Denial

Si pudieras saber lo que hay mas allá de la muerte… ¿Crees que elegirías la vida sobre esta?

Creo… que había algo que yo sabia desde el comienzo… pero que lo negué y evadí constantemente. Lo sé, soy un cobarde… pero todos deseamos sostener la esperanza hasta el último momento posible…

A mi se me había acabado el tiempo…

Aquella canción… aquella que me acompaño en mi primer despertar… esa canción quería decirme algo…

Era un sonido cargado de miedo y de tristeza… y aunque sé que jamás fue mencionado… había un ruego desesperado de ayuda oculto en su sinfonía…

Un canto de las sombras. En donde no podías ver la realidad… esta melodía era lo único que te recordaría que la realidad existía…

Pero si ese canto quería recordarme la realidad… ¿Entonces por qué la oí en un sueño? ¿Y por qué me acompañaba en esta…? No, ya no podía seguir llamándole fantasía o ficción… por mas que quisiera… ni yo mismo me lo creía…

No quería rendirme… yo realmente deseaba seguir adelante. Pero negar mis limitaciones seria el mayor error que podría cometer cuando la precaución era un requisito indispensable para la supervivencia, sin mencionar que ya había sido bastante imprudente anteriormente… y aun desconocía las consecuencias…

Cada vez que pensaba que ya había visto todo lo que tenía para ver… algo aun mas difícil de creer se atravesaba ante mi… y nunca era de forma amena…

Entenderlo era imposible… pero aun así no podía dejar de pensar en ello, distrayendo mi atención de la realidad que me rodeaba y poniendo en peligro mi vida. Si sobrevivía a esto iba a ser un verdadero milagro…

Pero lo peor de esto seria sobrevivir a mi mismo y en lo que me estaba convirtiendo…

ÉL me lo había advertido… y ella, involuntariamente, me mostró con sus propios ojos lo que yo no quería aceptar…

Experimentando una vez mas este fenómeno sobrenatural, el cual parecía mantenerme vivo en aquellos instantes en los que mi cuerpo no podría, conocí un alma como jamás había imaginado…

Sentir sus memorias era como caminar sobre vidrio fino… desconociendo totalmente lo que habría debajo…

Su persona era incomprensible… cada paso que ella daba, cada aliento que salía por su boca… tan elegantes como eran, reflejaban lo que podría compararse con no saber nadar… pero en la vida…

Su corazón… era el enigma mas inimaginable que había conocido, como un laberinto inmenso y extremadamente complejo. Era el fuego mas tiernamente calido que podría haber sentido… de no ser porque llevaba años congelado en temperaturas bajo cero…

Irónicamente, a pesar de que teníamos personalidades diferentes, ella y yo teníamos mucho en común…

Quizás fue por eso que el "destino" nos reunió… o quizás porque, mal me pese, realmente estaba predestinado…

Pero admitir eso seria admitir la mayor impotencia que jamás habría conocido…

De cualquier forma, la verdad estaba allí, y era que solo faltaban segundos para que, según mis cálculos, el encuentro se realizara…

Lo malo es que estaba aterrado…

No sé desde cuando es que estuve enlazado con ella, pero había sido suficiente para saber que traía una pistola en la mano derecha y algo en un bolsillo oculto de su pantalón que estaba presionando su suave piel…

Era difícil entender si estaba tranquila o estaba nerviosa… pero no demostraba ni una ni otra. Sus asiáticos ojos se centraban al frente, el cual era, para bien o para mal, la intersección en forma de T, donde aun yacía el perro al que le dimos muerte definitiva hace realmente muy poco tiempo, aunque pareciera mucho mas…

Por un segundo se centró en aquel canino cadáver putrefacto, llevándome a sentir con ella el olor nauseabundo que este despedía… pero cuando sus oídos captaron algo fuera de lo normal, esto atrapó su absoluta atención.

