Seduction
En la guerra y en el amor… todo se vale… y mas aun cuando se trata de morir o vivir…
Sentado sobre la parte frontal de uno de los tantos vehículos policiales, me mantenía respirando profundamente. El acto tenia doble objetivo: El primero de mantenerme tan relajado como fuera posible, y el segundo era el brindarle tanto oxigeno a mi sangre y a mi cuerpo como fuera posible. Tenía que mejorarme, tenía que recuperar mis fuerzas y sobreponerme al dolor, y considerando que ya no iba a aceptar el seguir siendo una carga que retrasara a mis camaradas, mejor que me apurara, algo que me forzaba a mantenerme sentado o en cualquier posición en la que ahorrara al menos un poco de energía siempre que pudiera, y tratar de evitar cualquier esfuerzo innecesario.
Aun así… eso no significaba que podía darle descansó a mi mente y psiquis, a pesar de que esta se encontrara también seriamente cansada. Como aquel que sabía mas de lo que se debía, cargaba con una mayor responsabilidad con respecto a nuestros planes para sobrevivir, y no solo eso, sino que habían elementos en contra que tendría que combatir si es que deseaba cambiarlos. Ya había fallado… y había ganado también, pero no por eso iba a descuidarme. No se trataba de algo que pudiera tratar de equilibrar… fallar NO era una opción, no cuando hay vidas dependiendo de ello. Era hora de que empezara a tomar mi posición con mas responsabilidad y reflexión. Otra razón para olvidarme por completo de las otras complicidades y enfocarme absolutamente en el destino de todos nosotros.
Pero… parecía que a la suerte le gustaba ser irónica conmigo… ya que aquella que poseía un papel crítico en la resolución de esta desventura, o sea, a quien no podía sacarle los ojos de encima, representaba también una dificultosa y MUY seria distracción… si es que "seria" era la palabra…
Deje de mirarla (Excepto por unas pocas miradas de reojo) porque oírla hablar ya era demasiado, esa voz ronroneante, por mas encantadora que fuera, se sentía como veneno cuando quieres pensar en todo menos ello. Leon, para bien o para mal, no parecía darse cuenta.
Después de que él le hablara un poco de nuestro recorrido y de los otros dos supervivientes y aliados que estaban en la estación, Ada comenzó a contarle lo que hacia aquí y sobre el reportero siempre listo para capturar una 'noticia caliente' que ella estaba buscando y que, conociéndolo, seguramente se las habría arreglado para refugiarse, donde sería, según sus deducciones y mis palabras, muy cerca de aquí…
En otras palabras: Estábamos por conocerle…
- ¿Y cómo rayos llegó este vehículo aquí? - Preguntó Leon viendo la gran camioneta que obstruía el camino de nuestra nueva 'aliada'.
- No lo sé, pero se encuentra averiada y es imposible arrancarla, y para colmo no hay otra forma de llegar allí. - Explicó ella acercándose al transporte… - Aunque… - …y luego mirando a Leon. - …tal vez con tu ayuda, no necesite de otro camino. - El guiño del ojo previno cualquier posible objeción.
- ¡Hm! - Mofó Beverly, quien estaba parada a mi lado.
A pesar de que me negué, ella había insistido en prestarme el hombro y ayudarme a caminar, pero que no se lo permitiera no logró ni en lo mas mínimo que yo me la sacara de encima. Beverly parecía determinada a ser mi sombra, y si yo mismo no me cuidara como lo estaba haciendo era probable que ella se encargaría de que lo hiciera. De alguna forma, sus ojos ya no mostraban rastro de haber llorado, y no habíamos intercambiado mas palabras hasta ahora, pero no había razón, al menos no que yo supiera, para retomar aquel asunto.
Le di una mirada de complicidad que ella notó, indicándole que entendía su gesto, solo que no me esperaba sus próximas palabras.
- Parece que no eres el único al que voy tener que vigilar.
Ya fuera por la entonación, el volumen de complicidad o las palabras mismas, no pude evitar cambiar mi expresión y preguntar.
- ¿Celosa?
