Chronology

Conoce a tu enemigo… mas que a ti mismo… y obtendrás la victoria…

Me dolía la cabeza, no tanto, pero era algo con lo que venia cargando desde hace mas de lo que puedo recordar, y ya estaba volviéndose insoportable. Pero aun así… mi determinación o mi deseo de vivir (y miedo a morir) me guiaban a ignorar el dolor, incluso si eso significaba el sentir mi cabeza a punto de explotar mas tarde. Tal vez era imprudencia o estupidez, pero tampoco podía tomar todas las decisiones correctas en esta noche. Como todos, solo podía esforzarme por dar lo mejor de mi mismo… y era precisamente en eso en lo que me estaba esmerando ahora.

Con mi arma en mis manos, así como todos, avanzábamos lentamente y atentos a nuestros alrededores. Leon al frente, conmigo y Ada siguiéndole de cerca, y detrás de nosotros Beverly y Ben. Este ultimo y sus claros nervios haciéndome considerar la opción de dejarlo sin arma por su propio bien…

Pero teniendo la ventaja de que ahora éramos mas y prácticamente todos estaban atento, me di la libertad de ponerme a reflexionar sobre un asunto crucial, no por mi situación personal, sino por el bien de todos.

Había algo… raro. La manera en la que sucedían las cosas, el orden de los eventos y como las sorpresas se mezclaban con las expectativas. Algo definitivamente no estaba bien…

Si bien al comienzo yo había deseado aferrarme al destino para que este me garantizara la supervivencia, termine por darme cuenta lo cruel que este estaba siendo en realidad… y que no me gustaba para nada ir de la mano de aquel que dejaba morir a otros atrás. Tan pronto me di cuenta de eso, deje mi cobarde posición atrás junto al tan susodicho destino. Siempre pude estar delante de él… solo me faltaba el valor…

Sin embargo, debo admitir que una parte egoísta de mi sentía remordimientos por tales decisiones, que prácticamente había sido dejar de lado una segura salvación, pero cada vez que pensaba en eso, me decía a mi mismo que no tenia de que preocuparme, y que mis queridos aliados reemplazarían ese egocéntrico escape desvergonzado. Inocentemente, aunque quizás un poco ingenuo, quería creer que a pesar de todas las complicaciones, ellos serian mi fe y mi esperanza.

Pero eso no era ninguna razón para tranquilizarme, ya que así como ellos podían salvarme, yo podría condenarlos si no jugaba mis cartas correctamente, y ahora que estábamos atravesando un episodio completamente desconocido, era crucial que pudiera predecir tantas posibilidades como fuera posible si quería estar preparado. Si bien las posibilidades ante lo desconocido eran infinitas, mientras mas tuviera en cuenta, mas seguros estaríamos…

Especialmente cuando las circunstancias podían ser tan complicadas como estaban por ponerse…

Habiendo concluido poco y nada, como de costumbre, me vi obligado a detener mis pensamientos ante la presencia de una amenaza. Apenas estábamos saliendo del sótano, luego de una segunda visita a la armería para brindarle unos paquetes y un cinturón para cartuchos de rifle a Ada, y ahora entrando al corredor del nordeste de la estación, cuanto entonces vimos entrar, por una de las tantas ventanas rotas, a uno mas, solo uno mas de los tantos muertos vivientes que poblaban esta ciudad. Solo uno mas de esta "población" en la cual nosotros éramos los intrusos. Considerándolo así, por mas que ellos fueron los infectados, el parásito… el virus de esta ciudad éramos en realidad nosotros. Curiosa pero no sorprendentemente, mi reacción ante ellos seguía la misma escala que había seguido cuando todo esto no era mas que un juego: Cada vez daban menos impresión… y aunque todavía no me daba cuenta, aquello me asustaba mas que cualquier ciudadano normal de este infierno. Acostumbrarse al infierno… ¿A qué podría llevarte? Por esto y mas yo me preguntaba, a pesar de que Leon, Ada y yo ya nos habíamos alineado y teníamos listas nuestras armas, si realmente necesitaba, debía o valdría la pena el preocuparme y alarmarme.

Leon y Ada seguían igual que siempre…

El zombi cayó de llenó al suelo, sumándole a sus heridas las que los vidrios desparramados podrían causarle, y luego levantándose como si nada hubiera ocurrido, y eso es porque, desde su punto de vista, realmente nada había ocurrido. Solo ocurriría algo si él… no quería no pensarlo… era algo que no podía permitir… pero que, idiotamente, ya había permitido.

Leon disparó… y falló, porque el zombi se había movido torpe pero repentinamente. Lo oí murmurar algo entre dientes, pero sin darle importancia, puse mi poca experiencia en práctica y ataque… el disparo recordándome que llevaba un buen tiempo desde la última vez que había hecho esto. Había apuntado a la cabeza, pero no fui tan certero y el ataque solo golpeó su cien causando daño mínimo y un poco mas de torpeza en su recorrido hacia nosotros. Empecé a apuntar nuevamente, esta vez a su pecho y pensando usar disparo triple, pero Ada se adelantó dando un disparo certero justo en la garganta, lo cual llevó al zombi a caer de espaldas contra el suelo… pero aun no estaba muerto.

Sin embargo, mi compañero policial corrió hacia él y violentamente lo detuvo en el suelo apoyándole el pie en el pecho. El una vez humano trató de combatir por liberarse y hasta morder la pierna de su opresor, pero mi camarada apuntó rápidamente y disparó. Una mancha roja quedo alrededor de la cabeza que ya no gemía mas. Su tiempo había finalmente acabado… si es que, a diferencia de nosotros, realmente tenían tiempo.

Ben y Beverly dejaron escapar el aire que venían conteniendo hasta ahora, Ada y yo seguíamos fríos, mi pulso en ningún momento había cambiado.

- Sigamos - Dijo nuestra reciente aliada con seriedad, y creo que un deje de incomodidad.

Sin mas decir, todos continuamos nuestro camino ya recorrido previamente, pero me detuve en cuanto mis zapatillas convirtieron los pedazos de vidrio en fragmentos aun mas pequeños, y entonces recordé las complicaciones que Beverly tuvo la ultima vez que cruzamos por aquí y que ella todavía estaba descalza.