Ella recibió una confusa expresión, pero yo, en cambio…

Simplemente no sé como explicarlo… cuando las expectativas se mezclan con lo desconocido…

No lo entendí al instante… pero a cada segundo mi sanidad estaba aun mas en juego de pasar a la demencia.

Vi a Beverly, nada raro, estaba exactamente donde la había visto por ultima vez durante el "calambre" mas fuerte de mi vida. Vi a Leon, cuya presencia no me sorprendió, pero sí lo hicieron sus acciones, posición… y sobretodo, lo que tenia en brazos…

- ¿Dónde estoy yo? - Me pregunté por un segundo, queriendo negar lo que estaba mas claro que el agua…

Creí estar alucinando… rogué por estar alucinando… pero lo que estaba frente a mis ojos, no… a los ojos de ella, donde según mis memorias estaba yo… estaba…

No lo sé, no lo vi claramente, LUCHE por no verlo… por no verme…

La posición de Leon estaba atravesando la vista de a quien ya casi consideraba una amiga cercana, evitando que pudiera ver mi cuerpo desde el torso hacia arriba. Algo que agradecí solemnemente. Lo que ya podía ver era demasiado…

- Mentira…

Negro como la noche…

- No puede ser…

Tétrico como la oscuridad…

- Esto no es cierto…

Demoníaco…

- Tiene que ser falso…

Irreal e inimaginable…

- No lo acepto…

La encarnación de mis sombras…

- Díganme que esto no es verdad…

¿Maligno?

- ¡No! ¡No! ¡No! ¡NO!

¿Yo?

- ¡No voy a aceptarlo, no puede ser verdad, es una mentira, es una farsa, esto es solo una pesadilla de la que tengo que despertar, ya basta, ya no quiero seguir soñando!

Sueños…

Eso es todo lo que soy…

- Por favor…

Pero lo acepté…

Porque mis seres queridos dependían de ello. No quería, pero fue necesario…

- ¡Termina con este sueño! ¡¡Despierta!

Mientras veía como la pistola de la recién llegada se alzaba frente a mis ojos… en el ultimo momento… note esa oscura garra cerrarse con MI fuerza y voluntad en el ultimo momento antes de lograrlo.

Abrí mis ojos tan rápido como jamás lo había hecho, encontrándome frente a frente con los de Leon, cuyo aliento sentía dentro de mi boca. No le di tiempo ni para sorprenderse.

Usando cada músculo de mi cuerpo disponible y útil para la situación, me arroje contra la pared junto a mi compañero justo después de empujar a Beverly contra el otro lado…

Un estruendo resonó en nuestros oídos…

La bala rasgó mi brazo extendido, justo sobre mi muñeca…

Rompiendo el "beso" con el que Leon me había mantenido vivo mientras no podía respirar por mi cuenta, caí sobre él tan aturdido como podría recordar.

Ya fuera por extrema confusión o el cansancio de recién despertar, mi percepción era casi nula, pero a pesar de las inconveniencias, me auto-forcé a proclamar mis sentidos y lo que me quedara de fuerza en cuanto noté que mi amigo había alzado VP70 en la dirección por la cual provino de la bala. Aunque fuera solo para detener un indeseado disparo, pero lo logré…

Fue entonces cuando, sorprendido, vi mi mano derecha, con la herida en la muñeca y la sangre cayendo por mi brazo… pero era MI mano, la mano que recordaba…

Sintiendo una renovada calma que poco duró, le di un vistazo a la arribada asiática, hasta que mi atención fue nuevamente proclamada de manera abrupta por otro elemento, esta vez por la necesidad básica de respirar, interrumpida por algo en mi garganta…

Rápidamente me saqué de encima el brazo policial de mi protector para alejarme de él en un intento de evitar mancharlo con la sangre semi-coagulada que necesitaba toser hacia fuera cuanto antes…

- ¡Alex! - Llamó preocupado, apresurándose a comprobar mi estado…

- ¡Estoy bien! - Gruñí sacándome sus manos de encima, sorprendiéndolo e hiriéndolo a la vez.