Y aunque fuera ciego habría podido notar el sonrojo en su rostro, el cual cubrió con sus manos al mismo tiempo que daba media vuelta, y si no fuera por mi determinación a mantener mi responsabilidad y seriedad, hubiera largado una carcajada en vez de solo sonreír.
Una vez los recién comprometidos terminaron de mover el vehículo, supe que era hora de seguir adelante, por lo cual me impulse con los brazos hacia delante en un pequeño brinco del cual me arrepentí tan pronto mis piernas tocaron el suelo, pero no lo demostré, o quizás, la sorpresa no me dejo mostrarlo.
La sorpresa de ver algo en particular debajo de mis pies, un trozo de papel grisáceo con un trozo de cinta adhesiva transparente y sucio pegado en la parte superior. La curiosidad y un presentimiento me llevaron a tomarlo en mi mano izquierda y levantarlo hasta mi vista.
Honestamente debo agradecer que nadie se haya fijado en mis ojos durante el corto lapso de tiempo en el que leía la carta mientras que la voz de su emisor resonaba en mi mente, abriendo las puertas de mi mente a nuevas dudas y conceptos. En aquel entonces, todavía no tenia idea de lo que esto podría significar…
- ¿Qué es eso? - Preguntó Beverly, alzando la vista sobre mi hombro.
- Una carta - Respondí mirándola de reojo luego de un par de segundos.
- ¿Acaso… es de alguien que conozcas?
Enfoque mi vista nuevamente en el grisáceo escrito y termine de leerla, cada letra gravada seriamente en mi memoria.
- Jamás oí los nombres - Mentí, rogando en silencio para que ella no se diera cuenta esta vez.
Teniendo la certeza de que no la necesitaría, arroje la carta a un costado sin siquiera mirarla, comenzando a caminar lentamente hacia la roja y el azul, mi niñera siguiéndome.
- Tu nombre es Beverly, ¿Verdad? - Inquirió Ada.
- Sí.
- ¿No puedes usar un arma? - Para mi contento, noté claramente preocupación en su voz, un rastro de deseo de lo mejor posible para alguien inocente.
- Yo… jamás he tomado una. No me creo capaz - Contesto ella bajando la cabeza.
Ada miró con indiscutible compasión a la joven rubia, dirigiendo luego una curiosa mirada al oficial que estaba a su lado, una mirada devuelta. Entonces Ada volvió a mirar a nuestra y, suspirando, alzo su arma sujetándola por el cañón y la tendió hacia Beverly.
- ¿Crees que podrías con esto?
- ¿¡Uh?
- Es una Beretta, fácil de manejar, de hecho, es la que recomendaría para novatos.
Todos menos ella teníamos claras marcas de sorpresa. Leon fue el primero en acotar algo.
- ¿Y qué hay de ti? ¿Traes otra arma contigo?
- ¿A parte de… ? - No quise completar la frase ni en mi mente.
- Estaba pensando en pedir prestado tu Rémington, si no te molesta.
-¿Tu podrías usarlo? - Preguntó él un tanto sorprendido
- No te preocupes. Un tío mío solía llevarme con él de casería durante mi adolescencia. Sé como manejar grandes armas - Respondió ella, y JURO que no fue mi imaginación sino el tono de su voz lo que me llevó a encontrarle un segundo sentido a su última frase...
Un momento de silencio nos hundió. El arma seguía tendida, las miradas estaban clavadas en Beverly. La incomodidad evidente en sus ojos, denotando el miedo, ya fuera a las armas, a la violencia, a fallar o a cualquier cosa que se le relacionara. Indiscutiblemente estas no eran para ella.
- ¿Y bien?
Ella tragó saliva, y lentamente empezó a alzar su mano para tomar la Beretta, pero yo la detuve tomándola tan suavemente como pude por la muñeca.
- No es necesario - Objeté sin ocultar la seriedad con la que lo decía. Las miradas se centraron en mí, por lo cual agregue - Mientras que estemos con ella, nada le pasará.