Como yo obstruía el paso por el pasillo, Ben y Beverly, quienes aun estaban detrás de mí, se vieron detenidos igualmente. Mire a la rubia por un instante, y note que ella también estaba considerando su problema, por lo cual decidí ayudarla parándome justo frente a ella, palmeando mi propio hombro por encima del cual la estaba mirando y diciéndole:

- Sube - Pero la palabra sola solo me dio una mirada confusa de ella, por lo cual insistí - Súbete.

Tardó solo tres segundos en entender que le estaba ofreciendo el subirse a mi espalda y que yo la llevaría hasta el otro extremo del pasillo para que no tuviera que pisar descalza este camino que resultaría una tortura para ella, pero su expresión, que varió continuamente, terminó en una de disgusto.

- ¿¡Estas loco? - Exclamó llevándome a voltear hacia ella - ¡De ninguna manera!

Lo siguiente que supe era que estaba recibiendo docena y media de regaños de estilo maternos por una incuestionable amiga que me exigía que recordara mi estado físico y la delicadeza actual de éste, sin olvidar las precauciones que debía tomar y los esfuerzos que tenia que evitar. La oí calladamente y con una mano en la frente hasta que Ada me sacó de esta inofensiva pero ridícula situación.

- ¡Suficiente!

Dejando el Rémington colgando de su hombro y contra su espalda, ella me hizo a un lado gentilmente llegando a estar frente a Beverly, a quien observó de manera intimidante por solo un instante hasta, sin hacer consulta o aviso alguno, tomarla en sus brazos y cargarla contra su pecho hasta el otro extremo del pasillo sin dar crédito a los comentarios de la chica.

Leon solo suspiró, lo cual imité, centrando entonces mi atención en cierto reportero que se encontraba curiosamente silencioso, y para aumentar mi fisgoneo, él estaba frente a la caja eléctrica ubicada a un lado de la ultima ventana, llevando entonces sus dedos índice y pulgar hacia su boca y sacar de allí lo que tardé en reconocer como chicle, el cual utilizo para unir dos cables cortados para luego accionar el interruptor que se encontraba a un lado. Mi curiosidad se transformó en sorpresa cuando repentinamente las destrozadas ventanas fueron cubiertas por paredes metálicas que evitarían la entrada de cualquier otro zombi a esta estación, al menos por esta parte.

- Bien hecho - Dije felicitándolo y considerando darle un poco mas de respeto. Pensándolo bien, tenia que tener en cuenta que, siendo un reportero, era probable que él supiera mucho de muchas cosas. - ¿De dónde sacaste eso? - Agregue.

- Los tenía para entretenerme. - Respondió mostrándome un paquete abierto de chicles en su mano izquierda - ¿Quieres?

- ¿De qué son?

- Menta.

- No, gracias - Nunca me gustó la menta… aunque en realidad estuve a punto de aceptar sin saber porque… aun.

- ¡Hey! - Llamó Leon, apurándonos a seguirles hasta la sección de oficinas del ala este del departamento.

Era aquí donde las cosas comenzarían a ponerse complicadas.

En las oficinas no había nada ofensivo ni particular, salvo por un mas entonado olor a putrefacción debido a los cadáveres dejados por los alrededores anteriormente. Leon se detuvo por un instante para pensar en lo que esperaba fuera la ubicación de camaradas perdidos, pero para mi sorpresa él estaba teniendo en cuentas muchas mas cosas.

- Si Claire y James ya exploraron la Sala de los STARS - Comenzó él, y yo ya tenia un mal presentimiento, uno de tantos que estaba teniendo últimamente - Entonces es posible que ellos estén buscándonos a nosotros también, incluso por éste ala.

Nuevamente lleve una mano a mi frente, sabiendo que lo siguiente, por mas que lo entendiera, no me iba a gustar. No necesitaba que me explicara el resto, pero los demás quizás sí, así que le deje continuar.

- Siendo así, ellos podrían estar cerca de aquí, pero también podrían estar por encimas de nuestras cabezas, y si nosotros vamos al ala oeste y ellos están aquí… entonces… eh… - Se detuvo un instante para buscar las palabras, pero lo resumió con: - Bueno, ustedes entienden lo que quiero decir, ¿Verdad?

No sé porque no respondí al instante, pero nadie habló tampoco, mire al resto uno por uno. Los ojos ampliamente abiertos de Ben delataban su perplejidad. Beverly estaba cabizbaja con una mano en el pecho y la otra sobre esta, evidentemente atemorizada. Ada se mantenía fría como siempre, al obsérvala, ella me devolvió una mirada curiosa.

Simplemente suspire y deje salir por mis labios las palabras que nadie quería ni decir ni oír.

- Entendemos, Leon…

- ¡P-pe-pero-! - Comenzó Ben, sin embargo…

- Me parece correcto - Interrumpió Ada con una sonrisa optimista que me sorprendió y confundió - ¿Cómo hacemos entonces? ¿Nos dividimos en dos grupos?

- ¡Pero… juntos estaremos mucho mas seguros! - Continuó Ben.

- Es verdad - Agregó Beverly.

- Pero no podemos arriesgar a perder el rastro de nuestros compañeros. - Contradijo Leon - Tenemos que reunirnos con ellos pronto, o de lo contrario, esos monstruos que ahora están bajo nuestros pies podrían encontrarlos y…

- Es verdad - Afirmé yo - Es necesario actuar rápidamente, y también podemos acordar un punto de reunión. Una vez estemos todos juntos partiremos cuanto antes, y eventualmente lograremos salir de esta ciudad.

- Bien dicho, Alex - Contestó Leon, mirando luego a Ben y Beverly - No teman, todo estará bien.

- Veamos… - Inició Ada - Creo que lo mejor será que un grupo explore el piso superior y otro en el que estamos. ¿Verdad?

- Es verdad - Afirmó Leon - Además, tenemos una escalera hacia el segundo piso justo detrás de esa puerta - Dijo señalando a la salida hacia el pequeño patio.

- Pero… ¿Quién irá con quien? - Preguntó Beverly tímidamente.

- Mmm… ustedes tres ya tienen mas tiempo juntos - Dijo Ada refiriéndose obviamente a Leon, a Beverly y a mi - Por lo cual creo que juntos trabajaran mejor. Mientras, Ben y yo podremos arreglárnoslas.