Si bien en realidad no recuerdo jamás haberme sentido tan físicamente miserable en toda mi vida, mi orgullo (O lo que me quedaba de este) se sentía aun peor, pero ya había sido suficiente.

- ¿Alex? - Llamó nuevamente mientras yo hacia lo posible por levantarme por mi cuenta, lo cual detonó aun mas su preocupación.

- Estoy bien… - Mentí, finalmente levantándome y apoyándome contra la pared, mi derecha sobre mi corazón, controlando mi ritmo cardiaco - No te preocupes por mí…

Dirigí una mirada a la recién llegada con quien Beverly estaba conversando y de regreso a Leon, comunicándole que fuera con ella por razones claras. Él dudó unos instantes, pero finalmente asintió. Sé que fui grosero con él, pero necesitaba que dejara de tratarme de esa forma…

No necesitaba ser un genio para entender las razones que la asiática para disparar. Yo mismo había visto desde sus ojos la posición que teníamos, la cual, desde su punto de vista, se asemejaba bastante a cierto acto repugnante que la mayor plaga de esta ciudad solía hacer.

Ella estaba explicándose y presentándose ante mis compañeros, y para aquel momento yo me había olvidado por completo de que yo había usado su apellido hace no mucho. Fue entonces cuando me di cuenta de que ya no podía aguantar mas el dolor sobre mi muñeca, la cual para colmo seguía sangrando.

Decidiendo hacer algo al respecto, estiré mi camiseta para cubrir mi mano derecha y la apoye sobre la herida aplicando presión. La sangre oscureciendo el rojo de mi prenda. El dolor se hizo evidente en mi rostro y hasta deje escapar un gruñido, pero no me detuve…

- No pienses en el dolor… - Me recordé a mi mismo, buscando otra cosa con la cual ocupar mi mente…

Pero con la suerte que tengo, lo único que podía ocupar mi mente en ese instante fue la maldita última experiencia.

No podía sorprenderme el haber sufrido una vez mas este fenómeno, a menos no como antes y menos después de lo que había sido la experiencia anterior. Pero lo especial de esta ocasión fue que…

Me vi a mi mismo… a través de los ojos de alguien mas…

Y lo que vi simplemente no tenía explicación... ¿Acaso ellos me veían ASI? No… imposible, me hubieran disparado hace ya mucho tiempo. Era algo que solo yo pude ver de una manera… especial… pero… ¿QUÉ significaba?

- Irreal… - Resonó en mi cabeza, y al instante concluí que lo mejor que podía hacer era dejar de pensar en ello…

Pensar, pensar y pensar… tanto que trataba, tanto me rompía la cabeza intentando… pero nunca llegaba a nada.

¿Qué seria de mí? ¿Encontraría alguna vez las respuestas?

¿Dónde estaba la verdad?

- La verdad yace dentro de ti… - Recordé…

Trague saliva, descubriendo ahora un nuevo miedo ante mi tan buscada verdad.

Pero sentía que resignar la verdad significaría también resignar mis posibilidades de regresar a mi realidad…

- ¿Alex? - Llamó Beverly, haciéndome notar que estaba frente a mí.

- ¿Qué? - Respondí de una manera un poco tosca.

- ¿En qué piensas?

La mire seriamente por un instante y luego se me escapó una pequeña risa. Me estaba haciendo la pregunta que ni muriendo podría responde.

Aun así, me di cuenta de que le había dolido mis últimas reacciones.

- En nada en particular - Respondí tratando de mantener un tono entusiasta - Gracias por preocuparte - Agregue, esta vez sin problemas para sonreír.

Pero ella no respondió la pregunta, y un incomodo silencio se formó entre nosotros. Su mirada triste me inquietaba, y sus palabras terminaron confirmando lo que sospechaba…

- Estas mintiendo - Acusó, su voz desconsolada.

