuto en esta intranquilizante pausa, los tres tratamos simultáneamente de disminuir un poco la tensión que nos estaba volviendo locos, pero regresando instantáneamente a este cuando volvimos a escucharle un paso… ¡Y otro! ¡¡Y otro!
Ambos hombres teníamos ya los dientes apretados listos para lo que fuera, yo en parte, teniendo ganas de emboscar por mi cuenta a este 'mereodador' que me estaba hartando hasta el ultimo gramo de paciencia con este juego de acecho, como un cazador rondando a su presa.
Pero por mas que espere a que la puerta fuera derrumbada de un golpe… aquello nunca pasó, y solo cuando era ya muy evidente fue que noté que los pasos de Mr. X se sentían… mas… ¿Lejos?
- Se esta alejando… - Susurre a mis compañeros, recibiendo al instante el gesto de colocar el dedo índice sobre los labios por parte de Leon, a quien noté que casi se le escapa el grito de "¡Cállate!"
Solo entonces noté que estaba empapado en sudor, con grandes gotas cayéndome de la frente. Mis compañeros estaban igual…
Mis brazos se relajaban a medida que nuestro enemigo se alejaba… hasta que podía deducir que estaba en el extremo este del corredor, frente a aquella oscura puerta doble que…
El sonido del golpe del puño de ese monstruo casi nos hace saltar a los tres, sin mencionar que logró que las largas uñas de mi amiga penetraran al fin la carne que tanto estaban rasgando. Que irónico que fuera ella quien me hiciera sangrar y no los monstruos…
Otro golpe… y otro mas… y lo siguiente que oímos fue la puerta metálica siendo descolocada y enviada a volar, chocando contra quien sabe que y dejándole el paso libre a Mr. X.
Por un lado, me alegraba saber que se estaba alejando. Por el otro, bien recordaba yo que eso era un callejón cerrado, aunque si lo pensaba bien… ¿Desde cuando un camino sin salida podía detener a esa masa de músculos?
- ¿Se fue? - Beverly fue la primera en hablar.
- Así parece… - Contesto Leon - Pero no podemos pasar mucho tiempo aquí. Rápido, busquen la habitación por cualquier cosa que parezca de utilidad. Armas, balas, lo que sea.
Comenzando a obedecer sus órdenes, y muriéndome de ganas por hacer algo que pudiera 'relajarme', empecé a revisar cajas, cajones, casilleros y lo que fuera que hubiera allí, encontrando algunas municiones y clips de vez en cuando. Al devolver mi cuchillo a la vaina… me acorde de Claire, y por consecuencia de James. Tenía una idea de donde podían estar… pero tenia que asegurarme.
- Leon… - Llamé suavemente - ¿Qué paso con Claire y James?
- Ellos fueron a la sala de S.T.A.R.S. - Contestó una vez terminó de enganchar una especie de cinturón al rémington, lo cual le permitiría tenerlo colgando de su hombro - Dijeron que volverían tan pronto fuera posible… pero…
- Lo sé - Contesté, maldiciendo la interrupción de ese monstruo así como la dificultad para encontrar balas, al menos unas que sirvieran, Calibre 44 no servia para ninguna de nuestras armas.
- Tendremos que buscarlos - Acotó Beverly, quien se encontraba explorando unas cajas.
- Lo sé… pero hay algo que quiero hacer aquí abajo - Comentó Leon - Por ahora, sigan buscando.
Sí… seguir buscando… seguir luchando por sobrevivir…
Eso era todo lo que podíamos hacer… y lo único que la humanidad siempre ha podido hacer…