Esta vez yo me gane las miradas de asombro, pero sin ninguna objeción. Mire a Beverly, luego a Leon, y por ultimo a Ada, quien entonces me dio una sonrisa inocente que no tardó en volverse por demás insinuadora y connotativa.
- Muy bien entonces - Dijo tomando retomando su arma de la manera correcta, su mirada hablándome volúmenes. - ¿Vamos?
- Vamos - Contestó Leon en lo que parecía un suspiro.
Mientras ellos se adelantaban unos pocos pasos, yo apoyé mi mano sobre el hombro de Beverly ganándome así su mirada y respondiéndole con una calida sonrisa, antes de empezar a caminar lentamente detrás de nuestros compañeros, ella a mi lado.
Durante el silencioso recorrido por el corredor recordé, pensando en que precauciones tomar con esta chica, el hecho de que ella tenía algo escondido en el bolsillo a un lado de su cadera, pero con un vistazo note que la falda de su rosado vestido escondía el simple hecho de que ella tuviera bolsillos, así como no pude evitar notar, por haberme consecuencialmente enfocado en esa parte de su cuerpo, como esta se movía insinuadamente con cada paso que su dueña daba. El sentir la sangre concentrarse en mi rostro me hizo querer golpearme la frente en el mismo segundo que logre levantar la vista, pero lo que menos deseaba hacer era llamar la atención.
Leon abrió la reja corrediza que servia de entrada al grisáceo corredor conectado a dos celdas pequeñas, donde deduciblemente se retenían a criminales detenidos hasta que fueran llevados a una cárcel mayor. Pero abriendo un poco la mente es fácil de entender que todo en este mundo tiene mas utilidades que para las que fue creada, y era así como estas salas de detención también podían servir como un confiable refugio.
El hombre que acababa de encontrar con mis ojos y cuyos ronquidos estuvimos oyendo desde que entramos aquí claramente estaba al tanto eso. Ben Bertolucci, un introvertido pero audaz reportero que simultáneamente sabía mas y menos de lo que debería para su desafortunado bienestar.
Tal y como Ada, cuya verdadera naturaleza era aun desconocida por todos menos por mí, yo también tendría que elegir mis palabras muy cuidadosamente. A fin de cuentas, él también era otro a salvar… y por NADA en el mundo iba a aceptar el perderlo a él también. No me interesaba en nada el juzgarlo o el saber si tenía o no algo de lo que tuviera que preocuparme, a fin de cuentas… todos merecemos ser salvados.
Ninguno había dicho ninguna palabra aun. Mi amigo hizo un gesto de pregunta a Ada y ella afirmó. Sabiendo ya que íbamos a estar acá por al menos mas de un minuto, me apoye contra la pared y lentamente me dejé sentado, dando descanso a mis ya adoloridas piernas. Leon golpeó múltiples veces los barrotes de la jaula con la culata de su Mágnum, logrando despertarlo.
- Ben Bertolucci, ¿Verdad? - Llamó él con autoridad denotada en sus dos próximas palabras - Arriba, ahora.
Nuestro nuevo amigo gruño, estiró su adormecido cuerpo ligeramente y solo entonces se sentó sobre la camilla, mirándonos como cualquier cosa menos amigos.
- ¿Qué demonios quieren? - Preguntó mientras se ponía de pie y arreglaba su corbata - Estoy tratando de dormir.
- Descarado… - Pensé para mis adentros, ligeramente molesto por su incredulidad y capricho de querer dormir e ignorar todo lo que pasaba a su alrededor, aunque tengo que admitir que en ese 'logro' hasta lo envidiaba.
Ada aclaró su voz, y con una mirada bastante 'genuina' empezó a hablar.
- Ben. Tengo entendida de que les dijiste a los oficiales que sabias algo de lo que estaba ocurriendo en la ciudad, ¿Podría saber qué les dijiste, por favor?
Me lleve una mano a la frente moviendo el rostro. Si había algo que sin lugar a dudas tenía que reconocerle a esta chica era el profesionalismo vocacional. No estoy seguro de que quería averiguar exactamente con sus palabras, probablemente todo lo que él supiera, pero su frase tan discreta venia perfectamente cargada de una mezcla de plegaria, preocupación y persuasión libidinosa, lo que fuera que el receptor quisiera escuchar. Pero por alguna razón, aunque quizás este equivocado, Ben no parecía ser ningún novato en este campo.