Todos teníamos miradas inseguras con respecto a tal sugerencia, especialmente Ben, ya sea por desconfiar de la asiática o por miedo a quedar en el grupo mas chico. Pero yo, aunque lograba disimularlo, estaba casi en pánico. Aquella sugerencia de Ada no era realmente por conveniencia general… ¡Era para estar a solas con Ben! Ella aun tenía información que extraer de él, y estaba mas que seguro de que dejar a estos dos juntos no probaría absolutamente nada bueno, probablemente peor. Tenia que evitar que tal decisión fuera tomada cuanto antes, dar alguna razón por la cual ellos no deberían ir juntos…

Lo logre de pura casualidad.

- No estoy tan seguro de que eso sea lo correcto - Comenté llamando la atención, solo esperaba que mi argumento fuera adecuado - Ada… ¿Has estado aquí antes?

- No - Contestó ella simplemente y a mi casi se me escapa una sonrisa.

- ¿Conoces el lugar?

- Eh… vagamente - Sus ojos me mostraron su desconfianza.

- ¿Y tu, Ben? - Continué escondiendo una sonrisa.

El reportero simplemente se encogió de hombros, yo no podía estar mas conforme. Para este instante, creo que ya todos entendían lo que quería decir. Debo admitir que tenia un alto miedo, pero tome aliento y traté de sonar lo mas serio y convincente posible.

- Siendo así, no creo que ustedes dos puedan manejarse adecuadamente por la estación. Leon esta mas familiarizado con el lugar y tiene conocimientos al respecto, yo, por mi parte, he memorizado el mapa. Por ende, pienso que lo mejor será que nosotros dos vayamos en distintos grupos. - Me detuve un segundo, dando a entender que estaba mirando a todos pretendiendo hacer un análisis que ya había hecho antes. Trate de sonar lo mas convincente posible a pesar de que mis propias decisiones me asustaban - Ada, Beverly y Leon, ustedes exploren este piso. Ben y yo exploraremos arriba. Nos reuniremos en el hall, un punto que Claire y James, de estar en el ala oeste, inevitablemente tendrán que cruzar. - Nuevamente di una observación al grupo, por el momento todos se veían sorprendidos. Suspire y con aun mas nervios exclamé: - ¿Alguna objeción?

Estaba seguro de que iba a recibir al menos una. Ada no parecía estar buscando una forma de responderme, pero sabia que estaba buscándola sin éxito; Ben me miraba de manera preocupada, recelosa y acusadora, todas en una, lo cual me preocupaba considerando que era a quien había elegido como compañero; Beverly se la pasaba mirándonos a todos continuamente y con un deje de nerviosismo; Leon se mantenía callado, con su arma colgando en su mano derecha y la izquierda sobre su cintura, la mirada centrada en el suelo.

La esperada objeción… vino por parte de quien menos esperaba…

- No estoy de acuerdo - Expresó Leon mirándome directamente a los ojos y ganándose la atención de todos.

- ¿Qué? - Dije claramente sorprendido.

- No me parece correcto, Alex.

Definitivamente no entendía. Podía esperar una objeción de Ada con el objetivo de quedar a solas con Ben, o por parte de Ben y Beverly exigiendo que nos mantuviéramos en grupo… ¿Pero de Leon? Él era de quien mas esperaba la aprobación, sin mencionar que fue él quien propuso que nos separáramos.

- Pero… ¿Por qué?

- Porque tu y Ben estarían muy inseguros estando solos. Honestamente, Alex, sé que le estas tomando buena iniciativa, ¿Pero acaso has usado un arma en tu vida?

Era una objeción tan correcta como inesperada. Por un segundo pensé en mentirle diciéndole que tenía mas experiencia de la que él pensaba, pero estaba seguro de que no me creería, no solo porque mi inexperiencia era claramente obvia, sino también por el hecho de que él había descubierto mis mentiras, en una situación muy parecida a esta. Por eso y mas… tenia el presentimiento, no, estaba seguro de que si lo volvía a hacer, él se daría cuenta.

Suspire y me encogí de hombros admitiendo mi derrota, comenzando a preguntarme como querría Leon que nos separáramos entonces. Por el momento, él solo comprobó lo mismo en Ben, quien respondió de la misma manera que yo. Trate de buscar una forma de convencer a Leon de que nosotros estaríamos bien, pero…

- No solo eso - Me dijo directamente - Tu estado físico también deja mucho que desear.

- ¡E-Estoy bien! - Replique sintiéndome ligeramente ofendido, aunque estaba mas bien preocupado de que mi actuación hasta este momento no haya sido nada buena.

Silenciosamente, Leon dio dos pasos para acercarse a mí y apoyó una mano en mi hombro, particularmente cerca del cuello, donde sorpresivamente aplicó presión contra mis músculos… y ya fuera por la sorpresa o la tensión no pude evitar el mostrar una mueca causada por el pronunciado dolor que echó a perder toda seguridad que hubiera mostrado hasta el momento. Aunque en realidad… ¿Qué importaba? Por mas que hubiera caminado solo… por mas fuerte que me hubiera demostrado, evidentemente jamás pude engañar a Leon.

El apretón se convirtió en un masaje que hasta me pareció paterno, dejando las armas de lado, su otra mano se colocó en mi hombro bacante, ambas palmas frotándome… sin que yo pudiera saber que tanto me querían transmitir. Él suspiró, sus ojos cerrados y su cabeza baja. Por alguna razón, en esos momentos, a pesar de que ambos teníamos prácticamente la misma altura, me pareció como si él era un tanto mas bajo que yo.

- Alexander…

Yo me encontraba sin palabras… sin saber que decir ni que preguntar. Su voz preocupada y perdida… habiendo dicho mi nombre… ¿Cuándo fue la ultima vez… que lo dijo de esa manera?

- ¿MI nombre? - La pregunta me impactó como un golpe…

¿En qué momento…? ¿Cuando fue que empecé a ver este seudónimo como si realmente fuera mi verdadero nombre? ¿Era acaso por las veces que me había presentado con éste… o por las veces que me habían llamado por éste?

Lentamente apoye mi mano derecha sobre la de Leon, causando que él levantara la vista y nuestros ojos se encontraran. Su mirada era mucho mas profundo de lo que recordaba… y realmente no sé cuanto tiempo estuvimos así… pero en ese momento, hubiera dado lo que fuera para entender que le ocurría… por saber sus exactos sentimientos en ese instante… ¿Acaso… él tenia miedo de que yo no pudiera lograrlo?

