Blame
Dar lo mejor de uno mismo… no siempre es suficiente…
Me encontraba apoyado contra la pared, leyendo un pequeño manual instructivo que indicaba como acoplar estas partes de armas a la VP70 para darles las cualidades Burst, lo cual, según el librito, me concedería el ya conocido disparo triple y reduciría ligeramente el efecto de retroceso. Quizás esto no significaba mucho durante el juego, pero no podía evitar ver esto como un tesoro inmensamente valioso, así como a la nueva escopeta de Leon y la enorme cantidad de balas que recolectamos en esta habitación y del cinturón arrebatado de Mr. X. A este punto, ya habíamos revisado casi el último rincón de este cuarto, podía decirse que las balas serian algo de lo que no tendríamos que preocuparnos por un tiempo. Al menos nosotros tres…
No podía evitar preguntarme si James y Claire estarían bien. Constantemente me recordaba a mi mismo que ambos eran fuertes, capaces, y que además se habían llevado un rifle de asalto y granadas. Pero aun así…
Aunque… también tenia en cuenta de que estaban en la Sala de los STARS, la cual era probablemente la segunda habitación con mayor armamento actualmente.
Finalmente mi arma evolucionada estaba lista, así como todos los cargadores que portábamos. No era por alardear, pero una parte de mi ser quería empezar a disparar contra monstruos para probar el poder de fuego que poseíamos ahora, quería poder matar zombis fácilmente y así sentirme mas seguro. Mientras que otra parte de mí me obligaba a bloquear esas emociones, forzándome a seguir frió y calculador con la situación, especialmente considerando mi estado…
- Ok, creo que ya deberíamos irnos - Dijo finalmente Leon, mirándome luego a los ojos para tocar cierto tema frágil y bastante incomodo para mí: - Alex, ¿Puedes levantarte?
Baje la mirada sintiéndome un poco avergonzado. En ningún momento de la búsqueda yo me había puesto de pie, sino que siempre revisaba zonas bajas manteniéndome sentado o reposado, considerando que hasta mover los brazos para buscar cosas fue doloroso. Honestamente no sabía si podría ahora confiar en mis piernas… pero al menos tenía que intentarlo.
Apoyando mi espalda y mis manos contra la pared, flexione las piernas ante mi y lentamente comencé a estirarlas, pero para levantarme. Me sentí bajo un microscopio viendo como mis compañeros observaban mi avance, y no fue hasta que estuve de pie que me despegue de la pared.
Pero falle… no solo a mis aliados sino a mi mismo. Me di cuenta al instante en el que solté la pared y mis piernas, sin importar cuanto tratara de evitarlo o al menos disimularlo, empezaron a temblar descontroladamente. Di un paso al frente, pero mi rodilla no pudo mas y me dejó caer al frente… solo para ser atrapado por los brazos de aquellos a quienes decepcione…
Me sostuve en ellos… sintiéndome como mas odiaba sentirme… como un incapaz…
Trate de alimentar mis piernas con mi furia… pero ni eso funciono… mis piernas simplemente no me obedecerían… una parte de mi no funcionaria como debía…
No importa cuanto haya tratado de negarlo… tenia que admitirlo… yo me había convertido en lo que había jurado no ser: Una carga… un estorbo… un peso de mas… una molestia…
Sentí asco de mi mismo… tanto o mas que la ocasión en la que elegí la muerte…
No sé que tanto estuvieron hablando mis amigos mientras yo me hundía en mi propia angustia, pero lo siguiente que supe era que Leon había tomado mi arma y Beverly había decidido ser mi sustento. Un orgullo y una humillación al mismo tiempo…
Colgando de ella, mi brazo izquierdo rodeando su cuello mientras que su brazo derecho rodeaba mi espalda, asegurándose de que yo reposara contra ella. Esto era ridículamente increíble… ella era solo una chica, de aproximadamente mi edad, pero aun así… su peso y estatura eran considerable y evidentemente inferior a los míos. Pero eso no la detenía de ser mi soporte, a pesar de que notablemente era un gran esfuerzo para ella. Su rostro me lo mostraba… esa cara de niña y de mujer simultáneamente, con maquillaje corrido y ojos cansados…
Esos ojos tan cercanos me devolvieron la mirada sin que yo pudiera entender que querían decirme. Mire a Leon, sin poder leer tampoco su mirada, pero no me tomé tiempo para eso… no me atreví a mantener el contacto con sus ojos… no después de fallarle así. Se suponia que yo debia mantenerme firme como él, fuerte y capaz de sostener a otros, evitando que todo ese peso cayera sobre sus hombros… pero había fallado en todas las formas posibles.
- Perdón… - Susurré cabizbajo.
Primero perdiendo todo valor y orgullo y eligiendo la muerte solo para escapar de esta pesadilla, y luego quedando físicamente incapacitado. Ciertamente no era mas que un perdedor. Jugar a un videojuego es una cosa… vivir una verdadera pesadilla es otra. Conocer lo que seria un guión original de poco servia…
- Alex… - Oí decir a Leon.
- ¡No digas eso! - Interrumpió Beverly.