- ¿Y quien rayos eres tu? - Preguntó hostilmente, obviamente no quería decir nada.
Ada iba a decir algo tan pronto terminara un nuevo intercambio de miradas, pero yo, viendo mi oportunidad, me adelante.
- Quienes seamos nosotros… depende de ti.
Por un segundo me gané la atención de todos una vez mas, pero me mantuve indiferente a ellos y seguí, desde mi baja posición, mirando tan penetrantemente como pudiera al reportero, confiando en que lograría influir algo en él.
- Ben - Llamó Ada, continuando con su trabajo como solo ella sabia hacerlo y, para el bien de ambos, quitándole atención e importancia a mis palabras - Estoy en la búsqueda de un amigo mío, John Howe, trabajaba como empleado de una oficina de una rama de Umbrella en Chicago, pero él desapareció hace ciertos meses. Seguí rumores que decían que él estaba aquí, en esta ciudad…
Parecía ser que ella cortó sus palabras por alguna razón, quizás por la expresión de su interrogado o quizás porque no sabía como seguir. Lo que yo me preguntaba era si acaso era el único que había notado el error que ella había cometido al haber dicho cosas que difícilmente tendrían algo que ver con lo que Ben le haya dicho a la policía, excepto claro, que fuera referido a un tema que solo ellos supieran. Indiscutiblemente lo que este periodista le haya dicho a la policía, si lo hizo, estaría relacionado con Umbrella, y ya fuera que estuviera realmente interesada en encontrar al tal John o no, el haberlo usado a él como parte de su historia le permitió mencionar el nombre de la endemoniada corporación para la que el hombre trabajaba, dando así un mensaje que Ben seguramente entendería. Pensándolo bien, aunque la falta de sentido haya causado un desconcierto en Leon y Beverly, un presentimiento o conocimiento subconsciente de la forma de pensar humana me hacia saber, así como a ella, que ellos no preguntarían nada al respecto.
Pero a nuestra querida amiga tampoco le iba a ir bien con sus asuntos.
- No tengo idea de que estas hablando - Respondió agresivamente, quizás hasta de manera un poco obvia considerando sus siguientes palabras - Y aunque supiera algo, ¿Por qué te lo diría?
Él iba a darnos la espalda, pero…
- ¿Porque te lo pidió educadamente? - Dije repentinamente, fue un poco imprudente, pero necesitaba hacer que la conversación fuera diferente a como la recordaba, por el bien de Ben, a pesar de que él ya me estaba cayendo mal.
Pero no lo logre con ese intento.
Leon suspiró, miro alrededor y pregunto:
- ¿Alguien sabe donde esta la llave para esta celda?
- La tengo aquí mismo, oficial - Contestó Ben palmeando el bolsillo de su sucio pantalón - Pero no pienso dejar esta celda. Esos zombis no son lo único merodeando por los alrededores, puedo asegurártelo.
Mis sentidos se prepararon instintivamente para lo que vino un segundo después.
Casi podía sentir las paredes temblando ante aquel llanto de dolor manifestado con la incontenible ira causada por la terrible tortura que su emisor venia sufriendo desde hace ya mucho tiempo, probablemente mucho mas largo para su percepción, que seguramente estaba igual de deformada.
Sentí mi sangre calentarse con el recuerdo del ultimo encuentro que ese ser y yo tuvimos, reviviendo en mi el fervor del juramento que hice en aquel entonces…
- Solo espera…
Tu destino era algo que de ninguna manera podría cambiar, y por ende, me encargaría de ultimarlo personalmente. Mas de una razón tenía para querer hacer eso… las tuyas para haber tomado tal camino… no logró entenderlas…
Sentiste la muerte en aquel momento, ¿No? Lo sé, y también sé como sé siente, pero tu ya no tenias esperanza, ¿Verdad? Estabas mucho peor que yo… y tu esposa no pudo hacer mucho al respecto, por mas que quisiera. Me pregunto ahora que pasó por tu cabeza en esos últimos instantes en los que la viste… y si al menos dijiste adiós.