Pero el reloj seguía corriendo.

- Él tiene razón - Dijo Ada - No es seguro que vayan ustedes dos solos. Ciertamente, Leon y yo, por ser los mas preparados, también deberíamos ir en grupos separados.

Esta vez fue a ella a quien miré a los ojos con una impresión contenida, ella me devolvió su mirada, fría y seria… pero aun así, amena. Ante su planteo, sacar lo que podría considerarse la solución ideal fue tan fácil que casi parecía broma de mal gusto, pero lo que me sorprendía y preocupaba era que fuera ella la que estaba proponiendo esto, lo cual me confirmó asintiendo con el rostro, y de paso formando una sonrisa maliciosa y una mirada desafiante en el proceso. Devolví el gesto de asentimiento finalizando entre nosotros esta conversación sin palabras, durante la cual el resto del equipo estuvo mirando a uno u a otro continuamente.

- De acuerdo - Indique mirando nuevamente a Leon, quien sacó sus manos de mis hombros y se paró firmemente nuevamente. - Ada y yo exploraremos arriba, ustedes exploren por aquí abajo.

No estaba seguro de si yo estaría seguro de esta manera, pero a fin de cuentas, realmente no había forma de estar seguro de nada. Estaba en un evento que, a diferencia de otros que he cruzado, no existían en ningún guión preescrito o cronología existente. Incluso si debía lidiar con una flor como Ada: Una rosa cerrada… cuyo florecer esperaba con ansias y terror… pero las flores también tienen espinas…

- No importa…

No había caso en cuestionarse si había tomado las mejores decisiones, si quería vivir, lo que importaba era cumplir lo que fuera que me propusiera. Sin importar cual fuera el camino, yo debía cruzarlo, los obstáculos no eran importantes.

No era solo por mi propia vida… es por la de todos.

Leon me miró dudoso, pero creo que logré tranquilizarlo con la mirada. Miró a Ada, quien afirmó segura nuestra decisión, luego a Ben, quien simplemente se encogió de hombros nuevamente y por alguna razón fue hacia un escritorio cercano revisando unas cosas, y por ultimo a Beverly, quien parecía sumergida en su propio mundo.

- Beverly - Le llamó.

- Yo… - Comenzó ella, sonando muy nerviosa, hasta que repentinamente clavó su mirada en mí y su tono cambio radicalmente - ¡Yo voy con ustedes!

No sabia si debía sorprenderme o no, pero nadie presente pudo esconder al menos un poco de asombro. Por un segundo pensé que iba a decir algo mas, a pedir aprobación quizás, un "¿Esta bien?" o quizás "¿De acuerdo?", pero no. Su mirada se mantuvo determinada.

Leon y yo nos miramos, y él me confirmó su autorización moviendo la cabeza, y ya sea por complicidad, inseguridad o democracia, miré a Ada solicitando su opinión. Ella me miró, y entonces realizó la pregunta antes que yo:

- ¿Estas segura?

- ¡Lo estoy! - Contestó sin dejar pasar ni siquiera un segundo.

- Bien por mí, entonces.

Ben regresó del escritorio con una página de impresora entre las manos con algo escrito en grande, se dirigió hacia la última puerta que cruzamos y, luego de verificar que estuviera bien cerrada, pego la página contra la puerta usando otro chicle. Solo entonces notamos que la pagina decía: "Claire y James: No crucen esta puerta, los estamos buscando en el resto del edificio" firmada abajo con los nombres de todos nosotros. Mire a Leon una vez mas…

- ¿Tu y Ben estarán bien juntos?

- Sí, no te preocupes. Creo que será mejor así, cuida a las chicas.

- Yo estoy listo - Comentó el reportero con la Beretta en una mano y un clip en la otra, aunque dejando ver deliberadamente un deje de nerviosismo en su voz.

Mire una vez mas a Beverly, y la determinación en sus ojos me dejo en claro que esto seria lo correcto.

- Nos veremos en el hall - Dije con fe… ¿Pero a quien estaba tratando de convencer, a ellos o a mí mismo?

- Nos vemos - Respondió mi amigo mientras colocaba dos balas sueltas en el cargador de la mágnum para rellenarlo.

Mientras todos empezaban a movilizarse, opte por hacer lo mismo tomando una bala suelta de mi bolsillo y, tal y como Leon me había enseñado, colocarla directamente en el cargador a través de la pistola…

Justo cuando estaba terminando mis músculos se entumecieron ante el sonido de una puerta abriéndose abruptamente a mis espaldas e instantemente después Beverly gritando. Volteé hacia la salida al patio, viendo entonces, para mi horror, a Ada acorralada contra la esquina forcejeando contra un zombi en uniforme policial que quería saciarse con ella. No sé si fue por estar 'acostumbrado' a este infierno o si fue el miedo de perder a mi compañera, pero creo que no pude reaccionar mejor: Salí disparado hacia ellos sin que hubieran pasado ni tres segundos de forcejeo y empujé al cadáver con mi mano izquierda contra la pared, manteniéndolo allí. El caníbal bajó su cabeza tentado por la carne fresca de mi brazo y mano, aun contra su torso, pero rápidamente interpuse la pistola contra su orificio bucal… y dispare. No lo mató, pero no importó, su cabeza chocó contra la pared, y durante el segundo que duró allí, Ada colocó el cañón del rifle contra su cien y, justo cuando me estaba alejando, un terrible estruendo retumbó en toda la oficina y una efímera pero terrible ráfaga hizo llover la sangre y los sesos, dejando solo un cadáver decapitado que cayó a mis pies.

- ¿¡Que mier-? - Gritó Leon volviendo al corto corredor nuevamente.

Beverly vomitó a mi lado, Ada estaba retomando el aliento y yo me sentía firme por la adrenalina, la tensión de Leon se aflojó al ver el tranquilizantemente incompleto cadáver del zombi cuya pistola ensangrentada yo había tomado anteriormente. Me juré a mi mismo que seria la ultima vez que creería que un muerto no podría convertirse en zombi sin importar cuan herido estuviera, y que de aquí en mas gastaría una bala en la frente de quien fuera por precaución.