No pude negárselo, ni con palabras ni con la mirada, la cual desvié. Tampoco podía pedirle comprensión, ya que mi propia situación era incomprensible.

- Perdón - Fue lo único que pude pedir.

Ella quería que yo me abriera a ellos, lo sé. Pero por nada en el mundo podría yo hacer eso, incluso si en aquel momento no estaba conservando mucho las esperanzas…

La verdad es que no quería negar la posibilidad de mi muerte, como dije antes, estaba convencido de que si sobrevivía a esto iba a ser un verdadero milagro.

Volví a mirarla, estaba cabizbaja, mordiéndose el labio y evidentemente por llorar. Me apure a chequear mi herida, alegre al ver que ya no sangraba.

Lentamente estiré el brazo hacia el frente, y con las puntas de mis dedos moví sus dorados cabellos de su rostro, pasando luego a acariciarle suavemente la mejilla, logrando que me mirara. Lentamente caminó la corta distancia que había entre nosotros, hasta que finalmente descansó su rostro contra mi hombro izquierdo…

No podía pedirle que confiara en mis palabras, no después de haber mentido tanto y haber ocultado aun mas. Sin embargo, no quería renunciar a su confianza o a la de los demás, y por eso me determine a demostrarle, no por palabras sino mediante mis propias acciones, que podría confiar en mí siempre que necesitara una mano…

Tal vez sobreviviría a esto, tal vez no… pero yo no era todo aquí, no. No fue por mí que decidí seguir luchando, fue por mis amigos. Ante ellos, mis problemas no significaban nada, no me importaban… fue por eso que prometí en silencio que, sin importar lo que pasara, ellos sobrevivirían…

Allí nos quedamos, ella sollozando silenciosamente y yo acariciándole la cabeza, me pregunte si ella me miraba hacia arriba… a pesar de que yo era dos años mas joven que ella. Probablemente sí… y Claire también. Pero eso había cambiado desde que Mr. X me dejó como trapo usado… no, me estoy equivocado. Fue mi culpa, fue por demostrar mi debilidad ante ellos que las cosas cambiaron entre nosotros…

Analizando mi travesía con Leon esto se hacia claro, él había sido protectivo conmigo durante nuestro recorrido hasta la estación policial, pero fue durante ese recorrido que le demostré a él, y a mi también, que podía hacer algo, que podía luchar… a pesar de que realmente no creo que habría podido sobrevivir solo. Aun así, eso y la determinación que demostré después, principalmente por el miedo que tenía a que Claire muriera, me habían puesto en una posición que… bah, en resumen, supongo que ellos creían que yo era mas de lo que realmente era…

Pero Claire, aun después de defraudar su confianza, siguió creyendo en mí, y me hizo desear el realmente ser lo que ellos esperaban que fuera.

A todo esto, yo tenía razones mas que suficientes para vivir como para morir. Ya fuera en la realidad que fuera, yo seguiría adelante…

- ¿Todo esta bien? - Preguntó Leon, ahora cerca de nosotros.

Yo simplemente asentí seriamente con el rostro, centrándome luego a la recién llegada.

Mire su rostro… su hermoso rostro, debo decir. A comparación de nosotros, que estábamos sucios, desalineados y manchados de sangre, ella se mantenía perfectamente limpia e impecable. Sus grises ojos con un deje de verde y que recientemente había compartido conmigo no mostraban emoción alguna… se mantenía fría, siempre fría… así era ella. Ya lo había sentido yo de la manera mas directa posible…

Sin soltar a Beverly, le extendí la mano que ella misma había herido para saludarla.

- Alexander - Me presenté.

- Ada - Respondió ella, estrechando mano mi mano con la misma delicadeza de su piel - Ada Wong…

Ada Wong… un ángel de hielo enviado al fondo de este putrefacto infierno…

Nunca antes había sentido un saludo como una declaración de guerra…