Fue entonces tu momento de elegir… ya que aun no estabas absolutamente condenado a la muerte, no… tenias tu esperanza en tu mano, una esperanza de la que estabas enamorado. Tu elección era la muerte… o…
No existe nombre para la otra opción… la opción que te sedujo, el camino que tomaste. Esa maldita opción de la cual, para colmo de colmos, Ada buscaba adueñarse.
Nadie notó que yo me mantuve 'frió' ante algo que alteró los nervios de todos los demás, especialmente de la pobre Beverly, quien se mantenía pegada a la espalda protectora de Leon. Incluso la expresión de hielo de Ada se había rotó por el asombro. Era fácil de entender que aquella cosa estaba indiscutiblemente lejos, pero mucho mas cerca de lo que cualquiera desearía, y aun así, su rugido se escucho a través de las paredes de forma clara, dando a entender de que, si tuviéramos al emisor a nuestro lado, nuestros oídos probablemente lo hubieran sufrido, aunque eso seria lo de menos. Dudo mucho que nuestros oídos lleguen a ser nuestra prioridad cuando llegue la hora que mi sed de venganza ansiaba…
- Ya lo dije - Comentó Ben - No pienso dejar esta celda. - Su voz parecía estar tratando de esconder miedo - ¡Ahora váyanse de aquí antes de que lo traigan hasta mi!
- ¿Qué? - Beverly parecía no creer lo que oía - Si esa cosa te encuentra y estas solo…
- No nos vamos a ningún lado - Interrumpió Leon - No sin ti, lo mas probable es que seamos la mayoría de supervivientes en este edificio.
- ¿¡Qué? - Por lo visto esa información era sorpresa para él, lo cual era entendible considerando que los últimos supervivientes que estuvieron aquí se habían ido pocos minutos antes de que Leon y yo llegáramos, y al menos uno de ellos seguramente había pasado por aquí.
- Así que, si quieres vivir, vas a tener que vivir con nosotros. - Sé que originalmente Ben no iba a aceptar la propuesta, pero no podía evitar el pensar que seria un tonto si rechazara el unirse a un grupo relativamente numeroso como el nuestro.
- Pero… ¿Tienes acaso alguna idea de qué hacer? - Preguntó dejando a Leon sin palabras.
Lo cierto es que aun no había un plan forjado. Claro, salir de la ciudad… ¿Pero cómo? No es que me lo estuviera preguntando, conocía mas de una manera posible aunque estas no fueran fáciles, pero probablemente el resto no tenía ninguna idea segura.
- Olvídalo - Dijo Ben luego de unos instantes - Prefiero quedarme aquí y esperar a que arribé la caballería.
- ¡Pero…! - Comenzaron Leon y Beverly simultáneamente, pero tuve que interrumpir, esta era la oportunidad perfecta, solo esperaba no causar demasiadas preguntas.
- Eres un pobre iluso si piensas que alguien va a venir por ti - Replique denotando la ofensa en mis palabras - Deberías estar agradecido de que nosotros estamos aquí por ti.
Una vez mas todos los ojos estuvieron sobre en mi, pero al único al que le devolví la mirada fue al cobarde de Ben, quien me miraba con una mezcla de recelo y asombro. Creo que estaba buscando una forma de contestarme pero no la encontró, a menos no antes de que alguien mas objetara algo.
- ¿Tienes algún plan? - Pregunto Ada, como probándome.
Me puse a pensar por unos instantes, tratando de pensar en como debería planear nuestro recorrido para que, siendo leal al original en lo que fuera necesario, las cosas fueran de la mejor manera posible, tenia que adaptar todo, a pesar de que indudablemente habrían cosas que no podría predecir, pero nada podía ser dejado al azar, tenia que estar preparado para todo.
- Leon, pásame el mapa - Demandé con ese tono que lleva a los demás a tomarme en serio.