- Nunca habrás una puerta sin tener el arma lista - Comenté suspirando, el mensaje iba para todos - Nadie salió herido - No iba a contar a nuestro enemigo en esto, claro. Nuevamente repetí nuestra decisión conclusiva: - Nos vemos en el hall - y comencé a caminar hacia la puerta aun abierta, las chicas, ya recuperadas, me siguieron cerrando luego la puerta y separándonos ya del otro grupo.

El aire frió me pegó fuerte, probablemente porque estaba sudando mucho, pero se sentía bien librarse un poco del olor a muerte de la oficina, incluso el aroma del humo que llegaba desde el incendio en el helipuerto era preferible a esto.

Caminé al frente, con varias razones de las cuales no todas podía comprender. Sin embargo, bastó solo con subir tres escalones para detenerme, causando desconcierto en mis compañeras.

Las piernas me estaban matando…

Gruñí en silencio e ignore el dolor, diciéndome a mi mismo que era mi culpa por no haber sido precavido últimamente, cuando pude reposar durante la discusión, por ende, debía hacerme cargo de mis errores y seguir adelante. No quería que las chicas se enteraran…

Tratando de no pensar en el dolor, me concentré en mi actual desconcierto: La cronología de los eventos, un elemento que podría determinar si viviríamos o moriríamos esta noche. Algunos de estos sucesos aparentemente solo ocurrieron a la hora, minuto y segundo que tuvieron que ocurrir, como la llegada del helicóptero que pudo haber aplastado a James, la trágica muerte de Kendo, o la aparición adelantada de Ada, ya que si me lo ponía a pensar, de no haber sido por mi "infarto", nuestro encuentro con ella podría fácilmente haber sido como estaba predestinado a ser. Podría decirse que fue esta cronología de tiempo lo que me permitió salvar a James y a Beverly, ya que fue por adelantarme a esta que pude tener el tiempo necesario para salvarlos a ambos, pero también, con los tantos cambios que había hecho, ahora seria muy difícil de que pudiera pasar algo que yo pudiera predecir, ya que los elementos no se encontrarían en el mismo lugar y al mismo tiempo, si no fuera por que mas allá de la cronología de tiempo, aparentemente existía otra cronología… la de causa y consecuencia.

A pesar de la ruptura en el orden de eventos acorde al tiempo, otros eventos seguían ocurriendo, contra y a favor de las expectativas simultáneamente. Los casos mas notables eran los relacionados con el terrible causante de esta pesadilla. La primera ocasión fue la muerte de Irons, cuando él apareció sin que lo esperara… ¿Y cómo esperarlo? Yo había llegado hasta aquella sala de torturas mucho antes de lo que él debía hacerlo, anteponiéndome, acorde a mi juicio, a cualquier otro evento que tuviera lugar en aquella habitación… sin embargo, ese monstruo estuvo ahí… cumpliendo su rol como debía, o como debería haberlo hecho en su debido momento. De una forma u otra lo hizo, y no podía entender como… ¿Fue acaso la batalla que ocurrió allí lo que lo llamó? ¿Se guió por el sonido de los gritos? ¿O acaso él había estado ahí desde hacia mucho antes, esperando, ya fuera cuando fuera, a que alguien se acercara a esa trampilla y cayera en sus garras? Sentí un escalofrió al considerar la posibilidad de que pude haber sido yo quien cayera en sus garras… pero no, creo que de ninguna manera habría podido ser yo. Irons fue la victima, tal y como estaba predestinado.

Terminando de subir la escalera presencie que puerta del segundo piso no había sido cerrada, pero el viento la había dejado casi como si así fuera. Sin hacer ruido mostré nuestro camino, el oscuro corredor del segundo piso, pero tan pronto entre al cuarto mis oídos captaron un sonido preocupante. Miré a mi derecha, donde había otro cadáver de policía que anteriormente no había tenido la oportunidad de ver, pero lo importante no era ese cuerpo al que difícilmente consideraba una amenaza, sino a quienes se alimentaban de ese cuerpo.

Cuervos... otra especie victima del T-Virus. Pájaros negros como la noche, cinco o seis de ellos, se encontraban picoteando gustosamente el torso del difunto oficial, concentrados en ello y en nada mas, lo cual me llevó a colocar un dedo índice sobre mis labios como señal para Ada y Beverly incluso antes de que pudieran ver a estos posibles agresores, cuyo festín no tenia ninguna intención de interrumpir. Entrando al pasillo, ambas notaron asombradas pero en adecuado silencio a las aves carnívoras, pero con un movimiento del brazo las incite a seguirme haciendo el menor ruido posible. Nuestros pasos inevitablemente hicieron rechinar la vieja madera del suelo, pero ninguno de los pajarracos se dio por enterado o le prestó importancia. Llegamos hasta la puerta abierta que nos llevaba a otro corredor, y con la misma sigiles que llevábamos Ada cerró la dañada entrada una vez todos cruzamos. Nuestra tensión disminuyó considerablemente…

- ¿Claire y James no podrían estar por allí? - Susurró Beverly, obviamente refiriéndose hacia la zona a la que nos llevaría ese corredor. Preocupado empecé a considerar dicha posibilidad y ya me estaba imaginando pelear contra esos cuervos cuando Ada comentó una muy inteligente observación.

- Esos cuervos difícilmente estarían allí si ellos hubieran pasado por aquí.

- Tiene razón - Acordé mirando a Beverly. - Vamos, tenemos que explorar esta zona.

Sobre dicha cronología de causa y consecuencia, también debía considerar la segunda intervención de aquel que eventualmente enfrentaríamos. Dicha 'aparición' sí pude predecir, no porque hubiera llegado a su tiempo, sino porque había llegado justo después de que se dijera lo que se tuvo que decir. Aquel gritó surgió justo después de que Ben hiciera una referencia a su emisor… pero aun así no tenia lógica. Podía entender que dicho grito sucediera eventualmente… ¿Pero precisamente de la manera predestinada? ¿Cuándo yo ya había roto orden temporal?