Reabrí mis ojos, alzando ligeramente la vista para encontrarme con aquellos ojos de cristal ámbar… ¿Qué había en ellos? ¿Miedo, compasión, tristeza, pena, dolor? ¿O tal vez todos? No sé, pero indudablemente una gran cantidad de sentimientos se entremezclaban en ella.
Se suponía que yo debía mantenerme firme… que debía sostener la fe de nuestra supervivencia en nuestro grupo junto a Leon. Beverly era solo una chica indefensa, Claire ya había pasado por mucho, y James, no es que lo considerara incapaz ni nada por el estilo, pero honestamente, después de ver como estuvo a punto de morir en el helipuerto, no era como que podía esperar demasiado de él. Pero es imposible culparlos… a fin de cuenta, solo somos humanos…
Y en cambio… aquí estaba, colgando indefenso del cuello de una niña que trataba de levantarme el ánimo.
- ¡Tu no tienes la culpa de estar así! ¡Alex, tu peleaste por nosotros, por ti estamos vivos!
Esas palabras me desconcertaron bastante… ¿Qué yo los había salvado? ¡Yo había sido derrotado por Mr. X justo frente a sus ojos, y estoy seguro de que habría muerto de no haber sido por Claire! Tal vez di lo mejor de mí en esa pelea… pero no era gracias a mis acciones que estaban vivos. Tal vez había salvado a James y Beverly una vez, incluso podría tomar merito por ayudar a Claire y Leon cuando nos vimos rodeados de zombis.
Pero los verdaderos héroes aquí eran Leon y Claire. Él por su valentía y por mantener la fe en nosotros, y ella por haber derrotado al mayor enemigo que hemos enfrentado hasta ahora…
- Tal vez yo pude salvarte una vez, Beverly… pero mas de una vez yo también tuve que ser salvado…
- ¿Y qué? Está bien así: Tú nos salvas, nosotros te salvamos. Somos un equipo, nos ayudamos los unos a los otros. ¿Recuerdas?
Di un largo suspiro, volviendo la mirada al suelo…
- ¿Y ahora qué? ¿Cómo puedo ayudar yo de esta forma?
Ella miró a nuestro "líder", luego a mi, luego al capitán nuevamente, dando así una respuesta algo osada…
- No te preocupes, déjaselo a Leon. Tu solo concéntrate en recuperarte como sea.
Ni siquiera la sonrisa en su rostro pudo inspirarme. Mi compañero, en cambio, sonrió ante mí y agregó…
- Es verdad, no tienes de que preocuparte.
…pero sin importar cuanto tratara de ocultarlo, claramente pude notar un deje de nerviosismo en su voz, lo cual era bastante comprensible considerando el puesto que había ganado, o mas bien, el que siempre tuvo, pero que ahora tenia que cargarlo solo.
Era fácil de notar la fe en Leon. Todos lo miraban hacia arriba mientras él se mantenía seguro ante la situación, inspirando valor en todos nosotros, pero incluso él tiene sus límites, y por eso él había deseado que yo pudiera ayudarlo a cargar ese puesto, ya me lo había dicho…
- "Por eso quiero pedirte que te mantengas firme, Alex… yo solo no podría cargar con todo esto"
Leon…
- Perdón… realmente lo siento…
- Ya vamos, ¿Sí? - Acotó Beverly, tratando de sonar valiente - Hay que seguir adelante.
- Vamos - Respondió.
Luego de encargarle la mochilla con balas extras a nuestra amiga, él dejó la escopeta colgando de su hombro, la mejorada VP70 a un lado de su cintura y la mágnum en mano, cargando algunos clips en el nuevo cinturón con bolsillos especialmente hechos para esto. Leon estaba literalmente armado para la guerra.
Abrió lentamente la puerta mirando hacia ambos lados de salir, para luego hacernos una seña silenciosa y salir finalmente del cuarto. Ambos le seguimos, Beverly guiaba, haciéndome notar la verdadera determinación que tenia por ayudarme, una capacidad que envidiaba.
La débil luz del corredor parecía un sol comparada con la oscuridad de la habitación anterior. Los tres miramos hacia el oeste, por donde suponíamos que Mr. X se había ido. Pero nuestro camino ahora era el contrario.
Leon avanzó hasta la esquina que nos llevaría hasta el estacionamiento, y sin mirar a nosotros hizo una seña para que siguiéramos. Beverly empezó a jalarme para que la siguiera, yo colaboraba, pero mi mente estaba sumergida en vaya a saber que pensamiento pesimista. Quisiera por recordar…
Fue entonces… cuando eso ocurrió…
No puedo explicar como fue posible… pero lo fue. Tampoco puedo explicar como me di cuenta de que no estábamos solos… solo podría decir que… lo sentí. Dios, ni siquiera puedo explicar mi comportamiento…
Pero recuerdo todo claramente…
Mientras estaba colgado de mi camarada… repentinamente, sin que ninguno de mis cinco sentido fuera alarmado, supe que estábamos en peligro, que estábamos pisando la línea de la muerte en ese mismo segundo. Un segundo en el que nuestras historias podrían haber terminado.