Él busco en el bolsillo trasero de su pantalón y tomó el arrugado pedazo de papel impreso en el hall, pasándomelo a mí para que lo analizara. Fingí por unos instantes el estar buscando algo en particular aunque ya lo tenía localizado, y pasado ese tiempo…
- Bingo - Sonreí ampliamente, sintiendo que tenia la situación bajo control.
- ¿Qué encontraste?
Tomé el mapa y señale un punto en particular de este, no muy lejos de nosotros realmente.
- ¿Qué es eso? - Preguntó Beverly.
- Una entrada al sistema de alcantarillas - Respondí mientras le devolvía el mapa a mi amigo - Una vez allí, es muy probable que podamos encontrar una salida de la ciudad, o al menos un acercamiento a los limites de esta.
- ¡Suena bien! - Acordó Leon sonriendo - Buen plan.
Pero por otro lado, Ada dio un suspiro que sonó mas frustrado que cualquier otra cosa. Concluyo que no le agradaba la idea de que hubiera hecho conocimiento público de algo que hasta ahora ella creía ser la única conocedora.
- Propongo que regresemos a buscar a Claire y James tan rápido como podamos, y a cualquier otro que aun este vivo, y entonces, una vez juntos, vayamos para allí y comencemos nuestra búsqueda por una salida.
- Bien por mí.
- Pero no será fácil - Acotó Ben, casi enfureciéndome al hacerme sentir como que me estaba tomando de tonto… y de que él también estaba jugando al tonto.
- ¿Ah, sí? No me digas, porque adivina que… ¡Tú vienes con nosotros!
A pesar del ridículamente sarcástico tono del que hice uso, esta vez la atención fue dirigida al reportero cuya respuesta todos esperaban.
- Ya lo dije: Ni de broma.
Mal íbamos… y mi paciencia se estaba agotando…
- ¡Voy a sacarte a la fuerza si es necesario!
- Honestamente, Ben… - Interrumpió Leon - Ya escuchaste ese grito… ¿De verdad prefieres arriesgarte a recibir una visita de lo que sea que lo haya hecho?
Bien dicho Leon, lastima que eso obviamente no iba a funcionar.
- Tomare el riesgo.
Así era él, prefería huir antes de enfrentar. Pero su peor error seria haber huido a un callejón sin salida…
- ¡Tu cobardía solo te llevará a tu muerte! - Grite nuevamente, y esta vez si llamé la atención, sumándole una mirada ofensiva por parte de mi 'reportero favorito'
- ¿Por qué no te preocupas por ti mismo? - Me contestó con rencor - Demasiado valiente para no saber a lo que te estas enfrentando…
Una ligera sorpresa abrió un poco mis ojos… para luego dejar espacio a una sonrisa un tanto maliciosa…
- ¿Lo dices por la criatura que hizo ese grito?
Silencio… las miradas variaban de mi hacia Ben, quien ya sabia, por mi expresión, que la pregunta era capciosa…
- Porque para tu conociendo: Yo y "él" YA nos hemos encontrado.
La sorpresa no fue para menos, luego de unos cuantos "¿Uh?"s, "¿Qué?"s y "¿Cómo?"s transcurridos en solo instantes, opté por ponerme de pie…
- ¿¡Qué quieres decir con eso, Alex? - Cuestiono Leon, con una mezcla de preocupación y enojo.
- Pregúntale a Beverly - Conteste mirándolo a él y luego a la tímida rubia que bajó la mirada - Ni en cien años podría olvidar ese grito…
Dejando a mi compañero de lado con sus cuestiones y nuestra amiga, me acerque a la celda, tomando uno de los barrotes con mi mano derecha y mirando a los ojos al hombre que ya no sabia como mirarme. Tome aire…
- Él va a venir, Ben. Desconozco sus motivos, pero ya ha intentado antes entrar a la estación de policía, y lo habría logrado de no ser porque pude bloquear su camino. - Me detuve para tomar aire nuevamente… el miedo estaba gravado en sus ojos - Y adivina por dónde estaba viniendo…
Por un segundo parecía que iba a decir o preguntar algo… cuando repentinamente sumó dos mas dos y se dio cuenta de la respuesta, así como Ada.