¿Coincidencia? No lo creo…

Algo no estaba bien… el que esos eventos hubieran ocurrido de la forma que ocurrieron era definitivamente preocupante. Era casi como si ese monstruo nos estuviera esperando en cada locación consignada, casi como si él mismo pudiera predecir nuestros movimientos y saber de nuestras acciones pasadas, presentes y futuras. Era tan ridículo como aterrador…

Pero así como estos eventos habían ocurrido sin obedecer al tiempo… otros también podrían hacerlo, y podía estaba seguro de que yo ya conocía esos eventos que posiblemente ocurrirían. Era por ello que tenia que pensar en toda posible amenaza que podría surgir de esa manera… por el bien de todos.

Ahora, para mi y mis amigas, el camino estaba dividido en dos: El camino hacia la sala de Irons y la puerta hacia la bodega polvorienta…

- Ustedes dos revisen esa puerta - Dije autoritaria pero consentidoramente - Yo revisaré la oficina de Irons.

Ambas chicas se miraron la una a la otra, Beverly evidentemente insegura, pero no iba a aceptar ninguna protesta esta vez. El dejar a Ada sola era una opción que no iba a considerar, razones me sobraban, y tampoco era como que Beverly podría valerse por su cuenta. Incluso si esto significaba que tendría que estar solo… algo que no me gustaba para nada.

Para denotar mi convicción sobre mis decisiones, comencé a caminar con dolorosa prisa hacia la oficina del difunto y corrupto jefe policial. Las escenas de la batalla ocurrida aquí reviviendo en mi mente una vez pude contemplar el increíble desorden que había aquí… lo cual me llevaba a recordar que existía una tercera cronología: La totalmente nueva.

Mas allá de lo que yo pudiera predecir, existían eventos que ahora se encontraban totalmente fuera de mi agüero. La ubicación de nuestros compañeros extraviados era una de ellas, y otra era…

Me paré justo debajo del agujero en el techo… mirando al cielo negro de Raccoon, un par de nubes pasajeras y una pálida luna llena… el frió viento golpeándome en la cara… era una brisa nostálgica. Este era el orificio causado por la entrada de nuestro brutal enemigo: Mr. X…

¿Cómo podría haber predicho su llegada? Cuando en realidad él jamás había caído en esta habitación. De haberlo sabido, hubiera hecho todo lo que estuviera en mi poder para evitar nuestro encuentro con él… pero fue imposible para mi hacerlo, yo estuve al mismo nivel que todos los demás en ese momento, así como ellos, no pude hacer nada para evitarlo… ¿Pero por qué? ¿Por qué era que ese monstruo había caído AQUI? ¿Había realmente una razón y una causa? Tenía que haberla (O al menos eso quería creer), pero estaba mas allá de mi comprensión…

Las consecuencias de nuestra ignorancia fueron la batalla que dejo a este salón en ruinas. Clips y cartuchos de balas, manchas de sangre, decenas de grietas y mueblería destrozada decoraban el sitio… mis ojos se centraron en un punto en particular: En las dos abolladuras, una en suelo y otra en la pared, que mi cuerpo dejó como huella por el impacto causado por la agresión mas inhumana que recibí en esta noche, ¡No! Ese golpe… fue lo mas extremo que le ocurrió a mi cuerpo en toda mi vida. Mi pulso se aceleró… y cada parte de mí tembló en pánico al recordar la sensación. Mis músculos, tensos como piedras, siendo sometidos a semejante presión. Mi sangre que recorría mis venas a toda velocidad… llegando casi a detenerse por completo mientras mis ojos se cerraban. Un instante yo estaba tan vivo como se puede estar, con la adrenalina y la emoción palpitando hasta en la última célula de mi ser, y al siguiente… acostado en la delgada línea que divide a la vida y la muerte… ¿Cómo explicarlo? No podía encontrar las palabras… ni siquiera puedo creer que yo realmente sobreviví a tal golpe… un golpe que sabía podría fácilmente matar a una persona… ¿Por qué sobreviví? ¿Por qué YO sobreviví cuando otros no habrían podido lograrlo? ¿Un ángel guardián acaso… o era mi propia esperanza de vivir?

- Tonterías…

¿Esperanza de vivir? ¡Ganas de morirme era lo que tenía! Morirme y terminar con esta horrible pesadilla. Pero aun así, a pesar de todo… la muerte no se me fue concebida. En cambio… me obsequiaron otra cosa, algo que yo había perdido: La determinación por vivir, un regalo que mi querida ángel guardiana me obsequio. Me pregunto ahora… ¿Lo habrá visto ella en ese instante? Mi deseo de vivir y mi deseo de morir… fusionándose en aquel instante… en el cual mis ojos se centraban en los de ella… mi ángel.

- Claire…

De haber muerto… no habría podido desear ninguna otra cosa mas que sus ojos como lo ultimo que habría visto… como el recuerdo de mi muerte… ¡Pero no! Yo no había muerto… jamás morí. Estoy vivo, y debo seguir viviendo, por mí y por todos. Morir en realidad es muy fácil en comparación a lo que conllevan los caminos de la vida, pero eran esos caminos, los difíciles, los que yo había elegido recorrer. A fin de cuentas, el ser humano por naturaleza es masoquista… pero no estaba solo en mi masoquismo.

Tenia que seguir. No había tiempo para cuestionarme el pasado ni andar pensando en estas cosas. Si había un sueño, una aspiración, entonces no tenía nada que esperar. Era hora de actuar, hora de encontrar a Claire, a James…y a Sherry.

La última superviviente en este departamento de esperanza y desesperación. La mas pequeña y a la vez la mas cercana al origen de este infierno… pero aun así, completamente inocente. Alguien mas a quien debíamos salvar y cuidar, y yo, conociendo dos de las tres cronologías, cargaba con la mayor parte de la responsabilidad, y admito que no soy precisamente un ejemplo de persona responsable. No puedo considerarme a mi mismo un héroe… pero tampoco puedo abandonar a alguien que necesita de mí ni ver a alguien sufriendo ante mí y no hacer nada al respecto si puedo, mi masoquismo también tiene un límite: los demás.

Usaría hasta el último fragmento de mi conocimiento por ellos. Yo sabia donde podía encontrarla, no con completa certeza, pero tenia que cerciorarme. Deje esta habitación en ruinas pasando al blanco corredor cuyo ambiente muerto solo era contradicho por la estatua del tigre que parecía capaz de cobrar vida en cualquier momento. Una irónica y simbólica representación del camino que había elegido tomar. Este pasillo me llevaría hasta una sala de armaduras, símbolo de protección, que terminaban en una pequeña recamara de comodidad… que en realidad no era otra cosa mas que un callejón sin salida.