Olvide todo lo demás, incluso mi rol en esta historia y mi estado físico. Solo dos cosas ocuparon mi mente en ese momento: Proteger a mi familia… y destruir el peligro.
Beverly estaba primero, su cabeza ya estaba en mira para cuando me di cuenta del peligro, tenia que hacer algo al respecto al instante… incluso si era algo imposible.
Pero lo imposible resultó posible por alguna causa desconocida. Por mas difícil de creer que sea, esto ocurrió. Con mi brazo izquierdo, el mismo que rodeaba el cuello de mi amiga, la presione con la suficiente fuerza para hacer que cayera inadvertidamente al suelo.
Simultáneamente al empujón, mi pierna derecha se flexiono ante mí, para luego dar un paso mas determinado que jamás he dado, largo y veloz, directo hacia mi compañero, mis ojos centrados en el arma que, ya a estas alturas, prácticamente consideraba mía.
El mismo instante en el que Beverly cayó al suelo, tome la VP70 Burst. Solo entonces Leon se dio cuenta de lo que estaba pasando, pero no le di tiempo ni para pensar en ello. Ya había cumplido mi primer objetivo… ahora me tocaba dar muerte a nuestro oponente.
Mire hacia arriba, justo sobre mi amiga. La pistola ya estaba apuntada al monstruo cuya presencia y ubicación ya conocía incluso antes de notarlo o siquiera verlo. Cielos… definitivamente era lo mas repugnante que había visto desde que había llegado hasta aquí.
Ese cerebro expuesto… esa mandíbula azarosa… esas garras clavadas a la piedra como si esta fuera arcilla, con increíble sigilo. Carne viva y sin piel, con el metabolismo asquerosamente evolucionado y esa exagerada lengua como látigo que hasta parecía una mala broma sexual. Pero aquí, frente a frente, perdía todo chiste. De cualquier forma, eso era lo menos podría importarme en ese instante.
Ciego tal vez… pero lo suficientemente sensible como para haber captado mi énfasis de aquel momento, su ultimo momento de vida.
Los tres primeros disparos simultáneos hirieron su hombro, causando su rápida caída… ¡Pero no iba a dejar a esa abominación caer sobre Beverly! Tres disparos mas dieron precisamente en su pecho, con una precisión que ni yo conocía pero que manejaba como si con ella hubiera nacido. Ese monstruo, el "Licker", ya no iba a caer sobre mi querida camarada, pero eso no le salvaba la vida, no… ¡No iba a dejarlo tocar el suelo con vida!
Los últimos tres disparos continuos dieron en su cabeza. Le oí gritar su penetrante llanto de muerte mientras su materia encefálica era desgarrada, hasta que el cuerpo cayó inerte contra la fría superficie, poniendo fin a una batalla que no había durado ni tres segundos.
Beverly no se había dado cuenta de lo que estaba pasando y claramente no entendió los disparos ni ese horripilante grito hasta no levantar la cabeza y gritar al ver, detrás de ella, el cadáver de la criatura que se atrevió a amenazar su vida en mi presencia. Así mismo lo pensaba durante esos segundos.
Pero terminada la batalla así como la vida de aquel ser, terminó mi incomprensible trance. La fuerza, si es que eso realmente era "fuerza" o lo que fuera, que me sostuvo, fortaleció y tensó mis músculos y hasta elevó mis reflejos y puntería a un nivel que jamás hubiera imaginado, se desvaneció tan rápido como llegó, y al siguiente instante yo estaba tirado en el suelo como un pobre invalido.
No… no había respuesta. Este evento era tan incomprensible como lo era el que me siguieran llegando este tipo de casos inexplicables como caídos del cielo. Pero eso no evitaría que mis colegas creyeran que yo tenía las respuestas. Ya no sabía que era peor, si no poder explicar algo porque era inexplicable o por no tener la respuesta.
Pero nadie llegó a hacer ni una pregunta, ya que algo llego antes…
No había pasado ni un segundo desde que había caído al suelo cuando repentinamente sentí el verdadero dolor. Un gravísimo dolor que solo podía compararse con el último golpe que Mr. X me había dado, con la diferencia que esta vez lo sentía hasta en el último rincón de mi cuerpo.
Gritando me retorcí en el suelo así como lo hacia cada uno de mis acalambrados músculos. Este dolor no fue breve como el evento anterior, no… este se hizo interminable desde mi punto de vista, y empeoraba con cada segundo. Mis extremidades temblaban como terremotos y mas de una se sacudió. No podía ni respirar, no podía pensar. Creí estar perdiendo la razón. Leon y Beverly solo observaron aterrados…
Tosí… tosí con sangre sobre el suelo. Toque la sangre con mi mano, aterrado. Mi visión se nublaba, mi mente no funcionaba como yo deseaba. Un sufrimiento tan tormentoso... tan horrendo… tan… justo.
Sorprendiendo hasta a mi mismo… este tormento llegó a parecerme razonable… una adecuado castigo por haberle fallado a mi familia.
El dolor no cesaba… pero mi resistencia sí.
Mi tortura llegó a su éxtasis, haciéndome sentir aquello que llaman ver la vida frente a tus ojos.
Solo quedó la oscuridad…