- ¿¡El acueducto?
Con un poco de pena por tener que decirlo, baje ligeramente la cabeza, suspire con los ojos cerrados, y luego la mire, asintiéndole solamente con la mirada y un ligero movimiento.
- Pero entonces… - Comenzó Beverly…
Volví a asentir en silencio…
- No hay otra alternativa - Concluyó Leon.
Era mejor así, prefería a que supieran lo necesario y sospecharan lo que quisieran. Como dije antes, no podía dejar nada al azar… mientras mas dudas estuvieran cubiertas mejor. Íbamos a tener que enfrentarlo… eventualmente…
Mi pecho me dolía sin relación a las heridas recibidas, pero tenia que ser fuerte. Le habría dado a Ben la posibilidad de elegir, de decidir (aunque no me hubiera detenido hasta convencerlo) de venir con nosotros y luchar por vivir… o de quedarse a morir. Pero… la ultima vez que había hecho eso… digamos que había tenido muy mala suerte… o un destino degenerado. De una forma u otra, mi decisión estaba tomada.
- Leon - Llame seriamente volteando a él, mi mirada dejándole en claro que no bromeaba - Toma la escopeta y vuela el candado.
Él dio miradas a todos antes de devolverla a mí. Simultáneamente, yo me hice a un lado mientras que él daba dos pasos al frente tomando el Rémington de su hombro. Beverly se cubrió los oídos y Ada, con quien intercambie una mirada mas, retrocedió brevemente.
- Atrás - Advirtió Leon con el arma ya apuntada, pero…
- ¡E-Espera! - Gritó Ben repentinamente… y llevó la mano a su bolsillo.
No sabia si sentirme complacido, sorprendido o ambos, y creo que los demás estaban igual, salvo que en Ada la palabra no seria complacida sino su antónimo. Nuestro nuevo compañero tomó sacó la llave de su pantalón, y lenta e inseguramente, la colocó en la cerradura, abriendo finalmente la puerta… saliendo de la jaula con un reprimido deseo de poder volar. Levantó el rostro a nosotros y, suspirando, finalmente dijo…
- Voy con ustedes.
Leon y Beverly sonrieron, estrechando manos con el reportero y presentándose ante él, procediendo luego a entregarle la Beretta e instruirlo ligeramente en su uso, pasando entonces el rifle al cuidado de Ada, quien a pesar de todo no se veía muy complacida, recordándome de que tenia que seguir vigilándola, y pensándolo bien… ahora mas que nunca.
Yo tampoco estaba sonriendo, pero no porque no estuviera contento con los resultados… sino que tenia miedo del futuro. Ahora tenía a alguien mas a quien debía cuidar, obviamente no estaría solo, pero aun así…
- ¡No! - Me recordé a mi mismo cerrando los ojos - Este es el camino que yo elegí… sin remordimientos. Voy a hacerme cargo de lo que sea necesario… no importa lo que pase…
Mientras Leon le explicaba a Ada sobre el retorno por nuestros dos compañeros faltantes, sin mencionar el superviviente aun perdido en esta mansión del terror, Ben me dio una mirada que no pude leer… pero yo le debía unas palabras.
- Lo siento - Le susurre, sorprendiéndolo un poco - Pero no podría soportar perder a alguien mas…
Él me entendió.
Lo irónicamente cierto es que, aunque no lo podría decir, le debía esta victoria a mi querida "amiga intima", por haberme dado la clave para archivar este complicado logro. Digamos que tuve que copiar su técnica, pero un atractivo físico o sexual no es el único método de seducción. Esta vez… el miedo fue mi arma para persuadir a Ben y, quizás por experiencia o por mera fortuna, había sido un éxito… y finalmente sintiendo la satisfacción que esto me daba, pude sonreír.
- ¿Vamos? - Preguntó Leon, quizás como cumpliendo el rol de líder que las circunstancias le habían asignado. Solo deseaba que las hormonas dejaran de distraerlo cada dos por tres.
Todos afirmamos… y seguimos adelante.