La puerta a aquel sitio estaba ahora frente a mí… y acorde a las dos cronologías que yo conocía, era aquí donde Sherry estaba, donde el destino guiaría a Claire, si yo no me habría puesto en su camino. Ahora yo debería completar ese camino. Apoyé mi mano sobre el picaporte… y abrí la puerta.

No estaba esperando nada realmente, o quizás era que no sabia que esperar. Fue por eso que esto me tomó por sorpresa: El peor aroma que había sentido en toda mi vida. El aire en el pasillo había sido relativamente limpio… pero en esta habitación el hedor era lo suficientemente fuerte como para espantar hasta las moscas. Yo no entendía, no comprendía, no veía nada raro a ambos lados de las armaduras alineadas cuadriculadamente… y eso me asustaba. Apunte el arma a uno de los puntos por los que algún ente enemigo podría salir, mi mano izquierda tomando el cuchillo de mi campera, preparándome para cualquier cosa.

Sin dejar de mirar constantemente a ambos lados, afiné mi oído para captar el peligro que mis ojos no encontraban… pero no logre escuchar nada. El silencio era absoluto, mi olfato era lo único que me indicaba que había peligro… y no fue la primera vez que deseaba que alguno de mis cinco sentidos me estuviera engañado.

Pero no podía quedarme quieto esperando a que lo que fuera que estuviera aquí viniera por mí. Lentamente caminé por un costado del cuadrado de armaduras, con otras como estas a mis costados y espalda. Llegué hasta la otra esquina, aun sin ver nada en particular salvo por el factor de que la luz de la habitación continua, el callejón sin salida, estaba apagada.

Yo ya estaba empapado en sudor frió ante los acumulados miedos. Este olor… mas el paradero y bienestar de Sherry… ¿Estaba realmente ella aquí? ¿Había escuchado mis pasos y el momento en el que abrí la puerta?

De una forma u otra… ¿QUÉ era esta peste? Era peor que cualquier zombi o criatura de este pueblo, ni siquiera cuando había sujetado a Brad se había sentido tan mal. Para colmo, estando ya casi en la arcada que dividía el cuarto de armaduras con el próximo, el olor se había intensificado, dejándome en claro, para mi desgracia, que provenía de aquel callejón cerrado. Ni siquiera había luz allí… si entraba, lo que fuera que hubiera allí, ya sea la niña u otra cosa, me vería a mí antes de que yo pudiera verlo. Ya casi estaba rezando por que fuera Sherry…

Silencio… maldito silencio. Como hubiera preferido algún sonido antes que esto, ya fuera los pasos asustados de ella o el gemido de un zombi, lo que fuera antes que este endemoniado silencio. No quiera entrar allí… estaba aterrado, pero tenia que hacerlo. Di un paso mas al frente… y entonces mi pie chocó contra algo. Mi corazón dio un salto…

Miré al suelo… encontrando frente a mí decenas y docenas de cartuchos vacíos de balas disparadas… aumentando mi desconcierto, y sin poder comprender para nada de lo que ocurría. Mis dos miedos aumentaban: El miedo por mi vida, mi deseo de vivir, y el miedo por la vida de Sherry, mi deseo de morir. Pero incluso cuando dos adversarios se igualan en fuerza, si la batalla es muy brutal, uno puede rendirse para evitar mas sufrimiento imprudente… de esa forma, cansado de este pánico, reafirmé mis armas y di un brinco al frente apuntando inmediatamente hacia la oscuridad, mi mano temblaba de nervios, y mi cuchillo atacaría inmediatamente a cualquier cosa que saltara hacia mi de entre las sombras.

Pero nada… ni siquiera un maldito zombi, y el único ruido era mi apresurada respiración. Esperé por algo, creo que hasta quería que lo que fuera que estuviera causando esa peste saltará hacia mí… ¡Pero nada! Controlé mi respiración, pero aun así no pude escuchar NADA… ¿¡Qué diablos estaba pasando? ¿¡Qué rayos había en esta podrida habitación? Me moría de ganas por jalar el gatillo y disparar al azar, pero, aunque ya encontraba muy difícil de creer que Sherry estuviera aquí, la simple posibilidad me prohibía hacer tal acto imprudente.

Sin siquiera soltar el cuchillo, manoseé esquizofrénico la pared buscando el bendito interruptor de luz, hasta encontrarlo y accionarlo de un golpe que creo que llegó a romperlo, pero al menos la luz se había activado.

Mi tensión se transformó absolutamente en asco…

Mis ojos se abrieron ampliamente, la repugnancia me estaba invadiendo, aunque me prácticamente me estuviera adaptado a los zombis… nada se comparaba con esto… y hubiera vomitado todo de no ser porque no tenía nada que devolver, pero la sensación de dicho acto no faltó en mi garganta, llevándome por reflejo a poner mi mano cerca de mi boca mientras se me escapaba un grito de asquerosidad, me cubrí los ojos por un segundo pero instantáneamente volví a mirar aquella degenerada abominación murmurando maldiciones por todo este calvario y tormento a mis tres sentidos de alerta, mientras que nuevas preguntas llenaban mi cabeza…

- ¿¡De donde salió este monstruo?

Ni rastro de la niña que venia a salvar. En cambio, me encontré a mi mismo pestañando constantemente por debatirme entre si mirar o no a lo que estaba en su lugar. Mis brazos, con las armas en las manos, aun me temblaban.

Frente a mí se encontraba muerto, destrozado, desgarrado y parcialmente derretido un claro ejemplar de algo que jamás debería haber existido: La deformada mutación originada del embrión implantado por un ser infectado por el arma que jamás debió ser inventada: El G-Virus.

Similar a los que recordaba, y aun así diferente. Su brazo derecho era tres veces mi tamaño, terminando en una mezcla de mano y garra, con algunos dedos humanos y otros monstruosos. Su otro brazo, presumiblemente mas pequeño, no estaba, o se había derretido o quedó debajo del resto del cuerpo, no me interesaba el comprobarlo. Dicho cuerpo… se encontraba ya muy derretido, pero en su tamaño completo probablemente había ocupado casi toda la habitación. De sus acurrucadas y torcidas piernas, cuya delgadez me hacia preguntarme como podrían haber sostenido algo tan grande, solo quedaban los huesos con la carne derritiéndose. Su cabeza, carente de un ojo, colgaba de un largo cuello, también derritiéndose, y reposaba sobre el brazo mayor. Su espalda (Lo que quedaba del cuerpo) era una colección de bolsas infladas de quien-sabe-que, con lo que parecían gruesos vellos brotando entre estas, algunas de las bolsas estaban reventadas, y de entre estas salía una desfigurada cola que reposaba entre las piernas, curiosamente manteniéndose intacta.

Estaba muerto… la pregunta era desde cuando, y por quien. Había mas que notar en esta habitación: Las paredes estaban cubiertas en sangre y centenares de balas disparadas, tantas y tan distribuidamente que hasta yo podía deducir que tuvo que ser hecho con un arma automática, de la cual pude encontrar un cargador vació dejado en el suelo, el cual guardé conmigo, su forma curva terminó de asegurarme que el tipo de arma era definitivamente el que había pensado, y en toda la noche, solo había visto un arma de ese tipo: El MP5 de James.

Pero esto no terminaba de responder a mis preguntas…

Primero: ¿Cómo había llegado esta criatura aquí? Ya fuera por su tamaño o por su composición, inevitablemente dejaría huellas por donde pasara, pero no había ninguna en la sala de armaduras ni en el corredor blanco… ¿Entonces cómo había llegado aquí? La respuesta la terminé encontrando en el factor de que la chimenea del cuarto estaba algo rota fracturada, haciéndome concluir que esta criatura, que una vez había sido lo suficientemente pequeña como para ser aplastada por mi pie, empezó a crecer precisamente debajo de esa estufa, y de alguna forma había provenido de allí.

Segundo: ¿En quién había sido engendrado el embrión? Los candidatos a haber sufrido ese destino eran Irons y Ben, pero Irons había muerto frente a mis ojos, y Ben estaba en estos momentos con Leon. Incluso si ellos se hubieran encontrado con el padre de esta criatura y este hubiera capturado a Ben, no había forma de que ese parásito hubiera llegado aquí para desarrollarse y librar la batalla que se llevo a cabo aquí en el tiempo que pasó desde la ultima vez que vi a mi reportero amigo. Entonces… ¿Acaso William no había realmente matado a Irons? ¿Seguía él vivo y callado a pesar de los golpes recibidos que yo presencie? Sentí un apretón en el estomago ante la posibilidad de que quizás habría podido salvarle… aunque por otro lado, tal vez no era así y este criatura había sido engendrada dentro de alguien mas… ¿Pero quién?

Mi extrema tensión regresó ante la idea de posiblemente hubiera sido dentro de alguno de los tres sobrevivientes que nos faltaba encontrar. ¿Sherry? No. Por razones que yo conocía, esta criatura definitivamente no podría haber nacido de ella. ¿Claire o James? ¿Y si había sido alguno de ellos? ¿Y si uno de ellos había muerto frente a los ojos del otro, y ante el nacimiento de esta criatura el que aun estuviera vivo había usado el MP5 para eliminarlo? La duda me estaba carcomiendo, casi desesperándome por encontrar una respuesta, recordando entonces que si, en otra posibilidad, el monstruo en realidad había nacido aquí mismo, debería de estar por aquí el cadáver del huésped, algo aun mas desconcertante considerando que ya había recorrido casi toda esta ala y no aun así no había encontrado nada. Me acerqué a la criatura para cerciorarme de que no hubiera nada mas alrededor, y tan nervioso estaba que forcé mi cuerpo y mis sentidos tocando al monstruoso cadáver y moviéndolo con ambos brazos para descubrir lo que hubiera debajo de este: Nada, solo una inmensa mancha de maza descompuesta, restos de larvas seguramente generadas por la criatura, también muertas y descompuestas, mas los aparatos internos del monstruo ahora expuestos ante mi, quitándome de la cabeza la idea de que se hubiera devorado el cuerpo del que salió, pero haciéndome sentir nuevamente las ganas de vomitar.

Su ojo carmesí había sido descubierto… y casi parecía que me estaba mirando. La imagen del patriarca de estos seres se revivió en mi mente… y con ella, el odio que estaba empezando a sentir contra él…

Tantas dudas, tantas especulaciones. Ninguna respuesta certera… ¡Demonios! ¡Al diablo con esto!

Deseando no tener que volver a ver jamás algo como eso, salí de la habitación casi corriendo y cerrando la puerta de un portazo, lo que fuera para librarme de esa peste. Otro elemento que jamás habría podido predecir, otro evento de la tercera cronología de la cual no conocía nada en absoluto… ¿Pero por qué existía esa cronología en primer lugar? ¿Era acaso culpa mía? ¿O por algo mas?

Golpeé la pared del pasillo tratando de desquitarme de mi frustración. Me sentía horriblemente incompetente. Sherry estaba extraviada, y ya no tenia ni idea de donde podría estar ella… ¿Qué pasaría si nos encontrábamos con los demás y, como ya estábamos 'todos' reunidos, el resto optaría por dejar este lugar cuanto antes? ¿Cómo podría decirles que aun había alguien mas que debía ser salvada cuando en realidad ni siquiera le habíamos conocido? Dios mío… ni siquiera podía garantizar que encontraríamos a los demás… ¡Ya que ni siquiera sabia si Claire y James seguían vivos!

A pesar todo… aun no podía entender porque esas tres cronologías estaban separadas. Tal vez fuera por mis propias decisiones, o quizás por algo mas, pero el punto es que existían cosas tan impredecibles para mi como lo era todo para mis amigos, y otras que, cuidadosamente, podría predecir, aunque nunca con absoluta seguridad. ¿Era acaso porque este mundo estaba basado en un videojuego? ¡Aquí también sangramos como en la vida real!

Sangramos… es verdad, y es porque sangramos que apreciamos nuestra sangre, corriendo por nuestras torturadas venas. Yo haría todo lo posible por nuestra supervivencia, los demás también. Las cronologías seguirían corriendo… y de la misma forma, la situación seguía escapándose de mis manos lentamente… algo que me aterraba.

- Sigue adelante… - Me dije a mi mismo… sabiendo que era todo lo que podía hacer.

Era algo que jamás olvidaría.